Foto denuncia.
Museo Arqueológico de Jerez: ¡reapertura ya!


Museo Arqueológico de Jerez
En abril de 2005 se cerraron las puertas del Museo Arqueológico de Jerez, con la finalidad de realizar las obras de construcción de un nuevo edificio en el solar colindante a su sede de la Plaza del Mercado. Se pretendía con ello ampliar sus espacios expositivos y dotar al Mueso de otras instalaciones complementarias (almacenes, talleres, salas de restauración…) al objeto de atender las necesidades de expansión demandadas por esta institución dedicada a la investigación y a la divulgación de nuestro patrimonio histórico y arqueológico. A pesar de los retrasos surgidos en la obra, el nuevo edificio situado entre las calles Liebre y Justicia se terminó ya hace casi dos años, pese a lo cual, su reapertura se ha visto retrasada en diferentes ocasiones, ante las dificultades para llevar a cabo -por falta de fondos- el nuevo proyecto museográfico que requiere una nueva reordenación de los espacios dedicados a la exposición de la colección arqueológica, incrementada con nuevas piezas.

A lo largo de estos dos últimos años se ha anunciado en diferentes ocasiones la reapertura del Museo sin que ese momento acabe de llegar. A juzgar por las últimas manifestaciones de los responsables del Área de Cultura, aún habrá que esperar meses para que eso ocurra y, mucho nos tememos, que el próximo abril, cuando se cumpla un lustro desde su cierre temporal, sus puertas seguirán cerradas. De seguir así, desde su inauguración en su actual sede de la Plaza del Mercado en 1993, el Museo habrá permanecido casi un tercio de su corta vida cerrado. Un dato tan elocuente como triste.

Nadie duda a estas alturas que el trabajo de los técnicos municipales y del equipo científico del Museo no ha cesado en estos años. A la vista están trabajos como la Carta Arqueológica Municipal y la permanente presencia de los arqueólogos del Museo en cuantas obras se realizan en el casco antiguo y en otros aquellos puntos del término donde se llevan a cabo constantes controles. A la vista están sus publicaciones científicas y sus trabajos por paliar, en parte, este cierre que ya se prolonga más de la cuenta. Uno de ellos, presentado recientemente, ha sido la renovación de su página web, que nos permite visitarlo virtualmente y admirar las nuevas piezas incorporadas a la colección arqueológica del Museo. Esta magnífica ventana que el Museo ha abierto para que no nos olvidemos de él, nos sabe a poco, porque lo que queremos de verdad es que, de una vez, se reabran sus puertas.

En estos años, muchos ciudadanos han dirigido escritos al Ayuntamiento y a los medios de comunicación solicitando que no se retrase ya por más tiempo la reapertura del Museo. Lo mismo han hecho, a través de distintos comunicados, grupos políticos municipales o colectivos como la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico, el Ateneo Jerezano o el Centro de Estudios Históricos Jerezanos, por citar sólo algunos.

Sabemos de las dificultades económicas por las que viene atravesando el Ayuntamiento, pero ha de entenderse con claridad que la cultura es también fuente de riqueza. No es preciso extenderse en la labor insustituible que el Museo Arqueológico de Jerez ha venido desempeñando en la difusión de nuestro patrimonio histórico y arqueológico, en su papel como instrumento pedagógico de primer orden, en su importancia como referente para el turismo cultural y aún como elemento dinamizador de un sector de nuestro casco histórico, menos vivo ahora, sin el Museo. No es preciso insistir en que el Museo es, en buena medida, el auténtico “centro de interpretación” de nuestra ciudad y nuestro término, de nuestra historia y nuestro patrimonio, de lo que hemos sido y somos como pueblo. El Museo es la representación material de “nuestro ADN histórico”.

No es preciso insistir en estas cosas. Lo que es preciso es que el Museo Arqueológico de Jerez vuelva a abrir sus puertas cuanto antes, sin más aplazamientos. ¡Reapetura ya!.


Más Foto denuncia "entornoajerez" ...


Un pueblo asomado a un río...


Arcos de la Frontera
A Pepe Bejines y Loli Carmona, arqueños de pro.

La imagen que de un pueblo o de una ciudad transmiten los viejos grabados y dibujos, o las antiguas fotografías, es reconocible por la constancia de algunos elementos singulares: las torres de las iglesias, un edificio notable, algún aspecto relevante del paisaje… Son hitos que permanecen casi inalterables en el tiempo y que nos permiten afirmar que, a pesar del paso de los siglos y de las grandes transformaciones que se hayan podido producir en la fisonomía urbana, el pueblo, o la ciudad siguen siendo el mismo. Esto, que cada vez es más difícil de afirmar en la mayoría de los pueblos y ciudades de nuestro entorno, tiene, tal vez, una clara excepción: Arcos de la Frontera.

Gustavo Doré: Arcos de la FronteraLa estampa de Arcos, la imagen gráfica que ha perdurado de este hermoso pueblo gaditano, ha permanecido casi invariable, gracias a su peculiar enclave en un impresionante lomo rocoso de arenisca, “la peña”, sobre el que invariablemente, se desparrama su blanco caserío entre el que despuntan las siluetas del Castillo y las iglesias de Santa María y San Pedro. Y a los pies de esta espectacular composición, ciñendo las paredes verticales de “la peña”, el lento discurrir del Guadalete. Siglo tras siglo, con muy ligeras variaciones, esta es la imagen que el viajero tiene de esta ciudad, cuando la descubre después de subir la cuesta de Valdejudíos procedente de Jerez. Una de las más bellas y armoniosas vistas de cuantas pueden contemplarse en nuestro entorno cercano.

Rico: Arcos de la FronteraNo pretendemos ahora recrearnos en esta escena, a la que volveremos en otra ocasión para comentar lo que escritores, poetas y viajeros han dicho de esta ciudad que se asoma al Guadalete. Hoy nos vamos a limitar, con el apoyo de algunos grabados y fotografías entre los que median 150 años, a comprobar el paso del tiempo y sus huellas en un paisaje que, a pesar de todo reconocemos en lo sustancial.

La primera de las imágenes corresponde a un dibujo de uno de los mejores ilustradores y grabadores del siglo XIX, el francés Gustavo Doré, quien dejó para siempre testimonio gráfico de su paso por Arcos y de cómo lo percibió en 1861. Acompañando al barón Jean Charles Grabado de Arcos de la FronteraDavillier, escritor e historiador del arte, viajará por toda España encargándose de ilustrar las crónicas que éste escribe “por entregas” para la revista de viajes "Le tour du Monde", que por entonces publica la editorial francesa Hachette. Las crónicas serán un éxito y se recogerán unos años después en un libro con el título “l’Espagne". Este “Viaje por España” como será conocido en su versión española, incluía casi 500 ilustraciones de Gustavo Doré, entre las que no podía faltar la de uno de los pueblos más pintorescos y singulares: Arcos de la Frontera.

Arcos de la FronteraEl grabado de Doré nos muestra en primer plano las alamedas de un Guadalete que debe cruzarse aún por un puente de madera. Pese a que el arquitecto Hernán Ruiz el Joven había dejado diseñadas las trazas de un puente sobre el Guadalete (1544-1567), aún hay que esperar unos años, hasta que Arcos vea en su río un puente de piedra. Doré se recrea en los perfiles del castillo y de Santa María, y nos muestra una “peña” con laderas menos verticales y en las que no se aprecia apenas la vegetación que la cubre en su parte más baja.

Un grabado posterior, realizado más de veinte años después, nos muestra la ciudad desde una perspectiva distinta, pese a lo cual seguimos percibiendo sus marcados perfiles. Este grabado, basado en una obra de “autor anónimo” fue realizado por Rico y acompañaba una crónica de Eusebio Martínez de Velasco para La Ilustración Española y Americana (1883), sobre los sucesos de la Mano Negra y la detención en la cárcel de Arcos de varios jornaleros. La escena nos ofrece la imagen del Arcos del último cuarto del siglo XIX, apenas veinte años después de que Dore realizase su dibujo, y en ella se aprecian ya algunos signos de cambios. En primer plano aparece el puente de piedra de San Miguel, de tres arcos, inaugurado unos años antes, en 1868, como queriendo resaltar este nuevo elemento del paisaje urbano del que la ciudad se sentía orgullosa. Las obras de este puente se eternizaron, como queda recogido en una copla popular: “como a la puente de Arcos te tiene que suceder, que trajeron cal y cantos y se quedó sin hacer”. No es de extrañar por ello que el puente se representara en grabados e ilustraciones de la época cómo el elemento más destacado de la ciudad y que, orgullosos de él, una nueva coplilla dijera que: “tres cositas tiene Arcos que no las tiene Jerez, Santa María, San Pedro y el puente de San Miguel”. La alegría duró hasta 1917, en el que fue derribado por una avenida del río. En la imagen se aprecia también el gran desarrollo urbano del Barrio Bajo, en plena expansión, así como los diferentes caminos de acceso a la población.

Tras un salto en el tiempo de casi medio siglo, nos detenemos en otra escena de este mismo paisaje. Es la que se nos muestra en una fotografía realizada a mediados de la década de los veinte del siglo pasado, que hemos tomado de un curioso folleto editado en 1932 por la Imprenta y Litografía de Sucesores de M. Hurtado de Jerez. El folleto, que incluye otras fotografías del río a su paso por Arcos, fue sufragado, con fines benéficos, por D. Genaro Socii García de Veas, y dedicado a D. Miguel Primo de Rivera con motivo de la inauguración de las obras del Ferrocarril de la Sierra en Arcos. Lo más sobresaliente de las imágenes de la ciudad son, sin duda, los caudales crecidos de las aguas del Guadalete, que rebosan con una impresionante lámina de agua por el azud del Molino del Algarrobo que puede verse en el centro de la imagen, reflejado en el río. Se aprecian en esta vista de Arcos las laderas de la peña más cubiertas de vegetación y se adivinan las chumberas que crecían por las laderas. Como hoy.

Las últimas imágenes nos muestran, casi ochenta años después, en 2008, como el tiempo ha hecho mella en las laderas de “la peña”, de la que se han desprendido importantes fragmentos y como, pese a la aparición de nuevos hitos en los perfiles de la ciudad (el parador y el balcón-mirador, por ejemplo), aún persisten, con la misma fuerza de siempre, el Castillo, Santa María, San Pedro y el rio. El mismo río en el que se han comenzado a reforestar las riberas y en el que se ha restaurado el azud del molino del Algarrobo. El mismo azud que quedaba oculto en 1932 por las aguas de un Guadalete que ya nunca será el mismo.

Para saber más:
- De las Cuevas José y Jesús.: Arcos de la Frontera. Diputación de Cádiz,1985. pgs. 10-23.
- El grabado de G. Dore, ha sido tomado de Diccionario Geográfico Estadístico Histórico MADOZ. Tomo CADIZ. Edición facsímil. Ámbito Ediciones. Salamanca, 1986. pg. 50. Una de las versiones más conocidas es la recogida en “Viaje por España”, edición de 1949, pg. 350.
- El grabado con el viejo puente de piedra de San Miguel fue publicado en La Ilustración Española y Americana en 1883.
- El grabado que muestra en primer plano el azud rebosante del molino del Algarrobo, ha sido tomado de un folleto editado en 1932 por la Imprenta y Litografía de Sucesores de M. Hurtado, Jerez.


Otras entradas sobre El paisaje y su gente "entornoajerez"...
De Paisajes con historia "entornoajerez" hemos publicado también...
Otros artículos sobre Río Guadalete "entornoajerez"...

Los sifones de la Junta de los Ríos.
Galería de imágenes


Como complemento a la entrada anterior, puede visitarse la galería de imágenes que hemos preparado sobre los sifones del Guadalete y Majaceite en las que podremos apreciar algunos detalles de la estructura de estas obras hidráulicas, así como del paraje donde se encuentra:

  1. Vista de la barriada rural de la Junta de los Ríos (Arcos) desde el Sifón del Guadalete.
  2. Río Guadalete aguas arriba del sifón. Vista desde el aparcamiento de la Venta Junta de los Ríos.
  3. Instalaciones de la Confederación Hidrográfica.
  4. Sifón del Guadalete entre la alameda.
  5. Accesos al sifón del Guadalete.
  6. Detalles del sifón del Guadalete.
  7. Detalles del sifón del Guadalete.
  8. Escalera y barandilla de acceso.
  9. Castillete de la clave del sifón protegiendo la ventosa.
  10. Perfiles de la sombra del sifón del Guadalete sobre las copas de los sauces y álamos en otoño.
  11. El sifón del Majaceite visto desde el del Guadalete.
  12. Vista del Majaceite aguas abajo del sifón.
  13. El sifón del Majaceite visto desde su estribo izquierdo.
  14. Escalera de acceso al sifón del Majaceite.
  15. Detalles de las escaleras y barandillas del sifón del Majaceite.
  16. Detalles de las escaleras, barandillas y ventosa del sifón del Majaceite.
  17. El sifón del Guadalete visto desde el castillete del sifón del Majaceite.
  18. Perfiles del sifón del Majaceite sobre las copas de los álamos a finales de verano.
  19. Vista del sifón del Majaceite.
  20. Detalle del estribo del mismo.
  21. Detalle de la válvula de desagüe.
  22. Canal y boca del sifón. Compuertas.
  23. Canal de salida de los sifones en la Junta de los Ríos.
  24. Granja Escuela Buenavista, antiguo Vivero de Obras Públicas.


Otras Galerias de imágenes "entornoajerez" ...


Endrinas



En nuestros paseos otoñales “en torno a Jerez”, buscamos en este tiempo los frutos que árboles y arbustos nos muestran ya en su madurez, listos para ser recolectados. En los espacios forestales o en los setos de los caminos, en las dehesas o en las riberas, en las vallonadas umbrosas o entre los roquedos…, en todos los rincones de nuestro entorno rural y natural el otoño se manifiesta con los colores cambiantes de las hojs de los árboles y con sus frutos. Hace unos días, en Parauta, el suelo se llenaba de castañas, mientras que los quejigos y alcornoques en La Sauceda nos daban ya su generosa cosecha de bellotas. Azufaifos y membrillos en los huertos de Zahara, majoletos, moras de zarza, algo tardías y madroños, muchos madroños… han salido también a nuestro encuentro en muchos rincones. Pero entre todos los frutos del otoño sentimos especial predilección por las endrinas con las que tratamos de hacer, sin conseguir grandes logros, nuestro pacharán Este año, aunque las endrinas nos habían llegado, a través de los amigos Charo y Vicente, desde Guadalajara, queríamos traer aquí un reportaje sobre este curioso fruto. Andábamos preparándolo cuando vimos el post que José Manuel Amarillo había colgado en su magnífico blog. Y como no podíamos hacerlo mejor le pedimos que, abusando de su generosidad, nos dejara contarlo con sus palabras y sus imágenes. Aquí están, junto a nuestro agradecimiento a su autor:

Licor de endrinas (Hecho en casa)

Hace unas semanas, todavía en pleno verano, me comentan en Grazalema que ya se están recolectado las bayas de los endrinos (Prunus spinosa) mas cercanos al pueblo. En la tienda (Casa Guillermo) me entero que ya se han vendido unos cuantos litros de aguardiente. Como hace bastante calor (esto lo escribo a mediados de octubre y todavía pasamos en Jerez de los 30º) me levanto temprano y subo a las laderas mas cercanas de la Sierra del Endrinal, de toponimia mas que evidente. Sudo para llegar a los espinos mas escondidos esperando recoger los bruños(*) suficientes para preparar mi licor casero. Para mi es ya una tradición anual y además, llegado el momento, nos encanta invitar a la familia y amigos que pasan por el pueblo a una copita de "pacharán" de la casa cuando llegan los frios. Aquí os muestro unas fotillos de los endrinos y detalles de la maceración en aguardiente que ya se ha teñido de rojo una semana despues de la preparación. La receta es fácil: Aguardiente, endrinas, canela en rama y granos de café.








(*) me comenta el amigo Manolo Barea que los viejos del lugar llaman bruños a los frutos del endrino; puede ser una deformación del latín prunus (ciruela) y es que el endrino pertenece a este género de plantas; buscando en la R.A.E. aparece así como tal.

Texto y fotografías:
José Manuel Amarillo
http://josemanuelav.lacoctelera.net/


Escenas medievales de caza en torno a Jerez


Sierra de Benamahoma
Como todos los años, siempre que se inicia una nueva temporada de caza en nuestros montes o después de cada berrea, volvemos a recordar que las sierras y bosques, los parajes montañosos y los espacios forestales están habitados por especies singulares que ahora se incluyen genéricamente bajo el nombre de “caza mayor”. Cabra montés, venado, corzo, gamo, muflón o jabalí, son las más relevantes de cuantas podemos encontrar en los parajes naturales y en los cotos de la geografía gaditana.

Cueva del 'Tajo de las Figuras'Desde la más remota antigüedad queda constancia de que en las tierras de la provincia de Cádiz la caza fue una actividad de gran importancia. En muchas de las pinturas rupestres de las cuevas y abrigos de las sierras del sur, pueden verse representaciones de animales y escenas relacionadas con la caza como sucede, por citar sólo algunas, en las cuevas del Ciervo o de Bacinete (Los Barrios), en la Cueva de las Palomas o en la de Atlanterra (Tarifa) y, especialmente, en la Cueva del Tajo de las Figuras en Benalup-Casas Viejas. De todo ello el lector interesado podrá encontrar magníficas imágenes en los trabajos desarrollados por Lothar Bergmann y sus colaboradores, de donde procede la ilustración correspondiente a esta cueva.

Alfonso XILos testimonios escritos más sobresalientes sobre la caza en nuestra zona corresponden a los siglos medievales y así, se tiene constancia de la importancia de las actividades cinegéticas durante la época de presencia árabe en nuestro territorio. Tal como señala Abellán en su obra La Cora de Sidonia, la zona era un excelente lugar para la caza de aves, tanto es así que “…una laguna al sur de Jerez era conocida como “La laguna de las Aves”. Otro testimonio citado por este autor lo ofrece Ibn Hayyan, quien recoge de al-Razi que el emir “Abd al Rahman II solía venir a Sidonia a cazar grullas”. Abellán nos ofrece también otra referencia de la misma fuente donde se pone de manifiesto como “…el emir Abdarrhman b. Alhakam salió a cazar grullas, de lo que gustaba mucho, tras regresar de una lejana campaña que había hecho, y alargó su partida de caza, según costumbre que tenía, de modo que a veces llegaba a la cora de Sidonia o a Cádiz y otros lugares más lejos, pero esta vez se excedió, siendo época de invierno y temporada de grullas, hasta el punto de desazonarse sus compañeros, a los que causo fastidio”. Es muy probable que este segundo humedal pudiera ser la antigua laguna de La Janda.

Laguna de MedinaComo ninguna otra fuente medieval, la Crónica de D. Alfonso el Onceno, recoge también esta pasión de los poderosos por la caza y la especial predilección del rey por su práctica. El historiador local Fray Esteban Rallón, tomando referencias de esta Crónica, nos recuerda en su Historia de Jerez que en 1342, cuando el rey Alfonso XI se dirige a cercar Algeciras “…hecha la masa del ejército, salió de nuestra ciudad a 5 de julio de este año, e hizo su primer alojamiento de la otra banda del Guadalete y el día siguiente descansó junto a la Laguna de Medina, dónde se embarcó en una laguna y fue a tirar a los cisnes, que había muchos en ella”. El interés por la caza y los “cazaderos” de nuestro entorno se vuelve a poner de manifiesto cuando el mismo rey, en 1349, se dirige hacia el sur con un poderoso ejército para cercar Gibraltar y de nuevo se detiene en la Laguna de Medina “a tirar a los cisnes como la vez pasada”.

BenamahomaEntre los numerosos testimonios sobre la caza en otros lugares próximos, mencionaremos como los Ponce de León, Duques de Arcos, utilizaban también la Sierra de Cádiz como cazadero, en especial los montes de Benamahoma en los que, en el siglo XV, se tiene constancia de la presencia de osos, amén de jabalíes, lobos, corzos y venados, por citar sólo las especies más relevantes. De entre todos ellos, como nos recuerdan los hermanos De Las Cuevas en su monografía sobre El Bosque, las piezas más codiciadas eran los jabalíes a los que se cazaba con la ayuda de perros “…lebreles, o alanos en traíllas, luchan con los jabalíes, “como si fuesen dos hombres de armas”. Por muy lejos que queden los monteros conocen, en el silencio de la noche, que los lebreles se han agarrado a las orejas… Acudían, entonces y mataban a los jabalíes, hundiéndoles una daga en el corazón”. Las aficiones venatorias de los duques de Arcos en el “bosque de Benamahoma”, les llevará a construir un palacete o residencia de caza que dará lugar, con el paso del tiempo a la actual población de El Bosque.

Escenas de cazaEntre los siglos XIII y XV, buena parte de los montes y espacios forestales de la provincia quedarán como “tierra de frontera”, de modo que, como señalan Cueto Álvarez de Sotomayor y Sánchez García “…la provincia quedará dividida por un eje NE-SW, espacio de “tierra de nadie” consecuencia del hecho fronterizo entre dos ámbitos diferentes “castellano e islámico. En la mayor parte de nuestra geografía se produjo una coincidencia entre frontera natural y frontera política, al coincidir esta última con las zonas de contacto entre las tierras bajas y las áreas montañosas”. Ello provocará la lógica despoblación parcial del campo que ocasionará la aparición de grandes vacíos en las zonas interiores y montañosas. De acuerdo con estos autores “…como consecuencia de este despoblamiento, durante el siglo XIII se produce un notable retroceso de los cultivos en beneficio de la vegetación espontánea… Con el avance del bosque y el matorral se produce una expansión de la fauna salvaje propia del territorio, entre las que estacan especies como el oso, el jabalí, los cérvidos (ciervo y corzo) y el lobo”.

Libro de la Montería atribuido a  Alfonso XIPara conocer el estado de nuestros bosques y montes en los siglos en los que fuimos “tierra de frontera”, existe una fuente de excepcional interés: el Libro de la Montería. Atribuido a Alfonso XI y escrito entre 1340 y 1350, es un testimonio de primer orden sobre la riqueza cinegética de las sierras gaditanas, haciendo especial hincapié en los montes del sur de la provincia. De su lectura, se deduce la presencia en las áreas montañosas próximas a Jerez de especies tan significativas como el oso (extinguido en el siglo XVI), el lobo (extinguido en las primeras décadas del s. XX) o los jabalíes, corzos y venados. Por citar sólo algunos de estos interesantes pasajes traemos aquí el que recoge las referencias a una parte del término de Tempul, sobre el que el lector interesado podrá encontrar más información en los trabajos de Pérez Cebada.

El monte de Dos Hermanas es bueno de puerco en verano; la Foz de Guillena es buen monte de puerco en verano; el Bodonal de Gil Gómez es buen monte de puerco en verano; el Labadín es buen monte de puerco en verano; Atrera es buen monte de puerco en verano; la Xara de Algar es buen monte de osso e de puerco en verano. E es la bozería en cabo de la Foz, que no passe contra la Sierra de las Cabras, e porque es el monte grande, ha menester, que estén monteros con canes para renovar e para que dessennen, que digan a que parte quiere ir el venado. E son las armadas en la ladera del Alcornocal”.

El texto no puede ser más explicito y rico en información y, aunque han pasado casi siete siglos desde que fue escrito, reconocemos en él los escenarios en los que se llevaban a cabo estas monterías medievales. Para la caza del jabalí (“puerco”) ahí estaba ya, con ese mismo nombre, la Sierra de Dos Hermanas, con sus cumbres calizas gemelas, cubiertas con una densa vegetación, como ahora. Más dudoso es el emplazamiento de la Foz de Guillena (que podría estar en la sierra de Gibalbín, donde hay una zona conocida como la Guillena y un arroyo del misno nombre) y del Bodonal de Gil Gómez. Este último lugar, cuyo topónimo “bodonal” alude a un
terreno encenagado o a un espacio encharcado cubierto de espadañas, debió situarse en las proximidades del río Majaceite, en las vegas de Elvira o en otros rincones de tierras llanas encharcables del término de Tempul. Algar y Atrera (zona de dehesas y monte mediterráneo muy bien conservado, próxima a esta población) son terrenos mas abruptos y agrestes donde hallaban cobijo el jabalí y el oso… Pero con todo, la escena que nos hace transportarnos a la Edad Media es la descrita en las últimas líneas, donde se desvelan las estrategias usadas para la caza del jabalí.

Boca de la FozY es fácil imaginarse a los monteros en el cabo de la Foz, en la entrada de la garganta de Boca de la Foz, con sus canes, lebreles y alanos, dando voces para conducir a los venados al lugar adecuado y evitar que se internaran en el denso alcornocal de la Sierra de Las Cabras. Eran las “armadas”, filas de cazadores que con sus gritos (“bozería”) y la ayuda de sus perros, espantaban a los ciervos, a los corzos y a los jabalíes, para conducirlos a la entrada de la garganta, como si de un gigantesco embudo natural se tratara, donde les aguardaban lanceros y ballesteros.

Escenas medievales de caza, en esos mismos parajes, en torno a Jerez, donde siete siglos después aún se conservan los mismos topónimos y los mismos montes poblados de corzos y venados, aunque ya no quede más que el recuerdo de los osos, lobos y jabalíes que antaño vivieron en estos parajes.

Para saber más:
- Abellán Pérez, J.: Poblamiento y administración provincial en al-Andalus. La cora de Sidonia”. Ed. Sarriá, Málaga, 2004. pp. 141-142.
- Cueto Álvarez de Sotomayor M. y Sánchez García, J.M.: Cádiz. Descripción e Historia de sus masas forestales. En “Segundo Inventario Forestal 1986-1995. Cádiz”. Ministerio de Medio Ambiente. 1997, pp.: 45-46.
- De las Cuevas José y Jesús.: El Bosque. Diputación de Cádiz. 1979. pp. 11-12.
- Pérez Cebada, J.D. (2009): Regulación cinegética y extinción de especies. Jerez, siglos XV-XIX. En Revista de Historia de Jerez nº 14-15, 2008/2009. pp. 211-212.
- Rallón, Esteban.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación. Edición de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, vol. II, pp. 72 Y 85.
- Sánchez García, J.M.: Caza mayor en la provincia de Cádiz. Diario de Jerez, 26, 28 y 29 de Diciembre de 1999.


Otras entradas sobre Flora y fauna "entornoajerez"...
De Parajes naturales "entornoajerez" hemos publicado también...
Otros artículos sobre Paisajes con historia"entornoajerez"...


Un Monumento Natural: El Pinsapo de las Escaleretas


Sierra de 'Las Nieves'
A nuestros amigos Juan Manuel Grilo y Yiye Melero

Los lectores que, como nosotros, sientan admiración por los árboles, a buen seguro que sabrán apreciar especialmente aquellos ejemplares que se han incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de Andalucía por sus características sobresalientes. De algunos de ellos hemos escrito ya en este blog. Ocupando un escalón superior en este grupo selecto de árboles singulares, se encuentran aquellos que, por sus excepcionales valores, han sido reconocidos como Monumentos Naturales de Andalucía. Nuestra visita de hoy tiene como objetivo acercarnos a uno de ellos: el Pinsapo de las Escaleretas, que crece en las laderas del Cerro PinsapoAlcojona, en el término municipal de Parauta, en un hermoso paraje perteneciente al Parque Natural Sierra de las Nieves.

Para llegar hasta el lugar donde crece este “monumental” pinsapo, hemos salido de Ronda en dirección a San Pedro de Alcántara. Tras recorrer aproximadamente 12 km., dejaremos a la derecha el cruce de Parauta para seguir, unos 2,5 km más, hasta encontrar a la izquierda de la carretera, el desvío hacia el Parque Natural de la Sierra de Las Nieves. Desde aquí, una pista forestal en buen estado nos conduce, entre un monte adehesado de encinas y pinos de repoblación, hasta el cortijo de La Nava (finca con alojamientos rurales), para continuar el

Ramas de pinsapoRamas de pinsapo
Brácteas de piñasPiñas de pinsapo

ascenso hasta un paraje en el que nos encontramos una bifurcación. En este punto dejaremos los coches, tras recorrer algo menos de 7 km desde el inicio de la pista. El camino de la derecha asciende hacia Los Quejigales (a 2,7 km.), mientras que el de la izquierda, (en dirección a Tolox) Sierra de Las Nievesdesciende por las laderas de la sierra hasta La Escalereta (2,4 Km).

Iniciamos así nuestro paseo, caminando cómodamente por esta pista y disfrutando de las magníficas vistas que, a nuestra derecha, nos ofrecen las faldas del pico Alcojona (también conocido como Cerro Alcor, de 1420 m.), en las que crece un denso bosque de pinsapos. A los pies de este cerro de perfiles cónicos, en el fondo de un pequeño valle, vemos el caserío y los prados Cerro Alcojonade la finca La Nava. A la izquierda del camino se alzan las verticales paredes de las laderas de solana de las moles montañosas que conforman el núcleo de la Sierra de las Nieves: el Alcazaba y el Torrecilla (1.919 m.). Este último, es la cumbre más alta de la provincia de Málaga y durante buena parte del invierno puede verse cubierto de nieve.

En algunos puntos del camino, magníficos ejemplares de pinsapo salen a nuestro encuentro, como Bosque. Llano de la Lagunaanticipo del bosque que nos espera y que ya intuimos cuando, tras cruzar un pinar, llegamos a la zona conocida como Llano de la Laguna, donde la pista se adentra ya en un bosque cerrado y denso. La luz se filtra tamizada entre las copas de los pinos, de los pinsapos, de los quejigos… haciéndonos sentir una indescriptible sensación de paz. Apenas hemos recorrido unos centenares de metros por el bosque, un cartel nos indica el desvió (a la derecha) hacia el “Sendero de las Escaleretas” que, tras recorrer algo más de 500 m. por el bosque de pinsapos, nos lleva hasta el Pinsapo de las Escaleretas.

El paraje es fácilmente reconocible por el mirador que se ha instalado para contemplar, desde una perspectiva adecuada, el monumental pinsapo. Un panel informativo nos aporta los datos básicos de este árbol singular hasta cuyos pies no nos resistimos a bajar, y Señalización de rutasal que llegamos fácilmente a través de las grandes lajas de piedra caliza que, a dispuestas a modo de escalones, descienden hasta el bosque. Esta curiosa formación rocosa, que pone al descubierto los estratos horizontales de caliza, ha bautizado a este paraje y al Pinsapo, con el nombre de “Las Escaleretas”.

Y ya junto a su enorme tronco, bajo su sombra protectora, admirando sus imponentes ramas principales y la densa maraña de su copa… permanecemos en silencio. Y nos preguntamos qué feliz conjunción de sucesos se ha producido para que siglos de incendios y de rayos, de pastoreo, de hacha y carboneo, de insectos y hongos parásitos, de talas para los astilleros de la Marina… no hayan acabado con este maravilloso árbol.

Pinsapo de las EscaleretasDesde el 23 de noviembre de 2001, el Pinsapo de las Escaleretas fue declarado Monumento Natural de Andalucía, por “los valores naturales relevantes de carácter biótico que reúne”, que es tanto como decir que se le sitúa en el más alto escalón de protección. Y no es para menos ya que este soberbio ejemplar, al que se le calcula una edad entre los 350 y los 500 años, destaca por las grandes dimensiones de su tronco (de 5,10 Pinsapo de las Escaleretasm. de perímetro medidos a 1 m. del suelo) que supera 1,60 m. de diámetro. Su altura (26 m.) es también excepcional, como lo es su frondosa copa, que a diferencia de la que exhiben mayoría de los pinsapos que hemos visto en el bosque, no es cónica, sino amplia, abierta y ramificada, proyectando una sombra de más de 200 metros cuadrados. Muchas de sus ramas son también de muy buenas proporciones y a unos tres metros Pinsapo de las Escaleretasde altura, el tronco principal se divide en tres gruesas ramas cuyo calibre se acerca a 1 m. de diámetro. Cuando nos alejamos, ladera arriba, de este umbroso paraje, la copa del pinsapo descuella entre los árboles dejando claro quién es el “señor del bosque”, y cobra aún mayor espectacularidad siendo un hito en el paisaje.

Como todo viejo árbol, el Pinsapo de Las Escaleretas también tiene una hermosa historia, como se relata en el panel informativo: “cuenta la leyenda que este pinsapo creció, como “faro y guía de los caminantes”, en el mismo sitio donde fue enterrada una señora del lugar cuya bondad y hospitalidad con los transeúntes era motivo de veneración ente los que la conocieron”.

Después de descansar un rato, admirando nuestro viejo pinsapo, tomamos un sendero, ladera arriba (la Cuesta de las Lajas), que discurre ya por zonas donde la vegetación se aclara y donde pueden verse también sabinas y, sobre todo, enebros. Apenas hemos recorrido 500 metros, llegamos a los pies de otro árbol excepcional que, en buena parte nos recuerda al que acabamos de ver. Es el conocido como “Falso Pinsapo de las Escaleretas”.

Pinsapo de las Escaleretas

El pinsapo preside con derecho propio el paraje en el que se encuentra (El Puntal de la Mesa) y sobresale en medio de la vegetación que ya no forma aquí un bosque denso. Por sus grandes dimensiones, tiene poco que envidiar a su “hermano mayor”, el pinsapo de las Escaleretas, si Falso Pinsapo de las Escaleretasbien su copa es más redondeada y cerrada y, visto desde la distancia, no ofrece tampoco los perfiles típicos que esperamos ver en esta especie de abetos. De su grueso tronco, apenas a metro y medio del suelo, arrancan enormes ramas secundarias que, vistas desde lejos, dan al árbol el aspecto de un gran candelabro. Como curiosidad, nuestro amigo Juan Manuel Grilo nos hizo fijarnos en una rama lateral que unía, a modo de peldaño de una escalera, dos de estas enormes ramas. La copa del pinsapo, en estos meses del otoño, exibe sus “ramilletes” de piñas y, a los pies del árbol, las brácteas de las piñas del año anterior Falso Pinsapo de las Escaleretastapizan el suelo.

Continuamos el sendero algo más arriba hasta alcanzar la cordal del Cerro Alcojona, dejando a nuestras espaldas las cumbres del Torrecilla y… al poco, no sin cierto vértigo, se abre ante nosotros un magnífico panorama. A nuestros pies, discurre el valle del Río Verde, que contemplamos desde aquí a vista de pájaro, flanqueado por la Sierra Palmitera, cuyas laderas desnudas guardan aún el recuerdo del incendio que hace unos años asoló sus bosques. Y a lo lejos, entre los montes y las nubes, como un espejo en el horizonte, se adivina el Mediterráneo, el mar de Málaga surcado por barcos que apenas se dejan ver entre las brumas.

Valle del Río Verde

Regresamos de nuevo sobre nuestros pasos y volvemos a detenernos a los pies de los viejos pinsapos. Dejamos atrás estos bosques y, cuando aún no nos hemos ido, ya estamos pensando en volver.


Ver El Pinsapo de las Escaleretas (Parauta) en un mapa más grande

Ver Árboles singulares "entornoajerez"...
Otras entradas sobre Flora y fauna "entornoajerez"...
De Parajes naturales "entornoajerez" hemos publicado también...
Otros artículos sobre Rutas e itinerarios "entornoajerez"...
Y de mapas "entornoajerez" ...

 
Subir a Inicio