TODAS LAS PLAYAS: un recorrido por las 83 playas del litoral gaditano.




El verano es el momento, como ningún otro, para disfrutar de las playas. Y para conocer las muchas playas del litoral gaditano, nada mejor que consultar y deleitarse con el magnífico Catálogo de Playas de la Provincia de Cádiz, todo un “clásico” entre las guías editadas por el servicio de Medio Ambiente de la Diputación de Cádiz en el que nos gusta recrearnos cada vez que llega el verano.

La guía nos permite recorrer con todo detalle la “Costa de la Luz”, como se denomina en la geografía turística al litoral de la provincia de Cádiz que goza de más de 3.000 horas de sol al año. El Catálogo ofrece información de 83 playas y calas repartidas a lo largo de aproximadamente 174 kilómetros de litoral en los 16 municipios costeros de la provincia, entre Sanlúcar de Barrameda y San Roque, y con la peculiaridad geográfica de abarcar tanto aguas del Atlántico como del Mediterráneo.

Aunque buena parte de nuestro litoral está sometido a una fuerte presión urbanística y muchas de esas playas se encuentran en entornos urbanos, todavía podemos disfrutar de playas que forman parte de espacios naturales protegidos, con gran riqueza florística, faunística y paisajística y en las que no faltan tampoco elementos singulares de nuestro patrimonio histórico y arqueológico.

El catálogo aborda los dos grandes sectores de nuestro litoral, es decir,  la costa Atlántica y la Mediterránea. La primera está comprendida entre la desembocadura del Río Guadalquivir, en Sanlúcar, hasta la Punta de Tarifa o Marroquí, en la Isla de las Palomas de Tarifa. Se caracteriza por el escalonamiento sucesivo de la costa, a causa de la existencia de fallas transversales, donde destaca la Bahía de Cádiz y la desembocadura de ríos importantes que presentan estuarios y marismas de gran desarrollo en sus extremos. Contiene 59 playas que abarcan unos 124 Km de longitud, algunas con lajas o superficies rocosas visibles en bajamar, en su mayor parte integradas en una costa baja arenosa, y respaldadas por sistemas dunares. Pero también existen calas rocosas entre acantilados de altura variable, generalmente Chipionaformados por materiales blandos, fácilmente erosionables. El clima es mediterráneo oceánico. Y las mareas son perceptibles, con una diferencia de altura media entre la pleamar y bajamar, de 2 m, pudiendo ser mayor durante los temporales y episodios prolongados de vientos.

La Costa Mediterránea abarca desde la Punta de Tarifa, hasta la desembocadura del Arroyo de Calataraje, en San Roque. Se caracteriza por Trafalgarla aproximación de sierras litorales al mar, donde destaca el Peñón de Gibraltar, la Bahía de Algeciras, y la desembocadura de ríos de tamaño medio, que presentan estuarios y pequeñas marismas en sus extremos. Contiene 24 playas que abarcan unos 50 Km de longitud, algunas con lajas o superficies rocosas visibles en bajamar, en su mayor parte integradas en una costa acantilada, generalmente formada por materiales duros, compactos y resistentes a la erosión. Pero también existe una costa baja arenosa con playas respaldadas por sistemas dunares. El clima es mediterráneo subtropical. Y las mareas son poco perceptibles, con una diferencia de altura media entre la pleamar y la bajamar, de 30 cm, pudiendo ser mayor durante los temporales y episodios prolongados de vientos”.



El Catálogo de Playas de la Provincia de Cádiz ofrece una completa información con fichas sobre cada una de las playas, agrupadas por localidad y expuestas siguiendo el litoral desde Sanlúcar a San Roque. Las fichas están ilustradas con mágnificas fotografías e incluyen:
  • El nombre, localidad y el código de catalogación
  • Características generales (longitud, anchura, tipo de arenas y aguas, tipo de playa, condiciones de baño, usos…)
  • Las certificaciones medioambientales o de calidad que posee y, en su caso, el tipo de protección del que goza.
  • Un mapa de localización de sus equipamientos y servicios
  • Una completa información sobre sus características más significativas: naturales (flora, fauna, paisajes), históricas y culturales (patrimonio monumental, arqueológico, etnográfico), deportivas, usos...
  • Fotografías representativas.
  • En el apartado "DESTACA", se hace referencia a alguna característica especial de la playa


El Catálogo, que puede descargarse de la web de la Diputación de Cádiz, se completa con un listado de interesantes recomendaciones y con una selección de páginas webs de interés donde podremos ampliar información para que no tengamos ya ninguna excusa para disfrutar de las playas todo el año. ¡A la playa!

“Un lugar en el mapa”.
La "Šeriš" andalusí de al-Idrisi.




Como relata Manuel María González Gordon, en 1967, tras meses de disputas en la Audiencia de Londres contra el llamado “British Sherry”, el Consejo Regulador y los bodegueros jerezanos consiguieron que los productores ingleses dejaran de utilizar este nombre para sus vinos que, con un uso fraudulento de la “marca”, venían haciendo una competencia desleal a nuestros caldos (1).

La vista duró 29 días en los que pasaron por la sala 74 testigos y en los que se presentaron numerosas pruebas: centenares de botellas de vino, 1600 etiquetas, más de 3000 listas de precios, cientos de anuncios publicitarios… Defendiendo los intereses jerezanos intervinieron el presidente del Consejo Regulador, Salvador Ruiz-Berdejo, José Ignacio Domecq, Manuel María González Gordon (quien por su avanzada edad fue interrogado en Jerez) y Jaime Oliver Asín.

Para apoyar sus argumentos, se aportaron también copias de valiosos documentos depositados en el British Museum, como la reproducción de una comedia inglesa del siglo XVII o cartas diplomáticas de la reina Isabel I de Inglaterra y su embajador en la corte Española (2). Junto a todo ello, una de los momentos más determinantes para la resolución del caso, el verdadero “as en la manga” de los jerezanos, fue la presentación ante el tribunal de la copia de un fragmento de un viejo mapa del siglo XII en el que podía leerse con toda claridad el nombre de "Šeriš".

Un arabista en el pleito del Sherry.

Llegó entonces el turno de uno de los testigos clave de la delegación jerezana: el filólogo, historiador e investigador Jaime Oliver Asín, sobrino del insigne arabista Miguel Asín Palacios, quien aportó como testimonio la copia del mapa del cartógrafo árabe al-Idrisi, conservado en la Bodleian Library de Oxford, según la composición y adaptación realizada de esta obra del siglo XII por el investigador alemán Konrad Miller en 1926.



Oliver Asín, en su exposición ante la corte de Londres, y con el mapa como prueba, pudo demostrar que ya en el siglo XII figuraba el topónimo árabe "Šeriš" para referirse a nuestra ciudad, y como la denominación inglesa Sherry no se derivaba de Jerez, sino que ambos nombres tenían el mismo origen en el "Šeriš" andalusí. Así, mientras que en nuestro país este vocablo evolucionó a Xerez y posteriormente a Jerez, en Inglaterra lo hizo a la forma 'Sherris' de la que se deriva la conocida 'Sherry'.

El mapa de al-Idrisi, en los que basó sus argumentos históricos y filológicos el arabista Oliver Asín, fue de esta manera la prueba clave en la resolución del que se ha dado en llamar el “primer pleito del Sherry”, que abrió el camino para prohibir el uso indebido de la denominación Sherry a todos aquellos vinos que no fueran elaborados en Jerez.

Pero la historia de este curioso mapa, como veremos, comenzó en Palermo, ocho siglos atrás.

El mapa de al-Idrisi.

Durante el primer tercio del siglo XII, Roger II de Sicilia había unificado los territorios conquistados por los normandos a los árabes en el sur de Italia hasta convertirlos en reino. Consciente de la importancia del poder naval para mantener la unidad de sus posesiones y su posición estratégica en el Mediterráneo, creo en Sicilia una escuela de navegación para la que reclutó a los más renombrados geógrafos y cartógrafos judíos y árabes.

Así fue como por invitación del rey, se trasladó a la corte de Palermo hacia 1138 el más afamado de los geógrafos de la época, el ceutí Ibn Idris Ash-Sharif, más conocido como al-Idrisi. Roger encargó al sabio, que se había formado en la Córdoba andalusí, una descripción de toda la tierra conocida que estuviera basada en observaciones directas más que en la recopilación de otras obras escritas.

Para ello, al-Idrisi visitó países y ciudades del mundo mediterráneo y, tras 15 años de viajes e investigaciones, compiló los datos obtenidos en una gran obra, que vio la luz hacia 1154, conocida como “Libro de Roger, recreo de quien desea recorrer el mundo” (Kitab Ruyar) en la que se aporta valiosa información sobre los lugares y ciudades que visita. Junto a ella, la gran aportación de al-Idrisi, y la que le hizo famoso durante muchos siglos después, fue su “Mapa Universal”, denominado también “Tabula Rogeriana”, en cuya elaboración siguió los esquemas de la geografía de Ptolomeo.

Como señala el profesor Bustamante Costa, los textos de al-Idrisi son “…una descripción de los paisajes, los núcleos de población, los cultivos, las distancias, que amplía la información del planisferio, incluyendo datos acarreados de los más diversos orígenes y por distintas personas, relatos librescos o reportes orales, informaciones unas veces exactas, otras inevitablemente fabulosas” (3).

Las obras idrisianas tuvieron gran éxito en su tiempo y en los siglos posteriores, siendo citado, copiado y reproducido con ampliaciones y reducciones de sus textos y sus mapas en numerosas ocasiones. Se tradujo también a muchos idiomas imprimiéndose por primera vez en Europa, con caracteres árabes, en 1592 en Roma y, años después, traducido parcialmente y publicado en latín en 1619. Es preciso recordar para quien se acerque a la cartografía de al-Idrisi que, como todos los mapas árabes de la época, presentan el norte en la parte inferior y el sur en la superior (4).

"Šeriš" (Jerez), en las obras de al-Idrisi.

Entre las copias más antiguas que de la obra idrisiana han llegado hasta nuestros días destacan la de la Biblioteca Nacional de Francia, del año 1300 (a la que falta el fragmento el sur de la península ibérica) y la fechada en El Cairo en 1456 que se conserva la Bodleian Library de Oxford.

El investigador alemán Konrad Miller, que pudo estudiar estas copias originales, publicó en 1926 a partir de la citada de Oxford una interpretación y adaptación del Libro de Roger y la Tabula Rogeriana.



La copia de este fragmento del mapamundi de al-Idrisi correspondiente al sur de al-Andalus publicada por Miller fue la utilizada como prueba en el “primer pleito del Sherry”, por figurar en ella, con toda claridad el "Šeriš" andalusí, el Jerez actual.



Junto a nuestra ciudad, aparecen también otras ciudades próximas como “isbilia” (Sevilla), la isla de “kadis” (Cádiz), “almarin” (Medina), “tarif” (Tarifa), “algezira” (Algeciras); o ya algo más alejadas las de “osuna” (Osuna, “asiha” (Écija), “arsiduna” (Archidona) o “malaka” (Málaga).



Además de esta presencia de "Šeriš" en los mapas de la Tabula Rogeriana, existen también otras menciones al Jerez andalusí en los textos del Libro de Roger, la descripción geográfica que, como se ha dicho acompañaba a los mapas de al –Idrisi. Conviene recordar que en la relación de pueblos y ciudades de la península Ibérica citados por el geógrafo ceutí, figuran más de 250 referencias. Por citar solamente las más cercanas a nuestra ciudad, señalaremos Sanlúcar, Rota, Cádiz, Medina Sidonia, Arcos, Paterna o Morón.

De muchas de ellas ofrece su autor interesantes descripciones para las que se basó en las observaciones realizadas en sus viajes, en las facilitadas por otros viajeros e informadores y, en especial en los escritos de al-Razi, el gran cronista cordobés del siglo X, quien fuera autor de la más completa descripción geográfica de al-Andalus, la conocida como Crónica general de España del moro Rasis (5).



Así, además de la inclusión de "Šeriš" en su mapa, al-Idrisi incluye también en sus textos una breve pero interesante descripción del Jerez andalusí, de su posición en relación a las ciudades cercanas, de su entorno, de sus productos…:

De Carmona a Xerez, villa dependiente de la provincia de Sidona, 3 jornadas.

De Sevilla a Xerez se cuentan dos grandes jornadas.

Xerez es una plaza fuerte, de mediana extensión, ceñida por murallas; sus alrededores son de un agradable aspecto, porque está rodeada de viñedos, olivares e higueras. El terreno produce también trigo, y los artículos de subsistencia están a un precio razonable.

De Xerez a la isla de Cádiz, 12 millas, a saber: de Xerez a Alcanâtir (los puentes), 6 millas, y de allí a Cádiz, 6 millas
” (6).

En algunos mapas árabes anteriores al de al-Idrisi (y de los que nos ocuparemos en otra ocasión), figuran ya referencias a nuestro entorno geográfico. Este es el caso, por ejemplo del mapa del Magreb del persa Al-Istajri (934) donde figura la ciudad de Šidūna (en el actual emplazamiento del castillo de Doña Blanca), o el mapa del geógrafo iraquí Ibn Hawqal (950), uno de los que consultó al-Idrisi, y donde no se menciona ya a Šidūna y si a Šarīš Šidūna, el Jerez andalusí (7).

Pese a todo, sentimos especial predilección por la obra que al-Idrisi elaboró un siglo más tarde ya que, -más allá de los grandes servicios que prestó en su día a nuestros vinos en el pleito del Sherry- puede afirmarse que a partir de entonces la ciudad de Jerez, "Šeriš", ocupó ya para siempre “un lugar en el mapa”.


Para saber más:
(1) Para conocer más detalles del “Pleito del Sherry” puede consultarse González Gordon M. María.: Jerez, Xerez, Sherish. Gráficas del Exportador, 1970. p. 87-97. En su p. 23 incluye también una reproducción de la versión de Konrad Miller del mapa de al-Idrisi.
(2) Simo, J.P.: Un simple mapa “desarmó” al inglés, Diario de Jerez, 25/10/2012
(3) Bustamente Costa, J.: Biografía y bibliografía de al-Idrisi, del siglo XII. Diccionario Biográfico Español. Vol. XXVII, Real Academia de la Historia, 2011, pp.118-124
(4) Para el lector curioso sugerimos ampliar información sobre al-Idrisi y sus obras en La geografía de al-Idrisi, Guillermo Muñoz Vera, disponible en la web: http://www.arauco.org/SAPEREAUDE/terraaustralisincognita/historiasdealandalus/geografiadealidrisi.html. También puede consultarse la publicación Descripción de España de al-Idrisi, Fundación Aquae, 2015, disponible en versión digital: http://www.fundacionaquae.org/publicaciones-faq/Libro-alidrisi-fundacion-aquae.pdf
(5) Piqueras, J. y Fansa, G.: La península Ibérica en el gran Atlas de al-Idrisi, II Congrés Catalá de Geografía. 29-31de maig de 2008, pp. 465-477.
(6) Abellán Pérez, J.: El Cádiz islámico a través de sus textos, Cádiz, 1996, pp. 78-79.
(7) Piqueras Haba, J.: Cartografía islámica de Sharq al-Andalus. Siglos X-XII. Al-Idrisi y los precursores. Cuadernos de Geografía, 86, 137-164., Valencia, 2009.
- Agradecemos a nuestro amigo, el arabista M.A. Borrego Soto, la traducción de los topónimos del los mapas de Al- Istajri, Ibn Hawqal.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Cartografía histórica y grabados, Paisajes con Historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 6/03/2016

Por Las Mesas de Santiago.
Un paseo al encuentro de una leyenda.




En una amplia meseta, elevada sobre el entorno circundante y rodeada por los pequeños valles de los arroyos que bajan desde la Sierra de Gibalbín, se encuentra el paraje de Mesas de Santiago.

Hemos llegado hasta aquí tomando la carretera que, desde la Torre de Melgarejo se dirige hasta la barriada rural de Gibalbín y en nuestro camino hemos dejado atrás las tierras de los cortijos de Arroyodulce, El Troval, Jara, Jarilla, Casablanquilla, Montecorto… La carretera discurre entre lomas sembradas de trigo o cubiertas de olivares, y va ganando altura, hasta llegar a Las Mesas, desde cuyos alrededores se divisa un amplio panorama.

En este lugar, cuyo nombre nos delata las características geomorfológicas del terreno, se ubicó la aldea y la torre medieval de Santiago de Fé, nombrada también en distintas fuentes documentales como de Fee o de Efé. Sus proximidades fueron el escenario, durante el siglo XII, de no pocas escaramuzas entre moros y cristianos, cuando estas tierras lo fueron de frontera. La historiografía jerezana elevó siempre estas inciertas refriegas a la categoría de hazañas, para mayor gloria de los caballeros que las protagonizaban. En algunos casos, como en el de las luchas fronterizas que



tuvieron por escenario los alrededores de Las Mesas, los episodios históricos fueron deformados hasta transformase en leyenda.

Con el Apóstol Santiago por los campos de Las Mesas.

Bartolomé Gutiérrez recuerda en su Historia de Xerez como durante el reinado de Fernando III el Santo, nada más y nada menos que el mismo Apóstol Santiago, acompañado de “caballeros ángeles” acudió en auxilio de las tropas cristianas cuando se batían en estos parajes con “la crecida multitud de la morisma”, a las que vencieron en desigual batalla gracias a la ayuda del cielo. Como testimonio señala que “…juraron muchos hombres de autoridad haber visto al Sto. Apóstol en un caballo blanco, en forma de un caballero con una seña blanca y una cruz roja en una mano, y en la otra una espada: y que andaban con él muchos caballeros de blanco y en el aire Ángeles; y lo mismo testificaron algunos moros” (1). El mismo autor nos indica que este milagro estuvo pintado hasta principios del siglo XVII en la fachada de la muralla de la Puerta de Santiago, hasta que se fue borrando con el tiempo.

Esté rincón de la campiña debía ser sin duda uno de los preferidos del santo Patrón de España para sus milagrosas apariciones ya que nuevamente, décadas después, volvió para socorrer a un



noble caballero de la ciudad. Gonzalo de Padilla cuenta en su Historia de Xerez de la Frontera las andanzas por estas tierras de Fernán Alonso de Mendoza, “pariente del señor rey Alfonso el Savio (sic) y su vasallo… que aviendo tenido noticia este caballero como en cierto sitio estaban cinco moros nobles y fuertes acogidos en una torre y aldea de donde salían a cavallo a hacer muchas hostilidades a los christianos que caminaban a Sevilla y otras partes, salió este dicho caballero Fernant Alfonso acompañado de otro tal cavallero a buscar estos cinco moros que lo habían llamado y desafiado”. Al parecer, su acompañante, ante lo dificultoso y arriesgado de la empresa trató de persuadirlo y se volvió a Jerez dejando solo a nuestro personaje que en su empeño de acabar con los infieles, se dirigió en su busca. “… Y llegando al sitio le salieron los dichos cinco moros armados y los recibió manejando su lanza adarga y cavallo con tal desembarazo y fortuna que de los primeros reencuentros mato los tres de ellos y a poco espacio venció los dos cayendo muertos de sus cavallos, y hallándose solo y confuso dando gracias a Dios se le apareció un caballero con armas no conocidas y una cruz roja en la mano y le dixo el daría fee de la batalla y desapareció trayéndose los cavallos y despojos ante el Rey que a la sazón estaba en la ciudad, y le dixo solo daría fee de la batalla el señor Santiago que le había ayudado y visto, por cuya razón le pusso por renombre a aquel sitio la aldea de Santiago de Fee”. (2)

Cuentan las crónicas que para conmemorar y premiar esta hazaña, el Rey don Alfonso hace entrega a Fernán Alonso de un privilegio en el que le hace donación de la aldea y le pide que levante una ermita dedicada al Apóstol Santiago…en la aldea de Fee con su titulo en sembransa e memoria de vos vencimiento e victoria Dios vos quiso conceder para vos, e vos doy la torre que en ella está e que en ella pongades vosa divisa de armas… e también vos doy treinta yugadas de tierra bagada en rodo della, lo qua vos doy para que mejor podades estar con casa poblada, con mujer e fijos e con la otra compaña que obiere…”. Este documento, fechado en 1270, es probablemente falso, según algunos autores. De lo que si hay constancia es de la existencia en estos parajes de una ermita, al menos desde 1392. (3)

Un cortijo centenario en un cruce antiguos caminos.



Si bien la primitiva aldea, con su torre y ermita, desapareció con el tiempo, Las Mesas de Santiago siguieron figurando como un núcleo rural con distintas edificaciones y cortijos. El lugar fue también desde antiguo una encrucijada de caminos donde confluían, entre otros, el que desde Jerez se dirigía a Bornos y a la Sierra (después de dejar atrás la Torre de Melgarejo) y el conocido como Cañada de Vicos o de Las Mesas que procedente de las tierras de Medina, cruzaba el Guadalete por La Cartuja, para pasar después por Lomopardo, Cuartillos, Vicos y Jédula y seguir luego, desde aquí, hacia la Sierra de Gibalbín. No es de extrañar que en Las Mesas, punto donde se cruzaban distintas vías pecuarias, se estableciese un descansadero para el ganado aprovechando también los diferentes pozos que en este lugar se encontraban, alimentados por las aguas que se retienen en el subsuelo, constituido aquí por estratos arenosos, ricos en calizas conchíferas, depositados durante el Plioceno.

Aún en la actualidad, puede verse alguno de estos viejos pozos, entre los olivares, herederos de aquellos que se excavaron en los siglos medievales y que sería necesario restaurar antes de su pérdida definitiva.



En esta zona de la campiña aún perviven hoy varios cortijos, entre los que destaca el de Las Mesas de Santiago, junto al cruce de caminos, cuyo caserío se emplaza, posiblemente, en el mismo paraje en el que se ubicó la aldea medieval. El topónimo de La Mesas ya figura en el amojonamiento del término de Jerez de 1274. De la misma manera, hay constancia documental de la existencia de una explotación agropecuaria en este lugar al menos desde comienzos del siglo XVI, cuando fue adquirido a sus propietarios, junto con las tierras circundantes, por el Monasterio de San Jerónimo de Bornos (3).

En torno al viejo cortijo hubo también diferentes edificaciones diseminadas, algunas de las cuales aún se conservan y que en su conjunto, debieron configurar un núcleo rural de considerable importancia. a juzgar por los datos de población del Nomenclátor estadístico de 1857, que asigna a Las Mesas de Santiago 247 habitantes figurando a la cabeza de los núcleos agrarios dispersos del término de Jerez. Progresivamente iría perdiendo población y en el Nomenclátor de 1923 su población se había reducido a la mitad (121 hab.).

A partir de la segunda mitad del siglo XX se redujo drásticamente a favor de otros núcleos cercanos como Torre de Melgarejo, Gibalbín, -cuya Sierra sirve de telón de fondo al norte- y Jédula, a los que se trasladarían sus antiguos pobladores.



Los edificios que hoy vemos en el cortijo son una muestra de la arquitectura popular del siglo XIX, con edificaciones de gran simplicidad y, a diferencia de la mayoría de las repartidas por otros rincones de la campiña, son de una sola planta. En la fachada principal, donde se encuentran las viviendas, se observan dos puertas que dan acceso a sendos patios independientes.




La primera, con unos curiosos remates, está techada por un tejadillo y coronada por una sencilla y antigua veleta.

La segunda está presidida por un azulejo devocional en el que se muestra una escena con San Isidro Labrador orando mientras unos ángeles labran la tierra.




Junto a la primera entrada, que debió ser la principal, puede observarse también una garita con funciones defensivas y de control, similar a las que hemos visto en otros cortijos del siglo XIX (Faín, San Andrés, el cercano de El Rizo…) y que aquí cobraría más sentido al tratarse de un paraje apartado (a 17 km de la ciudad) en un cruce de caminos, donde solían hacer un alto las diligencias y coches de caballos que cubrían el camino entre la Bahía, Jerez y las poblaciones de la Sierra de Cádiz. De este cortijo nos habla Frasquita Larrea, la escritora gaditana madre de Fernán Caballero, quién en su “Diario” relata como en un viaje que realiza en 1824 desde El Puerto a Bornos, descansa en el Cortijo de Las Mesas alabando también el buen estado del camino ente Jerez y este lugar. (4)

Junto a las casas principales del cortijo destaca el edificio del granero, con cubierta a dos aguas, algo más alto que los demás. En naves separadas, y más alejadas del camino, se encuentran la “casa de máquinas” y el almacén. Las gañanías se ubicaban en una nave alargada, que llama la atención en la parte trasera del cortijo, por la gran longitud de su planta (5).



Cada vez que paseamos por este rincón de la campiña, por estos caminos tan poco transitados que discurren entre sembrados de cereal y entre lomas de olivares, recordamos entre las soledades de estos hermosos paisajes las antiguas refriegas de moros y cristianos y nos parece entrever, las huestes angelicales del apóstol Santiago cabalgando entre los olivos rumbo a la leyenda.

Para saber más:
(1) Gutiérrez, Bartolomé.: Historia del estado presente y antiguo de la mui noble y mui leal ciudad de Xerez de la Frontera, Jerez, 1989, vol I P. 45.
(2) Gonzalo de Padilla.: Historia de Jerez de la Frontera (Siglos XIII-XVI). Ed. de Juan Abellán Pérez. Agrija Ediciones 2008., pp.. 87-89.
(3) Martín Gutiérrez, E.: La identidad rural de Jerez de la Frontera Territorio y poblamiento durante la Baja Edad media. Universidad de Cádiz. 2003, pg. 101
(4) Francisca Larrea. Diario. Graficas el Exportador. Jerez, 1985. Ed. Asoc. de Amigos de Bornos.
(5) VV.AA.: Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y transportes. 2002


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Sobre Cortijos Viñas y Haciendas y Paisajes con Historia "entornoajerez" hemos publicado también...

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 01/02/2015

El patrimonio de Jerez "a lo grande": gigafotos de nuestros principales monumentos.






Publicada el 29/05/2010
A LO GRANDE

A partir de ahora, ya se puede disfrutar “a lo grande” de lo mejor de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico. Y ello gracias al magnífico trabajo realizado por los alumnos del Ciclo Formativo de Laboratorio e Imagen del IES La Granja que, bajo la dirección del profesor Francisco Zuleta Alejandro, se han lanzado a la hermosa aventura de realizar gigafotografías de los monumentos más representativos de Jerez.

La gigafotografía es una técnica de fotografía digital que permite realizar imágenes de gran formato en las que a través de ampliaciones sucesivas podemos captar los más íntimos detalles de la escena que representan y que, en las fotografías al uso, pasan desapercibidas. Estas gigafotos permiten ir aumentando la mega imagen y desplazarse por ella para detenernos en rincones inaccesibles a nuestra mirada y que en las fotografías habituales sólo se apreciaban de manera general. Es como “pasear” por la imagen que se transforma así en un paisaje visual de grandes proporciones en los que, a buen seguro descubriremos no pocas sorpresas.

Las primeras que los alumnos del profesor Zuleta comparten con todos los visitantes de este blog están dedicadas a La Cartuja y a la Iglesia de San Miguel. Una de ellas nos muestra en todo su esplendor la portada de la Iglesia del monasterio de La Cartuja, en una mega imagen que está integrada por193 instantáneas no automatizadas tomadas durante una hora y media y elaborada después de un laborioso trabajo de montaje y procesamiento digital que lleva detrás más de doce horas de dedicación. De esta magnífica gigafoto son autores Álvaro Gordillo Macías, Antonio Domínguez Otero, Álvaro Garrido y Eduardo Rubiales.

Otra de las imágenes corresponde a una gigafotografía de la portada de la Iglesia de San Miguel, obra de Chus Camacho, Cindy Barroso, Luis Manuel Pérez Caro y Cristina Orellana Holgado, quienes han utilizado para su elaboración 359 instantáneas no automatizadas tomadas en dos horas y que ha requerido también un largo proceso de producción, montaje y procesamiento digital hasta obtener una singular y completa imagen de uno de los elementos más relevantes de nuestro patrimonio arquitectónico.

Reiteramos nuestro agradecimiento al profesor F. Zuleta y sus alumnos y les dejamos  que disfruten de este “paseo virtual” a través de fotografías, grandes en todos los sentidos de la palabra.



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