La devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Algunos monumentos singulares en Jerez y su entorno.




A nuestro amigo J.A. Gómez Machuca, compañero en tantas rutas “entornoajerez”

Estas fechas traen consigo cada año la celebración de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús a quien la iglesia católica tiene consagrado el mes de junio, estando muy arraigada en la devoción popular. Desde mediados del s. XIX y muy especialmente en las primeras décadas del siglo XX, tras la consagración pública de España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (1919), nuestra ciudad se sumará de manera muy activa a esta corriente de culto y devoción por el Corazón de Jesús. Como en otros muchos lugares de nuestro país, en Jerez se levantarán también monumentos, esculturas e imágenes en templos y conventos, en espacios públicos, colegios y edificios oficiales, en bodegas y cortijos y haciendas. En nuestro recorrido de hoy vamos a ocuparnos de algunas de estas manifestaciones que forman ya parte de nuestro patrimonio.

Monumentos en la ciudad

Entre los monumentos al Sagrado Corazón más conocidos de la ciudad destaca el que se encuentra ubicado junto a la Ermita del Calvario uno de los primeros que se levantó en Andalucía, casi al mismo tiempo que el madrileño del cerro de los Ángeles. La iniciativa se debió a monseñor don Juan Pedro Sánchez-Romate y Lambarry a cuya muerte impulsó la idea doña Carmen Núñez de Villavicencio, marquesa de Domecq D´Usquain gran devota del Corazón de Jesús (1).

Aunque la primera piedra se colocó el 30 de marzo de 1919, habría que esperar tres años para verlo terminado (o casi), siendo bendecido el monumento por el cardenal de Sevilla Eustaquio Ilundain el 19 de febrero de 1922. En la solemne ceremonia, el alcalde de Jerez don José González Rueda, leyó el acta de la consagración de la ciudad al Sagrado Corazón (2).

Las obras se realizaron por la empresa madrileña Casal y Peña, que encargó las imágenes al escultor sevillano Francisco Ceballos Montenegro, quien años después intervino en las esculturas de algunas fuentes de la Exposición Ibero-Americana de Sevilla o en la catedral de Vitoria. El coste del monumento ascendió a 23.664,35 ptas. (3).

El monumento fue construido junto a la Ermita del Calvario en un espacio ajardinado que con el paso de los años se vería seriamente alterado por la construcción de naves industriales y del edificio de Seminario (4). Con una altura de quince metros era visible desde muchos puntos de la ciudad. La imagen, de tres metros de altura, fue "esculpida en mármol blanco de Carrara, colocada sobre un airoso pilar de piedra de Martelilla, que descansa sobre gradería y basamento ejecutado en piedra oscura alicantina". En sus ángulos se pensó inicialmente situar esculturas de metro y medio de los cuatro evangelistas, aunque finalmente se optó por las de Santa Teresa de Jesús, San Agustín, Santa Margarita de Alacoque y la del padre Hoyos, "santos destacados en el amor al Corazón de Cristo". Puesto que la fecha de inauguración se acercaba y no hubo tiempo material de esculpir en mármol estas cuatro figuras, se colocaron provisionalmente los bocetos en escayola de los tres primeros y el de San Juan Evangelista. Medio siglo después aún permanecía así, tal como recordaba el periodista local Rodrigo de Molina en una crónica fechada en 1969 (5).


Y así parecen seguir a juzgar por las grietas que presentan que apuntan a un material de inferior calidad que el mármol…

Junto al de la Ermita del Calvario, son también muy conocidos los monumentos existentes en las antiguas bodegas de Díez Mérito y en las bodegas de Domecq. El primero de ellos se alza sobre la balaustrada que corona el edificio de los que fueron los escritorios de Díez Mérito, frente a la estación de ferrocarril. Se trata de una escultura en piedra de buena factura, situada sobre un tosco pedestal de sillares de arenisca, que presenta los dos brazos abiertos y elevados sobre cuyo origen y autoría existen distintas versiones. Juan de la Plata apunta que es la más antigua de las que existen en Jerez siendo levantada por iniciativa de Salvador Díez y Pérez Muñoz gran devoto del Corazón de Jesús junto a su esposa María Antonia Gutiérrez O´Neale y sus hermanos. Uno de ellos, residente en París, encargó su realización a un taller francés.

Al parecer, la obra estuvo situada inicialmente en una de sus bodegas, siendo posteriormente instalada y bendecida en su actual emplazamiento en los años 1910-1911.

El boceto o maqueta de esta figura estuvo colocado en la finca Alcántara, propiedad de Salvador Díez (6). Por su parte, el investigador Antonio de la Rosa atribuye su autoría al conocido escultor valenciano Ramón Chaveli, afincado en Jerez desde 1923, donde tallaría numerosas imágenes para distintas hermandades (7), por lo que sería una obra de realización más tardía. Lamentablemente, esta singular escultura que cuenta con un siglo de vida a sus espaldas, ha sufrido en los últimos años actos vandálicos de la mano del deterioro del edificio que preside, habiendo sido manchada parcialmente con pintura negra.



A Ramón Chaveli se debe también la imagen que se conserva en las bodegas Domecq sobre la puerta de entrada del patio del Sagrado Corazón, que da acceso a la bodega “La Tribuna” y que se alza frente a los jardines de la Cuesta de la Chaparra. A diferencia de la anterior está realizada en bronce (8). De similar tamaño y líneas estilísticas que la de Díez Mérito, presenta lo brazos menos extendidos y las muñecas algo más dobladas, apoyándose sobre un pedestal de piedra pintado en blanco con una placa de mármol con la inscripción “Bendeciré las casas donde la imagen de mi corazón sea expuesta y honrada”.

La portada sobre la que se alza la imagen está enmarcada por columnas dóricas y fue realizada en la primera mitad del XIX sirviendo “de eje a una composición simétrica que se construye con otros frentes de bodega y portadas de acceso más cercanas a las líneas tradicionales de la arquitectura jerezana” (9). Sobre la puerta, una barandilla de hierro rodea el pedestal de la escultura y como dato curioso, recordaremos como con anterioridad hubo otra del dios Baco que fue retirada en la década de los 20 del siglo pasado siendo sustituida por la imagen actual del Sagrado Corazón (10).



Del mismo escultor valenciano son también otras imágenes de trazos muy similares a las anteriores. De una de ellas, la que estuvo situada en un patio lateral del Hospital Santa Isabel de Hungría (conocido como “de los locos”), tenemos referencias por las fotografías conservadas en el Archivo Municipal, anteriores a la remodelación del edificio como instituto. Esta escultura, realizada también en piedra y de tamaño parecido a las citadas, tiene, a diferencia de aquellas, los brazos hacia abajo, desconociéndose actualmente su paradero. Mejor suerte ha corrido otra de las obras de Ramón Chaveli, el Sagrado Corazón que realizó para las Siervas de María. Aunque en 1998 tuvieron que dejar la ciudad y cerrar su convento, se conservó la imagen tras la transformación del edifico en hotel pudiendo verse hoy en día en la entrada del actual hotel Ítaca, en la calle Diego Fernández de Herrera 1, junto a la plaza de Las Angustias. De mayor tamaño que las anteriores y labrada también en piedra, la imagen se alza sobre un alto pedestal presentando la mano izquierda señalando el corazón y la derecha con el brazo ligeramente levantado. La escultura, que debió ser realizada a principios de los años treinta del siglo pasado, ocupaba el lugar central de un pequeño patio desde el que se accedía a la capilla (actual restaurante). Tras la remodelación del edificio se cubrió este espacio, respetándose el emplazamiento original que ahora se sitúa delante de la recepción (11).



De menor tamaño que las anteriores, y también labradas en piedra, son otras imágenes del Sagrado Corazón que se conservan en la ciudad. La más antigua de todas es la que puede verse en el rosetón de la fachada principal de la que fuera iglesia de la Compañía de Jesús (actual sala Compañía), templo que terminó de construirse en 1704 (12).

Menos conocida es la que se encuentra en el antiguo colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Barja, centro que cerró sus puertas a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado donde, pese a la ruina del edificio, aún se mantiene en pie esta escultura de menor tamaño que el natural, sobre un pedestal situado en la parte central de un pequeño patio al que se accedía desde la puerta principal (13).



Más moderna que las citadas, de mediados de los 60 del siglo pasado, es la que preside el patio del colegio La Salle Sagrado Corazón-Mundo Nuevo, en la calle Ventura Misa.

Otras imágenes del Sagrado Corazón.

Para terminar este recorrido por la iconografía del Sagrado Corazón en la ciudad, recordaremos el medallón situado sobre el dintel de la puerta principal del Ayuntamiento de Jerez, en el que se inscribe un altorrelieve, labrado en piedra, con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Realizado por el escultor Ramón Chaveli, siendo alcalde Enrique Rivero Pastor, “…con fecha de 17 de octubre de 1929, la Comisión Municipal del ayuntamiento jerezano en su punto décimo acordó por unanimidad celebrar una solemne ceremonia de la entronización del Sagrado Corazón de Jesús” colocando esta imagen que sería posteriormente retirada en tiempos de la República.

En 1941, durante la alcaldía de Eduardo Delage Atané, se llevaría a cabo un solemne acto de “reentronización” del Sagrado corazón, colocándose de nuevo la figura tal como hoy la vemos (14).

Numerosas son también las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús presentes en otros edificios, templos y conventos de la ciudad que aún se conservan o de las que tenemos referencias. Entre ellas destacamos la imagen tallada en madera que puede verse en el santuario San Juan Grande, que estuvo ya desde sus inicios en el antiguo templo del Hospital de Santa Rosalía, mencionada ya en 1969 como otra que existió en el Alcázar y de la que desconocemos su paradero (15). Entre las imágenes más antiguas y notables hay que mencionar la existente en el Convento de Capuchinos, una escultura procedente de la antigua iglesia de la Compañía tallada en 1741 por Diego Roldán, de gran interés “en cuanto supone uno de los más tempranos ejemplos de esta iconografía” (16).

Con todo, una de las más populares y procedente también del antiguo templo de los jesuitas, es la imagen que se conserva actualmente en la iglesia de Madre de Dios y que cada año procesiona por el barrio. Se trata de una escultura del padre Victoriano Salmón trasladada a esta parroquia desde la antigua iglesia de la Compañía de Jesús cuando se mudaron a ella los jesuitas en 1972 (17).

Monumentos en el entorno rural.

Hace ya más de 20 años, visitando el pago de Macharnudo, conocimos el que, a nuestro juicio es el monumento más llamativo de cuantos se levantan al Sagrado Corazón de Jesús en nuestra ciudad. Enclavado en la conocida Viña El Majuelo, está situado en lo más alto del Cerro del Obispo, junto al vértice geodésico. Desde este lugar se domina un soberbio panorama del viñedo jerezano, con la ciudad como telón de fondo a 5 km al sureste (18). Rodeado de vegetación, este rincón de la campiña fue durante muchos años un privilegiado lugar de oración tanto para los impulsores del monumento, la familia Domecq, propietaria de la viña, y sus invitados, como para otros visitantes y grupos que se congregaban en este lugar.

A modo de ejemplo, aquí se celebró en muchas ocasiones la tradicional “Fiesta de las Espigas y Bendición de los Campos" que organizaban la Adoración Nocturna. Sobre la celebrada en 1940, la crónica de ABC informa que "asistió el consejo diocesano de treinta y cinco partidos de la Adoración Nocturna. Hizo la presentación de los adoradores el abad de la colegial, doctor don Teodoro Molina Escribano. La concurrencia de aquella, procedente de Sevilla y jerez, fue numerosísima. La bendición se hizo en lugar tan pintoresco como el llamado Cerro del Obispo"(19).

Pese al deterioro de los jardines que rodean el monumento, éste ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. Se alza sobre una plataforma escalonada de base cuadrada con tres niveles, en cuya zona central se levanta un basamento octogonal donde se apoya un curioso pedestal cilíndrico con diferentes molduras. Sobre él se encuentra la imagen del Sagrado Corazón, realizada en hierro colado pintado en blanco, en tamaño natural. Presenta el brazo derecho levantado, bendiciendo, mientras que el izquierdo sostiene una gran cruz en la que se lee "In hoc signo vinces": con este signo vencerás. En la parte superior del pedestal está inscrito el lema "Tu reinas ya", mientras que en su base figura incisa la siguiente leyenda que nos da pistas sobre la época de su construcción: “Año de 1926. Institución de la Fiesta del Reinado Social del Sagrado Corazón”.

Una pequeña escalinata con doce escalones conduce desde el camino de acceso que se traza en el jardín hasta la base del pedestal. Si observamos la figura por detrás podremos leer en su base el nombre de la empresa donde fue adquirida, la conocida firma parisina “La statue religieuse”, que surtía de objetos e imágenes religiosas a través de su amplio catálogo, a países de todo el mundo. Las estatuas de hierro de esta firma fueron realizadas por las fundiciones Val d,Osne y Tusey, de donde puede proceder la imagen de El Majuelo (20).

En cuanto a la parte arquitectónica se refiere, desconocemos quien fue su autor, aunque aventuramos el nombre del arquitecto jerezano Francisco Hernández Rubio por la similitud del monumento del Majuelo, con el que proyectara en 1920 para la localidad malagueña de Pizarra (21) y que fue destruido en 1936 (ver diseño). Este último fue encargado por el conde de Puerto Hermoso, emparentado con la familia Domecq que recomendó al arquitecto, quien ya había realizado otros proyectos para la empresa (22).



Con menos monumentalidad que la del Cerro del Obispo, en nuestro entorno rural existen otras esculturas del Sagrado Corazón de Jesús, como la que está presente en la finca La Granja. Conocida también como Santa Teresa, se encuentra en las proximidades de la barriada rural de La Corta presentando en la actualidad un preocupante estado de deterioro. Desde 1826 perteneció a Pedro Domecq Lembeye, quien tenía en estos parajes próximos al río Guadalete, una residencia de recreo, pasando después a sus herederos (23). Citada ya por Madoz en 1848 como una de las casas de campo más notables de la ciudad, fue adquirida por el Ayuntamiento de Jerez en 1995, albergando en la actualidad un parque periurbano que no termina de adaptarse para el uso público. Durante muchos años, esta residencia de recreo, rodeada de jardines, bosquecillos y viñedos se convirtió en un agradable espacio en el que no faltaron tampoco los parterres de flores, las fuentes y las albercas. En uno de los rincones del jardín, frente a la casa, se construyó también un sencillo monumento al Sagrado Corazón que aún se conserva entre la vegetación. Sobre un montículo artificial de sillares de arenisca, a modo de pedestal, se levanta la imagen labrada en piedra y a tamaño natural, con los brazos levantados y extendidos. Sus líneas estilísticas son similares a las ya descritas, por lo que podría ser obra de los años 20 del siglo pasado.

Otra imagen de gran interés es la que se encuentra en un extremo de la finca Olivar de Matajaca, rodeada de una pantalla de cipreses que casi la ocultan entre los cultivos, muy cerca de las antiguas cuevas-cantera de la Sierra de San Cristóbal. Sobre una sencilla plataforma escalonada que termina en un pedestal de sillares de arenisca en el que debió haber una placa conmemorativa hoy desparecida, se levanta esta imagen labrada en piedra mostrando los brazos abiertos y extendidos hacia abajo (le falta la mano izquierda). De rasgos similares a las ya descritas, fue probablemente realizada también en las primeras décadas del siglo XX. De menor tamaño, encontramos también otra curiosa imagen del Sagrado corazón en el cortijo de Las Quinientas, presidiendo una portada de cantería que da acceso al patio en la que puede leerse la fecha de 1787 (23).

Para saber más:
(1) De Molina, R.: "Jerez y el Corazón de Jesús", ABC, 22 de junio de 1969, Edición de Andalucía, p. 47
(2) Caballero Ragel, J.: El monumento al Sagrado Corazón en la Ermita de El Calvario de Jerez, 30 de diciembre de 2016, https://jerezenlahistoria.wordpress.com; Bellido Castellano, V.: Historia de la hermandad de Ntra. Sra. De la Piedad y Santo Entierro, 2009; Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.97.
(3) Álvarez Luna A., Guerrero Vega M.ª y Romero Bejarano M.: La intervención en el patrimonio. El caso de las Iglesias Jerezanas (1850-2000), Colección Premios Manuel Esteve, 5. Ayuntamiento de Jerez, 2003, p. 232.; Romero Bejarano, M.: Iglesias y conventos de Jerez, Almuzara, 2018, p.128. Para conocer otras obras del escultor sevillano Francisco Ceballos Montenegro pueden ver los enlaces: http://sevillaeterna.es/conquistadores/ http://exposicioniberoamericanadesevilla1929.blogspot.com/2010/04/la-fuente-monumental-del-sector-sur.html y http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?f=66&t=8069, consultados el 13/06/2018; Caballero Ragel, J.: El monumento… op. cit.
(4) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.168.
(5) De Molina, R.: "Jerez… op. cit.
(6) De la Plata, J.: Los dos monumentos jerezanos al Sagrado Corazón de Jesús, Diario de Jerez, 8 de junio de 2009. Tanto el origen como las fechas de realización que se plantea en el trabajo de Juan de La Plata, son mantenidos también por Pedro Díez Tella, bisnieto de Pedro María Díez Pérez de Muñoz “quien lo encargó en París, donde residía para encargarse del negocio de exportación de la bodega”, como puede leerse en el grupo de Facebook “Cosas jerezanas que se han perdido con el tiempo”, 3 de junio de 2016. Sobe otros monumentos religiosos erigidos por Salvador Díez: García Lázaro A. y J.:Cruces en el paisaje”, Diario de Jerez, 29 de marzo de 2015.
(7) De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira afincado en Jerez: Ramón Chaveli Carreres”, Revista de Historia de Jerez, nº 11-12, 2005/06, p. 299
(8) Ibidem, p, 299 y De la Rosa Mateos, A.: El escultor Ramón Chaveli Carreres (1879-1947), Asociación Pública de Fieles de la sagrada Mortaja, 2005 p. 76.
(9) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera. Guía Artística y Monumental, Sílex, 2004, p.97.
(10) Jiménez García, J.L.: Grabados de bodegas jerezanas hacia 1850, Jerez siempre, disponible en el enlace: http://www.jerezsiempre.com/index.php/Bodegas_Jerezanas_1850, consultado el 13/06/2018. Ver también, Velo García E.: La Bodega de Baco, Información Jerez, 21 de julio de 2007.
(11) De la Rosa Mateos, A.: El escultor… op. cit. p, 70 y 75. Pueden verse también referencias a estas dos últimas imágenes en De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira… op. cit. p, 298.
(12) Romero Bejarano, M.: Iglesias y conventos de Jerez, Almuzara, 2018, p.277
(13) Las fotografías de esta imagen han sido tomadas del grupo de Facebook “Cosas jerezanas que han desaparecido con el tiempo”, aportadas por Dora Escribano Vera, Manuel García Filgueira e Ildefonso Sánchez.
(14) De la Rosa Mateos, A.: "Un escultor de Alcira… op. cit., p.292.
(15) De Molina, R.: "Jerez… op. cit.
(16) Pomar Rodil, P.J. y Mariscal Rodríguez, M.A.: Jerez de la Frontera… op. cit., p. 219.
(17) Ibidem, p. 57. García Gutiérrez, F.: El P. Victoriano salmón, S.J. (1839-1910), escultor, Boletín de Bellas Artes, nº 19,1991, p. 161. Otros autores atribuyen la obra a Francisco Font quien realizaría la escultura diseñada y dibujada por V. Salmón en 1899 para la iglesia de los jesuitas de Jerez, como puede leerse en el enlace: http://gloriasdevalladolid.blogspot.com/2012/07/el-escultor-francisco-font-y-pons.html, consultado el 13/06/2018 o en http://revistamatagorda.puertoreal.es/177-2/#fnref-177-98, consultado el 13/06/2018.
(18) García Lázaro A. y J.:Cruces en el paisaje”, Diario de Jerez, 29 de marzo de 2015.
(19) La Fiesta de las Espigas, ABC, 5 de junio de 1940. Edición de Andalucía, p. 7.
(20) Información complementaria sobre la firma La statue religieuse y algunas de sus realizaciones puede obtenerse en el siguiente enlace http://www.vanderkrogt.net/statues/foundry.php?id=Raffl&page=1.
También en: https://e-monumen.net/patrimoine-monumental/sacre-coeur-enghien/ , consultados el 13/06/2018.
(21) La similitud de ambos proyectos y la sugerencia de la posible autoría de Hernández Rubio nos fue planteada por nuestro amigo el arquitecto y profesor J.M. Aladro Prieto.
(22) Merino Calvo, J.A.: El arquitecto jerezano Francisco Hernández-Rubio y Gómez, 1859-1950, Ayuntamiento de Jerez, 1995, p.101. Sobre el monumento de Pizarra: http://pizarraenelrecuerdo.blogspot.com/2013/06/, consultado el 13/06/2018.
(23) Jiménez García, J.L.: Vistas de Jerez desde una viña, Diario de Jerez, 11 de marzo de 2018. De esta publicación ha sido tomada la acuarela de la casa de recreo de La Granja, frente a la que se sitúa el monumento al Sagrado corazón mencionado.
(24) VV.AA.: Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Cádiz. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. 2002, p. 224.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: : Miscelánea, Patrimonio en el mundo rural, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 17/06/2018

El Salado: algo más que un arroyo. (2)
Al encuentro de la historia junto al Arroyo Salado de Caulina.




Como recordarán los lectores, el pasado domingo realizamos un recorrido por los paisajes del arroyo Salado de Caulina, recordando como este modesto curso fluvial es uno de los más citados en las fuentes documentales al estar vinculado con no pocos episodios de nuestro pasado. Conocido también con los nombres de Badalejo, Salado de Cuenca, Albadalejo… es mencionado en la historiografía tradicional jerezana, figurando en los planos y mapas de los últimos tres siglos (1).

Los Llanos de Caulina en la geografía antigua.

Antes, mucho antes de que los primeros hombres poblaran este rincón de la campiña, la gran planicie que hoy constituyen los Llanos de Caulina fueron un territorio de unión entre los valles de los ríos Guadalete y Guadalquivir. Diferentes autores han destacado la importancia desde el punto de vista paleogeográfico de estos amplios espacios que hoy surca el arroyo Salado, identificándolos como “el antiguo paso de un brazo del Guadalquivir que desembocaba en el estuario actual del Guadalete, al comienzo del Cuaternario” (2). Y es que, hace unos 2,5 millones de años, a lo largo del Plio-Pleistoceno, esta gran depresión aluvial constituyó un canal secundario del Guadalquivir “que, desde el caño de Casablanca, se dirigía por el valle del actual arroyo del Salado a la zona de La Cartuja, donde posiblemente se le unía al río Guadalete como un afluente” (3).

El origen de estos llanos es fundamentalmente tectónico como delata la trayectoria que sigue el Salado entre el cerro del Trobal y las antiguas canteras de Majarazotán (4). Debido a estos últimos movimientos tectónicos que durante el Pleistoceno se producen en las cordilleras béticas occidentales, se originaron pliegues y fallas (Falla del Bajo Guadalquivir) que levantaron ligeramente el terreno al norte de los Llanos de Caulina, creando así la actual divisoria de las cuencas del Guadalquivir y Guadalete y cortando definitivamente la antigua conexión existente a través de los Llanos hace unos 2 millones de años (5).

Sea como fuere, en los albores de la aparición de los primeros hombres en estos parajes, los Llanos de Caulina eran una amplia depresión conectada con el amplio estuario del Guadalete que en tiempos históricos se iniciaba en las proximidades de la Cartuja y penetraba hacia el interior a través de los la vaguada de La Catalana. Este territorio debió tener el aspecto de un gran estero y de un extenso aguazal recorrido por multitud de canales que, por sus dificultades de drenaje, se anegaba fácilmente con las lluvias invernales inundado buena parte de estos parajes que hoy drena el Salado. No es de extrañar por ello que, debido a esta facilidad de comunicación que posibilitaban los esteros y a los recursos que de ellos podían obtenerse, se hayan encontrado en los bordes de estos llanos y a orillas del Salado de Caulina, yacimientos de gran interés que testimonian la presencia de las distintas culturas desde hace milenios.

La historia junto al Salado de Caulina.



Entre los enclaves más relevantes destaca sin duda El Trobal, un poblado de la Edad del Cobre, ubicado en un cerro entre los arroyos del Rano y de La Basurta, tributarios del Salado, en el borde oriental de los Llanos de Caulina “que debía constituir en esta época una zona lacustre” (6). Entre 1985-1988, en los terrenos de una cantera, se pusieron al descubierto más de un centenar de estructuras correspondientes en su mayoría a silos de unos 3000 a.C.

Al mismo periodo corresponde un enterramiento colectivo en una pequeña cueva artificial, datado a finales del tercer milenio y comienzos del segundo a.C., que fue excavado en 1988 en Torremelgarejo, en las cercanías del castillo, en un lugar desde el que se domina todo el contorno. Entre los ajuares que acompañaban a los restos óseos allí depositados destacan vasos cerámicos y puntas de flecha, así como una alabarda de sílex, pieza esta última de gran factura. Ambos enclaves son una clara muestra de las sociedades tribales neolíticas asentadas en los alrededores de los Llanos de Caulina (7).

Próximo al circuito de Velocidad, situado junto al arroyo del Gato y controlando estratégicamente la llanura diluvial, se encuentra el Cerro Naranja. Se trata de una pequeña elevación de 57 m, donde se excavó en 1984 una villa de campo turdetana ocupada desde finales del siglo IV a los comienzos del III a.C., cuando se abandona.



La presencia romana en esta zona está también confirmada por varios yacimientos entre los que destacan los restos de una villa del siglo I y II d.C. hallada con motivo de las obras de la autovía de Arcos en 2005, junto a Torremelgarejo, o los alfares situados en el reborde oriental de los Llanos de Caulina. Entre ellos destacan el de El Boticario (junto a Cerro Naranja y el circuito) y el de Las Aguilillas, junto a Estella del Marqués, también del siglo I. d.C, vinculados ambos al arroyo Salado de Caulina y a los cercanos afloramientos de arcillas triásicas (8). En el cortijo de Jara, en la cabecera del valle del Salado, se encontró hacia 1960 una escultura femenina que debió formar parte de una villa cercana.

Conocida como “Dama de Jara”, puede admirarse en la planta baja del Museo Arqueológico (9). Otros enclaves romanos en estos parajes, relacionados con posibles villas y alfares son los situados en las proximidades de La Catalana, en las cercanías de La Vaquera o el ubicado junto a La Cartuja en la confluencia del Salado y el Guadalete.

Ya en los siglos medievales, el valle del Salado servirá de vía de comunicación natural entre las campiñas gaditanas y las sevillanas, entre el Guadalete y Gibalbín. De origen andalusí, el topónimo de Albadalejo (también en sus formas de Badalejo o Baladejo) con el que se conocerá el arroyo y una parte de los Llanos de Caulina situados frente a Estella del Marqués, apuntan también a la presencia árabe en estos parajes. Junto al Salado discurría la antigua Cañada de Albadalejo o Albaladejo nombre que, como apunta Laureano Aguilar, “procede del árabe al-Balat= el camino, cañada que, en parte, discurre también sobre el trazado de la vía romana” (10).



La Torre de Melgarejo, fortificación levantada probablemente en el siglo XIV, sirvió también para controlar el territorio de los Llanos de Caulina y los caminos que los cruzaban cuando estas tierras lo fueron de frontera. Como dato curioso, durante el siglo XIV, el valle del Salado fue la ruta elegida por los ejércitos de Alfonso XI, con el rey a la cabeza, cuando desde Sevilla se desplazaba hacia el Campo de Gibraltar en las diferentes campañas militares que el monarca castellano llevó a cabo en el Estrecho (11). En esta misma época, la historiografía local, sitúa a orillas del Salado, en los Cerros del Real (Lomopardo), la gesta heroica de Diego Fernández de Herrera cuando en 1339 dio muerte al emir Abū Mālik, hijo del sultán de los benimerines Abū l-Hasan, quien al frente de un fuerte contingente militar, llevó a cabo incursiones por los campos de Medina, Jerez y Arcos. Malherido después de su



hazaña, el jerezano cruzó el Salado por el “vado del Testudo” y a través del camino de Albadalejo, consiguió llegar a la ciudad donde murió poco después (12). En 1370, en el paraje donde se unen el Salado y el Guadalete, tuvo también lugar la conocida como Batalla del Sotillo, que inmortalizaría Zurbarán en un famoso cuadro (13).

Más cerca ya de nuestro tiempo, y como prueba de que el arroyo Salado fue siempre un curso permanente de agua, en su cauce se construyeron diversos ingenios hidráulicos como el Molino de La Cartuja o del Salado o la Molineta de la Catalana, topónimo este último que aún da nombre a un antiguo camino que, desde Lomopardo, conduce hasta Estella del Marqués (14).

Los puentes y alcantarillas del Salado.

En el Jerez medieval, junto a los puentes y alcantarillas del Guadajabaque y el Mata Rocines, tuvieron también un papel destacado en los caminos en el entorno de la ciudad, los que se labraron para salvar las crecidas aguas del Salado o Albadalejo. De uno de estos puentes da cuenta el profesor Juan Abellán en un interesante estudio sobre las estructuras viales del Jerez del siglo XV en el que informa de la construcción de un puente de madera para cruzar el arroyo Salado en dirección hacia Arcospor el camino que va a las caleras” (15). Las caleras estaban ubicadas en el entorno de Las Aguilillas y Los Garciagos, llegándose a ellas por una vía que, seguía en parte el trazado el antiguo camino de Albadalejo. La obra se llevó a cabo en un lugar que en la actualidad se corresponde, aproximadamente, con el paraje donde se sitúa el puente de la carretera de Cortes que cruza este arroyo a la altura de la Venta Las Cuevas en Estella del Marqués.

Dos siglos más tarde, encontramos nuevos puentes en el Salado. Refiriéndose a él con uno de sus nombres antiguos, Badalejo o Badalae, el historiador Bartolomé Gutiérrez (1756) señala que: “Tiene este referido Badalae dos puentes, una dilatada por el passo del Hato de la Carne; y otra en la atraviesa desde Cartuxa al Puente Grande, que es indispensable camino de toda la costa desde Puerto Real y Cádiz hasta Alcalá, Ximena y toda la Serranía y costas del mediterráneo, por ser este tránsito el alambique por donde deben pasar quantos fueren y vinieren de una y otra marina Atlántica y Mediterránea” (16).



El primero de los puentes mencionados permitía el paso del Salado en el Hato de la Carne, paraje situado en los Llanos de Caulina, en las proximidades del actual cruce de las autovías de Arcos y Sevilla. Por este paraje salvaban el río los caminos que se dirigían a la Torre de Melgarejo, Arcos y Bornos, casi por el mismo lugar en el que hoy se cruza este arroyo. El segundo de los citados, quizás el más conocido después del de Cartuja (“el Puente Grande”), era la llamada “alcantarilla del Salado”, que estuvo situada en un punto muy próximo al lugar por el que en la actualidad cruza este arroyo el puente por el que se accede a Viveros Olmedo que estuvo en uso hasta finales de los 60 del siglo pasado. Desde este mismo puente, aguas abajo, se aprecian aún los estribos de dos de las antiguas alcantarillas, una de los cuales estuvo en servicio hasta comienzos del siglo XX.

Esta alcantarilla del Salado, que aparece también reflejada en antiguos mapas y planos (17), era para la ciudad de Jerez de una gran importancia estratégica, por ser el paso obligado para acceder también al puente de Cartuja y a los caminos que se dirigían a Medina, Vejer, La Puente y Cádiz. No es de extrañar por ello que a lo largo de los últimos seis siglos existan abundantes referencias documentales acerca de las numerosas reparaciones de las que fue objeto. El profesor Abellán, en el estudio anteriormente mencionado, informa que ya en la sesión concejil del 10 de junio de 1457, se dan instrucciones para que el regidor Íñigo López, junto al jurado Alfonso de Trujillo, acompañen a los “alcaldes de los alarifes de esta ciudad que vean la dicha alcantarilla e vean lo que es menester para reparar bien la dicha alcantarilla e lo traygan por escripto para que ellos lo vean” (18). La ruina del puente debió de continuar al menos un año más, a juzgar por las noticias que de él nos da el historiador Bartolomé Gutiérrez quien informa al respecto que “en 14 de septiembre se trató de componer la Alcantarilla del Salado que va a Medina y destinaron para ello por Diputados a Pedro de Sepúlveda y a Alfonso de Trujillo, que fue el que dio el aviso para que con los Alarifes entendiesen en su fábrica. Era obrero de los muros de Xerez Fernan Ruiz Cabeza de Vaca 24 de Sevilla y Regidor de Xerez su Patria” (19). Tras numerosas vicisitudes, en las que se narra como el puente estuvo en ruina durante unos años en los que los vecinos arrancaban sus piedras para “enriar lino”, parece que, como indica Abellán, la obra se había reparado ya en 1466.

En los siglos posteriores se siguieron realizando numerosas obras de mantenimiento y reformas. De algunas de ellas nos da cuenta el historiador Joaquín Portillo en su obra “Noches Jerezanas”, donde se apunta que “… el año 1706, siendo corregidor don Andrés Santo de Rosas, y diputado del pósito don Diego Suárez de Toledo y Torres, […] se reedificó la alcantarilla del Salado… y últimamente, por acuerdo del constitucional Ayuntamiento de 1837, siendo alcalde 1º don Juan Esteban Apalategui, se renovaron las alcantarillas del antedicho Salado y se consumó su arrecife. Empezó la obra el 17 de agosto, y se concluyó el 9 de noviembre, gastándose en tan preciosa y útil alcantarilla que tiene 80 pasos de largo, 83.193 ½ reales, siendo director el arquitecto don Manuel Zayas, y diputados don Juan Antonio Zalazar y don Sebastián Benítez…” (20). En esta última referencia parece apuntarse la existencia de dos puentecillos, los mismos de los que aún se conservan los arranques en el cauce del Salado, junto a Viveros Olmedo. Los estribos de la más cercana sirvieron de apoyo, hasta el año pasado, a la tubería que transportaba el agua hasta el Polígono Industrial de El Portal y que cruzaba también adosada al Puente de Cartuja.

En el Museo Arqueológico de Jerez se conserva una lápida que recuerda las obras de mejora llevadas a cabo en el puente de Cartuja y la reedificación de la alcantarilla del Salado en 1706 a la que aludía Joaquín Portillo. La transcripción de la misma es la siguiente:

REINANDO EN ESPAÑA LA MAG(ESTAD) DE D(ON) FHELIPE 5 POR AC(UER)DO DE LA M(VY) N(OBLE) I M(VY) L(EAL) CIV(DAD) DE XEREZ DE LA FRA S(IEN)DO SV COREXIDOR EL SR D(O)N ANDRES ANTO(N) DE ROZAS MARQ(VE)S DE AÑAVETE COM(ENDAD)OR DE TOROBA DEL ORDEN DE CALATRABA CAVA(LLERI)ZO DE S(V) MAG(ESTAD) SVPERINT(ENDEN)TE E REN(TA)S R(EALE)S DE ESTA z(IVDAD) I PARTIDO CAV(ALLER)O 24 DIP(VTA)DO DE POSITO EL SR D(ON) DIEGO SVAREZ DE TOLEDO I TOR(R)ES SE REDIFICARON ALMAZ(ENES) AZUDAS CANNALES MPLINO PVENTE I LA DE LA ALCANTARIL(LA) DEL SALADO AÑO DE 1706”.

Aunque con el transcurso del tiempo los viejos puentes y alcantarillas del Salado se fueron renovando, conservamos algunas imágenes que nos evocan sus últimos restos, como las realizados en las primeras décadas del siglo XX por el fotógrafo jerezano E. Butler, verdaderamente idílicas.



Ojalá que los planes de restauración de riberas y de trazado de un paseo fluvial previstos en estos parajes, sirvan para recuperar el entorno de aquellas alcantarillas del Salado, junto a La Cartuja, que tantos servicios prestaron a los jerezanos.

Para saber más:
(1) Pueden consultarse al respecto: López T.: Mapa Geográfico de los Términos de Xerez de la Frontera, Algar, Tempul y despoblados y pueblos confinantes…1787. AMJF, C. 13, nº 27. 33 x 42 cms.; Levé a vue de la route de Jeres a Medina Sidonia, Echelle en mètres 1: 20.000, 1842, Centro Geográfico del Ejército; Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz; Mayo. A.: “Plano General de la parte estudiada en la cuenca del río Guadalete, con la representación de los manantiales principales y los trazados hechos para la conducción de aguas á Jerez de la Frontera”, en Memoria relativa a las obras del Acueducto de Tempul para el abastecimiento de aguas a Jerez de la Frontera. Anales de Obras Públicas, nº 3. 1877; Lechuga y Florido, A.: “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero. Año de 1904. Escala 1:25.000
(2) Mapa Geológico de España. Hoja 1.048. Jerez de la Frontera. Instituto Geológico y Minero de España. 1988. pg. 32; Gutiérrez Mas, J.M. et al.: Introducción a la Geología de la Provincia de Cádiz. Universidad de Cádiz. 1991, p. 170
(3) González Rodríguez, R. y Ruiz Mata, D.:Prehistoria e Historia Antigua de Jerez”, en Caro Cancela, D. Coord.: “Historia de Jerez de la Frontera. De los orígenes a la época medieval”. Tomo 1. Diputación de Cádiz. 1999, p. 22.
(4) Mapa Geológico de España… obra citada, p. 30
(5) Ibidem, 32; González Rodríguez, R. y Ruiz Mata, D.:Prehistoria…” obra citada, p. 22.
(6) El lector puede encontrar amplia información sobre los distintos enclaves históricos situados en el entorno de los Llanos de Caulina y el Salado en González Rodríguez, R. y Ruiz Mata, D.:Prehistoria…” obra citada. La referente a El Trobal, en las págs. 46-50; la relativa a Torremelgarejo en págs. 54-59 y a Cerro Naranja en págs. 108-112.
(7) Ramos Muñoz, J.: Alabarda de sílex de Torremelgarejo, "La pieza del mes”, 18 de febrero de 2017, Museo Arqueológico Municipal de Jerez, Asociación de Amigos del Museo.
(8) González Rodríguez, R. y Ruiz Mata, D.:Prehistoria… obra citada, p. 166.
(9) Balil, A.: Esculturas romanas de la península ibérica II, 1978, pp. 370-371. Sobre esta escultura, y del mismo autor, “Estatua romana del Museo de Jerez”. Archivo Español de Arqueología XXXV. Madrid: 103-104.
(10) Aguilar Moya, L.: “Jerez islámico”, en D. Caro Cancela (coord.), Historia de Jerez de la Frontera I. De los orígenes a la época medieval, Cádiz, 1999, p. 246.
(11) López Fernández, M.: De Sevilla al Campo de Gibraltar. Los itinerarios de Alfonso XI en sus campañas del Estrecho. Historia Instituciones y Documentos, 33, 2006.
(12) Manzano López, M.A.: La intervención de los benimerines en la Península Ibérica, C.S.I.C., 1992, p. 311. Sobre la identificación de los Cerros del Real con el lugar donde el príncipe Abū Mālik, instaló su tienda y la hazaña de Diego Fernández de Herrera existen numerosas referencias en la historiografía jerezana, entre otras: Abellán Pérez, J.: El Libro del Alcázar, EH Editores, 2012, p. 35; Gonzalo de Padilla: Historia de Xerez de la Frontera (siglos XIII-XVI). Introducción, edición e índices de Juan Abellán Pérez, Agrija Ediciones, 2008, p. 41.; Martín de Roa (1617):Santos Honorio, Eutichio, Eſtevan, Patronos de Xerez de la Frontera”. Edición Facsímil, Ed. Extramuros Edición S.L., 2007. Cap. VII, p. 24.; Rallón, E.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación, Ed. de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, Vol. II, p. 46. y Gutiérrez, B.: Historia de la Muy Noble y Leal Ciudad de Xerez de la F., (Jerez, 1886 edición facsimilar de 1989, t. II, p. 196.
En un interesante artículo, se han expuesto sintéticamente las contradicciones históricas en torno a la figura de Fernández de Herrera: Jiménez López de Eguileta, Javier E.: Diego Fernández de Herrera, ¿leyenda o realidad?, Diario de Jerez, 10 de octubre de 2016.
(13) García Lázaro, J. y A.: Un resplandor en la noche. Con Zurbarán por las riberas del Guadalete en El Sotillo, Diario de Jerez, 28 de mayo de 2017.
(14) En un documento de 1747 “Plano sobre el 'Término de Xerez'” (que figura en el libro Arquitectura Barroca en Jerez, Teodoro Falcón) se muestra la ubicación del Molino de la Cartuja (en el Salado), aguas arriba de la Alcantarilla. Del molino del Salado tenemos también noticia a través del Catastro de Ensenada (1749). Propiedad de los padres cartujos rendía al año 1320 reales.
(15) Abellán Pérez, J.: “Construcción y reparación de estructuras viales. Jerez de la Frontera en el siglo XV”. Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencias Medievales, nº 3, vol. 1, pp. 7-21, 2002. Sobre las caleras puede consultarse Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004, donde existen numerosas referencias sobe ellas.
(16) Gutiérrez, B.: Historia del estado presente y antiguo de la mui noble y mui leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC. Ayuntamiento de Jerez, 1989, vol. I P. 47-48.
(17) Sobre mapas y planos que reflejan los distintos puentes y alcantarillas del Salado, Ver lo comentado en la nota 1.
(18) Abellán Pérez, J.:, obra citada, pg. 15.
(19) Gutiérrez, B.: Obra citada, T.II, p. 29.
(20) Portillo, Joaquín: Noches Jerezanas. Tomo I, p.98 y p. 153. Jerez. 1839. Para todo lo relacionado con las obras públicas en el Siglo XVIII recomendamos la lectura de Arquitectura y Urbanismo en el jerez del Siglo XVIII, de Fernando Aroca Vicenti. C.U.E.S.-Caja San Fernando. Jerez 2002 y en especial el Cap. III, 4. pp. 149-159.
(21) García Lázaro, J. y A.: Viejos puentes en viejos caminos, Diario de Jerez, 11 de octubre de 2015.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: : Paisajes naturales, Río Guadalete, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 10/06/2018

 
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