Mostrando entradas con la etiqueta Ecologistas en Acción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecologistas en Acción. Mostrar todas las entradas

Por la Laguna de las Quinientas (y II).
Un antiguo humedal en vías de recuperación.




A nuestro amigo José Trujillo Martínez.

El domingo pasado, con motivo del Dia Mundial de los Humedales, iniciamos un recorrido por la Laguna de las Quinientas, próxima a Jerez, recordando como las tierras en las que se enclava estuvieron dedicadas siglos atrás a dehesa boyal. En nuestro paseo de hoy recordaremos las curiosas referencias que esta laguna ha dejado en la cartografía y las fuentes documentales de los últimos siglos. De la misma manera nos ocuparemos también de las “décadas negras”, en las que fue destinada a balsa de vertidos de la Azucarera del Guadalete, destruyéndose como espacio natural. Por último, nos referiremos a sus últimos años en los que se han escrito las esperanzadoras páginas de su restauración ambiental y de los inicios de su recuperación como espacio natural.

La Laguna de las Quinientas en últimos siglos XIX y XX: cartografía y fuentes documentales.

A diferencia de otros humedales de la campiña que fueron desapareciendo a lo largo de los siglos XIX y XX, la Laguna de las Quinientas sobrevivió, mal que bien hasta bien entrado el pasado siglo, a las corrientes higienistas y desarrollistas que con desecaciones, drenajes y roturaciones acabaron con buena parte de nuestras pequeñas lagunas.

Eso es el menos lo que se desprende de la cartografía de la zona en la que aparece recogida con diferentes nombres o sin ellos, pero fácilmente identificable por su emplazamiento junto a sus antiguas “vecinas”, las lagunas de la Isla y de Bocanegra. A modo de ejemplo, y sin ser exhaustivos, en un curioso mapa francés de 1842 figura con la curiosa denominación de Laguna de las Monjas, nombre con el que también era conocida, ya que como se ha dicho las tierras de las Monjas del Espíritu Santo, con las que lindaba este humedal, pasaron a formar parte de la Dehesa de las Quinientas. En este mismo mapa aparece junto a ella, perfectamente reconocible la laguna de la Isla, en las Pachecas, que figura aquí con el extraño nombre de “Laguna del Curitango”, mostrando en el centro su “isla” o “toruño”, peculiaridad geográfica que “bautizaba” a este humedal (8). Con la misma forma se recogen también ambas lagunas en el primer mapa provincial de Cádiz, obra de Francisco Coello en 1868, donde se la sitúa en las proximidades del cortijo de Róa la Bota (9).

En el plano de Lechuga y Florido (1897) o en el Plano Parcelario de López Cepero (1904) figura ya junto a la casa del Cortijo de Las Quinientas, edificada en aquellas fechas. En ese último plano ya se pone de manifiesto que la laguna se alimenta de las aguas del arroyo de Bocanegra y rebosa a través de otro pequeño arroyo, el de Las Quinientas, que vierte sus sobrantes al Guadalete. Más cerca de nuestros días, en el mapa provincial de 1935, figura también junto a las lagunas de la Isla y Rajamancera que desaparecerían apenas unas décadas después al ser drenados sus vasos para aprovechamientos agrícolas (10).

La primera imagen aérea que conocemos de Las Quinientas es la proporcionada por el conocido como Vuelo de 1945-46 en la que se muestra con la actual forma de “pera” y en la que el arado ha afectado ya a un sector de la laguna disminuyendo su superficie, a juzgar por lo que unos años antes, en 1940, nos informa el geógrafo Juan Dantín quien al visitar la zona escribe: “En las terrazas de la izquierda del río Guadalete… se disponen hasta once lagunas endorreicas, unas temporales, como la laguna de las Quinientas (500 m. de diámetro) a que afluye el arroyo de Bocanegra, seco con el rigor de los calores estivales; otra, a 24 m. de altura,



llamada de la Isla (750 m. de diámetro); dos lagunas pequeñas sin nombre…
” (11). Pocos años después, el hidrobiólogo Luis Pardo en su monumental Catálogo de los Lagos de España nos ofrece una escueta descripción de Las Quinientas (1948) que se corresponde con la imagen proporcionada por el citado “Vuelo” y con la que en la actualidad presenta la laguna: “Localización al S. de Jerez, a la izquierda del río Guadalete y 750 m. de la Cañada Ancha, 1.00 m. al O. de la Laguna de la Isla”. Respecto a sus características la califica de “esteparia” y en lo que respecta a su morfometría apunta que es de “perímetro piriforme, siendo de 450 y 400 m. sus máximas longitud y anchura, respectivamente; con aguas temporales” (12). Como vemos, sus dimensiones han disminuido en apenas una década por efecto de la roturación de sus orillas.

Si en los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado, la laguna vería reducido parcialmente su vaso siendo utilizado como tierra de cultivo, sería de finales de los sesenta en adelante cuando recibiría, como veremos, su “golpe de gracia” al ser adquirida por la sociedad propietaria de la Azucarera del Guadalete para utilizarla a través de un emisario, como balsa de vertidos industriales, lo que supondría en la práctica su destrucción como espacio natural. Pese a que su estado de deterioro avanzado, a mediados de los 80 la Laguna de las Quinientas aparece en el primer Inventario de Zonas Húmedas Naturales de la Provincia de Cádiz (13), en el que de los 45 espacios naturales que se mencionan, 14



pertenecen al término municipal de Jerez. Se reconocían así, implícitamente, sus potenciales valores naturales en espera de que en un futuro pudiera regenerarse como ya habían empezado a reclamar los colectivos ecologistas.

Apenas unos años más tarde (1995), los investigadores Santos Casado y Carlos Montes lamentan las amenazas de este humedal y dan fe de la desaparición de algunas de nuestras lagunas señalando, en pasado, que “…sobre sedimentos modernos de origen fluvial… pueden citarse las lagunas de Las Quinientas, de la Isla o de las Pachecas, y de Rajamancera, que existían en el borde meridional de las terrazas del Guadalete, al pie de lomas margosas entre las que discurre la llanura aluvial. La intensa transformación agraria que han sufrido los fértiles terrenos de vega ha desfigurado casi por completo las características naturales de estos enclaves palustres” (14).

Para su adecuación como balsa de vertidos, se construyó un muro que alteró su topografía natural y redujo casi a la mitad la superficie del vaso lagunar, ampliándose también su profundidad hasta casi tres metros. El agua llegaba hasta la laguna a través de una larga tubería subterránea que, desde la fábrica, cruzaba el río Guadalete adosada al puente de La Herradura, donde aún pueden verse los restos de aquella conducción.

Como era de suponer, el uso industrial de Las Quinientas y su normal funcionamiento como espacio natural resultaron incompatibles. Desde su transformación en balsa de vertidos se comportó “como una laguna endorreica conteniendo sólo el agua recogida tras las precipitaciones y el aporte de la fábrica, con lo que apenas existía renovación y los contaminantes y nutrientes se iban concentrando” (15). Estas aguas del lavado de la remolacha poseían una alta concentración de materia orgánica, lo que favoreció la proliferación de algas y bacterias. Todo ello, unido a las altas temperaturas veraniegas, coincidiendo con el periodo de vertidos, provocaron desde los primeros momentos “fenómenos de eutrofización y episodios de botulismo, con mortandades en la comunidad de aves acuáticas” (16).

La contaminación de las aguas y de los suelos del vaso de la laguna, donde se iban acumulando lodos tóxicos, provocaron también la perdida de buena parte de la vegetación que crecía en el cinturón perilagunar y la muerte de numerosas aves. Si con anterioridad a los vertidos llegaron a contabilizarse unas 200 parejas reproductoras de 17 especies diferentes, en 2015, cuatro años después de que cesaran, apenas lo hicieron unas 20 parejas de 7 especies, cuando ya la laguna había iniciado su lento proceso de recuperación (17). Especies tan emblemáticas y en peligro de extinción como malvasía, cerceta pardilla o focha cornuda se reproducían en Las Quinientas antes de que la contaminación originara graves episodios de mortandad de aves que llegaron a superan los 2.000 individuos tan sólo en el periodo 2005-2011 (18).

La lucha del movimiento ecologista por la recuperación de Las Quinientas.

Como es de suponer, esta situación fue denunciada desde el primer momento por colectivos ecologistas, quienes en numerosas ocasiones solicitaron el cese de los vertidos industriales y la regeneración del humedal. Una de las primeras muestras de alarma la encontramos ya en 1984



en una nota de prensa del delegado de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jerez, Manuel Flores, en la que denunciaba el “atentado ecológico” que suponían los vertidos del emisario de la azucarera (19).

Durante 1988 la Federación Ecologista Pacifista Gaditana (FEPG, que luego se transformaría en Ecologistas en Acción) solicitó a la Agencia del Medio Ambiente la declaración como reserva integral de Las Quinientas pidiendo la paralización de los vertidos y la urgente regeneración del humedal que ese verano mostraba signos de recuperación, ya que en la campaña de 1987 la azucarera apenas había derivado caudales. Ese mismo año llegaron a reproducirse malvasías, produciéndose “el misterioso robo de 12 huevos” de esta especie en dos nidos, tal como denunciaban los medios de comunicación. Los ecologistas mencionaban en su informe la capacidad regenerativa de la laguna: “la vegetación es abundante y su riqueza ornitológica es tan obvia que en la primavera pasada llegaron a criar varias parejas de malvasías. Desafortunadamente la falta total de vigilancia propició que unos desconocidos robasen los huevos de esta especie en peligro de extinción” (20).

En los años siguientes, la lucha ecologista por la recuperación de la laguna no cesó. En 1989 AGADEN denunciaba la pasividad del responsable provincial de la AMA, Francisco Blanco, ante los vertidos y la FEPG hacía lo propio con la autorización para que el agua de la laguna pudiese ser utilizada por los agricultores para el riego ante las sospechas de que se mezclaran en Las Quinientas las aguas procedentes del lavado de la remolacha con las más tóxicas procedentes del quentín (21). Con todo, los episodios más críticos se vivieron en 1990. En junio, la FEPG remitía un escrito a la AMA solicitando la “prohibición definitiva de los vertidos”. Ante la pasividad de todos, los ecologistas llegaron a cortar el colector de la azucarera y a taponar el conducto por el que los vertidos llegaban a la laguna reclamando la regeneración de la laguna y su calificación como reserva natural. Miembros de AGADEN hicieron una ocupación simbólica de la azucarera pidiendo la clausura del emisario y denunciando que “la combinación de vertidos y de la acción del sol sobre el agua contaminada genera una concentración de sales y sustancias tóxicas letal para la vida”. Ese mismo verano se sucedieron los episodios de mortandad de aves y los ecologistas recogieron en la laguna numerosos ejemplares de focha, porrón común, ánade real, cigüeñuela, polla de agua…, denunciándose que la dirección provincial del AMA había excluido esta laguna de los itinerarios de vigilancia de su guardería, así como que los vigilantes de la azucarera retiraban y eliminaban las aves muertas para ocultarlas. A raíz de las denuncias, la CE abrió expediente por esta mortandad (15/8/1990). Ante la falta de respuesta, desde el movimiento ecologista se acusó a la AMA de plegarse a los intereses de la empresa (22).

En 1991 la FEPG, en escrito dirigido al presidente de la C. H. del G., reclama de nuevo la declaración de Reserva Natural para esta laguna y el cese de los vertidos llegando a presentar, en julio de ese mismo año denuncia en los juzgados de Jerez ante un nuevo episodio de mortandad de aves y galápagos. A través de Manuel Gómez de la Torre, parlamentario de IU, la FEPG formuló pregunta sobre la situación de la laguna en la que el entonces consejero de Medio Ambiente, J.M. Suárez Japón informó de las medidas correctoras que la azucarera había empezado a adoptar para reducir la carga contaminante de sus vertidos (feb.1992). El colectivo Albariza solicitaba también en esos años (1993-94) la intervención del alcalde y del delegado de urbanismo de Jerez para el cese de los vertidos toda vez que ya había entrado en funcionamiento la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Jerez que podría asumirlos (23).

Por no hacer interminable este relato, las dos décadas siguientes se repitieron las denuncias si bien, las medidas adoptadas por la azucarera redujeron en parte los impactos. Pese a todo, en 2009, cuando se celebraba el 20 aniversario de la declaración de las lagunas de Cádiz como Reservas Naturales, la de las Quinientas figuraba aún en la vergonzante “lista negra” de humedales perdidos en espera de su regeneración. Como recordaba Juan Clavero: “la situación de la laguna de Las Quinientas, con una superficie de unas 20 has. es de los más sangrante, pues en los años 80 del siglo pasado se autorizó por la entonces AMA y por el Ayuntamiento de Jerez su uso como balsa de decantación.

Las consecuencias fueron catastróficas; una laguna convertida en una charca pestilente, mortandades continuas de aves, subida repentina del nivel de agua en pleno verano inundando nidos de aves, sobre todo de cigüeñuelas. En el año 1988 llegó incluso a nidificar la malvasía, pero los huevos desaparecieron y los adultos de esta rara y protegida especie abandonaron la laguna cuando comenzaron en verano los vertidos de la azucarera
” (24).

Un humedal en proceso de recuperación.

Desde un tiempo a esta parte, las cosas han cambiado mucho y para bien, hasta el punto de que puede afirmarse que la recuperación de la Laguna de las Quinientas como espacio natural es sólo cuestión de tiempo. Tras los acuerdos hace unos años entre la entonces Azucarera Ebro y la Consejería de Medio Ambiente, se cambiaron los protocolos de actuación en materia de vertidos reduciendo drásticamente la carga contaminante. Sin embargo, esas medidas no eran suficientes y en el año 2012 se firmó un nuevo convenio de colaboración, por el que la empresa solicitó y recibió de la administración andaluza un fondo de 42.035 € a través de las Ayudas a la Biodiversidad. Las obras de restauración ambiental que se llevaron a cabo permitieron eliminar el emisario, el vaciado del humedal, la retirada de fangos del vaso lagunar, el cese de los vertidos y la progresiva naturalización de este espacio, lo que ha traído como consecuencia el cese de la mortandad de aves (25).

En la actualidad, con una superficie de 12 has., su cubeta presenta hasta 3 m de profundidad, poseyendo en sus orillas una incipiente orla de vegetación en la que predominan los tarajes, carrizos y juncos.



La recuperación de este enclave natural requerirá un largo periodo de tiempo, sin embargo, resulta esperanzador que ya en 2015, en el último censo de aves acuáticas realizado en la laguna de las Quinientas, se hayan contabilizado 20 parejas de 7 especies distintas que han conseguido reproducirse: avoceta, chorlitejos chico y patinegro, ánades azulón y friso, cigüeñuela y pagaza piconegra (26). Ahora que esta laguna ha empezado a funcionar como un enclave natural, libre ya de las aguas y los fangos contaminantes, esperamos que, si las lluvias acompañan, vuelva la vida a sus aguas y como sucedía con anterioridad a 1969, muchas especies de aves saquen adelante a sus pollos en este paraje cercano al Guadalete y a la Bahía de Cádiz. Esperamos eso y que, de manera progresiva pueda ser visitada por la ciudadanía a través de visitas concertadas o de “jornadas de puertas abiertas”.

En 2015, cuando se presentaron oficialmente las actuaciones realizadas, los medios de comunicación reconocieron como en este proceso de recuperación de la laguna, junto a la Consejería de Medio Ambiente y la empresa de la Azucarera de El Portal, había jugado un papel fundamental los ecologistas. Juan Clavero, portavoz de Ecologistas en Acción, resumía en aquella visita la lucha de tantos años: "es una alegría celebrar el Día Mundial de los Humedales con la recuperación de uno de ellos, porque en los años 80, cuando se convierte en una balsa de decantación, la fauna no desaparecía, sino que moría sistemáticamente. Gracias a las denuncias y a la colaboración de la Azucarera podemos



ver esta imagen, una laguna nueva, con aguas limpias, con poca vegetación porque tendrá una regeneración natural pero que tarde o temprano se convertirá en una zona de enorme importancia ecológica. Creo que lo que hay que aprender de estos conflictos es que es mejor prevenir que restaurar
" (27).

Para saber más:
(8) Levé a vue de la route de Jeres a Medina Sidonia, Echelle en mètres 1: 20.000, 1842, Centro Geográfico del Ejército.
(9) Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz.
(10) Pueden consultarse al respecto: Lechuga y Florido, A.: “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000 y Mapa de la Provincia de Cádiz, Instituto Geográfico y Catastral, Escala 1: 200.000, 1935.
(11) Dantín Cereceda, J.:La aridez y el endorreismo en España. El endorreismo bético” .Estudios Geográficos, año 1, nº 1, Octubre de 1940, p. 110.
(12) Pardo L.: Catálogo de los lagos de España. Biología de las aguas continentales VI. Ministerio de Agricultura. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, Año XIX, nº 41, Madrid, 1948, p. 408.
(13) Atlas Hidrogeológico de la provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz. 1985.
(14) Casado de Otaloa S. y Montes del Olmo C.: Guía de los lagos y humedales de España. AMA. Junta de Andalucía. 1995, p. 176.
(15) Laguna de las Quinientas. Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, 2 de febrero de 2015, p. 1-2.
(16) VV.AA.: Gestión activa y restauración de la Laguna de Las Quinientas, Congreso Nacional de Conservación y Restauración de Humedales. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía, 2015.
(17) Lobato. J.P.: El renacer de una incubadora natural. Diario de Jerez, 3 de febrero de 2015
(18) Laguna de las Quinientas… Obra citada, p. 3.
(19) Ayuntamiento de Jerez. Nota de prensa: La muerte de la laguna de las Quinientas, 6 de agosto de 1984. Firmada por Manuel Flores Girón, concejal delegado de Medio Ambiente. Archivo de Ecologistas en Acción Jerez (AEAE).
(20) Diferentes noticias aparecidas en los medios de comunicación daban cuenta de estos episodios y de las denuncias ecologistas. Entre otras: “La FEPG pide a la Junta la declaración de reserva integral para seis lagunas". Diario de Jerez, 18 de mayo de 1988. “Los ecologistas denuncian el misterioso robo de 12 huevos de malvasía”, Diario de Cádiz, 29 de junio de 1988. la Asociación Ecologista Guadalete (AEG) había localizado dos nidos con doce huevos, que “desaparecieron”. “La FEPG propone la protección de 8 zonas Húmedas”, agosto de 1988. Se trataba del resumen de un amplio dossier elaborado por la FEPG emitido a los medios y a las instituciones. Estos documentos pueden consultarse en el Archivo de Ecologistas en Acción Jerez.
(21) “AGADEN acusa a Francisco Blanco de tirar por tierra toda la política proteccionista de la Junta”, Diario de Cádiz, 12 de agosto de 1989. Se denunciaba que las balsas de decantación de la azucarera, conteniendo contaminantes altamente tóxicos eran vaciadas también a la laguna junto a las aguas procedentes del lavado de la remolacha que son las que contaban con autorización. Carbajo, M.: Los agricultores podrán regar con el agua de Las Quinientas. La capacidad de la misma es de unos 100.000 m3. El Periódico del Guadalete, 26 de agosto de 1989. Se apuntaba que se analizarían previamente para asegurarse que no se mezclaban con las aguas del quentín, altamente contaminantes. FEPG.: Nota de Prensa, 28 de agosto de 1989. En la que denunciaba el acuerdo para utilizar las aguas de las Quinientas para riego según el acuerdo al que habían llegado la Azucarera de El Portal y la AMA. En 1989 la FEPG presentó alegaciones a la Ley de Espacios Naturales de Andalucía para la inclusión de Las Quinientas con la figura de Reserva natural Concertada, sin que la administración andaluza fuera sensible a estas peticiones, tal como puede verse en VV.AA.: Espacios Naturales de la Provincia de Cádiz, Federación Ecologista-Pacifista Gaditana, 1989. p.27
(22) En junio de 1990 la FEPG remitía un escrito a la AMA solicitando la “prohibición definitiva de los vertidos”, de lo que se hacía eco la prensa: Lobato, O.:Solicitan la prohibición definitiva de vertidos en Las Quinientas”, Diario de Jerez, 24 de junio de 1990, p.5. Los episodios del taponamiento de colector pueden seguirse en “Ecologistas cortan el colector de la azucarera de El Portal. La tubería vertía agua contaminada a la laguna de Las Quinientas”. Diario de Cádiz, 25/06/1990; “Los ecologistas taponaron el conducto de residuos que la azucarera vierte a las aguas de la laguna”, 26 de junio de 1990; “Los ecologistas insisten en que Las Quinientas es una reserva natural”, Diario de Jerez 26 de Junio de 1990, p. 7; “Los ecologistas cierran el vertido de Las Quinientas”, El Periódico del Guadalete, 26 de junio de 1990 p. 8; “Protestas contra los vertidos de las azucareras. Ecologistas piden para Las quinientas la calificación de reserva natural”, Diario de Jerez, 26 de junio de 1990. Portada y p. 7; “La Azucarera del Guadalete ocupada por los ecologistas”, El Periódico del Guadalete, 30 de junio de 1990; Lobato, O.: “Nueva mortandad de aves en la laguna de Las Quinientas. Agaden la imputa a vertidos de una azucarera”, 27 de julio de 1990, p. 10; Lobato. O.:Expediente de la CE por la muerte de aves en Las Quinientas”, Diario de Jerez, 15 de agosto de 1990. “Ecologistas acusan a la AMA de plegarse a la Azucarera”. Diario de Jerez 23 de agosto de 1990, p. 3.
(23) FEPG: Carta al Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 21/06/1991. Denuncia en los Juzgados de Jerez, FEPG, 9 de Julio de 1991. “Y van Quinientas. Nueva denuncia de los ecologistas contra la AMA por permitir vertidos en la laguna y llevarse nidos de aves”, Diario de Jerez, 11 de julio de 1991; Parlamento de Andalucía: Respuesta a D. Manuel Gmez de la Torre del Consejero de Medio Ambiente, D. Juan Manuel Suarez Japón, sobre denuncias ecologistas en la Laguna de las Quinientas, 7 de febrero de 2992. Colectivo Ecologista Albariza, escritos dirigidos al alcalde de Jerez (5 de julio de 1993) y al delegado de urbanismo (23 de junio de 1994) sobre denuncias de la situación de la laguna de Las quinientas. Estos documentos pueden consultarse en el Archivo de Ecologistas en Acció.n Jerez.
(24) Clavero Salvador, J.: “Conservación y perspectivas de futuro. El movimiento ecologista y la protección de los humedales gaditanos” p. 135, en Humedales de Cádiz: veinte años de conservación, Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, 2009.
(25) Laguna de Las Quinientas. Delegación Territorial de Agricultura, pesca y Medio Ambiente, 2 de febrero de 2015.
(26) Ibidem.
(27) Lobato, J.P.:El renacer de una incubadora natural”, Diario de Jerez 3 de febrero de 2015


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Lagunas y humedales, Paisajes con historia, Parajes naturales.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 11/02/2018

Charla-coloquio: EN DEFENSA DE LOS CAMINOS PÚBLICOS Y VÍAS PECUARIAS


Charla-coloquio: EN DEFENSA DE LOS CAMINOS PÚBLICOS Y VÍAS PECUARIAS 
A cargo de JUAN CLAVERO SALVADOR, miembro de Ecologistas en Acción

 Las Vías Pecuarias no han sido tratadas correctamente desde hace mucho tiempo. Cuando en el año 1995 se aprobó por unanimidad del Parlamento la Ley de Vías Pecuarias pensábamos que las cosas cambiarían, pero no ha sido así y las ocupaciones y cierres de caminos públicos no han dejado de producirse.

Desde Ecologistas en Acción se ha seguido insistiendo ante las administraciones para que tomen medidas y hagan cumplir la Ley y que "lo público siga siendo público".

Ecologistas en Acción Jerez ha organizado una charla coloquio sobre Las Vías Pecuarias, que se celebrará el jueves 16 de Noviembre a las 19 horas en el salón de actos del Ateneo de Jerez C/ San Cristóbal, 8. (Adjuntamos cartel anunciador).

Paseo ciudadano por la recuperación del Guadalete


El desvío del cauce del Guadalete en Grazalema.
Un atentado ecológico que espera respuestas.



Bajo la atenta mirada del Peñón Grande -que no sale de su asombro-, cuando aún no ha recorrido 3 km desde su nacimiento en las cercanías del Puerto del Boyar, el Guadalete entra en el casco urbano de Grazalema para ser severamente castigado.

Tal vez sea su ardor juvenil de torrente serrano. Tal vez, esa alegría inconsciente de río recién nacido que le hace ir “cuesta abajo y sin frenos”. El caso es que cuando su cauce llega a las primeras calles de Grazalema, después de haber descendido casi 250 metros entre cantos de caliza y adelfas, con una pendiente media en este primer tramo cercana al 10%, al río le espera un serio correctivo. Y para ello, para “meterlo en vereda”, al pasar junto a la Plaza de la Asamblea y a la calle Chorrito se le ha desviado de su cauce de “toda la vida” y se le ha construido uno nuevo, de rocas y hormigón, un canal para que no se “salga de madre”, se “enderece” y discurra por donde se le diga. Y de paso para que parte de sus riberas, que eran un obstáculo y estorbaban con sus adelfas, sus álamos y sus fresnos, dejen sitio a un gran bloque de pisos, apartamentos y garajes. Que en eso, al fin y al cabo, piensan algunos que consiste el progreso.

A broma nos podríamos seguir tomando el incidente si no fuera porque estamos hablando de un grave delito, de un atentado ecológico de primer orden, realizado con el mayor descaro a la vista de todos, Peñón Grande, incluido.

La cosa empezó en el verano de 2005 cuando una empresa, Inmocentral, al calor de la voracidad constructiva del momento, empezó a levantar un edificio en un solar colindante con el río que, previamente, había sido desviado de su cauce. Para ello se trazó un nuevo canal alternativo, de rocas y hormigón, que aún puede verse, tal como muestran las fotografías.

Las obras contaban con licencia del ayuntamiento, con el visto bueno del arquitecto municipal y del gobierno de la localidad serrana y comenzaron entre el estupor de los vecinos que no daban crédito a lo que estaba sucediendo. Ese mismo verano se formularon ya las primeras denuncias en el ayuntamiento de Grazalema. En octubre de ese año, Ecologistas en Acción denunciaba públicamente los hechos ante la Consejería de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Conviene recordar que una parte de la obra se había realizado sobre una zona que, además de la protección propia del dominio público hidráulico, estaba clasificada en la normativa urbanística municipal, el PGMO, como Sistema General de Espacios Libres, gozando por tanto de la máxima protección. La obra vulneraba también el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural vigente entonces que prohibía (en su art. 2.1.1. f.) “la realización de actuaciones constructivas que atenten contra la conservación y/o funcionalidad de los espacios del dominio público, en particular de las vías pecuarias y riberas de ríos y embalses”.

Estas denuncias pusieron al descubierto una trama de corrupción urbanística en la que fueron imputados el arquitecto municipal y los promotores y constructor de estas obras y que salpicó también al anterior alcalde de la localidad. En octubre de 2006, los juzgados anularon la licencia de construcción que había otorgado la alcaldesa de Grazalema en agosto de 2005, cuando ya habían empezado las obras.

Mientras tanto, el nuevo cauce del Guadalete, que había sido proyectado bajo el nombre “técnico” de “adecuación y recuperación ambiental del Dominio Público Hidráulico del río Guadalete a su paso por Grazalema” se había transformado en el disparatado canal de rocas


y cemento
que aún hoy podemos contemplar. No hace falta ser ingeniero de caminos canales y puertos ni experto hidráulica para comprobar que esta “actuación”, no solo no reducía el riesgo de inundaciones, sino que en caso de avenidas se agravaría los problemas.

La destrucción del cauce natural y la eliminación de la vegetación de sus riberas para permitir la construcción del bloque de viviendas, cuya planta aún contemplamos hoy, altera seriamente el régimen hidráulico del río en este tramo. Al eliminar los bloques de rocas y los cantos de su cauce natural y al aumentar la pendiente del tramo canalizado, de casi 90 metros en dos tramos rectos que alteran también el curso sinuoso del río, se provoca un aumento de la velocidad y turbulencia de las aguas en las crecidas, incrementando la torrencialidad de este Guadalete juvenil. Estas circunstancias contribuyen a crear un riesgo de desbordamiento, atenuado antes de las obras por el cauce natural del río. A todo ello se suma además el hecho de que las viviendas se construían a una cota menor que el cauce canalizado del río, separadas por un muro de rocas.

En noviembre de 2010, como consecuencia de las primeras sentencias judiciales, se derribó una pequeña parte de la obra, pero todo va demasiado despacio para restituir el cauce a su estado primitivo. Ya han pasado casi siete años, y entre denuncias, imputaciones, juicios, paralizaciones,… este atentado ecológico sigue sin resolverse, para vergüenza de todos. A finales de 2011, la delegada provincial de Medio Ambiente presentó un proyecto de restauración de ribera con el que se pretende recuperar el estado original del antiguo cauce natural. Con un presupuesto cercano a los 50.000 € y con un plazo de ejecución de seis meses, el proyecto contempla la retirada de los muros y escolleras, del canal de rocas y hormigón y la recuperación de la vegetación de ribera.

Esperemos que no haya que esperar otros siete años para que se ejecuten estas obras y el cauce del Guadalete a su paso por Grazalema, pueda recuperarse de los desmanes cometidos por algunos arquitectos, promotores, constructores y políticos.

Aquí puedes ver otros artículos sobre Río Guadalete y Foto denuncia "entornoajerez"...

Foto denuncia:
“Poda salvaje” de un árbol singular


Taraje antes de la poda Hace unas semanas dedicábamos la entrada sobre árboles singulares de nuestro entorno al Taraje del Puente de La Barca. Destacábamos sus valores (anchura de la copa, altura, densidad de su follaje…) y apuntábamos que uno de los principales motivos por los que fue declarado en su día como “árbol singular” residía en lo cinco gruesos troncos que nacían de un mismo pie. Y decimos nacían, en pasado porque ya no quedan más que dos. La “singularidad” le ha durado poco a este magnífico ejemplar de taraje incluido en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía. Como denuncia Ecologistas en Acción de Jerez, a finales de febrero se ha llevado a cabo “una poda salvaje” (nosotros hablaríamos, después de ver como ha quedado, de una “tala parcial”). Como señala Ecologistas en Acción, la singularidad de este ejemplar… “no ha bastado para que, quienes debieran velar por su protección, hayan destruido parcialmente este magnífico ejemplar mostrando desconocimiento o desprecio por los valores que el Taraje del Puente de La Barca “poseía” Este taraje era un ejemplar singular por muchos motivos, ente los que destacan la gran altura de su copa, el notable calibre de los cinco troncos que brotaban de una misma cepa y por su Detalle del tronco después de la podamagnífica estampa que se dibujaba sobre el puente metálico del Guadalete como fondo.”

Según hemos podido comprobar en una reciente visita al lugar, todo parece indicar que as labores de poda llevadas a cabo en todo el arbolado del parque fluvial de La Barca, no se han andado con “miramientos” y han afectado también a este ejemplar de taraje, que por su magnifico porte y especiales características había sido reconocido como “Árbol Singular”.

Tronco del taraje después de la podaComo denuncia Ecologistas en Acción “…lamentablemente de todo ello hablamos ya en pasado ya que a finales de febrero se han talado tres de sus cinco troncos (uno de los motivos de su singularidad) y se ha practicado una poda abusiva en toda su copa que ha quedado enormemente reducida. Quien ordenó la poda (casi una tala) debiera explicar porqué no se respetan ya ni a los árboles reconocidos a nivel andaluz como SINGULARES, uno de los pocos de nuestra campiña, que, lamentablemente, ha dejado de serlo”.

¿Alguien dará explicaciones por ello?.


"Paseo Ciudadano" por el Río Guadalete: El Portal 14-F



Con el permiso de José Luis Sampedro, tomamos el título de uno de sus libros para decir aquí aquello de que el Guadalete, nuestro Guadalete, es “El río que nos lleva”. Marca nuestro paisaje, es fuente de riqueza para nuestra tierra, lleva nuestra historia, y lleva también, en sus aguas y en sus orillas nuestro olvido y nuestro desprecio que adopta los nombres de “vertidos”, de “destrucción de la vegetación de ribera”, de “usurpación del dominio público hidráulico”, de “explotación de graveras”, de “contaminación de las aguas”, de “eliminación de la fauna”, de “destrucción de paisajes ribereños”…

Dando continuidad a la campaña iniciada el pasado año en defensa del río Guadalete, Ecologistas en Acción Jerez, junto a la Asociación de Vecinos “El Portal” e Izquierda Unida, han convocado para el próximo 14 de febrero un “Paseo Ciudadano” al que invitan a toda la ciudadanía para conocer directamente sobre el terreno los problemas que afectan a nuestro río. El Paseo, que se iniciará a las 10,30 de la mañana en El Portal, recorrerá las riberas partiendo de la vieja azucarera, y siguiendo la traza, ya en desuso del ferrocarril, para llegar hasta la orilla del río en el punto donde confluyen el desagüe del aliviadero de la Laguna de Torrox, el canal de salida de la Depuradora de Jerez y las Balsas de la Azucarera del Guadalete. En este lugar tendrá lugar una plantación de árboles de ribera. Desde aquí el paseo continuará por la margen derecha del río hasta el puente de La Herradura, siendo necesario sortear diferentes vallados que cortan el paso por la ribera. Junto al puente tendrá lugar una recogida de basura en el bosque de tarajes de El Portal y, posteriormente, se retomará la marcha por la parte superior del nuevo dique que se está construyendo en esta zona y que ha duplicado prácticamente la anchura del cauce del río convirtiéndolo en un canal, habiéndose arrasado con la obra la vegetación de ribera.

El Paseo continuará hasta El Portalillo, donde se denunciará la edificación en zonas inundables y seguirá hasta el azud provisional, donde los participantes podrán comprobar las nefastas consecuencias que para las riberas está teniendo la construcción del nuevo azud. Finalmente, se marchará hasta el cercano embandero de La Marina, donde se reivindicará el uso recreativo y lúdico del río y las riberas. Desde este lugar se regresará hasta El Portal siguiendo la antigua traza del ferrocarril para la que se solicita su adaptación como “vía verde”, sendero peatonal y carril bici. A lo largo de todo el recorrido se colocarán carteles reivindicativos denunciando los problemas detectados. Para terminar, tendrá lugar una “comida popular”. (Ver mapa con el recorrido del Paseo).


Ver mapa más grande

El objetivo último de la marcha es reclamar la adopción de medidas que aborden la solución a los problemas denunciados en el Informe de Diagnóstico de Impactos Ambientales elaborado por Ecologistas en Acción el año pasado y, junto a otros colectivos y ciudadanos, solicitar a las distintas administraciones el compromiso de que el Guadalete llegue a ser un río “Verde y Azul”.

 
Subir a Inicio