Foto denuncia:
cuando las obras no dejan ver el árbol



Es una historia conocida, una vieja historia. Un día se plantan unos árboles, -una hilera, un bosquete, unos pies aislados- que al cabo de unos años crecen y se hacen grandes, en algunas ocasiones muy grandes. Entonces, cuando ya nos hemos acostumbrado a su estampa, cuando ya gozamos de su sombra, cuando ya forman parte de nuestro paisaje, de pronto, nos estorban y se cortan.

Hay todo un amplio catálogo de normativas de protección, de ordenanzas municipales de medio ambiente, de catálogos de árboles singulares, de estudios de impacto ambiental que, casualmente, en la inmensa mayoría de los casos, por no decir en todos, no son de aplicación a estos árboles que acaban tumbados en el suelo ante la indiferencia de todos.

Lo hemos vistos estos años en La Marquesa (donde lo denunciaron los amigos de Tempul), en la rotonda del monumento a Álvaro Domecq, en el Parque González Hontoria, frente a la antigua central lechera, en la Avenida de Europa, en el Camino de Espera, en el Altillo, en la explanada frente al Estadio de Chapín, en la avenida de la Rosaleda (lo denunció Ecologistas en Acción), en tantos sitios… Las víctimas, han sido viejos olmos, brachichitos que molestan para ampliar una acera, cipreses que incordian en medio de una explanada que se asfalta, almeces centenarios que estorban ante cualquier obra… y eucaliptos. Sobre todo eucaliptos.

En otras ocasiones hemos escrito que estos viejos eucaliptos repartidos por la campiña y por la ciudad (los del Hontoria, por ejemplo) y, ante esa “xenofobia arbórea” que parece haberse desatado contra ellos, hemos insistido en que deben verse y valorarse como árboles ornamentales singulares. Muchos de ellos, por sus especiales características (calibre, porte, razones históricas, estéticas y aún ecológicas, longevidad -árboles centenarios-...) deben también ser conservados y protegidos.

En estos días, de nuevo asistimos al triste espectáculo de ver por el suelo a un toda una fila de estos “gigantes vegetales”. Esta vez le ha tocado el turno a una hilera de magníficos ejemplares de eucaliptos que crecían junto a la carretera de acceso al aeropuerto de La Parra, tal como ha denunciado nuevamente Ecologistas en Acción.

Desconocemos que obras han sido esta vez las que han motivado esta tala (¿tal vez las de la ampliación de la línea férrea?), pero una vez más se ha optado por cortar un buen número de magníficos ejemplares que, con decenas de años en sus ramas, casi centenarios, hemos visto cortados y caídos en el suelo. En algunos de ellos, con casi dos metros de diámetro en su pie, chorreaba aún su savia roja, formando regueros, como si de la sangre de un gigantesco animal herido se tratara. Y sentimos lo que hemos sentido ya tantas veces, cada vez que vemos en el suelo uno de estos gigantes: que cuesta mucho trabajo justificar lo que se ha hecho.

Elimínense los árboles enfermos, pódense los que supongan un riesgo para las personas, tálense aquellos que de manera inevitable supongan un obstáculo insalvable en obras que de otro modo sería muy costoso realizar... Pero respétense aquellos árboles que, como los que denunciamos, puedan salvarse, cuando menos parcialmente. Y para tratar de evitar nuevas talas, ya va siendo hora de que se elabore el Catálogo Municipal de Árboles Singulares en el que, a buen seguro, hubiese habido un hueco para estos viejos eucaliptos de La Parra.

Por si te interesa, también hemos publicado en este blog otros temas relacionados con el que aquí se trata. Puedes verlos en Foto denuncia

5 comentarios :

Sergio dijo...

Viendo la foto supongo que habrán sido talados por las obras de mejora de acceso al recinto aeroportuario.

Y sobre los brachichiton, me parecen unos árboles muy bonitos, pero no es buena idea plantarlos en las aceras porque después levantan el suelo y mucho (como pasó en el Parque Atlántico)

Saludos

Anónimo dijo...

A veces no queda más remedio que cortar árboles... Lo importante es que también se planten luego muchos más.

Ventanas Abiertas dijo...

Para la ampliación del vial de acceso a la Parra se podría haber realizado dejando el eucaliptal justo en el centro.Pasa que esa carga tiene su precio de oro-celulosa-,tiene una total falta de respeto en su conservación y preservación,más de un organismo oficial y hay sin duda una política de exterminio arborícola de dimensiones canallescas.
Pero no os preocupeis;todos aquellos que lo permiten están condenados por mí a que recorran el Sahara el próximo mes de Agosto con una cja de polvorones y una cantimplora de 50 cl.como único equipaje;verán uestedes como es mano de santo.

Juanjo dijo...

Quee obra más importante, facilitar el acceso a un aeropuerto en decadencia. Vaya tela con las obritas.

Anónimo dijo...

Hola Buenas tardes, mi nombre es Juan A. Alvarez, soy de Puerto Real y edito una revista gratuita local "Puerto Real AL LORO" que se financia con la publicidad. En ella suelo incluir temas divulgativos de caracter local y buscando informacion para un reportaje sobre los molinos de mareas, me he encontrado con una entrada vuestra muy interesante sobre el molino Calacho y quisiera consultaros si os importa que la utilice para extraer textos e imagenes para su publicación, lógicamente haciendo referencia a su autoría. Mi correo es buzon@alvarez-garcia.es y mi Tlf. 956 83 17 56 os agradecería que contactarais conmigo.
Muchas gracias y saludos cordiales
Y enhorabuena por vuestro bloc

 
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