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Tras las huellas del acueducto de Gades por el valle de Los Arquillos (I)

Restos del acueducto de Los Arquillos
Buscando los vestigios del acueducto romano de Gades, que se conservan en el cortijo de Los Arquillos, llegamos a Torrecera desde donde nos desviamos en dirección a Paterna Vista aérea de la zonasiguiendo por la antigua Cañada de Los Arquillos. La nueva carretera (que hasta hace unos años era un carril en pésimo estado y sin asfaltar) se interna en el amplio valle del arroyo Salado de Paterna. Apenas hemos recorrido 4 km dejamos a nuestra derecha el cortijo de las Cabezas de Santa María, a los pies de un cerro sobre el que crece un frondoso pinar. Algo más adelante nos acompañarán a nuestra izquierda los viñedos de Loma Rendona. El valle se abre entonces en amplios horizontes de campos de cultivo y al poco (5,5 km), encontramos a la derecha del camino la entrada del Cortijo de Los Arquillos, cuyo caserío se adivina a orillas del arroyo entre sembrados.

Cortijo de 'Los Arquillos'
La Villa de los Arquillos.

La presencia en este lugar, durante siglos, de un largo tramo de arquerías del acueducto romano de Gades, así como las cercanías del arroyo Salado de Paterna y de excelentes tierras, facilitarían la formación en este lugar de un pequeño núcleo de población, probablemente desde la antigüedad, que sería conocido en los primeros siglos tras la conquista cristiana como Villa de Los Arquillos.

Detalle del Mapa Parcelario de la zonaEl profesor Emilio Martín Gutiérrez en su estudio sobre “La identidad rural de Jerez” en el que analiza el territorio y poblamiento durante la Baja Edad Media, señala que la presencia de este enclave en Los Arquillos se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIV. A lo largo de la siguiente centuria debió acusar ya síntomas de abandono, mencionándose entre las fincas de los bienes de Propios de la ciudad de Jerez que en 1491 los Reyes Católicos ordenan repartir mediante a arriendo, a los “vecinos que no tuvieren tierras para sembrar”. Junto a los cercanos “hechos” de El Adelfoso, La Fuente del Rey, las Bocas del Guadalbacar, la Torre de Cera y Las Fuentes de Poca Sangre, las tierras de Los Arquillos se incluirá también, como nos recuerda el historiador Bartolomé Gutiérrez, entre estos parajes, en buena parte baldíos o de uso ganadero, que fueron puestos en cultivo para recaudar fondos destinados a las maltrechas arcas municipales.

En 1713 era ya un despoblado, tal como se recoge en el Libro Fincal de Seculares, según apunta E. Martín. Pese a la pérdida de su población, Los Arquillos seguirá siendo un importante enclave rural en el valle del Salado de Paterna y durante el siglo XVIII se construirá en este mismo emplazamiento el núcleo del caserío del actual cortijo, asentado en los restos de la antigua villa. En el granero principal, única nave de dos plantas de todo el conjunto, aún se conserva grabada en piedra una cruz con la inscripción 1750, que da pistas de la fecha de su posible construcción.

Mapa de Tomás López de 1787Con el nombre de “Despoblado y Señorío de Los Arquillos” figura este lugar en el mapa de Tomás López de 1787, junto al Camino de Paterna. Madoz, a mediados del XIX, se refiere a él como “Despoblado y cortijo”, recordando de nuevo, de esta manera, que en este lugar que ya no perderá su carácter de enclave dedicado a la explotación agrícola de los secanos circundantes hubo una vez, en tiempos pasados, una villa que ya ha dejado de serlo para siempre.

El acueducto a su paso por Los Arquillos

El topónimo de Los Arquillos hace alusión, como el lector ya habrá adivinado, a los restos que se conservan de las arquerías del acueducto romano de Gades que se han mantenido durante siglos en este paraje.

Las fuentes literarias clásicas no aluden a este acueducto, por lo que las primeras referencias escritas sobre esta obra proceden de autores hispano-musulmanes como Al-Zuhiri (S.XII), Yaqut (S.XII-XIII), Ibn Sa´id (S.XIII) y Al Maqqarí (S.XVI-XVII).

El arabista Pedro Martínez Montávez cita la obra de este último geógrafo quien al referirse a los monumentos antiguos de al-Andalus, menciona el acueducto romano de Gades, encontrando ya una primera alusión a la construcción de arcadas: “Lo trajeron por el fondo del mar, en piedras horadadas en forma de macho y hembra. Cruzaron así los montes y, al llegar a los sitios bajos, edificaron unos puentes sobre arquerías. Atravesándolos así, y alcanzada la tierra mediana, volvían a la construcción mencionada, y cuando topaban con un terreno pantanoso construían una calzada sobre la que corría el agua. Así hasta alcanzar el mar, en el que después entraba para salir en la isla de Cádiz...

Las primeras citas en fuentes medievales cristianas a estos parajes de Los Arquillos, en relación al acueducto, pueden ser las que apunta el profesor E. Martín, citando un documento de la segunda mitad del s. XIII sobre el amojonamiento de los términos de Jerez. Uno de estos mojones que separaba las tierras de esta ciudad con las de Arcos y Alcalá se situaba al otro lado del Guadalete en “un torrejón que es y cerca, que fue labor antygua, por donde viene el agua de Tempul a Cádiz”, que puede ser una de las dos torres del sifón de los Arquillos, que durante siglos no han podido pasar inadvertidas como hitos relevantes en el paisaje. El mismo autor apunta otro testimonio documental procedente del privilegio de cesión de los términos de Tempul a Jerez (primer tercio del siglo XIV) donde, a nuestro entender, se hace alusión también a las torres arruinadas que aún hoy pueden verse en este paraje de Los Arquillos. En el mencionado privilegio se dice: “…Del mojón que está en la cumbre que está sobre el canno de Hércules, do parte término de Xerez con Arcos e con Alcalá”. Esta cita es aún más sugerente por la denominación de Caño de Hércules, con la que se cita la obra romana.

En la Edad Moderna, los testimonios sobre el acueducto y sobre los restos visibles en Los Arquillos se multiplican. Diferentes estudios recogen numerosas referencias de ello como los de Barragán Muñoz (1993), Pérez Marrero y Bestué Cardiel (2008) y, en especial el que lleva por título “Gades y su acueducto: una revisión”, obra de Lagóstena Barrios y Zuleta Alejandro (2009), de donde extraemos las citas más relevantes que incluimos en este relato y en el que el lector interesado podrá encontrar un documentado recorrido histórico de cuantos trabajos e informes se han publicado sobre el acueducto hasta nuestros días.

Ya en el siglo XVII Suárez de Salazar, en su obra Grandezas y Antigüedades de la isla y ciudad de Cádiz (1610) menciona los restos visibles en los Arquillos y señala que “…a trecho de tres leguas, auiendo hallado vna quebrada, y tierra baja, fundaron en ella vnos arcos fuertes de cal, y ladrillo, sobre que prosiguieron la cañeria; los quales parecen oy arruinados, y caydos; y se llama aquella tierra de los Arquillos, termino de Xerez”. Se aportan aquí detalles más precisos sobre las características de las arcuationes o arquerías, construidas con piedra y ladrillo, de las que hoy apenas quedan sino los arranques de algunas de sus pilastras, junto al arroyo Salado. En 1690 el carmelita Fray Jerónimo de la Concepción, repetirá también en su Historia de Cádiz estos mismos datos describiendo el acueducto: “…y a trecho de tres leguas, por ocasión de una quiebra grande, se levantaron unos arcos de ladrillo, de que tomó aquella tierra el nombre de los Arquillos”.


Para saber más:
- Barragán J.M., Coord..:
Agua, ciudad y territorio. Aproximación geo-histórica al abastecimiento de agua a Cádiz. Cádiz. 1993 pp. 98-111
- Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 92-95.
- González-Tascón, I, Bestué Cardiel, I. y Velázquez I.: The Organization of Building Work and Construction of Siphons in Roman Aqueducts in Hispania. De este trabajo procede el croquis del sifón de los Arquillos.
- Lagóstena Barrios, L. y Zuleta Alejandro, F.: Gades y su acueducto: una revisión. En La Captación, los usos y la administración del agua en Baetica: Estudios sobre el abastecimiento hídrico en comunidades cívicas del Conventus Gaditanus. UCA, 2008 Pgs.114-169.
- López, Tomas: Mapa geográfico de los términos de Xerez de la Frontera Tempul Algar sus despoblados y pueblos confinantes : Dedicado al Excmo. Señor Conde de Florida Blanca... Madrid 1787.
- Martín Gutiérrez, E.: La identidad rural de Jerez de la Frontera. Territorio y Poblamiento durante la Baja Edad Media. Servicio de publicaciones Universidad de Cádiz, 2003. P. 77, 120.
- Sánchez López, E.: Introducción a los acueductos romanos en Andalucía. Arqueología y Territorio. Nº 5, 2008
- Perez Marrero, J. y Bestué Cardiel, I.: Avance del estudio hidráulico del acueducto romano de Gades. IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana. CITOP. Lugo 2008.


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Por el Acueducto romano de Tempul: en el Cerro de la Torre


Cañada de Los Arquillos. Loma de la Rendona
En diferentes ocasiones hemos hecho referencia a los elementos más significativos que integran el Patrimonio Hidráulico de Andalucía en nuestra provincia entre los que, sin duda alguna, ocupa un lugar destacado el acueducto romano de Tempul.

Torre de salida del Sifón de Los Arquillos vista desde el SaladoCon un recorrido cercano a los 75 km, el “Acueducto de Gades” fue el de mayor longitud de la Hispania romana. Atribuido por distintos autores al patrocinio e impulso de Balbo el Menor, se trata de una de las obras de ingeniería civil más sobresalientes de la antigüedad en lo que a nuestro entorno se refiere. Citado por los geógrafos hispano-musulmanes de los siglos XII y XIII, conocemos con bastante aproximación su trazado ya que a los vestigios materiales que han llegado hasta nuestros días, se suman los datos aportados por los informes y descripciones que a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII se encargaron a diferentes arquitectos e ingenieros Cerro de la Torre-Pieza del acueductopara tratar de recuperar su uso. Entre los muchos restos que aún se conservan repartidos por todo su recorrido, que iremos visitando en otras salidas, nos ocupamos hoy de los que pueden verse en el “Cerro de La Torre”.

Tradicionalmente asociamos la idea de acueducto, a la clásica imagen de “puente” o de serie de arcos que salvan una vaguada, sobre los que discurre la conducción. El acueducto, sin embargo, incluye en realidad Cerro de la Torre-Pieza del acueducto 2todo el trazado desde las fuentes de captación hasta los depósitos finales donde se distribuía el agua a la población. Así, en su camino desde los manantiales de Tempul hasta Cádiz, el acueducto utilizó diferentes técnicas constructivas como galerías o minas excavadas en tramos de montaña, arcadas para el paso de los ríos y vaguadas importantes, alcantarillas o pequeños puentes para pequeños valles y arroyos y, finalmente, tramos entubados por los que el agua circulaba a presión formados por sillares de piedra perforados, unidos entre sí con rebajes y salientes machihembrados y ensamblados con mortero de cal.

Cerro de la Torre-Piezas del acueducto 3Estos tramos de entubado de piedra eran los más abundantes y su adaptación al desnivel natural del terreno, fue utilizado por los ingenieros romanos para dar al agua circulante la presión necesaria que precisaba para recorrer por gravedad, la gran distancia que separa Cádiz de la Sierra de Las Cabras, donde se encontraban los manantiales.

Junto a la zona montañosa del tramo inicial del acueducto, salvada a través de galerías excavadas en la roca, uno de los parajes que planteó mayores dificultades a los ingenieros romanos fue el valle del Arroyo Salado de Paterna a su paso por el actual Cortijo de Los Isletes AltosCortijo de Los Arquillos, cuyas laderas están separadas por más de dos kilómetros. Para salvarlo debió construirse un gran sifón, apoyado en un notable puente de arcos en la zona del fondo del valle atravesada por el Salado, sobre el que cruzaron, probablemente, varias tuberías de piedra. En ambos extremos se levantaron dos grandes torres. Veamos la primera de ellas, la situada en la cabecera del sifón de Los Arquillos.

Vista de los restos del acueducto en Los Arquillos. Al fondo el Cerro de La TorreLos restos de esta torre se encuentran ubicados en las proximidades del cortijo de Los Isletes Altos ý en el de Los Arquillos, junto al valle del Arroyo Salado de Paterna. Se llega al lugar desde la nueva carretera (un carril hasta hace muy poco) que une Torrecera y Paterna y que sigue el trazado de la vieja Cañada de Los Arquillos. Tras pasar el Cerro de Cabeza de Santa María, (que dejamos a la derecha), nos acompañará a nuestra izquierda la Loma de la Rendona, cuyas faldas están ocupadas por un extenso viñedo.

Aunque muy cerca del camino, los restos de “La Torre”, se encuentran emplazados sobre una Loma de la Rendonaempinada ladera, casi ocultos entre el viñedo, lo que dificulta su localización. Sólo el viajero avisado podrá descubrirlos si a cierta distancia, viniendo de Torrecera en dirección a Paterna, los busca con la vista a su izquierda, frente al Cortijo de Los Arquillos, cuyo caserío adivinamos en la zona central del valle.

Aún después de dos milenios, permanecen en pie parte de los sólidos muros de lo que fue un Cerro de La Torre. Restosfuerte torreón que formaba parte del sifón de de Los Arquillos, donde el acueducto debía salvar el amplio valle del arroyo Salado de Paterna que, en épocas de grandes lluvias como ha sucedido este año, quedaba totalmente anegado. Por esta razón se precisó la construcción de una serie de arcadas sobre el cauce del arroyo, algunos de cuyos pilares se mantienen aún en pie. Frente a él, y al otro lado del valle pueden adivinarse los restos de un segundo torreón, el de salida del sifón, mejor conservados, y en perfecta alineación con los vestigios de pilares y arcos que aún se conservan junto al cortijo de Los Arquillos.

Pilar de las arcadas del acueducto en Los ArquillosEn los sifones largos como el que nos ocupa, aunque los técnicos romanos pudieran determinar con bastante precisión la cota idéntica en los dos extremos, solían dejar intencionadamente, como en el caso de Los Arquillos, una caída de agua bastante notable de hasta varios metros en ambos extremos ya que las pérdidas de carga a lo largo del sifón eran importantes, incrementándose las fugas con el paso del tiempo por el deterioro de la obra. Dejamos para una próxima entrada el estudio de este tramo del acueducto y de los arcos que lo sustentaban (de cuyos restos hemos realizado un completo reportaje fotográfico) pero queremos recordar que, tal como señalan Pérez Marrero y Bestué Cardiel en un trabajo de obligada lectura para quienes quieran conocer a fondo el “Acueducto Romano de Gades”, el sifón de Los Arquillos tenía una longitud próxima a los tres kilómetros y una pérdida de carga de unos 12 m, que es el desnivel existente entre las torres de cabecera y salida.

Es probable que junto a “la torre” se situasen pequeños depósitos, a modo de albercas y tal vez un “arenero” (piscina limaria), donde se decantasen los limos y arena que pudiera arrastrar la Restos del Acueducto. Al fondo, la torre de 'salida' del sifón de Los Arquillostubería para evitar así su depósito en la parte más baja de la conducción que pudiera dificultar seriamente su correcto funcionamiento. Estos depósitos de la torre de salida del sifón debían garantizar también un nivel más o menos constante de agua en su cabecera, por lo que es probable que existiese también, junto a la torre algún sistema de eliminación o evacuación de las aguas sobrantes, llegado el caso. De esta manera se mantendría siempre la conducción Cerro de La Torre. Al fondo, la torre de Torreceracon agua circulante evitando así la entrada de aire en la tubería, lo que podría ocasionar turbulencias o golpes de presión. En última instancia, la torre debió servir también como puesto de control y observación del entorno, habida cuenta de que las operaciones de mantenimiento del acueducto, en puntos tan sensibles como el paso del Arroyo Salado, debieron ser frecuentes. Todavía hoy, desde su emplazamiento, pueden verse otros puntos igualmente estratégicos como el castillo de Torrecera, Paterna o los cerros de Cuartillo.

Cuando a los pies de la torre observamos hoy la solidez de sus muros, la fuerte trabazón de sus piedras, la gran resistencia del mortero que después de dos mil años sigue uniendo los bloques…, admiramos aún más esta obra. Entre los restos esparcidos por el suelo aún pueden Cerro de La Torre. Restosverse varios sillares horadados que formaban parte de las tuberías. Desde aquí, además de un abierto panorama sobre el valle del Salado de Paterna, podemos seguir con la vista el recorrido de la conducción hasta la torre de salida que se adivina al otro lado del valle, en el Cerro de Los Arquillos. Entre ambas, los restos de los pilares visibles también junto al caserío del cortijo de Los Arquillos.

Siempre que venimos por aquí, nos Cerro de La Torre. Restosgusta saltar con la imaginación dos milenios atrás y nos parece adivinar en esta amplia vaguada, los trabajos de los ingenieros y topógrafos romanos, con su repertorio de instrumentos de medición y nivelación (decempeda, pertica, jalones y banderolas, groma, escuadra, corobate, dioptra…) a punto de ya de terminar las obras del acueducto que llevará a Gades, después de recorrer más de 70 km., el agua de los manantiales de Tempul.

Para saber más:
- Barragán J.M., Coord..: Agua, ciudad y territorio. Aproximación geo-histórica al abastecimiento de agua a Cádiz. Cádiz. 1993 pp. 98-121
- Barragán J.M., Coord..: III. Aguas de Jerez, Tempul: entre el medio natural y la técnica hidráulica. AJEMSA, Jerez, 1993.
- Bestué Cardiel, I. y González Tascón, I.: Breve Guía del Patrimonio Hidráulico de Andalucía. Agencia Andaluza del Agua. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 2006 pp. 92-95.
- Perez Marrero, J. y Bestué Cardiel, I.: Avance del estudio hidráulico del acueducto romano de Gades. IV Congreso de las Obras Públicas en la Ciudad Romana. CITOP. Lugo 2008.


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