El antiguo Molino de Aceite del convento de La Merced




En el Diario de Jerez de 8 de diciembre de 2020 se anuncia que el Ayuntamiento ofrece suelo a las promotoras interesadas, para la construcción de viviendas de alquiler en diferentes solares de propiedad municipal situados en el centro. La noticia no puede sino alegrarnos en la medida en que ello pueda servir para revitalizar nuestro casco histórico, tan necesitado de nuevos pobladores que le den vida.
Uno de estos solares, el situado en la calle Luis Romero Palomo alberga un gran caso de bodega, al que se accede por la calle Cristal y en su parte trasera los restos visibles de los que fuera el antiguo Molino de aceite del Convento de la Merced.

Desde aquí queremos llamar la atención de la necesidad de su preservación y recuperación de la mano de esas futuras intervenciones que ojalá se lleven a cabo para la construcción de viviendas en el centro. Y queremos hacerlo antes, mucho antes, de que este edificio singular, que forma parte de nuestro patrimonio cultural, etnográfico y artístico, corra el riesgo de desaparecer para siempre o de terminar de destruirse por la ruina que, en parte, le afecta ya desde hace años.De los numerosos molinos de aceite con los que la ciudad contaba en siglos pasados sólo se conserva, tras su restauración, el Molino del Alcázar, manteniéndose en pie todavía, la torre de contrapeso del que fuera Molino de la Cartuja (bien visible desde La Corta), ambos de dos vigas. Junto a estos dos, otros restos (no visibles) conservados en la calle Bodegas, pudieron tal vez, formar parte del molino del antiguo convento de los trinitarios que ocupaba el solar del actual Teatro Villamarta. A ellos hay que sumar este Molino de La Merced, que hay que conservar y preservar de su destrucción y, en la medida de lo posible, rehabilitar.





De este molino del convento de La Merced tenemos ya referencias gráficas por su presencia en el Plano Topográfico de la ciudad de Xerez, de Francisco Javier Velázquez (1825) que se conserva en el Museo Arqueológico.

Como señala Rosalía González en su estudio sobre los molinos de aceite del siglo XVIII en Jerez, en el mencionado plano "aparece con la denominación de "molino" una edificación situada en lo que hoy es la esquina de la C/ Armas de Santiago con la C/ Doctor Luis Romero Palomo, en el área que perteneció al convento de la Merced. Esta edificación se conserva en la actualidad incorporada a la bodega allí existente construida en el año 1850 y su acceso se realiza a través de la calle Cristal. Se trata indudablemente del antiguo molino de aceite del convento de la Merced, destacando nítidamente desde la calle su torre de contrapeso construida en fábrica de sillares a la que se han adosado algunas construcciones posteriores. su interior ha sido reformado para adaptarlo a la función de bodega, encontrándose en la actualidad en estado de abandono. Una visita efectuada gracias a la amabilidad de sus propietarios nos ha permitido identificar las estructuras correspondientes a la nave prensa, la torre de contrapeso con su correspondiente "capilla" y la sala de molturación, todo ello "grosso modo" con unas dimensiones similares a los molinos del Alcázar y La Cartuja, pero en este caso con una sola viga" (p. 146).








Desde aquí queremos hacer un llamamiento para que, de la mano de esos ofrecimientos de solares anunciados, se tenga en cuenta que el de la calle Luis Romero Palomo cuenta con un elemento singular de primer orden para nuestro patrimonio que hay que preservar y recuperar y que hay que tener en cuenta desde el “minuto cero” en previsión de futuras intervenciones: el antiguo MOLINO DE ACEITE DEL CONVENTO DE LA MERCED. ¡No dejemos que se pierda!

Más información sobre los molinos de aceite en Jerez puede consultarse en: 

GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, R. (2001): “Molinos de aceite del siglo XVIII en Jerez. Últimos testigos de una actividad económica olvidada en nuestra ciudad”. Revista de Historia de Jerez nº 7. Jerez, 137-151


Mercado Interior.




Ahora que con la pandemia la economía va fatal, que el ritmo de nuestras exportaciones se mantienen a duras penas y los productos que importamos tienen cada vez un mayor coste, ahora que el "confinamiento perimetral" nos hace mirar más hacia dentro, justo ahora es el momento de que dejemos a un lado a esos insaciables y agresivos "mercados" exteriores y  de volver de nuevo la vista a nuestro "mercado interior".

Eso es lo que hemos querido hacer nosotros con este sencillo reportaje que, en clave de humor, queremos compartir con ustedes para promocionar ese rico, curioso y variopinto "mercado interior" que encontramos en cualquier rincón de nuestra campiña.

Frutas y hortalizas, pan, plantas, leña, carbón, miel, aceite, vino... la diversidad de productos que se nos ofrecen hasta en los más recónditos parajes de nuestro entorno es toda una alternativa a tener en cuenta.

Los hay tradicionales y con denominación de origen, como las teleras de Tempul, ese "famoso pan moreno" que desde 1932 se viene horneando en la conocida Venta de Tempul, como reza el
cartel situado a la entrada del establecimiento para que no quede ninguna duda de que estamos en un auténtico "santuario" del pan.

Aunque han desaparecido buena parte de los naranjales que, tan sólo unas décadas atrás, crecían en las huertas de la vega del Guadalete, quedan aún muchos lugares donde podemos comprar naranjas recién cogidas del árbol.. En las cercanías del Boquete del Valle, en La Herradura  (junto al Portal), en las proximidades del molino de San Félix, en Arcos, en El Torno de Carranza, en San Isidro...en muchos otros parajes es fácil ver carteles como estos en los que se nos anuncia la venta de naranjas.



Si bien es cierto que la ortografía y la concordancia son en algunos casos mejorables, las naranjas no. Ya sea en singular o en plural, la naranja o naranjas, que se vende o se venden (vean ustedes en las fotografías todas las combinaciones posibles) son de la mejor calidad. Mucho mejores, sin lugar a dudas, que las de Valencia, las del Tesorillo o las de Marruecos.


Otro producto que puede comprarse en muchos lugares de nuestras campiñas y sierras, son los garbanzos. En el Puerto de la Cruz, junto al Alcornocalejo, en el cortijo de El Peral o en el de Jara, en las proximidades de la Viña de Dios, en los llanos del Sotillo, junto a la Torrecilla... en estos y otros muchos rincones podemos adquirir garbanzos de la tierra. Después de recolectar un par de bolsas de tagarninas en el campo... ¿qué mejor que comprar unos kilitos de garbanzos para elaborar una buena berza?



La proliferación de huertos familiares, y las nuevas iniciativas de pequeños huertos urbanos con los que abastecerse, aunque sea parcialmente en estos tiempos de crisis, ha contribuido también a que, junto a los viveros, surjan otros puntos de venta más rústicos, donde se nos ofrezcan plantones de tomates, de pimientos, de berenjenas...


No faltan tampoco las ofertas de miel, polen, jalea real... que algunos apicultores venden también anunciándolo a la entrada de sus fincas, como vemos aquí en las proximidades de Benamahoma, o en el Rancho del Liberal, entre Las Aguilillas y Cuartillo.


Y ahora que el butano, el gas y la electricidad se han encarecido, habrá que volver la vista a los combustibles tradicionales, a la estufa de leña y al brasero de picón... Eso es al menos lo que han pensado estos amigos que anuncian sus productos en nuestro "mercado interior".


Ese mercado donde no podían faltar los productos "cárnicos" más naturales,  como los "conejos de monte" o los "pollos de campo" que se nos ofrecen en Caulina o en La Guareña... aunque la ortografía juegue de nuevo alguna mala pasada.


En otros casos en el medio rural nos encontramos con auténticas vallas publicitarias que nos anuncian productos de nuestro mercado interior" que han penetrado ya en el "mercado exterior". Es el caso, por citar sólo algunos, de los aceites de La Torre de Pedro Díaz (cortijo cercano a Gibalbín) o de los vinos de Entrechuelos (Torrecera). Junto a ellos, otros productores, con medios más modestos, ofrece también sus deliciosas ciruelas (frente a Villapesadilla) o sus patatas, sandías, melones...



Pero entre todos los "productos" que  se publicitan para la venta en nuestros campos, este es sin duda el más singular de cuantos hemos podido localizar: nada menos que una presa, el segundo mayor embalse de Andalucía, el de Guadalcacín... "Se traspasa esta presa"... De esta manera, los trabajadores denunciaban años atrás, ante la visita del Presidente de la Junta de Andalucía, las precarias condiciones de seguridad y mantenimiento de las instalaciones del embalse. El cartel duró sólo unas horas, y lo "pillamos" de casualidad, allá en 2013. Desconocemos si lo quitaron por que consiguieron enseguida el traspaso anunciado...


(Publicada en 25/04/2013 y reformada con nuevos carteles en noviembre de 2020)

 
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