Por los Llanos del Republicano (I).
Un paseo por los alrededores de Villaluenga del Rosario




A nuestro amigo Diego Mendoza, espeleólogo.

Como los lectores saben, el Parque Natural de las Sierra de Grazalema encierra entre sus montañas y valles rincones de gran belleza en los que, a un privilegiado escenario natural, se suma el interés histórico y etnográfico de muchos de estos lugares. Este es el caso de un singular paraje conocido como los Llanos del Republicano, en Villaluenga del Rosario, por el discurre una de las rutas más frecuentadas de estas sierras que, con algunas variantes, vamos a recorrer en nuestra salida de este domingo.

Cruzando el bosque.



Saliendo del pueblo de Villaluenga, una pista bien señalizada que arranca junto a la piscina municipal nos lleva hasta el Puerto de las Viñas (o de La Mesa), a un km. del pueblo, donde se ha habilitado un aparcamiento para quienes han llegado hasta aquí en su vehículo. Desde este lugar, y caminando en todo momento por una pista forestal de cómodo recorrido, la ruta atraviesa, en su primer tramo, un frondoso bosque de encinas y alcornoques que se desarrolla en las faldas de las Sierra del Peralto (1).

Nada más iniciar la marcha observamos a nuestra derecha un pinar de repoblación que, como las manchas existentes en la Garganta de Barrida y en otros parajes cercanos, “formaron parte de las medidas correctoras destinadas a evitar la erosión en toda la cuenca que drena al Embalse de los Hurones” (2). Al poco, llegaremos a una cancela donde un cartel nos indica que andamos por el Camino de las Merinas cruzando el Monte Lomas y Matagallardo, como se conoce también a esta zona de la sierra. A 500 m del inicio de la ruta encontraremos una bifurcación en la que tomaremos el camino de la derecha que nos llevará en dirección a los Llanos, cruzando el bosque.



Este hermoso bosque, adehesado en algunos parajes, forma parte de una gran mancha arbolada que desde Villaluenga cubre las faldas de La Mesa (donde nos hallamos) y la Piedra Alta, llegando hacia el noreste hasta las laderas de los Terrazgos y las Cumbres, cerca ya del Puerto de los Alamillos y del término de Ronda. La naturaleza geológica de estos montes que atravesamos en la primera parte del recorrido, donde la roca que predomina es la conocida como “areniscas del Aljibe”, permite el desarrollo de un extenso alcornocal, que nos muestra algunos grandes ejemplares recientemente descorchados. Con todo, en este sector que cruza nuestro camino, observamos una gran abundancia de encinas, especie dominante en todas las manchas calizas de la Sierra de Grazalema y que aquí se presenta paradójicamente sobre suelos silíceos. Entre los árboles van de un lado a otro los cerdos ibéricos que se crían en montanera aprovechando el abundante pasto de bellotas de estos montes. Junto a los “cochinos” también pueden verse vacas, cabras y ovejas en las zonas más cercanas a los Llanos, donde antaño se aclaró el arbolado y el matorral, transformándose el bosque en dehesas o en praderas abiertas salpicadas de encinas.

A ambos lados de la pista reclama la atención del paseante curioso la roca arenisca, de llamativas tonalidades pardas, amarillentas y rojizas, que nos permitirán diferenciarla fácilmente de la caliza, que, a excepción de este tramo, está presente en el roquedo de todas las sierras cercanas. La mancha de areniscas del terciario ocupa en este sector una gran superficie que penetra, a modo de lengua rocosa, entre las moles de calizas jurásicas de las sierras del Endrinal y Caíllo que hemos dejado a nuestras espaldas junto a Villaluenga, y la de Libar, que veremos enseguida al otro lado de los Llanos.

Caminando por los Llanos.

Cuando llevamos recorrido 1,5 km desde nuestra salida, un hermoso paraje se abre ante nosotros a punto de abandonar el bosque. Una amplia depresión orientada de noreste a sureste nos permite apreciar, en primer término, la gran mancha boscosa que acabamos de cruzar. Al frente, un gran llano desprovisto de vegetación que se aprovecha para usos ganaderos, se extiende hasta los pies de las paredes de la sierra que nos muestra, cerrando el horizonte, su abrupto roquedo.



Llegamos así a una cancela junto a la que se ha instalado un porche y mirador para descansar un rato mientras admiramos este sorprendente paisaje que nos transmite sensaciones de paz y sosiego.



Ante nosotros se ofrece una magnífica panorámica de los Llanos del Republicano y de las cumbres calizas de la Sierra de Libar que nos muestran de izquierda a derecha, el torcal de Cancha Bermeja, el pico de Mojón Alto (1295 m), que sobresale en el relieve casi en la vertical de la Sima del Republicano que se abre a sus pies. Una gran canal, en forma de embudo, indica el camino



hacia el collado donde se encuentra el Puerto del Correo (también conocido como del Tiro de la Barra) paso natural que desde siglos atrás comunica con los Llanos de Libar, dejando entrever las cumbres de la Sierra del Palo, al otro lado de estos llanos. A la derecha, más cercanas a nosotros, despuntan las cimas de los Navazos de Libar y el Peñón Bermejo (1212 m) montes todos ellos que marcan el límite entre las provincias de Cádiz y Málaga.



Retomamos nuestro camino por los Llanos, una gran depresión cerrada que, por el noreste, a nuestra izquierda, se comunica a través de suaves pendientes con el valle del Campobuche. En dirección contraria, hacia el suroeste después de superar las lomas de Las Merinas, el paisaje se abre a la Garganta de Barrida, ya en el término de Ubrique. Estos llanos constituyen una formación geológica conocida con el nombre de “poljé” que, en síntesis, se trata de un gran valle alargado, con fondo más o menos plano, rodeado de sierras escarpadas. Habitualmente suelen estar recorridos por uno o varios arroyos cuyas aguas se drenan a través de un sumidero o sima.

En el caso del “poljé” del Llano del Republicano, uno de los mayores del Parque Natural, cierran el valle las sierras del Peralto y de Libar y Mojón Alto junto a sus estribaciones. Sus aguas son recogidas por los arroyos de Los Álamos, del Lazareto, de los Pajares y de otros cursos menores, siendo conducidas hasta la Sima del Republicano por la que penetran al interior del gran acuífero de Libar para aflorar después, como veremos, al cauce del río Guadiaro.



Estructuralmente, los Llanos constituyen el fondo de un sinclinal, (o lo que es lo mismo, un gran pliegue en forma de “V”) en el que afloran materiales cretácicos que aquí están representados por margas blancuzcas o rojizas de aspecto pizarroso cuyos estratos pueden verse en muchos puntos de nuestro recorrido aflorando llamativamente sobre los prados (3).

Tras dejar atrás el mirador de los llanos, encontraremos a 500 m una bifurcación. Debemos seguir ahora, como nos indican las señales, el camino de la izquierda que nos llevará hasta los pies de la Sierra de Libar y hasta la Sima del Republicano. Especialmente recomendable es hacer esta ruta en invierno o en primavera, cuando después de las lluvias, el agua corre cristalina por los arroyos y los Llanos se cubren con el manto verde de sus prados salpicados de flores, donde no faltan nunca los lirios y las orquídeas.

Siguiendo la ruta, el camino discurre plácidamente dejando a la izquierda el Cerro del Galapagar que luego rodearemos en nuestro camino de regreso, donde se asienta un encinar adehesado. Las ovejas y cabras, de las que después se obtendrá la leche para los famosos quesos payoyos de Villaluenga, pastan aquí en los prados, donde apenas quedan ya árboles y dónde solo crecen los majoletos.



Nuestro camino sigue junto al arroyo que ha excavado su lecho en sus propios sedimentos arcillosos.

El paseo por los Llanos nos ofrece múltiples contrastes ya que constituyen un auténtico “ecotono”, es decir, una zona de separación, de transición entre dos ecosistemas distintos, entre dos “mundos” diferentes; el constituido por la masa boscosas de alcornoques y encinas, con sus comunidades animales y su característica vegetación acompañante (brezos y brecina, escobones, jaras, jaguarzos, majoletos…), y el originado en torno a la sierra de Libar. Este último, marcado por el predominio de la encina, cuenta con una gran variedad de especies vegetales rupícolas y de comunidades de aves de roca, además de con la presencia de mamíferos de gran interés como la cabra montés, que no hallamos en el alcornocal (4).

(Continuará. Próximo domingo: En la Sima del Republicano. Por las faldas de Cancha Bermeja. El Aljibe de la Breña. Por el Arroyo del Lazareto. La Fuente del Espino. El alcornocal de Matagallardo).

Para saber más:
(1) Una descripción de esta ruta, desde el punto de vista naturalista puede verse en: Bel Ortega, Carlos y García Lázaro, Agustín (1990): La Sierra Norte. Guías naturalistas de la Provincia de Cádiz, Diputación Provincial de Cádiz, pp. 286-292.
(2) Becerra Parra, M.: Parque Natural Sierra de Grazalema, Guía del Excursionista, Ed. La Serranía, 2006, p. 150.
(3) Pedroche Fernández, A. y Mendoza López, D.:Investigaciones espeleológicas en el sector nordeste del polje del Republicano. Villaluenga del Rosario”, pp. 299-305; en Santiago Pérez, A. Martínez García A. y Mayoral Valsera, J. (Editores): I Congreso Andaluz de Espeleología. Actas, Excmo. Ayto. de Ronda, Federación Andaluza de Espeleología, 2000, p. 300. Puede consultarse también Bel Ortega, Carlos y García Lázaro, Agustín (1990): La Sierra Norte… obra citada, p. 289.
(4) Romero Zarco, P.: Itinerario de Biología-Geología, Sevilla Sierra de Libar, ICE Universidad de Sevilla, 1981.
(5) Millán Naranjo, J.:El sistema Republicano-Cabito”, p. 225-231 en Calaforra Chordi, J.M. y Berrocal Pérez, J.A. (Coord.) El Karst de Andalucía (Geoespeleología, Bioespeleología y Presencia Humana), Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, 2008, p. 225.
(6) Como Sima del Cabo de Ronda figura ya en la primera edición de 1917 de la hoja 1050-Ubrique del IGN, y en el Mapa de la Serranía de Grazalema trazado por Juan Gavala en 1917 que puede consultarse en Gavala y Laborde, Juan.: Descripción geográfica y geológica de la Serranía de Grazalema, Boletín del Instituto Geológico de España, tomo XXXIX, p. 3-143, Madrid, 1918. La denominación local de Sima del Tiro de la Barra aparece también en muchas fuentes documentales, como por ejemplo en Becerra Parra, M.: Parque Natural… obra citada, p. 151.
(7) Pedroche Fernández, A. y Mendoza López, D.:Investigaciones espeleológicas en el sector nordeste del polje del Republicano”, Andalucía Subterránea, 2001, pp. 16-30.
(8) Entre los grupos más destacados citamos GEX, GIEX, GEOS-Sevilla, GES- Málaga o Espeleoclub Karst. Una historia de la exploración de la sima del Republicano puede verse en Millán Naranjo, J.:El sistema Republicano-Cabito” …, obra citada.
(9) Sobre la descripción interior de la sima y sus características técnicas: Millán Naranjo, J.:El sistema Republicano-Cabito” …, obra citada, y Mendoza López, D.:Investigaciones espeleológicas… obra citada, p. 22.
(10) Pedroche Fernández, A. y Mendoza López, D.: Estudio descriptivo de cavidades kársticas de la Manga de Villaluenga (Cádiz), Agencia de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, 1992, p. 15.
(11) Delannoy, J.J.: Reconocimiento biofísico de espacios naturales de Andalucía. Serranía de Grazalema. Sierra de las Nieves, Junta de Andalucía, Agencia de Medio Ambiente y Casa de Velázquez, 1987, p. 19.
(12) Una referencia a estos interesantes estudios puede leerse en: Romo, J.L.:Sifón “Charco del Moro”. Las Buitreras”, publicado el 11/04/2007 en la web blog Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas: ., disponible en el siguiente enlace: https://explorandalucia.wordpress.com/2007/04/11/sifon-charco-del-moro-las-buitreras/, consultado el 12/01/2017.
(13) Pedroche Fernández, A. y Mendoza López, D.:Investigaciones espeleológicas… obra citada, p. 22.
(14) Gavala y Laborde, Juan.: Descripción… obra citada, p. 143.
(15) Un completo reportaje sobre el Aljibe de la Breña puede verse en Valencia Oca, J.L.: “Aljibe de la Breña”, Blog Cuaderno de Campo Payoyo, 25/12/2012. Enlace: http://cuadernodecampopayoyo.blogspot.com.es/2012/12/aljibe-de-la-brena.html
(16) Bel Ortega, Carlos y García Lázaro, Agustín (1990): La Sierra Norte… obra citada, p. 291.
(17) Gavala y Laborde, Juan.: Descripción… obra citada, p. 80.
(18) Ibidem, pp. 80-81.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Geología y paisajes, Parajes naturales, Rutas e itinerarios.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 21/01/2018


Ducha, un cortijo con raíces árabes



A nuestro amigo Miguel Ángel Borrego Soto, arabista.

Entre los numerosos cortijos repartidos por la campiña jerezana, uno de los más renombrados desde antiguo fue siempre el de Ducha. Ubicado en el sector norte del término municipal, el caserío de este célebre cortijo fue remodelado hace tan solo unos años para su transformación en hotel rural, aprovechando su cercanía al aeropuerto y a la ciudad. Nosotros lo visitamos en 2009, cuando las obras apenas habían comenzado y aún conservaba su edificio original y buena parte de sus antiguas dependencias e instalaciones que serían reformadas y rehabilitadas en los a los posteriores para su uso hotelero en un proyecto que respetó en buena medida su primitiva estructura y su sabor rural (1). Ya en aquellos años, escribimos algunos apuntes sobre este cortijo que guarda mucha historia a sus espaldas y que hoy les recordamos.

Ducha, un cortijo con raíces árabes.

El profesor Juan Abellán, quien en su libro La cora de Sidonia dedica un capítulo al poblamiento rural de la campiña gaditana en la época andalusí, señala como en el alfoz jerezano existían numerosos núcleos dedicados a la agricultura y la ganadería. Las unidades menores de poblamiento recibían, en función de su entidad, diferentes nombres. Así, junto a las numerosas alquerías (al-Qarya) repartidas por todo el territorio, existían también otras unidades rurales como las aldeas (duya´) o los cortijos o machares (mayasir o maysar), dedicados a la explotación agropecuaria del entorno (2).

Entre las alquerías y aldeas más conocidas en nuestro entorno se mencionan, entre otras, la de Šarāna (Jarana), la de Bunas (Bonanza, Bornos o Prunes, según diferentes autores) y la de Duŷŷa. Esta última, citada por al-Ru´aynī como perteneciente a Jerez, se corresponde, como ha señalado el arabista M.A. Borrego Soto, con el actual cortijo de Ducha, cercano al aeropuerto y a la carretera de Sevilla, a unos 8 km. de Jerez (3).

Apunta este autor que “…el sevillano al-Ru´aynī habla en su Barnāmaŷ (212, nº 112) del poeta y maestro jerezano Abu Musà Īsà b. Abd Allāh al-Lajmī al-Duŷŷī al-Šarīšī, que hacia mediados del siglo XII nació en la alquería de Duŷŷa, del distrito de Jerez… Afirma también al-Ru´aynī haberlo encontrado en diversas ciudades, entre ellas Sevilla y Jerez, donde frecuentaba tertulias literarias. Concretamente, en el año 615 (=1218-9) era juez (cadí) de Jeliver (Sallabar), población de la cora de Sidonia. Según leemos en Ibn Askar (Ikmal, 327-8), se estableció, en fecha sin determinar, en Málaga, ciudad de la que terminó marchándose sin que sepamos cuándo ni hacia dónde” (4).

Junto a otros datos biográficos, Borrego Soto nos informa de quienes fueron los maestros y discípulos de aquel poeta del Jerez andalusí, así como de algunos de los curiosos episodios protagonizados por este personaje, que debió fallecer a mediados del siglo XIII. En uno de ellos se cuenta que “al-Duŷŷī fue azotado por orden del cadí de su ciudad debido a la perfidia de su lengua y la codicia que mostraba por los bienes ajenos. Al parecer, gustaba de recitar versos malsonantes y obscenos” (5).


Ducha entre las tierras del monasterio La Cartuja.



Algunos autores han querido vincular el topónimo “Ducha” a su significado en castellano, que apunta a “la banda de tierra que siega cada uno de los segadores caminando en línea recta hasta llegar al fin de la heredad” (6). Sin embargo, creemos que como se ha señalado anteriormente, hay suficientes claves para confirmar el origen andalusí del nombre de Ducha. Sea como fuere, lo cierto es que el Donadío de Ducha y la aldea del mismo nombre aparece ya entre las propiedades repartidas a los repobladores castellanos en 1269, como da cuenta Mesa Ginete. Cabe pensar por ello de su existencia con anterioridad a la conquista castellana por lo que su origen andalusí puede también confirmarse indirectamente por estas fuentes (7).

En los siglos medievales, las tierras de estos pagos de Ducha dedicadas en su mayoría a cereal, olivar y en menor medida a viñedos, fueron en parte propiedad del monasterio de la Cartuja, al que Teresa de Torres (esposa de D. Diego de Vargas, alcalde de Gibraltar y Medina y pariente del fundador) donará en 1486, entre otras propiedades, 160 aranzadas de “tierra de pan en el donadío de Ducha” (8).

Las tierras del cortijo se fueron ampliando mediante otras donaciones como la realizada en 1510 por Elvira de Torres, hija de la citada Teresa de Torres y distintas compraventas realizadas en 1524, hasta completar así unas 640 aranzadas con las que llegó a contar el cortijo en las primeras décadas del s. XVI, que fue arrendado en diferentes ocasiones por los cartujos (9). Éstos se preocuparon, además de por adquirir fincas limítrofes para ampliar sus posesiones, por mejorar las tierras y su explotación llegando a labrar "un grandioso pozo" (10). Todavía hoy, en las tierras bajas del cortijo, a espaldas de la instalación hotelera y junto al camino que conduce a las antiguas viñas de La Francesa y del Diablo, se conserva un gran pozo, ya cegado y semioculto por los tarajes que crecen en su interior, del que nos gusta pensar que tal vez fuera el “labrado” siglos atrás por los cartujos.

Caballos, viñas y máquinas agrícolas: Ducha en los siglos XIX y XX.

Tras la desamortización, las tierras de Ducha pasaron a manos privadas para ser testigo, en los últimos siglos, de no pocas innovaciones. Además de ser una importante explotación agrícola dedicada básicamente al cultivo del cereal, el cortijo fue a mediados del siglo XIX la cuna de una importante ganadería caballar. De esta manera, los caballos de “pura raza española”, tuvieron en Ducha uno de sus puntos de cría más afamados, desde que uno de sus propietarios, Cristóbal Romero Zarco adquirió en 1856 a la familia Calero de Paterna, un pequeño lote que, merced a su buen hacer ganadero, se fue incrementando y mejorando (11). A la muerte de Romero Zarco, en 1897, el total de cabezas (caballos, potros, yeguas) alcanzaba la cifra de 226.

Eran los tiempos dorados de este renombrado cortijo, en los que decir Ducha era como decir caballos y en los que su propietario acometió la remodelación de sus instalaciones tal como todavía se recuerda en una lápida situada en la entrada del antiguo cortijo remodelado hace unos años para su transformación en un establecimiento de hostelería. Con la diversificación de la explotación se añadieron más dependencias al cortijo hasta consolidar un núcleo rural, a modo de aldea, que llegó a tener una pequeña escuela, naves de aperos, gañanías, almacenes, cuadras… La ganadería estuvo atendida por un veterinario y contaba también con un taller de talabartería. En el Nomenclátor de 1858 se registran en Ducha 18 edificios, en el de 1857 hay censadas 84 personas que ascienden a 97 en el de 1887 (12).

Junto a la cría caballar, las tierras de Ducha vivieron también una intensa actividad agrícola. Además de los cultivos de secano, sus suelos de albarizas acogieron una gran superficie de viñedo. Lamentablemente, las viñas del pago de Ducha se harían tristemente célebres en todo el Marco de Jerez, por ser las primeras, junto a las de Torrox, atacadas por la plaga de filoxera que se desató en 1894.

La invasión de la filoxera supuso una gran catástrofe para Jerez, así como para el resto de las regiones vitícolas. En 1878 se dejó sentir en nuestro país en las viñas de Málaga. Relata González Gordon que ya en julio de 1879 se celebraban en Jerez charlas y conferencias para tomar medidas al respecto: “…en todas estas reuniones se habló de multitud de remedios posibles, en su mayoría insecticidas; de aislamiento de las regiones atacadas; vigilancia en la introducción de materias que pudieran contener la propagación de la filoxera, y se creyó en un tiempo en Jerez, que las altas cordilleras que nos separan de Málaga, nos librarían de la invasión del insecto. Se creyó también, que la estructura compacta de nuestras albarizas sería un obstáculo para la filoxera, pero desgraciadamente la experiencia demostró, que la invasión en las albarizas era aún más rápida que en los terrenos sueltos o arenosos. Todo fue en balde; el mal aparecía aquí en 21 de Julio de 1894, día nefasto para esta población… Se dice que la filoxera se propagó de Málaga a Morón, y de allí a Lebrija, y de este último punto vino a Jerez traída, según se cree, por obreros viticultores que llegaron de aquel pueblo a trabajar en nuestra población. Las primeras viñas atacadas, se dice que fueron una de Ducha (albarizas), al Norte, y otra de Torrox (barros blancos), al sur” (13).

Tras el arranque del viñedo, que volvería décadas más tarde a estos pagos, las tierras de Ducha se dedicaron a los cultivos de secano, y como sucedió con la ganadería, se adoptaron también aquí las innovaciones de la época. Así, en 1903, el cortijo ya cuenta con una de las escasas trilladoras (modelo Marshall) presentes en la campiña jerezana que la viuda de Romero Zarco adquirió para hacer más rentable sus tierras y que explotaron los hermanos José y Rafael Romero Benítez y. De la misma manera, uno de los primeros tractores a vapor de la comarca (un Marshall, de 60 c.v.) era utilizado ya en 1909 para arar las tierras del cortijo de Ducha que siempre figuró en la primera línea de las explotaciones agropecuarias de nuestra campiña (14). Un siglo después, como se apuntaba en el inicio de este artículo, el viejo cortijo de Ducha vería profundamente remodeladas sus instalaciones para darle nuevos usos hoteleros. Con todo, aunque sus antiguos edificios hayan perdido aquella estampa rural tan auténtica que siempre tuvieron, nunca podrán desprenderse de su larga historia.



Cuando uno de estos días regresábamos a la ciudad después de pasear por los campos de Ducha y enfilábamos el camino flanqueado de eucaliptos, casuarinas y olmos que dejan atrás el cortijo, echábamos de menos los viñedos que un día hicieron famoso este rincón de la campiña, “el pago de Ducha”, al que dieron nombre. Esos viñedos que nos hacen recordar los versos que “nuestro sabio”, el “jerezano de Ducha” -al-Duŷŷī al-Šarīšī-, escribió ocho siglos atrás. Dejemos que sea de nuevo M. Ángel Borrego Soto quien nos lo cuente:

Se conservan los fragmentos de varias de sus casidas, la mayoría descriptivas, aunque al-Ru´aynī afirma que sus versos estaban escritos en forma de zéjel, estrofa en la que, al parecer, sobresalió. De todas formas, los versos que nos han llegado son extractos de casidas. Ibn al-Abbar escoge, entre otros, este fragmento…: (15).
"Me dijeron: ¿Bebes después que ya tienes canas?
Y yo respondí: -Eso se debe a una curiosa circunstancia
que se da en el hijo de la uva.
La edad me ha movido los dientes
y yo me bebo el vino, como es de rigor,
para fortalecer el oro que ya se me ha fundido.
"

Para saber más:
(1) Diseñado por el Arquitecto D. Álvaro Osborne Gutiérrez de la empresa Osborne Técnicos Consultores, y edificado por la constructora GESTECO, S.L. Las instalaciones fueron diseñadas por el Ingeniero Industrial D. Joaquín Osborne Gutiérrez. El hotel entró en funcionamiento en el año 2012 y en la actualidad sus instalaciones se destinan a la organización de eventos.
(2) Abellán Pérez, J.: La cora de Sidonia, Málaga, 2004, pp. 67-68.
(3) Sobre Jarana puede verse Borrego Soto, M.A.: La alquería de Jarana y los Banū L-Murjī, AM, 12, Cádiz, 2005, pp. 19-38. Sobre Bunas, consultar: Borrego Soto, M.A.: El sabio jerezano Ishaq al-Bunasi 1). Prunes. en el Blog En la Tierra de Sidueña, 3/10/2009, consultado el 11/01/2017. Sobre Ducha, Borrego Soto, M.A.: Gala del mundo y adorno de los almimbares. EH Editores, 2011, pp70-72.
(4) Borrego Soto, M.A.: Al-Sharishi y su comentario de las Maqamat de al-Hariri, en el Blog En la Tierra de Sidueña. 15/11/2012. consultado el 11/01/2017.
(5) Borrego Soto, M.A.: Gala del mundo… obra citada, p. 70. Esta misma escena se recoge también en Borrego Soto, M.A.: Ducha, en el Blog En la Tierra de Sidueña. 25/09/2009, consultado el 11/01/2017.
(6) Martín Gutiérrez, E.:Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, HID, 30 (2003), 257-300. p. 262.
(7) Mesa Ginete, F. de.: Historia sagrada y política de la muy noble y muy leal ciudad de Jerez de la Frontera, 1888, 2ª parte p. 65.
(8) Mayo Escudero, J.: “Protocolo primitivo y de fundación de la Cartuja Santa María de la Defensión de Jerez de la Frontera (Cádiz). Transcripción, informatización, notas y estudios críticos por Juan Mayo Escudero”, en Analecta Cartusiana,187, 2001, Ed. James Hogg, Alain Girard, Daniel Le Blévec, p. 26.
(9) Sobre el periodo en que Ducha perteneció al monasterio de La Cartuja puede consultarse: González Gómez, A.: "La Cartuja de Jerez de la Frontera. Formación de su patrimonio" en Actas I Congreso de Historia de Andalucía. Andalucía medieval, vol. 2, Córdoba, pp. 173-196. También González Gómez, A.: "Las propiedades agrícolas de la Orden de la Cartuja en el Antiguo Régimen de Sevilla, según un inventario del año 1513", Archivo Hispalense, 193-194 (1981), pp. 59-106. Las referencias las hemos tomado de VV.AA.: Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. 2002, págs. 164-165.
(10) Mayo Escudero, J.: “Protocolo… obra citada, p. 139.
(11) “Catálogo de las ganaderías de caballos españoles. Hijos de Rafael Romeo Benítez”, Revista El Caballo Español, nº 4, 1978, pp. 5-6.
(12) Los datos han sido tomados de los Nomenclátor de los años citados disponibles en el Archivo Municipal de Jerez.
(13) González Gordon, M. María: Jerez-Xerez-Sherish. Ed. Gráficas del Exportador. Jerez. Edición de 1970. Pg. 215 y 231-32
(14) Cabral Chamorro, A.: Renovación tecnológica y mecanización de la agricultura en Cádiz (1850-1932). Edición de J. García Cabrera y C. Orellana González. Universidad de Cádiz-Diputación de Cádiz, 2000. Puede consultarse también Martínez Ruiz, J.I.: Trilladoras y tractores: energía, tecnología e industria en la mecanización de la agricultura, Ed. Universidad de Sevilla, 2000, p. 114.
(15) Borrego Soto, M.A.: Ducha… obra citada. Del mismo autor: Poetas del Jerez islámico, AAM, 15, 2008, 41-78, p. 69.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Cortijos viñas y haciendas, Jerez andalusí, Paisajes con historia, Paisaje y literatura

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 14/01/2018

 
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