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S.O.S.: patrimonio amenazado en torno a Jerez.




Como hemos comentado otras veces en estas páginas, cuando por regla general nos referimos al patrimonio histórico o monumental de Jerez, tendemos a pensar en clave urbana, limitando así los elementos que integran nuestro rico legado a aquellos edificios, iglesias, monumentos, o jardines históricos que podemos admirar en la ciudad. Junto a ellos, conviene recordar que entre los Bienes Catalogados de nuestro municipio y de los de las localidades vecinas, aparecen otros muchos que se encuentran dispersos en distintos rincones de las campiñas y sierras cercanas. Una parte de ellos están amparados bajo el régimen de protección de Bien de Interés Cultural (B.I.C.), constituyendo en muchos casos un referente de primer orden en el paisaje en el que se enclavan y al que se encuentran vinculados por razones históricas y culturales. Así, a modo de ejemplo, no se conciben ya lo sotos y riberas del Vado de Medina sin los perfiles del Monasterio y del viejo Puente de Cartuja.

Sin lugar a dudas, el más conocido de estos elementos relevantes de nuestro patrimonio es el Monasterio de La Cartuja, que fue ya declarado Monumento Nacional en 1856, el primero de nuestra provincia en gozar de esta calificación. En la actualidad se realizan obras en una parte de sus dependencias para la rehabilitación de celdas en el ala norte del claustro grande, así como en las antiguas cuadras, donde se están construyendo media docena de celdas destinadas a una pequeña hospedería, lo que permitirá abrir, al menos, una parte del monasterio a nuevos usos turísticos. Con todo, no son pocos los



colectivos ciudadanos que reclaman un incremento de la inversión en la rehabilitación y conservación del monasterio y una mayor apertura a las visitas, como sucede en otras ciudades que cuentan con cartujas en los que respetando un espacio reservado para la clausura, puede accederse a buena parte de las dependencias, cosa que no sucede en Jerez.

El anunciado proyecto de realización de un sendero fluvial entre Jerez y El Puerto, que pasaría junto al monasterio, podría ser otra oportunidad para que su entorno fuera objeto de una intervención de mejora paisajística y para hacer de este monumento jerezano un elemento de dinamización del medio rural.

De monumentos… y ruinas.



Con más pena que gloria contemplamos las torres, atalayas y castillos repartidos por la campiña, incluidos todos ellos en la categoría de “Monumento” y que, salvo meritorias excepciones, se encuentran seriamente amenazados por su deficiente estado de conservación, cuando no están prácticamente arruinados.

En los últimos años se han venido realizando en distintos rincones de la provincia, tanto por la iniciativa pública como por parte de propietarios privados, obras de consolidación y de restauración de castillos, lienzos o torres. De la misma manera, se han potenciado o facilitado las visitas a las personas interesadas… Recordemos a modo de ejemplo los casos de Zahara, Olvera, la apertura del castillo de Arcos a visitas concertadas o el más conocido de la Torre de Matrera en Villamartín cuya restauración, no exenta de polémica, recibió numerosos premios internacionales.



En nuestro entorno, sin embargo, se caen literalmente a pedazos buena parte de las torres y castillos ante la pasividad de todos, ignorando que algunos de esos elementos pueden ser un atractivo turístico y cultural y un complemento a otras iniciativas de desarrollo rural. Así, nadie se ocupa de que la vegetación no termine por arruinar el viejo castillo de Berroquejo, levantado en el reinado de Alfonso X, como el de Torrestrella o el de Peña arpada, para el control de la frontera, al que las higueras y acebuches que crecen entre sus muros acabaran por destruir. El torreón del Cerro del Castillo, en Torrecera, muestra ya desplomado uno de sus lienzos sin que lleguen nunca las obras de consolidación o rehabilitación que reclama a gritos. Enclavado en la finca Torrecera, que recibe numerosas visitas a su magnífica bodega donde se elaboran los afamados vinos Entrechuelos o Alhocén, podría ser un complemento cultural e histórico extraordinario (¡ya quisieran muchas bodegas tener un castillo en sus viñedos!) que debieran sopesar sus propietarios, para intentar salvar así lo que queda de esta torre vigía almohade, antes de que desaparezca definitivamente.



Una suerte parecida corre la conocida Torre de Melgarejo, tan cercana a la ciudad, cuyo interior tiene también muestras claras de ruina. Su proximidad al Circuito de Velocidad y a importantes vías de comunicación y establecimientos hosteleros le permitiría integrarse en distintas iniciativas de desarrollo rural como un elemento histórico de gran interés… si estuviese consolidada y restaurada.



Así lo han entendido, por ejemplo, los propietarios del castillo de Gigonza que desde hace ya un tiempo vienen organizando visitas concertadas a esta antigua fortaleza que fue también notable casa de baños en los pasados siglos y que, poco a poco, están mejorando para poner en valor ese importante elemento patrimonial de la campiña que, no en balde, pasa por ser uno de los castillos mejor conservados y de mayor interés de nuestro territorio. O las bodegas Fundador, que han incluido la visita a la Torre de Macharnudo en una singular propuesta turística que combina el disfrutar de los mejores paisajes de viñedo del marco de Jerez, la degustación de los excelentes caldos de su bodega y los atractivos históricos de este enclave de la campiña.



El Tempul: un lugar con grandes potencialidades.

Peor lo tiene el antiguo castillo de Tempul, cuyas ruinas presiden aún el entorno del hermoso paraje donde se encuentra el manantial y la conocida venta del mismo nombre.



La que fuera en los siglos medievales una importante fortaleza, aún mantiene en pie algunos de sus lienzos y los restos de una torre, aupada sobre un mogote ofítico que por lo abrupto de sus paredes, hizo de ella un bastión casi inexpugnable.

Hace unos años, al calor de la buena acogida que tuvieron las instalaciones turísticas del Tajo del Águila, situadas justo enfrente de Tempul en la cercana población de Algar, se plantearon proyectos por parte de los ayuntamientos de San José del Valle, para consolidar sus restos. Se pretendía con ello integrarlo en una iniciativa que proponía instalar en la orilla del embalse de Guadalcacín que baña los pies del castillo, un complejo de turismo rural.

De aquel proyecto nunca más se supo, como del de la rehabilitación de la conocida Casa de las Aguas del manantial de Tempul. Se trata de una hermosa construcción del último tercio del XIX, arruinada en parte, que por hallarse en un privilegiado entorno donde abunda el agua y la vegetación, podría ser un elemento patrimonial de primer orden para la puesta en marcha de iniciativas de desarrollo rural en este inigualable rincón de la sierra. Años atrás, cuando se planteó instalar una planta embotelladora que aprovechase parte del caudal del manantial, parecía haber llegado la hora para la restauración de esta casa, aunque ambas iniciativas quedaron finalmente en el olvido. Muy cerca en el tiempo, hace tan sólo un par de años, de la mano del proyecto ACUADUCTA, se realizaron excavaciones en este mismo lugar que dieron como resultado el descubrimiento de algunos restos materiales del acueducto romano de Tempul a Gades.



No cabe duda de que este conjunto de elementos de interés en el entorno del manantial y sus propias instalaciones que datan de la década de los sesenta del siglo XIX, están pidiendo a gritos una “puesta en valor” que no acaba de llegar.

Zonas Arqueológicas… que duermen un sueño de siglos.



Los yacimientos arqueológicos de nuestro entorno corren también una suerte desigual en lo que a conservación se refiere. La base de datos del patrimonio inmueble del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, incluye un buen número de yacimientos en los alrededores de Jerez y otras localidades cercanas, entre los que figuran asentamientos, construcciones funerarias, edificios agropecuarios e industriales, infraestructuras hidráulicas, sitios con útiles líticos… pertenecientes a diferentes épocas históricas desde el Paleolítico a la Edad Media pasando por la Edad del Cobre, la Época romana o la andalusí.



Entre todos ellos merecen subrayarse Zonas Arqueológicas como la de Mesas de Asta, el Poblado de las Cumbres (en la Sierra de San Cristóbal), o el Castillo de Doña Blanca. Estas dos últimas, aunque se encuentran muy cercanas a la ciudad, se enclavan en el término municipal de El Puerto de Santa María.

El yacimiento de Asta Regia, ubicado en la barriada rural de Mesas de Asta, ha dormido el sueño de los justos desde 1956, año en el que D. Manuel Esteve llevara a cabo la última campaña de excavaciones y desde que en 1992 el Museo Arqueológico de Jerez estudiase parte de la necrópolis destruida parcialmente por el arado. Con presencia ininterrumpida desde el neolítico hasta el periodo califal de la época islámica, Mesas de Asta es un enclave de primer orden para conocer nuestra propia historia, como ya dejó claro el Foro Asta Regia, constituido en 2005 para impulsar los trabajos en este yacimiento que a decir de Esperanza Mata, puede ser uno de los más importantes de Andalucía. Tantas veces traído a los programas electorales y al que todos los grupos políticos quieren “poner en valor” (como gusta decir ahora), este yacimiento ha sido objeto en el último medio siglo de numerosas expoliaciones y un auténtico filón para los “piteros” que con sus detectores de metales han saqueado todos los rincones del enclave arrasando valiosos restos de gran valor histórico y científico. Las investigaciones que recientemente está llevando a cabo un equipo de la UCA bajo la dirección de Lázaro Lagóstena, con la utilización de un georradar, hacen albergar alguna esperanza de que en un futuro cercano puedan reiniciarse las excavaciones en los puntos de mayor interés: un sueño que dura ya demasiadas décadas.



Por la dificultad de los accesos, más difícil lo tiene el yacimiento arqueológico de Gibalbín así como las ruinas de la torre medieval, de la cerca almohade que la rodea y de los restos monumentales que se conservan en el cortijo de La Mazmorra. Una visita a Gibalbín deja clara la importancia histórica de este lugar en el que sólo un estudio arqueológico -que no acaba de llegar nunca- pondrá luz. Como diversos colectivos ciudadanos y culturales de la vecina población de El Cuervo vienen solicitando en los últimos años, sería necesaria una pronta intervención en Gibalbín… antes de que acaben de desplomarse las ruinas que aún se mantienen en pie o de que terminen por ser expoliadas (aún más) por los “buscadores de tesoros” –auténticos piratas de vestigios arqueológicos- que al igual que en Mesas de Asta, llevan décadas saqueando y destruyendo lo mejor de nuestro patrimonio rural.



Es ya un clamor que estos yacimientos merecerían ser investigados, conocidos y puestos en valor para que, como ya sucede en otros lugares de nuestro país, contribuyeran también al desarrollo de los núcleos rurales y el territorio donde se ubican.



Como un ejemplo positivo y esperanzador de intervención en nuestro entorno rural hay que subrayar el proyecto AQVA DUCTA, para la valorización patrimonial, económica y social del acueducto romano de Tempul a Gades. De la que fuera una de las más notables obras de ingeniería de la Hispania romana, con más de 75 km de recorrido entre la sierra y la costa, aún se conservan en algunos parajes de nuestras sierras y campiñas importantes vestigios que nos ayudan a vislumbrar lo que fue esta gran obra pública de la antigüedad. Algunos de ellos han salido a la luz con las intervenciones del equipo de profesionales de Aqua Ducta, y los elementos más notables, por su gran valor histórico y patrimonial, servirán de soporte a futuras acciones de carácter cultural, turístico y de desarrollo rural.



Un ejemplo, un buen ejemplo de que con proyectos serios y con apoyos de las administraciones y los particulares, que consideran estas iniciativas como una inversión a futuro, aún es posible salvar lo que queda de nuestro rico patrimonio en torno a Jerez.

Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Paisajes con historia, Patrimonio en el mundo rural

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 17/09/2017


Una inscripción histórica que vuelve a la “luz”.


Puente de Cartuja
A Manuel Romero Bejarano.

En diferentes ocasiones nos hemos ocupado del entorno del Puente de Cartuja y del estado de deterioro de esta magnífica obra civil levantada en la primera mitad del siglo XVI, que merecería por sus valores históricos y arquitectónicos su catalogación como Bien de Interés Cultural.

El Puente de Cartuja en la década de los 50. En primer plano, la lápida.(Fotografía facilitada por J. Salas)Desde que a finales de la década de los sesenta del siglo pasado se adosaran estructuras metálicas en la parte superior de sus arcos para sustento de conducciones, tuberías y cables, su aspecto de abandono fue aumentando. De la misma manera, los eucaliptos que habían colonizado las riberas y el cauce del río, acabaron por ocultar buena parte de su fábrica.

Diferentes colectivos de la ciudad como Ecologistas en Acción, el Ateneo de Jerez, el Centro de Estudios Históricos Jerezanos o el DC han planteado en distintas ocasiones la necesidad de proteger el puente y de que se incluya en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. En este mismo sentido se pronunció, hace ya un par de años, el Partido Popular de Jerez planteando públicamente su propuesta para que el Puente de Cartuja se declarase Bien de Interés Cultural de manera que, al amparo de esta figura de protección, se promoviera su recuperación. Se apuntó entonces por parte de la actual alcaldesa -entonces parlamentaria andaluza- que se exigiría a la Junta de Andalucía un “compromiso real” en relación a la Aspecto de la lápida en abril de 2004declaración de BIC de nuestro viejo puente y a la limpieza del río.

Desconocemos si las iniciativas para la declaración del Puente de Cartuja como BIC llegaron siquiera a ponerse en marcha, aunque mucho nos tememos que se ha avanzado poco o nada en este asunto. De lo que si hay constancia es que, de un tiempo a esta parte, la Consejería de Medio Ambiente ha venido realizando distintos trabajos de restauración ambiental en las riberas del Guadalete. Gracias a ello los alrededores del viejo Puente de Cartuja se han visto liberados de buena parte de los eucaliptos que invadían las riberas y el cauce del río, impidiendo el crecimiento de las especies autóctonas de estos sotos (álamos, fresnos, sauces…). La retirada de lodos que aterraban el cauce y la limpieza de los alrededores del puente han sido otras iniciativas que marcan ya el inicio de la recuperación de este paraje, mostrándose en toda su magnitud esta centenaria obra cuyo Detalle del estado de la lápida en octubre de 2010edificio ha quedado ahora expuesto a la vista de todos reclamando ya su recuperación definitiva y su puesta en valor.

Para contribuir a ello, Ecologistas en Acción de Jerez con la colaboración de un amplio grupo de ciudadanos, realizó a comienzos del pasado mes de marzo una campaña de reforestación en las riberas del Guadalete, plantando más de un centenar de fresnos y álamos en las inmediaciones del puente y ha Estado en el que se encontraba el 19 de mayo de 2012seguido realizando periódicamente tareas de mantenimiento y riego de estas plantaciones. En la última visita, voluntarios de este colectivo han realizado también tareas de limpieza en el entorno del puente y han retirado todo el material (tierra y lodos, ramas, plásticos, botellas…) que se había acumulado junto a uno de los pilares y que, prácticamente, ocultaban la lápida en la que hace ya más de cuatro siglos se labró la inscripción conmemorativa de las obras de los molinos del Pósito, situados bajos uno de los arcos del puente.

Aspecto que presenta en la actualidad, tras su limpieza el 25 de mayo de 2012La limpieza efectuada ha “rescatado” del olvido esta singular inscripción, que no podía ya leerse y que amenazaba con “perderse” entre lodos y matojos. Esta iniciativa es para nosotros un feliz pretexto para traer hasta las páginas de “entornoajerez” una imagen completa de esta inscripción, habida cuenta de que ya en otras ocasiones la habíamos presentado en otras condiciones más lamentables.

El historiador e investigador Manuel Romero Bejarano, quien mejor ha estudiado el Puente de Cartuja y del que se ha ocupado en un capítulo de su tesis doctoral y en distintas publicaciones, nos facilitó hace ya unos años estos trabajos en los que se da cuenta de los avatares para la construcción del puente y los molinos.

Detalle de la inscripción
A finales de 1525 se inician las tareas, acopiándose materiales junto al Vado de Medina procedentes de la cantera de Martelilla, que se abre para esta obra. No sin pocas vicisitudes (paralización de los trabajos, robo de piedra por los cartujos, falta de fondos…) parece ser que en 1541 el puente ya estaba en uso. Entre 1581 y 1582 se construyeron los molinos a cargo del cordobés Hernan Ruiz III, maestro mayor de obras de la ciudad de Córdoba. Si bien en los años siguientes sería preciso realizar numerosas reparaciones en el azud, lo cierto es que la ciudad pudo contar desde entonces con sus flamantes “molynos de la puente”. Y para dejar constancia de ello nada mejor que dedicar una lápida para recordarlo. Esta es la transcripción de esa inscripción que ha quedado –gracias a la citada limpieza realizada por los miembros de EA- a la vista de los visitantes curiosos:

Detalle de la inscripción
“REYNANDO LA SACRA CATOLICA MAGESTAD DEL REI DON PHELIPE NVMERO SEGVNDO DE ESTE NOMBRE Y SIENDO REI DE LAS ESPAÑAS I DEL NVEVO MUNDO DE LAS YNDIAS YSIENDO SV CORREGIDOR Y JVSTICIA MAYOR EN ESTA YNSIGNE CIVDAD DE XERES EL YLUSTRE LICENCIADO TORRES DE AVILA LOS MVI ILLVUSTRES SEÑORES MANDARON HAZER ESTA OBRA A COSTAS Y ESPENSAS DEL POSITO SIENDO OBRERO MAYOR DON GINES DE AVILA VEINTE I QVA TRO Y SIENDO DIPVTADO DE LA DICHA OBRA CON ASISTENCIA EL YLLVSTRE SEÑOR JVURADO DIEGO CAVALLERO AÑO DE 1582”

Vista general de la inscripción
Desde “entornoajerez” queremos aprovechar la ocasión para insistir en la necesidad de que el Puente de Cartuja y su entorno se recupere definitivamente, dejando de ser un monumento a la dejadez y al abandono. Desde el punto de vista funcional, no cabe duda que el puente ha perdido ya el papel predominante que había tenido como paso obligado de la carretera Jerez-Los Barrios con la construcción de los nuevos puentes de hormigón armado sobre el Guadalete. Sin embargo, sus valores arquitectónicos y, sobre todo, históricos, reclaman un “mejor trato” y reconocimiento de esta obra, todo un “monumento”, que merece ser restaurado y reconocido como BIC al ocupar, por méritos propios, un lugar en la historia y en el “imaginario colectivo” de nuestra ciudad.

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