“Brotes verdes”: primavera “entornoajerez”


'Brote verde' en la rotonda núm. 1
Fiel a su cita, con esa modestia y discreción que reclaman los tiempos, sin exhibiciones gratuitas ni derroches innecesarios, ha entrado la primavera en Jerez, como de puntillas.

La adornan, como siempre, el resurgir de la luz, el renacer de todo lo vivo, el despertar de los colores y los aromas. Pero, a diferencia de otros años, echamos de menos esa exuberancia de lo vegetal cubriendo nuestros montes, nuestras riberas, nuestras cunetas… ese brillo especial Tronco de palmera en el Parque del Retiro (Jerez)del paisaje al que, la ausencia de lluvias en invierno, ha privado del verdor que tanto esperábamos.

Los expertos vaticinan que este año la primavera va a ser seca, calurosa y dura. ¡Lo que nos faltaba!: a la crisis en lo económico, parece que se ha querido sumar la sequía en lo climatológico. En nuestras salidas y visitas “entornoajerez”, el panorama no puede ser más desolador. El campo está sediento y, allí donde no llega el regadío, se muestran ya los signos de la sequedad. Como sucede en otros tantos ámbitos de la vida y de la economía que no acaban de despertar.

No todo está perdido

Como los jerezanos por la crisis económica, algunos “convecinos” del mundo vegetal, tampoco levantan cabeza en los últimos tiempos. Que se lo digan a las palmeras, por ejemplo, que se han visto afectadas seriamente por una terrible plaga, de la mano del voraz insecto conocido como “picudo rojo”. Se trata de un coleóptero, procedente del Asia tropical, al que no parecen detener Palmeras afectadas por el 'picudo rojo'. Parque del Retiro (Jerez)ni los tratamientos fitosanitarios (con esos largos tubos que llegan hasta la copa y por los que se inyectan los productos), ni los métodos más drásticos que hemos visto aplicar a algunos propietarios de palmeras, que han llegado incluso a quemar los ejemplares infectados para evitar la propagación a los sanos.

Palmeras afectadas por el 'picudo rojo'. Parque del Retiro (Jerez)Casi la mitad de las palmeras de la provincia de Cádiz, están afectadas por la plaga tal como se ha puesto de manifiesto en un reciente encuentro técnico promovido por el área de medio ambiente de la Diputación de Cádiz que se ha celebrado hace tan sólo unas semanas en el Zoobotánico de Jerez. En nuestra ciudad, donde el censo de palmeras en los jardines y parques públicos roza los 5.000 ejemplares, el picudo rojo también está haciendo estragos y se ha cebado especialmente en los de la especie Phoenix canariensis, la conocida como palmera canaria, que supone aproximadamente la cuarta parte de todas las existentes.

Troncos de palmera en el Parque del Retiro (Jerez)Como consecuencia de ello, a lo largo de este último año hemos visto como jardines y parques emblemáticos, que contaban con frondosos palmerales o con paseos arbolados, han pasado a mostrarnos sus troncos desnudos, como postes, despojados de las hermosas copas de palmas que lucían. Una tras otra hemos visto amarillear y languidecer sus grandes hojas, que indefensas ante los ataques del picudo rojo, han ido muriendo poco a poco, secándose Paseo de las palmeras en el Parque del Retiro (Jerez)hasta caerse. Los jardines de la Alameda Vieja, los de la Rosaleda y el González Hontoria, los de las bodegas Harveys o Domecq, los viejos y grandes ejemplares de la plaza Aladro, o de Las Angustías, los palmerales de la antigua depuradora de La Teja o los de numerosas fincas de la zona de Montealegre, por citar sólo algunos, han sucumbido al ataque del picudo rojo. Sin embargo, el caso más emblemático es el del Parque del Retiro donde el magnífico paseo de palmeras, con ejemplares que cumplían ya el siglo de vida, se ha visto reducido a una triste “instalación” de troncos desnudos.

'Brotes verdes' en palmeras del Parque del Retiro (Jerez)Sin embargo, cuando todo parecía perdido, cuando ya pensábamos que había que despedirse para siempre de las palmeras que, una vez desprovistas de su copa, esperaban la tala de sus troncos, cuando ya creíamos que de esta “crisis vegetal” no se salía… hemos visto -¡por fin!- los primeros “brotes verdes”.

Y así, de pronto, respondiendo quizás con rebeldía a los drásticos “recortes” a los que fueron 'Brotes verdes' en palmeras del Parque del Retiro (Jerez)sometidas, al duro tratamiento recibido –cortando por lo sano, mutilando su copa, rebanando la parte superior de su tronco-, con todo el empuje de quien no se resiste a morir, hemos visto los primeros “brotes verdes” en algunas palmeras. Son sólo tímidos penachos vegetales en los que ya se adivinan lo que serán luego esas elegantes palmas, son apenas pequeños cogollos que despuntan en lo más alto de sus desnudos estípites, pero ya están ahí, empujando con fuerza, con la renovación y la alegría que siempre debe traer esta nueva estación.

Que ustedes renazcan también en primavera.

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Guadalcacín y Caulina en relatos


Portada del libroConvocados por la Librería La Luna Nueva, el pasado viernes 9 de marzo estuvimos en el Centro de Mayores de Estella del Marqués para disfrutar con la presentación del libro Guadalcacín y Caulina en relatos, de la mano de sus autores Simón Candón Sánchez y Juan Blanco Rodríguez. La obra ha sido publicada con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Guadalcacín y la empresa Ruano Sarmiento.

Este excelente trabajo es de consulta obligada para quienes quieran conocer de cerca, no sólo la historia de estos enclaves rurales, sino también el nacimiento del proceso colonizador en las campiñas de la provincia que se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX. En sus 14 capítulos, desarrollados a lo largo de 359 páginas, el libro presenta como hilo conductor las pequeñas historias que Simón Candón, hijo de uno de aquellos primeros colonos de Guadalcacín, cuenta al ternero Peneque, y en los que desgrana los recuerdos de infancia y juventud para construir un relato fiel y emotivo de lo que fueron los inicios de la colonización, rescatados de la memoria colectiva de un pueblo y de sus primeros habitantes. Y todo ello aderezado con la información y el rigor que aportan al relato los numerosos datos, imágenes, reproducciones de planos y documentos que se incluyen en el libro y que lo convierten en un testimonio de primer orden, gracias al trabajo de documentación realizado por otro de sus autores, Juan Blanco Rodríguez, ingeniero agrónomo del IRYDA e IARA y ex Director Provincial de Cádiz del IARA, conocedor como pocos de la labor que desarrolló el antiguo Instituto Nacional de Colonización.

Vivienda de colono en construcciónVivienda de colono en la actualidad
Peneque… es un ternero de pelo en parchetones blanco nieve y negro azabache, lo mismo que sus ojos, vivo, rechoncho, de andar pausado en balanceo continuo y su cabeza adornada con dos cuernecillos y en la frente un lucero, que lo hace galán atractivo…”. Así describe Simón, el hijo de los colonos Rafael Candón y Juana Sánchez, a aquel ternerillo de su infancia que le sirve de feliz pretexto para narrar la historia de su pueblo. Una historia en cuyos inicios está la crisis de la filoxera que a finales del siglo XIX y en tan sólo unos años, arruinó la práctica totalidad del viñedo jerezano.

Barracones recién construidos
Antiguos barracones en la actualidad
Como señalan los autores en la presentación del libro, ente 1901 y 1906 hubo un sentir unificado en la ciudad de Jerez reivindicando la construcción del Pantano de Guadalcacín, obra imprescindible para transformar en regadío 12.000 hectáreas de las vegas del bajo Guadalete y Construcción de un sifónbuscar así alternativas al monocultivo del viñedo en el que se basaba la economía local. Los extensos Llanos de Caulina, próximos a la ciudad, eran uno de esos rincones que querían ser puestos en riego comprendiendo en sus 4.000 hectáreas grandes dehesas, cubiertas en muchos casos de palmares, como las de Angulo, Sepúlveda, Los Potros, El Juncal, Morla, Mayorazgo, Las Pitas… Son los años en los que seSifón y canal de riego hoy promulga la Ley de Colonización y Repoblación Interior (1907) que pretende asentar en el medio rural a “...familias desprovistas de medios de trabajo, o de capital, para subvenir a las necesidades de la vida, disminuir la emigración, poblar el campo y cultivar tierras incultas o deficientemente explotadas”, mediante la creación de Colonias Agrícolas”.

Estas serán las circunstancias que aprovechará el Ayuntamiento de Jerez para proponer al gobierno de la nación la creación de una colonia en los terrenos municipales del Hato de la Carne, hasta los que estaba previsto que llagase la red de canales Construcción del poblado de Guadalcacíndel Pantano de Guadalcacín, cuyas obras habían comenzado en aquellas fechas. Esta petición al Ministerio de Fomento (1911) está en el origen de la Colonia Agrícola de Caulina que aunque verá el inicio de la construcción de sus primeras casas en 1915, deberá esperar más de 30 años hasta poder regar sus campos con las aguas de los canales del pantano. Este retraso de décadas fue el causante de que en la Colonia de Caulina no se alcanzaran los Guadalcacín: calle 'Luna' recién terminadaobjetivos previstos y que, con los años, los primeros colonos terminaran por dedicarse a actividades alternativas.

El nacimiento de Guadalcacín, que es hoy la más poblada de las pedanías jerezanas, hay que buscarlo ya en la postguerra. Como recuerdan los autores, el Instituto Nacional de Colonización (INC), al objeto de plantear medidas para paliar el desempleo de buena parte Guadalcacín: calle 'Luna' en la actualidadde los obreros del campo, realizó en 1948 un Estudio Económico Social en las poblaciones de Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y Paterna de Ribera, concluyéndose, entre otras cuestiones, la necesidad de crear un nuevo poblado en el que dar empleo a 200 familias. Al amparo de la Ley de Expropiación Forzosa de Fincas Rústicas por Interés Social (1946), el INC expropió las fincas Dehesa de Angulo y Dehesa Jerezana en las que se asentarían las familias de las localidades citadas. En 1952 llegan los primeros 21 colonos que se instalarán en barracones provisionales. En los años siguientes se llevaran a cabo las obras de construcción del pueblo y se realizarán también obras de nivelación y preparación de las tierras, así como toda la red de Perspectiva del Centro Cívicoacequias, desagües, caminos rurales…Todavía hoy se conservan dos antiguos barracones, como testigos fieles de la dureza de las condiciones de aquellos primeros años de la colonización.

De todas estas, y de otras muchas cuestiones, puede el lector curioso disfrutar saboreando Guadalcacín y Caulina en relatos, que en sus 14 capítulos se adentra en todos los detalles que configuran la intrahistoria de estos núcleos. Tras la presentación, el libro aborda en su primera parte lo relativo a la Colonia de Caulina comenzando con el relato dedicado a el Guadalcacín: iglesiaPantano de Guadalcacín: la ilusión de un pueblo, al que siguen los que se ocupan del Plan General de Colonización, el Plan Coordinado de Obras y el Proyecto de Parcelación. De gran interés es el cap. VI donde se ofrece una completa información sobre la colonia de Caulina, con valiosos testimonios gráficos. En los capítulos siguientes se aborda ya la creación de Guadalcacín. Las fincas adquiridas por el INC, la selección de los primeros colonos, la explotación inicial de las tierras expropiadas, las obras y mejoras realizadas en las mismas, la construcción del poblado de Guadalcacín, las adjudicaciones de lotes complementarios… son los temas tratados en otros tantos capítulos en los que junto a los datos técnicos y a las fotografías que ilustran, paso a paso, aquel proceso colonizador, encontramos, como un hilo conductor, tierno y sutil, los relatos que Simón va contando a Peneque en los que se respira el lado más humano de esta historia en la que tanto hemos aprendido y con la que tanto hemos disfrutado.

Guadalcacín: sede de AyuntamientoY para celebrarlo, hemos estado también dando un paseo por Caulina y por Guadalcacín, por los caminos de la Colonia, ya irreconocible, por los carriles de la antigua Dehesa de Angulo, por los canales, por donde los antiguos barracones… Y hemos recordado las palabras de Simón a Peneque: “Sabes que me encanta Guadalcacín. Oler sus tierras secas, mojadas y todos sus olores… He vuelto a mis orígenes y me he fundido en los “barracones” y en el pueblo nuevo lleno de “chupones” de palmitos y palmas, y cortinas de sacos de yute, y barro de calles llenas de charcos, y me he revolcado en ellas hasta quedar confundido con la tierra donde llegué para quedar atrapado para siempre.”

Guadalcacín: plaza
Que ustedes lo disfruten.


En Publicaciones se referencian otras obras relacionadas con nuestro entorno.

Con Eduardo Torroja en La Barca de la Florida.
El puente atirantado del acueducto de Tempul (y 2).


Puente-acueducto de Tempul (La Barca de la Florida)
La exitosa y brillante obra que el Ingeniero de Minas Juan Gavala Laborde había realizado en el vado de La Florida, para restablecer de manera provisional el acueducto de Tempul, permitió a la Sociedad de Aguas de Jerez un pequeño respiro hasta encontrar una solución definitiva. Conscientes de que era preciso construir un nuevo puente sobre el Guadalete con el que sustituir al que la riada de 1917 había destruido, se encargó la obra a una de las empresas más relevantes del país: la Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles. El proyecto y Eduardo Torroja Miretejecución de este puente-acueducto sería encargado por sus responsables a un joven ingeniero: Eduardo Torroja.

Eduardo Torroja Miret (1899, 1961) era hijo del eminente matemático Eduardo Torroja Cavallé de quien desde sus primeros años recibió una sólida educación impregnada de rigor científico. Entre 1917 y 1923 cursa los estudios de Ingeniero de Caminos con gran brillantez, gracias a lo cual su profesor, José Eugenio Ribera, que había fundado años antes la Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles, le ofrece colaborar con él. En dicha empresa trabajará Torroja hasta 1927, en el que abrirá su propia oficina de proyectos. En estos primeros años de ejercicio profesional, el joven ingeniero destacará ya por las soluciones técnicas novedosas que aporta a las obras que proyecta. Entre sus primeras realizaciones, junto a las cimentaciones de los puentes de San

Croquis del Puente-acueducto de Tempul. Detalle
Telmo
en Sevilla y de Sancti Petri en San Fernando, figura el puente-acueducto de Tempul que le ha hecho figurar en la historia de la ingeniería civil española como uno de los pioneros del hormigón pretensado.Torroja proyecta el puente-acueducto en 1925, y las obras, dirigidas sobre el terreno por el ingeniero Francisco Ruiz Martínez, se realizarán durante los dos años siguientes, dándose por terminadas en enero de 1927. El proyecto original proponía salvar la distancia de 280 m. que separan los dos extremos del perfil del valle del Guadalete con un acueducto formado por 14 tramos de cajones de 20 m de longitud apoyados sobre pilas.

Croquis del Puente-acueducto de Tempul.
Acueducto de Tempul. Detalle del tramo principalAcueducto de Tempul. Perspectiva generalAcueducto de Tempul. Detalle de la pila principal
Si bien la mayoría de los pilas se cimentaban sobre terrenos que sólo eran cubiertos por el río en momentos de grandes crecidas, dos de ellas debían hacerlo en el cauce, a más de 11 m. de profundidad, lo que encarecía notablemente la obra. Los estudios geotécnicos aconsejaron evitar la construcción de estos pilares, por lo que Torroja hubo de modificar el proyecto buscando una solución ingeniosa. Pero dejemos que él mismo nos lo relate, tal como lo hacía en un artículo que ese mismo año escribió para la Revista de Obras Públicas (1):

Acueducto de Tempul: tramo principal. Detalle de la tubería de fundiciónAcueducto de Tempul: pila principal. Detalle.Acueducto de Tempul: tramo principal. Detalle de las trampillas de inspección
El puente está formado por once luces rectas de 20 m. y una tipo “Cantilever” de 57 m. La sección transversal es una caja constituida por dos paredes o cuchillos de 1,50 m. de alto y 0,15 de espesor unidos por dos losas del mismo grueso. Sobre la inferior apoya la tubería de fundición por intermedio de camas de hormigón, y la losa superior sirve al mismo tiempo de pasadera y de cabeza de compresión del tramo. La tubería de fundición, de 42 cm, queda así abrigada de la intemperie, es cómodamente inspeccionable, y para facilitar la reposición de Acueducto de Tempul 1925. Vista general del puente antes del descimbramientosus tubos se han dispuesto aberturas cada 20 m en la losa superior, tapadas normalmente con losas de hormigón… La particularidad de la obra está en la luz principal formada por dos ménsulas de 20 m de voladizo y un tramo central de 17 m. apoyado en ellas. Cada “cantiléver” o ménsula está constituido por dos tramos de 20 m, análogos a los descritos, unidos por tirantes de cable hormigonado que apoyan sobre la Acueducto de Tempul: detalle de pa parte superior de la pila principal.pila a una altura de 5,80 m. sobre el tramo”.

Torroja se detiene en los datos técnicos y, en especial, en las tensiones soportadas por los cables que sujetan las ménsulas o tramos voladizos, superiores a 200 t., que se resisten con “…cuatro cables de acero de 63 mm de diámetro, formados por siete cordones de 37 alambres cada uno…”. Estos tirantes, que después se recubrirían de hormigón, eran uno de los elementos más relevantes de la obra, de ahí que el ingeniero se detenga en su descripción: “están formados por un cordón central de 37 hilos de acero dulce y otros seis cordones análogos en hélice de acero alto en carbono, y han sido suministrados por la Sociedad José María Quijano, Forjas de Buelna”.

Acueducto de Tempul: croquis del uso de gatos hidráulicos en su construcción
Pero ¿dónde radica la innovación de la solución adoptada por el ingeniero? Como el propio Torroja señala, “la dificultad principal de construcción está, al parecer, en tensar el cable para que al entrar en trabajo no ceda excesivamente. Pero esto se resolvió con toda facilidad por el siguiente procedimiento: la cabeza o parte superior de la pila se hormigonó separada del resto Pila principal del acueducto de Tempul: tirantes y junta de dilatación. Detallede tal modo que pudiera desplazarse verticalmente, para lo cual las armaduras verticales quedaron libres en tubos preparados al efecto y los cables apoyaban sobre camas de palastro empotradas sobre la cabeza de la pila. Pasado el mes de fraguado de los tramos se levantaron las cabezas de las pilas con gatos hidráulicos tensando con ello los cables hasta hacer despegar los tramos de la cimbra, y se enclavó la obra terminando de hormigonar las pilas Tramo principal del acueducto de Tempul: asentamiento de los cajones. Detalley haciendo el revestimiento de los cables”. El ingeniero se extiende en detalles técnicos y así, explica que se utilizaron dos gatos hidráulicos capaces de levantar 60 t. cada uno, alojados en cajas preparadas al efecto. Poco a poco se fueron elevando las cabezas de las pilas para que los cables ganaran tensión, llegando a elevar la cabeza de la pila hasta 40 cm, mientras que la punta del tramo-ménsula lo hacía sólo 5 cm., despegándose así de la cimbra construida en el lecho del río, que a modo de potente andamiaje, sujetaba la caja central hasta que los cables, al ser tensados, pudieron soportar su peso.
Pila principal del acueducto de Tempul: tirantes. Detalle
Torroja alude a este momento, tan especial, y describe como “después de descimbrado y sobrecargado el tramo se retiró la cimbra y se esperó veinte días, observando durante este periodo las deformaciones plásticas de los cables, que se amortiguaron completamente en diez días”. Posteriormente se procedió a hormigonar los huecos que quedaban entre las pilas y sus cabezas, retirando los gatos hidráulicos utilizados para elevarlas al tensar los cables y vertiendo una lechada de hormigón por los pozos en que quedaban alojadas las barras verticales de la armadura. El paso siguiente fue hormigonar los cables ya “pretensados”.

El ingeniero ofrece también otros detalles de interés y así, por ejemplo, informa que “la cimentación de las pilas es directa a 4 m. de profundidad, excepto en la dos pilas de la luz principal, cimentadas con ocho pilotes de hormigón cada una, de 8 m. de largo”. Entre otros datos curiosos, valora la gran calidad del cemento empleado, de la marca ”Sansón”, la valiosa colaboración del ingeniero jerezano Francisco Ruiz Martínez, director de la obra, o Acueducto de Tempul: apoyos del tramo suspendido.del perito mecánico Ricardo Barredo. De la misma manera aporta información sobre el coste del proyecto: “la obra se contrató por 240.720 pesetas, o sea 1350 pesetas por metro lineal; los trabajos se comenzaron en otoño (de 1925), construyendo a una marcha moderada toda la parte que quedaba fuera de avenidas ordinarias y reservando para el verano la parte del río, o sea los 100 m que comprende la estructura de la luz principal; el 10 de mayo Acueducto de Tempul: rodillos de dilatación en los apoyos del tramo suspendido. Detalle(de 1926) considerando pasado el peligro de avenidas, se empezó a cimentar esta parte; el 18 de junio se comenzó la hinca de pilotes para poyo de la cimbra; el 24 de julio el hormigonado del primer tramo y el 26 de septiembre se terminó de hormigonar el último. El 28 de octubre, ante el peligro de una avenida, se tensaron los cales dejando el puente virtualmente descimbrado y en condiciones de utilización; el 19 de noviembre, pasado el temporal de lluvias, se terminó el descimbramiento y nivelación; el 12 de diciembre se enclavaron las pilas, y el 15 de enero las juntas del hormigonado de los cables, dejando la obra completamente terminada y repasada, aunque el plazo de ejecución no termina hasta octubre próximo”…

Acueducto de Tempul (Puente de San Patricio) en la actualidadLa puesta en servicio, ese mismo año de 1927, permitió prescindir de aquella obra de emergencia que Juan Gavala realizara 10 años antes. La solidez del nuevo puente-acueducto, bautizado con el nombre de San Patricio, fue puesta a prueba en las grandes avenidas de junio de 1930. En el Pantano de Guadalcacín se midió un caudal para el Majaceite de 915 m3/s. y en la cerrada de Bornos El acueducto de Tempul durante la riada de 1930se evaluó en 1.100 m3/s. Aguas abajo, en la vega del Guadalete el caudal superó los 2000 m3/s, ocasionando, la rotura del Puente de la Florida como recogía, en una noticia sobre las inundaciones, el Diario de Jerez del 7 de junio de 1930. El acueducto de Torroja, como vemos en las imágenes de aquellos días, resistió aquella avenida dando muestras de la solidez de su estructura.

El acueducto de Tempul durante la riada de 2009En 1956, en un artículo titulado “Cincuenta años de hormigón armado en España”, el acueducto de Tempul ya era considerado como una de las obras pioneras en esta materia (2). En Diciembre de 1961, el año de su muerte, la Revista de Obras Públicas rindió homenaje a Eduardo Torroja, reconociéndolo como “insigne maestro” y uno de los más notables ingenieros del siglo XX (3). En la selección de las obras más relevantes que ilustran este amplio reportaje figura, en primer lugar, el Acueducto de Tempul del que se afirma: “Si se considera la época en que fue realizada la obra, se nos muestra con toda claridad el autor del proyecto como un auténtico precursor del hormigón pretensado".

En el año 2006, el puente–acueducto de Torroja, que forma ya parte del paisaje fluvial, fue incluido en el catálogo del Patrimonio Hidráulico de Andalucía (4) por sus sobresalientes valores, describiéndolo como “una obra equilibrada de gran belleza formal, un ejemplo significativo de las estructuras de hormigón armado próximo al ideario funcionalista tradicional en los ingenieros de caminos de las primeras décadas del siglo XX”.

Cartel anunciador de las obras de restauración del acueducto de Tempul
Obras de restauración en el acueducto de TempulObras de restauración en el acueducto de Tempul
En el año 2008, siendo ya una obra “octogenaria”, le llegó el momento de su restauración integral tras décadas de progresivo deterioro. La empresa municipal Aguas de Jerez acometió obras de reparación y adecentamiento al término de las cuales el acueducto ofreció una imagen renovada que consiguió revitalizar esta obra, considerada ya como “clásica” en la ingeniería civil española. Lástima que durase poco tiempo ya que, lamentablemente, el vandalismo, en forma de grafitis y pintadas, se ha cebado con las pilas y cajones de esta casi centenaria obra, que merecería mayor protección.

Grafitis en el acueducto de TempulGrafitis en el acueducto de Tempul
Grafitis en el acueducto de TempulGrafitis en el acueducto de Tempul
Confiamos que, con las obras de restauración de ribera previstas para este paraje del Guadalete, el puente-acueducto de Tempul, pueda lucir de nuevo, junto a sus “vecinos”, el puente de hierro de La Florida y el del acueducto de los Hurones, como se merece una obra señera de la ingeniería civil española del siglo XX.

Nota: Las fotografías en sepia que ilustran este reportaje han sido tomadas de Agencia de la Obra Pública de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Vivienda. Los croquis, han sido tomados de los números citados de la Revista de Obras Públicas.

Para saber más.
(1) Torroja Miret, Eduardo.:
Acueducto-sifón sobre el río Guadalete, en Revista de Obras Públicas. Año LXXV. Núm. 2477. 15 de Mayo de 1927. Pgs. 193-195
(2) Páez Balaca, Alfredo.: Cincuenta años de hormigón armado en España. en Revista de Obras Públicas. Abril de 1956. Pgs. 201-209.
(3) Algunas obras de Eduardo Torroja. Revista de Obras Públicas. Diciembre de 1961. Tomo I. 2960. Pg. 864-881
(4) Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 82-83.



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