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Por la Laguna de las Quinientas (y II).
Un antiguo humedal en vías de recuperación.




A nuestro amigo José Trujillo Martínez.

El domingo pasado, con motivo del Dia Mundial de los Humedales, iniciamos un recorrido por la Laguna de las Quinientas, próxima a Jerez, recordando como las tierras en las que se enclava estuvieron dedicadas siglos atrás a dehesa boyal. En nuestro paseo de hoy recordaremos las curiosas referencias que esta laguna ha dejado en la cartografía y las fuentes documentales de los últimos siglos. De la misma manera nos ocuparemos también de las “décadas negras”, en las que fue destinada a balsa de vertidos de la Azucarera del Guadalete, destruyéndose como espacio natural. Por último, nos referiremos a sus últimos años en los que se han escrito las esperanzadoras páginas de su restauración ambiental y de los inicios de su recuperación como espacio natural.

La Laguna de las Quinientas en últimos siglos XIX y XX: cartografía y fuentes documentales.

A diferencia de otros humedales de la campiña que fueron desapareciendo a lo largo de los siglos XIX y XX, la Laguna de las Quinientas sobrevivió, mal que bien hasta bien entrado el pasado siglo, a las corrientes higienistas y desarrollistas que con desecaciones, drenajes y roturaciones acabaron con buena parte de nuestras pequeñas lagunas.

Eso es el menos lo que se desprende de la cartografía de la zona en la que aparece recogida con diferentes nombres o sin ellos, pero fácilmente identificable por su emplazamiento junto a sus antiguas “vecinas”, las lagunas de la Isla y de Bocanegra. A modo de ejemplo, y sin ser exhaustivos, en un curioso mapa francés de 1842 figura con la curiosa denominación de Laguna de las Monjas, nombre con el que también era conocida, ya que como se ha dicho las tierras de las Monjas del Espíritu Santo, con las que lindaba este humedal, pasaron a formar parte de la Dehesa de las Quinientas. En este mismo mapa aparece junto a ella, perfectamente reconocible la laguna de la Isla, en las Pachecas, que figura aquí con el extraño nombre de “Laguna del Curitango”, mostrando en el centro su “isla” o “toruño”, peculiaridad geográfica que “bautizaba” a este humedal (8). Con la misma forma se recogen también ambas lagunas en el primer mapa provincial de Cádiz, obra de Francisco Coello en 1868, donde se la sitúa en las proximidades del cortijo de Róa la Bota (9).

En el plano de Lechuga y Florido (1897) o en el Plano Parcelario de López Cepero (1904) figura ya junto a la casa del Cortijo de Las Quinientas, edificada en aquellas fechas. En ese último plano ya se pone de manifiesto que la laguna se alimenta de las aguas del arroyo de Bocanegra y rebosa a través de otro pequeño arroyo, el de Las Quinientas, que vierte sus sobrantes al Guadalete. Más cerca de nuestros días, en el mapa provincial de 1935, figura también junto a las lagunas de la Isla y Rajamancera que desaparecerían apenas unas décadas después al ser drenados sus vasos para aprovechamientos agrícolas (10).

La primera imagen aérea que conocemos de Las Quinientas es la proporcionada por el conocido como Vuelo de 1945-46 en la que se muestra con la actual forma de “pera” y en la que el arado ha afectado ya a un sector de la laguna disminuyendo su superficie, a juzgar por lo que unos años antes, en 1940, nos informa el geógrafo Juan Dantín quien al visitar la zona escribe: “En las terrazas de la izquierda del río Guadalete… se disponen hasta once lagunas endorreicas, unas temporales, como la laguna de las Quinientas (500 m. de diámetro) a que afluye el arroyo de Bocanegra, seco con el rigor de los calores estivales; otra, a 24 m. de altura,



llamada de la Isla (750 m. de diámetro); dos lagunas pequeñas sin nombre…
” (11). Pocos años después, el hidrobiólogo Luis Pardo en su monumental Catálogo de los Lagos de España nos ofrece una escueta descripción de Las Quinientas (1948) que se corresponde con la imagen proporcionada por el citado “Vuelo” y con la que en la actualidad presenta la laguna: “Localización al S. de Jerez, a la izquierda del río Guadalete y 750 m. de la Cañada Ancha, 1.00 m. al O. de la Laguna de la Isla”. Respecto a sus características la califica de “esteparia” y en lo que respecta a su morfometría apunta que es de “perímetro piriforme, siendo de 450 y 400 m. sus máximas longitud y anchura, respectivamente; con aguas temporales” (12). Como vemos, sus dimensiones han disminuido en apenas una década por efecto de la roturación de sus orillas.

Si en los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado, la laguna vería reducido parcialmente su vaso siendo utilizado como tierra de cultivo, sería de finales de los sesenta en adelante cuando recibiría, como veremos, su “golpe de gracia” al ser adquirida por la sociedad propietaria de la Azucarera del Guadalete para utilizarla a través de un emisario, como balsa de vertidos industriales, lo que supondría en la práctica su destrucción como espacio natural. Pese a que su estado de deterioro avanzado, a mediados de los 80 la Laguna de las Quinientas aparece en el primer Inventario de Zonas Húmedas Naturales de la Provincia de Cádiz (13), en el que de los 45 espacios naturales que se mencionan, 14



pertenecen al término municipal de Jerez. Se reconocían así, implícitamente, sus potenciales valores naturales en espera de que en un futuro pudiera regenerarse como ya habían empezado a reclamar los colectivos ecologistas.

Apenas unos años más tarde (1995), los investigadores Santos Casado y Carlos Montes lamentan las amenazas de este humedal y dan fe de la desaparición de algunas de nuestras lagunas señalando, en pasado, que “…sobre sedimentos modernos de origen fluvial… pueden citarse las lagunas de Las Quinientas, de la Isla o de las Pachecas, y de Rajamancera, que existían en el borde meridional de las terrazas del Guadalete, al pie de lomas margosas entre las que discurre la llanura aluvial. La intensa transformación agraria que han sufrido los fértiles terrenos de vega ha desfigurado casi por completo las características naturales de estos enclaves palustres” (14).

Para su adecuación como balsa de vertidos, se construyó un muro que alteró su topografía natural y redujo casi a la mitad la superficie del vaso lagunar, ampliándose también su profundidad hasta casi tres metros. El agua llegaba hasta la laguna a través de una larga tubería subterránea que, desde la fábrica, cruzaba el río Guadalete adosada al puente de La Herradura, donde aún pueden verse los restos de aquella conducción.

Como era de suponer, el uso industrial de Las Quinientas y su normal funcionamiento como espacio natural resultaron incompatibles. Desde su transformación en balsa de vertidos se comportó “como una laguna endorreica conteniendo sólo el agua recogida tras las precipitaciones y el aporte de la fábrica, con lo que apenas existía renovación y los contaminantes y nutrientes se iban concentrando” (15). Estas aguas del lavado de la remolacha poseían una alta concentración de materia orgánica, lo que favoreció la proliferación de algas y bacterias. Todo ello, unido a las altas temperaturas veraniegas, coincidiendo con el periodo de vertidos, provocaron desde los primeros momentos “fenómenos de eutrofización y episodios de botulismo, con mortandades en la comunidad de aves acuáticas” (16).

La contaminación de las aguas y de los suelos del vaso de la laguna, donde se iban acumulando lodos tóxicos, provocaron también la perdida de buena parte de la vegetación que crecía en el cinturón perilagunar y la muerte de numerosas aves. Si con anterioridad a los vertidos llegaron a contabilizarse unas 200 parejas reproductoras de 17 especies diferentes, en 2015, cuatro años después de que cesaran, apenas lo hicieron unas 20 parejas de 7 especies, cuando ya la laguna había iniciado su lento proceso de recuperación (17). Especies tan emblemáticas y en peligro de extinción como malvasía, cerceta pardilla o focha cornuda se reproducían en Las Quinientas antes de que la contaminación originara graves episodios de mortandad de aves que llegaron a superan los 2.000 individuos tan sólo en el periodo 2005-2011 (18).

La lucha del movimiento ecologista por la recuperación de Las Quinientas.

Como es de suponer, esta situación fue denunciada desde el primer momento por colectivos ecologistas, quienes en numerosas ocasiones solicitaron el cese de los vertidos industriales y la regeneración del humedal. Una de las primeras muestras de alarma la encontramos ya en 1984



en una nota de prensa del delegado de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jerez, Manuel Flores, en la que denunciaba el “atentado ecológico” que suponían los vertidos del emisario de la azucarera (19).

Durante 1988 la Federación Ecologista Pacifista Gaditana (FEPG, que luego se transformaría en Ecologistas en Acción) solicitó a la Agencia del Medio Ambiente la declaración como reserva integral de Las Quinientas pidiendo la paralización de los vertidos y la urgente regeneración del humedal que ese verano mostraba signos de recuperación, ya que en la campaña de 1987 la azucarera apenas había derivado caudales. Ese mismo año llegaron a reproducirse malvasías, produciéndose “el misterioso robo de 12 huevos” de esta especie en dos nidos, tal como denunciaban los medios de comunicación. Los ecologistas mencionaban en su informe la capacidad regenerativa de la laguna: “la vegetación es abundante y su riqueza ornitológica es tan obvia que en la primavera pasada llegaron a criar varias parejas de malvasías. Desafortunadamente la falta total de vigilancia propició que unos desconocidos robasen los huevos de esta especie en peligro de extinción” (20).

En los años siguientes, la lucha ecologista por la recuperación de la laguna no cesó. En 1989 AGADEN denunciaba la pasividad del responsable provincial de la AMA, Francisco Blanco, ante los vertidos y la FEPG hacía lo propio con la autorización para que el agua de la laguna pudiese ser utilizada por los agricultores para el riego ante las sospechas de que se mezclaran en Las Quinientas las aguas procedentes del lavado de la remolacha con las más tóxicas procedentes del quentín (21). Con todo, los episodios más críticos se vivieron en 1990. En junio, la FEPG remitía un escrito a la AMA solicitando la “prohibición definitiva de los vertidos”. Ante la pasividad de todos, los ecologistas llegaron a cortar el colector de la azucarera y a taponar el conducto por el que los vertidos llegaban a la laguna reclamando la regeneración de la laguna y su calificación como reserva natural. Miembros de AGADEN hicieron una ocupación simbólica de la azucarera pidiendo la clausura del emisario y denunciando que “la combinación de vertidos y de la acción del sol sobre el agua contaminada genera una concentración de sales y sustancias tóxicas letal para la vida”. Ese mismo verano se sucedieron los episodios de mortandad de aves y los ecologistas recogieron en la laguna numerosos ejemplares de focha, porrón común, ánade real, cigüeñuela, polla de agua…, denunciándose que la dirección provincial del AMA había excluido esta laguna de los itinerarios de vigilancia de su guardería, así como que los vigilantes de la azucarera retiraban y eliminaban las aves muertas para ocultarlas. A raíz de las denuncias, la CE abrió expediente por esta mortandad (15/8/1990). Ante la falta de respuesta, desde el movimiento ecologista se acusó a la AMA de plegarse a los intereses de la empresa (22).

En 1991 la FEPG, en escrito dirigido al presidente de la C. H. del G., reclama de nuevo la declaración de Reserva Natural para esta laguna y el cese de los vertidos llegando a presentar, en julio de ese mismo año denuncia en los juzgados de Jerez ante un nuevo episodio de mortandad de aves y galápagos. A través de Manuel Gómez de la Torre, parlamentario de IU, la FEPG formuló pregunta sobre la situación de la laguna en la que el entonces consejero de Medio Ambiente, J.M. Suárez Japón informó de las medidas correctoras que la azucarera había empezado a adoptar para reducir la carga contaminante de sus vertidos (feb.1992). El colectivo Albariza solicitaba también en esos años (1993-94) la intervención del alcalde y del delegado de urbanismo de Jerez para el cese de los vertidos toda vez que ya había entrado en funcionamiento la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Jerez que podría asumirlos (23).

Por no hacer interminable este relato, las dos décadas siguientes se repitieron las denuncias si bien, las medidas adoptadas por la azucarera redujeron en parte los impactos. Pese a todo, en 2009, cuando se celebraba el 20 aniversario de la declaración de las lagunas de Cádiz como Reservas Naturales, la de las Quinientas figuraba aún en la vergonzante “lista negra” de humedales perdidos en espera de su regeneración. Como recordaba Juan Clavero: “la situación de la laguna de Las Quinientas, con una superficie de unas 20 has. es de los más sangrante, pues en los años 80 del siglo pasado se autorizó por la entonces AMA y por el Ayuntamiento de Jerez su uso como balsa de decantación.

Las consecuencias fueron catastróficas; una laguna convertida en una charca pestilente, mortandades continuas de aves, subida repentina del nivel de agua en pleno verano inundando nidos de aves, sobre todo de cigüeñuelas. En el año 1988 llegó incluso a nidificar la malvasía, pero los huevos desaparecieron y los adultos de esta rara y protegida especie abandonaron la laguna cuando comenzaron en verano los vertidos de la azucarera
” (24).

Un humedal en proceso de recuperación.

Desde un tiempo a esta parte, las cosas han cambiado mucho y para bien, hasta el punto de que puede afirmarse que la recuperación de la Laguna de las Quinientas como espacio natural es sólo cuestión de tiempo. Tras los acuerdos hace unos años entre la entonces Azucarera Ebro y la Consejería de Medio Ambiente, se cambiaron los protocolos de actuación en materia de vertidos reduciendo drásticamente la carga contaminante. Sin embargo, esas medidas no eran suficientes y en el año 2012 se firmó un nuevo convenio de colaboración, por el que la empresa solicitó y recibió de la administración andaluza un fondo de 42.035 € a través de las Ayudas a la Biodiversidad. Las obras de restauración ambiental que se llevaron a cabo permitieron eliminar el emisario, el vaciado del humedal, la retirada de fangos del vaso lagunar, el cese de los vertidos y la progresiva naturalización de este espacio, lo que ha traído como consecuencia el cese de la mortandad de aves (25).

En la actualidad, con una superficie de 12 has., su cubeta presenta hasta 3 m de profundidad, poseyendo en sus orillas una incipiente orla de vegetación en la que predominan los tarajes, carrizos y juncos.



La recuperación de este enclave natural requerirá un largo periodo de tiempo, sin embargo, resulta esperanzador que ya en 2015, en el último censo de aves acuáticas realizado en la laguna de las Quinientas, se hayan contabilizado 20 parejas de 7 especies distintas que han conseguido reproducirse: avoceta, chorlitejos chico y patinegro, ánades azulón y friso, cigüeñuela y pagaza piconegra (26). Ahora que esta laguna ha empezado a funcionar como un enclave natural, libre ya de las aguas y los fangos contaminantes, esperamos que, si las lluvias acompañan, vuelva la vida a sus aguas y como sucedía con anterioridad a 1969, muchas especies de aves saquen adelante a sus pollos en este paraje cercano al Guadalete y a la Bahía de Cádiz. Esperamos eso y que, de manera progresiva pueda ser visitada por la ciudadanía a través de visitas concertadas o de “jornadas de puertas abiertas”.

En 2015, cuando se presentaron oficialmente las actuaciones realizadas, los medios de comunicación reconocieron como en este proceso de recuperación de la laguna, junto a la Consejería de Medio Ambiente y la empresa de la Azucarera de El Portal, había jugado un papel fundamental los ecologistas. Juan Clavero, portavoz de Ecologistas en Acción, resumía en aquella visita la lucha de tantos años: "es una alegría celebrar el Día Mundial de los Humedales con la recuperación de uno de ellos, porque en los años 80, cuando se convierte en una balsa de decantación, la fauna no desaparecía, sino que moría sistemáticamente. Gracias a las denuncias y a la colaboración de la Azucarera podemos



ver esta imagen, una laguna nueva, con aguas limpias, con poca vegetación porque tendrá una regeneración natural pero que tarde o temprano se convertirá en una zona de enorme importancia ecológica. Creo que lo que hay que aprender de estos conflictos es que es mejor prevenir que restaurar
" (27).

Para saber más:
(8) Levé a vue de la route de Jeres a Medina Sidonia, Echelle en mètres 1: 20.000, 1842, Centro Geográfico del Ejército.
(9) Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz.
(10) Pueden consultarse al respecto: Lechuga y Florido, A.: “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000 y Mapa de la Provincia de Cádiz, Instituto Geográfico y Catastral, Escala 1: 200.000, 1935.
(11) Dantín Cereceda, J.:La aridez y el endorreismo en España. El endorreismo bético” .Estudios Geográficos, año 1, nº 1, Octubre de 1940, p. 110.
(12) Pardo L.: Catálogo de los lagos de España. Biología de las aguas continentales VI. Ministerio de Agricultura. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, Año XIX, nº 41, Madrid, 1948, p. 408.
(13) Atlas Hidrogeológico de la provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz. 1985.
(14) Casado de Otaloa S. y Montes del Olmo C.: Guía de los lagos y humedales de España. AMA. Junta de Andalucía. 1995, p. 176.
(15) Laguna de las Quinientas. Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, 2 de febrero de 2015, p. 1-2.
(16) VV.AA.: Gestión activa y restauración de la Laguna de Las Quinientas, Congreso Nacional de Conservación y Restauración de Humedales. Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía, 2015.
(17) Lobato. J.P.: El renacer de una incubadora natural. Diario de Jerez, 3 de febrero de 2015
(18) Laguna de las Quinientas… Obra citada, p. 3.
(19) Ayuntamiento de Jerez. Nota de prensa: La muerte de la laguna de las Quinientas, 6 de agosto de 1984. Firmada por Manuel Flores Girón, concejal delegado de Medio Ambiente. Archivo de Ecologistas en Acción Jerez (AEAE).
(20) Diferentes noticias aparecidas en los medios de comunicación daban cuenta de estos episodios y de las denuncias ecologistas. Entre otras: “La FEPG pide a la Junta la declaración de reserva integral para seis lagunas". Diario de Jerez, 18 de mayo de 1988. “Los ecologistas denuncian el misterioso robo de 12 huevos de malvasía”, Diario de Cádiz, 29 de junio de 1988. la Asociación Ecologista Guadalete (AEG) había localizado dos nidos con doce huevos, que “desaparecieron”. “La FEPG propone la protección de 8 zonas Húmedas”, agosto de 1988. Se trataba del resumen de un amplio dossier elaborado por la FEPG emitido a los medios y a las instituciones. Estos documentos pueden consultarse en el Archivo de Ecologistas en Acción Jerez.
(21) “AGADEN acusa a Francisco Blanco de tirar por tierra toda la política proteccionista de la Junta”, Diario de Cádiz, 12 de agosto de 1989. Se denunciaba que las balsas de decantación de la azucarera, conteniendo contaminantes altamente tóxicos eran vaciadas también a la laguna junto a las aguas procedentes del lavado de la remolacha que son las que contaban con autorización. Carbajo, M.: Los agricultores podrán regar con el agua de Las Quinientas. La capacidad de la misma es de unos 100.000 m3. El Periódico del Guadalete, 26 de agosto de 1989. Se apuntaba que se analizarían previamente para asegurarse que no se mezclaban con las aguas del quentín, altamente contaminantes. FEPG.: Nota de Prensa, 28 de agosto de 1989. En la que denunciaba el acuerdo para utilizar las aguas de las Quinientas para riego según el acuerdo al que habían llegado la Azucarera de El Portal y la AMA. En 1989 la FEPG presentó alegaciones a la Ley de Espacios Naturales de Andalucía para la inclusión de Las Quinientas con la figura de Reserva natural Concertada, sin que la administración andaluza fuera sensible a estas peticiones, tal como puede verse en VV.AA.: Espacios Naturales de la Provincia de Cádiz, Federación Ecologista-Pacifista Gaditana, 1989. p.27
(22) En junio de 1990 la FEPG remitía un escrito a la AMA solicitando la “prohibición definitiva de los vertidos”, de lo que se hacía eco la prensa: Lobato, O.:Solicitan la prohibición definitiva de vertidos en Las Quinientas”, Diario de Jerez, 24 de junio de 1990, p.5. Los episodios del taponamiento de colector pueden seguirse en “Ecologistas cortan el colector de la azucarera de El Portal. La tubería vertía agua contaminada a la laguna de Las Quinientas”. Diario de Cádiz, 25/06/1990; “Los ecologistas taponaron el conducto de residuos que la azucarera vierte a las aguas de la laguna”, 26 de junio de 1990; “Los ecologistas insisten en que Las Quinientas es una reserva natural”, Diario de Jerez 26 de Junio de 1990, p. 7; “Los ecologistas cierran el vertido de Las Quinientas”, El Periódico del Guadalete, 26 de junio de 1990 p. 8; “Protestas contra los vertidos de las azucareras. Ecologistas piden para Las quinientas la calificación de reserva natural”, Diario de Jerez, 26 de junio de 1990. Portada y p. 7; “La Azucarera del Guadalete ocupada por los ecologistas”, El Periódico del Guadalete, 30 de junio de 1990; Lobato, O.: “Nueva mortandad de aves en la laguna de Las Quinientas. Agaden la imputa a vertidos de una azucarera”, 27 de julio de 1990, p. 10; Lobato. O.:Expediente de la CE por la muerte de aves en Las Quinientas”, Diario de Jerez, 15 de agosto de 1990. “Ecologistas acusan a la AMA de plegarse a la Azucarera”. Diario de Jerez 23 de agosto de 1990, p. 3.
(23) FEPG: Carta al Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, 21/06/1991. Denuncia en los Juzgados de Jerez, FEPG, 9 de Julio de 1991. “Y van Quinientas. Nueva denuncia de los ecologistas contra la AMA por permitir vertidos en la laguna y llevarse nidos de aves”, Diario de Jerez, 11 de julio de 1991; Parlamento de Andalucía: Respuesta a D. Manuel Gmez de la Torre del Consejero de Medio Ambiente, D. Juan Manuel Suarez Japón, sobre denuncias ecologistas en la Laguna de las Quinientas, 7 de febrero de 2992. Colectivo Ecologista Albariza, escritos dirigidos al alcalde de Jerez (5 de julio de 1993) y al delegado de urbanismo (23 de junio de 1994) sobre denuncias de la situación de la laguna de Las quinientas. Estos documentos pueden consultarse en el Archivo de Ecologistas en Acció.n Jerez.
(24) Clavero Salvador, J.: “Conservación y perspectivas de futuro. El movimiento ecologista y la protección de los humedales gaditanos” p. 135, en Humedales de Cádiz: veinte años de conservación, Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, 2009.
(25) Laguna de Las Quinientas. Delegación Territorial de Agricultura, pesca y Medio Ambiente, 2 de febrero de 2015.
(26) Ibidem.
(27) Lobato, J.P.:El renacer de una incubadora natural”, Diario de Jerez 3 de febrero de 2015


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Lagunas y humedales, Paisajes con historia, Parajes naturales.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 11/02/2018

La Laguna de los Tollos.
Crónica de una recuperación.




Desde 1997, cada 2 de Febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, fecha en la que todos los años los medios de comunicación, las instituciones y organismos oficiales y los grupos ecologistas y conservacionistas, ponen el acento y traen al debate público los valores de los humedales, los beneficios que reportan y las principales amenazas que les afectan. Conviene recordar que estos espacios son una parte importante de nuestro patrimonio natural y ecológico, y en ellos encuentran refugio un gran número de especies animales y vegetales.

Las zonas húmedas más sobresalientes que encontramos en el término municipal de Jerez son sin duda las declaradas como Reservas Naturales entre las que se incluyen la Laguna de Medina y las lagunas de Las Canteras y El Tejón. Desde 1989, se encuentran incluidas en el Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. En orden de importancia sigue a las anteriores la laguna de Los Tollos que es, al contrario de lo que sucede con la de Medina, una gran desconocida.



En estos días en los que se escriben las páginas de la restauración de este humedal, traemos aquí las reflexiones de José Trujillo Martínez, coordinador de Ecologistas en Acción de Jerez, una de las personas que mejor conoce la laguna y que desde hace casi treinta años viene trabajando por su recuperación.

Los Tollos: crónica de una recuperación.

“Después de casi 30 años de lucha ecologista por salvar la Laguna de Los Tollos, que ha sido víctima de una explotación minera desde 1976 hasta 1997, el pasado verano se iniciaron los trabajos de restauración. La mayor parte de la laguna pertenece al término de Jerez (Cádiz) aunque físicamente se encuentra junto al municipio de El Cuervo (Sevilla). Está considerada como la tercera en importancia de las existentes en la actualidad en Andalucía por su extensión, de más de 80 has, por la abundancia numérica de algunas especies (de Cerceta pardilla, en 1973, se contabilizaron hasta 50 individuos), y por la variedad de especies amenazadas que pasan por ella (eran habituales la Focha cornuda, el Tarro canelo o el Porrón pardo), siendo además zona de invernada y lugar estratégico para las aves migratorias que realizan el paso de Europa a África. Es también indiscutible la importancia que tiene para los flamencos como lugar de reposo en sus traslados diarios entre Fuentedepiedra y Doñana.



El declive de la laguna comienza en 1976 con la concesión de licencia de explotación a cielo abierto a una empresa minera en el propio espacio lagunar. El interés de la explotación era sacar del fondo de la laguna, a una profundidad de unos 20 ó 25 metros, un tipo de arcilla compuesta por silicato de magnesio-aluminio de alto poder absorbente conocido como "atapulgita". El destino final de estas arcillas, una vez tratadas, era básicamente su comercialización para la absorción de orines de animales de compañía. El destrozo y el impacto que se iba produciendo en la laguna era alarmante, no sólo por la propia actividad de la explotación minera, sino también por la actividad de la maquinaria pesada y el tránsito permanente de camiones de gran tonelaje.

En nuestra provincia los primeros grupos conservacionistas surgen a comienzos de los años ochenta. Antes, la contestación o denuncia de estas actuaciones era nula, máxime teniendo en cuenta que la Laguna de Los Tollos carecía de cualquier figura de protección. Fue en 1986, a raíz de la creación de la Federación Ecologista Pacifista Gaditana, que agrupaba a la gran mayoría de los grupos ecologistas de la provincia, cuando empieza a denunciarse el atentado que se está cometiendo y se solicita a las administraciones la inclusión de la laguna en el Inventario de Espacios Protegidos de Andalucía.

En 1994 un informe interno de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía denuncia que la cantera ocasiona graves daños ecológicos en la Laguna de los Tollos. Dicho informe recomienda paralizar la actividad extractiva e iniciar un estudio para recomponer la superficie afectada. Basándose en estos argumentos, ecologistas y vecinos de El Cuervo piden protección para los Tollos. La Asociación Jerezana Ecologista Albariza (AJE Albariza) presenta en el Ayuntamiento de Jerez una moción, que será apoyada por IU, donde pide la paralización de las actividades extractivas, la realización de un estudio para restaurar la laguna y la inclusión de Los Tollos en la ley de Inventario de Espacios Naturales de Andalucía, bajo la figura de reserva natural. En apoyo a estas peticiones y organizada por varias asociaciones, se convoca en El Cuervo una marcha en defensa de la laguna a la que asisten más de 400 personas (después vendrían dos protestas masivas más, en el 95 y el 96).



Tras la aparición en los medios de comunicación de las acciones realizadas, en marzo de 1994, el titular del juzgado de instrucción nº 2 de Jerez abre diligencias contra la empresa Hefran que explota la mina, por un posible delito ecológico en Los Tollos y AJE Albariza se persona en el expediente como acusación particular. Para personas muy nuevas en estas lides suponía una decisión valiente ya que era el primer encuentro con los temas judiciales y supuso un coste económico bastante considerable. Lamentablemente, a pesar del magnífico trabajo realizado por el juez en la instrucción del caso, el titular del juzgado que recibe la denuncia determina el archivo del expediente. Fue un gran frustración que nos dejó impactados. Unos años después, respondiendo a una petición de AJE Albariza a través de la CODA, más de 50 organizaciones ecologistas de toda España piden al entonces Consejero de Medio Ambiente andaluz la protección legal de la laguna y Los Tollos fue incluida en 1999 en la Red Natura 2000.

Un momento clave para la recuperación de la laguna fue diciembre de 1997 cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dicta una sentencia en la que echa una reprimenda importante al Ayuntamiento de Jerez por no haber paralizado la explotación minera ya que carecía de la oportuna licencia municipal. La explotación minera quedó paralizada y la empresa, que tanto daño había hecho al ecosistema, se retiró sin realizar ningún tipo de restauración.

Con el paso de los años el espacio de la laguna quedó en estado de abandono, y se produjeron otras agresiones: expoliación de huevos y crías de aves, matanza de aves protegidas que nidifican en la laguna, circulación de vehículos todo terreno por el vaso de la misma, corte de arroyos que le aportan agua, instalación de un “tiro al plato” en la propia laguna y caída de los perdigones en las cortas mineras que se encuentran llenas de agua del freático…

En Octubre de 2002 se inician los trámites para deslindar la vía pecuaria "Cañada Real de la Divisoria y Las Ventas" que linda con la laguna y que está en parte usurpada por personas muy significativas de la población de El Cuervo para construir viviendas ilegales. Además es roturada y cultivada de forma permanente favoreciendo la colmatación de la laguna. La resolución del deslinde se publica en BOJA en junio de 2004 pero, a pesar de los años pasados y de las peticiones que de forma insistente hemos realizado, aún no se ha llevado a efecto el trámite de amojonamiento.

En 2006 y a la vista de las agresiones que se siguen produciendo en la parte de Los Tollos que no había sido afectada por la explotación minera, Ecologistas en Acción Jerez y diversos colectivos de El Cuervo se plantean volver a las reivindicaciones para conseguir la recuperación de la laguna: se realizan jornadas de sensibilización, marchas ciudadanas y reuniones con diversos estamentos públicos; se hacen campañas de repoblación con escolares y vecinos; se remiten cartas, artículos y denuncias a los medios de comunicación; se recogen 2600 firmas que son remitidas al Consejero de Medio Ambiente…

En octubre de 2007 la Junta de Andalucía comienza a plantear la compra de la laguna y elabora un proyecto de restauración que es presentado a la UE que lo aprueba en su programa LIFE, con una importante dotación económica. El Consejero de Medio Ambiente lo da a conocer en el Parlamento andaluz y es presentado públicamente a los ciudadanos a finales de 2010.

Los Tollos en la actualidad.



La situación actual en lo que se refiere a las tareas de restauración es la siguiente: se ha realizado un vallado perimetral de toda la laguna, se han eliminado algunas infraestructuras propias de la instalación minera y se ha instalado una línea eléctrica que abastece a las bombas que llevan a cabo el vaciado de agua de los pozos de la antigua mina. Como nos informan los técnicos “con objeto de compensar el retraso acumulado al inicio del proyecto, se ha simultaneado la restauración de las dos cortas mineras que afectan el funcionamiento hidrogeológico del humedal (charca larga y charca grande). La primera de ellas ya está prácticamente restaurada, previo bombeo del agua contenida en la misma a la cubeta lagunar; y la segunda se encuentra parcialmente drenada y rellena. También se han iniciado ya las operaciones de bombeo en la tercera corta minera (charca honda), con objeto de comenzar próximamente el descabezado y estabilización de los taludes y se está preparando la eliminación del muro de contención existente entre la cubeta lagunar y el patio de canteras, para lo que se está llevando a cabo la necesaria eliminación de los tarajes que se han desarrollado sobre el mismo”.

En el aspecto divulgativo se ha elaborado un documental titulado: "La restauración de la laguna de Los Tollos: la lucha de un pueblo.", que es el primero de una serie de cuatro, en el que se reconoce el trabajo realizado a lo largo de los años por ciudadanos y grupos ecologistas.

Somos conscientes de que la laguna no va a ser lo que fue en otros tiempos cuando el rey Alfonso XI, camino de Algeciras, acampaba con su ejército en el entorno de Los Tollos. Pero nos satisface comprobar que, en contra de la opinión de muchos ciudadanos y políticos que creían que no sería posible lograrlo, el trabajo y la lucha de mucha gente durante casi 30 años están haciendo posible la recuperación de este humedal.



El daño causado a la laguna tenía que haberse producido nunca. Pero nos sentimos esperanzados en poder volver a ver la laguna recuperada y de nuevo llena de aves para que muchas personas puedan disfrutarla y beneficiarse de este espacio natural de gran potencialidad ecológica.

José Trujillo Martínez
Coordinador de Ecologistas en Acción Jerez

Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

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Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, 1/02/2014

 
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