¿Qué están haciendo en el río?:
Inicio de los trabajos de restauración ambiental del cauce del Guadalete


De vez en cuando los ríos se “salen de madre”, se desbordan de su cauce y provocan inundaciones en las vegas del curso bajo. Sus aguas circulan entonces por rincones insospechados y llegan hasta lugares que sólo los más viejos del lugar recuerdan remotamente. Se dice entonces que “el río viene con las escrituras bajo el brazo”, elocuente expresión cargada de “saber popular”, de “memoria colectiva del paisaje” y claro exponente de lo que cualquier manual de hidrología o geomorfología exponen: los sistemas fluviales son algo más que el estrecho cauce por el que los ríos circulan buena parte del año, incluyendo también las vegas y llanuras de inundación que habitualmente ocupan campos de cultivo, viviendas o barriadas rurales.

El asunto de los efectos de las inundaciones vuelve a estar indirectamente de actualidad ya que, desde mediados de septiembre, como han explicado los responsables de la Consejería de Medio Ambiente y la Agencia Andaluza del Agua, se han iniciado los trabajos para la “recuperación del Guadalete” y la restauración ambiental de su cauce, de manera que en un tramo de 12 km. comprendido entre La Ina y La Corta, vuelva a tener el aspecto que, según indicaba el propio Consejero, presentaba en la década de los 50 y 60.

En síntesis, los primeros trabajos que ya han comenzado (y que se muestran en algunas de las fotografías que acompañan está entrada) tienen como objetivo eliminar una buena parte de los grandes eucaliptos que durante décadas han crecido en el interior del cauce del río (más de 700 pies), así como retirar más de 30.000 m3 de sedimentos (de tierra y lodo) que se han depositado en el lecho fluvial. Como señalaba la Delegada provincial de Medio Ambiente en la presentación de los trabajos previstos en el río, de cuyas palabras se hacía eco Diario de Jerez, “el objetivo derivado de los trabajos consiste en la recuperación de la capacidad de transporte de agua del cauce, con lo que se pretende abordar el problema de la progresiva invasión por la vegetación y la colmatación de las orillas del río con sedimentos finos que disminuyen la sección efectiva del canal fluvial. Se trata pues de mejorar la capacidad de evacuación eliminando los eucaliptos que se encuentran en el cauce, así como los sedimentos retenidos por ellos y de las obras de fábrica”.

Las principales actuaciones se van a llevar a cabo en el Puente de Cartuja, donde ya está muy avanzada la eliminación de los grandes eucaliptos que crecían en el cauce y junto al mismo puente. En este mismo lugar se reducirán también los depósitos de materiales de acarreo acumulados en la isleta que se sitúa en el centro del río, aguas arriba de la Venta de Cartuja, con lo que funcionalmente, el Guadalete presentará en este punto dos canales de circulación al limpiarse de sedimentos el segundo de los brazos del río, más próximo a la Venta. El viejo puente de “cantos”, verá también despejados de limos, lodos y otros obstáculos algunos de sus ojos, hoy prácticamente cegados para la circulación del agua.

Las riberas colindantes al Puente de La Greduela serán también objeto de una intervención similar, eliminándose los bosquetes de eucaliptos que crecen en las orillas y en el cauce, así como los materiales acumulados que lo han estrechado y que contribuyen negativamente a la capacidad de desagüe del río. Si el agua circula más fácilmente, el terreno se drenará con mayor rapidez en casos de inundación.

Junto a todo ello se han anunciado también otra actuaciones para eliminar algunos de los rellenos que se han producido en todas estas décadas en las riberas del río dentro del Dominio Público Hidráulico, que han reducido de forma importante la sección del Guadalete. Aunque desconocemos que rellenos serán eliminados, debemos mencionar por su gran impacto ambiental los que se han efectuado en las inmediaciones de los puentes de Cartuja, la Greduela y del Salado, o los que existen junto a los puentes de la Autovía de Los Barrios.

Silvia López, Delegada provincial de Medio Ambiente confiaba en que estas primeras actuaciones, que cuentan con una inversión total de 400.000 euros, contribuyan a mitigar los posibles daños que futuras crecidas y avenidas del Guadalete puedan ocasionar en el futuro. A los trabajos de limpieza y restauración del cauce se sumarán otras medidas que, como indicó también el Consejero de Medio Ambiente, disminuyan los efectos de futuros episodios de inundaciones. El Consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, ha cifrado la inversión prevista para la recuperación del río Guadalete en 4,5 millones de euros.

¿Servirán para algo estos trabajos?

Esa es la gran pregunta que los vecinos de las barriadas rurales ribereñas y los colectivos que integran las Plataforma para la recuperación del Guadalete se plantean. Por nuestra parte, y dado que el asunto requiere un análisis más profundo que se escapa al espacio que dedicamos a estos reportajes, creemos que estas primeras intervenciones son insuficientes pero necesarias. Y es preciso acometerlas ya que buena parte de los árboles que invaden el cauce y de los sedimentos que lo estrechan constituyen un problema generado, en gran medida, en las últimos cincuenta años como puede deducirse también a la vista de algunas viejas fotografías que aquí exponemos. Sin embargo, que nadie espere soluciones definitivas para que no vuelva a haber inundaciones. Nos tememos que eso no es posible.

Conviene recordar que las crecidas de los ríos, y con ellas las inundaciones, forman parte de la dinámica natural en nuestro entorno mediterráneo. Mientras que en verano la mayoría de los cursos fluviales de nuestras latitudes sufren un busco descenso de caudales, en inviernos lluviosos pueden llegar a originar episodios de inundación: así es el funcionamiento hidrológico de un río como nuestro Guadalete. Si bien las avenidas y desbordamientos no son un fenómeno frecuente, es conocido que en cada periodo de diez o veinte años se vienen registrando inundaciones que afectan seriamente a la vega baja.

Pese a todo, cuando nos referimos al cauce por el que el río circula, la “madre” (o la “caja” del río, como la conocen muchos habitantes de los parajes ribereños), existe una visión limitada que considera como el “terreno propio del río” exclusivamente el cauce de verano, el que se corresponde con los periodos de estiaje o de aguas bajas. Sin embargo, conviene no olvidar que las vegas, las grandes llanuras de inundación en las que el río lamina su crecida de forma natural, forman también parte del “sistema fluvial” y que, por tanto, tarde o temprano serán ocupadas temporalmente cuando se produzcan crecidas de cierta consideración como las que han tenido lugar en el último invierno.

Los expertos consultados por la Agencia Andaluza del Agua estiman que la eliminación de los grandes árboles que obstaculizan y estrechan el cauce y el reacondicionamiento de la vegetación puede tener un efecto atenuante de las inundaciones en los Llanos de la Ina que supongan una disminución en la altura de la lámina de agua entre 20 y 30 cm. Lo que supone una cifra muy considerable ya que buena parte de los efectos de las últimas inundaciones habrían quedado, de ser acertados estos cálculos, muy reducidos. Y ello sería posible ya que la recuperación del cauce perdido por aterramientos y crecimiento desmedido de la vegetación permitiría una circulación más fluida del agua.

Pero junto a estas iniciativas se precisan también otras medidas. El deslinde y protección del Dominio Público Hidráulico, la mejora de los caminos y desagües inadecuadamente diseñados, la ampliación de la red de drenajes, la posible construcción de pequeñas presas de laminación en grabado del Puente de Cartujalos cauces de los principales arroyos, la reubicación de algunas viviendas construidas en zonas de alto riesgo de inundación, la reforestación de las riberas de afluentes y arroyos en la cuenca de la vega baja, un mayor control sobre los posibles vertidos de los lavados de áridos en las graveras… son algunas de las medidas que contribuirían a paliar los efectos de las inundaciones y que deben figurar también en un futuro proyecto de recuperación.

Aunque queda mucho por hacer, creemos que estas primeras iniciativas, que los ciudadanos pueden contemplar ya si se acercan al puente de Cartuja, son muy necesarias. Para comprobar cómo las arboledas de eucaliptos que invaden las riberas y el cauce el río, desplazando así a la vegetación natural, a los sotos y alamedas de antaño, basta con contemplar algunas de las ímagenes que atestiguan como eran estos parajes del entorno del puente de Cartuja en tiempos pasados.

Así, en un grabado del Puente de Cartuja que figura en el Plano de José San Martín de 1852 pueden verse los alrededores del viejo Molino y las orillas del río prácticamente desprovistas de vegetación. Apenas unos álamos crecen también en las riberas en otra vieja fotografía de 1917 en la que se muestra este mismo paraje, y en el que ya se aprecia la isleta central del río. Una curiosa instantánea tomada en la primera década del siglo XX, nos ofrece una escena singular donde las haya: una gran manada de toros bebe plácidamente en el río bajo los arcos del puente y descansa sobre la isleta central que ya presenta una considerable dimensión por el acúmulo de sedimentos, si bien no se aprecian árboles en ella.

Imagen procedente del 'vuelo americano' de 1956La mejor prueba de que los eucaliptos comienzan a ocupar las riberas del río a partir de la década de los 50 del siglo pasado, nos la ofrece el contraste de dos vistas aéreas que nos permiten apreciar la evolución de la arboleda y su progresiva invasión del cauce. Se aprecia también en ellas la llamativa disminución de la anchura del río.

La primera y más antigua procede del conocido como “vuelo americano” de 1956. Las Vista actual de la misma zonaimágenes actuales han sido tomadas de Google Earth. Una misma escena separada por algo más de medio siglo en la que puede apreciarse una gran variación. En la primera, los alrededores del puente de Cartuja se presentan desprovistos de arbolado (salvo la estrecha franja de álamos que crece en la ribera del molino), la isleta central aparece también sin vegetación y el cauce se muestra con una anchura considerable, especialmente aguas abajo del puente, en lo que fue el amplio Descansadero de Cartuja por el que cruzaban el río los ganados a través de un vado utilizado durante cientos de años, incluso después de la construcción del puente. La imagen más reciente nos muestra este mismo espacio (usurpado al cauce con rellenos de escombros y material de derribos de obra) donde ha disminuido considerablemente la anchura del río. La fotografía muestra igualmente como el cauce permanece casi oculto y sombreado por las copas de los centenares de eucaliptos que lo invaden, y que han colonizado también la isleta central.

Son los mismos árboles que hoy se están cortando como inicio de un largo proceso de restauración ambiental del cauce del río que, ojalá, contribuya a amortiguar el efecto de las inundaciones y a recuperar de una vez por todas el Guadalete.

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1 comentario :

Anónimo dijo...

Excelente trabajo, a lo que nos tenéis acostumbrados.
Enhorabuena.

 
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