Azulejos devocionales.
Galería de Imágenes.



Como complemento a nuestras entradas Azulejos devocionales y Azulejos devocionales en los cortijos de la campiña donde dábamos cuenta de la riqueza patrimonial que suponen los azulejos devocionales que pueden verse en muchos de los cortijos, casas de viñas y otras edificaciones de nuestra campiña, se incluye a continuación una galería de fotografías con una selección de algunos de ellos.

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Azulejos devocionales


Azulejos devocionales (Cortijo 'La Mariscala')
Es sobradamente conocido el rico patrimonio que representan los cortijos, haciendas, casas de viñas y lagares repartidos por el entorno de la campiña, y así, junto a sólidas construcciones proyectadas por reconocidos arquitectos o experimentados maestros de obras, encontramos también magníficas muestras de la arquitectura popular, algunas de las cuales se cuentan con varios siglos de vida. Muchas de estas edificaciones rurales conservan en su exterior elementos singulares como forjados, rejas, veletas, pozos y abrevaderos, palomares,… que son también de notable interés patrimonial y etnográfico y de los que nos iremos ocupando en sucesivas entradas. Hoy vamos a fijarnos en los azulejos devocionales, también llamados retablos cerámicos, que pueden verse en las entradas, fachadas o patios de muchos de nuestros cortijos.

Estos cuadros cerámicos son testimonios de la devoción de sus antiguos moradores, representando escenas muy variadas en las que no faltan imágenes de Cristo, la Virgen o de distintos santos a cuya protección se encomendaban los propietarios. La tradición de instalar murales de azulejos y placas devocionales en las fachadas y entradas de templos y edificios cobra impulso en el siglo XVIII y en nuestro entorno se dejarán notar las influencias de la azulejería sevillana y trianera, que persistirá durante el siglo XIX y, especialmente, en el primer tercio del siglo XX.

Cortijo 'Alventu'En los azulejos devocionales más antiguos predominan las pinturas monocromas, generalmente de azul sobre blanco, en las que aparece una sola figura. A finales del XIX los azulejos combinan ya una amplia gama de colores e incorporan nuevas imágenes y escenas y con el impulso de la exposición Iberoamericana de 1929, la azulejería vivirá una época de esplendor gracias a talleres como los trianeros de Cerámica Santa Ana o el también sevillano de Mensaque y Rodríguez, por citar sólo algunos de los más conocidos a los que se deben no pocos paneles devocionales de los cortijos de nuestro entorno.

Puesto que son muy abundantes las referencias y los lugares en los que el lector curioso podrá encontrar estos cuadros de azulejos, señalaremos aquí, a modo de ilustración algunas de estas muestras y de las imágenes más repetidas, entre las que encontramos la del Corazón de Jesús, presente, por ejemplo, Cortijo 'La Mariscala' (detalle)en el Cortijo de Casablanca (Jerez), en el de Cartuja de Alcántara (Jerez) o en el de La Mariscala (Jerez), sobre cuya entrada principal puede verse un tríptico cuya parte central ocupa una imagen del Sagrado Corazón en panel de 12 azulejos obra del taller sevillano Mensaque y Rodríguez. A su izquierda llama la atención otra escena dedicada a San Isidro Labrador, cuya imagen aparece en primer plano, mientas que un ángel, en segundo plano, labra su campo con una yunta de bueyes. A la derecha, cierra el conjunto otro azulejo dedicado a Nuestra señora de La Merced.

La imagen de San Isidro se repite nuevamente en el cortijo de Las Mesas de Santiago (Jerez) en una composición de doce azulejos, en la que el santo es representado en actitud orante y en la que aparece también en segundo plano un ángel arando con los bueyes acompañado por un campesino con su caballo.

Finca en 'Los Albarizones' (Jerez)Mas frecuentes son los paneles de azulejos con representaciones de la Virgen María en sus distintas advocaciones. Junto a la ya citada de La Merced en La Mariscala, destacamos la imagen de nuestra Sra. del Milagro, en un magnífico panel de 150 azulejos que preside la entrada del cortijo de Alventu (Trebujena), obra de ”La Bética”. En el Cortijo Doñana (Arcos) llama la atención un colorido azulejo de tres piezas, de la conocida Cerámica Santa Ana de Triana, en el que aparece la imagen de la Virgen del Carmen, sentada con el Niño. Ambas figuras muestran curiosos escapularios. Nuestra Señora de los Santos, está representada en otra composición cerámica en vieja casa de campo en las proximidades de Peña Arpada (Alcalá de los Gazules) y la del Rocío puede verse, entre otros lugares, en un hermoso azulejo junto a la entrada del cortijo El Rizo (Jerez). El cortijo de La Cañada (Sanlúcar) tiene también un magnífico panel cerámico de motivos marianos enmarcado en una curiosa hornacina. En Los Cejos del Inglés (Jerez), su puerta de entrada está presidida por una sencilla composición, en tres piezas, de azulejo sevillano con la imagen de la Virgen y la leyenda “Ave María” muy repetida también en otros lugares, como en Cerro Nuevo (Jerez), esta vez con la imagen de la Virgen del Rosario. Por su singularidad, destacamos los dos paneles que escoltan la entrada de una casa de recreo del XIX, en las proximidades de Los Albarizones, donde protegidos por tejaroces pueden verse sendas imágenes de San Enrique y la Virgen de los Remedios.

Cortijo de 'Alíjar'. (Detalle)En la fachada de lo que fue la antigua capilla del Cortijo del Olivillo(Jerez), en la carretera del Calvario, vemos también otro llamativo azulejo de gran colorido, formado por cuarenta piezas orladas por una moldura en forma de arco de medio punto, que representa la imagen de Jesús rodeado de niños con la leyenda “Dejad que los niños vengan a mi”. En este mismo cortijo atrae nuestra atención, sobre la puerta principal que da acceso al patio, una imagen en relieve del Sagrado Corazón de Jesús, bajo la que está escrito “reinaré”.

Uno de los más antiguos azulejos devocionales es el que se conserva en el cortijo de Alijar (Jerez)y en él se representa a San Rafael Arcángel, en esmalte azul sobre blanco, sosteniendo un pez en la mano. Los cortijos jerezanos de El Sotillo Viejo o Cabeza de Alcaide, por citar sólo algunos, cuentan también con cuadros cerámicos que, a buen seguro, llamaran la atención de los visitantes a quienes, en otra ocasión, acompañaremos por la campiña en busca de escenas de la vida cotidiana, faenas agrícolas y ganaderas, caza, paisajes… presentes también en los paneles de azulejos de muchos de los cortijos y viñas (Roalabota, La Esperanza…) de nuestro entorno y que por tantas razones, son también un elemento singular de nuestro patrimonio.



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Foto denuncia:
Cañada de La Loba (Jerez).


Cañada de La Loba
Nos acercamos hoy a una de las muchas cañadas cercanas a la ciudad, la de La Loba, para llamar la atención de su usurpación y de su abandono. Enseguida llegamos a ella, a al poco de salir de Jerez, por la Autovía de Sanlúcar, desviándonos por su vía de servicio.

Las Vías Pecuarias, conocidas genéricamente como “cañadas” son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas. Como tales bienes, nos pertenecen a todos y por esta condición son “inalienables, imprescriptibles e inembargables”. La Cañada de La Loba, objeto de nuestra foto-denuncia de esta semana, es una de las muchas Vías Pecuarias que cruzan nuestro término municipal y que desde 1948, están clasificadas en su totalidad gracias a los trabajos realizados por la entonces Dirección General de Ganadería, que identificó hasta 61 trazados. Las Cañadas son las vías de mayor anchura de esta amplia red de caminos y llegan a tener hasta 75,22 m. En el caso de Jerez, contamos con una red de 525,9 km. de vías pecuarias, que con una anchura media de casi 52 m. ocupan 3.089 hectáreas de superficie.


Ver CAÑADA DE LA LOBA en un mapa más grande

Como en el caso de la Cañada de La Loba, muchas de estas vías pecuarias han sido ocupadas y alteradas en diferentes puntos de su recorrido. En el tramo más cercano a la Autovía de Sanlúcar, esta cañada se ha convertido en un vertedero incontrolado donde se acumulan los restos de obras y escombros, enseres domésticos y trastos, neumáticos, etc. De la misma manera, pequeños huertos y corrales para el ganado, así como cabañas y construcciones de ladrillo han usurpado parte de su trazado causando un notable impacto visual y ambiental. Lejos de tratarse de un problema puntual, la ocupación y el deterioro de nuestra red de vías pecuarias es un hecho generalizado que se extiende, por días, por todo nuestro término y al que es necesario poner freno, para que las cañadas puedan servir al interés público y para que, con una adecuada limpieza, restauración y reforestación, contribuyan a la mejora paisajística de nuestro entorno rural. Rincones como el que aquí denunciamos bien que lo están necesitando.


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Flora silvestre gaditana



Loeflingia baetica, Salix eleagnos, Thymuus albicans, Silene tomentosa o Sideritis perezlarae (esta última dedicada al ilustre botánico jerezano José María Pérez Lara), son algunas de las 56 especies protegidas de la flora de nuestra provincia que se recopilan en el magnífico trabajo “Flora Silvestre Gaditana”, obra del biólogo Iñigo Sánchez García y del fotógrafo y naturalista José Carlos Moreno Fernández. Pero no son las únicas, porque el CD editado al efecto incluye, además de una completa descripción del estudio realizado, las fotografías de 1400 especies vegetales de la provincia de Cádiz, aproximadamente el 70% de las que se estima que están presentes en nuestro territorio, lo que supone casi un tercio del total de la flora silvestre de Andalucía.

Quienes no somos expertos botánicos pero sentimos curiosidad por conocer nuestro entorno, echábamos de menos una publicación que, como la que comentamos, nos permitiera de una manera directa y práctica, a través de una amplia selección fotográfica, identificar con claridad las especies de la flora silvestre que captamos con nuestra cámara en los recorridos que realizamos por los alrededores de Jerez y de la provincia de Cádiz. Con la publicación de este valioso trabajo, lo vamos a tener mucho más fácil ya que, como sus propios autores señalan, pretenden con él divulgar la riqueza botánica de Cádiz y hacerla más accesible a todas aquellas personas interesadas. Su objetivo prioritario es hacer “más sencillo y menos misterioso el primer paso para internarse en la senda del conocimiento de la extraordinaria flora gaditana. No está dirigido preferentemente a los que poseen una alta preparación botánica, sino que pretendemos sea de utilidad para quienes se inician. No obstante, posee también cierto valor científico, ya que en este trabajo se muestran fotografías de plantas nunca antes citadas en nuestra geografía, ampliando así el catálogo de la flora gaditana. También se ilustran por primera vez algunas especies raras o endémicas de las que, hasta donde sabemos, no existen fotografías publicadas”.

Para identificar esa planta que hemos recogido con nuestra cámara un día de campo, el CD contiene una sencilla aplicación que nos permitirá localizarla a partir de la familia, el género o la especie. También se podremos acceder a sus datos a través de su nombre vulgar o hacer una búsqueda rápida a partir del color de su flor. Una vez localizada la planta, encontramos bajo las fotografías su nombres científico y vulgar, familia, grado de protección legal (en su caso) y posibles amenazas.

El trabajo presenta un interesante y didáctico apartado: “Aula y Naturaleza”, realizado por Raúl Marqués, que nos ilustra acerca de los conceptos básicos de botánica o nos ofrece información sobre los jardines botánicos de la provincia y de la historia de la botánica gaditana. Finalmente, en el apartado “créditos” se relacionan los autores de este trabajo así como otros colaboradores, y se incluye una selección bibliográfica sobre la botánica y la historia natural de nuestra provincia que será de gran interés para quienes quieran acercarse al mundo de la flora silvestre de nuestro entorno más cercano.

Uno de sus autores, Iñigo Sánchez, biólogo y conservador del Zoobotánico de Jerez, cuenta con un reconocido prestigio en el campo de la investigación y divulgación de nuestra flora habiendo publicado otros muchos trabajos entre los que recomendamos aquí la “Flora amenazada del litoral gaditano” y la “Guía de las Plantas Acuáticas de las Reservas Naturales de las Lagunas de Cádiz”, este último en colaboración con Carlos Martínez Ortega y Pablo García Murillo.

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Los “primeros” pobladores de Cuartillo


Cuartillo
Probablemente, los primeros “cuartilleros” de los que se tiene noticia fueron los enterrados en la pequeña cueva excavada en la roca albariza que fue descubierta en las proximidades del Cortijo de Alcántara, junto a Cuartillo y salieron a la luz en 1934. D. Salvador Díez, propietario entonces de la finca, comunicó el hallazgo a D. Manuel Esteve, Bibliotecario Municipal y arqueólogo, quien aún pudo salvar el ajuar funerario, si bien los esqueletos que contenía este enterramiento colectivo del Neolítico final, ya habían sido destruidos. De estos antepasados, “primeros pobladores” de estos parajes, poco más sabemos.

Habrá que esperar muchos siglos para que (permítasenos la licencia) podamos poner un nombre al que calificaremos como “primer cuartillero”, primero al menos del que podamos aventurar su identidad: Abrahen Adarhi. El profesor Emilio Martín, da cuenta del topónimo CuartilloMajarabrahen, pago ubicado “en Los Cuartillos”, que alude a la existencia de un Majar o Maysar árabe (una casa de campo, un cortijo) asociado al antropónimo Abrahen, haciendo constar que “…en el Repartimiento Urbano, Abrahen Adarhi, recibió casas en la Judería, por lo que es posible sostener que, tal y como ocurre en Sevilla, esta explotación se tratase de uno de los Treinta Donadíos concedidos por Alfonso X en 1269”. De estar en lo cierto, y de tratarse de la misma persona, bien podría ser uno de los primeros propietarios de tierras y estancias en Cuartillo y, en ese caso, del primero al que podemos atribuir (si se nos permite el guiño) el gentilicio de “cuartillero”.

A Paco Reinoso, en su “República de Cuartillo”

Para saber más:
- Esteve Guerrero, M.: “La sepultura neolítica de Alcántara” en Miscelánea arqueológica jerezana. Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 1979. p. 2-18
- Martín Gutiérrez, E.: Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del doblamiento. El Alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media. En Historia Instituciones y Docmentos, nº 30. Universidad de Sevilla, 2003. pp. 268-269

Foto denuncia:
vertidos junto al Monasterio de La Cartuja.


Escombros junto al Monasterio
Es sabido que el Monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión fue declarado Monumento Histórico Artístico ya en 1856. En la actualidad goza del régimen de protección derivado de su reconocimiento como Bien de Interés Cultural. Por esta razón, los diferentes planes urbanísticos que se han sucedido en las últimas décadas han insistido en proteger, no sólo el conjunto monumental, sino también el entorno donde se asienta y los parajes más inmediatos al monasterio. Así lo hace también el último Plan General de Ordenación Urbanística. Por todos sus valores, el lugar es uno de los más frecuentados por los turistas que visitan nuestra ciudad.

No se entiende por ello que desde hace un par de años las laderas del Monasterio de la Cartuja colindantes con el río, sobre las que crece un pequeño olivar, se hayan convertido en vertedero de escombros y de restos de las obras que se vienen realizando en algunas de sus dependencias. Su impacto visual (viniendo desde La Corta, por ejemplo) es tan evidente como inaceptable. ¿Será mucho pedir que cesen los vertidos y se restaure el entorno degradado?

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Otros enlaces que pueden interesarte:
- Signos y dibujos en el patio de la Cartuja. Un paseo con Antoine de Latour.
- Con Antonio Ponz en el patio de la Cartuja (1791)
- Con Gustavo Doré por la Cartuja de Jerez
- Paisajes con historia
- Un rincón olvidado de La Cartuja: el humilladero y el mirador sobre el Guadalete.

El cortijo de Alíjar (2).
Galería de imágenes.



Como complemento a la "entrada" sobre el cortijo de Alijar se acompaña una galería fotográfica sobre el lugar. En ella pueden verse las siguientes imágenes realizadas en enero de 2009:
  • El Entorno: Sierra de San Cristóbal, cortijo de Alijarillo y parque eólico.
  • El cortijo: Edificio principal, señorío, patio interior, arquerío.
  • Exterior: Pozo y abrevadero, piedra de molino.


Itinerario: por la Sierra de San Cristóbal.



Ver Itinerario: Por la Sierra de San Cristóbal en un mapa más grande

Muy próxima a Jerez, la Sierra de San Cristóbal guarda muchos atractivos que justifican un recorrido para el paseante curioso, amante de la historia y los paisajes. Si accedemos al lugar desde El Portal, por la vieja carretera de El Puerto, iniciaremos el itineraSierra de San Cristóbal: Planta de Reciclajerio desde la llamativa portada de tres arcos, que anuncia el acceso a los Depósitos de San Cristóbal, donde podremos dejar nuestros vehículos. Apenas iniciado el camino, atraerán enseguida nuestra atención las huellas de las espectaculares canteras de arenisca calcárea, hoy Planta de Reciclaje de Residuos de Obras y Demolición (Aresur) que bien merecen una detenida visita. Junto a estas explotaciones a cielo abierto, la sierra guarda en sus entrañas las viejas canteras, las “cuevas”, de las que se extrajo la piedra para la Catedral de Sevilla y muchos de los templos y casas señoriales de la zona. De su historia y sus curiosidades puede el lector obtener cumplida información en el libro Obra y Cantera de J.C. Rodríguez Estévez.

Sierra de San Cristóbal: cuevasCamino del poblado, unas viejas tuberías delatan el lugar de acceso a estas cavidades para lo que es necesario permiso. Las “cuevas” (“de la Mujer”, “del Gigante”, “de la Luz Divina”) visitadas por Alfonso XIII en 1930, pese a los escombros con que han sido “profanados” algunos de sus rincones, aún sorprenden por su monumentalidad y por la grandiosidad de sus espacios. La luz del sol que se filtra por los viejos respiraderos, tamizada por las hojas de las higueras que casi los ciegan, crea un ambiente mágico e irreal y proporciona a la arenisca un color dorado difícil de olvidar. Cuando a finales de los ochenta el arquitecto canario Cesar Manrique visita la Sierra de la mano del arqueólogo Diego Ruiz Mata, queda impresionado por las posibilidades del lugar en el que sueña realizar “el proyecto de su Sierra de San Cristóbal: Depósitos de aguavida”. Su muerte y la falta de un apoyo decidido por parte de las instituciones a los planes de Ruiz Mata, frenaron la creación en San Cristóbal de un “Arqueódromo”, a modo de “parque temático” arqueológico y paisajístico con el que recuperar y conservar la zona, dejando aparcado lo que a buen seguro constituiría un reclamo turístico y cultural de primer orden que sigue esperando tiempos mejores y políticos más sensibles..., si antes las cuevas no terminan por destruirse o llenarse de escombros y basura.

En la parte más alta de la Sierra la carretera nos conduce hasta los Depósitos de Abastecimiento a la Zona Gaditana. Esta gigantesca “alcoba del agua”, (tomando prestado el título de una de las obras de la escritora Josefa Parra) con capacidad para 200.000 m3, almacena las aguas que proceden del acueducto de los Hurones. Sus peculiares rebosaderos, Monolito del vértice geodésicolos conocidos “pocillos”, configuran una singular cascada escalonada que podremos contemplar a vista de pájaro desde las proximidades del Centro Emisor de Retevisión, mirando hacia Jerez.

Desde este mismo lugar parte un corto sendero hasta el cercano Vértice Geodésico, monolito del Instituto Geográfico y Catastral que corona la sierra y desde el que disfrutaremos de unas magníficas vistas de la Bahía, la Campiña y la vega del Bajo Guadalete. En el horizonte, Medina, Puerto Real, Chiclana, San Fernando, Cádiz, El Puerto... y Jerez a nuestras espaldas. Algo más cerca, la mancha boscosa del Pinar de las Yacimiento de Doña BlancaYeguas, las planicies de las Mesas de Bolaños que guardan los restos del Portus Gaditanus, el estuario del Guadalete, el Poblado de Doña Blanca, los esteros y salinas de La Tapa, el Rancho de la Bola... A los pies de la Sierra, las agotadas canteras de arenisca de las que se nutrieron las obras de la Base de Rota y el Puerto de Cádiz, el denso retamar por donde discurre el canal que riega los campos la Costa Noroeste y de La Algaida sanluqueña y ya, más cerca, el Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca, con la Torre del mismo nombre en primer plano. Aquí, las excavaciones han sacado a la luz restos de casi todas las culturas que han pasado por la península, atestiguando la presencia fenicia (S. VIII a.c.) en estas costas. El yacimiento, no puede dejar de ser visitado como complemento a este itinerario

Vista desde el yacimiento de 'Las CumbresPero las crestas de la Sierra aún guardan más sorpresas: el Poblado de las Cumbres. Lugar estratégico como pocos un panel nos anuncia la presencia en la zona de un Yacimiento Arqueológico, donde se excavó un poblado indígena del Bronce Final, hoy enterrado para su preservación, aunque escasamente protegido y seriamente amenazado por quienes utilizan este paraje como circuito de motocross. En estas alturas, por su privilegiado enclave entre Jerez y el mar, debió asentarse también, tal como lo atestigua Fray Esteban Rallón en su Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera donde afirma “el castillo y atalaya, árbitro del océano y de la tierra, índice de la paz y de la guerra que con sus fuegos y albarradas avisa a nuestra ciudad y su comarca de lo uno y lo otro”. Siguiendo el paseo, llegaremos desde aquí hasta un frondoso pinarillo que desciendeSierra de San Cristóbal: 'Las Cruces'por la ladera y desde el que obtendremos curiosas vistas de los meandros del Guadalete, de las obras del nuevo Azud y de lo que queda del Rancho de La Bola.

Si lo deseamos podremos regresar por el mismo camino o bajar hasta la antigua carretera por un sendero ente el pinar, llegando así al paraje conocido como Las Cruces, reconocible por las dos columnas que se alzan sobre pedestales. Este rincón, así como el castillo de Doña Blanca visible también desde aquí, es descrito por el padre Coloma en su cuento “Caín” y merecería, aunque sólo fuera por eso, un mayor cuidado.

Daremos así fin a nuestro itinerario, aunque volveremos de nuevo a la Sierra de San Cristóbal para dar buena cuenta de cada uno de sus atractivos.



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De olivos y olivares



Habitualmente, y como no podía ser menos en la tierra del vino y las bodegas, el paisaje de la campiña jerezana se ha venido asociando al de lomas de albarizas cubiertas de viñedos y, en menor medida a los secanos que albergan cultivos de cereal que son, con mucho, los más extendidos. Sin embargo, hubo un tiempo ya lejano en el que el olivo y los olivares fueron los grandes protagonistas de nuestro paisaje. Sabemos de la importancia de este cultivo y del comercio del aceite en la época romana, cuando a través del Guadalete se daba salida a las ánforas olearias que se elaboraban en los numerosos alfares distribuidos entre la Junta de los Ríos (Lacca) y El Portal.

OlivosEn el Jerez islámico los olivares fuero uno de los principales cultivos en nuestras campiñas hasta el punto que, como señala Abellán, ya en la primera mitad del siglo X, al-Razi afirma que “Sidonia y su término estaba cubierto de olivares”. De la misma manera, el testimonio del viajero al-Idrisi, dibuja con claridad la presencia de los olivares en los alrededores del Jerez de la primera mitad del siglo XII, al decir que nuestra ciudad está, “…amurallada y rodeada de arboledas y de hermosas comarcas. La rodean numerosas viñas, olivos e higueras.”

Esta misma imagen de los olivares creciendo junto a los muros de la ciudad ha llegado hasta nosotros en la que tal vez sea la primera ilustración gráfica de nuestro entorno cercano. Resulta significativo comprobar como en la iconografía tradicional, la ciudad aparece ligada al olivo y así, en la representación de Jerez que figura en las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, las murallas aparecen rodeadas de olivos.

Posteriores referencias presentan también el entorno de la ciudad con abundancia de olivares, tal como nos señala Abellán en su obra “La cora de Sidonia” donde afirma que “un testimonio más detallado sobre el olivar jerezano y su continuidad tras la conquista de este espacio por Alfonso X se contiene en el Rawd al-quirtas, donde al describir la razia que el emir de los benimerines realizó en 1285 sobre la zona xericiense dice que aquel se situó en los olivares de Jerez para que no saliese ningún cristiano de la ciudad, lo que era imposible de percibir a una gran distancia por la espesura de la arboleda”

OlivarSiglos después, el olivar fue desapareciendo no sólo de las cercanías de la ciudad, sino de la práctica totalidad del término, como recuerda Rosalía González en un interesante artículo sobre “Molinos de aceite del siglo XVIII en Jerez”. Cuando hace apenas veinte años vimos plantar nuevos olivares en las tierras de Arcos, y los hemos ido viendo crecer en Faín, en Valdelasierra, en Macharaví o en Valdejudíos, volvimos a pensar en aquel Jerez rodeado de viñas y olivos del que daban cuenta los viajeros medievales.

Por eso nos alegra ver que, desde hace unos años, de nuevo la campiña jerezana se esté “vistiendo” de olivares como los que apuntan ya cubriendo las lomas de El Trobal, Jarilla Jareta, Casa Blanquilla, Ballesteros, Lomopardo o en las proximidades de El Rizo, cortijo este último que aún conserva la torre de contrapeso de la antigua prensa. Bastará sólo una década para que los olivos crezcan y transformen el paisaje de estas tierras de secano.

Para saber más
- Abellán Pérez, J.: Poblamiento y administración provincial en al-Andalus. La cora de Sidonia. Ed. Sarriá, Málaga, 2004. pag. 131
- García Romero, F.A. : "Xerez Saduña, aportaciones al testimonio de Al-Razi.Revista de Historia de Jerez 10 (2004), Jerez de la Frontera, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 229-233.
- González Rodríguez, R.: Molinos de aceite del siglo XVIII en Jerez. Ultimo testigos de un actividad económica olvidada en nuestra ciudad. Revista de Historia de Jerez 7 (2001), Jerez de la Frontera, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 137-151.
- La descripción de al-Idrisi está tomada de Clavijo Provencio, R. (coord.), Historia general del libro y la cultura en Jerez de la Frontera, Jerez de la Frontera, 2003, pág. 102.


¿Dónde nace el Guadalete?



Tradicionalmente, las faldas de la Sierra del Endrinal colindantes con el Puerto del Boyar (Grazalema) se han considerado la zona de nacimiento del Río Guadalete, a 1020 m. de altitud. Desde allí, nuestro río, recorrerá 165 km. hasta El Puerto de Santa María drenando una cuenca de 3.677 km2. Sin embargo, esto no deja de ser una "convención geográfica", ya que a diferencia de otros ríos que tienen su origen en un determinado manantial, o en una surgencia claramente identificable, el Guadalete carece de un punto concreto en el que localizar su nacimiento.

En sus primeros kilómetros de recorrido hasta Grazalema, el Guadalete se encauza por la gran fractura que separa las Sierras del Endrinal y del Pinar. En este primer tramo, el río es de régimen torrencial y sólo después de las grandes lluvias corre el agua por su cauce, que se estrecha entre las paredes de las montañas cercanas. El Puerto del Boyar actúa como divisoria de las cuencas del Guadalete y de su principal afluente, el Majaceite uno de cuyos tributarios, el Tavizna tiene también su origen en este lugar.

Sierra del PinarComo se ha dicho, la ubicación del nacimiento del Guadalete en las proximidades del Puerto del Boyar es el resultado de un "acuerdo" no escrito que se ha ido imponiendo después de muchos titubeos geográficos. Prueba de ello son las versiones que nos ofrecen distintas publicaciones y mapas de los últimos siglos, donde no queda claro el punto de nacimiento del río situándose, según los autores, en lugares diferentes.

De mediados del XVII es la descripción de Fray Esteban Rallón en su “Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera” donde ubica el nacimiento de nuestro río en las fuentes del Bocaleones, junto a Zahara: “Constante cosa es que Guadalete nace al pie de la que hoy llamamos sierra de Ronda o de El Pinar que es la parte más eminente de los montes Orospedas (así los llama Florián de Ocampo)…; al pie de la eminencia de este cerro nacen dos copiosos nacimientos, el uno a la parte de Oriente que mira a Ronda, que hoy se llama la Boca de los Leones, y es la primera fuente de que se compone nuestro río Guadalete; otro a la del occidente, a quien los moros llamaron Maja Aceite; y corre con este nombre el río que de él se origina hasta que llega a mezclarse con el de la Boca de los Leones donde se pierde”.

Otro célebre historiador, Bartolomé Gutiérrez (1787) ilustra en su descripción la “confusión” geográfica que persitirá todavía durante el siglo XIX acerca del curso principal del río Guadalete, determinada sin duda por la imprecisión al fijar su lugar de nacimiento. Indica este autor que el Guadalete “…nace este como más alto manantial, en un arroyo que corre por entre Ronda y Grazalema, el qual se forma de las vertientes inmediatas de dichos términos, recoge algunas aguas de Olvera que se introducen en este arroyo principal a quien llaman Salado, luego se le unen los dos grandes arroyos que cercan a Zahara llamados Arroyo Molinos y Boca de leones; se le introducen también las aguas de los algodonales, de Benaocas y el Bosque; después recoje las que bajan de Moron y otras varias que lo engruesan, llegando a Puerto serrano ya formalizado Río”. Río GuadaleteOtros autores durante los siglos XVIII y XIX mencionan que el Guadalete nace en las sierras de la malagueña Ronda, tomando así como cauce principal el que arranca desde la cabecera del arroyo Trejo en Setenil o el del río Guadalporcún, en Alcalá del Valle. El tramo del actual Guadalete comprendido entre su nacimiento y su unión con el Guadalporcún es , por esta razón, nombrado a veces como río Zahara, convirtiéndolo de esta manera en afluente del Guadalporcún, que aparece así como río principal. En los “Anales de Obras Públicas”, editados por la Dirección General de O.P. (1877) se apunta otro curioso lugar de nacimiento: la Sierra de Lijar, en Algodonales, tal vez por la persistencia de los manantiales que alimentan los cursos de agua que bajan hasta el Guadalete desde la citada sierra.

Nacimiento sevillano.:El prestigioso geólogo Juan Gavala Laborde (1918), señala que también podría considerarse como curso principal del Guadalete el que tiene su nacimiento en la cabecera del río Guadamanil, afluente del Guadalporcún que nace en la Sierra del Tablón, junto a la localidad sevillana de Algámitas; o bien en Pruna, si nos remontamos a los arroyos que forman su cabecera (Canutos y Jaral). Si tenemos en cuenta esta perspectiva, el río así conformado se encauzaría de manera natural de acuerdo a la tectónica de la zona, marcada por una gran línea de fractura que se prolonga en dirección N.E.-S.O., que será la que siga después el valle del Guadalete a lo largo de 100 km. hasta el cerro de la Harina en Torrecera. Esta hipótesis, apuesta por considera el curso principal del río el marcado por la tectónica regional y no el que configura el recorrido más largo o más caudaloso.

Nacimiento malagueño: Como ya se ha indicado, no son pocos los autores que asignan al río un nacimiento en tierras malagueñas. Así, por ejemplo, en la descripción de la voz “Setenil de las Bodegas”, Madoz (1846), hace coincidir el tramo inicial del río Setenil con el Guadalete, señalando que este pueblo está situado “ en una cañada, llegando sus casas por uno y otro lado á las orillas del río Guadalete, que por este punto lleva el nombre de Guadalporcún, sobre el que hay 2 puentes dentro de la pobl.”. Setenil de las Bodegas En relación a ésta última hipótesis, el Atlas de Andalucía o el Mapa Provincial de Cádiz (1:200.000), nombran como río Setenil al arroyo que proviene de la Sierra de las Salinas (Arriate, Málaga), mientras que para el Servicio Cartográfico del Ejército (Hoja 14-43, 1:50.000) este primer tramo del río Setenil figura con el nombre de río Peña. Como arroyo o río Trejo (y Guadalporcún) es también conocido el tramo entre Setenil y Torre Alháquime, localidad a partir de la cual se le denomina Guadalporcún hasta su unión con el Guadalete, a los pies de Sierra Vaquera. En este punto, aguas arriba, el recorrido que realiza el “río de los muchos nombres” es de mayor longitud que el seguido por el Guadalete desde el Puerto del Boyar, justificándose así algunas propuestas que fijaban el nacimiento del Guadalete en tierras malagueñas.

De haber prosperado alguna de estas propuestas, en lugar de visitar los alrededores del Puerto del Boyar para ver el nacimiento del Guadalete, deberíamos ir a las proximidades de Alcalá del Valle, a Setenil, a Algámitas, a Pruna o a Arriate… según la cabecera del afluente que tomáramos como punto más alejado de su desembocadura.

Sobre este tema puedes ver otros artículos publicados en nuestro blog enlazando con Río Guadalete y El Guadalete se desborda

Para saber más:
- Gavala y Laborde, Juan.: Descripción geográfica y geológica de la Serranía de Grazalema. (del Boletín del Instituto Geológico de España, tomo XIX, 2ª serie). Madrid, 1918, pg. 20-22
- Gutiérrez, Bartolomé.: Historia del estado presente y antiguo de la mui noble y mui leal ciudad de Xerez de la Frontera, Jerez, 1989, vol I P. 45.
- Madoz, Pascual.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. “Cádiz”. Edición facsímil, 1986.
- Rallón, Esteban.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación, Edición de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, vol. 1 P.4.

Foto denuncia.
Patrimonio amenazado.



Periódicamente trataremos de llamar la atención, a través de esta “sección”, de aquellas amenazas, agresiones y riesgos que afecten a nuestro patrimonio, entendido éste en sentido amplio. Nos centraremos fundamentalmente en los elementos de nuestro patrimonio histórico o monumental dispersos por el término que muestren ya un preocupante deterioro, así como en aquellos parajes del medio natural y rural donde se aprecien también signos de degradación.

Mediante estas entradas de “foto denuncia”, pretendemos atraer la mirada a estos problemas, antes de que sea demasiado tarde. Y ello desde el convencimiento de que de la mano de su conservación el patrimonio puede ser un elemento de primer orden para la puesta en valor del mundo rural.

Desfilarán por esta sección aquellos problemas que afectan a la amplia red de vías pecuarias, a las riberas del río Guadalete, a los espacios naturales protegidos, así como a aquellos parajes que poseen valores naturales y paisajísticos. De la misma manera, nos ocuparemos de las amenazas que puedan afectar a los elementos del patrimonio inmueble incluidos por la legislación bajo las figuras de Bien de Interés Cultural o de Yacimiento Arqueológico y fijaremos también nuestra mirada en aquellos otros “bienes” que forman parte de nuestro patrimonio arquitectónico, etnográfico, paisajístico, histórico… repartidos por el término y por el entorno de Jerez. Nos referimos a viejos castillos y torres, puentes y alcantarillas, ermitas, molinos, pozos y abrevaderos, albercas, palomares, cortijos, haciendas y lagares, almacenes, silos, gañanías, vallados, portadas… Si algún lector quiere hacernos llegar sus sugerencias, serán también bienvenidas.


Para ver más árticulos sobre Foto denuncia "entornoajerez"...


UN DÍA CUALQUIERA



Un día cualquiera, como en aquel cuento de Borges, descubrimos que después de buscar en parajes remotos aquel tesoro soñado, estaba escondido en el patio de nuestra casa, donde nunca hubiéramos imaginado encontrarlo: “entornoajerez”.

En estas páginas que vamos a ir recorriendo poco a poco -como camina un viajero sin prisas, al ritmo de los días y de las estaciones- queremos compartir con quien se acerque a ellas nuestra mirada sobre los rincones y parajes más cercanos, aquellos que pueden disfrutarse en los alrededores de Jerez y en el de otros pueblos y ciudades que nos rodean. Sin ir más lejos.

Y lo haremos desde la curiosidad y desde la admiración por esta tierra, por su geografía y sus espacios naturales, por su patrimonio rural y por la historia, por sus paisajes y por quienes los habitan, poniendo el acento en el valor que tienen para nosotros las pequeñas cosas.

Nos detendremos a veces en las riberas del Guadalete o en lugares perdidos de la sierra. Otras, seremos “naúfragos” en los bosques-isla de las campiñas. Caminaremos, de la mano de la literatura y de los viejos libros, trayendo aquí los testimonios de quienes dejaron su visión de estos rincones. Nos fijaremos especialmente en nuestro patrimonio cultural, natural y rural, en cuanto hay en él de valioso y trataremos también de llamar la atención sobre su deterioro.

Y empezamos nuestro viaje hoy, el uno de enero de dos mil nueve, el primer día de un nuevo año, como quien sale con su pequeña barca a costear por el mar de la campiña, “entornoajerez”.

 
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