Obras de restauración ambiental (IV).
El Salado de Caulina, un pequeño arroyo de grandes crecidas.


Confluencia del Salado de Caulina y el Guadalete (junio 2011)
A lo largo del verano pasado y hasta comienzos del otoño se han venido realizando obras de restauración ambiental en el río Guadalete y en algunos de sus afluentes. Hasta en 30 puntos distintos repartidos por toda la cuenca se han efectuado intervenciones consistentes, principalmente, en la retirada de lodos y sedimentos acumulados en las riberas y en la corta de eucaliptos que habían invadido el propio cauce del río disminuyendo la sección del canal fluvial, lo que le restaba capacidad de desagüe en los episodios de avenida, favoreciendo desbordamientos en casos de grandes lluvias.

Autovía Jerez - Arcos. Puente sobre el Salado. (junio 2008)Entre los lugares donde las actuaciones han sido de mayor calado destacan la Junta de los Ríos, las riberas de La Greduela, los alrededores del Puente de Cartuja, la desembocadura del arroyo Buitrago y la confluencia del Salado de Caulina con el Guadalete, punto este último que estaba considerado como uno de los más críticos de la cuenca debido a las grandes inundaciones que provoca en los Llanos de Caulina y en la zona próxima al monasterio de Autovía Jerez - Arcos. Puente sobre el Salado. (diciembre 2009)Cartuja, donde se une al Guadalete.

El Arroyo Salado, también conocido como Salado de Caulina, drena un extenso territorio situado al noreste de la ciudad de Jerez, comprendido entre la sierra de Gibalbin, los Llanos de Caulina y la margen derecha del Guadalete.

Se forma por la confluencia de una amplia red de cursos menores que avenan este rincón de la campiña. Así, en las cercanías de Las Mesas Autovía Jerez - Arcos. Puente sobre el Salado. (septiembre 2011)de Santiago se unen los arroyos (del Palomar, de la Silla, de La Plata…) que bajan de las laderas de la sierra de Gibalbín y que arraciman sus aguas en el arroyo de Santiago. En las proximidades de los cortijos de Jarilla y Jareta se suman a este curso los de El Chivo, Montecorto y Arroyodulce. Ya con el nombre de Arroyo Salado, cruza por entre las tierras de Morla y El Mayorazgo. En los últimos años, sus desbordamientos han inundado (y destruido) algunos tramos de la carretera de Torre de Melgarejo a Gibalbín, en la zona de Majarazotán. Las imágenes que tomamos en octubre de 2008 muestran la fuerza de las avenidas de este arroyo a la altura del Carretera arrancada por la avenida del Salado. (octubre 2008)puente de la traza del ferrocarril de la Sierra, junto a la que fuera antigua estación de El Rizo.

En Los Llanos de Caulina se le une el conocido Arroyo del Rano o del Cuadrejón que viene desde las tierras de Romanina y de La Torre de Pedro Díaz, en las faldas de la sierra de Gibalbín, después de haber pasado por las de El Trobal. Ya entre tierras de cultivo atraviesa el sector más meridional de los Llanos de Caulina y pasa junto a Estella Carretera de Cortes. Puente sobre el Salado. (febrero 2010)del Marqués. La carretera de cortes, que lo atraviesa con un puente a la entrada de este pueblo, se ha visto cortada en no pocas ocasiones por sus furiosas crecidas que han cortado también la autopista Sevilla-Cádiz en momentos de grandes inundaciones como las de febrero de 2010 en las que quedó aislado Estella.

El Salado se une al Guadalete aguas abajo de los puentes del vado de Medina a la espalda de Viveros Olmedo, en las cercanías del Monasterio de la Cartuja.

Caudal habitual del Salado junto a Viveros Olmedo (junio 2008).Conviene recordar que, cuando después de unos días de fuertes lluvias en la campiña se producen episodios de avenida, el Salado puede llegar a transportar un enorme caudal al tener que dar salida a las escorrentías de su amplia cuenca de recepción. A diferencia de la del Guadalete, regulada por distintos embalses que pueden amortiguar los efectos de las avenidas, la del Salado ha de ser desaguada a través del río principal, sin otro recurso que la laminación de Caudal del arroyo en las inundaciones de febrero de 2010.sus caudales en su llanura de inundación, los Llanos de Caulina, que se transforman en estos momentos críticos en una inmensa laguna. El estrechamiento del valle, que se produce entre los cerros de Montealegre y Lomopardo, próximo ya el punto de confluencia con el Guadalete, el aterramiento de su cauce y la densa vegetación que crecía en las orillas del arroyo y disminuía su sección, habían convertido este tramo en un auténtico “cuello de botella” con nefastas consecuencias en los momentos de grandes crecidas.

El Salado a su paso por 'Viveros Olmedo' (junio 2008)La fuerte corriente del Guadalete suele producir en estos casos un “efecto tapón” sobre la del Salado, que se incorpora en dirección casi perpendicular a la del río principal, con lo que se dificulta enormemente su rápida evacuación. Las consecuencias no se hacen espera produciéndose grandes retenciones que impiden el desalojo de la gran lámina de agua transportada por el Salado. Ésta, se extiende, curso arriba del arroyo, hasta las cercanías de Estella del Marqués formándose El Salado a su paso por 'Viveros Olmedo' (febrero 2010)grandes balsas de agua en los llanos de La Catalana que han llegado a cortar, como se ha dicho, el trazado de la autopista Sevilla-Cádiz, causando también grandes daños materiales en cultivos y otras instalaciones.

Para tratar de paliar algunos de los problemas descritos, se han realizado durante estos meses obras de restauración en el tramo final del Salado, uno de los puntos de la cuenca donde la Riberas restauradas del Salado de Caulina(septiembre 2011)  intervención ha sido de mayor calado y donde mejor se aprecian los efectos de la limpieza de cauce. Con las obras realizadas, en las que se han invertido 108.165 euros, se ha restituido la sección hidráulica del arroyo, despejando sus riberas de los grandes eucaliptos que cegaban el cauce, especialmente en el tramo aguas abajo del puente de “Viveros Olmedo” y en la margen derecha de las riberas del meandro de La Isleta. Unos 1300 pies de ecualipto han sido cortados en este sector, lo que da idea de la densidad de la masa forestal que casi cegaba el arroyo e invadía, igualmente, el cauce del Guadalete. Los álamos, tarajes y sauces, que forman parte de la vegetación natural del río, han sido respetados, con lo que los sotos fluviales habrán de recuperar también, poco a poco, el aspecto que tuvieron, décadas atrás, antes de que los eucaliptos invadieran las alamedas.

Junto a ello se ha retirado una gran cantidad de sedimentos para despejar el cauce y rectificar parcialmente el tramo final del Salado, ensanchándolo en su margen derecha. Con ello se ha conseguido también que el ángulo de incorporación al río, casi perpendicular, sea más abierto lo

Riberas del Salado de Caulina(junio 2006)Confluencia del Salado de Caulina y el Guadalete (mayo 2008)
que facilitará el flujo de caudales y paliará en parte ese “efecto tapón” que se venía produciendo con las graves consecuencias ya descritas.

A nuestro modesto entender hubiese sido necesario incidir más aún en las tareas de limpieza de la margen izquierda, a la espalda de los viveros, donde el cauce se muestra todavía con buena

Riberas restauradas del Salado de Caulina(agosto 2011)
Riberas restauradas del Salado de Caulina(junio 2011)
cantidad de sedimentos, grandes árboles, escombros de gran calibre y otros obstáculos que lo estrechan. Con ello se hubiese mejorado funcionalmente su sección así como la calidad Centro de Interpretación del Guadaletepaisajística de estos parajes fluviales en los que aún se conservan restos de la antigua Alcantarilla del Salado, histórico puente que podría recuperarse para su puesta en valor, máxime si se tienen en cuenta los futuros proyectos de trazar en este rincón un sendero fluvial.

Confiamos, en todo caso, en que las obras realizadas ayudarán a desalojar hacia el Guadalete con mayor efectividad las crecidas de la cuenca del Salado y contribuirán a la recuperación paisajística de este paraje, tan cargado de historia y tan próximo al Monasterio de la Cartuja y al futuro Centro de Interpretación del Guadalete, recién construido, del que nos ocuparemos en otra ocasión.

Confluencia del Salado de Caulina y el Guadalete (junio 2011)

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El crucero de la Cartuja de Alcántara cumple cien años.


Vista del Crucero entre los árboles
En diferentes ocasiones nos hemos ocupado en estas páginas de entornoajerez del rico patrimonio rural disperso en las campiñas del término. Hoy, de la mano de un oportuno centenario, queremos ocuparnos del singular crucero de La Cartuja de Alcántara.

Los viajeros que transitan entre Jerez y Arcos habrán reparado alguna vez en un llamativo montículo, cubierto de vegetación, que en las proximidades de la carretera destaca entre los Cartuja de Alcántarasembrados y que en suave pendiente se extienden entre los cortijos de Cartuja de Alcántara y La Peñuela. A buen seguro que el observador curioso habrá adivinado, ente las copas de la frondosa arboleda que crece sobre las laderas del cerro, la silueta de una cruz que despunta ligeramente sobre la espesura vegetal que parece protegerla.

Se trata de un crucero mandado levantar por D. Salvador Díez, Cortijo de 'La Peñuela' visto desde el Crucero'antiguo propietario de la finca de Cartuja de Alcántara e inaugurado hace cien años, tal día como hoy de 1911.

Salvador Díez y Pérez de Muñoz (1857-1939), bodeguero y empresario jerezano, fue nieto de un conocido industrial, pionero del ferrocarril en España, José Díez Imbrechst y miembro de una familia muy arraigada en la ciudad. De profundas convicciones religiosas, participó en la tercera guerra carlista, viéndose obligado a exiliarse en Francia junto a su hermano Manuel. Ya de vuelta en España, participará en la empresa bodeguera familiar de Díez Hermanos dedicándose también a Salvador Díez y Pérez Muñozla explotación agrícola de sus fincas entre las que destacaban los Cortijos de Alcántara y Cartuja de Alcántara y la Viña del mismo nombre.

Salvador Díez fue también hombre preocupado por el patrimonio cultural de la ciudad llegando a adquirir los Claustros de Santo Domingo (1908) y el Alcázar (1926), en los que realizó algunas intervenciones de consolidación en una época en los que la ruina y el abandono amenazaban seriamente estos destacados elementos de nuestro acervo monumental. En otra ocasión hemos referido en “entornoajerez” su colaboración con el arqueólogo municipal D. Manuel Esteve Guerrero, para poner a salvo el ajuar funerario de un enterramiento neolítico encontrado en su finca de Alcántara, en 1934, expuesto en las vitrinas del Museo Arqueológico.

Salvador Díez estaba casado con María Antonia Gutiérrez O´Neale con la que tuvo diez hijos y con la que compartía su fervor religioso. Como ejemplo de la devoción que sentía por el Corazón de Jesús, erigió una imagen que presidía la entrada de su bodega, frente a la Estación de Ferrocarril (1910-11), cuyo boceto o maqueta tenía expuesto en su finca de Alcántara.

Montículo donde se sitúa el Crucero
El Crucero visto desde su baseEn esta finca, solía pasar muchos fines de semana, así como en la de la Cartuja de Alcántara, antigua posesión del monasterio de La Cartuja, colindante con la de La Peñuela, en la que Salvador Díez instaló una almazara hidráulica (desmontada en la actualidad, y de la que se conserva sólo la nave que la albergó), ya que esta explotación contaba a principios del siglo XX con un extenso olivar.

En uno de los rincones de la finca, apartado de las casas, los Crucero de la Cartuja de Alcántara: detallealmacenes y la gañanía, donde afloraban unos cortados rocosos que impedían su puesta en cultivo, Salvador Díez encontró el lugar ideal para instalar un crucero y crear un espacio dedicado al retiro y la oración. A la vegetación natural propia del terreno (acebuches, lentiscos, palmitos) se sumó la repoblación con pinos y otros árboles de este pequeño montículo que hoy se ha transformado en un pequeño “bosque isla”, donde no faltan las especies de la flora silvestre típicas del monte mediterráneo y cuyos frondosos árboles frecuentan las pequeñas rapaces de la campiña en busca de sus presas.

Crucero de la Cartuja de Alcántara: detalle del pedestal
Rincón de retiro y oraciónSe llega al lugar, pidiendo el oportuno permiso, desde el cortijo de la Cartuja de Alcántara a través de un agradable paseo escoltado por almendros. Una vez allí nos sorprende la quietud de este rincón que, en la espesura de su arboleda, guarda un sencillo y hermoso crucero levantado sobre un pedestal al que se accede a través de unas escaleras. Unos bancos, bajo los árboles, son el lugar donde, a buen seguro, se sentaban los visitantes que acudían hasta este lugar de oración.

Vista del CruceroEn una de los lados del pedestal una placa nos recuerda que:

CON GRAN ASISTENCIA DE CLERO Y FIELES
SE HIZO LA SOLEMNE BENDICION DE ESTA CRUZ
POR EL EXCMO. Y RVMO. SR.
DR. D. ENRIQUE ALMARAZ Y SANTOS
ARZOBISPO DE SEVILLA
EL DIA 24 DE OCTUBRE DE 1911
CONCEDIENDO 100 DIAS DE INDULGENCIA
POR CADA PADRE NUESTRO O CREDO
QUE SE RECE DELANTE DE ELLA
EN MEMORIA DE LA PASION Y MUERTE
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
A.M.D.C.

Detalle de una de las inscripciones
En el lado opuesto, puede leerse en otra lápida lo siguiente:

“OH CRUZ OBJETO DE NUESTRA FE,
ARBOL DIVINO, MANANTIAL DE GRACIAS
Y BENDICIONES, TU SUPERAS EN VIRTUDES
A TODOS LOS ARBOLES Y A TODOS LOS
FRUTOS DE LA TIERRA.
OH LEÑO ADORABLE, OH CLAVOS SAGRADOS
CUAN DULCE CARGA SOSTENEIS.

SALVADOR DIEZ Y MARIA GUTIERREZ DE DIEZ
DEDICAN ESTA OFRENDA A
CRISTO REDENTOR
COMO DEBIL TESTIMONIO
DE AMOR Y DE FE
A.M.D.C. AÑO DE MCMXI”


Como puede comprobarse, se cumplen hoy, 24 de octubre, 100 años de su solemne inauguración por lo que este singular crucero es ya una obra centenaria.

Nos hemos asomado a la prensa de la época para comprobar que este hecho no pasó desapercibido. El diario jerezano El Guadalete, en su edición del 25 de octubre de 1911 daba cuenta de la noticia:

Enrique Almaraz y Santos. Arzobispo de SevillaCon objeto de bendecir una Cruz levantada por nuestro distinguido amigo el Sr. D. Salvador Díez en su Hacienda “Cartuja de Alcántara”, llegó anteayer del Puerto de Santa María, donde se encontraba, nuestro dignísimo y celoso Prelado, pernoctando en aquella finca, habiendo bendecido solemnemente en el día de ayer el precioso monumento.

Al acto asistieron el Ilmo. Sr. Obispo de Béjar, los Superiores de las órdenes religiosas residentes en Jerez, el Sr. Arcipreste y la familia y allegados de los Sres. Díez.

Recibieron el Sacramento de la confirmación aprovechando la estancia del dignísimo Prelado en la finca, 31 niños y niñas y personas mayores.

Los asistentes al acto fueron obsequiados espléndidamente y atendidos por los Sres. de Díez, sus hijos é hijo político señor D. J. P. Domecq.

El Sr. Arzobispo marchará á Sevilla en el expreso de esta tarde.


Dejamos atrás este hermoso rincón de la Cartuja de Alcántara, un auténtico oasis de paz y de verdor en la campiña, y volvemos de nuevo a la carretera. Aunque entre la copa de los árboles apenas se vislumbra más que el extremo de la cruz, sabemos que entre la vegetación se conserva este singular crucero que ha cumplido ya cien años.

Nota: la fotografia de Salvador Díez, nos ha sido facilitada por José L. Jiménez

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Obras de restauración ambiental (III).
Un paraje singular recuperado: la desembocadura del arroyo Buitrago.

Arroyo Buitrago
Junto al Salado de Caulina, uno de los arroyos que se unen al Guadalete en la vega baja es el Buitrago que, aunque de corto recorrido juega un papel fundamental para el drenaje de un amplio sector de la llanura aluvial.

Este arroyo, que hoy presenta una apariencia modesta, con un cauce que en buena parte ha sido canalizado entre grandes parcelas de cultivos, es citado ya en los documentos del primer tercio del siglo XV que hacen referencias a los pleitos de lindes y amojonamientos y era bien conocido desde antiguo debido a la necesidad de su vadeo al ser paso obligado de todos los Arroyo Buitrago. Las Pachecas (enero 2010)caminos que se dirigen a Medina. El Buitrago (o Buytrago, como también figura en la cartografía antigua) recoge las aguas de los cerros de Las Pachecas y del Inglés, así como las que corren por las laderas de Los Repastaderos, los Llanos de Las Pachecas, las Vegas de Zarandillas y de El Torno… tierras todas que constituyen el rincón más oriental de los Llanos de la Ina, en la margen izquierda del Guadalete, ya en las inmediaciones del Puente de Cartuja.

Arroyo Buitrago. Las Pachecas (enero 2010)El Buitrago es cruzado por distintos puentes que dan paso a otras tantas obras de infraestructura. El primero de ellos es el que se levanto para la antigua carretera de Medina, una sólida obra con seis arcos que se veían rebasados por las avenidas de este pequeño curso fluvial en épocas de grandes lluvias. Junto a él encontramos también otro puente construido para la autovía de Los Barrios, bajo el que pasa la vía de servicio. Ambas obras se han mostrado claramente insuficientes en los últimos episodios de inundaciones para canalizar las grandes crecidas. Los propios taludes de la carretera, con tan sólo cuatro pequeños desagües, actúan en estos parajes como “efecto barrera”, dificultando la evacuación de los grandes caudales de avenida tal como reconocen diferentes informes oficiales y como los vecinos y distintos colectivos ciudadanos denuncian, exigiendo una mayor permeabilidad que facilite la evacuación en momentos críticos.

Alcantarilla del arroyo Buitrago bajo la carretera que une el Puente de Cartuja con Puerto Real (septiembre 2011)Tras dejar atrás estos puentes, el arroyo cruza los llanos de Las Pachecas y las tierras del Rancho de Zarandilla, donde en otros tiempos podía verse la Laguna de la Isleta. Estos parajes se han inundado en diferentes ocasiones a lo largo de las últimas décadas, en medio de grandes polémicas y protestas en las que siempre aparece el efecto barrera de las infraestructuras, las deficiencias en el sistema de drenaje de los Llanos y la saturación de lodos y sedimentos que reducen la Caseta abandonada de una pequeña estación de bombeo (junio 2008)sección del cauce del arroyo Buitrago, por donde deberían canalizarse al río las aguas corrientes que se laminan por todo este sector.

Tras rodear la barriada rural de Las Pachecas el Buitrago es cruzado por otro puente, el de la Autovía Sevila-Cádiz, dirigiéndose ya al encuentro con el Guadalete a la altura de las Casas del Torno, en las proximidades de la Estación de Bombeo del Bajo Guadalete. En este lugar cruza el arroyo por una curiosa alcantarilla, la carretera que une el Puente de Cartuja con Puerto Real, siguiendo el trazado de la antigua Cañada de la Isla y de Cádiz.

Caseta abandonada de una pequeña estación de bombeo (mayo 2011)Confluencia del arroyo Buitrago y el río Guadalete (septiembre 2011)
El paraje donde el Buitrago se une al Guadalete ha sido siempre un “punto negro” para la dinámica fluvial de ambos ríos, donde se formaba un autentico tapón de sedimentos sobre los que se habían asentado grandes pies de eucaliptos, estrechando el cauce y entorpeciendo seriamente la evacuación de las aguas del arroyo. En numerosas ocasiones hemos visto como la Confluencia del arroyo Buitrago y el río Guadalete (octubre 2009)caseta de una pequeña estación de bombeo, hoy abandonada, se inundaba con la más mínima crecida y como las aguas cortaban también la carretera. El tramo del arroyo que cruza la finca El Torno se llenaba cada año de sedimentos, pese a las labores de limpieza que se realizaban con maquinaria agrícola para facilitar los drenajes.

El mismo Guadalete estrechaba también su sección en este punto donde su propia corriente impedía la

El Buitrago se une al Guadalete (septiembre 2011)
El guadalete hacia la barriada de El Portal (octubre 2009)correcta evacuación de las aguas procedentes del Buitrago con las implicaciones negativas que ello ocasionaba en el tramo del arroyo, aguas arriba, en los Llanos de Las Pachecas, donde se formaba una gran lámina de agua.

Buena parte de estos problemas van a verse atenuados con las obras de restauración ambiental que se han realizado en este punto a lo largo de los meses de agosto y septiembre pasados y que todavía continúan,

El guadalete hacia la barriada de El Portal (mayo 2011)
con la eliminación de sedimentos y eucaliptos en la margen izquierda del Guadalete, aguas arriba, en dirección al puente de la autopista Sevilla-Cádiz.

El lector curioso podrá comprobarlo sobre el terreno, visitando el paraje. Basta para ello tomar el desvío que desde el viejo Puente de Cartuja nos lleva, hasta la confluencia del Buitrago y el Guadalete, tras pasar bajo el puente de la citada autopista. Si lo preferimos también podemos acceder al lugar desde El Portal desviándonos, en este caso, a la izquierda y cruzando en un corto recorrido los Llanos de las Quinientas.

Desembocadura del Buitrago en el Guadalete (septiembre 2011)
El punto donde se unen los ríos aparece ahora despejado y nos permite asomarnos a las galerías del Guadalete, donde se han eliminado no pocos eucaliptos y donde a buen seguro se regenerará la alameda y los sotos de sauces y tarajes ahora que la luz encuentra menos obstáculos al disminuir la bóveda que formaban las altas copas de los eucaliptos. De la misma manera, la retirada de buena parte de los sedimentos que se acumulaban en la desembocadura del Buitrago, así como el ensanchamiento de su cauce, permitirán una mejora notable en la circulación de las aguas y en su evacuación en momentos de crecidas. Ya sólo queda que las riberas sean colonizadas de nuevo por especies autóctonas y que se mejoren los obstáculos que suponen algunas obras de infraestructura para que el efecto de futuras inundaciones se vea sensiblemente atenuado.

El guadalete procedente del Puente de Cartuja (septiembre 2011))
A quienes no puedan visitar el lugar, les dejamos algunas imágenes de la zona en la que pueden apreciar los cambios realizados.

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