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Lugares de la memoria.
Un recorrido en recuerdo de las víctimas del golpe militar y la dictadura.




El pasado 14 de junio se ha conmemorado en Andalucía el Día de la Memoria Histórica como homenaje a las víctimas del golpe militar y la dictadura.

Cuando hablamos de “Memoria Histórica” como explican claramente los colaboradores e investigadores de asociaciones como “Todos los nombres” o “Jerez Recuerda”, o como sostiene la plataforma para la Memoria Democrática de Jerez, estamos hablando, sobre todo, de justicia. En estos tiempos revueltos en los que se quiere pasar página apresuradamente, sin que haya dado tiempo a escribirla ni a leerla, en estos tiempos en los que no faltan quienes reinventan la historia a su capricho, conviene, antes que cualquier otra cosa, hablar de justicia y hacer justicia. Justicia a tantos nombres, que es decir personas, que es decir vidas, familias, recuerdos, memoria.

En los últimos años, grupos y asociaciones como las mencionadas, contando con el trabajo de familiares e investigadores, han ido construyendo y publicando una completa base de datos y poniendo nombre a las víctimas de la represión franquista en Jerez (1). Trabajos como el realizado por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica “Jerez Recuerda” (2), o el realizado por José García Cabrera y Cristóbal Orellana González (3), han aportado valiosos datos sobre centenares de víctimas.

Los Lugares de la Memoria.

Junto a los nombres de personas, los estudios realizados informan también de los lugares donde fueron asesinadas. Lugares que guardan memoria de aquellos episodios sangrientos con los que el golpe militar de 1936 llenó muchos rincones de la campiña. Para que tampoco se olviden. Son nombres ligados ya para siempre a parajes que fueron escenario de la injusticia y del crimen, “lugares para la Memoria”.

Con la finalidad de que no quedaran en el olvido, la Junta de Andalucía creó en 2011 la figura de Lugar de Memoria Histórica y el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía (4). Como se indica en el Decreto de su creación, se entienden por tales “aquellos vinculados a hechos o acontecimientos singulares ocurridos durante la guerra ocasionada por el golpe de estado militar y la Dictadura franquista, desde el 18 de julio de 1936, fecha de la sublevación militar contra el Gobierno legítimo de la II República Española, hasta el 29 de diciembre de 1978, fecha de entrada en vigor de la Constitución Española”. Como se desprende de la normativa, la declaración de un Lugar de Memoria Histórica trae de la mano el “recordatorio y el reconocimiento de las personas que sufrieron violencia, vejación, persecución o privación de libertad por el mero hecho del ejercicio de sus derechos fundamentales, así como por la defensa del Estado legítimo, de las libertades y de la democracia” (5).

Como instrumento para su conocimiento, consulta y divulgación, se ha creado también el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. Entre 2011 y 2017, y por diferentes acuerdos del Consejo de Gobierno, se han incluido un total de 41 de estos emplazamientos, estando en estudio la declaración de otros 13 (6). En lo que respecta a la provincia de Cádiz los Lugares de la Memoria que por ahora forman parte de este inventario son la fosa común del cortijo El Marrufo (Jerez), el castillo de San Sebastián y los muros de Puerta de Tierra (Cádiz), escenarios de prisión y fusilamiento masivo, el antiguo penal de El Puerto de Santa María donde se hacinaron hasta 6.000 presos, el valle de la Sauceda, último lugar de resistencia republicana donde las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos, y la “fosa de las mujeres” de Grazalema. En referencia a este último lugar, las autoridades falangistas detuvieron a 15 mujeres, luego rapadas, paseadas y cruelmente asesinadas. En 2008 fueron rescatados los restos de un niño y 15 mujeres. Tres de ellas estaban embarazadas (7).

Lugares de la Memoria en Jerez.



Aunque no están incluidos en el inventario oficial, queremos traer aquí el recuerdo de algunos rincones de la ciudad y de distintos parajes de los alrededores de Jerez o diseminados por la campiña que guardan también la memoria de tantas víctimas. En todos ellos, como se detalla en los estudios ya citados, tuvieron lugar fusilamientos, desapariciones, torturas, prisión o internamiento de la mano de la represión franquista. En algunos de ellos mencionaremos, a modo de testimonio, el nombre de distintas personas que allí fueron asesinadas tal como se recoge en los trabajos de García Cabrera y Orellana González.

En el casco urbano son tristemente célebres lugares como las inmediaciones de la conocida Huerta de Terry, las tapias del cementerio de Santo Domingo o las explanadas cercanas a la Plaza de Toros donde fusilaron, entre otros, al viticultor Florencio Bustillo Moyano. En el entorno del Parque Scout está aún la fosa del cementerio de Santo Domingo. En La Rosaleda del Parque G. Hontoria encontró la muerte el albañil Carlos Rodríguez Alcedo y en el solar del antiguo Teatro Eslava o en los muros del Alcázar, junto a la alameda Vieja, fueron ejecutados muchos jerezanos como el camarero José Aguilar Heredia. Los alrededores de la Puerta de Rota fueron también triste escenario de la represión de ciudadanos como Francisco Acosta Gaitero, empleado municipal, al igual que sucedió en el cercano y conocido Pozo de la Víbora, en Picadueña Baja donde acabaron con la vida, entre otros, de Francisco Guerra Tenorio, periodista y escritor. En el Cuartel de Caballería fusilaron a Juan A. Marín Jiménez, maestro de la escuela de Montealegre, en el Picadero de Domecq a Manuel Salado González y en El Portal a Francisco López Tejero, ferroviario.

Los caminos y carreteras de entrada y salida de la población fueron también lugares elegidos por los sublevados para asesinar y hacer desaparecer en fosas improvisadas a muchos jerezanos. La Laguna de Medina, la Sierra de San Cristóbal, la carretera de La Barca o las cunetas de la carretera de Trebujena son algunos de ellos, como recordaba Manuel Soto, “Sordera de Jerez”, testigo de las matanzas en este último lugar (8).



En la Hijuela de Albadalejo se ejecutó a Juan mesa Ramírez, cajonero y otros muchos jerezanos fueron llevados hasta el tristemente célebre Rancho del Pescadero (junto a la actual Laguna de Torrox), situado en el tramo inicial de La Trocha, el antiguo y trágico camino de El Puerto, donde fusilaron y enterraron a tantos convecinos como al albañil José Arantave Ortegón. Junto a la Casa de Postas, cercana a Torremelgarejo, en la carretera de Jerez a Arcos, ejecutaron y enterraron en una fosa cuyo paradero se desconoce a veinte vecinos de Algar, entre los que se encontraban los miembros de su corporación municipal (9). En las cercanías de este paraje estaban las antiguas canteras y caleras de Torremelgarejo, un lugar donde hacer desaparecer con relativa facilidad los cadáveres de las víctimas.

Un entorno rural marcado por la represión.



Nuestro entorno rural no se vio libre de los crímenes de la represión franquista. En la Cañada de Tocina se dio muerte a Francisco Sánchez Fernández, en la Torre de Melgarejo a Antonio Morales Bernal, en el cortijo de El Majuelo al tonelero Lorenzo Montes Cerro y en San José del Valle, entre otros muchos, al agricultor Lorenzo Pérez Almagro.

En nuestro entorno serrano, al este del término, se prodigaron las ejecuciones: en Los Castillejos mataron a Francisco Pérez Fernández, en el cortijo de La Alcaría al hortelano José Romero Núñez, en los Montes de Propios a Manuel García Román, en la Ermita del Mimbral a Juan Durán Orellana, concejal del PCE… y a tantos otros. En este sector se encuentran también no pocas fosas que precisan ser localizadas e investigadas para que un día, puedan exhumarse los cadáveres de las víctimas allí enterradas. Como la que se encuentra en algún lugar del punto kilométrico 56-57 de la carretera de Cortes o la que se localiza en el cortijo de La Jarda, en el fondo de un barranco.



Pero sin duda, la más conocida es la que ubicada en El Marrufo, situada cerca de la capilla de este cortijo próximo a La Sauceda y al Puerto de Gáliz. Tras unas naves que aún hoy se conservan, en una pequeña pendiente sobre la que en tiempos pasados podía verse una pequeña cruz de hierro, se encuentra la fosa. Allí están enterrados los restos de mujeres y niños que fueron apresados en la aldea de La Sauceda (10). Declarado como Lugar de la Memoria de Andalucía, el cortijo de El Marrufo puede albergar en sus fosas los restos de más de 600 víctimas de la represión franquista y de los fusilamientos masivos que aquí tuvieron lugar entre noviembre de 1936 y febrero de 1937. Hasta el cortijo, que funcionó como un auténtico centro de tortura y exterminio, “llegaron camiones cargados de mujeres y niños, y hombres a pie, procedentes de La Sauceda. Por la noche, las mujeres eran sacadas de la capilla para ser violadas y fusiladas” (11). En su entorno existen varias zonas de enterramiento, donde en el verano de 2012 pudieron recuperarse los restos de 28 víctimas, 13 de las cuales pudieron ser identificadas y enterradas dignamente en el cementerio de La Sauceda.



Junto a El Marrufo, el cercano Valle de la Sauceda, a caballo entre las provincias de Cádiz y Málaga, fue también declarado como Lugar de la Memoria. El poblado de La Sauceda, emplazado en las laderas de la Sierra del Aljibe fue el último lugar de resistencia republicana. Allí se refugiaron numerosas personas procedentes de las poblaciones del entorno (Alcalá, Cortes, Jimena, Algar, San José del Valle, Ubrique…) que huían del avance de las tropas sublevadas. El poblado fue bombardeado, atacado y destruido por las columnas que procedían de Jerez al mando del Comandante Militar de la plaza, Salvador Arizón, de infausto recuerdo. Las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos que culminarían con los fusilamientos masivos de El Marrufo y otros lugares del entorno. Junto al antiguo cuartelillo de Puerto de Gáliz, una ladera conserva todavía el recuerdo de aquellos episodios siendo conocida como “Majá de los Muertos” (12).

Garcisobaco y Vicos.

No queremos terminar este recorrido por los Lugares de la Memoria sin referirnos a los cortijos de Garcisobaco y Vicos, que albergaron durante al menos cinco años (1936-1941) los “batallones disciplinarios de soldados trabajadores”, eufemismo con el que se encubrían los trabajos forzados de muchos republicanos represaliados retenidos durante años en estos lugares que funcionaron como “campos de concentración” (13).

En Garcisobaco, próximo a los Montes de Propios de Jerez, los presos trabajaron en la construcción de caminos forestales. En el cortijo de Vicos, donde se ubicaba una unidad militar dependiente del Depósito de Recría y Doma de Jerez, dedicada a la cría de ganado caballar, estuvieron detenidos numerosos jerezanos a la espera de Consejo de Guerra. Durante este tiempo realizaron tareas agrícolas o trabajos forzosos, como los caminos que unen el cortijo con la carretera de Arcos y Garrapilos.

Los investigadores José García Cabrera y Cristóbal Orellana han aportado numerosos testimonios de personas que estuvieron retenidas en estas instalaciones en el marco de un estudio que la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez ha remitido a la Junta de Andalucía para que el cortijo de Vicos, por todos estos motivos, sea declarado como Lugar de la Memoria (14).

Un recuerdo a Teófilo Azabal.

Entre los muchos nombres de personas que fueron ejecutadas en los primeros meses de 1936, queremos traer aquí, a modo de homenaje a todos ellos, el recuerdo de un maestro, Teófilo Azabal, que fue director del colegio Carmen Benítez e inspector de enseñanza primaria.



José Antonio Martín Pallín en uno de sus artículos (“Sin pasado no hay mañana”), dice refiriéndose a los maestros: “Resulta significativa la saña con la que se persiguió a los maestros que habían dedicado su vida a sembrar los valores de la cultura en las aldeas y ciudades de nuestra Patria” (15). Estas palabras están escritas a la medida de Teófilo Azabal, maestro y hombre de bien, de quien nos habló en diferentes ocasiones su hija Pilar, ya fallecida. Emocionada, nos contaba los días trágicos de la detención de su padre y de su fusilamiento. Ella era entonces una niña de cuatro años, la misma “niña” que se menciona en el Certificado de Defunción que aparece publicado en el citado trabajo de Jerez Recuerda (16). Nos hablaba Pilar de las peripecias de su familia en aquellos aciagos días, de su refugio en Los Albarizones. Y nos hablaba sobre todo de la emoción que sintió cuando, pasado el tiempo, tuvo ocasión de trabajar como maestra durante muchos años en el Colegio Nacional Carmen Benítez del que su padre había sido profesor y era director cuando fue fusilado en el Alcázar o la Puerta de Rota.

El Alcázar, el Pozo de la Víbora, Vicos, El Marrufo, La Sauceda, Casa de Postas, la Puerta de Rota, La Trocha… “Lugares de la Memoria” que dibujan un itinerario trágico, un largo camino de recuperación de la justicia y de la dignidad para con tantas víctimas, que tenemos que recorrer sin más demora. Sin esperar a que pasen otros ochenta años.

Para saber más:
(1) Una de las primeras publicaciones al respecto fue: Jerez Recuerda, “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe de estado militar de 1936: una aproximación” en Revista de Historia de Jerez, nº 13, 2007, pgs.137-180.
(2) Jerez Recuerda (2009): “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” Editado por Jerez Recuerda en colaboración con la Delegación de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Jerez.
(3) García Cabrera, J. y Orellana González, C. (Eds. y Coords.): Represión franquista y memoria histórica en la provincia de Cádiz, Publidisa, 2012.
(4) DECRETO 264/2011, de 2 de agosto, por el que se crean y regulan la figura de Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. BOJA Nº 158, 12 de agosto de 2011, P. 19.
(5) Idem, Art. 2.1. y 2.2.
(6) Acuerdo de 27 de diciembre de 2013, del Consejo de Gobierno, por el que se declaran treinta y cuatro Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. BOJA nº 26, de 07/02/2014
(7) Información disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/organismos/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/areas/memoria-democratica/lugares/paginas/fosa-mujeres-grazalema.html
(8) Castaño Hervás, J.Mª.: Manuel Soto, "Sordera de Jerez": La elegancia del duende, Signatura Ediciones, 2005; citado por García Cabrera, J. y Orellana González, C.: Obra citada.
(9) Junta de Andalucía, Mapa de Fosas. Disponible en este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoTumba=1102006&codigoProvincia=2
(10) Perales Pizarro, J.C.:El Marrufo, Fosa Común”, Diario de Jerez 17/05/2004.
(11) Fosa común del Cortijo de El Marrufo, Diputación de Cádiz: http://www.dipucadiz.es/memoria_historica/catalogo-de-lugares-y-senderos/FOSA-COMUN-DEL-CORTIJO-DEL-MARRUFO.-JEREZ-DE-LA-FRONTERA
(12) Junta de Andalucía, Mapa de Fosas. Disponible en este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoTumba=1102004&codigoProvincia=2
(13) García Cabrera, J. y Orellana González, C.: Obra citada.
(14) Solicitud de Declaración del "Cortijo de Vicos" como "Lugar de la memoria". Plataforma por la memoria Democrática de Jerez. Redacción a cargo de José García Cabrera y Cristóbal Orellana González, Jerez 24 de enero de 2018.
(15) Martín Pallín, J.A.: Sin pasado no hay mañana, El País, 15 de junio de 2004
(16) Jerez Recuerda (2009):Las cifras…, Obra citada.


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Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: El paisaje y su gente, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 24/06/2018

Paisaje con ciudad al fondo.
La vista de Xeres de la Frontera de Joris Hoefnagel (S. XVI).




Un hombre lleva sobre sus espaldas un pesado odre. Camina con dificultad detrás de unos arrieros que conducen una recua de mulos cargados de sacos hacia la ciudad que se nos muestra cercana, extendida en el horizonte sobre las lomas de la campiña. Ocupando el centro de la escena, en primer plano, un distinguido personaje, vestido con ricos atuendos, sujeta por la empuñadura su espada envainada mientras tiende la mano a una dama. En sus cercanías dos jinetes, portando lanzas y escudos, escaramuzan junto al “camino para el Puerto de S. María y para Cádiz”. Al fondo del grabado, cercada de muros, una ciudad nos muestra su dilatado caserío en el que despuntan las torres de sus iglesias. Una ciudad, Jerez, que es ya a mediados del siglo XVI una de las más pobladas del reino. Esta es la estampa que ofrece Hoefnagel en su vista de Xeres de la Frontera realizada entre 1563 y 1567. (1)

Jerez en el primer atlas moderno.

Esta ilustración forma parte de una magna obra que con el título de Civitates Orbis Terrarum, vio la luz entre 1572 y 1617 editada por el impresor Georg Braun y en la que se incluían también grabados del cartógrafo y pintor Franz Hogenberg. Concebida como complemento al atlas del mundo de Abraham Ortelius (Theatrum Orbis Terrarum), en esta obra monumental colaboraron más de un centenar de cartógrafos, dibujantes y pintores paisajistas que dejaron testimonio de numerosos rincones de todos los continentes conocidos, lo que nos ha permitido retener en imágenes muchos aspectos relevantes de la vida cotidiana y la fisonomía de las ciudades del siglo XVI.

Uno de estos colaboradores que viajó por diferentes países europeos dibujando y pintando vistas fue el artista flamenco Joris Hoefnagel, quien pudo visitar Jerez entre los años 1563 y 1567, dejando así testimonio gráfico de Jerez con este singular grabado de gran valor histórico, que ha quedado ya como una de las primeras estampas en las que se aprecian muchos detalles de cómo era nuestra ciudad a mediados del siglo XVI. Esta vista de Xeres de la Frontera será incluida en la selección de 480 ciudades de todo el mundo que integrarán la colosal obra Civitates Orbis Terrarum.

Algunos autores mantienen que el trabajo de Hoefnagel pudo estar inspirado en uno anterior realizado por el dibujante paisajista flamenco Anton Vanden Wyngaerde, quien recorre España desde 1561 por encargo de Felipe II para dibujar una colección de 62 vistas de las ciudades más notables del reino, y quien dedica también varios de sus dibujos a Jerez (2). Si bien las vistas de “Antonio de las Viñas” (como se conoce también a Wyngaerde, y de quien nos ocuparemos en otra ocasión) son más detallistas y meticulosas, las de Hoefnagel son más espectaculares y luminosas, más coloristas y escenográficas. Como esta de Jerez que comentamos. O como las dedicadas a Conil, Vejer, Setenil, Bornos, Zahara, Los Palacios, Las Cabezas, Lebrija y otras muchas ciudades andaluzas que se deben también a su mano.



El Jerez del XVI: una gran ciudad en expansión.

En estos años en los que Hoefnagel visita Jerez, entre 1563 y 1567, la ciudad cuenta con numerosas iglesias y conventos y las obras de la Cartuja están ya muy avanzadas. Son los años en los que se termina la Cruz de la Defensión y en los que el puente del Guadalete en el Vado de Medina lleva ya dos décadas prestando sus servicios. Los Hospitalarios de San Juan de Dios de instalan en el Llano de San Sebastián, actual Alameda Cristina. Como cuenta Rallón (3), el cabildo planea construir una calzada desde la ciudad a El Portal, para facilitar el transporte de vinos hasta el embarcadero, así como de mejorar el camino hasta el convento agustino de Guía. De la misma manera, se estudian los proyectos de acercar el río hasta la Puerta Nueva presentados por ingenieros holandeses, o los que pretenden traer el agua desde la fuentes de Badalejo y Pedro Díaz como propone el licenciado Bravo. Rallón nos recuerda que en 1567 “florecía en esta ciudad un siervo de Dios llamado Juan Pecador” que pretendía hacer un hospital para los pobres necesitados y enfermos… Pero volvamos a la vista de Hoefnagel.

Manuel Mª González Gordon, en su conocida obra Jerez, Xerez, Sherish, nos aporta un valioso testimonio de aquel Jerez reflejado el grabado de Hoefnagel: la traducción de algunos fragmentos del texto latino que figuraba al dorso del grabado, en el atlas en el que fue publicado en 1565, traducidos por D. Teodoro Molina Escribano quien fuera abad del la Colegiata de Jerez. En él se afirma que Jerez es una “…ciudad conspicua por lo espaciosos de su asiento y amplitud de sus muros…Sus campos, plantados de viñedos y cereales, feraces en vinos, aceite, trigo y todo género de frutos, de tal suerte son productivos que se muestran en cualquier tiempo, contra la credulidad de los hombres, como en una perenne primavera y perpetuo verdor que matiza sus variadas mieses y sus vastísimos prados, cubiertos y vestidos del verdor de sus granos y flores, constituyen el encanto de quien los contempla… De aquí proceden los famosos vinos que son exportados hasta las gentes de la India, y Alemania, Francia, Inglaterra, Escocia, Holanda y a todas las regiones del Universo son exportados todos los años… Es tal la cantidad de vino que anualmente produce este territorio a sus cultivadores, que apenas bastan para almacenarle 40.000 vasijas de tres anas cada una, y alguna vez se ha comprobado que el número de estas vasijas de madera pasó de 80.000. Esta región produce prestantísimos caballos entre todas las regiones de España, principalmente de carrera… son educados por nobles con una industria admirable divirtiéndose grandemente con sus carreras en los hipódromos cuando celebran combates a caballo en los que mutuamente se ejercitan con cañas en vez de lanzas, a la manera como los moros suelen manejar las lanzas y arrojarlas contra los enemigos. En la lengua patria estos juegos se llaman “Juegos de Cañas”. (4)

La vista de Xeres de la Frontera.

A nadie escapa que las vistas de ciudades aportan una valiosa información para el estudio del paisaje urbano, de su entorno natural y del medio físico donde se enclavan. Por esta razón cuando observamos detenidamente estos primeros grabados de Jerez que han llegado hasta nuestros días y, en especial los realizados en el siglo XVI, hace ya 450 años, podemos conocer también algunas claves del contexto geográfico, político, económico y comercial de nuestra ciudad.

Así, en la escena que nos ofrece Hoefnagel aparecen ya los rasgos definitorios del paisaje de la campiña tal como hoy pueden contemplarse todavía, destacando las suaves lomas que rodean de la ciudad en las que ya ha desaparecido la vegetación natural que ha sido sustituida por cultivos. Entre ellos destacan especialmente los viñedos, que alternan en la imagen con lo que posiblemente podrían ser campos de cereal y con prados que llegan hasta los mismos muros. Son las tierras de los pagos de Torrox, Anaferas, Gibalcón… que desde las faldas de San Cristóbal se extienden hasta las cercanías de la ciudad. El casco urbano se adapta también a esta topografía irregular de la que la imagen de Hoegnagel ha sabido captar sus rasgos más llamativos. En el extremo de la derecha se aprecia el punto más elevado ocupado por el Alcázar, reflejándose también el pequeño valle del Arroyo de Curtidores, cuyas laderas condicionan la disposición del muro y el caserío.

La imagen muestra también algunas construcciones relevantes en los extramuros de la ciudad, apreciándose en el centro, en segundo plano, la ermita de “Nuestra Señora de Guía junto a la que hay también otras edificaciones. En estos años, este lugar es un monasterio agustino del que los frailes se trasladarán en 1643 al que fuera Hospital del Pilar. De la misma manera se refleja también en la escena el antiguo camino de “los Puertos y Cádiz”, a la izquierda de la imagen, que partía de la ciudad por la Puerta del Arroyo, abierta en 1500. El grabado lo señala explícitamente con la leyenda “Camino para el Puerto S. María y para Cádiz”, y es normal que así se destaque ya que era una de las vías de comunicación más importantes y transitadas de nuestro entorno, que cruzaba el mencionado arroyo por una alcantarilla situada junto a la Ermita de Guía, como parece reflejarse en el grabado. Algunos de los caminos que bajan de la Sierra de San Cristóbal se aprecian también en la imagen, así como una curiosa cuesta muy empinada que nos recuerda, por su situación a los pies del Alcázar y del barrio de extramuros de San Miguel, a la actual “Cuesta de la Alcubilla”.

Hoefnagel ha reflejado como rasgo de identidad de nuestra imagen urbana, el recinto murado, apreciándose detalles de los lienzos de muralla, de la barbacana, de las torres, de la Puerta de Rota, del Alcázar… Entre el caserío destacan las torres y los edificios de algunas iglesias como la de San Salvador, San Mateo, tal vez San Marcos…, distinguiéndose lo que al parecer son casas palaciegas y otras construcciones de mayor envergadura, muy posiblemente bodegas. En las afueras de la ciudad se aprecian ya los barrios de extramuros de Santiago (izquierda) y San Miguel (derecha). Lo que pudiera ser una pequeña ermita con su espadaña se dibuja también en las cercanías del Alcázar, a la izquierda del camino que sube hacia la ciudad.

Las claves simbólicas del grabado de Hoefnagel.

Los profesores Javier Navarro Luna y Antonio García Gómez (5), en un interesante estudio titulado Las vistas de ciudades. Una imagen geográfica de las ciudades andaluzas en el siglo XVI, aportan algunas claves de análisis que nos ayudan a interpretar mejor este grabado



de Xerez en sus aspectos simbólicos. A su entender, como sucede también en las vistas de otros lugares, el autor quiere destacar aquí la actividad económica más significativa de la ciudad centrada en el cultivo de la vid y la producción y comercialización de vino “… y es la principal imagen que trata de transmitir el grabado de Hoefnagel, donde con gran minuciosidad se dibuja un paisaje de suaves lomas cubiertas de viñedos, en ordenadas parcelas”. En el libro original, el grabado de Jerez aparece junto al de Conil, donde, como en Jerez, también se muestra la principal actividad económica de esta villa: la pesca del atún en almadrabas y las diferentes fases de su elaboración y preparación.

Pero la vista de Xerez aporta otras muchas claves y junto al paisaje modificado por la actividad humana nos habla también de sus pobladores. Como señalan acertadamente los mencionados autores, “…la imagen presenta dos grandes planos. El primero recoge escenas y personajes costumbristas, a un lado dos caballeros luchando, símbolo quizás de su posición fronteriza – de ahí su nombre- durante muchos años entre los reinos cristiano y nazarí, seguidos de dos personajes cuyos ropajes los identifican como los dos grandes poderes de la ciudad, el uno eclesiástico y el otro nobiliario. Por último, aparece el pueblo llano en las figuras de trabajadores que dirigen una recua de mulas hacia la ciudad, y otro que carga un saco a sus espaldas y los sigue”. En relación a las dos figuras centrales otros autores, como Ferrán Soldevila (6), interpretan que los personajes centrales son “una dama y un caballero”. Sea como fuere Hoefnagel deja constancia de los diferentes estamentos de la ciudad y los representa, de manera estereotipada si se quiere, realizando aquellas actividades que cabe esperar de su posición social, vestidos y ataviados con las indumentarias propias de su rango.

Y como decorado de fondo, Jerez: “Al fondo aparece la ciudad rodeada de un imponente lienzo de murallas dado su carácter fronterizo. A lo largo del perfil urbano, que ocupa todo el frontal del fondo, se nos muestra un caserío muy concentrado, entre los que destacan las siluetas de los grandes edificios religiosos – iglesia de San Salvador- y civiles –casas palacio y bodegas- Aunque apenas se vislumbra `por la perspectiva adoptada, indicar que el paso de la ciudad islámica a la cristiano supuso una transformación radical ni en las viviendas, ni en la morfología urbana”.

En estos días fríos que anuncian ya el invierno hemos querido volver a las afueras de la ciudad para situarnos en el lugar aproximado que Joris Hoefnagel debió escoger hace 450 años para realizar su vista de Jerez. En la fotografía se refleja lo que hemos contemplado. Ni que decir tiene que nos quedamos con la imagen de nuestro dibujante flamenco.


Para saber más:
(1) Enlace con la “Vista de Xeres” de J. Hoefnagel: http://historic-cities.huji.ac.il/spain/jerez/maps/braun_hogenberg_II_6_2.html
(2) Marías, Julián.: Las ciudades de Antonio de las Viñas ABC de Madrid. 08/05/1987.
(3) Rallón, Esteban.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación. Edición de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, vol. III P 151-162.
(4) González Gordon, Manuel Mª.: Jerez-Xerez-Sherish. Ed. Gráficas del Exportador. Jerez. Edición de 1970. Pg. 53.
(5) Navarro Luna. Javier y García Gómez, Antonio.: Las vistas de ciudades. La imagen geográfica de las ciudades andaluzas en el siglo XVI. Dpto. de Geografía Física y A.G.R. Univ. De Sevilla. 2009
(6) Ferrán Soldevila.: Historia de España. Volumen 3. Ediciones Ariel, 1952. pg. 182

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Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, 30/11/2013

 
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