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La devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Algunos monumentos singulares en Jerez y su entorno.




A nuestro amigo J.A. Gómez Machuca, compañero en tantas rutas “entornoajerez”

Estas fechas traen consigo cada año la celebración de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús a quien la iglesia católica tiene consagrado el mes de junio, estando muy arraigada en la devoción popular. Desde mediados del s. XIX y muy especialmente en las primeras décadas del siglo XX, tras la consagración pública de España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (1919), nuestra ciudad se sumará de manera muy activa a esta corriente de culto y devoción por el Corazón de Jesús. Como en otros muchos lugares de nuestro país, en Jerez se levantarán también monumentos, esculturas e imágenes en templos y conventos, en espacios públicos, colegios y edificios oficiales, en bodegas y cortijos y haciendas. En nuestro recorrido de hoy vamos a ocuparnos de algunas de estas manifestaciones que forman ya parte de nuestro patrimonio.

Monumentos en la ciudad

Entre los monumentos al Sagrado Corazón más conocidos de la ciudad destaca el que se encuentra ubicado junto a la Ermita del Calvario uno de los primeros que se levantó en Andalucía, casi al mismo tiempo que el madrileño del cerro de los Ángeles. La iniciativa se debió a monseñor don Juan Pedro Sánchez-Romate y Lambarry a cuya muerte impulsó la idea doña Carmen Núñez de Villavicencio, marquesa de Domecq D´Usquain gran devota del Corazón de Jesús (1).

Aunque la primera piedra se colocó el 30 de marzo de 1919, habría que esperar tres años para verlo terminado (o casi), siendo bendecido el monumento por el cardenal de Sevilla Eustaquio Ilundain el 19 de febrero de 1922. En la solemne ceremonia, el alcalde de Jerez don José González Rueda, leyó el acta de la consagración de la ciudad al Sagrado Corazón (2).

Las obras se realizaron por la empresa madrileña Casal y Peña, que encargó las imágenes al escultor sevillano Francisco Ceballos Montenegro, quien años después intervino en las esculturas de algunas fuentes de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla o en la catedral de Vitoria. El coste del monumento ascendió a 23.664,35 ptas. (3).

El monumento fue construido junto a la Ermita del Calvario en un espacio ajardinado que con el paso de los años se vería seriamente alterado por la construcción de naves industriales y del edificio de Seminario (4). Con una altura de quince metros era visible desde muchos puntos de la ciudad. La imagen, de tres metros de altura, fue "esculpida en mármol blanco de Carrara, colocada sobre un airoso pilar de piedra de Martelilla, que descansa sobre gradería y basamento ejecutado en piedra oscura alicantina". En sus ángulos se pensó inicialmente situar esculturas de metro y medio de los cuatro evangelistas, aunque finalmente se optó por las de Santa Teresa de Jesús, San Agustín, Santa Margarita de Alacoque y la del padre Hoyos, "santos destacados en el amor al Corazón de Cristo". Puesto que la fecha de inauguración se acercaba y no hubo tiempo material de esculpir en mármol estas cuatro figuras, se colocaron provisionalmente los bocetos en escayola de los tres primeros y el de San Juan Evangelista. Medio siglo después aún permanecía así, tal como recordaba el periodista local Rodrigo de Molina en una crónica fechada en 1969 (5).


Y así parecen seguir a juzgar por las grietas que presentan que apuntan a un material de inferior calidad que el mármol…

Junto al de la Ermita del Calvario, son también muy conocidos los monumentos existentes en las antiguas bodegas de Díez Mérito y en las bodegas de Domecq. El primero de ellos se alza sobre la balaustrada que corona el edificio de los que fueron los escritorios de Díez Mérito, frente a la estación de ferrocarril. Se trata de una escultura en piedra de buena factura, situada sobre un tosco pedestal de sillares de arenisca, que presenta los dos brazos abiertos y elevados sobre cuyo origen y autoría existen distintas versiones. Juan de la Plata apunta que es la más antigua de las que existen en Jerez siendo levantada por iniciativa de Salvador Díez y Pérez Muñoz gran devoto del Corazón de Jesús junto a su esposa María Antonia Gutiérrez O´Neale y sus hermanos. Uno de ellos, residente en París, encargó su realización a un taller francés.

Al parecer, la obra estuvo situada inicialmente en una de sus bodegas, siendo posteriormente instalada y bendecida en su actual emplazamiento en los años 1910-1911.

El boceto o maqueta de esta figura estuvo colocado en la finca Alcántara, propiedad de Salvador Díez (6). Por su parte, el investigador Antonio de la Rosa atribuye su autoría al conocido escultor valenciano Ramón Chaveli, afincado en Jerez desde 1923, donde tallaría numerosas imágenes para distintas hermandades (7), por lo que sería una obra de realización más tardía. Lamentablemente, esta singular escultura que cuenta con un siglo de vida a sus espaldas, ha sufrido en los últimos años actos vandálicos de la mano del deterioro del edificio que preside, habiendo sido manchada parcialmente con pintura negra.



A Ramón Chaveli se debe también la imagen que se conserva en las bodegas Domecq sobre la puerta de entrada del patio del Sagrado Corazón, que da acceso a la bodega “La Tribuna” y que se alza frente a los jardines de la Cuesta de la Chaparra. A diferencia de la anterior está realizada en bronce (8). De similar tamaño y líneas estilísticas que la de Díez Mérito, presenta lo brazos menos extendidos y las muñecas algo más dobladas, apoyándose sobre un pedestal de piedra pintado en blanco con una placa de mármol con la inscripción “Bendeciré las casas donde la imagen de mi corazón sea expuesta y honrada”.

La portada sobre la que se alza la imagen está enmarcada por columnas dóricas y fue realizada en la primera mitad del XIX sirviendo “de eje a una composición simétrica que se construye con otros frentes de bodega y portadas de acceso más cercanas a las líneas tradicionales de la arquitectura jerezana” (9). Sobre la puerta, una barandilla de hierro rodea el pedestal de la escultura y como dato curioso, recordaremos como con anterioridad hubo otra del dios Baco que fue retirada en la década de los 20 del siglo pasado siendo sustituida por la imagen actual del Sagrado Corazón (10).



Del mismo escultor valenciano son también otras imágenes de trazos muy similares a las anteriores. De una de ellas, la que estuvo situada en un patio lateral del Hospital Santa Isabel de Hungría (conocido como “de los locos”), tenemos referencias por las fotografías conservadas en el Archivo Municipal, anteriores a la remodelación del edificio como instituto. Esta escultura, realizada también en piedra y de tamaño parecido a las citadas, tiene, a diferencia de aquellas, los brazos hacia abajo, desconociéndose actualmente su paradero. Mejor suerte ha corrido otra de las obras de Ramón Chaveli, el Sagrado Corazón que realizó para las Siervas de María. Aunque en 1998 tuvieron que dejar la ciudad y cerrar su convento, se conservó la imagen tras la transformación del edifico en hotel pudiendo verse hoy en día en la entrada del actual hotel Ítaca, en la calle Diego Fernández de Herrera 1, junto a la plaza de Las Angustias. De mayor tamaño que las anteriores y labrada también en piedra, la imagen se alza sobre un alto pedestal presentando la mano izquierda señalando el corazón y la derecha con el brazo ligeramente levantado. La escultura, que debió ser realizada a principios de los años treinta del siglo pasado, ocupaba el lugar central de un pequeño patio desde el que se accedía a la capilla (actual restaurante). Tras la remodelación del edificio se cubrió este espacio, respetándose el emplazamiento original que ahora se sitúa delante de la recepción (11).



De menor tamaño que las anteriores, y también labradas en piedra, son otras imágenes del Sagrado Corazón que se conservan en la ciudad. La más antigua de todas es la que puede verse en el rosetón de la fachada principal de la que fuera iglesia de la Compañía de Jesús (actual sala Compañía), templo que terminó de construirse en 1704 (12).

Menos conocida es la que se encuentra en el antiguo colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Barja, centro que cerró sus puertas a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado donde, pese a la ruina del edificio, aún se mantiene en pie esta escultura de menor tamaño que el natural, sobre un pedestal situado en la parte central de un pequeño patio al que se accedía desde la puerta principal (13).



Más moderna que las citadas, de mediados de los 60 del siglo pasado, es la que preside el patio del colegio La Salle Sagrado Corazón-Mundo Nuevo, en la calle Ventura Misa.

Otras imágenes del Sagrado Corazón.

Para terminar este recorrido por la iconografía del Sagrado Corazón en la ciudad, recordaremos el medallón situado sobre el dintel de la puerta principal del Ayuntamiento de Jerez, en el que se inscribe un altorrelieve, labrado en piedra, con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Realizado por el escultor Ramón Chaveli, siendo alcalde Enrique Rivero Pastor, “…con fecha de 17 de octubre de 1929, la Comisión Municipal del ayuntamiento jerezano en su punto décimo acordó por unanimidad celebrar una solemne ceremonia de la entronización del Sagrado Corazón de Jesús” colocando esta imagen que sería posteriormente retirada en tiempos de la República.

En 1941, durante la alcaldía de Eduardo Delage Atané, se llevaría a cabo un solemne acto de “reentronización” del Sagrado corazón, colocándose de nuevo la figura tal como hoy la vemos (14).

Numerosas son también las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús presentes en otros edificios, templos y conventos de la ciudad que aún se conservan o de las que tenemos referencias. Entre ellas destacamos la imagen tallada en madera que puede verse en el santuario San Juan Grande, que estuvo ya desde sus inicios en el antiguo templo del Hospital de Santa Rosalía, mencionada ya en 1969 como otra que existió en el Alcázar y de la que desconocemos su paradero (15). Entre las imágenes más antiguas y notables hay que mencionar la existente en el Convento de Capuchinos, una escultura procedente de la antigua iglesia de la Compañía tallada en 1741 por Diego Roldán, de gran interés “en cuanto supone uno de los más tempranos ejemplos de esta iconografía” (16).

Con todo, una de las más populares y procedente también del antiguo templo de los jesuitas, es la imagen que se conserva actualmente en la iglesia de Madre de Dios y que cada año procesiona por el barrio. Se trata de una escultura del padre Victoriano Salmón trasladada a esta parroquia desde la antigua iglesia de la Compañía de Jesús cuando se mudaron a ella los jesuitas en 1972 (17).

Monumentos en el entorno rural.

Hace ya más de 20 años, visitando el pago de Macharnudo, conocimos el que, a nuestro juicio es el monumento más llamativo de cuantos se levantan al Sagrado Corazón de Jesús en nuestra ciudad. Enclavado en la conocida Viña El Majuelo, está situado en lo más alto del Cerro del Obispo, junto al vértice geodésico. Desde este lugar se domina un soberbio panorama del viñedo jerezano, con la ciudad como telón de fondo a 5 km al sureste (18). Rodeado de vegetación, este rincón de la campiña fue durante muchos años un privilegiado lugar de oración tanto para los impulsores del monumento, la familia Domecq, propietaria de la viña, y sus invitados, como para otros visitantes y grupos que se congregaban en este lugar.

A modo de ejemplo, aquí se celebró en muchas ocasiones la tradicional “Fiesta de las Espigas y Bendición de los Campos" que organizaban la Adoración Nocturna. Sobre la celebrada en 1940, la crónica de ABC informa que "asistió el consejo diocesano de treinta y cinco partidos de la Adoración Nocturna. Hizo la presentación de los adoradores el abad de la colegial, doctor don Teodoro Molina Escribano. La concurrencia de aquella, procedente de Sevilla y jerez, fue numerosísima. La bendición se hizo en lugar tan pintoresco como el llamado Cerro del Obispo"(19).

Pese al deterioro de los jardines que rodean el monumento, éste ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. Se alza sobre una plataforma escalonada de base cuadrada con tres niveles, en cuya zona central se levanta un basamento octogonal donde se apoya un curioso pedestal cilíndrico con diferentes molduras. Sobre él se encuentra la imagen del Sagrado Corazón, realizada en hierro colado pintado en blanco, en tamaño natural. Presenta el brazo derecho levantado, bendiciendo, mientras que el izquierdo sostiene una gran cruz en la que se lee "In hoc signo vinces": con este signo vencerás. En la parte superior del pedestal está inscrito el lema "Tu reinas ya", mientras que en su base figura incisa la siguiente leyenda que nos da pistas sobre la época de su construcción: “Año de 1926. Institución de la Fiesta del Reinado Social del Sagrado Corazón”.

Una pequeña escalinata con doce escalones conduce desde el camino de acceso que se traza en el jardín hasta la base del pedestal. Si observamos la figura por detrás podremos leer en su base el nombre de la empresa donde fue adquirida, la conocida firma parisina “La statue religieuse”, que surtía de objetos e imágenes religiosas a través de su amplio catálogo, a países de todo el mundo. Las estatuas de hierro de esta firma fueron realizadas por las fundiciones Val d,Osne y Tusey, de donde puede proceder la imagen de El Majuelo (20).

En cuanto a la parte arquitectónica se refiere, desconocemos quien fue su autor, aunque aventuramos el nombre del arquitecto jerezano Francisco Hernández Rubio por la similitud del monumento del Majuelo, con el que proyectara en 1920 para la localidad malagueña de Pizarra (21) y que fue destruido en 1936 (ver diseño). Este último fue encargado por el conde de Puerto Hermoso, emparentado con la familia Domecq que recomendó al arquitecto, quien ya había realizado otros proyectos para la empresa (22).



Con menos monumentalidad que la del Cerro del Obispo, en nuestro entorno rural existen otras esculturas del Sagrado Corazón de Jesús, como la que está presente en la finca La Granja. Conocida también como Santa Teresa, se encuentra en las proximidades de la barriada rural de La Corta presentando en la actualidad un preocupante estado de deterioro. Desde 1826 perteneció a Pedro Domecq Lembeye, quien tenía en estos parajes próximos al río Guadalete, una residencia de recreo, pasando después a sus herederos (23). Citada ya por Madoz en 1848 como una de las casas de campo más notables de la ciudad, fue adquirida por el Ayuntamiento de Jerez en 1995, albergando en la actualidad un parque periurbano que no termina de adaptarse para el uso público. Durante muchos años, esta residencia de recreo, rodeada de jardines, bosquecillos y viñedos se convirtió en un agradable espacio en el que no faltaron tampoco los parterres de flores, las fuentes y las albercas. En uno de los rincones del jardín, frente a la casa, se construyó también un sencillo monumento al Sagrado Corazón que aún se conserva entre la vegetación. Sobre un montículo artificial de sillares de arenisca, a modo de pedestal, se levanta la imagen labrada en piedra y a tamaño natural, con los brazos levantados y extendidos. Sus líneas estilísticas son similares a las ya descritas, por lo que podría ser obra de los años 20 del siglo pasado.

Otra imagen de gran interés es la que se encuentra en un extremo de la finca Olivar de Matajaca, rodeada de una pantalla de cipreses que casi la ocultan entre los cultivos, muy cerca de las antiguas cuevas-cantera de la Sierra de San Cristóbal. Sobre una sencilla plataforma escalonada que termina en un pedestal de sillares de arenisca en el que debió haber una placa conmemorativa hoy desparecida, se levanta esta imagen labrada en piedra mostrando los brazos abiertos y extendidos hacia abajo (le falta la mano izquierda). De rasgos similares a las ya descritas, fue probablemente realizada también en las primeras décadas del siglo XX. De menor tamaño, encontramos también otra curiosa imagen del Sagrado corazón en el cortijo de Las Quinientas, presidiendo una portada de cantería que da acceso al patio en la que puede leerse la fecha de 1787 (23).

Para saber más:
(1) De Molina, R.: "Jerez y el Corazón de Jesús", ABC, 22 de junio de 1969, Edición de Andalucía, p. 47
(2) Caballero Ragel, J.: El monumento al Sagrado Corazón en la Ermita de El Calvario de Jerez, 30 de diciembre de 2016, https://jerezenlahistoria.wordpress.com; Bellido Castellano, V.: Historia de la hermandad de Ntra. Sra. De la Piedad y Santo Entierro, 2009; Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.97.
(3) Álvarez Luna A., Guerrero Vega M.ª y Romero Bejarano M.: La intervención en el patrimonio. El caso de las Iglesias Jerezanas (1850-2000), Colección Premios Manuel Esteve, 5. Ayuntamiento de Jerez, 2003, p. 232.; Romero Bejarano, M.: Iglesias y conventos de Jerez, Almuzara, 2018, p.128. Para conocer otras obras del escultor sevillano Francisco Ceballos Montenegro pueden ver los enlaces: http://sevillaeterna.es/conquistadores/ http://exposicioniberoamericanadesevilla1929.blogspot.com/2010/04/la-fuente-monumental-del-sector-sur.html y http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?f=66&t=8069, consultados el 13/06/2018; Caballero Ragel, J.: El monumento… op. cit.
(4) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.168.
(5) De Molina, R.: "Jerez… op. cit.
(6) De la Plata, J.: Los dos monumentos jerezanos al Sagrado Corazón de Jesús, Diario de Jerez, 8 de junio de 2009. Tanto el origen como las fechas de realización que se plantea en el trabajo de Juan de La Plata, son mantenidos también por Pedro Díez Tella, bisnieto de Pedro María Díez Pérez de Muñoz “quien lo encargó en París, donde residía para encargarse del negocio de exportación de la bodega”, como puede leerse en el grupo de Facebook “Cosas jerezanas que se han perdido con el tiempo”, 3 de junio de 2016. Sobe otros monumentos religiosos erigidos por Salvador Díez: García Lázaro A. y J.:Cruces en el paisaje”, Diario de Jerez, 29 de marzo de 2015.
(7) De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira afincado en Jerez: Ramón Chaveli Carreres”, Revista de Historia de Jerez, nº 11-12, 2005/06, p. 299
(8) Ibidem, p, 299 y De la Rosa Mateos, A.: El escultor Ramón Chaveli Carreres (1879-1947), Asociación Pública de Fieles de la sagrada Mortaja, 2005 p. 76.
(9) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.97.
(10) Jiménez García, J.L.: Grabados de bodegas jerezanas hacia 1850, Jerez siempre, disponible en el enlace: http://www.jerezsiempre.com/index.php/Bodegas_Jerezanas_1850, consultado el 13/06/2018. Ver también, Velo García E.: La Bodega de Baco, Información Jerez, 21 de julio de 2007.
(11) De la Rosa Mateos, A.: El escultor… op. cit. p, 70 y 75. Pueden verse también referencias a estas dos últimas imágenes en De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira… op. cit. p, 298.
(12) Romero Bejarano, M.: Iglesias y conventos de Jerez, Almuzara, 2018, p.277
(13) Las fotografías de esta imagen han sido tomadas del grupo de Facebook “Cosas jerezanas que han desaparecido con el tiempo”, aportadas por Dora Escribano Vera, Manuel García Filgueira e Ildefonso Sánchez.
(14) De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira… op. cit., p.292.
(15) De Molina, R.: "Jerez… op. cit.
(16) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera… op. cit., p. 219.
(17) Ibidem, p. 57. García Gutiérrez, F.: El P. Victoriano salmón, S.J. (1839-1910), escultor, Boletín de Bellas Artes, nº 19,1991, p. 161. Otros autores atribuyen la obra a Francisco Font quien realizaría la escultura diseñada y dibujada por V. Salmón en 1899 para la iglesia de los jesuitas de Jerez, como puede leerse en el enlace: http://gloriasdevalladolid.blogspot.com/2012/07/el-escultor-francisco-font-y-pons.html, consultado el 13/06/2018 o en http://revistamatagorda.puertoreal.es/177-2/#fnref-177-98, consultado el 13/06/2018.
(18) García Lázaro A. y J.:Cruces en el paisaje”, Diario de Jerez, 29 de marzo de 2015.
(19) La Fiesta de las Espigas, ABC, 5 de junio de 1940. Edición de Andalucía, p. 7.
(20) Información complementaria sobre la firma La statue religieuse y algunas de sus realizaciones puede obtenerse en el siguiente enlace http://www.vanderkrogt.net/statues/foundry.php?id=Raffl&page=1.
También en: https://e-monumen.net/patrimoine-monumental/sacre-coeur-enghien/ , consultados el 13/06/2018.
(21) La similitud de ambos proyectos y la sugerencia de la posible autoría de Hernández Rubio nos fue planteada por nuestro amigo el arquitecto y profesor J.M. Aladro Prieto.
(22) Merino Calvo, J.A.: El arquitecto jerezano Francisco Hernández-Rubio y Gómez, 1859-1950, Ayuntamiento de Jerez, 1995, p.101. Sobre el monumento de Pizarra: http://pizarraenelrecuerdo.blogspot.com/2013/06/, consultado el 13/06/2018.
(23) Jiménez García, J.L.: Vistas de Jerez desde una viña, Diario de Jerez, 11 de marzo de 2018. De esta publicación ha sido tomada la acuarela de la casa de recreo de La Granja, frente a la que se sitúa el monumento al Sagrado corazón mencionado.
(24) VV.AA.: Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. 2002, p. 224.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: : Miscelánea, Patrimonio en el mundo rural, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 17/06/2018

Todas las Santas.
Un recorrido por la hagiotoponimia de la campiña de Jerez.


Pasado mañana, 1 de noviembre, la Iglesia católica celebra la festividad de Todos los Santos, una fecha en la que se honra a “todos los santos del cielo”, sean conocidos o desconocidos. Desde hace siglos, esta conmemoración está muy arraigada en la tradición cristiana y cuenta con numerosas manifestaciones religiosas, culturales y festivas en la devoción popular.

Como no podía ser de otra manera, los santos están también presentes en nuestros paisajes más cercanos a través de la toponimia, dando nombre a muchos lugares y rincones de nuestra campiña. Son los conocidos como “hagiotopónimos” (1), a través de los cuales podemos acercarnos también al conocimiento de la historia religiosa y devocional de nuestra ciudad. Y es que, junto a las imágenes de nuestras iglesias, capillas y ermitas rurales, o los azulejos devocionales de cortijos y casas de viña, huellas materiales de la religiosidad popular, los hagiotopónimos suponen también un patrimonio inmaterial que nos ayuda a conocer mejor algunos rasgos de nuestra historia local (2).



Como sucede con las construcciones o los paisajes, los nombres de lugar también se van perdiendo con el tiempo. O se cambian por otros, abandonándose ya las viejas denominaciones con las que eran conocidas algunas casas de viña, cortijos, pagos o parajes de la campiña jerezana. Por nuestra parte, hemos recopilado más de dos centenares de estos curiosos topónimos relacionados con el nombre de santos que han sido utilizados al menos en los dos últimos siglos. De ellos, aproximadamente un tercio ya han desaparecido o apenas se conocen. Buena parte de estos nombres los encontramos en las tierras que tradicionalmente se han dedicado al cultivo de la vid, o en lugares más cercanos a la ciudad y de la periferia urbana. La mayoría tienen su origen en el siglo XIX, coincidiendo con la gran expansión de la vitivinicultura jerezana.





Las razones por la que viñas y haciendas, cortijos o tierras de secano fueron bautizados o conocidos con nombres de santos son muy variadas. En algunos casos se justifica por la devoción familiar o personal de sus propietarios. En otros hay constancia de que el nombre de familiares (hijos, esposas, padres…) influía también en esa elección. En menor medida, el nombre de un santo o una santa dado a una finca estaba relacionado con su vinculación histórica a determinadas órdenes religiosas o militares, iglesias o conventos quienes habían sido sus antiguos propietarios.



En nuestro paseo de hoy, y a modo de modesta contribución para rescatar esa herencia cultural de siglos que supone la toponimia, les proponemos un recorrido por nuestro término municipal en busca de aquellos parajes y lugares que aún conservan estos hagiotopónimos. Para no hacer demasiada larga esta relación, vamos a centrarnos en esta ocasión en los referidos a nombres de santas, de los que hemos seleccionado algo más de medio centenar entre los que encontramos una treintena de nombres distintos.

Santa María, Santa Teresa, Santa Isabel.

Entre los más repetidos figuran los de Santa Teresa, con 12 referencias, Santa Isabel, con 7 y Santa María con 6. Santa María, en su advocación de la Defensión, da nombre a nuestra célebre Cartuja, levantada en el paraje de El Sotillo a orillas del Guadalete, lugar en el que según la leyenda su intercesión fue decisiva en una batalla contra los musulmanes y donde se levantó una ermita a su nombre en el siglo XIV. Santa María da también nombre a un paraje, casas, cortijo, vega y cerro –Cabeza de Santa María- situado a medio camino entre Torrecera y Paterna, a orillas del arroyo Salado de Paterna y de la carretera que une ambas poblaciones. El Rancho Santa María, y el haza del mismo nombre se emplazan en el cruce de las carreteras de Sanlúcar y Rota junto a la conocida Venta Antonio. Santa María del Pino es también el nombre de una finca situada entre el Camino de Espera, la Cañada Ancha y la carretera de Sevilla, ocupada en parte en la actualidad por el barrio del mismo nombre de la pedanía de Guadalcacín, si bien en tiempos pasados albergó viñedos pertenecientes al pago de Lima. De la antigua Viña Santa María, situada en la confluencia de las Hijuelas de Pinosolete y Geraldino, apenas queda ya uno de los pilares de su puerta de acceso.

Santa Teresa es el hagiotopónimo más representado en nuestra campiña y llevan su nombre más de una docena de lugares, casas de viña, fincas… Uno de los más conocidos es la conocida Granja de Santa Teresa, citada ya por Madoz a mediados del siglo XIX. Desde 1826 perteneció a la familia Domecq, que tenía en estos parajes próximos al río Guadalete, una finca de recreo. En 1995 fue adquirida por el Ayuntamiento de Jerez y en la actualidad alberga un parque periurbano y un Aula de la Naturaleza que acoge al recién creado Centro de Interpretación del Río Guadalete.



Junto a ella se ubica también la Torre de Santa Teresa, un curioso mirador visible desde La Corta, desde el que se divisa la Bahía de Cádiz y el curso del Guadalete. Con este mismo nombre existió también otra viña junto a la Hijuela de Pinosolete cuya casa está hoy arruinada, una finca de recreo en la carretera de Cartuja, que aún pervive, al igual que la Viña Santa Teresa, en el pago de Tizón, colindante con la del Dulce Nombre. También se conserva la finca Santa Teresa, entre el cruce de las carreteras de Rota y Sanlúcar y la antigua traza del ferrocarril de Bonanza.

En el Camino de Albadalejo (junto a la conocida Venta La Cuchara, ya desaparecida), frente a la Harinera de la Avenida de Europa o en el Camino de Espera, junto a las 4 Norias, Santa Teresa dio nombre a otras tantas fincas, que se han ido incorporando a la trama urbana. No han desaparecido, pero han cambiado de nombre, otras antiguas casas de viña que llevaban por nombre Santa Teresa o Santa Teresa de Jesús. Este es el caso de la que perteneció a las bodegas Valdespino y estuvo dedicada a viñedo, pero que en la actualidad se conoce como El Serrallo, al inicio de la hijuela homónima, y hoy aparece rodeada de naranjos. También el de otras dos viñas del pago de Balbaína. Una de ellas, junto a la Viña La Esperanza permutó su antigua denominación de Santa Teresa por la de La Guita. La otra, próxima a la carretera de Rota, lleva ahora por nombre Las Puentes.



Santa Isabel da también nombre a diferentes casas de viñas y viñedos, algunos de los cuales se dedican hoy a otros cultivos. Una de las más conocidas se encuentra en la carretera de Trebujena, frente al cortijo de Romanito, y que perteneció en su día a D. José de Soto. En la actualidad, aún puede leerse su nombre en los pilares de su singular puerta de entrada. Los pagos de Canaleja y Montealegre también tuvieron sendas viñas conocidas como Santa Isabel. La primera en el camino de Pedro Díaz, colindante con Montesierra, la segunda junto a la carretera de Cartuja, frente al actual depósito de aguas; ambas ya desaparecidas. En El Carrascal, frente al Corregidor, otra viña lleva el nombre de Santa Isabel, al igual que otra situada en el pago de Corchuelo, frente a Las Salinillas. La que existió hace unas décadas junto al actual polígono industrial Santa Cruz, ya ha sido absorbida por el crecimiento urbano. Los Llanos de Santa Isabel, conocidos también como de Mirabal, se extienden junto a la cañada del Carrillo en el lugar donde se unen la ronda Oeste con la carretera de El Puerto.

Santa Rosa, Santa Ana, Santa Lucía, Santa Julia, Santa Inés.

Santa Ana, además de en la toponimia urbana, está presente en nuestro entorno rural con varias referencias, algunas de ellas ya olvidadas. En el pago de viñas de Valdepajuela, hoy integrado en la ciudad, la finca Santa Ana estuvo situada junto a la Cañada del Hato de la Carne (actual avenida de Europa) que unía el González Hontoria con Caulina, y ocupó una parte de los terrenos del actual centro comercial Carrefour Norte. En el mismo pago, corrió idéntica suerte la viña Santa Ana, ubicada junto a la carretera de Arcos en cuyas tierras, pasado el tiempo, se levantaría la barriada de Torresblancas. Otra pequeña viña del pago de Montealegre, situada junto al último tramo de la hijuela del Serrallo, frente a la actual finca San Joaquín, llevó también este nombre. En nuestros días aún mantiene la denominación de Viña Santa Ana, la ubicada en la barriada rural de Polila, a los pies de Cerro Obregón, justo al inicio de la Cañada de Cantarranas.



Más alejadas de la ciudad estuvieron las tierras del Olivar de Santa Ana, situado entre las del Cortijo del Sotillo Nuevo y las de la Dehesa de Malduerme, junto al cruce de la carretera de Cortes con la cañada de la Pasada del Rayo. En la actualidad forman parte de la Dehesa de Giles, un hermoso rincón de la campiña donde prospera un magnífico alcornocal.

Con menor número de referencias que los anteriores, también se repiten en la toponimia de la campiña los lugares con el nombre de Santa Rosa. El más conocido es el de la barriada rural Mesas de Santa Rosa, situada al norte de la ciudad, entre el Camino de Ducha y la carretera de Sevilla, apenas a un km del parque empresarial.

El  enclave pudo tomar su nombre de la antigua Haza de Doña Rosa, perteneciente al cortijo de Carrizosa y colindante, junto con el cortijo de La Norieta de estos parajes de Las Mesas. Así mismo, hubo sendas viñas con el nombre de Santa Rosa, ya integradas en el núcleo urbano y que estuvieron situadas tras la Huerta de las Oblatas y en el actual espacio del “botellódromo”, respectivamente. También en la Hijuela de Pozo Nuevo, que une la Laguna de Torrox con la Cañada del Carrillo, encontramos la viña Santa Rosa.



En las proximidades de la laguna de Los Tollos y separada de las tierras de Romanina por la autopista Sevilla Cádiz, la Viña Santa Lucía alberga hoy uno de los mayores viñedos del marco pertenecientes a las bodegas sanluqueñas de Barbadillo. Visibles desde la carretera, llama la atención del viajero el camino de acceso al caserío, escoltado de grandes adelfas que recorre las lomas entre las vides. Santa Lucía da también nombre a una antigua viña del pago de la Carrahola, situada junto a la Cañada de las Huertas cuyo caserío aún se conserva, si bien las tierras se dedican a cultivos de cereal. En el pago de San Julián, en las proximidades de la barriada rural de Polila encontramos la viña Santa Julia, que mantiene este nombre desde hace más de un siglo, colindante con los de la conocida viña Las Conchas. Frente al Cuco, y colindante con la Huerta de las Oblatas, en la actual avenida del Duque de Abrantes, existió en tiempos pasados otra viña con el nombre de Santa Julia, frente al Recreo de Rivero, tierras todas que fueron absorbidas por el núcleo urbano en la década de los 60 del pasado siglo. Un caso curioso es también el de Santa Inés, que da nombre a un antiguo molino, ya semiderruido, a orillas del arroyo Zumajo, cerca de La Barca de la Florida. De la misma manera bautiza también a un camino y a un barrio construido en sus cercanías, por la antigua Hijuela de Geraldino.

Todas las Santas.



Como puede verse, la relación de hagiotopónimos relacionados con santas que dan aún nombre a muchos rincones de la campiña es muy extensa. Para no cansar a los lectores terminaremos señalando algunos otros que, en menor proporción que los anteriores, encontramos también repartidos en los alrededores de la ciudad o diseminados por el término. El genérico de La Santa, da nombre a una pequeña viña ubicada en el cruce de las carreteras de Sanlúcar y Rota, junto a la vía de Servicio. En la carretera de Cartuja, donde desde el siglo XIX se construyeron casas de recreo en estas fincas enclavadas en el pago de Montealegre, aún permanecen los nombres de Santa Bibiana, Santa Genoveva, Santa Teresa o Santa Amalia, esta última muy cerca del monasterio.

Santa Bárbara es una conocida viña que encontramos en la carretera del Calvario, situada en el Cerro de Orbaneja, cuyo caserío puede verse desde la carretera al pasar el puertecillo de los Olivos. El Haza de Santa Bárbara, perteneciente al cortijo de Tabajete, guarda también el recuerdo de esta santa. En la hijuela de las Anaferas, frente al actual campo de golf estuvo la viña de Santa Basilia, y al igual que sucede con la de Santa Matilde, junto a Ducha, sólo nos quedan de ellas los restos de su caserío.




Por el contrario, aún perviven las viñas de Santa Emilia, Santa Petronila y Santa Cecilia. Las dos primeras en el pago de Tizón, a las que llegamos por la cañada del Amarguillo, en un rincón de la campiña que tanto nos gusta. Santa Cecilia, en el pago de Balbaína, junto al parque eólico de La Rabia, perdió parte de su espléndida casa de viña, pero conserva aún sus viñedos y parte de sus dependencias.

Santa Cristina, en el Pago de San Julián, cercano a Añina; Santa Marta, en Macharnudo Bajo; Santa Rosalía, en el pago de Lima, junto a Guadalcacín; Santa Juana, en tierras de la actual Avenida de Europa, frente a Carrefour; Santa Victoria, en Torrox, junto a la Hijuela de Pozo Dulce… son algunos ejemplos de viñas que perdieron sus vides, sus casas y sus nombres.



A diferencia de las anteriores, Santa Honorata, propiedad de Sánchez Romate, con casa, viñedos y lagares, aún luce en la fachada y en la puerta de acceso, su llamativo nombre, visible desde la autovía de Sanlúcar, en el cruce de la carretera de Las Tablas. En este mismo enclave rural, la viña Santa Luisa, al pie de la carretera que conduce al cortijo del Barroso, mantiene también su antigua casa entre sus renovadas vides.

Volveremos el próximo año, por “Todos los Santos”, a pasear nuevamente por la campiña jerezana para rescatar esos curiosos hagiotopónimos, esta vez referidos a los “santos”, que forman parte del rico patrimonio inmaterial de nuestro entorno rural.

Para saber más:
(1) Albaigés Olivart, J.M.:La toponimia, ciencia del espacio”. Prólogo de la Enciclopedia de los topónimos españoles. Ed. Planeta, 1998.
(2) Molina Díaz, F.: De los hagiónimos a los hagiotopónimos: la toponimia como instrumento para la historia religiosa. Indivisa. Boletín de Estudios e Investigación, 2014, nº 14, pp. 30-43.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Cortijos, viñas y haciendas, Toponimia, Paisajes con historia, Patrimonio en el mundo rural.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 30/10/2016

 
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