EL ÁRBOL EN LA CIUDAD
Exposición virtual


PRESENTACIÓN:

La exposición ‘El árbol en la ciudad’ creada por los técnicos de la Delegación de Medio Ambiente el ayuntamiento de Jerez tiene un marcado carácter divulgador y didáctico que pretende acercar los valores del arbolado urbano de nuestra ciudad.

En palabras del Delegado de Medio Ambiente, Jaime Espinar “la exposición, ofrece a la ciudadanía una posibilidad de aprendizaje sobre la biodiversidad de la ciudad, para identificar las especies de árboles que habitan en las calles y parques”. Además, ha señalado que “abunda en la concienciación sobre el papel de la naturaleza frente al cambio climático, con su capacidad de reducir grados de temperatura, mitigando la contaminación y la calidad del aire”. Asimismo, ha explicado que ‘El árbol en la ciudad’ está orientada a “incentivar el sentido de pertenencia y el cuidado del entorno entre los jerezanos y jerezanas, para que seamos una comunidad más activa en la protección y cuidado de los espacios naturales”.

La exposición muestra mediante el empleo de fotografías, gráficos y textos el papel que el arbolado cumple en nuestra ciudad, así como las dificultades a las que se enfrenta para subsistir en un hábitat que no es el suyo.

A través de los 11 paneles que forman parte de la exposición, el público podrá descubrir los beneficios que reportan los árboles, la biodiversidad que albergan, los especímenes más singulares de nuestra ciudad y los problemas que afrontan. Esta muestra también da a conocer el Plan Árbol de Jerez, cuyo objetivo es contribuir a divulgar y sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de conservar y aumentar el patrimonio arbóreo de Jerez.

La exposición ‘El árbol en la ciudad’ forma parte de la oferta educativa municipal ‘Jerez Educa’, que el Servicio de Medio Ambiente y la Delegación de Educación ofertan a los centros docentes en materia medioambiental, por ello, esta muestra tiene carácter itinerante y se ha ido instalando y seguirá mostrándose en los centros que lo han solicitado.

En la actualidad puede visitarse en el Centro Social La Granja y a está previsto, posteriormente,  un recorrido por bibliotecas, centros de barrio, centros sociales, salas de exposiciones o sedes de organizaciones que la demanden. A partir de septiembre iniciará su recorrido por los centros solicitantes.

Los paneles integrantes de la misma pueden verse, con todo detalle, en esta exposición virtual que aquí se incluye. Basta para ello pinchar el título del panel y ampliar la imagen.

PANELES DE LA EXPOSICIÓN:
  1. - Origen y evolución (I)
  2. - Origen y evolución (II)
  3. - Servicios que presta (I)
  4. - Servicios que presta (II)
  5. - Servicios que presta (III)
  6. - Problemas que genera
  7. - Problemas que sufre
  8. - Especies presentes en Jerez
  9. - En el Jerez rural
  10. - Árboles singulares de Jerez
  11. - ¿Qué es el Plan Árbol de Jerez?

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SE CUMPLEN 40 AÑOS DE LA PUESTA EN MARCHA DEL CEP DE JEREZ.
Un recuerdo a los comienzos del Centro de Profesorado.

Se cumplen en estos días de junio 40 años desde que el CEP de Jerez inició su andadura tras las primeras asambleas que tuvieron lugar durante el segundo y tercer trimestre de 1986. Pocas instituciones en la ciudad pueden presumir de una actividad continuada durante tantos años y, por esta razón, quiero agradecer la oportunidad que me brinda Diario de Jerez para recordar aquellos primeros pasos.

LA CREACIÓN DE LOS CEPs
Los Centros de Profesores (CEPs) nacieron al amparo de la Reforma Educativa puesta en marcha por el ministro de Educación del primer gobierno socialista, José María Maraval (Real Decreto 2112/1984) a imitación de los Teacher centers ingleses. Con ellos se trataba de sustituir a los Institutos de Ciencias de la Educación (ICEs) que, dependientes de las universidades, tenían entonces a su cargo la formación permanente del profesorado. En Andalucía hubo que esperar un poco más, creándose los primeros CEPs a lo largo de 1986. Las asambleas que demandaron la creación del CEP de Jerez hicieron una recogida de firmas que, junto al primer proyecto de funcionamiento y la propuesta de primer coordinador, fue remitida a la Delegación Provincial el 11 de junio de 1986. En el verano de ese mismo año se crearía oficialmente (Orden de 10 de julio, BOJA de 25 de julio), empezando su andadura en septiembre, en el curso 1986/87, teniendo como zona de actuación, además de Jerez, las localidades de Sanlúcar, Rota, Chipiona y Trebujena. Quien esto escribe, fue elegido entonces como primer coordinador.
Sin embargo, en las inquietudes de muchos compañeros y compañeras, los CEPs y el interés por la Formación Permanente del Profesorado habían nacido mucho antes. En lo que a mí respecta, fueron enormemente motivadores los II Encuentros Pedagógicos de Andalucía del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP) celebrados en Chipiona en Enero de 1980, organizados por mi querido amigo Juan Bautista López Díaz. En actividades como aquella se respiraba claramente el cambio que, en nuestra recién estrenada democracia, se proponía en Educación desde los Movimientos de Renovación Pedagógica (MRPs).
En 1982, andaba terminando mis estudios de Pedagogía cuando tuve ocasión de conocer a fondo el modelo de los Teacher Centers ingleses y de empezar a “soñar” con su implantación en España. Poco después, ya con mis compañeros del C.P. Giner de los Ríos, participamos en la organización de la Escuela de Verano de Cádiz. En 1984, Cuadernos de Pedagogía dedicó un monográfico a los Centros de Profesores, de los que se esperaba su puesta en marcha en España. Para entonces, un grupo de docentes acariciábamos ya la idea de conseguir para Jerez uno de ellos. En 1985, mi admirado amigo Miguel Ángel Valverde (el mejor coordinador de CEP y Orientador que he conocido) me envió los primeros trabajos de la asamblea de profesores de Motril que, con la de Antequera, fue la pionera de Andalucía y que nos sirvieron de base para el primer proyecto del CEP de Jerez.

En aquellos años de cambios y sueños educativos en los que había tantos debates pedagógicos, la cuestión sobre la Formación Permanente del Profesorado giraba en torno a los modelos a adoptar. Si por un lado los ICEs, dependientes de la universidad representaban el modelo “vertical”, frente a ellos empezaban a extenderse los modelos “horizontales” impulsados por los colectivos de docentes, los Movimientos de Renovación Pedagógica o los Seminarios Permanentes. Los CEPs venían a representar un nuevo modelo de “ida y vuelta” o “mixto”. Este último parecía ser el que reclamaban aquellos tiempos en los que todo empezaba a cambiar. Y en este punto es donde empieza su andadura el CEP de Jerez.

LOS INICIOS DEL CEP EN LA CALLE CARTUJA

El CEP, de alguna manera, comenzó con la creación del Departamento de Recursos (DERE, coordinado por Javier Fernández Azuar), y el de Informática (DIN, con José María Menéndez de coordinador) que se habían creado unos meses antes, en el curso 85/86, y luego se integrarían en el Centro de Profesores. Y aquí, en estos inicios, y antes de seguir, hay que destacar ya el nombre de Javier Fernández, tan querido y recordado, primer coordinador del DERE con sede en el Centro de Educación de Adultos Aljibe. La contribución de Javier durante los diez años que trabajó en el CEP fue determinante, siendo un incansable impulsor y animador de la renovación pedagógica en toda la comarca.

Los orígenes propiamente dichos del CEP hay que buscarlos, no obstante, en las asambleas que se celebraron en el segundo trimestre de 1986, promovidas por Paco Rodríguez y Jornatan García Mino, por entonces coordinadores provinciales de los Seminarios Permanentes creados por la Consejería de Educación tres años antes, como germen canalizador de la formación permanente del profesorado.


A raíz de estas primeros contactos (hasta siete reuniones se celebraron entre los meses de abril y junio en el I.E.S. Coloma y en C.P. El Retiro) se formó un grupo muy activo en la comarca, constituyéndose una Comisión Gestora formada por J. Bautista López, Manuel Hidalgo, José S. Caravante, Estanislao Cavanillas, Ana López, J. Luis Medina, Pedro Barrios, Manuela Trullén, Juan Bertolet, J. Claudio Narganes. J. M. Menéndez, Javier Fernández y Agustín García. La Gestora presentó un proyecto de organización y funcionamiento solicitando formalmente el 11 de junio la creación del CEP y proponiendo como primer coordinador a quien esto escribe que, en aquel entonces, representaba al S.P. de Educación Compensatoria y era Director del C.P. Giner de los Ríos.


Una de las primeras medidas adoptadas en la asamblea fue realizar un “Diagnóstico de necesidades de formación”. Con el curso a punto de acabar, recogimos más de 300 cuestionarios que tabulamos durante las vacaciones, suponiendo sus resultados un primer chequeo con el que empezar a trabajar. En ese mismo verano, gracias a la mediación de Antonio Reyes Ruiz, por entonces Concejal de Educación, conseguimos que el Ayuntamiento nos cediese unos locales en la calle Cartuja donde el CEP tuvo su primera sede y donde se trasladaron los materiales y equipamientos del Departamento de Recursos, hasta entonces en el Centro Aljibe. Es obligado recordar aquí a José Gil Torres y a Ana Benítez que desde los primeros momentos siempre estuvieron apoyando desde la Delegación de Educación del Ayuntamiento aquellos pasos iniciales del CEP.

En estos locales celebramos el primer “Consejo de Dirección” y las reuniones de las Comisiones que entonces se formaron, siendo también lugar de encuentro de varios Seminarios. Allí “no se cabía” -literalmente- desde el comienzo, porque tuvimos la suerte de que el profesorado respondió activamente a las propuestas del CEP. Cuando llevábamos tan solo una semana de rodaje, pusimos en marcha la I Semana de Talleres que reunió ya a finales de septiembre a más de 200 profesores en el C.P. Giner de los Ríos. Mi hija Isabel nació en esos días y está asociada ya para siempre a los inicios del CEP. Sus años son los de la institución. No olvidamos como Paco Fernández Pozar, el inspector que unos años antes había dinamizado la renovación educativa en la comarca junto al recordado Diego Bejarano Galisteo, ya nos echó una mano desde nuestros apretados comienzos en los que el CEP sólo contaba con Javier Fernández Azuary un servidor como personal docente. Francisco Poveda, Manuel Santander y Mariano Carrillo, desde la inspección educativa, serían también grandes apoyos en aquellos primeros años.

TRASLADO A LA PLAZA DE LAS ANGUSTIAS
En el primer trimestre de 1987 nos trasladamos al edificio de la plaza de las Angustias que inauguró el delegado Provincial, José María Díaz Miguélez en junio, dotado de unas magníficas instalaciones que compartimos con los compañeros del Equipo Provincial de Orientación Educativa (E.P.O.E.) y del Servicio de Apoyo Escolar (S.A.E.).

En los locales de nuestra nueva sede pudimos ya ampliar la realización de actividades. Algunas de ellas contaron con decenas de asistentes, como las I Jornadas de Lectoescritura o, en mayo, las Jornadas de Exposición de Trabajos de Seminarios Permanentes, promovidas por el entonces Coordinador Provincial de SS.PP., hoy Catedrático de Historia Contemporánea de la UCA, Diego Caro Cancela. Aquel primer año, cerramos el curso con las I Jornadas de Tecnología Educativa que, coordinadas por Javier Fernández, reunieron del 22 al 25 de junio de 1987 a profesorado de toda la provincia.

En el curso 1987/88 se incorporó Pepe García Oliva, como Vicecoordinador, quien fue desde el primer momento un magnífico colaborador y un entusiasta animador de la formación permanente y de la innovación educativa en toda la comarca durante los ocho años que tuve la fortuna de trabajar con él.

Ya en ese curso, se incrementaron notablemente las actividades y se crearon los primeros Grupos de Trabajo, dependientes del CEP, que complementaron y ampliaron el programa de Seminarios Permanentes de la Consejería de Educación. En este año y en los siguientes en los que nuestro amigo Casto Sánchez Mellado fue Delegado Provincial de Educación, y posteriormente Director General, siempre tuvimos un claro apoyo por su parte que agradeceremos siempre.

ALGUNAS REALIZACIONES DE AQUELLOS PRIMEROS AÑOS

Aunque la finalidad de este artículo es recordar los orígenes del CEP y no hacer historia del mismo, no queremos dejar de mencionar algunos aspectos relevantes que tuvieron lugar en los años siguientes. Aunque sea de manera abreviada recordaremos como en el curso 88/89 se incorporaron como coordinadores del DERE y del DIN, José Carlos Palacios, Pio LLavona y Paco Neupavert.

En ese mismo año se creó el aula de Extensión de Sanlúcar con la coordinación de Juan Bautista López y con Paco Nogueras en el DERE. Funcionalmente se impulsó también el Aula de Extensión de Rota. En ese curso pusimos en marcha la experiencia de “Bolsa común” para la financiación de los Seminarios Permanentes, fórmula iniciada por el CEP de Antequera y llevamos a cabo una Evaluación Externa, primera que se realizaba en los CEPs andaluces.

En el curso 89/90 iniciamos un programa de Formación en el Centro. En el 90/91 se incorporaron los primeros asesores de formación que dieron un impulso considerable a la actividad del CEP: José Antonio Espinosa, María Dolores Rodríguez, Fina Gueimundez, Carlos Sánchez, Manuel Carrera, Carlos Bel, Juan Salguero y José María Gálvez Molina. Junto a la Inspección, el EPOE y el SAE, pusimos en marcha el Proyecto Común y cooperativo para la mejora de los resultados escolares en el Área de Lengua al que se incorporaron también como asesores Juan Manuel Grilo y Esperanza Contreras. En se curso se produciría el traslado a la sede de la Alameda Cristina, donde permanece.

Por no alargar más estos recuerdos, destacaremos que en el curso 92/93, y en colaboración con la Universidad de Sevilla llevamos a cabo un segundo informe de Evaluación Externa y en el 93/94 desarrollamos el proyecto de Itinerarios de Formación que adoptarían después otros CEPs.

Desde el principio apostamos por un modelo de CEP que tuvo como pilares básicos la participación y democracia, la horizontalidad, la autonomía y la cercanía. Con todo, lo mejor fue el conocimiento directo de tantos y tantos profesores/as, de los centros de la comarca, de las experiencias educativas innovadoras, de los compañeros de los CEPs de Andalucía, de los problemas de la educación. Recordando al querido Javier Fernández, quien siempre tuvo colgado en su corcho el poema del “Viaje a Ítaca” de Kavafis, el CEP nos regaló un hermoso viaje del que lo más importante fue la travesía. Personalmente, en estos días en los que se cumplen 40 años del inicio de la puesta en marcha del CEP de Jerez, sólo puedo tener palabras de agradecimiento por haber podido participar en aquella experiencia junto a tantos compañeros y compañeras que la hicieron posible entonces.

Desde su creación, el CEP de Jerez ha impulsado la formación permanente del profesorado de la comarca apoyando la renovación pedagógica y la innovación educativa, siendo un referente en toda Andalucía. A lo largo de estos cuarenta años y después de quien esto escribe, coordinaron el CEP Pio Llavona, Juan Salguero, José Juan Domínguez, Carmen Sotelino y Eufemia Rosso, su actual directora. En reconocimiento a su labor, el CEP recibió en 2017 el Premio Especial Ciudad de Jerez.
Gracias, muchas gracias también, a quienes hoy hacen que esa travesía continué. ¡Larga vida al CEP de Jerez!
Agustín García Lázaro Coordinador del CEP de Jerez 1986 – 1995 Pubicado en Diario de Jerez 22 Junio de 2026:

El Salado: algo más que un arroyo (1).
Un recorrido por los paisajes y la historia del arroyo Salado de Caulina.




En diferentes ocasiones, hemos traído a estas páginas en las que compartimos con los lectores nuestros recorridos por los paisajes y la historia en torno a Jerez, algunos artículos dedicados a los cursos fluviales más importantes que discurren por nuestro término, con especial incidencia -como no podía ser de otro modo- en el Guadalete y el Majaceite.

Poco a poco, sin embargo, nos iremos ocupando también de otros cursos menores (Guadajabaque, Mata Rocines, Buitrago, Salado de Paterna…) que por su cercanía a la ciudad, por su vinculación a nuestros paisajes y a nuestra historia guardan no pocos aspectos de interés. Hoy vamos a fijar nuestra atención en uno de ellos, el Arroyo Salado. ¿Nos acompañan?

El Salado: algo más que un arroyo.

Junto a nuestros dos ríos principales, el Salado, denominado comúnmente como arroyo Salado de Caulina, es el más citado en las fuentes documentales antiguas y el más estrechamente relacionado con distintos episodios de nuestra historia. Este curso fluvial, ha sido conocido también con los nombres de Badalejo, Badalac, Badalae, Salado de Cuenca, Albadalejo… figurando con todos ellos en distintas páginas de la historiografía tradicional jerezana y en los planos y mapas de los últimos tres siglos (1).

El Salado drena un amplio territorio situado al noreste de la ciudad de Jerez, comprendido entre la sierra de Gibalbín, los Llanos de Caulina y la margen derecha del Guadalete. La extensión aproximada de su cuenca es de unas 23.000 hectáreas (2) mientras que la longitud de su curso principal, es de unos 13,5 km, contados a partir del puente del Rizo, poco antes de su entrada en los Llanos de Caulina, donde su cauce se amplia y su corriente se torna ya permanente. A esta longitud habría que sumar otros 10 km, que es la que le aportan algunos de los arroyos tributarios de su cabecera.

Se forma el Salado por la confluencia de una amplia red de cursos menores que avenan este extenso rincón de la campiña. Así, en las cercanías de Las Mesas de Santiago se unen los arroyos (del Palomar, de la Silla, de La Plata…) que bajan de las laderas de la sierra de Gibalbín que miran al sur y que arraciman sus aguas en el arroyo de Santiago.

En las proximidades de los cortijos de Jarilla y Jareta se suman a este curso otros pequeños arroyos como los de El Chivo, Montecorto y Arroyodulce. De la importancia de los aportes de esta pequeña cuenca dan idea los desbordamientos que, en los últimos años, inundaron (y destruyeron) algunos tramos de la carretera de Torre de Melgarejo a Gibalbín, en la zona de Majarazotán.



Las imágenes que tomamos en octubre de 2008 muestran la fuerza de las avenidas de este arroyo a la altura del puente de la traza del ferrocarril de la Sierra, junto a la que fuera antigua estación de El Rizo.

Por los Llanos de Caulina, Morla y El Mayorazgo.

A partir del cortijo del Algarrobillo (próximo a la barriada rural de La Inmaculada, junto a Torremelgarejo) y ya con el nombre de Arroyo Salado, se adentra en los Llanos de Caulina cuyas tierras improductivas en las que crecían extensos palmares y juncales, fueron transformadas en tierras de regadío en la segunda década del siglo pasado.

Fue entonces cuando se realizaron obras de drenaje y canalización para evitar los encharcamientos e inundaciones, “domesticando” el curso del río que vio profundamente alterado su cauce histórico, realizándose también en muchos lugares grandes obras de nivelación de terrenos para favorecer el riego. Como pueden verse en las imágenes aéreas del conocido “Vuelo Americano de 1956” se enderezaron buena parte de sus tornos perdiendo su trazado meandriforme a favor de tramos más rectilíneos. En algunos sectores, se construyó un nuevo cauce protegiendo sus riberas artificiales con grandes muros para frenar la erosión.

Desde el Algarrobillo, cruza el Salado por entre las tierras de Morla y las de El Mayorazgo que fueron habilitadas para el cultivo por el I.N.C. y repartidas estas últimas entre pequeños agricultores hace más de sesenta años.

Llegamos a este diseminado por un desvío a la izquierda de la carretera que une Torremelgarejo y Gibalbín, adentrándonos por un paisaje de cultivos agrícolas entre las viviendas de los antiguos colonos que, a diferencia de en otros núcleos rurales, fueron aquí construidas de manera aislada, en las parcelas.

Desviándonos por los carriles que se trazan en los Llanos podemos seguir el curso del Salado que mantiene un mínimo caudal hasta en los meses más secos al recoger los excedentes de riego de las parcelas por los canales de drenaje.

Un camino de servicio que corre paralelo junto a la autopista A-4, nos ha llevado hasta las proximidades del cortijo Las Pitas. En sus proximidades cruzan el Salado los puentes de la autovía de Arcos, atravesando el río la dehesa de Sepúlveda donde antes de las intervenciones del INC se encontraba la laguna de Torres o de Sepúlveda, que se desecó.



Poco antes de llegar a Estella del Marqués se le une el conocido Arroyo del Rano o del Cuadrejón que viene desde las tierras de Romanina y de La Torre de Pedro Díaz, bajando de las faldas de la sierra de Gibalbín, después de haber pasado por las cercanías del cortijo de El Trobal y de Nueva Jarilla.

Este pequeño pero importante tributario canaliza las escorrentías del sector occidental de los Llanos de Caulina y es, con sus 13 km de largo, el principal afluente del Salado, drenando una cuenca de casi 6.000 hectáreas. Este arroyo, recoge las aguas de la Ciudad del Transporte, y las Dehesas de Siles y de las Carreras, entre otros sectores de la campiña (3).

Por Estella del Marqués y los Llanos de la Catalana.



El Salado llega así a las tierras donde se asentó el antiguo descansadero de Albadalejo, auténtico cruce de caminos del Jerez rural, donde en 1956 se levantó el poblado de colonización de Estella del Marqués. Al llegar a esta población, junto a la conocida Venta Las Cuevas, cruza nuestro arroyo bajo los arcos del puente de la carretera de Cortes, en un lugar donde existieron ya dos antiguas alcantarillas en el siglo XVIII (4). Esta zona se ha visto inundado en no pocas ocasiones por las furiosas crecidas del arroyo cuyas aguas han llegado a cortar también la autopista Sevilla-Cádiz en momentos de grandes desbordamientos, como los de febrero de 2010, que se muestran en las fotografías de J.J. Cabrera Bueno que acompañan este artículo y en los que quedó aislada Estella (5).



Aguas abajo de esta población, el Salado discurre ahora por los Llanos de la Catalana, dejando a su derecha a la autopista A-4. Aunque aquí presenta un tramo recto, antaño su curso se acercaba hasta el paraje de Las Salinillas, un curioso humedal salobre del que nos ocupamos en otra ocasión (6). En este lugar atraviesan el cauce del arroyo las conducciones del acueducto de Tempul y del acueducto de los Hurones. El primero trae desde 1869 las aguas del manantial de Tempul hasta los depósitos del Parque Zoológico, el segundo, nos muestra aquí su gran tubería de hormigón que desde la década de los 50 del siglo pasado abastece a la Zona Gaditana desde el pantano de los Hurones, transportando sus aguas hasta los depósitos reguladores de San Cristóbal. Poco más adelante, recibe por la derecha a uno de sus tributarios más urbanos, el arroyo de la Canaleja, que recoge buena parte de las aguas pluviales del casco urbano de Jerez canalizadas por colectores hasta la conocida urbanización Zafer.

Siguiendo su curso, a los pies de los cerros de Montealegre el Salado es cruzado por un nuevo puente de la autopista A-4, bajo cuyas vigas llaman la atención los curiosos nidos de la golondrina dáurica. En este rincón, aún pueden verse en sus riberas algunos fresnos, árboles que junto a los álamos y tarajes debieron formar sus galerías vegetales antes de que las obras de canalización de la década de los cincuenta del siglo pasado alteraran considerablemente su trazado.

Si por los Llanos de Caulina el valle del Salado mostraba una anchura que, en algunos puntos, era superior a los 5 km, en La Catalana esta distancia se va reduciendo drásticamente estrechándose entre los cortados del pago de Montealegre a su derecha y los cerros de Lomopardo a la izquierda, separados ambos por apenas 400 m, distancia que se reduce a la mitad conforme nos acercamos a La Cartuja. En estos parajes estuvieron ubicados, siglos atrás, la molineta de La Catalana y el antiguo molino de La Cartuja.

Dos nuevos puentes cruzan ahora aquí cauce: el nuevo que conduce a la autovía de Los Barrios y el de la antigua carretera de Medina, que pasa junto a Viveros Olmedo. Desde este último aún pueden verse, aguas abajo, los estribos de las primeras alcantarillas que cruzaban el salado en los siglos medievales (7). Apenas 400 m separan este lugar de su desembocadura en el Guadalete, al que se une en su orilla derecha en un hermoso rincón situado 400 m aguas abajo del puente de Cartuja, a cota 6 m.s.n.m.

El Salado y las inundaciones.

Sin embargo, este rincón de la campiña, donde confluyen el salado y el Guadalete, no siempre ha sido tal como lo vemos en la actualidad ya que en los últimos años ha sufrido grandes transformaciones, en este caso para bien.



Como ya se ha apuntado, cuando después de unos días de fuertes lluvias en la campiña se producen episodios de avenida, el Salado puede llegar a transportar un enorme caudal al tener que dar salida a las escorrentías de su amplia cuenca de recepción.

A diferencia de la del Guadalete, regulada por distintos embalses que pueden amortiguar los efectos de las >avenidas, la del Salado ha de ser desaguadas a través del río principal, sin otro recurso que la laminación de sus caudales en su llanura de inundación, los Llanos de Caulina, que se transforman en estos momentos críticos en una inmensa laguna. El estrechamiento del valle, que se produce entre los cerros de Montealegre y Lomopardo, próximo ya el punto de confluencia con el Guadalete, el aterramiento de su cauce y la densa vegetación que crecía en las orillas del tramo final del arroyo disminuyendo su sección, habían convertido este punto en un auténtico “cuello de botella” con nefastas consecuencias en los momentos de grandes crecidas.

La fuerte corriente del Guadalete suele producir en estos casos un “efecto tapón” sobre la del Salado, que se incorpora en dirección casi perpendicular a la del río principal, con lo que se dificulta enormemente su rápida evacuación. Se producen entonces grandes retenciones que impiden el desalojo de la gran lámina de agua transportada por el arroyo. Ésta, se extiende curso arriba hasta las cercanías de Estella del Marqués, formándose grandes balsas de agua en los llanos de La Catalana que han llegado a cortar, como se ha dicho, el trazado de la autopista A4, causando también grandes daños materiales en cultivos y otras instalaciones.

Recuperando el Salado: restauración ambiental.



Para tratar de paliar algunos de los problemas descritos, durante el verano y otoño de 2011 se realizaron obras de restauración ambiental en distintos puntos del río Guadalete y sus afluentes. Uno de ellos fue el paraje donde el Salado de Caulina confluye con el río, considerado como uno de los puntos más críticos de la cuenca debido a las grandes inundaciones que este arroyo provocaba aguas arriba. Se retiraron entonces lodos y sedimentos acumulados en sus riberas, en la zona trasera de Viveros Olmedo, y se cortaron numerosos eucaliptos que habían invadido el propio cauce del río disminuyendo la sección del canal fluvial, lo que le restaba capacidad de desagüe en los episodios de avenida, favoreciendo desbordamientos en casos de grandes lluvias. Aquellas obras, en las que se invirtieron 108.165 €, restituyeron la sección hidráulica del arroyo, despejando sus riberas de los grandes eucaliptos que cegaban el cauce, especialmente en el tramo aguas abajo del puente de “Viveros Olmedo” y en la margen derecha de las riberas del meandro de La Isleta. Se cortaron entonces unos 1300 pies en este sector, lo que da idea de la densidad de la masa forestal que casi estrechaba el arroyo e invadía, igualmente, el cauce del Guadalete (8).



Los álamos, tarajes y sauces, que forman parte de la vegetación natural del río, se respetaron, con lo que los sotos fluviales están recuperando, poco a poco, el aspecto que tuvieron décadas atrás, antes de que los eucaliptos invadieran las alamedas. También se retiró una gran cantidad de sedimentos para despejar el cauce, rectificando parcialmente el tramo final del Salado, que se ensanchó en su margen derecha. Con ello se consiguió también que el ángulo de incorporación al río, casi perpendicular, fuese más abierto lo que ha facilitado ya en las crecidas de estos últimos años, el flujo de caudales paliando en parte ese “efecto tapón” ya descrito.

A todo ello hay que unir la mejora paisajística que hace un par de años se llevó a cabo en la margen izquierda del Guadalete, frente a la confluencia del Salado, donde se retiraron también sedimentos y eucaliptos y donde se ha recuperado para el paseo un importante tramo de la ribera. En octubre de 2017, en el último tramo del arroyo, ha tenido lugar la retirada de la antigua tubería que, adosada al Puente de Cartuja, cruzaba también junto a Viveros Olmedo, apoyada en los estribos de la antigua “alcantarilla” del Salado, histórico puente cuyos restos esperamos ver recuperados algún día, máxime si se



tienen en cuenta los futuros proyectos de trazar por estos rincones del río un sendero fluvial para el uso y disfrute de todos los ciudadanos (9).

En nuestro próximo artículo haremos un recorrido por las historias más significativas en torno al Salado de Caulina, “algo más que un arroyo”.
Continuará
Para saber más:
(1) Sobre los diferentes nombres del Arroyo salado pueden verse los trabajos de Alberto Manuel Cuadrado Román, y en especial: Cuadrado Román, A.M.:Los canales de Jerez”. Revista de Historia de Jerez, 14-15, 2008/09, pp. 67-90. Del mismo autor: El Guadalaque en un documento de Alfonso X, Diario de Jerez, 16 de febrero de 2008; 'Guadalete y Guadalquivir en la geografía antigua', Diario de Jerez, 25 de noviembre de 2008; El Badalac, el río perdido, Diario de Jerez, 7 de junio de 2011., entre otros. Numerosas referencias Salado de Cuenca desde los siglos medievales pueden verse también en Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004.
Con respecto a la cartografía, pueden consultarse: Llobet F.: Mapa del Reynado de Sevilla, 1748. López T.: Mapa Geográfico de los Términos de Xerez de la Frontera, Algar, Tempul y despoblados y pueblos confinantes, 1787; Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz; Lechuga y Florido, A.:Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000, entre otros.
(2) Memoria de la gestión municipal del servicio público de abastecimiento domiciliario de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. Ayuntamiento de Jerez, Diciembre de 2011, Págs. 43-35.
(3) Ibidem, p. 43.
(4) García Lázaro, J. y A.: Viejos puentes en viejos caminos, Diario de Jerez, 11 de octubre de 2015.
(5) García Lázaro, J. y A.: El Guadalete se desborda. Imágenes de las inundaciones de febrero de 2010 (III), publicado en: http://www.entornoajerez.com/2010/02/imagenes-de-las-inundaciones-de-febrero.html, 26 de febrero de 2010.
(6) García Lázaro, J. y A.: Salinas con historia junto a Estella del Marqués, Diario de Jerez, 28 de junio de 2015.
(7) García Lázaro, J. y A.: Viejos puentes… obra citada.
(8) Fonteseca, G.:La Junta actúa de nuevo sobre los cauces del término de Jerez”, Información Jerez, 15 de Mayo de 2011; García Lázaro, J. y A.: Obras de restauración ambiental en el Guadalete (IV), 31 de octubre de 2011: http://www.entornoajerez.com/2011/10/obras-de-restauracion-ambiental-iv-el.html
(9) Aleu, F.C.: Un gran paseo unirá Jerez con El Puerto a través del Guadalete , Andalucía Información, 31 de enero de 2017.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: : Paisajes naturales, Río Guadalete

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 03/06/2018

 
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