Al encuentro de los cortijos de origen árabe.
Un recorrido por los topónimos vinculados con “maysar”, “machar” y “majar”.




Publicada el 01/03/2014
Sin más pretensiones que las de acercarnos al conocimiento de algunos topónimos de la zona, vamos a ocuparnos, en nuestro recorrido de hoy por las campiñas gaditanas, de una serie de nombres de lugares que se relacionan probablemente con antiguos enclaves rurales de origen árabe.

Se ha aceptado tradicionalmente que el término cortijo puede derivar del “curticulum” latino y que los árabes usaban la voz “maysar” para referirse a estas propiedades rústicas. Este vocablo ha dado origen, entre otras, a las formas “machar” o “majar” que encontramos presentes en muchos de los nombres de antiguas aldeas y caseríos diseminadas por nuestras campiñas, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Como señala el profesor V. Martínez Enamorado, “distintos autores han interpretado el machar como un tipo de explotación agraria que no es suficientemente amplia para confundirla como un núcleo de población o también como na unidad agraria elemental” (1). A diferencia de la alquería (“qarya”), para la que se propone una cierta entidad de población y una unidad de propiedad, el cortijo árabe (“maysar”) es un núcleo de orden inferior, dependiente de una ciudad o alquería, destinado básicamente a la producción agropecuaria. (2)

Por la campiña de Jerez en busca de antiguos cortijos.

El profesor E. Martín Gutiérrez, en un pormenorizado estudio titulado “Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, da cuenta de buena parte de estos topónimos que pudieran estar relacionados con la existencia de antiguas alquerías o maysar de origen andalusí, mencionados ya en las fuentes documentales desde los siglos XIII y XIV, algunos de los cuales aún perviven, alterados en sus formas originales y castellanizados, pero conservando indicios de su primitivo significado (3).

Uno de los más conocidos es el de Macharnudo, que da nombre a un pago de viñas situado junto a la carretera de Trebujena, así como a la torre o “castillo” del mismo nombre que se alza en la viña El Majuelo, desde el que se domina un amplio sector de la campiña jerezana. Su nombre alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar “pelado” o “desnudo”, desprovisto de vegetación, aunque hoy día cubran sus laderas extensos viñedos (4).

Ha sobrevivido también en el tiempo el nombre de Majarazotán (o Majarrazotán), paraje situado en las proximidades de los Llanos de Caulina cruzado por los canales de riego del pantano de Guadalcacín y por la antigua traza del ferrocarril de la sierra. El profesor E. Martín plantea que pudiera tratarse del mayar de Azotán, assultan, el poder, el rey", es decir, del cortijo del rey. Es posible que nos encontremos con bienes fundiarios que pertenecían al reyezuelo Abén Abit, que tal, como describe la crónica alfonsina, “era sennor de Xerez” en los momentos previos a la conquista” (5). Si bien ya se ha perdido, se cita en protocolos notariales del siglo XVI el topónimo de Majarabrahen (cortijo de Abrahén, nombre judío), en referencia a una propiedad en las proximidades del actual Cuartillo y pudiera estar vinculado a alguno de los primeros repobladores de la ciudad a quienes se repartieran tierras en esos parajes. (6)

Uno de los nombres más llamativos en relación con las antiguas aldeas de origen andalusí repartidos por la campiña jerezana es sin duda el de Majarromaque (7). Su sonoridad y su rareza encierran un hermoso origen: “el majar del yeqüero”. Con diferentes formas según las fuentes documentales (Majarrocán, Matharrami, Macharrama, Marrumaque…) (8), resulta cuando menos curioso que en estos parajes a orillas del Guadalete, persiste la misma actividad que hace mil años: la cría de caballos en las dehesas de Garrapilos y Vicos, junto a Majarromaque.

Otros topónimos relacionados con los anteriores resultan hoy de más difícil localización al no haber llegado hasta nuestros días dando nombre a un lugar concreto.



Sabemos de ellos porque figuran en el documento de deslinde de términos entre Jerez y Arcos, aprobado por Alfonso X en 1274. Son los de Machar Xebut, Machar Almidax (“camino trillado”) y Machar Allha, (próximos todos a la zona del actual cortijo de Vicos y a Jédula), así como el de Machar Haní (“lugar verdeante, o de color verde intenso”) más cercano al término de Arcos y en el mismo sector (9). Aunque desconocemos el emplazamiento de Machar Almidax sabemos que lindaba con Vicos y estaban unidos por un camino: “la carrera que ba de Mathaz Almida por Vico” (10).

En las tierras de El Puerto de Santa María.

En la campiña portuense encontramos la pista de otras aldeas de origen andalusí mencionadas en el “Libro del Repartimiento” de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos “machares”: Machar Grasul y Machar Tamarit.

Aunque no ha sido posible determinar el emplazamiento exacto de ambos enclaves, puede afirmarse que se ubicaban en el entorno del paraje conocido como marisma de Los Tercios, una amplia cubeta natural, rodeada de lomas de suave pendiente, que se encharca en épocas de lluvia.



Este rincón de la campiña, también denominado como Hato de la Carne por ser en tiempos pasados el lugar donde pastaba el ganado, se encuentra en el sector oriental del actual término municipal portuense, lindando ya con tierras de Jerez.

De las fuentes documentales se deduce que el término de Machar Grasul, en el momento de su reparto, lindaba al Norte con Xerez y con la aldea de Grañina, al Oeste con las aldeas portuenses de Finojera y Bollullos y al Sur con al-Qanatir (la actual ciudad de El Puerto de Santa María) y con Sidonia (o Sidueña), ubicada en el enclave del actual Castillo de Doña Blanca, con la que lindaba también por el Este. Un posible emplazamiento de este “maysar” pudiera ser el pequeño Cerro de la Caldera donde han aparecido materiales de la época (11). El cerro se encuentra en el borde occidental de la marisma de Los Tercios, un paisaje en cuyos alrededores aún se conservan antiguas casas de viña como Los Chavicos, El Agostado o La Bodogonera. En cuanto al posible significado de este topónimo, algunos autores apuntan –considerándolo en la forma Machargazul -que bien pudiera referirse a un “maŷšar de los Ŷazūla”, una de las tribus bereberes establecidas en la zona y que dan también nombre a la población de Alcalá de los Gazules (12).

Las tierras de la aldea de Machar Tamarit quedarían más próximas a la Sierra de San Cristóbal, lindando al Norte con Xerez y Machar Grasul y al Sur y el Este con el término de Sidonia (13). Las laderas del antiguo cortijo de Pozo Lozano entre Las Beatillas y la autovía de Jerez-El Puerto son los parajes donde tal vez pudo asentarse esta alquería. El topónimo (tamarit o tamarite), presente también en otras provincias, podría estar relacionado con la existencia en sus alrededores de tarajes. Estos arbustos son frecuentes en la vegetación que acompaña a los arroyos de la zona y, especialmente, en el cinturón perilagunar de Los Tercios.

“Machares” en la campiña arcense.

En el término de Arcos debieron existir también con numerosos “machares”. De algunos de ellos tenemos noticia ya en 1258 gracias al documento en el que Alfonso X autoriza a la Orden de Calatrava a cambiar o comprar heredades a los lorigueros y menestrales de Sevilla (14), a quienes el monarca había hecho donación unos años antes de buena parte del término municipal de esta villa. Entre los cortijos mencionados aparecen los nombres de Machar Experem (referido a Espera), Machar Ruxca, Machar Fragos, Machar Almaay, Machar Halil, Machar Aznaz (Aznar?) y Machar Cancas Almoreira, Machar Alcavit… (15). Este último topónimo, que figura en otras fuentes como Machar Alcarix se ha querido identificar con la aldea que pervivió en época andalusí en el paraje donde se ubicó la ciudad romana de Carissa Aurelia.

Otro posible topónimo vinculado a estos enclaves rurales de la campiña arcense es el de Macharaví o Marcharaví (Majar + antropónimo árabe) que da nombre a un paraje situado entre el Arroyo Salado de Espera y la cuesta de Valdejudíos, en la entrada de Arcos desde Jerez, donde se asienta en nuestros días un extenso olivar.

En los campos de Matrera.



Una interesante relación de otros cortijos, granjas y pequeñas aldeas del rincón nororiental de las campiñas gaditanas es la que nos ofrece un diploma real, sellado en Brihuega en 1256, en el que Alfonso X hace concesión a la orden de Calatrava de la villa y el castillo de Matrera con todos sus términos. En la descripción de los límites del amojonamiento, aparecen interesantes topónimos donde no faltan los referidos a algunos de estos “machares” cuyo rastro aún puede seguirse 750 años después en los nombres actuales de ciertos parajes, montes y arroyos de esta zona. Así, aparecen en el citado documento los de Machar Caztalla, Machar Cuencas, Machar Palmet, Machar Saiar, Machar Alabran, Machar Carcaran. Se mencionan también en esta concesión los términos de Alvalat e Machar Huebli, que quedan excluidos de los de Matrera por donación del rey a don Alfonso Tellez (16).



El geógrafo José María Arenas Cabello, en un reciente estudio sobre “Los confines de Matrera” (17), realiza una documentada investigación sobre los topónimos que figuran en este documento alfonsí, identificando buena parte de estos “machares”. Así, siguiendo a este autor, Machar Caztalla podría relacionarse con el actual Cerro del Castellón, entre los cortijos de Abrajanejo y Atrera. A sus pies se encuentra la conocida laguna de Benajima, también de resonancias árabes. El nombre del cerro haría alusión a la existencia de una posible construcción defensiva en su cumbre. De Machar Cuencas y Machar Palmet, que debieron situarse en el límite del término de Arcos, no ha quedado rastros en la toponimia actual, si bien el segundo puede hacer alusión a un paraje poblado de palmitos, siendo frecuente (con esta forma o las de Palmete y Palmetín) en otros puntos de la provincia.



Aunque con pequeñas modificaciones, quizás el que con mayor claridad ha llegado hasta nuestros días es el topónimo relativo a Machar Saiar, que ha pervivido en el nombre del arroyo Zanjar, que vierte sus aguas al Guadalete en el embalse de Bornos. Para algunos autores el término saiar o sajar, se deriva del árabe sajra (peña o roca), si bien Arenas Cabello documenta otra hipótesis más sugestiva, vinculándolo al término al-šaŷar, que en sentido literal significa “el árbol” pero que, popularmente se aplicaba también a la higuera. El arroyo Zanjar o Sajar, sería así el “arroyo de las Higueras”. Curiosamente, en torno a estos parajes si abundan los topónimos (Campo, Pozo, Casa, Mesa…) referidos a las higueras. Machar Huebli, Machar Carcarán o Machar Alabran esperan todavía ser identificados con lugares concretos.

Resonancias de antiguos machares en otras localidades.

Sin pretender ser exhaustivos, y para no cansar al lector, terminaremos apuntando otros topónimos repartidos por distintos lugares de la geografía provincial que evocan también antiguos enclaves rurales de origen árabe. Así, en el repartimiento de Vejer se citan las aldeas de Almachar (“el cortijo”, “la aldea”) y la de Majafarta (“cortijo bien abastecido”) (18). Para este último topónimo se apunta otra interpretación: la aldea que está en un “montecillo hermoso” o en una “suave cumbre de colina”. (19)

Un nombre similar, Almarchal, lo encontramos actualmente en Tarifa. En las Dehesas de Almajar, se fundó Prado del Rey, en 1768. En Castellar pervive aún el de Majarambuz (o Majarambú), que da nombre a unos pozos y una dehesa, de actualidad en estos tiempos por su vinculación a las operaciones de venta de finca de La Almoraima. En Alcalá de los Gazules aún se conservan los nombre de El Majar de la Higuera y el Majar Largo… (20). Todos ellos no hacen sino confirmar que el legado andalusí sigue aún vivo, de alguna manera, en nuestras campiñas.


Para saber más:
(1) Gutiérrrez López, J.Mª y Martínez Enamorado, V.:Matrera (Villamartín): una fortaleza andalusí en el alfoz de Arcos”. I Congreso de Historia de Arcos de la Frontera. Ayuntamiento de Arcos, 2003, p. 114-115.
(2) Abellán Pérez, J.: La cora de Sidonia, Málaga, 2004. P. 78.
(3) Martín Gutiérrez, E.:Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, HID, 30 (2003), 257-300. De este trabajo hemos obtenido buena parte de los datos relacionados con el significado de los topónimos citados en la campiña de Jerez.
(4) Ibidem, pp. 263-264
(5) Ibidem, p. 269
(6) Ibidem, pp. 268-269
(7) Ibidem, p. 279,
(8) Ibidem, p. 279; Martínez Ruiz, Juan: “Toponimia gaditana del siglo XIII”, en Cádiz en el siglo XIII. Actas de las Jornadas conmemorativas del VII centenario de a muerte de Alfonso X el Sabio, Cádiz, 1983, pp 119-121; Mapa del IGN, Hoja 1048, edición de 1917.
(9) Martín Gutiérrez, E.:Análisis de la toponimia…, op. cit., pp. 278-79; Abellán Pérez, J.: La cora… op. cit., p. 77; Martínez Ruiz, Juan: “Toponimia… op. cit., p. 119.
(10) Martínez Ruiz, Juan:Toponimia… op. cit., p. 119.
(11) López Amador J.J., Ruiz Gil J.A. y Giles Pacheco F.: La huella de Al-Ándalus en El Puerto de Santa María, Cádiz. El Puerto de Santa María, 2011, p. 78.
(12) Martínez Enamorado, Virgilio.: Un país “que reporta todo tipo de bienes”. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 10, 2008, 375-398. Universidad de Cádiz, p. 384
(13) López Amador J.J., Ruiz Gil J.A. y Giles Pacheco F.: La huella de… op. cit., p. 78.
(14) “Alfonso X autoriza a la Orden de Calatrava a cambiar o comprar heredades a los lorigueros y menestrales de Sevilla en Chist”, 1258, en González Jiménez, M. ed., 1991: 227-228, nº 206
(15) Abellán Pérez, J.: La cora… op. cit., 2004. p. 77.
(16) “Alfonso X concede la villa de Matrera a la Orden de Calatrava”, 1256 en González Jiménez, M. ed., 1991: 198-199, nº 179.
(17) Arenas Cabello, J. María:Los confines de Matrera. Una aproximación a sus límites a partir de la
toponimia, la cartografía histórica y otras fuentes documentales
”. Arch. hisp. • 2012 • n.º 288-290 • pp. 13-39 •
(18) Bustamante Costa, Joaquín. “Toponimia árabe del cuadrante sudoccidental de la provincia de Cádiz”, en Janda. Anuario de Estudios Vejeriegos, 3 (1997), 27-42, 38.
(19) Martínez Ruiz, Juan:Toponimia… op. cit., p. 107
(20) Inventario de Toponimia Andaluza. Tomo 2, Cádiz. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Centro de Estudios Territoriales y Urbanos. Sevilla, 1990.

Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Aquí puedes ver otros artículos sobre Toponimia y Paisajes con historia "entornoajerez"...

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, 01/03/2014

Un recorrido virtual por las ermitas de la campiña
con la "Fotografía Inmersiva" de Moisés Oneto Márquez.

Publicada el 21 de junio de 2013.

Desde las páginas de entornoajerez nos venimos ocupando de todos aquellos elementos que forman parte de nuestro patrimonio histórico, arquitectónico, etnográfico y paisajístico. Declarados en algunos casos Bienes de Interés Cultural (BIC), pocos de ello encierran tantos valores como las ermitas ruraleso aquellas otras que se localizan en las cercanías de algunas ciudades y que encontramos repartidas por las campiñas de la provincia de Cádiz. Si algunas de estas ermitas son muy conocidas y se muestran bien conservadas, otras se hallan en serio peligro de desaparición, perdiéndose con ellas una parte de nuestra historia.

Por esta razón, iniciativas como las que hoy presentamos merecen ser distinguidas por que suponen un documento gráfico de primer orden. Con el inestimable apoyo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y del tratamiento de imágenes, las fotografías que hoy les ofrecemos nos acercan de manera muy especial al conocimiento directo e interactivo de estos singulares elementos de nuestro patrimonio cultural que son las ermitas rurales.

Moisés Oneto Márquez, fotógrafo, es el profesional que ha realizado este magnífico trabajo utilizando para ello la fotografía inmersiva, esa innovadora técnica que permite una visión esférica completa (360ºx360º), de manera que el observador puede, literalmente, “navegar” dentro de las imágenes.

Gracias a este proyecto, (que ha contado con la dirección del profesor de Imagen, Francisco Zuleta Alejandro del IES La Granja de Jerez), su autor ha conseguido captar la “esencia” de estas singulares ermitas que pueden ser visitadas virtualmente recorriendo cada uno de sus rincones a golpe de click, con la ayuda de los sencillos controles que se incluyen junto a las imágenes.

En total se han fotografiado 10 ermitas, aunque de alguna de ellas se han realizado varias imágenes, por lo que se ofrecen 14 fotografías inmersivas. El listado es el siguiente:

- Ermitas de Guía, de la Yedra, de la Ina y de San Telmo (Jerez).
- Emita de Rosario de Aznar: ermita y vestíbulo (La Perdiz, Arcos)
- Ermita de la Fuensanta (Arcos)
- Ermita de San Ambrosio: ermita y capilla adosada (Barbate)
- Ermita de los Santos Mártires: ermita y torre (Medina Sidonia)
- Ermita de la Virgen de las Montañas: ermita y Virgen (Villamartín)
- Ermita de Nuestra Señora de la Oliva (Vejer)

Su autor ha realizado una breve descripción de cada una de ellas que figura junto a una imagen que sirve de enlace con las fotografías inmersivas de cada una de las ermitas, alojadas en su y alojadas en la web http://www.360cities.net.

Para realizar estas “visitas”, basta pulsar sobre cada una de las imágenes que enlazan con la fotografía inmersiva de la correspondiente ermita. Se recomienda el visionado a pantalla completa (full screen) ocultando los controles (hide controls). Con la ayuda del ratón se puede girar la imagen 360º y con la rueda del mismo, alejarse y acercarse.

Y una vez “dentro”, ya sólo queda recrearse en cada rincón, disfrutando del magnífico trabajo de Moisés Oneto.

ERMITA DE GUÍA

La Ermita de San Isidro Labrador y Nuestra Señora de la Alcubilla, más conocida como Ermita de Guía, fue construida en 1675 en Jerez de la frontera en el emplazamiento, al parecer,  de un antiguo eremitorio del siglo VIII.

Su conservación actualmente está en manos de la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón tras su rehabilitación en el año 1998. La Hermandad lucha además por convertir a la ermita en Bien de Interés Cultural, para protegerla de las obras urbanísticas que ya han puesto en peligro el subsuelo y eliminado el paisaje histórico.








ERMITA DE LA YEDRA

La Ermita de la Yedra es una capilla de estilo barroco, ampliada con una sacristía y con la casa de la santera, que fue construida en el siglo XVIII en Jerez, en el emplazamiento de una antigua cruz de humilladero.

La Virgen de la Yedra es una talla del siglo XVIII de gran devoción,  que recibió en 2012 la Medalla de Oro de la ciudad de Jerez de la Frontera.




ERMITA DE LA INA

La Ermita de la Ina fue construida en el siglo XIV en el los jerezanos llanos de La Ina. De estilo mudéjar tiene un valor arquitectónico único, no sólo para la Diócesis de Asidonia-Jerez, sino para toda la provincia de Cádiz.

Por su proximidad al río Guadalete ha sufrido graves inundaciones a lo largo de su historia y hasta los años 50  del siglo pasado fue utilizada como almacén agrícola.


ERMITA DE SAN TELMO

Esta ermita jerezana, levantada a comienzos del s. XV, debe su nombre al santo dominico Pedro González Telmo, conocido como “Patrón de los navegantes y gentes del mar”.

De “estilo popular”, la estructura de la ermita ha ido creciendo siglo tras siglo de la mano y la fuerza de sus devotos.

Sus muros acogen las imágenes del Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Valle Coronada y San Juan Evangelista, titulares de una de las hermandades más antiguas de la ciudad.


ERMITA DEL ROSARIO DE AZNAR

La Ermita de Rosario se encuentra en la falda de los montes de la Sierra de Aznar, en el término municipal de Arcos de la Frontera. Su construcción se llevó a cabo en el siglo XVI. Si bien en el XIX aún seguía en pleno uso religioso, desde hace casi cien años la misma dejó de ser lugar de ceremonias y culto católico.

Actualmente funciona como almacén de material de una explotación ganadera.


ERMITA DE LA FUENSANTA

La Ermita de la Fuensanta hoy en tierras de secano, fue construida en el s.XVI entre un paisaje de olivares y frondosa vegetación, como describe Grandallana.

En esta antigua ermita, sita en el término municipal de Arcos de la Frontera, una Virgen enviada por el Papa Gregorio Magno, fue escondida entre sus muros por San Leandro, trasladándola, posteriormente, a Santa María la Blanca de Sevilla.

Todavía se conservan los muros principales que sostienen gran parte de la cubierta. El visitante curioso podrá observar en el exterior de los muros trazos de la pintura que la adornaba.


ERMITA DE SAN AMBROSIO

La Ermita de San Ambrosio es una edificación de origen paleocristiano, que albergó posteriores reestructu-raciones de la mano de culturas tales como la visigoda o la mudéjar. Data del siglo VII y se ubica en el paraje de San Ambrosio, en la población costera de Barbate.

A pesar de encontrarse en unas condiciones ciertamente preocupantes aún conserva la mayoría de los capiteles de origen romano que adornan sus columnas.

Un fuste, cuya tentativa de hurto es popularmente conocida, atesora la inscripción fundacional de la ermita de San Ambrosio. Hoy, y tras dicha tentativa, reposa y descansa entre los muros de la Ermita de Nuestra Señora de la Oliva.


ERMITA DE LOS SANTOS MÁRTIRES

La Ermita de los Santos Mártires, que se asienta sobre la base material de una desaparecida villa romana, se encuentra situada a las afueras de Medina Sidonia, rodeada de vegetación. Fue construida en el año 403 en plena época visigoda y con posterioridad, ya en el año 630, fue reconstruida y bendecida como ermita cristiana por Pimenio.

Ya en el S.XVII llegaría a la ermita la insigne imagen de la Virgen del Loreto, procedente de Italia, de la mano de Juan de Viera.

Carlos García de Paredes, ermitaño desde hace muchos, vela actualmente por el buen estado de este pequeño templo y por hacer ver el valor patrimonial e histórico de la que es poseedora, y que la hace ser considerada como la ermita más antigua de Andalucía.



ERMITA DE LA VIRGEN DE LAS MONTAÑAS

La ermita de la Virgen de las Montañas fue construida en el año 1563, en el paraje conocido como Sierra de Pajarete (Villamartín). Según cuenta la leyenda, esta edificación se levantó tras el descubrimiento, por parte de un leñador, de una pequeña virgen entre la espesa maleza que cubría la ladera de la sierra, tratándose de la imagen de la Virgen de las Montañas.

El Santuario acoge anualmente la visita de miles de peregrinos provenientes de todos los rincones de Andalucía.







ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA

La ermita de la Oliva es un santuario de estilo neoclásico cuya obra finalizó en 1779. Anteriormente y en el mismo lugar se erigía una pequeña basílica cristiana bendecida por el obispo Teodoracio en el año 678 y dedicada a mártires como Germán, Esteban, Servando, Rufina y Justa.

La ermita, asentada en la ciudad gaditana de Vejer, está consagrada a la Virgen de Nuestra Señora de la Oliva que es visitada por multitud de devotos durante todo el año provenientes de todos los rincones de nuestra geografía..

 
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