Mostrando entradas con la etiqueta Viñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viñas. Mostrar todas las entradas

Tu nombre me sabe a viña.
Un paseo por los pagos de viñas de Jerez (I).




La quietud del campo -ese tiempo lento en el que se suceden las estaciones en nuestra campiña- se ha visto interrumpida durante unas semanas con la vendimia, sus preparativos y sus faenas. En septiembre las viñas recuperan de nuevo nuestra atención, y aunque sólo sea por un mes al año, de pronto se recuerda que Jerez, la ciudad del vino y las bodegas, es también tierra de viñedos.

En los últimos años las máquinas han sustituido a los vendimiadores en buena parte del Marco y de un tiempo a esta parte, cada vez participan menos personas en la recogida de la uva. Con todo, no están lejos los días en los que buena parte de la población conocía los nombres de las viñas y de los principales pagos de viñedos. Ya quedaron atrás los tiempos en los que estos paisajes formaban parte del “imaginario colectivo”, del “ADN” -como gusta decir ahora- de una ciudad que cada vez da más la espalda al campo y a su entorno cercano. Precisamente por esto, y para traer de nuevo a la memoria los nombres de tantos rincones que durante siglos dieron con sus frutos fama a Jerez, vamos a dirigir hoy la mirada hacia los pagos de viñas, vamos a pasear por tierras de viñedos.

Los pagos de viñas.



En su ya célebre Diccionario del vino de Jerez, Julián Pemartín se refiere a nuestros pagos como “cada uno de los grupos de viñas, con tierras homogéneas y, en general, delimitados por accidentes topográficos, en que tradicionalmente se ha venido considerando dividida la zona vitícola jerezana”. (1)

A la ya tradicional división de nuestros viñedos en función del tipo de suelo sobre el que se asientan (albarizas, arenas y barros), Pemartín sugiere una división territorial de los mismos y añade que “los pagos del término de Jerez pueden considerarse, en amplio esquema, distribuidos en tres series. Una, hacia el lado este de la ciudad, rodeándola por todo ese flanco, cuyas tierras son en su mayoría de arenas o barros. El más importante de estos pagos es el de Montealegre. No pocos se han destinado a otros cultivos y algunos fueron absorbidos por la expansión urbana. La segunda serie, la constituyen otros pagos también próximos a Jerez, pero extendidos hacia el suroeste, ya con mejores tierras, pues en ellas abundan las albarizas y los bujeos. En esta serie descuella el agregado que forma el pago de Torrox con otros dos de semejantes características: Gibalcón y Anaferas. Y por último, la tercera y más importante serie en extensión y calidad, integrada por los pagos llamados de “afuera”, se extiende, casi sin solución de continuidad, desde el noreste al suroeste –siempre al poniente- y a través de cuatro conjuntos presididos por los mejores pagos de la zona: Carrascal, Macharnudo, Añina y Balbaina… Esta tercera serie constituye gran parte de la zona del Jerez Superior”. (2)



Para facilitar el recorrido por los pagos más notables y su localización espacial en la campiña jerezana, tomaremos como referencia los más conocidos que se extienden junto a las distintas carreteras que parten de Jerez (en sentido contrario a las agujas del reloj), así como los ubicados en sus proximidades y en otros territorios más alejados de aquellas.

Carretera de Sevilla.



Las tierras llanas del pago de Las Abiertas de Caulina acogieron buen número de viñas en tiempos pasados, pero en la actualidad apenas quedan algunas pequeñas fincas que lo recuerdan, al igual que sucede en el de Bogas, absorbido por el crecimiento urbano y sobre cuyos viñedos se trazaron el polígono Santa Cruz y el Parque Empresarial.

El pago de Lima está también ocupado en buena parte por los desarrollos de Guadalcacín y el más antiguo de Lárgalo, inmediato a la ciudad, perdió también sus viñedos al instalarse a comienzos del siglo XX el parque González Hontoria y al ir ocupándose progresivamente las viñas que se extendían a ambos lados de la calzada del Hato de la Carne, actual avenida de Europa.

En el pago de Ducha, dedicado hoy día mayoritariamente a cultivos de secano, hubo sin embargo muchos viñedos, siendo uno de los primeros que sufrieron la plaga de filoxera en 1894. En las tierras de Ducha, frente al aeropuerto, hubo ya una alquería árabe, Duŷŷa, como ha documentado el arabista M.A. Borrego Soto (3).



Como testigos mudos de que el de Ducha fue un renombrado pago de viñedos, están los restos de sus antiguas casas de viña: La Francesa, La Paz, Santa Matilde, Viña de Dios, La Montañesa… Una superviviente de aquellos tiempos es la Viña del Diablo (también conocida como san Patricio).



Algo más adelante, en dirección a la localidad de El Cuervo, el pago de Montegil conserva todavía una buena porción de viñas, en las laderas del alto del mismo nombre como la de Carreño, Montegil, Montegilillo, Portugalejo…



Carretera de Morabita.

El antiguo Camino de Lebrija, conocido también como “carretera de Morabita”, deja a ambos lados tradicionales pagos de viñas, especialmente en su margen izquierda.

El de Capirete, fue famoso por viñas como la de El Telégrafo, así llamada porque a principios del siglo XIX se instaló aquí una torrede la línea del telégrafo óptico que unía Cádiz con Madrid. San Cayetano, La





/>Recovera, La Mina o El Corregidor, son otras tantas viñas de este pago. La de San Cayetano fue una de las primeras que se abrió a la hostelería, hace ya más de treinta años, siendo uno de los “mostos” antiguos del Marco.

Colindante con el de Capirete se encuentra el de Los Manzanillos, con viñas como La Pescadera, La Carpintera, o La Carrandana, a las que se accede también desde la carretera de Trebujena.



Junto a los anteriores, uno de los pagos de mayores resonancias en este sector de la campiña es el de Carrascal, uno de los máximos exponentes de las tierras de albariza de la zona del Jerez Superior.



Se enclavan aquí famosas viñas, como La Canariera, o la más antigua de Viña Romano que, desde la entrada, nos deja ver su singular pozo junto al carril de acceso. Ambas viñas pertenecen a la marca vinatera González Byass que construyo la casa de La Canariera en 1846



-según reza en la lápida que puede verse en la puerta- como cabecera de sus explotaciones agrarias cumpliendo también, desde hace muchos años, la función de centro de actividades sociales de la empresa (4). El Corregidor es también una de las viñas de más solera de este sector, donde también se encuentran la Viña dos Mercedes, la de La Pavona, las de Clavería o la de La Panesa, desde donde obtenemos magníficas vistas a las marismas de Asta.



En esta ruta, y tras cruzar el Arroyo de Zarpa, encontramos también otro pago muy conocido, el de Espartinas, que se cuenta entre los más antiguos de Jerez y que extiende sus viñedos sobe una amplia loma que se alza entre la carretera y las antiguas marismas de Las Mesas. Destacan aquí viña Berango, cuyo caserío se asienta en la parte más elevada de esta loma y que hoy día, se dedica también a los cultivos de secano y a la ganadería equina. En la actualidad la finca alberga una prestigiosa ganadería de caballos hispano-árabes, una de las continuadoras del ya centenario hierro del marqués de Casa Domecq (5). Algo más adelante, también a la izquierda de la carretera, una cancela nos señala el acceso a la Viña La Alamedilla y al caserío del Cortijo de Espartinas, que no vemos desde la carretera por estar situado al otro lado de la loma, frente a Mesas de Asta.



Estas tierras de Espartinas fueron ya colonizadas en la época romana y su topónimo puede derivar, posiblemente, del nombre de un antiguo propietario: Spartus o Spartarius (6). Conviene recordar que en tierras del cortijo de Espartinas se encontró una estela funeraria de Baebius Hilarus, a quien Cesar Pemán identifica con un rico labrador al que hace referencia Marcial en sus Epigramas (7) y que bien pudo cultivar las primeras viñas de este antiguo pago.

Carretera de Trebujena.

Colindante con la zona norte de la ciudad, se emplaza junto a la carretera de Trebujena el pago de Raboatún (o Rabatún), hoy absorbido casi en su totalidad por el desarrollo urbano (Los Villares, Hospital, bodegas…). Más adelante, a unos 5 km, quedan a la derecha de la ruta algunas viñas de Los Manzanillos (La Carrandana, La Ramona) y las del célebre pago de



Almocadén (Matamoros, Cuerno de Oro…) uno de los de más nombradía, ubicado frente a Macharnudo. El de Almocadén guarda también en su topónimo resonancias árabes y alude al nombre con el que eran conocidos los guardas de los campos (8).



A la izquierda de la carretera encontramos el afamado pago de Macharnudo (Alto y Bajo), citado ya en las fuentes medievales. Su nombre alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar “pelado” o “desnudo”, carente de vegetación, aunque hoy día cubran sus laderas extensos viñedos (9). Entre todos ellos destaca El Majuelo, ubicado en lo más alto del cerro, presidido por su extenso caserío en el que sobresale el “castillo”, una torre



edificada sobre una antigua atalaya medieval, desde donde se domina un amplio sector de la campiña.

La Carreña, Picón, Santa Isabel, La Escribana, La Compañía,… son algunas de las muchas viñas de este pago de Macharnudo Alto. El de Macharnudo Bajo, limitado por la Cañada del amarguillo alberga también numerosos viñedos como Viña Belén, Los Arcos, San Francisco, La Panameña…

Cercano a los anteriores, el de Valcargado (Tabajete) linda ya con las marismas que se extienden a los pies de Mesas de Asta y, aunque ha perdido muchos de sus antiguas viñas, todavía conserva algunas muy conocidas como las de Santo Domingo, El Carmen, La Racha, San Leopoldo…



Ya en otros parajes más alejados, el pago de Burujena, situado al noroeste del término de Jerez y próximo a Trebujena, tiene buena parte de sus viñas orientadas hacia las marismas del Guadalquivir, como el de Martín Miguel, que adivinamos frente a nosotros en las cercanas tierras de Sanlúcar.

La 'mar de viñas': viñedos en torno a Jerez


Ver "La mar de viñas": Viñedos en torno a Jerez en un mapa más grande

(Continuará...)

Para saber más:
(1) Pemartín, J.: Diccionario del vino de Jerez. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 1965.
(2) García de Luján, A.: La viticultura del Jerez. Mundi-Prensa Libros, S.A. Madrid, 1997, pp. 40-41.
(3) Borrego Soto, M.A.: (2008) “Poetas del Jerez Islámico”, AAM 15: 4-78
(4) VV.AA.: Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y transportes, 2002, p. 243-244
(5) Ibidem, p. 258
(6) Martín Gutiérrez, E.: La identidad rural de Jerez de la Frontera. Territorio y poblamiento durante la Baja Edad Media. S. de Publicaciones de la Universidad d Cádiz., 2003, Pg. 96
(7) González Rodríguez, R. y Ruiz Mata, D.: “Prehistoria e Historia Antigua de Jerez”, en D. Caro Cancela (coord.), Historia de Jerez de la Frontera I. De los orígenes a la época medieval, Cádiz, 1999, pg. 169.
(8) González Gordon, M.M.: Jerez-Xerez-Sherish. Ed. Gráficas del Exportador. Jerez. Edición de 1970, p. 212.
(9) Martín Gutiérrez, E.:Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, HID, 30 (2003), 257-300, pp. 263-264


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar:
Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 11/09/2016

Con nombre de mujer.
Topónimos femeninos en la campiña de Jerez (y 2).




Como continuación de nuestro artículo de la semana anterior, en el que hacíamos un recorrido por los distintos lugares de la campiña que tienen nombre de mujer, les proponemos hoy un nuevo “paseo” para recordar otros muchos topónimos femeninos que aún se conservan. No siempre es fácil distinguir si algunos nombres de fincas, dehesas, caminos o parajes hacen referencia a las mujeres con las que estuvieron vinculados o si



por el contrario se ha adoptado la forma femenina para indicar la posesión de un propietario con un determinado apellido, como era habitual en algunas viñas. Sea como fuere, todavía es posible encontrar muchos de esos rincones con nombre de mujer.

Con nombre propio

Algunos lugares de nuestro entorno conservan el nombre propio de las que en tiempos pasados fueron sus poseedoras. Es el caso, por señalar sólo algunos ejemplos, de las hazas de Doña Rosa (en las Mesas de Santa Rosa, junto a Cañada Ancha), Doña Ana (en La Mariscala), Doña Inés (en El Barroso) o Doña Isabel (junto al Rancho de los Colores).



Entre las viñas, muchas llevan también nombre propio de mujer y así, repartidas por los alrededores de la ciudad, mencionamos las de Agustina (Cuartillos), Angélica (Solete), Carmen (Torrox), Emilia e Isabel (Macharnudo Bajo), La Ramona y La Ramoncita (ambas



en el Pago de Almocadén), como ejemplo de las muchas que aún se conservan. Una muy conocida es la de Dos Mercedes, cuyo caserío corona el cerro desde el que se domina todo el pago de Carrascal.

Las Vegas de Elvira es el nombre de un cortijo y de un rincón de la campiña en las proximidades del embalse de Guadalcacín, por cuyas tierras pasaba el acueducto romano de Tempul-Gades y pasan aún los acueductos de Tempul (s. XIX) y de los Hurones (S. XX).

La Dolores da nombre a unas tierras inundables junto a la cañada de Burujena. Otra antigua cañada, la de Juana Franco, es también conocida como la de Doña Juana, antropónimo con el que se denomina igualmente a unas tierras cercanas al Caño del Bujón, colindantes con el Arroyo Blanquillo y con el Cerro de Doña Inés.


Algunos apellidos.



Si en nuestro anterior paseo hicimos un recorrido por algunos lugares que vinculados con apellidos que se remontan muchos siglos atrás (La Catalana, La Suara, La Rendona, La Bernala, La Basurta, Las Pachecas, Las Pavonas…), queremos ahora recordar otros no menos singulares. Así, por ejemplo, La Guillena, da nombre a una dehesa, un cortijo y un arroyo en las faldas de la Sierra de Gibalbín y La Cortés a otro muy conocido situado en Los Llanos del Valle, frente a la Boca de la Foz. Más dudoso es el topónimo de La Gordilla, referido a una dehesa y una garganta junto al Cortijo de Rojitán que puede ser también interpretado como un apelativo. El arroyo de La Carriona, hace honor al apellido de una dama, como sucede con La Marañona, una loma situada junto al cortijo de Alijar donde hoy se levanta un parque eólico, o La Marrufa, nombre con el que se conoce a un


sector de la Dehesa de la Alcaría, en los Montes de Jerez.

Entre las viñas son abundantes las que hacen referencia a los apellidos de sus poseedoras aunque, en algún caso, también eran denominadas con la forma femenina siendo su propietario un hombre. Como ejemplos señalamos el de La Panesa (Alta, Baja y Grande), un hermoso viñedo que perteneció a la familia del marqués de Villapanés, ubicado en el pago de Carrascal y desde el que se obtienen unas magníficas vistas sobre las marismas de Asta. Junto a La Panesa está también la viña de La Pavona, con su caserío erigido en sillares de arenisca. En la carretera de Trebujena otra viña, la de La Carreña, nos muestra todavía su singular entrada, sus lagares y su caserío, habilitado hoy como alojamiento rural.



En Cerro Pelado, en un paraje alejado de los caminos, sobrevive La Gallarda (o la Pinta Gallarda), otro magnífico ejemplo de casa de viña que se asoma a las marismas de Tabajete.



Peor suerte ha corrido el caserío de La Polanca, una gran construcción arruinada en buena parte, que destaca en las laderas del cerro de Santiago, a espaldas de la viña Cerro Viejo, dominando los llanos por los que discurre la cañada del Amarguillo

Oficios y ocupaciones.

Son muy habituales las viñas y los parajes en los pagos de viñedo con nombres que aluden a profesiones, oficios u ocupaciones de sus antiguos poseedores y también los relacionados con algún apelativo con el que eran conocidas sus familias. En algunos casos, estos nombres no indican forzosamente que su titular fuese una mujer, ya que a veces era también costumbre denominar a la
viña con la forma femenina de la ocupación de su propietario.

Entre los ejemplos más significativos encontramos los de de La Doctora, que da nombre a una propiedad en el pago de La Carrahola, o La Boticaria, que hace lo propio con otra del Pago de Cuartillos. Como La Sobajanera (la moza –o el mozo- que, en los cortijos, hacía los recados en la ciudad) es conocida una antigua viña y una hijuela entre el Cerro de



Santiago y la Cañada del Amarguillo. La Carpintera da nombre a sendas casas de viña ubicadas en los pagos de Balbaina, junto a la carretera de Rota y de Almocadén. Junto a esta última discurre la colada de La Pescadera, otro apelativo femenino que se remonta al siglo XIX.



En este catálogo de oficios y ocupaciones de mujeres que nos ofrece la toponimia de la campiña no faltan tampoco La Relojera (en el pago de Balbaina), La Candelera (Mesas de Santiago), el rancho y viña de La Cartera (en la carretera del Calvario) o el Rancho de La Carnicera, en el pago de Parpalana, junto al cerro de la Liebre, camino de El Portal. La Hortelana y La Escribana son viñas del pago de Macharnudo Bajo, aunque esta última da también nombre a otra del pago de Almocadén. La Vaquera (casa, hijuela y fuente) nombran a una finca de Montealegre que encontramos en la Hijuela del Serrallo, y que se asoma al valle del Salado y Lomopardo. En sus tierras aflora una célebre fuente en la que en el siglo XIX se realizaron estudios para contribuir con sus aguas al abastecimiento de la ciudad. La Lechera y La Calderera se encuentran en el pago de viñas de Cuartillos. Esta última da también nombre a otras dos viñas en Parpalana. La Carbonera se ubica junto al Rancho de los Colores, en el Guadajabaque, la viña y la hijuela de La Recovera en el Pago de Rui Díaz y La Pavera junto a la viña-bodega de Vistahermosa. En los confines del término, en la Dehesa del Quejigal, encontramos también la Cañada de La Cantarera.

Como nombres llamativos traemos aquí los del Rancho de La Contrabandista, en la Cañada de los Isletes, junto a San José del Valle y el de la viña de La Carabinera, en Macharnudo Bajo, ambos lugares convenientemente separados por muchos kilómetros de distancia para evitar posibles disputas entre sus propietarias.

Distinciones, rangos y títulos…

No menos curiosos son los topónimos femeninos que nos hablan de rangos distinciones y títulos. La Doña da nombre a unas tierras junto a las marismas de Rajaldabas y Las Dueñas a una zona de prados en las cercanías de Mesas de Asta. Un conocido cortijo en la carretera de Trebujena, es el de La Mariscala, también situado junto a Mesas de Asta, cabecera de una gran explotación agrícola y habilitado hoy como alojamiento rural.



Un nombre más cuestionable es el de “Capitana”, que puede aludir a la graduación militar del marido de las propietarias o, simplemente (y lo más probable) derivar del apellido Capitán. En todo caso conocemos el Rancho de La Capitana (en la Cañada Ancha) y las viñas de La Capitana en el Cerro de Santiago, próxima a Cerro Viejo y también junto a la carretera de Rota, en la cañada de las Huertas. En las cercanías de esta última viña encontramos la de La Condesa. El Haza de La Condesa es también el nombre de una finca agrícola junto a la Cañada de La Loba, así como de unas tierras cercanas a los cortijos del Parralejo y el Algarrobillo. El Cortijo de La Condesa otra propiedad del pago de La Gallega. No faltan tampoco en nuestra campiña topónimos similares como el de La Condesilla o el de La Marquesa. Este último bautiza un sector ya absorbido por el casco urbano colindante con la Ronda Este. Con todo, uno de los más llamativos lo hallamos en las cercanías del Cortijo de Picado: el enigmático Arroyo de la Reina Loca.



Gentilicios.

A veces, los nombres de lugares y de algunas propiedades delatan el lugar de procedencia, el gentilicio, de sus antiguas propietarias o de las mujeres relacionadas con ellos. Estos son los casos de La Gallega, que da nombre a un pago de viñedos situado junto a la carretera de Rota y a dos casas de viña, una de ellas en la Cañada de las Huertas y la otra en Macharnudo Bajo. La Canaria la encontramos en Torrox, junto a la Cañada del Carrillo y el Rancho de la Montejaqueña, colindante con El Granado, en las proximidades de San José del Valle.

En el Pago de Ducha, próxima a la Viña del Diablo, aún pueden verse las ruinas de la antigua casa de La Francesa y en las faldas del cerro de Macharnudo, a los pies de la Torre, encontramos la viña de La Panameña.



Otros topónimos femeninos curiosos.

Sin pretender agotar el tema ni la paciencia de los lectores, no queremos terminar este recorrido sin mencionar algunos topónimos curiosos que aluden también a mujeres anónimas pero que han pervivido en nuestros paisajes. Así, en la zona de los Montes de Propios de Jerez llaman nuestra atención el Cerro y Piedra de La Novia (Dehesa del Cándalo) o la Loma y Puerto de La Gitana (Dehesa de Garganta Millán). Junto al cortijo de Zarpa, en la conocida como carretera de Morabita, está el Haza de las Doncellas, y en Burujena, próxima ya a las marismas de Maritata, La Doncellita. En el pago de la Gallega, junto a la Cañada de las Huertas, se encuentra la antigua viña de La Churumbela, reconvertida hoy en centro ecuestre. Otra viña de Cuartillos es conocida como La Chavala y junto al cortijo del Chorreadero encontramos el Arroyo de la Chica. Entre el Cerro de los Silos y el cortijo de Fuente Rey discurre la Cañada de La Mujer en la que encontramos también el Pozo de la Mujer, mientras que en el pago del Amarguillo se ubica la viña de La Comadre. Junto a La Arenosa, en las cercanías de San José del Valle, están las tierras de La Borracha y en la zona de los Montes de Jerez el Llano y Pozo de La Papicha, apelativo con el que también se conoce un paraje ubicado junto a Fuente Rey y el Berroquejo. Con todo, uno de los topónimos más misteriosos es el que da nombra a una dehesa y a un arroyo próximo al Mojón de la Víbora, en los confines del término de Jerez: La Fantasma.



Otros nombres de lugares como Dos Hermanas o Dos Hermanillas no aluden a mujeres, sino a cumbres gemelas que se alzan en parajes serranos. De la misma manera, algunos topónimos singulares como los de Mari cuerda, Mar Ibáñez, Marihernandez o Maritata, no guardan relación con mujeres y de su curioso significado nos ocuparemos en otra ocasión. También sería muy extensa la relación de nombres de viñas, parajes y rincones de nuestra campiña vinculados al santoral o a lo religioso (Las Monjas, La Santa, La Beata…). De todos ellos tendremos oportunidad de tratar en futuros paseos “entornoajerez”.

Para saber más:
- Clasificación de las Vías Pecuarias Término municipal de Jerez 1948. Ayto. de Jerez.
- Domecq, B.: Los pagos de los viñedos de Jerez. Diario de Jerez, 01/03/2014
- García de Luján, A.: La viticultura del Jerez. Mundi-Prensa Libros, S.A. Madrid, 1997.
- García del Barrio Ambrosy, I.: La tierra del vino de Jerez. Ed. Sexta S.A. Imp. Gráficas del Exportador. Jerez, 1979. Véase también De Las Cuevas J. y J.: Vida y milagros del vino de Jerez. Ed. Sexta S.A. Imp. Gráficas del Exportador. Jerez, 1979
- González Gordon, M.M.: Jerez-Xerez-Sherish. Ed. Gráficas del Exportador. Jerez. Edición de 1970.
- Lechuga y Florido, A.: Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera. Arreglado a la escala 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. Incluyendo una información similar al anterior Plano, es también de gran interés el plano de detalle titulado Plano de los Viñedos de Jerez de la Frontera. Litografía y Tipografía de M. Hurtado, 1897.
- López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000
- Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004,
- Pemartín, J.: Diccionario del vino de Jerez. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 1965.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Puedes ver otros artículos relacionados en nuestro blog enlazando con Con nombre de mujer. Topónimos femeninos en la campiña de Jerez (1), Toponimia, El paisaje y su gente, y Cortijos, Viñas y Haciendas

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 15/03/2015

 
Subir a Inicio