En nuestra anterior entrada hacíamos un breve recorrido por las lagunas y humedales más significativos de nuestro entorno, por aquellos que gozan de diferentes figuras de protección y por aquellos otros que, aunque han sufrido graves agresiones, están en vías de recuperación. El paseo que hoy proponemos será también un viaje en el tiempo en busca de las huellas de antiguas lagunas y zonas húmedas. De algunas de ellas se perdieron las pistas y ya sólo nos quedan sus nombres, otras dejaron de existir como tales y unas pocas aún perviven aunque pasen desapercibidas ante los ojos del viajero que recorre nuestras sierras y campiñas.
Para conocer aquellas lagunas que, además de las citadas en el anterior post, estaban presentes en nuestro paisaje rural durante el medievo, nada mejor que guiarnos de la mano del laborioso estudio de investigación sobre el alfoz jerezano realizado por el profesor Emilio Martín Gutiérrez. En los siglos medievales se citan numerosas lagunas y charcas repartidas por el todo el término, algunas de las cuales se perdieron con el paso de los siglos por la

El citado autor recoge también registros documentales de la presencia de esteros, albinas y una laguna, la de las Cabras en la Dehesa de la Fuente de la Zarza, camino de Puerto Real, en cuyas proximidades están también las marismas de Cetina. En la Dehesa de las Quinientas Aranzadas se ubica desde siempre la laguna del mismo nombre y próxima a ella, la laguna de la Isleta, junto a la Cañada de Medina, ya en la zona de Las Pachecas. En el sector oriental del término, en la Dehesa del Alcornocalejo aún persiste, como ya se da cuenta en el medievo, la laguna de la Marimorena. Por último, en las faldas del Picacho y del Aljibe, en los confines del término de Jerez y próxima ya a las tierras de Cortes, se menciona la laguna de los Taconeros. En estas faldas se conserva todavía el topónimo de las Taconeras (Hoja del Mapa topográfico Nacional 1063 de Algar).
Durante la época bajomedieval y, más tarde con las roturaciones de tierras comunales y de baldíos llevadas a cabo en los siglos posteriores, buena parte de estos humedales desaparecieron. Aunque de manera estacional muchos de ellos seguirían encharcándose en los periodos de grandes lluvias, lo cierto es que sus nombres se pierden, poco a poco, en la memoria de los lugareños. Una prueba de ello son las reducidas referencias a las lagunas y humedales de nuestro término que recoge Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España (1845-1850). Entre las citadas figuran la Laguna de Alcornocalejo (pg.14), ubicada en el actual término de San José del Valle y que en otras fuentes (PGMOU 1986) se conoce también como Laguna de La Oscuridad, próxima al cortijo del mismo nombre. El mismo Madoz (pg. 82), al describir los caminos desde Arcos hasta El Valle, nos ofrece una tercera denominación de esta misma laguna (aunque se cita como otra distinta) al afirmar que “…sigue el camino por carriles de arena hasta llegar al cortijo del Sotillo, y pasando por su encinal, se vadea a ½ legua la garganta del Valle y se pasa por la laguna de Marimorena; a ½ legua de la barca del Majaceite…”. La Oscuridad, Alcornocalejo y Marimorena, son tres nombres de un mismo humedal que, aunque con carácter estacional, aún se conserva en este mismo lugar (Ver mapa con los tres topónimos).Al referirse a las lagunas más conocidas del término de Jerez Madoz (pg. 246) señala que “…son las tituladas de Torrós, Medina, El Cuervo, Rajamancera, Gami, Torres, Alcornocalejo y Caños de Uza.” Así, a las ya mencionadas de Medina y Alcornocalejo, se unen la de El Cuervo (otra denominación de la ya citada de Los Tollos o El Tollón) y la de
Torrós, que no es sino la actual laguna de Torróx o Torró, como también se la denomina en otras fuentes. La de Rajamancera, actualmente desaparecida, se encontraba próxima a la barriada rural del mismo nombre, y cercana también a La Ina, en un paraje donde se ubica una pista de aterrizaje de ultraligeros. La laguna de Torres, ocupaba una pequeña cuenca junto a la Cañada de Garciagos y de Bornos, en la finca Dehesa de Sepúlveda, en la zona que actualmente está comprendida entre
la finca Los Potros y Los Garciagos, a la derecha de la carretera que une Estella con el Circuito. La laguna de los Caños de Uza mencionada por Madoz, se corresponde con el lecho encharcable de un antiguo meandro abandonado del Guadalete, rincón que hoy se conoce como Caños de Adúzar, junto al Palmar del Conde, en los llanos de las Quinientas. De todas las mencionadas por Madoz, la más alejada de la ciudad era la de Gami, pequeña laguna ubicada en las vallonadas forestales próximas a la Loma de Gami y al arroyo del Parrón, entre las casas de Abanto y Gami. Este paraje se encuentra a unos 8 km del Puerto de Gáliz, en dirección al Mojón de la Víbora, ya en los límites del término lindando con los montes de Cortes.Damos otro salto en el tiempo para poner la atención sobre un valioso documento que se elabora en 1948 (acompañado de un detallado plano que hemos podido consultar)) denominado “Clasificación de las Vías pecuarias del Término de Jerez”. Se mencionan aquí los trazados de las cañadas por nuestro entorno, encontrándose también en él numerosas
referencias a lagunas y zonas húmedas. Un siglo después del Diccionario de Madoz, este documento vuelve a citar las lagunas de Medina, Las Quinientas, Los Tollos, Rajamancera, Torres y Torrox, ya recogidas por Madoz, pero hace también alusión a la Laguna del Rey (en la zona de las Dehesas de Sianca y Dª Benita, junto a la Cañada de Los Arquillos) y a la Laguna de la Isleta, ubicada en Las Pachecas, junto a la Cañada Real de Lomopardo o de Medina, (que la dejaba a su derecha) en las Nuestro recorrido, siguiendo el rastro documental y geográfico de las lagunas y humedales en torno a Jerez, nos lleva también a 1985 cuando se publicas el Inventario de Zonas Húmedas Naturales de la Provincia de Cádiz, donde de los 45 espacios naturales que se mencionan, 14 pertenecen al término de Jerez. Entre las lagunas figuran las más conocidas y ya citadas (Medina, Tejón, Canteras, Tollos, Quinientas, Torrox, Rajamancera), incluyéndose además otras dos no mencionadas en los anteriores documentos: las lagunas de Mesas de Asta y la
laguna de Bocanegra. Las primeras son de pequeña dimensión y de carácter estacional, próximas a las marismas. La de Bocanegra se corresponde con una pequeña cubeta encharcable, en las proximidades del Cortijo de Roa la Bota, y colindante con la carretera que une El Portal con la laguna de Medina. Junto a ella se ha construido recientemente una subestación eléctrica si bien, parte de su superficie se ha rellenado.No queremos alargar más esta relación de las lagunas que fueron y se perdieron y de aquellas que continúan existiendo, pero lo cierto es que nuestra campiña guarda muchos rincones donde aún se conservan humedales poco conocidos pero no por ello menos valiosos. Es el caso, por ejemplo de las pequeñas lagunas de Besana Larga y de Los Fosos, ubicadas junto a la Casa de Las Piñas en la carretera de Paterna, en las proximidades (a unos 2 km) del cruce de El Pedroso; o la de Las Caballerías, en la finca del mismo nombre, en las proximidades de Martelilla y del Mojo.
En su “Guía de lagos y humedales de España”, los profesores e investigadores Santos Casado y Carlos Montes lamentan las amenazas y dan fe de la desaparición de algunas de nuestras lagunas señalando que “…sobre sedimentos modernos de origen fluvial… pueden citarse las lagunas de Las Quinientas, de la Isla o de las Pachecas, y de Rajamancera, que existían en el borde meridional de las terrazas del Guadalete, al pie de lomas margosas entre las que discurre la llanura aluvial. La intensa transformación agraria que han sufrido los fértiles terrenos de vega ha desfigurado casi por completo las características naturales de estos enclaves palustres.”En la próxima entrada terminaremos nuestro recorrido por los humedales ocupándonos de las balsas y embalses agrícolas, transformados en nuevos humedales “naturalizados”, de las lagunas salinas y de las marismas en torno a Jerez.
Para saber más
- Martín Gutiérrrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004.
- Diccionario Geográfico Estadístico Histórico MADOZ. Tomo CADIZ. Edición facsímil. Ámbito Ediciones. Salamanca, 1986. Pgs. 14, 82 y 246.
- Atlas Hidrogeológico de la provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz. 1985.
- Casado de Otaloa S. y Montes del Olmo C.: Guía de los lagos y humedales de España. AMA. Junta de Andalucía. 1995
- VV.AA.: Inventario de Toponimia andaluza. Cádiz. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla 1990.
Para ver más temas relacionados con este puedes consultar en Lagunas y Humedales. También te pueden interesar los artículos de Toponimia o los de Rutas e Itinerarios, Paisajes con Historia y Parajes Naturales.-






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