El puente de Cartuja.
Una obra monumental para la que se pide la declaración de BIC.




Como muchos lectores conocen, en diferentes ocasiones y en especial a lo largo de esta última década, se ha solicitado que nuestro viejo “puente de Cartuja” sea declarado Bien de Interés Cultural. Conocida también por sus siglas BIC, se trata de una figura jurídica de protección de nuestro patrimonio histórico que ampara y tutela legalmente un determinado bien (mueble o inmueble) en razón de su singularidad y de sus valores artísticos, monumentales, históricos o culturales.

Por recordar sólo las últimas iniciativas, ya en 2004 desde la Oficina del Defensor de la Ciudadanía, se denunciaba ante la Delegación Provincial de Cultura el estado de abandono del puente y de su entorno y se instaba a actuar para frenar su deterioro y garantizar su protección (1). Cinco años más tarde, en 2009, el Gobierno municipal presidido por el PP, con el apoyo del pleno, inició la tramitación de un expediente de declaración de BIC para el Puente de Cartuja “por su carácter monumental y su valor como sitio histórico” denunciando el abandono de su entorno “que presenta además de cableado, una tubería rota, y donde se acumulan basuras y enseres domésticos”. El Gobierno local confiaba en que con esta declaración se iniciaría la recuperación del puente y el paraje del vado de Medina ya que “las administraciones están obligadas a reparar, conservar y promocionar la construcción y su entorno” (2). De aquella propuesta nunca más se supo, al igual que del llamamiento que unos años después, en 2012, planteó Ecologistas en Acción de Jerez a las administraciones implicadas, en el marco de una campaña ciudadana de limpieza y repoblación forestal de las riberas del puente de Cartuja (3).

Recientemente, esta misma organización, con el apoyo de otras asociaciones, colectivos e instituciones locales y provinciales, ha presentado ante el Delegado Territorial de Cultura, Turismo y Deporte, D. Daniel Moreno López, una solicitud de “Declaración de Bien de Interés Cultural” para el Puente de Cartuja, con un informe en el que se apuntan las razones históricas y culturales que lo justifican, adjuntando también un completo dossier con imágenes y grabados históricos del puente (4). Esta iniciativa surge al amparo del Manifiesto por la Recuperación del Río Guadalete, promovido por Ecologistas en Acción y apoyado por más de 30 colectivos e instituciones, donde se incluye esta petición de declaración de BIC para el puente, apoyada -entre otros- por el C.E.H.J., el Ateneo de Jerez, Tempul, A.S.P.H.A. y buena parte de los grupos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos y colectivos de la ciudad (5). Esta propuesta, presentada formalmente hace unos días, quiere relanzar esa idea, que ahora cobra aún más valor gracias a las obras de restauración de las riberas del Guadalete que la Consejería de Medio Ambiente viene realizando en el entorno del puente (6). Estas han supuesto la retirada de sedimentos del lecho del río y la recuperación de su antiguo cauce, así como la eliminación de tuberías y otros elementos añadidos a la fábrica, actuaciones todas que contribuyen, a juicio de Ecologistas en Acción a facilitar la declaración de BIC.

El puente de Cartuja: un monumento con historia.

Como se señala en el citado informe, el puente de Cartuja, edificado en la primera mitad del siglo XVI, y próximo a cumplir 500 años, fue una importante obra de ingeniería levantada en las proximidades del monasterio de la Cartuja en el lugar conocido históricamente como Vado de Medina. Este lugar era paso obligado para quienes se dirigían al Campo de Gibraltar por los caminos de Medina y Vejer, o a la Bahía de Cádiz a través de la Cañada de la Isla. De la misma manera, por este lugar debían cruzar habitualmente los jerezanos con sus carretas y ganados para el cuidado de las numerosas fincas situadas al sur y al este del término municipal.

Como señala el historiador Manuel Romero Bejarano, quien mejor ha estudiado el puente de Cartuja (7), en los orígenes de su construcción primaron razones estratégicas que hoy denominaríamos “de interés para la defensa nacional”. Y es que, como exponía el cabildo jerezano en el Memorial que en 1523 dirige al rey Carlos I, las razones de índole militar se encontraban entre las más poderosas, pues las milicias jerezanas y de los pueblos limítrofes, debían acudir en numerosas ocasiones en auxilio de las poblaciones de la Bahía de Cádiz ante los frecuentes ataques que la Isla de León, Cádiz o las costas de Chiclana y Conil, sufrían por parte de la piratería turca y los corsarios berberiscos (8).

Estos desplazamientos urgentes por tierra firme, precisaban cruzar el Vado de Medina para tomar la Cañada de la Isla (la actual “carretera de Bolaños” que desde el puente pasa por las Quinientas y llega hasta Puerto Real bordeando la marisma).

La necesidad de un puente que permitiera atravesar de manera rápida el vado a las tropas que acudían en socorro de las poblaciones costeras, sin depender del caudal del río y de los peligros de su cauce, estaba más que justificada. En el mencionado Memorial se mencionaban también la pérdida de vidas humanas (ahogados) y de ganados por la peligrosidad del vado, así como razones comerciales y de transporte y se recordaba que este enclave era un importante nudo de comunicaciones para llegar también a Gibraltar, Algeciras y Málaga.

Tras obtener la aprobación real y después de unas dificultades iniciales que retrasaron el comienzo de las obras, en 1525 se inicia la construcción, siendo autor de la traza del puente el arquitecto vizcaíno Fortún Jiménez de Bertendona, quedando la dirección de la obra en manos del maestro jerezano Pedro Fernández de la Zarza (9). La ciudad abrió para ello la cantera de Martelilla, de donde se extrajo la piedra necesaria que se empezó a acopiar en las proximidades del vado. Como señala Romero Bejarano, tras muchas vicisitudes (falta de fondos, paralizaciones de la obra, robo de piedra por parte de los cartujos…), parece ser que en 1541 el puente ya estaba en uso, si bien durante años se prohibió el paso de carretas por el deterioro de su fábrica, viéndose estas obligadas a seguir vadeando el río. Como dato curioso, el puente conserva en los sillares de sus pilares numerosas marcas de canteros (10) así como algunas singulares inscripciones, entre las que destaca la del tajamar central, cuya imagen acompaña este artículo.



El molino de la villa.

Junto al puente, la ciudad decidió levantar, años después un molino y unas dependencias anexas que sirvieran como almacenes. El molino, perteneciente al pósito de la ciudad, estaba situado bajo uno de los arcos del puente y los almacenes se corresponden con el actual edificio de la Venta de Cartuja. Su construcción, como ha estudiado Romero bejarano, se llevó a cabo entre 1581 y 1592, a cargo del maestro cordobés Hernán Ruiz III y desde sus primeros años, el azud de derivación fue objeto de numerosas reparaciones. En 1604, por ejemplo, el capitán Cristóbal de Rojas, ingeniero mayor de las fortificaciones de Cádiz, presentó un informe para su reparación por problemas de cimentación. Sea como fuere, el molino funcionaba hasta 1895 cuando se averió por una riada que lo dejó inutilizado y ya no volvió a repararse, siendo su último arrendatario el general Primo de Rivera.



El lector curioso podrá leer la lápida que da cuenta de la construcción del molino y que se conserva sobre uno de los tajamares del puente (11).

El puente: un “viejo achacoso” … pero con buena salud.

A lo largo de los casi cinco siglos de vida, el Puente de Cartuja ha pasado, como puede suponerse, por muchas vicisitudes, resistiendo las avenidas del Guadalete y sufriendo en su estructura y en sus piedras las huellas del paso de los siglos.

La fábrica que hoy se conserva -con nueve arcos de ladrillo apoyados en pilares de cantería, defendidos por sólidos tajamares-, ya vio las primeras reparaciones entre 1541 y 1575. Destacados maestros de obras jerezanos como Juan de Aranda Salazar, Pedro de Cos o los hermanos Calafate, llevaron también a cabo arreglos y reconstrucciones parciales (12).

Uno de los arcos fue reparado en el s. XVIII por Torcuato Cayón, arquitecto mayor de Cádiz, tras los daños sufridos en 1755 por las secuelas del terremoto de Lisboa (13). En el siglo XIX fue también objeto de restauración parcial por parte de los



ingenieros Mariano Cervigón y Pablo Rohault de Fleury, este último responsable de la empresa arrendadora del molino (14). A comienzos del siglo XX (1908), cuando aún conservaba su pretil de sillares de cantería, fue restaurado su revestimiento de piedra por parte del arquitecto ubriqueño Juan Romero Carrasco (15).

Pese a sus múltiples “achaques” y “reparaciones”, conviene recordar que la solidez del puente de cartuja ha quedado fuera de toda duda y ha sido puesta a prueba a lo largo de estos siglos por las múltiples avenidas del Guadalete, a las que ha resistido, Recordaremos aquí, como prueba de su solidez que hace justo un siglo, la gran riada de 1917 que se llevó por delante los puentes de Villamartín, de San Miguel en Arcos, de la Junta de los Ríos y el puente-sifón del acueducto de Tempul en La Florida, no pudo con el más antiguo de todos, el de Cartuja, que resistió incólume aquella descomunal avenida (16).

Recientemente, en 2012, el puente fue también objeto de una polémica rehabilitación, muy cuestionada, sustituyéndose las barandillas y enfoscándose con mortero buena parte de sus muros (17).



Por último, hace tan solo unos días, el puente ha sido despojado de la antiestética tubería que desde hace 50 años se había adosado sobre sus arcos para abastecer de agua el polígono de El Portal.

Junto a todo ello, desde el mes de septiembre se vienen realizando en su entorno importantes obras de restauración del cauce fluvial y de recuperación de los perfiles que mostraban las riberas del antiguo Vado de Medina, tal como pueden verse en el conocido como Vuelo Americano de 1956. Con todo ello, este paraje, liberado de centenares de pies de eucaliptos que invadían su cauce y de los miles de toneladas de sedimentos que lo aterraban, va a recuperar en buena parte su antigua estampa, estando previsto reforestar también sus alamedas con sauces, fresnos y álamos, especies propias de nuestras riberas. Si a todo lo anterior añadimos que en los próximos años se va a desarrollar un proyecto de sendero fluvial que unirá El Puerto de Santa María y Jerez por el río hasta Lomopardo, y que en La Cartuja se proyecta construir un embarcadero (18), convendremos que la “guinda” de este pastel, no puede ser otra que la definitiva recuperación del puente de Cartuja.

El puente de Cartuja debe ser declarado B.I.C.



Y para ello nada mejor que se inicie cuanto antes el expediente administrativo necesario para que nuestro puente, el más antiguo de la cuenca, pueda ser declaro B.I.C. como ha propuesto Ecologistas en Acción de Jerez.

En su informe, remitido en estos días pasados a la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte, se señala que “a lo largo de los siglos, y hasta el momento presente, el enclave del puente y molino de Cartuja ha sido punto de encuentro para todos los viajeros a su paso por este lugar, que constituye una encrucijada de caminos, como lugar de paso obligado entre la provincia y el interior de Andalucía. Este hecho, del que dejaron constancia los viajeros y escritores románticos de los siglos XVIII y XIX, confiere a este entorno un valor singular desde el punto de vista histórico, cultural y antropológico. A esto hay que añadir la tradicional afluencia de los jerezanos como lugar para el baño, la pesca, el ocio y esparcimiento, que ha venido sucediendo durante siglos. Todo ello convierte a este lugar en un enclave de gran interés, y lo hace digno de protección. Conscientes de ello, las entidades que han suscrito el Manifiesto por la recuperación del Guadalete (…) solicitan se proceda a la declaración de Bien de Interés Cultural y su posterior inclusión en el Catálogo General de Patrimonio Histórico de Andalucía el conjunto formado por el puente histórico de Cartuja y los restos del antiguo molino ubicados en el Vado de Medina, del término de Jerez de la Frontera”.



Ojalá que esta vez, la petición sea atendida y el Puente de Cartuja sea ya protegido para siempre con la figura de Bien de Interés Cultural. Por los servicios prestados durante cinco siglos, bien que lo merece.

La próxima semana: Diez estampas del Puente de Cartuja

Para saber más:
(1) Memoria de actuaciones. Año 2004. Oficina del Defensor de la Ciudadanía. Ayuntamiento de Jerez. Exp. 04/82, junio de 2004.
(2) Álvarez Ortiz, M.: El PP pide declarar el puente de la Cartuja como Bien de Interés Cultural, Información Jerez, 22 de octubre de 2009.
(3) Ecologistas en Acción solicita la recuperación del Puente de Cartuja y su declaración como B.I.C., Ecologistas en acción, nota de prensa, 4 de mayo de 2012. De esta iniciativa se hicieron eco los distintos medios de comunicación de la ciudad.
(4) Solicitud para que el puente de Cartuja sea declarado B.I.C. Ecologistas en Acción Jerez. Escrito dirigido al Delegado Territorial de Cultura, Turismo y Deporte en Cádiz. 18 de octubre de 2017. Los diferentes medios de comunicación de Jerez han difundido ampliamente esta noticia.
(5) El Manifiesto por la recuperación del río Guadalete fue presentado el pasado 2 de junio de 2017, en el marco de una marcha ciudadana entre el Puente de Cartuja y la desembocadura del Salado, y avalado por más de 30 colectivos, asociaciones e instituciones de la ciudad y la provincia. En él se incluye la propuesta de Declaración de BIC del Puente de Cartuja.
(6) Cañas, E.M.: El Guadalete busca su cauce, Diario de Jerez, 20 de septiembre de 2017.
(7) Romero Bejarano, M.: El puente de Cartuja, Diario de Jerez, 9 de noviembre de 2008.
(8) Romero Bejarano, M.: La construcción del puente de Cartuja, Diario de Jerez, 16 de diciembre de 2010.
(9) Romero Bejarano, M. y Romero Medina, R.: Arquitectura tardo-gótica en el sur del arzobispado de Sevilla. Los maestros canteros y la construcción del puente de Cartuja (1525-1541), Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 106, 2010, pp. 251-288.
(10) Romero Medina, R. y Romero Bejarano, M.: "Las marcas de cantería del puente de Cartuja de Jerez de la Frontera: Análisis Litográfico", en XVIIe Colloque International de Glyptographic á Cracovie, Centre International de Recherches Glyptographiques, Braine-le-Chaáteau, 2011, (pp.319-332). En este interesante artículo los autores hacen un análisis detallado de todas las marcas e inscripciones del puente de Cartuja.
(11) García Lázaro, J. y A.: Una inscripción histórica que vuelve a la luz, 3 de junio de 2012, http://www.entornoajerez.com/
(12) Pomar Rodil, Pablo J.: “Los puentes del río Guadalete”, Río Guadalete, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía, 2015, p, 279.
(13) Mariscal Trujillo, A.: Alrededor de Jerez, Ediciones jerezanas, 2004, p.141.
(14) Caballero Ragel, J.: Arquitectura y urbanismo en Jerez durante el reinado de Isabel II. Tesis Doctoral inédita, Universidad de Cádiz, 2013.
(15) Gavira Vallejo, José Mª.: El ingeniero ubriqueño Juan Romero Carrasco… en http://loscallejones5u.blogspot.com.es/, (consultada el 7 de noviembre de 2016).
(16) García Lázaro, J. y A.: La gran riada de 1917. Serie de cuatro artículos publicada en Diario de Jerez entre el 12 de marzo y el 2 de abril de 2017, coincidiendo con los 100 años de la riada de 7 de marzo de 1917.
(17) García Lázaro, J. y A.: Obras de “rehabilitación” en el puente de Cartuja, 2, de septiembre de 2012, http://www.entornoajerez.com/
(18) “Con la ITI queremos cambiar el modelo productivo de la provincia”, Diario de Jerez, 24 de septiembre de 2017


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Rio Guadalete, Paisajes con Historia, Patrimonio en el medio rural, Puentes y obras públicas.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 29/10/2017

Por el Labradillo y Sierra Margarita.
Un recorrido por el camino de Benamahoma a Grazalema.




El pasado domingo 8 de octubre tuvo lugar una multitudinaria marcha convocada por la “Plataforma Ciudadana para la recuperación de Caminos Públicos y Vías Pecuarias de la Sierra de Cádiz”, en la que participaron unas 600 personas, la más concurrida de las realizadas en la provincia de Cádiz. Esta singular manifestación cívica, ya repetida en años anteriores, pretende reclamar la atención de todos sobre la ocupación de muchas de nuestras tradicionales cañadas, coladas y cordeles por los propietarios de fincas privadas que impiden así el libre acceso a las mismas (1).

En esta ocasión la iniciativa pretendía un doble objetivo. Por un lado, denunciar el cierre a vecinos y senderistas del antiguo Camino de Benamahoma a Zahara que desde hace más de una década fue cerrado por los propietarios de las fincas que atraviesa, ante la pasividad de las administraciones. Por otro, manifestar la solidaridad con las personas que vienen sufriendo coacciones y amenazas por parte de responsables y guardas de seguridad de la sociedad propietaria de estas fincas, y muy particularmente con Juan Clavero, miembro de Ecologistas en Acción, tras su indignante detención el pasado mes de agosto al realizar este mismo recorrido,



hecho vergonzante del que se hicieron eco los medios de comunicación nacionales. El camino en cuestión es una antigua vía pecuaria que en su tramo inicial discurre por las faldas de la Sierra del Labradillo hasta la Laguna del Perezoso, dentro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema y en el término de municipal de esta población. En 2004, el propietario de algunas de las fincas por las que atraviesa (Valdihuelo, El Navazo, Breña del Agua…) cerró esta vía que históricamente había unido las Huertas de Benamahoma y Zahara, hecho que fue denunciado por Ecologistas en Acción. En 2013, las fincas fueron adquiridas por la sociedad "Breña del Agua Investiment S.L." y se siguió impidiendo el paso libre por el camino. La presión ciudadana logró que el ayuntamiento de Grazalema lo catalogara como bien de dominio público incluyéndolo en el Inventario de Bienes de la Corporación Municipal en 2010, aunque nunca ha instado de manera efectiva al propietario de estas fincas a desmantelar las vallas y cancelas que impiden el acceso. El tramo de Zahara está abierto al público, no así el de Grazalema que, ante la pasividad de la Consejería de Medio Ambiente y del ayuntamiento, ha seguido cerrado pese a las denuncias, manifestaciones y marchas reivindicativas para conseguir su libre paso.

La Marcha por la recuperación de los caminos públicos.



Hacía más de 15 años que no habíamos subido al Perezoso desde Benamahoma, siguiendo los caminos de la falda del Labradillo por las razones expuestas. Y aún hacía más tiempo, casi 20 años, que no recorríamos la colada del Argamazón para llegar hasta Sierra Margarita por el puerto de la Alhucema, así que participamos en la marcha para apoyar las reivindicaciones… y para recordar viejos tiempos.



Tras la concentración en El Bosque, los participantes nos dividimos en dos grupos. Uno de ellos, -al que nos sumamos- se dirigió por el Camino de los Pescadores y la Colada de Argamazón al Puerto de la Alhucema, terminando en la Laguna del Perezoso. Esta ruta -la más dura- se desarrolló sin incidentes, al haberse eliminado con anterioridad las alambradas que impedían el paso. El segundo grupo, mucho más concurrido, partió de Benamahoma, por el camino público de Zahara y nada más empezar la marcha vio impedido su paso por una cancela y una densa alambrada que fue preciso cortar, ante la negativa de los guardas privados de la empresa a dejar vía libre a una manifestación autorizada por la Subdelegación del Gobierno y la Consejería de Medio Ambiente. La Guardia Civil, no sin retraso, tuvo que intervenir para facilitar el acceso al comprobar que todos los permisos estaban en regla. En la Laguna del Perezoso confluyeron los dos grupos y tras comer en el Monte Público Breña Chica, los manifestantes regresaron todos juntos a Benamahoma con la satisfacción de completar el recorrido previsto y de haber impuesto con la fuerza de la legalidad y de la movilización ciudadana, el derecho de paso por estos caminos públicos usurpados, a pesar de los continuos intentos por impedirlo de la empresa propietaria.

Tras la marcha, la Plataforma convocante emitió un comunicado de prensa en el que se expresa que “se espera que tanto el delegado de la Consejería de Medio Ambiente como el alcalde de Grazalema cumplan con sus compromisos para abrir al público esta vía pecuaria y este camino público. La Consejería de Medio Ambiente adecuando un sendero accesible por la colada del Argamazón; el Ayuntamiento de Grazalema aprobando el deslinde definitivo del camino de Benamahoma a Zahara, señalizándolo y restaurándolo. Esperemos que en poco tiempo todas las personas que lo deseen puedan circular libremente y con garantías por esta vía pecuaria y este camino público que atraviesan algunos de los bosques y paisajes más bellos del Parque Natural Sierra de Grazalema, y se proceda a inventariar y recuperar la totalidad de los caminos púbicos de los municipios de la Sierra de Cádiz” (2).

Para aportar nuestro granito de arena a esta noble causa, en espera de que muy pronto se puedan recorrer estos caminos -como sucedía hace 15 años- sin ningún problema, queremos recordar los valores naturales, culturales y paisajísticos de estos hermosos parajes del Parque Natural de la Sierra de Grazalema.

Por la sierra del Labradillo.



El camino de las Huertas a Benamahoma a Zahara es, como se ha dicho, una ruta centenaria que ya figura en la primera edición del I.G.N. de 1918 (3), muy utilizada por los vecinos, arrieros y carboneros hasta la llegada de las primeras carreteras en la comarca.



Con la construcción de la pista que ascendía hasta la casa del Navazo, en la década de los 70 del siglo pasado, una parte del antiguo camino quedó dentro de su trazado dejando de utilizarse parcialmente la antigua vía pecuaria para acceder hasta El Perezoso. Posteriormente, tras el cierre de la pista por la empresa que adquirió la finca de la Breña del Agua, se impidió el paso por la citada vía y, como se ha dicho, parte de su trazado se fue perdiendo por falta de uso y cubriendo por la vegetación. Ese camino que hoy vamos a retomar y que esperamos que pronto pueda ser transitado ya sin problemas.

Tras arrancar de Benamahoma, la pista va ganado altura por la ladera Oeste de la Sierra del Labradillo, mientras deja a la derecha el Arroyo de la Breña del Agua, que al unirse con el



del Pinar, da lugar al río Majaceite. Cuando ya hemos recorrido algo más de cuatro km, la pista gira bruscamente en dirección E. para dirigirse a la casa del Navazo. En este punto la abandonaremos para tomar una senda a la izquierda que recupera el trazado del antiguo camino de Zahara y que, a través del collado del Portezuelo nos dejará a la vista de los llanos del Navazo, a los pies de Sierra Margarita. Desde aquí, en un suave descenso a través de un encinar adehesado, llegaremos a la Laguna del Perezoso, fin de nuestro recorrido.

Desde que salimos de Benamahoma nos acompañarán en todo momento las típicas especies vegetales frecuentes en otros lugares de la sierra, mostrándose en las laderas del Labradillo formando masas forestales de gran densidad. Encinas, algarrobos y quejigos presentan, a pesar de su aparente mezcla, una peculiar distribución en función de la altura y la proximidad o lejanía a la vaguada del Arroyo de la Breña. Así, en la primera parte del camino el algarrobo parece ser la especie dominante y a medida que vamos ganado altura se hace más escaso, dejando paso a la encina. Los quejigos se desarrollan en toda la falda del monte, especialmente en torno al cauce del arroyo, que les proporciona un ambiente más fresco y húmedo.



El matorral que se desarrolla en los claros o el sotobosque que se intercala entre la cubierta arbórea, es el propio del bosque mediterráneo, no faltando lentiscos, coscoja, jara blanca, matagallos, aulagas, torviscos, majuelos, agracejos o cornicabras.

Los pinsapos del Labradillo y la Sierra del Hinojar.



De especial interés es la presencia de pinsapos en la falda oriental de El Labradillo. Así los vemos despuntando entre encinas y algarrobos, o entre el matorral de las zonas más altas de las laderas, por encima de los 700 m. En muchos lugares se ven ejemplares aislados o brotes pequeños, pero en el extremo S. de la falda (mirando de cara a ella a la izquierda) cerca ya de la cumbre, crece un denso bosquete con pies de buen porte, que contrasta de manera clara con el encinar que lo envuelve.



En las cotas más altas del camino nos aguarda otra sorpresa, ya que en la cara N. de la Sierra del Hinojar (que hemos dejado a nuestra derecha en el ascenso y que tiene como telón de fondo las cumbres de la Sierra del Pinar), crece un gran rodal de pinsapos de magnífico porte, conocido como el “pinsapar chico”.



Aunque de reducidas dimensiones, este pequeño pinsapar está compuesto por árboles de gran talla que crecen en las zonas más altas de la ladera llegando hasta sus crestas (a 1.126 m) en las que veremos recortarse las siluetas de estos hermosos árboles (4).

En la Laguna del Perezoso.

Tras haber recorrido casi cinco kilómetros por la pista forestal y los antiguos tramos del camino de Benamahoma a Zahara, llegaremos al Portezuelo, teniendo a la vista El Navazo y el llano que se abre a los pies de Sierra Margarita donde se encuentra la laguna del Perezoso y a la que llegamos en un suave descenso de apenas un km.

Estos parajes son un claro ejemplo de la transformación de los encinares mediterráneos en dehesa y pastizal para la cría de ganado.



El topónimo “Labradillo” hace alusión al uso agrícola que esta zona tuvo también en épocas pasadas, en las que se sembraba cereal en los llanos y laderas menos pedregosas. De la misma manera, a lo largo de todo el camino habremos observado las soleras de los antiguos hornos de carbón, los alfanjes, que delatan como en épocas pasadas el carboneo fue una actividad que empleó en estos parajes a buen número de personas (5).



Estos rincones de la sierra son de gran interés paisajístico y con las primeras lluvias los prados, salpicados de encinas y quejigos centenarios, se tapizan de verde. En algunos lugares se observan los restos de antiguas construcciones y de cercas de piedras de las corraletas que acogieron a rebaños de cabras y ovejas. En la actualidad es el ganado vacuno el que pasta por estos predios y en las cercanías de El Perezoso, se ha construido un cercado a modo de tentadero.

En la parte central del llano del Navazo, rodeada por una alambrada, se encuentra la “laguna” del Perezoso, una balsa artificial en el que un pequeño muro de tierra cierra una pequeña vaguada, formándose una pequeña laguna que se seca en el verano y se recupera en la estación lluviosa. La laguna se encuentra situada en el Monte Público Breña Chica y en su entorno se conservan encinas y quejigos centenarios bajo los que



descansar después de nuestra caminata para reponer fuerzas. También nos llamarán la atención los restos del antiguo cortijo de Los Albarranes, (apenas a 200 m de la laguna, a los pies de Sierra Margarita que preside estos parajes) así como un pozo abrevadero para el ganado que se encuentra techado. Este curioso topónimo, presente también en otros rincones de la sierra hace alusión a los mozos solteros que se dedicaban al servicio agrícola en los cortijos repartidos por los montes.

Conviene recordar que, en tiempos pasados, este paraje fue un descansadero muy concurrido y una encrucijada de vías pecuarias. Aquí se cruzaban el camino de Benamahoma a Zahara con el de la colada de Argamazón. Esta vía pecuaria, de unos 3 km, es la que puede utilizarse también para llegar hasta El Perezoso, arrancando de



la colada de Los Pescadores, una cañada que une El Bosque con Zahara. También junto a la laguna parte la colada de la Fuente de la Cueva, que en dirección E., pasa por El Taramal y Las Camillas a los pies del Cerro de la Cornicabra, para salir al Puerto de los Acebuches en la carretera de Grazalema a Zahara. Atrás quedan los tiempos en los que arrieros, carboneros y pastores transitaban estos caminos que confluían a los pies de Sierra Margarita en El Perezoso.

Junto a la laguneta, se abre hacia el E. la Garganta de la Laja que drena las aguas de estos llanos. Este cauce se une al Arroyo del Marrueco y juntos forman la conocida como Garganta Seca, un pequeño cañón de paredes verticales que corre paralelo al del río Bocaleones (la Garganta Verde) con la que confluye en el puente de los Palominos. Las profundas hendiduras que estos cauces forman en el roquedo calizo pueden apreciarse a poco que ganemos altura en las cercanas faldas del pico de Sierra Margarita, dese los que podremos ver también en circo que forman el cerro de El Pilar y el cerro de la Cornicabra, unidos por las lomas de la Sierra de Zafalgar que, a modo de anfiteatro, cierran los llanos del Navazo por el Este.

Estos parajes cercanos al Perezoso guardan también un tesoro botánico, al albergar la única población conocida de un matagallo descubierto en estos parajes. Se trata del raro y muy escaso Phlomis x margaritae una especie de origen híbrido que procede del cruce de P.



composita
y P. purpurea, también presentes en estos rincones (6). Endémico del P. N de la Sierra de Grazalema y muy localizado, (¡y protegido!) posee caracteres intermedios de ambos parentales “siendo el más llamativo las flores con el labio superior rosado y el inferior amarillo pálido”. (7)

Un mirador excepcional.

Después de descansar un rato, y antes de regresar a Benamahoma, continuaremos por el camino en dirección a Zahara y al poco el paisaje se abre a nuestra vista. A la izquierda, como prolongación del pico de Sierra Margarita veremos las crestas del Peñón de los Toros, que albergan también una pequeña población de pinsapos.



Frente a nosotros destaca la mole de la Sierra de Lijar, con el pueblo de Algodonales a sus pies y algo más a la derecha, cerrando el horizonte, la Sierra del Tablón con el Terril, máxima altura de la provincia de Sevilla. Olvera se divisa también a lo lejos mientras que, a nuestra derecha, ya más cerca, se adivina la torre del castillo de Zahara y parte de su caserío que baja hasta la lámina de agua



del pantano, también visible desde aquí. Si tenemos algo más de tiempo podremos subir hasta el puerto de la Alhucema, que se abre en el collado situado a la izquierda del pico de Sierra Margarita y al que podremos subir por la colada de Argamazón.


Desde aquí se nos muestran unas inigualables vistas de otro sector de la provincia pudiendo ver un dilatado paisaje en el que se adivinan los pueblos de Prado del Rey (en primer término), Villamartín, Bornos, El Bosque… así como los embalses de Los Hurones, Guadalcacín II y Bornos.

En las faldas del Labradillo que miran al Oeste, distinguiremos también el Cortijo de Argamazón en cuyas proximidades (en la Majá de los Bueyes) se hallaron a comienzos del siglo XX una docena de sepulcros integrantes de un cementerio visigodo. Algunos enterramientos contenían lápidas con inscripciones fechadas en los siglos VI y VII expuestas hoy en el Museo de Cádiz (8).



Y después de admirar el paisaje de estos hermosos rincones de Sierra Margarita y el Labradillo, retomamos de nuevo el camino público de Zahara a Benamahoma, ese antiguo camino que muy pronto esperamos ver abierto de nuevo, libre de alambradas y cancelas para el disfrute de todos.



Para saber más:
(1) “Marcha reivindicativa en defensa de los caminos públicos y las vías pecuarias” Parque Natural Sierra de Grazalema, 8 de octubre de 2017. Convocada por Plataforma Ciudadana para la recuperación de Caminos Públicos y Vías Pecuarias de la Sierra de Cádiz.
(2) Ecologistas en Acción. Nota de prensa del 09/10/2017, “Multitudinaria marcha en defensa de los caminos públicos en la Sierra de Grazalema.
(3) Mapa Topográfico Nacional, Hoja 1050, Ubrique. Instituto Geográfico y Estadístico, 1918.
(4) Bel Ortega, C. y García Lázaro, A.: La Sierra Norte. Guías naturalistas de la Provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz,1990, pp. 225-231
(5) VV.AA.: Aproximación a la definición del hábitat fisiográfico del Abies pinsapo Boiss. en Andalucía. Descargar PDF.
(6) Aparicio Martínez, A. y Silvestre Domingo, S.: Flora del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, Agencia del Medio Ambiente, Junta de Andalucía, 1987, p. 139. De esta obra ha sido tomada la fotografía que ilustra este post.
(7) Aparicio Martínez, A. y Silvestre Domingo, S.: Guía de la flora del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, Junta de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente y MAB Reserva de la Biosfera, 1996, p. 1509. De esta obra ha sido tomada la fotografía que ilustra este post.
(8) Romero de Torres, E.:Nuevas inscripciones de Zahara y Prado del Rey en la provincia de Cádiz. 1908. p. 380-381; Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo LIII. Ver también, Romero de Torres, E.: “Catálogo Monumental de España. Provincia de Cádiz (1908-1909)”. 1934. p. 274-275; il. 121.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Parajes Naturales, Rutas e itinerarios.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 22/10/2017

 
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