Mostrando entradas con la etiqueta Arroyo Salado de Paterna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arroyo Salado de Paterna. Mostrar todas las entradas


El Guadalete se desborda. Crónica de una inundación.




Durante los meses de diciembre de 2009 (hace ahora dos años) y hasta febrero de 2010, se registraron grandes precipitaciones en la región que ocasionaron numerosas inundaciones en buena parte de los ríos y arroyos de nuestra provincia.

Quienes hacemos este blog, “entornoajerez”, recorrimos entonces la cuenca del Guadalete realizando una serie de reportajes en los que tratamos de captar los impactos de aquellas intensas lluvias en los paisajes que tantas veces habíamos visitado.

A modo de introducción general escribimos una primera crónica, casi periodística -'El río que nos lleva'- donde en un rápido itinerario por la campiña dábamos información de los primeros efectos del temporal. En los siguientes días nos fuimos ocupando de los distintos rincones de la cuenca del Guadalete y de sus afluentes principales en su curso medio: el Majaceite y los Salados de Espera, Paterna y Caulina donde los desbordamientos causaron graves inundaciones. Del pantano de Los Hurones al puente del Picao, siguiendo el curso del Majaceite pudimos comprobar la gran subida que experimentó el nivel de las aguas en la presa de Guadalcacín, que cerca estuvo de rebosar por el aliviadero, como lo hizo semanas después el embalse de Zahara, tal como pudimos captar en las imágenes que entonces ofrecimos. De Villamartín al pantano de Bornos continuamos registrando las inundaciones de la campiña y el desembalse de esta presa.

Por la ribera del Guadalete en Arcos recogimos también el momento en el que las compuertas se abrían, ocasionando una gran crecida del río a los pies de la Peña de Arcos que dejaba bajo sus aguas los recién restaurados azudes de los molinos del Algarrobo y de San Félix. De la Barca de la Florida al Puente de Cartuja, el Guadalete inundó toda la vega baja –como mostramos en el reportaje fotográfico- al sumar a sus aguas las del Majaceite, las del Salado de Paterna en Torrecera y las de Salado de Caulina, junto al Monasterio de La Cartuja, inundando los Llanos y cortando la autopista Sevilla-Cádiz. Las cadenas nacionales de televisión desplazaron sus unidades móviles hasta el puente de Cartuja y Las Pachecas, donde el desbordamiento del río ocasionó los mayores daños. En su último tramo, en la Corta, Río Viejo y El Portal, el Guadalete provocó también grandes inundaciones de las que dejamos constancia en una crónica en la que se mostraban los efectos en El Portalillo, una de las zonas más castigadas.

Apenas dos semanas después, cuando ya habían remitido las lluvias, en un reportaje que titulamos “Paisaje después de la tormenta”, volvimos a visitar algunos de los puntos más afectados, comprobando el gran impacto que las crecidas, desbordamientos e inundaciones habían causado y de las que dejamos también constancia gráfica.

Con el título de El Guadalete se desborda agrupamos después la docena de capítulos de aquellas crónicas a los que incorporamos nuevas entradas cuando las lluvias de febrero de 2010 pudieron de nuevo en alerta a toda la campiña con nuevas inundaciones.

Apenas dos años después, para recordar de manera gráfica aquel episodio, hemos elaborado el documento que a modo de revista les presentamos ahora, en el que se recopilan los reportajes que realizamos. En esta publicación hemos incluido también imágenes de esos mismos paisajes, meses después de las inundaciones, para que el lector pueda apreciar el “antes” y el “después” de aquel lluvioso episodio de las navidades de 2009-2010.

Con nuestros mejores deseos para el 2012, que tengan ustedes un feliz año.
Pulsa aquí para obtener una copia de la publicación en formato PDF

Otros enlaces relacionados:
-El Guadalete se desborda
-Río Guadalete
-Algunas avenidas e inundaciones históricas del Guadalete.

Tras las huellas del acueducto de Gades por el valle de Los Arquillos (II)


Durante el S.XVIII se suceden diferentes informes técnicos encargados al objeto de intentar recuperar el acueducto para el abastecimiento de Cádiz. En todos ellos se alude al sifón de Los Arquillos, como uno de los puntos de mayor interés y dificultad. Así, por ejemplo, el conde O´Reilly solicitó a diversos ingenieros de la época el reconocimiento de los restos de la obra con la intención de su rehabilitación. Ignacio Garcini, arquitecto de la ciudad de Cádiz (1782) recorre el trazado del acueducto junto al Maestro Fontanero Antonio Ruiz Florido, concluyendo que era posible su rehabilitación. Un año más tarde, los ingenieros militares Antonio Hurtado y Vicente de Rueda llevan a cabo una expedición en toda regla y un exhaustivo estudio del primer tramodel acueducto realizando hasta 130 catas en los lugares donde encuentran restos. En 1785, el Ingeniero Hidráulico italiano Scipion Perossini, y el también ingeniero francés Henri Bouchon du Bournial elaboran un completo informe de la totalidad de la obra y de las intervenciones necesarias para su puesta en funcionamiento.

Perfil del sifón de Los Arquillos según González-Tascón, Bestué Cardiel y Velázquez

En su reconocimiento del sifón de Los Arquillos, Ignacio Garcini muestra su admiración por los romanos y plantea reconstruirlo, elaborando un detallado croquis de su perfil en el que figuran los restos que se conservan en esta época de los que da detalles en su informe. Perossini, sin embargo, cuestiona la viabilidad del sifón y la posibilidad de que los romanos hubieran podido atravesar el Valle del Salado de Paterna a través de esta obra. En los datos técnicos que se aportan en los diferentes informes se aprecian algunas variaciones. Lagóstena Barrios y Zuleta Alejandro aportan los datos del informe de este último ingeniero quien estima que el acueducto debió discurrir en atanores de piedra machihembrados “durante una legua de cañería..., y tal vez más”. De la misma manera apuntan que “Garcini también nos expone que sobre las arcuationes del vientre discurre el acueducto durante 861 metros a una altura máxima de 15 metros sobre el fondo del valle para pasar el Arroyo Salado de Paterna, y que las rampas de bajada y subida estarían enterradas”. Por su parte, Bestué Cardiel y Pérez Marrero, señalan que en el informe de ingeniero D. Vicente de Rueda (1786), se establece “… la longitud del sifón de los Arquillos en 2.984 m. y señala que está construido con atanores de piedra de diámetro interno entre 30 y 33 cm., salvando una profundidad máxima hasta el arroyo de 79 m. y con una diferencia de cotas entre las soleras de las minas entrante y saliente de 12 m. aproximadamente. Se establece que el caudal aportado por el manantial en 1.783 era de 345.600 pies3/día, equivalente a 9.787 m3/día”.


Estas misma autoras, partiendo de una serie de datos conocidos (longitud aproximada del sifón de 3600 m., pérdida de carga total de 12 m., gradiente hidráulico m/km de 3,33m y diámetro interno de las tuberías de 0,33 m) han planteado que según la capacidad de transporte del canal del acueducto (12.500m3/día), “…se puede hacer una primera aproximación del número de tuberías en paralelo con las que probablemente contó el sistema, las cuales debieron estar entre 2 o 3”.


Por nuestra parte, y para hacernos una idea aproximada de las arquerías del vientre del sifón, nos hemos permitido una pequeña “licencia”: recrear la imagen del acueducto a su paso por el Salado de Paterna con esta fotografía del actual acueducto que puede verse en los Llanos de la Ina. Los restos del sifón hoy. En una soleada mañana de domingo hemos vuelto a Los Arquillos para visitar los restos del acueducto que aún se mantienen en pie. Ya en otra ocasión tuvimos la oportunidad de subir hasta el Cerro de la Torre, donde se encuentran los restos del torreón arruinado en el que tenía su inicio el sifón. Entre los escombros de sus muros aún pueden verse algunos atanores de piedra de la cañería que, procedente de las tierras del cortijo de Los Isletes Altos, inicia desde aquí un pronunciado descenso hasta el valle, enterrada bajo los viñedos y campos de cereal que hoy ocupan este paraje. Ya en el cortijo de Los Arquillos, se aprecian a media ladera, antes de cruzar el arroyo el arranque de las arcuationes, cuyos restos aparecen semiocultos por la vegetación y que nos dan una pista del lugar donde se iniciaban los primeros arcos. Dejando atrás el cortijo tomamos un carril que nos conduce hasta un vado por donde cruzamos el Salado para dirigirnos hasta los pies de una gran pilastra construida con sillares de piedra, una de las muchas en las que se apoyaron las arquerías de ladrillo y piedra que constituían el “vientre” del sifón por el que la cañería (o las cañerías) cruzaba el arroyo en un tramo aéreo cercano a los 700 m. En este lugar podemos imaginar que el acueducto casi doblaba en altura a la que hoy presenta la pilastra, por lo que el aspecto de la obra debió ser impresionante. Continuamos ahora en la dirección que seguía la cañería que nos delatan los numerosos restos que aún se conservan en la ladera de las arcuationes. Escombros, arranques de pilastras, sillares, bloques de piedra y hormigón romano… se esparcen aquí entre la vegetación. En uno de los montones nos parece adivinar la traza de la bóveda de un arco, en otro se aprecian algunos restos de ladrillo... Siguiendo ladera arriba en línea recta, por donde debió estar enterrada la cañería, llegamos al poco a lo más alto del Cerro de los Arquillos (conocido también como Monte de la Silla), donde aún nos sorprenden los restos de otro sólido torreón. Con sus recios muros bien trabados por sillares de piedra, la que fuera la torre de salida del sifón de los Arquillos está emplazada en un cerro desde el que se contempla un amplio panorama y desde el que podemos seguir, con toda nitidez el trazado del acueducto a su paso por el Valle de Los Arquillos. Los restos de los arcos y de las cañerías del sifón debieron ser más evidentes hasta hace sólo unas décadas, tal como se comprueba en la ortofotografía de 1956 (del conocido como “Vuelo Americano”) donde se aprecian aún muchos restos hoy desaparecidos. De la misma manera, el trazado de los tramos enterrados de la cañería se adivina entre los sembrados, donde se aprecia una línea de diferente coloración que los delata. Cincuenta años después, aún persisten las huellas del sifón de los Arquillos, también en las imágenes aéreas. Nos hemos detenido en esta segunda torre, para contemplar el valle del Salado que discurre plácidamente buscando el Guadalete entre el cerro de Cabeza de Santa María y la Loma de la Rendona, cubierta de viñedos. A lo lejos se adivina el torreón de Torrecera y más allá los pinos de Cuartillo y Gibalbín. Desde la “torre de salida”, una vez superado el sifón, el acueducto continua su trazado por tierras del cortijo de Las Piletas en dirección hacia Gades… Pero de ello nos ocuparemos en un futuro recorrido.







Ver POR EL VALLE DE LOS ARQUILLOS TRAS EL ACUEDUCTO ROMANO DE GADES en un mapa más grande

Para saber más: - Barragán J.M., Coord..: Agua, ciudad y territorio. Aproximación geo-histórica al abastecimiento de agua a Cádiz. Cádiz. 1993 pp. 98-111 - Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 92-95. - González-Tascón, I, Bestué Cardiel, I. y Velázquez I.: The Organization of Building Work and Construction of Siphons in Roman Aqueducts in Hispania. De este trabajo procede el croquis del sifón de los Arquillos. - Lagóstena Barrios, L. y Zuleta Alejandro, F.: Gades y su acueducto: una revisión. En La Captación, los usos y la administración del agua en Baetica: Estudios sobre el abastecimiento hídrico en comunidades cívicas del Conventus Gaditanus. UCA, 2008 Pgs.114-169. - López, Tomas: Mapa geográfico de los términos de Xerez de la Frontera Tempul Algar sus despoblados y pueblos confinantes : Dedicado al Excmo. Señor Conde de Florida Blanca... Madrid 1787. - Martín Gutiérrez, E.: La identidad rural de Jerez de la Frontera. Territorio y Poblamiento durante la Baja Edad Media. Servicio de publicaciones Universidad de Cádiz, 2003. P. 77, 120. - Sánchez López, E.: Introducción a los acueductos romanos en Andalucía. Arqueología y Territorio. Nº 5, 2008 - Perez Marrero, J. y Bestué Cardiel, I.: Avance del estudio hidráulico del acueducto romano de Gades. IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana. CITOP. Lugo 2008.

Puedes ver otros artículos relacionados en nuestro blog enlazando con "Por el Acueducto romano de Tempul: en el Cerro de la Torre", Paisajes con historia y Patrimonio en el medio rural.

Tras las huellas del acueducto de Gades por el valle de Los Arquillos (I)

Restos del acueducto de Los Arquillos
Buscando los vestigios del acueducto romano de Gades, que se conservan en el cortijo de Los Arquillos, llegamos a Torrecera desde donde nos desviamos en dirección a Paterna Vista aérea de la zonasiguiendo por la antigua Cañada de Los Arquillos. La nueva carretera (que hasta hace unos años era un carril en pésimo estado y sin asfaltar) se interna en el amplio valle del arroyo Salado de Paterna. Apenas hemos recorrido 4 km dejamos a nuestra derecha el cortijo de las Cabezas de Santa María, a los pies de un cerro sobre el que crece un frondoso pinar. Algo más adelante nos acompañarán a nuestra izquierda los viñedos de Loma Rendona. El valle se abre entonces en amplios horizontes de campos de cultivo y al poco (5,5 km), encontramos a la derecha del camino la entrada del Cortijo de Los Arquillos, cuyo caserío se adivina a orillas del arroyo entre sembrados.

Cortijo de 'Los Arquillos'
La Villa de los Arquillos.

La presencia en este lugar, durante siglos, de un largo tramo de arquerías del acueducto romano de Gades, así como las cercanías del arroyo Salado de Paterna y de excelentes tierras, facilitarían la formación en este lugar de un pequeño núcleo de población, probablemente desde la antigüedad, que sería conocido en los primeros siglos tras la conquista cristiana como Villa de Los Arquillos.

Detalle del Mapa Parcelario de la zonaEl profesor Emilio Martín Gutiérrez en su estudio sobre “La identidad rural de Jerez” en el que analiza el territorio y poblamiento durante la Baja Edad Media, señala que la presencia de este enclave en Los Arquillos se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIV. A lo largo de la siguiente centuria debió acusar ya síntomas de abandono, mencionándose entre las fincas de los bienes de Propios de la ciudad de Jerez que en 1491 los Reyes Católicos ordenan repartir mediante a arriendo, a los “vecinos que no tuvieren tierras para sembrar”. Junto a los cercanos “hechos” de El Adelfoso, La Fuente del Rey, las Bocas del Guadalbacar, la Torre de Cera y Las Fuentes de Poca Sangre, las tierras de Los Arquillos se incluirá también, como nos recuerda el historiador Bartolomé Gutiérrez, entre estos parajes, en buena parte baldíos o de uso ganadero, que fueron puestos en cultivo para recaudar fondos destinados a las maltrechas arcas municipales.

En 1713 era ya un despoblado, tal como se recoge en el Libro Fincal de Seculares, según apunta E. Martín. Pese a la pérdida de su población, Los Arquillos seguirá siendo un importante enclave rural en el valle del Salado de Paterna y durante el siglo XVIII se construirá en este mismo emplazamiento el núcleo del caserío del actual cortijo, asentado en los restos de la antigua villa. En el granero principal, única nave de dos plantas de todo el conjunto, aún se conserva grabada en piedra una cruz con la inscripción 1750, que da pistas de la fecha de su posible construcción.

Mapa de Tomás López de 1787Con el nombre de “Despoblado y Señorío de Los Arquillos” figura este lugar en el mapa de Tomás López de 1787, junto al Camino de Paterna. Madoz, a mediados del XIX, se refiere a él como “Despoblado y cortijo”, recordando de nuevo, de esta manera, que en este lugar que ya no perderá su carácter de enclave dedicado a la explotación agrícola de los secanos circundantes hubo una vez, en tiempos pasados, una villa que ya ha dejado de serlo para siempre.

El acueducto a su paso por Los Arquillos

El topónimo de Los Arquillos hace alusión, como el lector ya habrá adivinado, a los restos que se conservan de las arquerías del acueducto romano de Gades que se han mantenido durante siglos en este paraje.

Las fuentes literarias clásicas no aluden a este acueducto, por lo que las primeras referencias escritas sobre esta obra proceden de autores hispano-musulmanes como Al-Zuhiri (S.XII), Yaqut (S.XII-XIII), Ibn Sa´id (S.XIII) y Al Maqqarí (S.XVI-XVII).

El arabista Pedro Martínez Montávez cita la obra de este último geógrafo quien al referirse a los monumentos antiguos de al-Andalus, menciona el acueducto romano de Gades, encontrando ya una primera alusión a la construcción de arcadas: “Lo trajeron por el fondo del mar, en piedras horadadas en forma de macho y hembra. Cruzaron así los montes y, al llegar a los sitios bajos, edificaron unos puentes sobre arquerías. Atravesándolos así, y alcanzada la tierra mediana, volvían a la construcción mencionada, y cuando topaban con un terreno pantanoso construían una calzada sobre la que corría el agua. Así hasta alcanzar el mar, en el que después entraba para salir en la isla de Cádiz...

Las primeras citas en fuentes medievales cristianas a estos parajes de Los Arquillos, en relación al acueducto, pueden ser las que apunta el profesor E. Martín, citando un documento de la segunda mitad del s. XIII sobre el amojonamiento de los términos de Jerez. Uno de estos mojones que separaba las tierras de esta ciudad con las de Arcos y Alcalá se situaba al otro lado del Guadalete en “un torrejón que es y cerca, que fue labor antygua, por donde viene el agua de Tempul a Cádiz”, que puede ser una de las dos torres del sifón de los Arquillos, que durante siglos no han podido pasar inadvertidas como hitos relevantes en el paisaje. El mismo autor apunta otro testimonio documental procedente del privilegio de cesión de los términos de Tempul a Jerez (primer tercio del siglo XIV) donde, a nuestro entender, se hace alusión también a las torres arruinadas que aún hoy pueden verse en este paraje de Los Arquillos. En el mencionado privilegio se dice: “…Del mojón que está en la cumbre que está sobre el canno de Hércules, do parte término de Xerez con Arcos e con Alcalá”. Esta cita es aún más sugerente por la denominación de Caño de Hércules, con la que se cita la obra romana.

En la Edad Moderna, los testimonios sobre el acueducto y sobre los restos visibles en Los Arquillos se multiplican. Diferentes estudios recogen numerosas referencias de ello como los de Barragán Muñoz (1993), Pérez Marrero y Bestué Cardiel (2008) y, en especial el que lleva por título “Gades y su acueducto: una revisión”, obra de Lagóstena Barrios y Zuleta Alejandro (2009), de donde extraemos las citas más relevantes que incluimos en este relato y en el que el lector interesado podrá encontrar un documentado recorrido histórico de cuantos trabajos e informes se han publicado sobre el acueducto hasta nuestros días.

Ya en el siglo XVII Suárez de Salazar, en su obra Grandezas y Antigüedades de la isla y ciudad de Cádiz (1610) menciona los restos visibles en los Arquillos y señala que “…a trecho de tres leguas, auiendo hallado vna quebrada, y tierra baja, fundaron en ella vnos arcos fuertes de cal, y ladrillo, sobre que prosiguieron la cañeria; los quales parecen oy arruinados, y caydos; y se llama aquella tierra de los Arquillos, termino de Xerez”. Se aportan aquí detalles más precisos sobre las características de las arcuationes o arquerías, construidas con piedra y ladrillo, de las que hoy apenas quedan sino los arranques de algunas de sus pilastras, junto al arroyo Salado. En 1690 el carmelita Fray Jerónimo de la Concepción, repetirá también en su Historia de Cádiz estos mismos datos describiendo el acueducto: “…y a trecho de tres leguas, por ocasión de una quiebra grande, se levantaron unos arcos de ladrillo, de que tomó aquella tierra el nombre de los Arquillos”.


Para saber más:
- Barragán J.M., Coord..:
Agua, ciudad y territorio. Aproximación geo-histórica al abastecimiento de agua a Cádiz. Cádiz. 1993 pp. 98-111
- Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 92-95.
- González-Tascón, I, Bestué Cardiel, I. y Velázquez I.: The Organization of Building Work and Construction of Siphons in Roman Aqueducts in Hispania. De este trabajo procede el croquis del sifón de los Arquillos.
- Lagóstena Barrios, L. y Zuleta Alejandro, F.: Gades y su acueducto: una revisión. En La Captación, los usos y la administración del agua en Baetica: Estudios sobre el abastecimiento hídrico en comunidades cívicas del Conventus Gaditanus. UCA, 2008 Pgs.114-169.
- López, Tomas: Mapa geográfico de los términos de Xerez de la Frontera Tempul Algar sus despoblados y pueblos confinantes : Dedicado al Excmo. Señor Conde de Florida Blanca... Madrid 1787.
- Martín Gutiérrez, E.: La identidad rural de Jerez de la Frontera. Territorio y Poblamiento durante la Baja Edad Media. Servicio de publicaciones Universidad de Cádiz, 2003. P. 77, 120.
- Sánchez López, E.: Introducción a los acueductos romanos en Andalucía. Arqueología y Territorio. Nº 5, 2008
- Perez Marrero, J. y Bestué Cardiel, I.: Avance del estudio hidráulico del acueducto romano de Gades. IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana. CITOP. Lugo 2008.


Puedes ver otros artículos relacionados en nuestro blog enlazando con "Por el Acueducto romano de Tempul: en el Cerro de la Torre", Paisajes con historia y Patrimonio en el medio rural.


Por el Acueducto romano de Tempul: en el Cerro de la Torre


Cañada de Los Arquillos. Loma de la Rendona
En diferentes ocasiones hemos hecho referencia a los elementos más significativos que integran el Patrimonio Hidráulico de Andalucía en nuestra provincia entre los que, sin duda alguna, ocupa un lugar destacado el acueducto romano de Tempul.

Torre de salida del Sifón de Los Arquillos vista desde el SaladoCon un recorrido cercano a los 75 km, el “Acueducto de Gades” fue el de mayor longitud de la Hispania romana. Atribuido por distintos autores al patrocinio e impulso de Balbo el Menor, se trata de una de las obras de ingeniería civil más sobresalientes de la antigüedad en lo que a nuestro entorno se refiere. Citado por los geógrafos hispano-musulmanes de los siglos XII y XIII, conocemos con bastante aproximación su trazado ya que a los vestigios materiales que han llegado hasta nuestros días, se suman los datos aportados por los informes y descripciones que a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII se encargaron a diferentes arquitectos e ingenieros Cerro de la Torre-Pieza del acueductopara tratar de recuperar su uso. Entre los muchos restos que aún se conservan repartidos por todo su recorrido, que iremos visitando en otras salidas, nos ocupamos hoy de los que pueden verse en el “Cerro de La Torre”.

Tradicionalmente asociamos la idea de acueducto, a la clásica imagen de “puente” o de serie de arcos que salvan una vaguada, sobre los que discurre la conducción. El acueducto, sin embargo, incluye en realidad Cerro de la Torre-Pieza del acueducto 2todo el trazado desde las fuentes de captación hasta los depósitos finales donde se distribuía el agua a la población. Así, en su camino desde los manantiales de Tempul hasta Cádiz, el acueducto utilizó diferentes técnicas constructivas como galerías o minas excavadas en tramos de montaña, arcadas para el paso de los ríos y vaguadas importantes, alcantarillas o pequeños puentes para pequeños valles y arroyos y, finalmente, tramos entubados por los que el agua circulaba a presión formados por sillares de piedra perforados, unidos entre sí con rebajes y salientes machihembrados y ensamblados con mortero de cal.

Cerro de la Torre-Piezas del acueducto 3Estos tramos de entubado de piedra eran los más abundantes y su adaptación al desnivel natural del terreno, fue utilizado por los ingenieros romanos para dar al agua circulante la presión necesaria que precisaba para recorrer por gravedad, la gran distancia que separa Cádiz de la Sierra de Las Cabras, donde se encontraban los manantiales.

Junto a la zona montañosa del tramo inicial del acueducto, salvada a través de galerías excavadas en la roca, uno de los parajes que planteó mayores dificultades a los ingenieros romanos fue el valle del Arroyo Salado de Paterna a su paso por el actual Cortijo de Los Isletes AltosCortijo de Los Arquillos, cuyas laderas están separadas por más de dos kilómetros. Para salvarlo debió construirse un gran sifón, apoyado en un notable puente de arcos en la zona del fondo del valle atravesada por el Salado, sobre el que cruzaron, probablemente, varias tuberías de piedra. En ambos extremos se levantaron dos grandes torres. Veamos la primera de ellas, la situada en la cabecera del sifón de Los Arquillos.

Vista de los restos del acueducto en Los Arquillos. Al fondo el Cerro de La TorreLos restos de esta torre se encuentran ubicados en las proximidades del cortijo de Los Isletes Altos ý en el de Los Arquillos, junto al valle del Arroyo Salado de Paterna. Se llega al lugar desde la nueva carretera (un carril hasta hace muy poco) que une Torrecera y Paterna y que sigue el trazado de la vieja Cañada de Los Arquillos. Tras pasar el Cerro de Cabeza de Santa María, (que dejamos a la derecha), nos acompañará a nuestra izquierda la Loma de la Rendona, cuyas faldas están ocupadas por un extenso viñedo.

Aunque muy cerca del camino, los restos de “La Torre”, se encuentran emplazados sobre una Loma de la Rendonaempinada ladera, casi ocultos entre el viñedo, lo que dificulta su localización. Sólo el viajero avisado podrá descubrirlos si a cierta distancia, viniendo de Torrecera en dirección a Paterna, los busca con la vista a su izquierda, frente al Cortijo de Los Arquillos, cuyo caserío adivinamos en la zona central del valle.

Aún después de dos milenios, permanecen en pie parte de los sólidos muros de lo que fue un Cerro de La Torre. Restosfuerte torreón que formaba parte del sifón de de Los Arquillos, donde el acueducto debía salvar el amplio valle del arroyo Salado de Paterna que, en épocas de grandes lluvias como ha sucedido este año, quedaba totalmente anegado. Por esta razón se precisó la construcción de una serie de arcadas sobre el cauce del arroyo, algunos de cuyos pilares se mantienen aún en pie. Frente a él, y al otro lado del valle pueden adivinarse los restos de un segundo torreón, el de salida del sifón, mejor conservados, y en perfecta alineación con los vestigios de pilares y arcos que aún se conservan junto al cortijo de Los Arquillos.

Pilar de las arcadas del acueducto en Los ArquillosEn los sifones largos como el que nos ocupa, aunque los técnicos romanos pudieran determinar con bastante precisión la cota idéntica en los dos extremos, solían dejar intencionadamente, como en el caso de Los Arquillos, una caída de agua bastante notable de hasta varios metros en ambos extremos ya que las pérdidas de carga a lo largo del sifón eran importantes, incrementándose las fugas con el paso del tiempo por el deterioro de la obra. Dejamos para una próxima entrada el estudio de este tramo del acueducto y de los arcos que lo sustentaban (de cuyos restos hemos realizado un completo reportaje fotográfico) pero queremos recordar que, tal como señalan Pérez Marrero y Bestué Cardiel en un trabajo de obligada lectura para quienes quieran conocer a fondo el “Acueducto Romano de Gades”, el sifón de Los Arquillos tenía una longitud próxima a los tres kilómetros y una pérdida de carga de unos 12 m, que es el desnivel existente entre las torres de cabecera y salida.

Es probable que junto a “la torre” se situasen pequeños depósitos, a modo de albercas y tal vez un “arenero” (piscina limaria), donde se decantasen los limos y arena que pudiera arrastrar la Restos del Acueducto. Al fondo, la torre de 'salida' del sifón de Los Arquillostubería para evitar así su depósito en la parte más baja de la conducción que pudiera dificultar seriamente su correcto funcionamiento. Estos depósitos de la torre de salida del sifón debían garantizar también un nivel más o menos constante de agua en su cabecera, por lo que es probable que existiese también, junto a la torre algún sistema de eliminación o evacuación de las aguas sobrantes, llegado el caso. De esta manera se mantendría siempre la conducción Cerro de La Torre. Al fondo, la torre de Torreceracon agua circulante evitando así la entrada de aire en la tubería, lo que podría ocasionar turbulencias o golpes de presión. En última instancia, la torre debió servir también como puesto de control y observación del entorno, habida cuenta de que las operaciones de mantenimiento del acueducto, en puntos tan sensibles como el paso del Arroyo Salado, debieron ser frecuentes. Todavía hoy, desde su emplazamiento, pueden verse otros puntos igualmente estratégicos como el castillo de Torrecera, Paterna o los cerros de Cuartillo.

Cuando a los pies de la torre observamos hoy la solidez de sus muros, la fuerte trabazón de sus piedras, la gran resistencia del mortero que después de dos mil años sigue uniendo los bloques…, admiramos aún más esta obra. Entre los restos esparcidos por el suelo aún pueden Cerro de La Torre. Restosverse varios sillares horadados que formaban parte de las tuberías. Desde aquí, además de un abierto panorama sobre el valle del Salado de Paterna, podemos seguir con la vista el recorrido de la conducción hasta la torre de salida que se adivina al otro lado del valle, en el Cerro de Los Arquillos. Entre ambas, los restos de los pilares visibles también junto al caserío del cortijo de Los Arquillos.

Siempre que venimos por aquí, nos Cerro de La Torre. Restosgusta saltar con la imaginación dos milenios atrás y nos parece adivinar en esta amplia vaguada, los trabajos de los ingenieros y topógrafos romanos, con su repertorio de instrumentos de medición y nivelación (decempeda, pertica, jalones y banderolas, groma, escuadra, corobate, dioptra…) a punto de ya de terminar las obras del acueducto que llevará a Gades, después de recorrer más de 70 km., el agua de los manantiales de Tempul.

Para saber más:
- Barragán J.M., Coord..: Agua, ciudad y territorio. Aproximación geo-histórica al abastecimiento de agua a Cádiz. Cádiz. 1993 pp. 98-121
- Barragán J.M., Coord..: III. Aguas de Jerez, Tempul: entre el medio natural y la técnica hidráulica. AJEMSA, Jerez, 1993.
- Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 92-95.
- Perez Marrero, J. y Bestué Cardiel, I.: Avance del estudio hidráulico del acueducto romano de Gades. IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana. CITOP. Lugo 2008.


Otros artículos sobre Patrimonio en el medio rural "entornoajerez"...
Para ver más árticulos sobre Paisajes con historia "entornoajerez"...

 
Subir a Inicio