“Al pasar la barca” (y 3).
Las barcas de La Florida, Berlanga, el Majaceite y Tempul.


Barca de La Florida.



Entre todas las barcas que han cruzado el Guadalete a lo largo de su historia, la única que ha perdurado en la toponimia ha sido la de La Florida. Junto con La Barca de Vejer, en el río Barbate, que bautiza a un enclave de este municipio jandeño, ésta de la Florida también dio nombre a una conocida población del Jerez rural.

El antiguo Vado de La Florida, en tierras próximas al cortijo del mismo nombre, se ubicaba en un punto en el que confluyen diferentes vías pecuarias o cañadas que formaban, a orillas del Guadalete, uno de los descansaderos de mayor superficie del término, cercano a las 40 hectáreas, donde luego se levantó el poblado de colonización de La Barca de La Florida. La Cañada Real de la Sierra cruzaba por aquí, proveniente de Cuartillos hacia Mesas del Corral para seguir su camino hacia el Valle, el Mimbral y el Tempul: las tierras del Este del término municipal jerezano. De este descansadero del Vado de La Florida arrancaba también hacia el Norte la Cañada de Albardén, hacia la Junta de los Ríos y Arcos, así como los caminos que llevaban a los cercanos cortijos de Berlanga, Berlanguilla y La Suara y al descansadero de Mesas del Corral, situado al otro lado del río (1). Un lugar, en suma que constituía un auténtico nudo de comunicaciones y cruces de camino del Jerez rural y que, como tal, contaba con un vado para el paso del río desde la época medieval.



Juan de la Plata, aporta referencias de su posible origen señalando que “se estableció en 1725, poniendo en comunicación los parajes del río Guadalete conocidos por La Florida, La Suara y Berlanguilla” (2). La Barca, aparece ya en un mapa francés elaborado en la primera mitad del siglo XIX (3) y de ella da cuenta Madoz en 1854, que la denomina indistintamente como “barca de la Florida” o “de Berlanga” y que sitúa en el Vado de La Florida (4). El primer mapa provincial de Cádiz, elaborado en 1868 por Francisco Coello, también la recoge (5), al igual que el Plano General de Ángel Mayo (1877) quien construiría en este mismo lugar en 1864 el puente-sifón del acueducto del Tempul y que señala el emplazamiento como “Venta de La Barca de la Florida (6). A finales del siglo XIX, en el Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera de A. Lechuga y Florido (1897) figura ya señalada la “barca” junto a la “Venta y Pasada de la Florida” en un punto aguas arriba del puente sifón (7). Veinte años después, el mapa del Instituto Geográfico en su primera edición de 1917, en el que ya aparece la carretera de Cortes, incluye también una referencia a la “barca” que cruzaba el río y la sitúa a la izquierda del paso de la carretera, río arriba, en un lugar muy cercano al actual Puente de Hierro (8).



Pero para conocer la pequeña historia de la última de las barcas de La Florida, de la que pudo rescatarse la memoria, resulta de obligada (y deliciosa) consulta el libro coordinado por Juan Leiva La Barca de la Florida. Historia de un pueblo joven con viejas raíces. En él se informa de que en este lugar se encontraba en los años veinte del siglo pasado el conocido “Rancho de Benalí”. Su dueño, “Francisco Robles Pérez, alias “Benalí”, compró una barca de 12 metros de eslora por 7 de manga, que fue transportada hasta el río por don Antonio Guerrero (propietario del cortijo de La Florida), e instalada por “Benalí” para pasar el Guadalete, en el mismo lugar donde se encuentra actualmente el puente de La Barca de La Florida”. Como señala Juan Leiva, “la barca funcionaba mediante poleas instaladas a ambos lados del río, de las que tiraba el propio “Benalí”. Era un auténtico transbordador, en el que pasaban personas, animales y todo tipo de mercancías. Los rebaños, las “jarreas” de mulos y las recuas de burros, cargados de carbón de la sierra, pasaban la barca, camino de Jerez, cuando el río llevaba mucha agua” (9). En verano se vadeba el río por “La Pasada de la Barca”, que aún se utiliza en la actualidad. Como recuerda Juan Leiva, por el paso en barca se cobraba un peaje del que estaban exentos el personal del Gobierno. La “barca de la Florida” dejó de utilizarse tras la construcción del primer Puente de Hierro (en 1924, de un solo arco) que sería ampliado posteriormente en los años posteriores a tres arcos, tal como lo conocemos en la actualidad.

Errores tipográficos han llevado a confundir en ocasiones a algunos autores las barcas de “Florinda” (de la que ya nos ocupamos en otro artículo) y la de “la Florida”. Se trata pues, como ha quedado claro, de barcas distintas unidas, eso sí, por una misma “forzada” leyenda.

Si algunos querían relacionar el nombre de aquella barca de Florinda, con la “Florinda” de la “leyenda de Don Rodrigo y la Cava”, algo parecido ha sucedido con esta “barca de la Florida”, acudiendo -indirectamente- a aquella historia. Así, Juan Leiva escribe en su libro citado que “Según la leyenda, la tal Florinda, hija del conde don Julián, vivió junto a la orilla del Guadalete en una mansión preparada por el rey don Rodrigo para a su amante. Los ojos de muchos aficionados a la leyenda de la Cava han querido ver en el cortijo de la Florida, de la Barca, el lugar donde pudo estar ubicado el famoso palacio de Florinda. En el cortijo de la Florida se han encontrado útiles y herramientas del hombre prehistórico, después aparecieron restos romanos y, últimamente, vestigios árabes” (10). Leyendas traídas de manera anecdótica de la mano de unos nombres ciertos, como las barcas que un día cruzaron el Guadalete en estos lugares.

Barca de Berlanga o Berlanguilla.

Con este nombre hemos encontrado diferentes citas que, a nuestro entender, hacen referencia a la misma barca que en distintas épocas cruzaban el río por el Vado de la Florida. Así, por ejemplo, Madoz menciona en 1846 la barca de Berlanga, en el camino “de Jerez a Algar” como una de las cuatro que cruzaban el Guadalete en el término de Jerez (11). En esta relación no figura, curiosamente, la de “la Florida” que si es mencionada por este mismo autor en su Diccionario Geográfico, al describir las dehesas de Berlanga y Berlanguilla. Así al referirse a este último cortijo señala que “… el terreno que perteneció a los padres dominicos de Alcalá de los Gazules, es montuoso, con encinas, alcornoques y álamos blancos, y lo baña el Guadalete, que se cruza por la Barca de la Florida y los vados del Encerradero y de la Barca” (12). Para Berlanga cita también la barca y el vado de Berlanguilla por lo que entendemos que se utiliza indistintamente el nombre de barca de La Florida y el de barca de Berlanga o Berlanguilla.

Barca del Majaceite.

Si hasta aquí nos hemos ocupado de las barcas de pasaje del Guadalete en su discurrir por la campiña, vamos ahora a reseñar algunas de las que cruzaban el Majaceite. La primera, en tierras del término de Arcos, estuvo emplazada en un paraje situado entre la actual presa de Guadalcacín y la Junta de los Ríos, donde el curso del Majaceite forma un cerrado meandro. En este lugar, que hoy día pueblan frondosos sotos fluviales, existió durante buena parte del siglo XIX y los primeros años del siglo XX una “barca de maroma” para cruzar el río.



En la actualidad la que fuera conocida como “Vega de La Barca” se sitúa entre la Central Térmica de Arcos y la barriada rural de la Vega de Los Molinos, donde ya desde antiguo existía un vado por el que franqueaba el río el camino de Arcos a Medina, siguiendo el trazado de una cañada que aún se conserva.

Para garantizar el paso del río en una zona en la que existieron varios molinos harineros, se instaló esta barca de la que ya nos da noticia Madoz en 1846 cuando, al describir los lugares por los que pasa la vía que desde Medina conduce a Arcos menciona que tras dejar atrás el Valle y la laguna de la Marimorena (hoy conocida como de Alcornocalejos o de La Oscuridad), hay que atravesar por “la Barca del Majaceite” (13), aunque se refiere también a ella con el nombre “barca de la Vega del Espino” (14). De esta barca tenemos también referencias a través del primer mapa topográfico que el Instituto Geográfico publica sobre la zona en 1917 (15) donde figura la leyenda “Barca con maroma”, por lo que debió ser muy utilizada para el tránsito entre estas poblaciones a través de San José del Valle. Tras la entrada en servicio en 1917 del Pantano de Guadalcacín que supuso la regulación de las aguas del Majaceite, la barca dejó de ser necesaria ya que, sobre la presa, apenas unos centenares de metros aguas arriba, discurría una carretera que posibilitaba las comunicaciones que hasta entonces sólo habían sido posibles gracias a la conocida como “Barca del Majaceite”.

Barca de la Angostura.



El paraje de la Angostura del Majaceite, en el que a comienzos del siglo XX se construiría la presa del Guadalcacín, contó desde antiguo con varios molinos harineros, razón por la cual era un paso frecuentado para cruzar el río. Como nos recuerda Manuel Pérez Regordán, ya desde finales del siglo XVII se tienen noticias de la existencia de esta barca. Así, en 1684, el Cabildo arcense estudió la petición del vecino de esa ciudad Juan Lozano quien argumentaba que el tránsito del vado del Majaceite “es necesario para el comercio de esta Ciudad, y que en los inviernos por sus crecientes y rápido curso, han sucedido muchas desgracias y suceden, ahogándose muchos pasajeros, y para que esto se evite…se ha dispuesto a hacer una barca a su propia costa, que anda en el dicho río por cima de la azuda del molino de pan moler que llaman de la pasada… y para poder disponer la fábrica de la dicha barca es necesario valerse de algunos álamos blancos…”. El cabildo concedió licencia a Juan Lozano para cortar los árboles que precisara para la fabricación de la barca y para que “… hecha, la pueda echar al agua en dicho río Majaceite, y sitio señalado por su pedimento” (16).

Durante el siglo XIX Madoz da también referencias de esta barca en su Diccionario Geográfico (1846), si bien a nuestro entender son algo confusas. La primera de estas citas la encontramos cuando al describir las tierras próximas a la dehesa del Drago, en Arcos, señala que “…hay un



molino harinero llamado de Mato, movido por el Majaceite, y cerca está la barca de la Angostura
” (17). De acuerdo con ello, la citada barca debiera estar ubicada en algún punto del río Guadalete en las proximidades del cortijo del Drago (que aún existe en la actualidad en la zona situada entre las barriadas rurales de Vega de los Molinos y La Pedrosa) y el “molino de Matos”, que figura también como Molino de Martos en la topografía actual. La Angostura es el topónimo que corresponde con el paraje de la cerrada del Majaceite, donde a principios del siglo XX se construyó la presa de Guadalcacín Por estas razones creemos que esta barca es la misma que la conocida con el nombre de “Barca del Majaceite”. Sin embargo, el propio Madoz, cuando describe el curso del río Guadalete menciona que “en los términos de su tránsito, tiene 4 barcas en el de Jerez, que procediendo de arriba abajo, son; la de la Angostura, en el camino de Jerez a Arcos…”. La referencia al camino de Jerez a Arcos no procede ya que la vía que cruza por este lugar es la de Arcos a Medina. Del mismo modo, el camino de Jerez a Arcos no cruza el Guadalete ni el Majaceite, sino el arroyo Salado de Espera en el que la única posible “angostura” o paraje en el que el valle se cierra, es la zona de La Mina, donde el citado camino cruzaba este arroyo por una alcantarilla que ya existía a mediados del XIX y que aún se conserva, y que hacía innecesaria la barca. En conclusión creemos que, pese a estas confusas referencias, la barca de la Angostura y la barca del Majaceite son la misma barca.

Barca de Tempul.



También en el Majaceite, y frente al manantial de Tempul, a los pies del cerro donde se alzan las ruinas del castillo, existía un vado muy frecuentado por los molineros de la zona y, en especial, por los vecinos de Algar. En 1854 se estableció en este lugar la barca de Tempul (18) de la que se hace también referencia en el ya citado “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera” de Antonio Lechuga y Florido en 1897. La barca estuvo funcionando hasta bien entrado el siglo XX cuando, tras la construcción del Puente de Picado, el Majaceite pudo cruzarse sin su ayuda. Curiosamente, a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, cuando entró en servicio la nueva presa de Guadalcacín II, el nivel de las aguas embalsadas cubrieron el mencionado puente ya en 1996. Al cortarse las comunicaciones entre Tempul y Algar fue preciso instalar una barcaza (que había prestado sus servicios para cruzar de Sanlúcar al Coto de Doñana) hasta la construcción del nuevo Puente de Picado tres años después. De esta manera, la vieja barca de Tempul, “volvió renovada” por unos años a surcar las aguas del Majaceite.

Una pequeña licencia: la barca de Caronte.



Para los amantes de los mitos y las leyendas con los que los viejos historiadores locales gustaban aderezar sus relatos, no nos resistimos a traer aquí la que sin duda fue la “primera barca” (y a buen seguro la más célebre) de cuantas poblaron el Guadalete: nada menos que la barca de Caronte. Sobre ella dice B. Gutiérrez que “después de pasar el Río Letheo, que es nuestro Guadalete, viniendo de el estrecho hacia el Betis, se colocaban los Elisios campos, hasta dar con el Río Tarteso, que es el Guadalquivir; y en nuestro Guadalete decían estaba la Barca de Acheronte, para pasar las almas del lugar que les pertenecía, según sus obras, al que presentaba buenos méritos entraba a gozar de las fertilidades y sosiego de los Elisios campos; pero al que llevaba malos papeles lo conducía el Barquero por el Río abajo, y dando en la entrada del Occeano con la boca del Tarteso, lo entregaba en aquella tartárea región para que fuese á penar sus delitos" (19).

Para saber más:
(1) Clasificación de las Vías Pecuarias Término municipal de Jerez. Ayuntamiento de Jerez, 1948.
(2) Juan de la Plata.: “Las cinco barcas del río”. Diario de Jerez, 10/12/1989
(3) Levé a vue de la route d'Arcos de la Frontera a la Cartuja de Xérès et de la position militaire du couvent de la Cartuje ainsi que du cours de la rivière le Guadalete . Executé par Robert Jean Gorrant, capitaine au corps Royal d'etat-Major. Escala 1:20.000. S. XIX, Ar.M-T.6-C.33-861
(4) Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1846). “Cádiz”. Edición facsímil, 1986.
(5) Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz.
(6) Mayo. A.: “Plano General de la parte estudiada en la cuenca del río Guadalete, con la representación de los manantiales principales y los trazados hechos para la conducción de aguas á Jerez de la Frontera”, en Memoria relativa a las obras del Acueducto de Tempul para el abastecimiento de aguas a Jerez de la Frontera. Anales de Obras Públicas, nº 3. 1877.
(7) Lechuga y Florido, A.: “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897.
(8) Instituto Geográfico Nacional, Hoja 1042, Paterna de Rivera, 1917.
(9) Leiva Sánchez, Juan (Coord.).: La Barca de la Florida. Historia de un pueblo joven con viejas raíces. Ediciones Eunate.1996. Pg.39 y 52-53
(10) Ibidem, p. 39.
- Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC .Jerez, 1989.
(11) Madoz, P.: Diccionario… p. 86.
(12) Ibidem, p. 59.
(13) Ibidem, p. 82.
(14) Ibidem, p. 48.
(15) Instituto Geográfico Nacional, Hoja 1046, Arcos de la Frontera, 1917
- López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000
(16) Pérez Regordán, M.: Nomenclátor de Arcos de la Frontera. El Campo. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 199. Pg. 53.
(17) Madoz, P.: Diccionario… p. 69.
(18) Juan de la Plata.: Las cinco…
(19) Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC, Jerez, 1989, T. I. p. 142.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Río Guadalete, El Guadalete se desborda, Paisajes con historia, “Al pasar la barca”. Una pequeña historia de las barcas que cruzaban el río Guadalete (1), Al pasar la barca (2). Las barcas de El Portal, La Greduela y el Alamillo.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 12/06/2016

Al pasar la barca (2).
Las barcas de El Portal, La Greduela y el Alamillo.




El domingo pasado iniciamos una pequeña historia de las barcas de pasaje que cruzaban el Guadalete a su paso por el término de Jerez. En este recorrido río arriba, nos ocupamos de la Barca de Florinda y de la Barca de Puerto Franco situadas ambas en el curso bajo, en las tierras situadas a los pies de la Sierra de San Cristóbal. Hoy, siguiendo nuestro paseo por la historia y los paisajes del Guadalete, vamos a ocuparnos de las barcas de El Portal, La Greduela, El Alamillo y El Boyal. ¿Se suben con nosotros?

Barcas en El Portal.

Como es conocido, el “puerto de Jerez”, históricamente estuvo ubicado en El Portal, sobre la margen derecha del río Guadalete. Aunque el primitivo emplazamiento parece ser que se situaba en el lugar que hoy conocemos



como La Corta, en los siglos XIII y XIV hay ya referencias al embarcadero en el lugar en el que permaneció hasta mediados del XIX: El Portal.

No es de extrañar por ello que las primeras barcas de pasaje en el Guadalete de las que se tiene constancia documental haya que situarlas también en este enclave. El paso del río por El Portal, era ya conocido desde la antigüedad y en los siglos medievales debió ser el más utilizado, junto al del Vado de Medina, para enlazar con los caminos que iban a “la puente de Suazo”, a la Isla de León y a Cádiz y también a Vejer y a Medina. Junto al cortijo de La Herradura, a los pies del Palmar del Conde, discurría la Cañada Real que conducía a estas poblaciones, siguiendo, quizá, la ruta de la antigua Vía Augusta o de uno de sus ramales.

El historiador Bartolomé Gutiérrez da cuenta de ello su “Historia de Xerez” y apunta que ya en 1494 “tenía por suyas la ciudad” las rentas de “la barca del Portal y el pasaje de ella” (1). El profesor Juan Abellán, en un interesante estudio sobre las barcas del Guadalete en El Puerto de Santa María (2), confirma documentalmente que la existencia de esta barca es muy anterior y nos informa de las frecuentes contiendas entre los barqueros jerezanos y los portuenses, dándonos a conocer el nombre de algunos de aquellos barqueros de El Portal que no dejaron de plantear quejas al concejo de Jerez. Así, en 1480, su titular era Juan Martínez, en 1481 aparece como arrendador Diego Carrillo. En 1491 la concesión pasa de nuevo a manos de Juan Martínez, sin que los problemas de explotación y uso de esta barca hubiesen cesado (3).

Bartolomé Gutiérrez relata algunos pormenores de este curioso litigio que tuvo como protagonistas las barcas de pasaje del Guadalete, en esta zona entre El Portal y El Puerto, en las dos últimas décadas del siglo XV. El origen hay que buscarlo en la licencia que el regidor de El Puerto de Santa María, el jerezano Charles de Valera, pidió a la ciudad de Xerez para ”fabricar un molino en la boca del Río Guadalete” así como para la “fábrica de una Barca… que debía ocuparse solamente en llevar y traer lo perteneciente al molino y para pasar los moledores ya la habían hecho de pasage” (4). Al parecer, en la mencionada barca, su propietario había “pasado personas por dinero”, con lo que se perjudicaba grandemente a los concesionarios de la barca de El Portal, los únicos autorizados por el Concejo de nuestra ciudad, quienes trasladaron sus



quejas a las autoridades jerezanas. La reacción no se hizo esperar y como Bartolomé Gutiérrez cuenta, en 1496 “vino Alonso de Coria, Arrendador de la Barca del Portal de Xerez quejándose de que por la Barca que puso Charles de Valera, alcaide del Puerto, para el pasage del Molino en que pasaba mucha gente, se hacía menoscabo de pasage de la suya. Estaba esta Barca del Portal de Xerez junto a una Hermita llamada del Portal” (5).

El conflicto entre los barqueros debió ir a mayores ya que, ante la negativa del alcalde de El Puerto a dejar de utilizar la barca con la que cruzaba la “boca del Guadalete”, de manera “ilegal”, “ciertos vecinos de Xerez… fueron con mano armada por el río Guadalete y se trajeron una Barca que estaba junto al Molino del Sr. Charles de Valera, Alcalde de aquella Villa”, tal como denunciaron después los regidores de El Puerto en una carta dirigida a la Ciudad de Jerez, que desestimó esta petición a favor de los derechos de pasaje de la Barca de El Portal (6).

Sea como fuere, Alonso de Coria, compró en 1496 una barca nueva con la que transportaba el pasaje que se dirigía a El Puerto ya que, al parecer, la barca vieja, propiedad de la ciudad se encontraba inservible. “Los oficiales del cabildo ordenaron a los contadores de la ciudad que mandasen a los mayordomos que deshicieran la barca vieja y vendieran la madera y clavazón, y que de lo recaudado dieran cuenta de ello con las rentas de sus propios de 1496” (7).

Barcas en La Corta.

Como es sabido, La Corta es el paraje del Guadalete más cercano a la ciudad. Desde los siglos medievales existió un embarcadero y ese mismo lugar era uno de los más utilizados para cruzar al otro lado del río por el conocido Vado de Los Hornos. No es de extrañar por ello que fuese elegido como uno de los primeros lugares de baños y que en sus orillas se establecieran también pescadores, areneros y barqueros que residían en las cercanías (La Corta, Las Aceñas, Los Albarizones…). Hay constancia de que algunos de estos barqueros tenían autorización para utilizar sus lanchas como pequeñas barcas de pasaje.

Como ejemplo citamos aquí la información facilitada por Antonio Tenorio Notario sobre una de estas barcas, la de José Carmona Montero, que en 1937 contaba con la autorización de la Ayudantía de Marina de El Puerto para que “pueda con la embarcación “Paquita” … pasar individuos de un lado a otro del Río en el sitio denominado “La Corta”. Sólo puede conducir seis individuos en cada viaje. Valedero por la actual temporada de verano”.

Barca del vado de Martín Dávila.

En una pasada del río Guadalete, conocida como “Vado de Martín Dávila”, así bautizada en honor del caballero jerezano de este nombre que dio muerte al alcaide moro de Ronda (8), se instaló a mediados del siglo XVII una barca de pasaje. Juan de la Plata da cuenta de ella al describir la barcas que cruzaban el río: “la más antigua de todas, es la que se autorizó a Esteban Salazar en 17 de abril de 1652, para restablecer la barca del vado de la torre de Martín Dávila" (9).

Barca de la Greduela.



A mediados de la década de los 50 del siglo pasado se pusieron en regadío varias fincas de la margen derecha del Guadalete en la zona de los Llanos de la Ina y La Gredera. Entre ellas se encontraba la de La Greduela que quedaba prácticamente “encerrada” en el seno de un gran meandro que forma el río en las proximidades de la Ermita de La Ina, entre los cerros de Los Yesos y La Sierrezuela. Para facilitar el acceso a los colonos, que llegaban a sus parcelas por un accidentado camino que enlazaba con la carretera que une Lomopardo y Estella, se habilitó una barca en el punto conocido como Venta de las Carretas. La barca sustituyó la tradicional soga o maroma, por un cable de acero que unido a un mecanismo manual accionado desde la barca, facilitaba el cruce del río. A finales de los sesenta, con la construcción en este lugar del “Puente de la Greduela” dejaría de utilizarse la que fue, junto a la del Alamillo, una de las últimas barcas activas en el Guadalete. El viejo puente, que con frecuencia se veía cubierto por el río en sus avenidas dejando aislados a los vecinos, sería sustituido por el existente en la actualidad, inaugurado el 8 de diciembre de 2005.

Barca del Alamillo.



El paraje del Alamillo está situado en las inmediaciones de El Palomar de Zurita, junto al cortijo del mismo nombre. Hoy cruza el río por este lugar a través de un puente, construido en la década de los 70 del siglo pasado, la carretera que parte desde la que une La Ina con Torrecera y se dirige a los poblados de colonización de El Torno y San Isidro. Desde antiguo, existió en este lugar un vado en el Guadalete a través del cual que se ponían en comunicación las vías pecuarias más importantes de la vega baja: la Cañada Real de la Sierra (carretera de de Cortes) y la Cañada del León, ambas unidas por la conocida como Cañada del Lentisco, que cruzaba el río por el vado del Alamillo. En sus proximidades se encontraban antiguos cortijos como Salto al Cielo, Rancho Perea, Revilla (donde se levantaría San Isidro de Guadalete), El Torno, La Florida, El Palomar de Zurita, Chipepe… y el Alamillo, en cuyas tierras se ubicaba la barca, por lo que el vado era muy transitado.

Por un expediente conservado en el Archivo Municipal (10) conocemos que esta barca comenzó a funcionar en 1768, siendo una de las de mayor permanencia en el tiempo. En noviembre de ese año, la Ciudad concedió permiso a Juan de Oncala para establecer en El Alamillo una barca de pasaje y hacer unas chozas para su albergue en el baldío junto a la tradicional pasada del río. Como quiera que el barquero construyó su choza en la cañada y ocupó unas tierras colindantes, pronto empezaron los conflictos con los dueños de las tierras próximas. Así, Dª Antonia Bustillo y Quincoces, a quien la ciudad había dado posesión del baldío de Chipipe, reclamaba el paso hasta el río para las aguadas de sus ganados por una la cañada “que desde tiempo inmemorial llegaba hasta el Guadalete”, frente al Alamillo y que el dueño de la barca había ocupado, impidiendo el paso. Oncala llegó a hacer una gavia en la cañada, por lo que ante las denuncias de su usuarios, el caballero diputado Álvaro Ramírez, instruyó autos ordenando su restitución. En 1800 murió Juan Oncala y sus herederos vendieron la barca a Pedro Borrego quien mantuvo también litigios con la ciudad por el uso de las tierras del baldío del Alamillo. En 1810, los franceses que ocuparon Jerez y se establecieron en La cartuja, destruyeron la barca y no se volvió a tener noticias de ella hasta 1817 en que se concedió a José Rodríguez permiso para restablecerla e instalarse también en la suerte de tierra colindante que había disfrutado su antecesor. Años más tarde, en 1845, le fue concedida la licencia de la barca del Alamillo a José González.

Madoz (1846) la cita también como una de las cuatro que cruzaban el Guadalete en el término de Jerez a mediados del XIX, señalando que esta del Alamillo permitía franquear el río a quienes hacían el camino de Jerez a Paterna. (11) De gran interés es la información que aporta el “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera” (1897) de Antonio Lechuga y Florido, en el que puede verse aún la leyenda “Barca del Alamillo”, así como el emplazamiento de una “Casa del Barquero” junto al río (12), prueba de la gran importancia que debió tener en su día esta barca si tenemos en cuenta que entre el Puente de Cartuja y el Vado de la Florida, existía un gran tramo fluvial de casi 20 km que sólo podía ser cruzado con seguridad a través de este paso. En el Padrón Municipal de 1904 aún figuraba este enclave con el nombre de Barca del Alamillo con 5 habitantes (13).



En el mismo lugar donde estuvo emplazada esta barca se construiría en la década de los 70 del siglo pasado el conocido como “puente de El Torno” que une en la actualidad las vegas del Palomar de Zurita y el Álamo con las del Alamillo, situadas al otro lado del río.

Las barcas de El Boyal y Torrecera.

A los pies del Cerro del Castillo en Torrecera, El Guadalete forma grandes meandros entre los que se extienden la Vega de El Torno y la Vega de El Boyal, al otro lado del río, junto a Torrecera. Desde los siglos medievales, las tierras de la Dehesa Boyal, situada en estos parajes junto al río, fueron comunales, destinadas a pastos para los animales de labor. No es de extrañar por ello que se localizaran en este tramo del río vados y pasadas utilizadas por los jerezanos para el tránsito de ganados y mercancías. El Vado de Sera, el Vado de la Harina, la Pasada del Boyal, son algunos de estos lugares que, todavía hoy permiten en ocasiones cruzar el río. Cuando las aguas venían crecidas, era preciso utilizar barcas o lanchas para el paso de los lugareños. Bartolomé Gutiérrez da pistas una de ellas en 1756 y así, al describir la Dehesa Boyal señala que está en el “linde del Guadalete y tiene la fuente de la Barca” (14).

Dos siglos después, en los inicios de la construcción de los pueblos de colonización de la vega del Guadalete por parte del INC, existieron también pequeñas barcas y lanchas de paso entre ambas orillas, y en especial entre El Torno y Torrecera. De una de estas pequeñas barcas ha quedado testimonio gráfico en el libro “Colonos y colonizaciones en la provincia de Cádiz” (15), donde se nos muestra al lanchero que durante la década de los 50 y 60 del pasado siglo, cruzaba el río a los trabajadores del campo de estos pueblos. Estas pequeñas barcas de maroma, (como se aprecia en la imagen) al igual que sucedió con la de La Greduela, dejaron de utilizarse tras la construcción de los puentes de la Venta de las Carretas y de El Torno.
(Continuará...).
Para saber más:
(1) Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC, Jerez, 1989, T. II. Libro 3º, págs. 298.
(2) Abellán Pérez, J.: Las Barcas del Guadalete: las relaciones entre la villa de El Puerto de santa María y la ciudad de Jerez de la Frontera en época de los Reyes Católicos. Revista de Historia de El Puerto, nº 47, 2011, pp. 9-23.
(3) Ibidem, pp.14-15.
(4) Gutiérrez B.: Historia y Anales...T.II, pp. 315-316.
(5) Ibidem, p. 328.
(6) Ibidem, p. 330.
(7) Abellán Pérez, J.: Las Barcas del Guadalet… p. 18.
(8) Gutiérrez B.: Historia y Anales... T. IV, p. 20. Este episodio protagonizado por Martín Dávila también es relatado en: Parada y Barreto D. I.: Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera. Edición facsímil. Extramuros, Sevilla, 2007. P. 122.
(9) Juan de la Plata.: “Las cinco barcas del río”. Diario de Jerez, 10/12/1989
(10) AMJF: M. 2, folº 298-305 Barca del Alamillo.
(11) Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. “Cádiz”. Edición facsímil, 1986, p. 86.
(12) Lechuga y Florido, A.: Plano del Término Micipal de Jerez de la Frontera. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897.
(13) AMJF: Padrón Municipal de 1904, T. 0868, 0869 y 0870. Véase al respecto el interesante trabajo de Blanes Guerrero, J.M.: “Estudio social y demográfico del ámbito rural de Jerez de la Frontera a principios del siglo XX”, pp. 275-316 en Siguiendo el hilo e la Historia: nuevas líneas de invetigción en archivística y arqueología, Ediciones La Presea de Papel, Jerez, 2013.
(14) Gutiérrez B.: Historia y Anales...T.IV, pp. 318.
(15) Oslé Muñoz, J.: Colonos y colonizaciones en la provincia de Cádiz . Los pueblos de Jerez. Retrato de un tiempo. Fundación Provincial de Cultura. Diputación de Cádiz, 1996.

Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Río Guadalete, El Guadalete se desborda, Paisajes con historia,“Al pasar la barca”. Una pequeña historia de las barcas que cruzaban el río Guadalete (1), “Al pasar la barca” (y 3). Las barcas de La Florida, Berlanga, el Majaceite y Tempul.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 29/05/2016

 
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