No más “ermitas de guía”


Jerez. La Ermita de Guía en primer plano. (grabado)
De un tiempo a esta parte, y a medida que el inmenso bloque de pisos que se alza junto a la Ermita de Guía y la Fuente de la Alcubilla va ganando altura, crece también la polémica y las quejas ciudadanas. Basta acercarnos al lugar para comprobar que algo (o todo) se ha hecho mal en este asunto. Pero ya es tarde.

Cuando todavía se podía hacer algo, casi seis años antes de que empezaran las obras, nosotros, modestamente pero con toda claridad, pedíamos que se reconsiderase la idea. Lo pedíamos en un artículo que publicamos en la Revista Pliegos de Opinión en marzo de 2002, en el que decíamos exactamente esto:

Jerez de la Frontera. (George Hofnaglius. 1564)“Recuperemos el entorno de la Ermita de Guía.

La imagen histórica de una ciudad y en especial aquella que se nos muestra en los viejos grabados, son una parte importante del patrimonio colectivo, -“paisajes de la memoria”- que, en la medida en que han llegado hasta nosotros, son dignos de proteger y conservar. En el caso de Jerez, las profundas transformaciones urbanísticas que tuvieron lugar durante los tres últimos siglos, alteraron en gran medida aquellos paisajes urbanos que se divulgaron por Europa desde el S. XVI con los primeros dibujos de Antonius Van der Wyngaerde o George Hofnaglius.

Sin embargo, ninguna vista de la ciudad ha sido tan recurrente en los grabados históricos como las que muestran como primer referente de Jerez el entorno de la Ermita de Guía que, casi inalterable durante cuatro siglos, ha servido de carta de presentación, de tarjeta de visita a una ciudad que, a sus espaldas, ha ido transformándose.

Entre las imágenes más repetidas, cerrando ya el XVIII, la Ermita se recoge en los grabados con el telón de fondo de las frondosas alineaciones de álamos y olmos en la recién estrenada Alameda Vieja de Eguiluz, con los vallados de estacas descritos por Antonio Ponz en la cuesta de la Alcubilla... En torno a este lugar, serán después las grandes Fuente de la Alcubillabodegas que cambiarán la perspectiva de la zona, las que desvelarán a los viajeros avisados o a quien viera esas hermosas estampas urbanas del XIX, que la nuestra, más que ninguna otra, era la ciudad del vino. Y en primer plano, con todo detalle, la Ermita de Guía y la Alcubilla, como la contemplamos en las litografías de Luis Tasso o en aquellos otros grabados de Comba y de Gratry donde siempre la vemos presidiendo las vistas y la entrada de Jerez desde los Puertos, en un espacio abierto que hermosea la imagen de la ciudad y al que dan vida un curioso ir y venir de trajinantes, viajeros, gente de a pie y de a caballo, niños jugando a los toros en torno a la fuente...

Ermita de GuíaY luego, cuando Jerez ofrece ya una imagen industrial y fabril, con los primeros signos del ferrocarril y los postes del tendido eléctrico anunciando un vuelco de los tiempos, la Ermita de Guía sigue ahí, despejada, en un ameno paraje, junto a la alcantarilla del viejo Arroyo de Curtidores, acaso algunos olmos, algunos álamos junto a la Alcubilla. Y tras ella, siempre cambiante, la ciudad. Más tarde, en los años oscuros, cuando un muro cubrió el territorio diáfano, apenas una reja dejaba entrever que la Ermita, la Fuente de la Alcubilla y el solar seguían ahí, donde habían estado siempre.

Edificaciones junto a la ermitaCuando recuperada la democracia volvieron a reinventarse los espacios abiertos, los paseos arbolados, las alamedas soleadas... y pudimos reencontrarnos con los paisajes de siempre, pensamos que le llegaba la hora a la Ermita de Guía y sus alrededores. Con la luminosa remodelación de la Alameda Vieja, con la feliz apertura de los jardines de Domecq y G. Byass, con la mejora de la Puerta del Arroyo…, veíamos muy cerca la definitiva recuperación de este lugar tan nuestro. Y se restauró por fin la Ermita, y se limpió su entorno y cuando ya esperábamos la intervención definitiva, descubrimos de pronto que todo era un espejismo. Promociones inmobiliarias comenzaron a cercar el viejo solar y se disipó toda esperanza al ver surgir en sus Edificaciones junto a la ermitaalrededores bloques de pisos, calzadas, aparcamientos, muros y más muros.

Y entonces, en un rapto de especulación intensiva del suelo, alguien decidió un día que los paisajes urbanos no son protegibles (o lo son a capricho), que los horizontes (pequeños horizontes en este caso) no están catalogados en ningún PGOU, que bastaba con que la Ermita asomara un poco por un lado o que un rótulo anunciara que detrás de unos bloques de pisos se esconde un monumento.

Edificaciones junto a la ermita“Queremos un parque”, escriben ahora los vecinos en los muros. Pero el Ayuntamiento, ¿hipotecado? por un remoto compromiso urbanístico no parece capaz de enmendar lo que ya se juzga, por muchos, como otro error, otro más de los que no será tan fácil dar marcha atrás si no se hace ahora, cuando todavía no se ha puesto un ladrillo. Y eso es lo que, con tantos jerezanos, pensamos que debe hacerse. Porque aún estamos a tiempo.

Edificaciones junto a la ermitaEn esta ciudad de espacios abiertos, pródiga en solares donde construir y con este Ayuntamiento, que tantas veces permuta, expropia, cambia, trastoca planes cuando bien le parece... cuesta trabajo creer que no pueda respetarse un espacio histórico, un paraje singular, un lugar que debe ser conservado, abierto y diáfano. Contrasta enormemente –inexplicablemente- lo que aquí quiere hacerse con lo que se anuncia para el entorno del Teatro Villamarta. Si aquí se augura ya el derribo del edificio de Correos para ganar una plaza, allí se prepara la construcción de bloques de pisos, para perder uno de los espacios abiertos con más tradición de la ciudad.

Sin embargo, nos tememos lo peor. Por eso hacemos -modestamente, sin gritos ni pintadas- un llamamiento a enmendar un desatino anunciado. Y apelamos para ello al mismo impulso cívico Edificaciones junto a la ermitade la mano del cual se salió al encuentro de un Jerez más habitable, con la lenta pero progresiva restauración del entorno urbanístico, de la recuperación de las plazas con bancos y naranjos, de las nuevas alamedas y parques soleados, de rincones que se perdían y que han vuelto a la vida.

El Ayuntamiento tiene ahora una magnífica oportunidad de hacer justicia con un retazo de nuestro pasado urbano, aquél que nos sirvió tantas veces de tarjeta de presentación, de imagen gráfica del Jerez de siempre, ese que ahora parece ya condenado a desaparecer. Ahora que aún podemos, recuperemos el entorno de la Ermita de Guía, pongamos a salvo “el paisaje de la memoria”. (Agustín García Lázaro, Marzo de 2002).”

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Hubo después más voces, pero no llegamos a tiempo. Sin embargo no es tarde todavía para que no haya “otras ermitas de guía” de las que lamentarse. Así lo hemos apuntado en estas páginas en las que hemos querido llamar la atención sobre el patrimonio amenazado, sobre el deterioro del entorno de nuestros monumentos, de nuestras vías pecuarias, de nuestras riberas, de los árboles singulares de nuestro término. Hemos alertado del vandalismo en el patrimonio en el medio rural, de las zonas arqueológicas con escasa o nula protección. Denunciamos el lamentable estado del Puente de Cartuja y hacíamos un llamamiento a poner en valor y conservar el rico patrimonio histórico y monumental disperso en nuestro entorno. Y lo hacemos ahora que estamos aún a tiempo para no volver a tener que lamentarnos de nuevo por otras “ermitas de guía” pedidas.


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2 comentarios :

Satie dijo...

Me temo muy mucho que la especulación, la falta de escrúpulos y el pensar sólo en el día de hoy y no en el de mañana nos traerán más atentados contra nuestro patrimonio y el de nuestros descendientes.

SONIA BARJA dijo...

es una lástima que se deteriore
el patrimonio de nuestro pasado de esa manera..

 
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