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La Estación de El Portal.
S.O.S para la recuperación de un edificio centenario.




Entre las fotografías que ilustran este reportaje sobre la vieja Estación de ferrocarril de El Portal hay apenas unos años de diferencia. En ellas se refleja el paso del tiempo, pero son también un triste ejemplo de lo que la incultura de unos vándalos es capaz de hacer con un edificio centenario que encierra una larga historia entre sus muros.



Las imágenes hablan por sí solas de todo ello, pero también de la desidia y dejadez de sus propietarios (ADIF) y de las distintas administraciones que, de una u otra forma, debieron haber velado para que esto no llegara a pasar.

Hace ahora una década, los vecinos de El Portal vieron por fin cumplidos uno de sus principales anhelos: la eliminación de un peligroso paso a nivel que habían conocido “toda la vida”. Por eso, cuando el 27 de julio de 2007 entró en servicio el nuevo viaducto del ferrocarril sobre el Guadalete, -que con sus 3.221 m se convertía en el de mayor longitud de la red ferroviaria española- muchas cosas se ganaron…, pero se perdía también para siempre el uso para el transporte ferroviario de la vieja Estación y Apeadero de El Portal.

De manera casi inmediata a la supresión del antiguo tramo entre el Puente del Duque y el embarcadero de la Marina, comenzó el desmantelamiento de las vías y unos meses después ya no quedaba casi nada que recordara que, por allí, durante más de 150 años, pasaba el tren, uno de los primeros trenes que circularon de España. Ese tren del que tan sólo la vieja estación guardaba viva la memoria. Ya entonces, los vecinos de El Portal con Diego Almodóvar a la cabeza, reclamaron que se diese un uso social a este antiguo edificio para evitar así su demolición y rescatar todo su valor histórico y simbólico. A las claras queda que no se han cumplido las promesas de recuperación que se plantearon durante la última década y que este centenario edificio se encuentra hoy parcialmente arruinado.



Como pensamos que no es tarde todavía para su recuperación, en nuestra visita de hoy queremos ocuparnos de esta vieja estación, de su significación y de sus valores patrimoniales, para hacer un llamamiento público al objeto de que se rescate de la ruina.

Un poco de historia.

En la memoria colectiva de nuestra ciudad se guarda como uno de los logros más brillantes el haber contado con la primera concesión otorgada en España para la construcción de un “camino de hierro”. La iniciativa, promovida por José Díez Imbrechts en 1829, pretendía unir Jerez con el embarcadero de El Portal y facilitar así el transporte de vinos hacia la Bahía a través del Guadalete. Aunque no llegó a materializarse, su hijo Luis Díez Fernández de la Somera, conseguirá dos décadas después hacer realidad el primer proyecto ferroviario de Andalucía al obtener en 1850 la concesión para construir y explotar una línea férrea entre Jerez y El Puerto de Santa María, que se vería ampliada un año más tarde hasta El Trocadero (1).

La obra supuso un revulsivo económico y comercial en el Jerez de mediados del siglo XIX al facilitar la salida de nuestros vinos hacia los puertos de la bahía de Cádiz, evitando así el costoso y accidentado transporte fluvial por el Guadalete. No es de extrañar por ello que este gran proyecto figure, junto al de la construcción del acueducto de Tempul para el abastecimiento de agua potable a la ciudad, como uno de los más relevantes de cuantos se acometieron en el pujante Jerez del XIX (2).

Como no podía ser de otra manera, el trazado del ferrocarril, en su camino hacia el Puerto, después de atravesar las trincheras y terraplenes de Vallesequillo se dirigía hacia el embarcadero de El Portal, que hasta esas fechas aún estaba en uso. En este lugar, la traza se construyó en la margen derecha del Guadalete, aproximándose tanto a él que “… ha sido preciso variar un trozo de 500 metros lineales de la carretera general para el paso de la línea por el sitio que ocupaba la carretera antigua” (3), terminándose la explanación hasta El Portal el 20 de septiembre de 1853. Junto a El Portal, fue preciso también construir una alcantarilla para dejar paso a las aguas del Arroyo de Morales. En la actualidad aún se conserva este puentecillo, el último superviviente de cuantos se levantaron entre 1852-1853 y que se menciona en la descripción de las obras. Hoy día canaliza los caudales de salida de la depuradora (4).



En este primer proyecto, se construyó en El Portal un pequeño apeadero en las proximidades del embarcadero, que fue ya utilizado por los jerezanos desde los inicios de la puesta en marcha de la línea. Así, el investigador de nuestra historia ferroviaria Francisco Sánchez Martínez, nos informa que ya en el verano de 1854, recién inaugurado el primer tramo del ferrocarril entre Jerez y El Puerto de Santa María, “…la empresa ferroviaria establecía un servicio especial para llevar a la gente a tomar los baños en el río Guadalete junto al muelle del Portal, los precios de ida y vuelta eran de 3 reales/v en 3ª clase, y 5 reales/v en 2ª clase” (5). Sin embargo, los mejores días para este modesto apeadero estaban por venir, y lo harían de la mano de la construcción de la Azucarera Jerezana.

En los años finales del siglo XIX y los primeros del XX, El Portal vivirá una gran actividad fabril. En 1897, la Sociedad Agrícola Industrial del Guadalete obtuvo del Gobierno una concesión para regar con las aguas del río (a través del azud de La Corta) unas dos mil hectáreas, destinadas al cultivo de la remolacha que sería molturada en la fábrica azucarera construida en los años siguientes. Aunque la experiencia resultó fallida y ya en 1906 cesó su actividad, el enclave de El Portal se transformó en esos años viendo surgir naves, almacenes y dependencias junto a la Azucarera Jerezana´, así como un nuevo puente de hierro que cruzaba el Guadalete junto a La Herradura (6). El apeadero ferroviario allí existente se transformó con la construcción de una nueva Estación. Sánchez Martínez apunta que “la estación de El Portal había sido abierta de forma regular al servicio público de viajeros el 1 de enero de 1904”, época que coincide con el máximo apogeo de los trabajos de la Azucarera (7).

La por entonces nueva estación de El Portal cobraría protagonismo en 1917 cuando, con motivo de la gran riada del 7 de marzo, la línea férrea de Madrid a Cádiz, quedó cortada por unos días al inundarse un tramo de 6 km entre la estación y la vega baja del río. Desde este lugar se llevaron a cabo las operaciones de rescate y salvamento con lanchas de los vecinos que habían quedado aislados en los campos de los alrededores por la crecida del Guadalete (8). Las graves inundaciones afectaron seriamente a la Azucarera Jerezana y, sólo en parte a la estación de El Portal. La Correspondencia, un diario de tirada nacional, informaba al respecto que “...Han sufrido daños los edificios de la Azucarera Jerezana y la casa del Jefe de la Estación. Muchas chozas han sido derribadas, rivalizando las autoridades y vecinos en el salvamento del personal. En los alrededores de El Portal, alcanza la inundación varios kilómetros de extensión” (9).

Hay que recuperar el edificio de la Estación de El Portal.



Después de aquel recordado episodio y tras la vuelta a la normalidad, la estación siguió prestando servicios durante más de un siglo a los viajeros de este enclave rural, uno de los más poblados en el entorno de la ciudad, cerrando definitivamente sus puertas en julio de 2007. En septiembre de ese mismo año el Ayuntamiento de Jerez recibía un escrito de la Dirección Ejecutiva de Estaciones de Viajeros (de ADIF) en el que se comunicaba que el edificio de la Estación de El Portal no se demolería y sería conservado, como venían reclamando los vecinos.



Se contestaba así formalmente a una petición municipal cursada en agosto de ese mismo año, en el que la entonces alcaldesa, Pilar Sánchez, solicitaba al Gerente de ADIF que, ante el desmantelamiento previsto de las infraestructuras que habían quedado fuera de servicio, tras la inauguración del nuevo viaducto de El Portal, se respetase el edificio de la antigua estación. Se argumentaban para ello razones de carácter histórico por tratarse del primer tramo ferroviario de Andalucía y uno de los primeros de España. ADIF pedía para ello -mientras se acometía la remodelación que permitiera la conservación y los nuevos usos de la Estación- la adecuada protección para evitar “…el deterioro, vandalismo y la ocupación por personas ajenas del citado edificio”.

Sin embargo, en los años siguientes, se olvidaron pronto



las promesas de recuperación se olvidaron. De nada sirvieron las continuas demandas de los vecinos y el edificio de la vieja estación comenzó a ser objeto de actos vandálicos. Al lento deterioro de sus dependencias siguió la ocupación de su entorno y el progresivo derrumbamiento de sus tejados, acelerado por un incendio que destruyó parte de la armazón de madera que los sustentaba.

Pero aún es posible revertir la situación. En los últimos meses, de la mano del proyecto de construcción de un sendero fluvial entre Jerez y El Puerto, recientemente anunciado a cargo



de los fondos ITI (Inversión Territorial Integrada), se ha vuelto a reclamar por parte de Ecologistas en Acción y otros colectivos ciudadanos la recuperación de la vieja estación. Con ello se conseguiría un doble objetivo y así, de una parte, se ganaría un espacio público que podría tener uso social para los vecinos de El Portal o formar parte del equipamiento asociado al sendero. De la misma manera, se recuperaría un elemento patrimonial testigo de la antigua traza del ferrocarril por la que está previsto que discurra parte del mencionado sendero fluvial. La estación, que formó parte del conjunto de construcciones que a comienzos del siglo XX se edificaron en torno a la Azucarera Jerezana (barrio de casas para trabajadores, capilla, almacenes…) guarda como aquellos el sello de la arquitectura industrial de la época y sería un despropósito derribarla.



Deseamos y confiamos en que esta vez sí, la sensatez esté de parte de quienes desean ver renacer la antigua Estación de El Portal.

Para saber más:
(1) García Lázaro, J. y A.: Nuestro patrimonio ferroviario. Algunos elementos singulares de la línea férrea de Jerez a El Portal. Diario de Jerez, 11/01/2014.
(2) El lector interesado podrá encontrar referencias sobre esta importante obra en los siguientes trabajos:
-Caro Cancela, D. (1990): “El primer ferrocarril de Andalucía. La Línea Jerez-El Puerto- Trocadero (1854-1861)”, en Páginas. Revista de Humanidades nº 5, oct-nov. 1990, pp. 70-85, Jerez.
-Pérez Serrano, J.; López Rodríguez, F.; y Reyes Fernández, M.J. (2003).: “Aproximación a los orígenes del ferrocarril en la provincia de Cádiz: la línea de Jerez de la Frontera-El Trocadero”, en Cuenca Toribio J.M. (ed.). Actas del III Congreso de Historia de Andalucía. CajaSur, Córdoba, 173-183.
-Revista de Obras Públicas (1853): “Ferro-carril de Jerez al Trocadero”. Tomo I. p. 67-68.
-Sánchez González, R. (1986): “Los inicios del Ferrocarril en El Puerto de Santa María. La formación de la línea Jerez-Puerto (1834-1850)”. Gades, 14, pp. 45-64.
-Sánchez Martínez, F. (2005/2006): “Jerez, cuna del primer ferrocarril andaluz (1850-1861)”, en Historia de Jerez, Nº 11-12, Jerez, Ayuntamiento de Jerez/Diputación Provincial de Cádiz, pp 139-156.
-Sánchez Martínez, F. “Ferrocarril de Jerez al Río Guadalete. La primera concesión ferroviaria de la península”, en Vía Libre, la revista del Ferrocarril. Disponible en este enlace:
http://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=1230&cs=hist
-Sánchez Martínez, F. (2013) “Historia del Ferrocarril de Sevilla a Jerez y de Puerto Real a Cádiz (1856-1861)”, en Vía Libre, la revista del Ferrocarril. Disponible en este enlace:
http://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=11319
-Torrejón Chaves, J. (2006): “Cádiz y los orígenes del Ferrocarril en España”. Comunicación presentada al IV Congreso Historia Ferroviaria. Málaga, sept. 2006.
(3) Revista de Obras Públicas (1853): “Ferro-carril de Jerez al Trocadero”. Tomo I. p. 67-68.
(4) García Lázaro, J. y A.: Nuestro patrimonio ferroviario…
(5) Sánchez Martínez, F.:El Portal, su muelle, el arrecife a Jerez y el Ferrocarril (II)”, Diario de Jerez, 11/06/2013.
(6) García Lázaro, J. y A.: Azúcar amargo, Un siglo de azucareras en la campiña. Artículo publicado en www. entornoajerez.com el 8 de julio de 2013.
(7) Sánchez Martínez, F.:Ferrocarril de Jerez al Río Guadalete…
(8) Pueden verse al respecto las noticias aparecidas en ABC, 8 de marzo de 1917, p. 18 y La Correspondencia, 9 de marzo de 1917, p.3. Sobre la riada y sus repercusiones en El Portal, el lector curioso puede consultar: García Lázaro, J. y A. La gran riada en Jerez (III), Diario de Jerez, 26 de marzo de 1917.
(9) La Correspondencia, 9 de marzo de 1917, p.3.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Paisajes con Historia, Patrimonio en el medio rural.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el19/11/2017

Nuestro patrimonio ferroviario.
Algunos elementos singulares de la línea férrea de Jerez a El Portal.




En la memoria colectiva de nuestra ciudad se guarda como uno de los logros más brillantes el haber contado con la primera concesión otorgada en España para la construcción de un “camino de hierro”. La iniciativa, promovida por José Díez Imbrechts en 1829, pretendía unir Jerez con el embarcadero de El Portal y facilitar así el transporte de vinos hacia la Bahía a través del río Guadalete. Aunque no llegó a materializarse, su hijo Luis Díez Fernández de la Somera, conseguirá dos décadas después hacer realidad el primer proyecto ferroviario de Andalucía al obtener en 1850 la concesión para construir y explotar una línea férrea entre Jerez y El Puerto de Santa María, que se vería ampliada un año más tarde hasta El Trocadero.

La obra supuso un revulsivo económico y comercial en el Jerez de mediados del siglo XIX al facilitar la salida de nuestros vinos hacia los puertos de la bahía de Cádiz, evitando así el costoso y accidentado transporte fluvial por el Guadalete. No es de extrañar por ello que este gran proyecto figure, junto al de la construcción del acueducto de Tempul para el abastecimiento de agua potable a la ciudad, como uno de los más relevantes de cuantos se acometieron en el pujante Jerez del XIX.

El lector interesado puede profundizar en los pormenores históricos y financieros de esta magna empresa en los trabajos de investigadores como Diego Caro Cancela, Julio Pérez Serrano y, especialmente, de Francisco Sánchez Martínez, autor este último a quien debemos los más completos y documentados estudios sobre la historia del ferrocarril en Jerez y su entorno. Nosotros vamos a ocuparnos de un aspecto mucho más modesto relacionado con algunos elementos “materiales” de esta obra, que formaban parte de ese “paisaje ferroviario” entre Jerez y El Portal, tratando de rescatar las imágenes de los viaductos que se construyeron para la misma, y que lamentablemente han desaparecido en los últimos años.

Aquellos días de mayo de 1852.



La puesta en marcha de las obras tuvo lugar el 24 de mayo de 1852. Un asunto de tanta trascendencia tenía que ser forzosamente reflejado en el periódico local, “El Guadalete” que al día siguiente recogía: “Ayer se abrieron los trabajos de la línea primera de ferrocarril que se emprende en las Andalucías (…) entre esta ciudad y el Trocadero, punto tan vecino a Cádiz y tan en su radio que puede decirse que alcanza su población. Verdaderamente esta línea es entre Cádiz y Jerez”. Su autor, Francisco García Pina, terminaba su artículo subrayando la importancia de la obra y “… la nueva época que se abre para esta provincia”.



Para conocer más en detalle algunos pormenores, nada mejor que asomarnos a la Revista de Obras Públicas que en 1853, en un artículo titulado “Ferro-carril de Jerez al Trocadero”, daba cuenta de la construcción de las obras de aquella primera línea férrea de Andalucía. En sus páginas podemos descubrir cómo era ese nuevo “paisaje ferroviario” que empezaba a perfilarse en nuestra ciudad y que, desde entonces forma ya parte de ella:

Esta línea, que ha de ser la primera que en la hermosa Andalucía ha de hacer conocer el poder de las locomotoras, dando vida y animación á los pueblos que recorre, no tiene más estensión (sic) que 27 kilómetros, que pueden subdividirse en dos secciones; la primera que consta de 15 kilómetros ente Jerez y El Puerto de Santa María, y la segunda entre este punto y el Trocadero. Los trabajos de la primera sección están ya muy adelantados. Pudiéndose abrir ya al público para primeros de año…

El artículo describe el estado de las obras de esta primera sección, entre Jerez y El Portal, que se encuentran ya muy avanzadas, informando lo siguiente:

La estación de Jerez se ha colocado en la plaza llamada del Egido, que teniendo por avenidas parte de las principales calles de la población, contribuye además por su estensión (sic) á la colocación cómoda y espaciosa de los edificios necesarios para la buena explotación: en esta estación se hallan casi concluidos los que han de servir para descanso de los viajeros, la cochera de locomotoras, la cerca que la separa de la población con sus correspondientes entradas, andenes y porterías, los cargaderos de carruajes y de mercancías, talleres provisionales y toda la explanación. La colocación de estos edificios se ha dispuesto de modo que si para mayor comodidad del público se quieren tomar los viajeros en el centro de la población, puedan unirse las vías de entrada y salida con dicho centro”.

La antigua estación, construida entre diciembre de 1852 y septiembre de 1853 en un emplazamiento próximo al de la actual plaza de Madre de Dios, debió ser un imponente edificio para el Jerez de la época, tal como se refleja en las viejas fotografías y grabados que de ella se conservan. Esta zona de la ciudad, conocida como El Egido, en las proximidades del barrio de Vallesequillo, sufriría importantes transformaciones y considerables desmontes para dejar paso a las trincheras del corredor ferroviario, tal como describe la Revista de Obras Públicas:

Unidas todas las vías de la estación en frente de la población de Vallesequillo, sale la línea atravesando el cerro del Molino de Viento, en una estensión de un kilómetro con la pendiente 1/100 y dos curvas de 416 y 970 metros de radio: este desmonte, cuyas cotas varían desde 1 hasta 16 m., tiene un volumen de 86.600 metros (148.259 varas cúbicas)…

Para desplazar este importante volumen de materiales generado en el movimiento de tierras que fue preciso realizar, se utilizaron 16 “wagones” de 2,70 m3 de capacidad. Una pequeña parte de “lo excavado fue empleado en el primer terraplén inmediato a la estación. Más de 15.000 m3 se dispusieron formando caballeros”, como se denominaba en el argot técnico a los depósitos de tierra sobrante que se colocaban al lado y en lo alto de los desmontes. Sin embargo, la mayor parte del material extraído en la gran trinchera que hoy observamos bajo el Parque de Vallesequillo fue conducido en vagonetas para formar el gran terraplén que se trazó en las laderas del pago de Solete, que aún observamos hoy, recrecido, tras la barriada del MOPU. En su construcción se emplearon más de 70.000 m3 de tierra.

Este trozo de la línea atraviesa el camino que va a la famosa Cartuja de Jerez en un sitio en que la cota del desmonte es de 11 metros, por lo cual ha sido necesario proyectar un puente para dar paso por debajo á la línea del ferro-carril. Este puente se va a ejecutar de piedra de las canteras llamadas de Matasanos, para lo cual están acopiados todos los materiales al pie de obra para dar principio en cuanto se concluya el desmonte en este sitio: el viaducto tendrá tres arcos, el central de las dimensiones suficientes para las dos vías, y los laterales de menores dimensiones proyectados con el objeto de aligerar los estribos”.

El mencionado viaducto es el que luego sería conocido como “Puente de Cádiz”, demolido hace casi una década con las obras del Proyecto de Integración del Ferrocarril en la ciudad. Las imágenes que traemos aquí fueron tomadas a mediados de los noventa del siglo pasado y nos presentan el puente de tres arcos, construido con sillares de arenisca calcárea de las canteras de la Sierra de San Cristóbal, tal como lo describe en 1853 la Revista de Obras Públicas.

Camino de El Portal.

Pasado este desmonte se sale en línea recta al terraplén indicado anteriormente. La altura de este terraplén varía desde 2 hasta 9 metros, y su estensión escede de 800 metros, continuando la misma pendiente que a la salida de Jerez: en este trozo se han hecho tres alcantarillas para dar salida a las aguas vertientes llamadas de Solete; continua la línea en una estensión de 2 kilómetros con desmontes y terraplenes que varían desde 1 á 7 metros de atura, por medio de dos curvas unidas por una recta hasta el camino que desde la carretera general conduce á la cartuja. En este punto se ha hecho un viaducto para el paso del ferro-carril, que se une á un terraplén de 8 metros de altura y 14,600 metros de volumen; este terraplén ha sido ejecutado por destajistas vizcaínos con toda perfección".

El segundo de los viaductos de la obra es el que permitía el paso del camino que unía la carretera general de Madrid a Cádiz (a la altura de la actual Depuradora de Aguas Residuales de Jerez), con La Cartuja: el lugar conocido como “Puente del Duque”. Este “puente”, que pudimos fotografiar por última vez días antes de su demolición en 2006, era una sólida construcción de sillares de arenisca que “prestó sus servicios” durante un siglo y medio hasta el trazado del nuevo viaducto del ferrocarril inaugurado el 27 de julio de 2007. En su día se comentó la posibilidad del desmontaje del “Puente del Duque” para su posterior reconstrucción en otro paraje, al ser un elemento singular de nuestro patrimonio ferroviario... Resulta evidente que no fue así, desconociendo por nuestra parte el destino final de sus sillares. En estas páginas hemos querido recordar esta modesta obra de nuestro patrimonio ferroviario, ya desaparecida, para guardar, cuando menos, memoria de su existencia.

En su completa descripción de la obras de explanación del ferrocarril hasta El Portal, que concluyeron el 20 de septiembre de 1853, la mencionada Revista de Obras Públicas señalaba que “… Concluido este terraplén, continúa otro de menor altura siendo la margen derecha del río Guadalete hasta el sitio llamado del Portal, en que aproximándose demasiado al río ha sido preciso variar un trozo de 500 metros lineales de la carretera general para el paso de la línea por el sitio que ocupaba la carretera antigua.”

Este tramo de la traza, oculto en la actualidad entre las balsas de la Azucarera del Guadalete y la Depuradora de Aguas Residuales, quedó sin uso con la entrada en servicio del nuevo viaducto y para él se reclamó su transformación en Vía Verde por la plataforma ciudadana para la recuperación del Rancho de la Bola. Bajo sus taludes aún conserva un elemento singular: la última alcantarilla original de las que se construyeron en 1852-53 y que se mencionan en la descripción de la obra. En su día permitía el paso de las aguas del Arroyo de Morales hacia el Guadalete y en la actualidad canaliza los caudales de salida de la Depuradora. Tal vez por su valor testimonial debiera ser protegida en el futuro para evitar su demolición como en los casos del Puente de Cádiz y el Puente del Duque arriba mencionados.

S.O.S. por la Estación de El Portal



Mención aparte merece la antigua Estación de El Portal, construida décadas más tarde y abierta al servicio en 1904. Otro día nos ocuparemos de esta singular obra, para la que lanzamos un S.O.S. urgente, ya que amenaza con derrumbarse si no se interviene inmediatamente para salvar lo que aún queda de ella.


Ya en septiembre de 2007, ADIF comunicó oficialmente a la alcaldesa de la ciudad su intención de no demoler el edificio tras la apertura del nuevo viaducto de El Portal que la dejaba fuera de servicio. Se pretendía con ello conservar esta antigua estación por su valor histórico al objeto de que pudiera ser utilizada como equipamiento público para los vecinos.



Ni ADIF ni el Ayuntamiento parecen haberse entendido en estos años para evitar el vandalismo que ha destruido el edificio casi por completo, abandonándolo a su (mala) suerte.

¿Permitiremos, otra vez más, que por desidia y dejadez se acabe perdiendo nuestro patrimonio ferroviario histórico?


Para saber más:
- Caro Cancela, D. (1990): “El primer ferrocarri de Andalucía. La Línea Jerez-El Puerto- Trocadero (1854-1861)”, en Páginas. Revista de Humanidades nº 5, oct-nov. 1990, pp. 70-85, Jerez.
- Pérez Serrano, J.; López Rodríguez, F.; y Reyes Férnandez, M.J. (2003).: “Aproximación a los orígenes del ferrocarril en la provincia de Cádiz: la línea de Jerez de la Frontera-El Trocadero”, en Cuenca Toribio J.M. (ed). Actas del III Congreso de Historia de Andalucía. Cajasur, Córdoba, 173-183.
- Revista de Obras Públicas (1853): “Ferro-carril de Jerez al Trocadero”. Tomo I. p. 67-68.
- Sánchez González, R. (1986): “Los inicios del Ferrocarril en El Puerto de Santa María. La formación de la línea Jerez-Puerto (1834-1850)”. Gades, 14, pp. 45-64.
- Sánchez Martínez, F. (2005/2006): “Jerez, cuna del primer ferrocarril andaluz (1850-1861)”, en Historia de Jerez, Nº 11-12, Jerez, Ayuntamiento de Jerez/Diputación Provincial de Cádiz, pp 139-156.
- Sánchez Martínez, F.: “Ferrocarril de Jerez al Río Guadalete. La primera concesión ferroviaria de la península”, en Vía Libre, la revista del Ferrocarril. Disponible en este enlace: http://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=1230&cs=hist
- Sánchez Martínez, F.: (2013) “Historia del Ferrocarril de Sevilla a Jerez y de Puerto Real a Cádiz (1856-1861)”, en Vía Libre, la revista del Ferrocarril. Disponible en este enlace: http://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=11319
- Torrejón Chaves, J. (2006): “Cádiz y los orígenes del Ferrocarril en España”. Comunicación presentada al IV Congreso Historia Ferroviaria. Málaga, sept. 2006.

Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

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Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, 11/01/2014

 
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