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El Salado: algo más que un arroyo (1).
Un recorrido por los paisajes y la historia del arroyo Salado de Caulina.




En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la historia en torno a Jerez, algunos artículos dedicados a los cursos fluviales más importantes que discurren por nuestro término, con especial incidencia -como no podía ser de otro modo- en el Guadalete y el Majaceite.

Poco a poco, sin embargo, nos iremos ocupando también de otros cursos menores (Guadajabaque, Mata Rocines, Buitrago, Salado de Paterna…) que por su cercanía a la ciudad, por su vinculación a nuestros paisajes y a nuestra historia guardan no pocos aspectos de interés. Hoy vamos a fijar nuestra atención en uno de ellos, el Arroyo Salado. ¿Nos acompañan?

El Salado: algo más que un arroyo.

Junto a nuestros dos ríos principales, el Salado, denominado comúnmente como arroyo Salado de Caulina, es el más citado en las fuentes documentales antiguas y el más estrechamente relacionado con distintos episodios de nuestra historia. Este curso fluvial, ha sido conocido también con los nombres de Badalejo, Badalac, Badalae, Salado de Cuenca, Albadalejo… figurando con todos ellos en distintas páginas de la historiografía tradicional jerezana y en los planos y mapas de los últimos tres siglos (1).

El Salado drena un amplio territorio situado al noreste de la ciudad de Jerez, comprendido entre la sierra de Gibalbín, los Llanos de Caulina y la margen derecha del Guadalete. La extensión aproximada de su cuenca es de unas 23.000 hectáreas (2) mientras que la longitud de su curso principal, es de unos 13,5 km, contados a partir del puente del Rizo, poco antes de su entrada en los Llanos de Caulina, donde su cauce se amplia y su corriente se torna ya permanente. A esta longitud habría que sumar otros 10 km, que es la que le aportan algunos de los arroyos tributarios de su cabecera.

Se forma el Salado por la confluencia de una amplia red de cursos menores que avenan este extenso rincón de la campiña. Así, en las cercanías de Las Mesas de Santiago se unen los arroyos (del Palomar, de la Silla, de La Plata…) que bajan de las laderas de la sierra de Gibalbín que miran al sur y que arraciman sus aguas en el arroyo de Santiago.

En las proximidades de los cortijos de Jarilla y Jareta se suman a este curso otros pequeños arroyos como los de El Chivo, Montecorto y Arroyodulce. De la importancia de los aportes de esta pequeña cuenca dan idea los desbordamientos que, en los últimos años, inundaron (y destruyeron) algunos tramos de la carretera de Torre de Melgarejo a Gibalbín, en la zona de Majarazotán.



Las imágenes que tomamos en octubre de 2008 muestran la fuerza de las avenidas de este arroyo a la altura del puente de la traza del ferrocarril de la Sierra, junto a la que fuera antigua estación de El Rizo.

Por los Llanos de Caulina, Morla y El Mayorazgo.

A partir del cortijo del Algarrobillo (próximo a la barriada rural de La Inmaculada, junto a Torremelgarejo) y ya con el nombre de Arroyo Salado, se adentra en los Llanos de Caulina cuyas tierras improductivas en las que crecían extensos palmares y juncales, fueron transformadas en tierras de regadío en la segunda década del siglo pasado.

Fue entonces cuando se realizaron obras de drenaje y canalización para evitar los encharcamientos e inundaciones, “domesticando” el curso del río que vio profundamente alterado su cauce histórico, realizándose también en muchos lugares grandes obras de nivelación de terrenos para favorecer el riego. Como pueden verse en las imágenes aéreas del conocido “Vuelo Americano de 1956” se enderezaron buena parte de sus tornos perdiendo su trazado meandriforme a favor de tramos más rectilíneos. En algunos sectores, se construyó un nuevo cauce protegiendo sus riberas artificiales con grandes muros para frenar la erosión.

Desde el Algarrobillo, cruza el Salado por entre las tierras de Morla y las de El Mayorazgo que fueron habilitadas para el cultivo por el I.N.C. y repartidas estas últimas entre pequeños agricultores hace más de sesenta años.

Llegamos a este diseminado por un desvío a la izquierda de la carretera que une Torremelgarejo y Gibalbín, adentrándonos por un paisaje de cultivos agrícolas entre las viviendas de los antiguos colonos que, a diferencia de en otros núcleos rurales, fueron aquí construidas de manera aislada, en las parcelas.

Desviándonos por los carriles que se trazan en los Llanos podemos seguir el curso del Salado que mantiene un mínimo caudal hasta en los meses más secos al recoger los excedentes de riego de las parcelas por los canales de drenaje.

Un camino de servicio que corre paralelo junto a la autopista A-4, nos ha llevado hasta las proximidades del cortijo Las Pitas. En sus proximidades cruzan el Salado los puentes de la autovía de Arcos, atravesando el río la dehesa de Sepúlveda donde antes de las intervenciones del INC se encontraba la laguna de Torres o de Sepúlveda, que se desecó.



Poco antes de llegar a Estella del Marqués se le une el conocido Arroyo del Rano o del Cuadrejón que viene desde las tierras de Romanina y de La Torre de Pedro Díaz, bajando de las faldas de la sierra de Gibalbín, después de haber pasado por las cercanías del cortijo de El Trobal y de Nueva Jarilla.

Este pequeño pero importante tributario canaliza las escorrentías del sector occidental de los Llanos de Caulina y es, con sus 13 km de largo, el principal afluente del Salado, drenando una cuenca de casi 6.000 hectáreas. Este arroyo, recoge las aguas de la Ciudad del Transporte, y las Dehesas de Siles y de las Carreras, entre otros sectores de la campiña (3).

Por Estella del Marqués y los Llanos de la Catalana.



El Salado llega así a las tierras donde se asentó el antiguo descansadero de Albadalejo, auténtico cruce de caminos del Jerez rural, donde en 1956 se levantó el poblado de colonización de Estella del Marqués. Al llegar a esta población, junto a la conocida Venta Las Cuevas, cruza nuestro arroyo bajo los arcos del puente de la carretera de Cortes, en un lugar donde existieron ya dos antiguas alcantarillas en el siglo XVIII (4). Esta zona se ha visto inundado en no pocas ocasiones por las furiosas crecidas del arroyo cuyas aguas han llegado a cortar también la autopista Sevilla-Cádiz en momentos de grandes desbordamientos, como los de febrero de 2010, que se muestran en las fotografías de J.J. Cabrera Bueno que acompañan este artículo y en los que quedó aislada Estella (5).



Aguas abajo de esta población, el Salado discurre ahora por los Llanos de la Catalana, dejando a su derecha a la autopista A-4. Aunque aquí presenta un tramo recto, antaño su curso se acercaba hasta el paraje de Las Salinillas, un curioso humedal salobre del que nos ocupamos en otra ocasión (6). En este lugar atraviesan el cauce del arroyo las conducciones del acueducto de Tempul y del acueducto de los Hurones. El primero trae desde 1869 las aguas del manantial de Tempul hasta los depósitos del Parque Zoológico, el segundo, nos muestra aquí su gran tubería de hormigón que desde la década de los 50 del siglo pasado abastece a la Zona Gaditana desde el pantano de los Hurones, transportando sus aguas hasta los depósitos reguladores de San Cristóbal. Poco más adelante, recibe por la derecha a uno de sus tributarios más urbanos, el arroyo de la Canaleja, que recoge buena parte de las aguas pluviales del casco urbano de Jerez canalizadas por colectores hasta la conocida urbanización Zafer.

Siguiendo su curso, a los pies de los cerros de Montealegre el Salado es cruzado por un nuevo puente de la autopista A-4, bajo cuyas vigas llaman la atención los curiosos nidos de la golondrina dáurica. En este rincón, aún pueden verse en sus riberas algunos fresnos, árboles que junto a los álamos y tarajes debieron formar sus galerías vegetales antes de que las obras de canalización de la década de los cincuenta del siglo pasado alteraran considerablemente su trazado.

Si por los Llanos de Caulina el valle del Salado mostraba una anchura que, en algunos puntos, era superior a los 5 km, en La Catalana esta distancia se va reduciendo drásticamente estrechándose entre los cortados del pago de Montealegre a su derecha y los cerros de Lomopardo a la izquierda, separados ambos por apenas 400 m, distancia que se reduce a la mitad conforme nos acercamos a La Cartuja. En estos parajes estuvieron ubicados, siglos atrás, la molineta de La Catalana y el antiguo molino de La Cartuja.

Dos nuevos puentes cruzan ahora aquí cauce: el nuevo que conduce a la autovía de Los Barrios y el de la antigua carretera de Medina, que pasa junto a Viveros Olmedo. Desde este último aún pueden verse, aguas abajo, los estribos de las primeras alcantarillas que cruzaban el salado en los siglos medievales (7). Apenas 400 m separan este lugar de su desembocadura en el Guadalete, al que se une en su orilla derecha en un hermoso rincón situado 400 m aguas abajo del puente de Cartuja, a cota 6 m.s.n.m.

El Salado y las inundaciones.

Sin embargo, este rincón de la campiña, donde confluyen el salado y el Guadalete, no siempre ha sido tal como lo vemos en la actualidad ya que en los últimos años ha sufrido grandes transformaciones, en este caso para bien.



Como ya se ha apuntado, cuando después de unos días de fuertes lluvias en la campiña se producen episodios de avenida, el Salado puede llegar a transportar un enorme caudal al tener que dar salida a las escorrentías de su amplia cuenca de recepción.

A diferencia de la del Guadalete, regulada por distintos embalses que pueden amortiguar los efectos de las >avenidas, la del Salado ha de ser desaguadas a través del río principal, sin otro recurso que la laminación de sus caudales en su llanura de inundación, los Llanos de Caulina, que se transforman en estos momentos críticos en una inmensa laguna. El estrechamiento del valle, que se produce entre los cerros de Montealegre y Lomopardo, próximo ya el punto de confluencia con el Guadalete, el aterramiento de su cauce y la densa vegetación que crecía en las orillas del tramo final del arroyo disminuyendo su sección, habían convertido este punto en un auténtico “cuello de botella” con nefastas consecuencias en los momentos de grandes crecidas.

La fuerte corriente del Guadalete suele producir en estos casos un “efecto tapón” sobre la del Salado, que se incorpora en dirección casi perpendicular a la del río principal, con lo que se dificulta enormemente su rápida evacuación. Se producen entonces grandes retenciones que impiden el desalojo de la gran lámina de agua transportada por el arroyo. Ésta, se extiende curso arriba hasta las cercanías de Estella del Marqués, formándose grandes balsas de agua en los llanos de La Catalana que han llegado a cortar, como se ha dicho, el trazado de la autopista A4, causando también grandes daños materiales en cultivos y otras instalaciones.

Recuperando el Salado: restauración ambiental.



Para tratar de paliar algunos de los problemas descritos, durante el verano y otoño de 2011 se realizaron obras de restauración ambiental en distintos puntos del río Guadalete y sus afluentes. Uno de ellos fue el paraje donde el Salado de Caulina confluye con el río, considerado como uno de los puntos más críticos de la cuenca debido a las grandes inundaciones que este arroyo provocaba aguas arriba. Se retiraron entonces lodos y sedimentos acumulados en sus riberas, en la zona trasera de Viveros Olmedo, y se cortaron numerosos eucaliptos que habían invadido el propio cauce del río disminuyendo la sección del canal fluvial, lo que le restaba capacidad de desagüe en los episodios de avenida, favoreciendo desbordamientos en casos de grandes lluvias. Aquellas obras, en las que se invirtieron 108.165 €, restituyeron la sección hidráulica del arroyo, despejando sus riberas de los grandes eucaliptos que cegaban el cauce, especialmente en el tramo aguas abajo del puente de “Viveros Olmedo” y en la margen derecha de las riberas del meandro de La Isleta. Se cortaron entonces unos 1300 pies en este sector, lo que da idea de la densidad de la masa forestal que casi estrechaba el arroyo e invadía, igualmente, el cauce del Guadalete (8).



Los álamos, tarajes y sauces, que forman parte de la vegetación natural del río, se respetaron, con lo que los sotos fluviales están recuperando, poco a poco, el aspecto que tuvieron décadas atrás, antes de que los eucaliptos invadieran las alamedas. También se retiró una gran cantidad de sedimentos para despejar el cauce, rectificando parcialmente el tramo final del Salado, que se ensanchó en su margen derecha. Con ello se consiguió también que el ángulo de incorporación al río, casi perpendicular, fuese más abierto lo que ha facilitado ya en las crecidas de estos últimos años, el flujo de caudales paliando en parte ese “efecto tapón” ya descrito.

A todo ello hay que unir la mejora paisajística que hace un par de años se llevó a cabo en la margen izquierda del Guadalete, frente a la confluencia del Salado, donde se retiraron también sedimentos y eucaliptos y donde se ha recuperado para el paseo un importante tramo de la ribera. En octubre de 2017, en el último tramo del arroyo, ha tenido lugar la retirada de la antigua tubería que, adosada al Puente de Cartuja, cruzaba también junto a Viveros Olmedo, apoyada en los estribos de la antigua “alcantarilla” del Salado, histórico puente cuyos restos esperamos ver recuperados algún día, máxime si se



tienen en cuenta los futuros proyectos de trazar por estos rincones del río un sendero fluvial para el uso y disfrute de todos los ciudadanos (9).

En nuestro próximo artículo haremos un recorrido por las historias más significativas en torno al Salado de Caulina, “algo más que un arroyo”.
Continuará
Para saber más:
(1) Sobre los diferentes nombres del Arroyo salado pueden verse los trabajos de Alberto Manuel Cuadrado Román, y en especial: Cuadrado Román, A.M.:Los canales de Jerez”. Revista de Historia de Jerez, 14-15, 2008/09, pp. 67-90. Del mismo autor: El Guadalaque en un documento de Alfonso X, Diario de Jerez, 16 de febrero de 2008; 'Guadalete y Guadalquivir en la geografía antigua', Diario de Jerez, 25 de noviembre de 2008; El Badalac, el río perdido, Diario de Jerez, 7 de junio de 2011., entre otros. Numerosas referencias Salado de Cuenca desde los siglos medievales pueden verse también en Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004.
Con respecto a la cartografía, pueden consultarse: Llobet F.: Mapa del Reynado de Sevilla, 1748. López T.: Mapa Geográfico de los Términos de Xerez de la Frontera, Algar, Tempul y despoblados y pueblos confinantes, 1787; Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz; Lechuga y Florido, A.:Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000, entre otros.
(2) Memoria de la gestión municipal del servicio público de abastecimiento domiciliario de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. Ayuntamiento de Jerez, Diciembre de 2011, Págs. 43-35.
(3) Ibidem, p. 43.
(4) García Lázaro, J. y A.: Viejos puentes en viejos caminos, Diario de Jerez, 11 de octubre de 2015.
(5) García Lázaro, J. y A.: El Guadalete se desborda. Imágenes de las inundaciones de febrero de 2010 (III), publicado en: http://www.entornoajerez.com/2010/02/imagenes-de-las-inundaciones-de-febrero.html, 26 de febrero de 2010.
(6) García Lázaro, J. y A.: Salinas con historia junto a Estella del Marqués, Diario de Jerez, 28 de junio de 2015.
(7) García Lázaro, J. y A.: Viejos puentes… obra citada.
(8) Fonteseca, G.:La Junta actúa de nuevo sobre los cauces del término de Jerez”, Información Jerez, 15 de Mayo de 2011; García Lázaro, J. y A.: Obras de restauración ambiental en el Guadalete (IV), 31 de octubre de 2011: http://www.entornoajerez.com/2011/10/obras-de-restauracion-ambiental-iv-el.html
(9) Aleu, F.C.: Un gran paseo unirá Jerez con El Puerto a través del Guadalete , Andalucía Información, 31 de enero de 2017.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: : Paisajes naturales, Río Guadalete

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 03/06/2018

Un viaje por los alrededores del Jerez del XVIII.
El mapa de Tomas López (y II).




En nuestra colaboración de la semana anterior se apuntaba que el mapa de Tomás López puede considerarse como el más completo de cuantos, hasta su elaboración en 1787, se habían realizado sobre el Término de Jerez (1). Vamos a detenernos hoy en algunas de sus aportaciones más relevantes.

Los caminos en torno a Jerez en 1787.

Este interesante mapa nos muestra de manera clara la red de caminos de finales del XVIII en la que ya se descubre buena parte de la trama actual. La ciudad de Xerez ocupa un lugar central donde confluyen de manera radial las vías de comunicación que la ponen en contacto con todas las ciudades y poblaciones vecinas. Siguiendo el sentido de las agujas del reloj, empezando por la dirección norte, encontramos el camino de Trebujena, que atraviesa una zona marcada como Marisma antes de llegar a Mesa de Asta, al que siguen los que comunican Xerez con Lebrija y Las Cabezas (antiguo camino de Sevilla). Este último cruza los Llanos de Caulina pasando al oeste de la Sierra de Gibalbín. Como hito fundamental en esta ruta destaca la que fuera famosa Venta de la Vizcayna, una de las más antiguas de cuantas se citan en la historiografía jerezana y que también menciona Rallón a mediados del siglo XVII por encontrarse en sus proximidades restos de la antigua calzada romana conocida como "el arrecife" (Vía Augusta) (2).

Hacia el este, el mapa nos muestra el camino de Espera en el que se sitúa la Venta del Cantero (que estuvo emplazada en la actual Barriada Rural de Gibalbín) y que se representa incorrectamente emplazada con respecto al cruce de la cañada de Lebrija-Arcos. El Señorío Quartillos de Plata, nos muestra la aldea que existió en el actual cortijo del mismo nombre, aunque aparece también con errores de ubicación ya que debiera estar al sur de la Cañada de Espera.



Echamos en falta en el mapa el camino de Bornos que se trazaba por una cañada existente desde antiguo y que discurría por la Torre de Melgarejo y las Mesas de Santiago, ambos enclaves que si están recogidos en el mapa.

El camino de Arcos es representado con cierta confusión ya que parece seguir la orientación que en la actualidad toma la carretera de Cortes, bifurcándose, tras cruzar el arroyo del Badalejo, en dos ramales. Uno de ellos se dirige a Arcos pasando al sur de la Torre de Melgarejo (en otro error de representación); el otro cruza el Guadalete por un vado próximo a la Huerta del Abadín en dirección al Convento del Valle, terminando en la Ermita del Membrillar, como se nombra aquí a la que fuera E. del Mimbral, que el mapa sitúa en una latitud al sur del convento del Valle, si bien se encontraba mucho más al norte. Extraña en esta zona que no figure el camino hasta El Tempul, donde desde los siglos medievales hay constancia de la existencia de una vía muy transitada. Otra de las inexactitudes reflejadas es el inexistente camino de Medina al Mimbral que en el mapa de Tomás López se hace pasar al sur de Gigonza (“Torre de Gonzaga”), “saltándose” la Sierra de Alazar y de Las Cabras.

El camino de Jerez a Medina se bifurca también, tras cruzar el Guadalete por el “Gran Puente”, en otros tres ramales. En dirección este parte el de Paterna, que pasaba por el Despoblado y Señorío de Los Arquillos. El central va hacia Medina dejando a la derecha la “Laguna llamada de Medina” y pasando por el “Castillo antiguo de Barrueco” (Berroquejo). Más al oeste se adivina el que se corresponde con la actual “Cañada de la Isla” que se dirigía a Puerto Real, San Fernando y Cádiz, pero que en el mapa se corta a la altura de La Barca de Florinda, autorizada por el Cabildo en 1767 (3), una de las más nombradas de cuantas cruzaban el Guadalete y que aparece por primera vez en la cartografía histórica jerezana en este mapa.

En el sector suroccidental se representan los dos caminos que van a “Puerto de Santa María”: el conocido como “arrecife”, que lo hace por las Huertas de Sidueña (que sería posteriormente convertido en carretera nacional), y el que cruzaba por la Sierra de San Cristóbal, denominado “La Trocha”, con un trazado parecido al de la actual autovía hasta las cercanías de la cuesta de Matajaca y que era denominado también como Camino de las Canteras. No faltan tampoco el camino de Rota y el que se dirige a Sanlúcar siguiendo la ruta de la antigua carretera de “El Calvario”, que comunicaba también con el embarcadero de Bonanza.

Los montes y los ríos.



El mapa de Tomás López experimenta con formas de representación del relieve en las que se utilizan los tradicionales perfiles de montes y sierras, así como los sombreados en los que se apunta ya, de manera figurada, el modelo que se adoptaría unas décadas después para la representación de las curvas de nivel.

Entre las formaciones montañosas nombradas como tales en el mapa destacan la Sierra de San Cristóbal, escasamente resaltada, la Sierra de Xerez (que parece corresponderse con el territorio de suaves colinas entre el Guadalete y Paterna, y la Sierra de Giberbín o Gibalbín en el extremo norte del término. Aunque aparecen numerosos perfiles de otras zonas montañosas, no se hacen referencias a los montes del sector oriental del término, ni a las sierras del Valle, Alazar, Aljibe o de las Cabras… muy visibles en el paisaje. Tal vez ello pueda deberse a que los informantes locales del cartógrafo sólo aportaron referencias de los hitos orográficos más cercanos a la ciudad.



La red hidrográfica está mejor representada. El curso del Guadalete sigue, desde Puerto Serrano una orientación (NE- SW) bastante aproximada a la real figurando en sus orillas todas las poblaciones que atraviesa. Menos acierto se muestra en la cuenca del Majaceite en cuya cabecera se confunden los diferentes arroyos que la forman. El mapa menciona, no obstante, los principales afluentes de ambos ríos y así pueden verse representados los arroyos de Comares, Alberite, Sajar (actual Zanjar) (4), Albalá, Salado de Arcos (hoy llamado Salado de Espera) y Badalejo (denominado en la actualidad Salado de Caulina), todos ellos afluentes del Guadalete. No se menciona el salado de Paterna, uno de los más importantes y caudalosos, aunque si se le representa junto a Los Arquillos. Entre los tributarios del Majaceite hay grandes ausencias y sólo se mencionan los arroyos de Posadas, Benagima y Jondo (actual Garganta del Valle).


El mapa nos aporta información sobre los diferentes modos de cruzar el Guadalete: la Barca de Florinda (que, erróneamente, se representa aguas abajo de las Huertas de Sidueña), el Gran Puente de Cartuja y un Vado que, por su situación en las cercanías de la Huerta del Abadín, podría ser el de Berlanga o el de la Florida. Uno de los aspectos más llamativos es la valiosa información gráfica sobre algunas de las obras de rectificación de cauce que se realizaron en el Guadalete en la primera mitad del siglo XVIII tal como puede deducirse de dos tramos de trazado rectilíneo. Uno de ellos, aguas abajo del Puente de Cartuja, podría corresponder a las correcciones de los meandros de Río Viejo (1747). El otro, junto a las Huertas de Sidueña, pudiera estar relacionado con las obras ordenadas por José Patiño (Secretario de Estado de Felipe V) en 1722 para cortar y enderezar el cauce del río a su paso por la Vega de los Pérez (5). El mapa incluye también referencias a la Laguna llamada de Medina y a la Fuente de Tempul.

Los pueblos, aldeas y despoblados.

De gran interés es también la información sobre ciudades, pueblos y otros enclaves rurales existentes en la época. El mapa incluye todas las poblaciones vecinas de Xerez y en su término recoge los “despoblados”, aldeas que ya a finales del XVIII han quedado reducidas a cortijos o casas de campo destinadas a la explotación agrícola y ganadera del territorio. Siguiendo las indicaciones del Interrogatorio de Tomás López, que preguntaba a las autoridades expresamente por esta circunstancia, en el término se destacan el Señorío y Despoblado de Pozuela (entre Mesas de Asta y Sanlúcar), el Señorío de Quartillos de plata (junto a Gibalbín) y el Despoblado y Señorío de Los Arquillos (entre Jerez y Paterna). Todos estos lugares se corresponden actualmente con cortijos del mismo nombre (6).

Mención aparte merecen otros enclaves que figuran en el mapa. Así, por ejemplo, en el caso de Algar, resulta curioso que se represente ya su término (separado del de Jerez), aunque no aparezca todavía ninguna población reflejada en él. Se trata, probablemente, del primer mapa donde figura el territorio propio de esta población serrana. Conviene recordar que su origen arranca con la fundación que en 1773 promueve Domingo López de Carvajal, siendo conocida en un principio (y hasta 1842) como Santa María de Guadalupe de Algar. En 1787, fecha de elaboración del mapa ya existe por tanto este núcleo.

Otro topónimo llama igualmente la atención: el enclave de Puebla de Santa María, en el territorio próximo a Algar, Cardela y Ubrique. Se trata del nombre original de la actual población de El Bosque, que nacería como villa en 1815 y que fue conocida anteriormente como Marchenilla o Puebla de Santa María, tras su fundación por los Duques de Arcos como residencia para sus actividades cinegéticas en “El Bosque de Benamahoma” (7).

El patrimonio rural y la historia.

No queremos terminar nuestro recorrido por el mapa de Tomás López sin mencionar las referencias que sobre el patrimonio y la historia pueden encontrarse en él.



Entre las torres y castillos del término destacan el de la Sierra de Gibalbín, con la leyenda “castillo fuerte y antiguo”, la de “Torre de Cera” (con la indicación “es un castillo antiguo”, la de “Torre de Mergarejo”.


Con la misma leyenda, la de “Barrueco castillo antiguo” (el actual castillo de Berroquejo), y la de Mesa de Santiago. El castillo de Gigonza está mal ubicado en el mapa, donde aparece como Torre de Gonzaga, de nuevo con la leyenda “es un castillo antiguo”.


En Tempul se localiza el “castillo de Tempul antiguo y fuerte”. Fuera de nuestro término, pero igualmente presentes en el mapa, figuran otros lugares de interés como el Castillo de Bonanza, junto al Guadalquivir, la Torre de Orcas (Torres de Alocaz), en las proximidades de Las Cabezas, el castillo de Estrella (entre Medina y Alcalá) o la fortaleza de Cardela, entre Tempul y Ubrique.


Entre los conventos del término se señalan el de La Cartuja y el Convento del Valle y entre las ermitas las de La Ayna e Infantado, la de Membrillar (en referencia errónea a la del Mimbral), la de Mesa de Santiago (“ermita y castillo antiguo”). Ya fuera del término de Jerez, el mapa localiza también las ermitas de Los Remedios (ente Lebrija y Las Cabezas), la de San Andrés (entre Arcos y Bornos) o la de Ntra. Sra. de Comares (en Zahara).



No faltan tampoco las ventas de los caminos, como la de La Vyzcaina (en el de Sevilla, próxima a Las Cabezas), la Venta del Cantero (Gibalbín), la de la Montera (entre Ubrique y Ximena)… o los molinos. El mapa recoge el molino de Tempul y señala también otros molinos junto al “Gran Puente” de Cartuja, así como un molino en el Badalejo, en las proximidades del monasterio, que perteneció a los padres cartujos.

A título anecdótico, y como mera hipótesis, planteamos aquí una curiosa referencia. Entre Arcos y Espera, el mapa de Tomás López recoge los arroyos de Musas y Fontetar. El historiador Adolfo de Castro cree ver en estos nombres la prueba de la presencia en estas tierras, nada menos que de los caudillos árabes Tariq y Musa, de cuyos nombres hace derivar el de los arroyos (“Fuente de Tariq” para Fontetar), proponiendo así localizar en este espacio, así como en los cercanos Llanos de Caulina el escenario geográfico donde tuvo lugar la Batalla de Guadalete (8). Pensamos que, para sus elucubraciones, nuestro historiador tuvo que tener a mano, a buen seguro, el mapa de Tomás López.

El mismo mapa que les recomendamos ver detenidamente para hacer un sabroso recorrido por la geografía y por la historia.

Para saber más:
(1) López T.: Mapa Geográfico de los Términos de Xerez de la Frontera, Algar, Tempul y despoblados y pueblos confinantes….1787. En este trabajo hemos manejado la versión digitalizada de tres copias: la que se conserva en la Biblioteca Nacional, la facilitada por nuestro amigo Francisco Zuleta Alejandre y la conservada en el AMJF, C. 13, nº 27. 33 x 42 cms.
(2) ) Rallón, E.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación, Ed. de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, Vol. I, pg, 10.
(3) García Lázaro A. y J.:Al pasar la barca: pequeña historia de las barcas que cruzaban el Guadalete (1). Blog “Entornoajerez”, 28/06/2010.
(4) Sobre el antiguo nombre del arroyo Zanjar (Sajar) puede consultarse: Arenas Cabello, J. María:Los confines de Matrera. Una aproximación a sus límites a partir de la toponimia, la cartografía histórica y otras fuentes documentales”. Arch. hisp. • 2012 • n.º 288-290 • pp. 13-39 •
(5) López Amador, J.J. y Pérez Fernández, E.: El Puerto Gaditano de Balbo. El Puerto de Santa María. Cádiz. Ediciones El Boletín, 2013, pg. 200
(6) Sobre estos despoblados y antiguos Señoríos puede consultarse Lozano salado, Lola: La tierra es nuestra. Retrato del agro jerezano en la crisis del Antiguo Régimen. Universidad de Cádiz 2001, pg. 130.
(7) De las Cuevas J. y J.: El Bosque. Diputación de Cádiz, 1979. Págs. 11-12
(8) García Lázaro A. y J.:Los Llanos de Caulina como escenario de la Batalla del Guadalete: la versión de Adolfo de Castro”. Blog “Entornoajerez”, 26/09/2010.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Sobre Cartografía Histórica y Grabados, y Paisajes con Historia "entornoajerez" hemos publicado también...

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 22/02/2015

 
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