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“Al pasar la barca” (y 3).
Las barcas de La Florida, Berlanga, el Majaceite y Tempul.


Barca de La Florida.



Entre todas las barcas que han cruzado el Guadalete a lo largo de su historia, la única que ha perdurado en la toponimia ha sido la de La Florida. Junto con La Barca de Vejer, en el río Barbate, que bautiza a un enclave de este municipio jandeño, ésta de la Florida también dio nombre a una conocida población del Jerez rural.

El antiguo Vado de La Florida, en tierras próximas al cortijo del mismo nombre, se ubicaba en un punto en el que confluyen diferentes vías pecuarias o cañadas que formaban, a orillas del Guadalete, uno de los descansaderos de mayor superficie del término, cercano a las 40 hectáreas, donde luego se levantó el poblado de colonización de La Barca de La Florida. La Cañada Real de la Sierra cruzaba por aquí, proveniente de Cuartillos hacia Mesas del Corral para seguir su camino hacia el Valle, el Mimbral y el Tempul: las tierras del Este del término municipal jerezano. De este descansadero del Vado de La Florida arrancaba también hacia el Norte la Cañada de Albardén, hacia la Junta de los Ríos y Arcos, así como los caminos que llevaban a los cercanos cortijos de Berlanga, Berlanguilla y La Suara y al descansadero de Mesas del Corral, situado al otro lado del río (1). Un lugar, en suma que constituía un auténtico nudo de comunicaciones y cruces de camino del Jerez rural y que, como tal, contaba con un vado para el paso del río desde la época medieval.



Juan de la Plata, aporta referencias de su posible origen señalando que “se estableció en 1725, poniendo en comunicación los parajes del río Guadalete conocidos por La Florida, La Suara y Berlanguilla” (2). La Barca, aparece ya en un mapa francés elaborado en la primera mitad del siglo XIX (3) y de ella da cuenta Madoz en 1854, que la denomina indistintamente como “barca de la Florida” o “de Berlanga” y que sitúa en el Vado de La Florida (4). El primer mapa provincial de Cádiz, elaborado en 1868 por Francisco Coello, también la recoge (5), al igual que el Plano General de Ángel Mayo (1877) quien construiría en este mismo lugar en 1864 el puente-sifón del acueducto del Tempul y que señala el emplazamiento como “Venta de La Barca de la Florida (6). A finales del siglo XIX, en el Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera de A. Lechuga y Florido (1897) figura ya señalada la “barca” junto a la “Venta y Pasada de la Florida” en un punto aguas arriba del puente sifón (7). Veinte años después, el mapa del Instituto Geográfico en su primera edición de 1917, en el que ya aparece la carretera de Cortes, incluye también una referencia a la “barca” que cruzaba el río y la sitúa a la izquierda del paso de la carretera, río arriba, en un lugar muy cercano al actual Puente de Hierro (8).



Pero para conocer la pequeña historia de la última de las barcas de La Florida, de la que pudo rescatarse la memoria, resulta de obligada (y deliciosa) consulta el libro coordinado por Juan Leiva La Barca de la Florida. Historia de un pueblo joven con viejas raíces. En él se informa de que en este lugar se encontraba en los años veinte del siglo pasado el conocido “Rancho de Benalí”. Su dueño, “Francisco Robles Pérez, alias “Benalí”, compró una barca de 12 metros de eslora por 7 de manga, que fue transportada hasta el río por don Antonio Guerrero (propietario del cortijo de La Florida), e instalada por “Benalí” para pasar el Guadalete, en el mismo lugar donde se encuentra actualmente el puente de La Barca de La Florida”. Como señala Juan Leiva, “la barca funcionaba mediante poleas instaladas a ambos lados del río, de las que tiraba el propio “Benalí”. Era un auténtico transbordador, en el que pasaban personas, animales y todo tipo de mercancías. Los rebaños, las “jarreas” de mulos y las recuas de burros, cargados de carbón de la sierra, pasaban la barca, camino de Jerez, cuando el río llevaba mucha agua” (9). En verano se vadeba el río por “La Pasada de la Barca”, que aún se utiliza en la actualidad. Como recuerda Juan Leiva, por el paso en barca se cobraba un peaje del que estaban exentos el personal del Gobierno. La “barca de la Florida” dejó de utilizarse tras la construcción del primer Puente de Hierro (en 1924, de un solo arco) que sería ampliado posteriormente en los años posteriores a tres arcos, tal como lo conocemos en la actualidad.

Errores tipográficos han llevado a confundir en ocasiones a algunos autores las barcas de “Florinda” (de la que ya nos ocupamos en otro artículo) y la de “la Florida”. Se trata pues, como ha quedado claro, de barcas distintas unidas, eso sí, por una misma “forzada” leyenda.

Si algunos querían relacionar el nombre de aquella barca de Florinda, con la “Florinda” de la “leyenda de Don Rodrigo y la Cava”, algo parecido ha sucedido con esta “barca de la Florida”, acudiendo -indirectamente- a aquella historia. Así, Juan Leiva escribe en su libro citado que “Según la leyenda, la tal Florinda, hija del conde don Julián, vivió junto a la orilla del Guadalete en una mansión preparada por el rey don Rodrigo para a su amante. Los ojos de muchos aficionados a la leyenda de la Cava han querido ver en el cortijo de la Florida, de la Barca, el lugar donde pudo estar ubicado el famoso palacio de Florinda. En el cortijo de la Florida se han encontrado útiles y herramientas del hombre prehistórico, después aparecieron restos romanos y, últimamente, vestigios árabes” (10). Leyendas traídas de manera anecdótica de la mano de unos nombres ciertos, como las barcas que un día cruzaron el Guadalete en estos lugares.

Barca de Berlanga o Berlanguilla.

Con este nombre hemos encontrado diferentes citas que, a nuestro entender, hacen referencia a la misma barca que en distintas épocas cruzaban el río por el Vado de la Florida. Así, por ejemplo, Madoz menciona en 1846 la barca de Berlanga, en el camino “de Jerez a Algar” como una de las cuatro que cruzaban el Guadalete en el término de Jerez (11). En esta relación no figura, curiosamente, la de “la Florida” que si es mencionada por este mismo autor en su Diccionario Geográfico, al describir las dehesas de Berlanga y Berlanguilla. Así al referirse a este último cortijo señala que “… el terreno que perteneció a los padres dominicos de Alcalá de los Gazules, es montuoso, con encinas, alcornoques y álamos blancos, y lo baña el Guadalete, que se cruza por la Barca de la Florida y los vados del Encerradero y de la Barca” (12). Para Berlanga cita también la barca y el vado de Berlanguilla por lo que entendemos que se utiliza indistintamente el nombre de barca de La Florida y el de barca de Berlanga o Berlanguilla.

Barca del Majaceite.

Si hasta aquí nos hemos ocupado de las barcas de pasaje del Guadalete en su discurrir por la campiña, vamos ahora a reseñar algunas de las que cruzaban el Majaceite. La primera, en tierras del término de Arcos, estuvo emplazada en un paraje situado entre la actual presa de Guadalcacín y la Junta de los Ríos, donde el curso del Majaceite forma un cerrado meandro. En este lugar, que hoy día pueblan frondosos sotos fluviales, existió durante buena parte del siglo XIX y los primeros años del siglo XX una “barca de maroma” para cruzar el río.



En la actualidad la que fuera conocida como “Vega de La Barca” se sitúa entre la Central Térmica de Arcos y la barriada rural de la Vega de Los Molinos, donde ya desde antiguo existía un vado por el que franqueaba el río el camino de Arcos a Medina, siguiendo el trazado de una cañada que aún se conserva.

Para garantizar el paso del río en una zona en la que existieron varios molinos harineros, se instaló esta barca de la que ya nos da noticia Madoz en 1846 cuando, al describir los lugares por los que pasa la vía que desde Medina conduce a Arcos menciona que tras dejar atrás el Valle y la laguna de la Marimorena (hoy conocida como de Alcornocalejos o de La Oscuridad), hay que atravesar por “la Barca del Majaceite” (13), aunque se refiere también a ella con el nombre “barca de la Vega del Espino” (14). De esta barca tenemos también referencias a través del primer mapa topográfico que el Instituto Geográfico publica sobre la zona en 1917 (15) donde figura la leyenda “Barca con maroma”, por lo que debió ser muy utilizada para el tránsito entre estas poblaciones a través de San José del Valle. Tras la entrada en servicio en 1917 del Pantano de Guadalcacín que supuso la regulación de las aguas del Majaceite, la barca dejó de ser necesaria ya que, sobre la presa, apenas unos centenares de metros aguas arriba, discurría una carretera que posibilitaba las comunicaciones que hasta entonces sólo habían sido posibles gracias a la conocida como “Barca del Majaceite”.

Barca de la Angostura.



El paraje de la Angostura del Majaceite, en el que a comienzos del siglo XX se construiría la presa del Guadalcacín, contó desde antiguo con varios molinos harineros, razón por la cual era un paso frecuentado para cruzar el río. Como nos recuerda Manuel Pérez Regordán, ya desde finales del siglo XVII se tienen noticias de la existencia de esta barca. Así, en 1684, el Cabildo arcense estudió la petición del vecino de esa ciudad Juan Lozano quien argumentaba que el tránsito del vado del Majaceite “es necesario para el comercio de esta Ciudad, y que en los inviernos por sus crecientes y rápido curso, han sucedido muchas desgracias y suceden, ahogándose muchos pasajeros, y para que esto se evite…se ha dispuesto a hacer una barca a su propia costa, que anda en el dicho río por cima de la azuda del molino de pan moler que llaman de la pasada… y para poder disponer la fábrica de la dicha barca es necesario valerse de algunos álamos blancos…”. El cabildo concedió licencia a Juan Lozano para cortar los árboles que precisara para la fabricación de la barca y para que “… hecha, la pueda echar al agua en dicho río Majaceite, y sitio señalado por su pedimento” (16).

Durante el siglo XIX Madoz da también referencias de esta barca en su Diccionario Geográfico (1846), si bien a nuestro entender son algo confusas. La primera de estas citas la encontramos cuando al describir las tierras próximas a la dehesa del Drago, en Arcos, señala que “…hay un



molino harinero llamado de Mato, movido por el Majaceite, y cerca está la barca de la Angostura
” (17). De acuerdo con ello, la citada barca debiera estar ubicada en algún punto del río Guadalete en las proximidades del cortijo del Drago (que aún existe en la actualidad en la zona situada entre las barriadas rurales de Vega de los Molinos y La Pedrosa) y el “molino de Matos”, que figura también como Molino de Martos en la topografía actual. La Angostura es el topónimo que corresponde con el paraje de la cerrada del Majaceite, donde a principios del siglo XX se construyó la presa de Guadalcacín Por estas razones creemos que esta barca es la misma que la conocida con el nombre de “Barca del Majaceite”. Sin embargo, el propio Madoz, cuando describe el curso del río Guadalete menciona que “en los términos de su tránsito, tiene 4 barcas en el de Jerez, que procediendo de arriba abajo, son; la de la Angostura, en el camino de Jerez a Arcos…”. La referencia al camino de Jerez a Arcos no procede ya que la vía que cruza por este lugar es la de Arcos a Medina. Del mismo modo, el camino de Jerez a Arcos no cruza el Guadalete ni el Majaceite, sino el arroyo Salado de Espera en el que la única posible “angostura” o paraje en el que el valle se cierra, es la zona de La Mina, donde el citado camino cruzaba este arroyo por una alcantarilla que ya existía a mediados del XIX y que aún se conserva, y que hacía innecesaria la barca. En conclusión creemos que, pese a estas confusas referencias, la barca de la Angostura y la barca del Majaceite son la misma barca.

Barca de Tempul.



También en el Majaceite, y frente al manantial de Tempul, a los pies del cerro donde se alzan las ruinas del castillo, existía un vado muy frecuentado por los molineros de la zona y, en especial, por los vecinos de Algar. En 1854 se estableció en este lugar la barca de Tempul (18) de la que se hace también referencia en el ya citado “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera” de Antonio Lechuga y Florido en 1897. La barca estuvo funcionando hasta bien entrado el siglo XX cuando, tras la construcción del Puente de Picado, el Majaceite pudo cruzarse sin su ayuda. Curiosamente, a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, cuando entró en servicio la nueva presa de Guadalcacín II, el nivel de las aguas embalsadas cubrieron el mencionado puente ya en 1996. Al cortarse las comunicaciones entre Tempul y Algar fue preciso instalar una barcaza (que había prestado sus servicios para cruzar de Sanlúcar al Coto de Doñana) hasta la construcción del nuevo Puente de Picado tres años después. De esta manera, la vieja barca de Tempul, “volvió renovada” por unos años a surcar las aguas del Majaceite.

Una pequeña licencia: la barca de Caronte.



Para los amantes de los mitos y las leyendas con los que los viejos historiadores locales gustaban aderezar sus relatos, no nos resistimos a traer aquí la que sin duda fue la “primera barca” (y a buen seguro la más célebre) de cuantas poblaron el Guadalete: nada menos que la barca de Caronte. Sobre ella dice B. Gutiérrez que “después de pasar el Río Letheo, que es nuestro Guadalete, viniendo de el estrecho hacia el Betis, se colocaban los Elisios campos, hasta dar con el Río Tarteso, que es el Guadalquivir; y en nuestro Guadalete decían estaba la Barca de Acheronte, para pasar las almas del lugar que les pertenecía, según sus obras, al que presentaba buenos méritos entraba a gozar de las fertilidades y sosiego de los Elisios campos; pero al que llevaba malos papeles lo conducía el Barquero por el Río abajo, y dando en la entrada del Occeano con la boca del Tarteso, lo entregaba en aquella tartárea región para que fuese á penar sus delitos" (19).

Para saber más:
(1) Clasificación de las Vías Pecuarias Término municipal de Jerez. Ayuntamiento de Jerez, 1948.
(2) Juan de la Plata.:Las cinco barcas del río”. Diario de Jerez, 10/12/1989
(3) Levé a vue de la route d'Arcos de la Frontera a la Cartuja de Xérès et de la position militaire du couvent de la Cartuje ainsi que du cours de la rivière le Guadalete . Executé par Robert Jean Gorrant, capitaine au corps Royal d'etat-Major. Escala 1:20.000. S. XIX, Ar.M-T.6-C.33-861
(4) Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1846). “Cádiz”. Edición facsímil, 1986.
(5) Coello F.: Mapa provincial de Cádiz, 1868. Elaborado por Francisco Coello, coronel de Ingenieros, auxiliado por Pascual Madoz.
(6) Mayo. A.: “Plano General de la parte estudiada en la cuenca del río Guadalete, con la representación de los manantiales principales y los trazados hechos para la conducción de aguas á Jerez de la Frontera”, en Memoria relativa a las obras del Acueducto de Tempul para el abastecimiento de aguas a Jerez de la Frontera. Anales de Obras Públicas, nº 3. 1877.
(7) Lechuga y Florido, A.:Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897.
(8) Instituto Geográfico Nacional, Hoja 1042, Paterna de Rivera, 1917.
(9) Leiva Sánchez, Juan (Coord.).: La Barca de la Florida. Historia de un pueblo joven con viejas raíces. Ediciones Eunate.1996. Pg.39 y 52-53
(10) Ibidem, p. 39.
- Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC .Jerez, 1989.
(11) Madoz, P.: Diccionario… p. 86.
(12) Ibidem, p. 59.
(13) Ibidem, p. 82.
(14) Ibidem, p. 48.
(15) Instituto Geográfico Nacional, Hoja 1046, Arcos de la Frontera, 1917
- López-Cepero, Adolfo.: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López Cepero.- Año de 1904. Escala 1:25.000
(16) Pérez Regordán, M.: Nomenclátor de Arcos de la Frontera. El Campo. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, 199. Pg. 53.
(17) Madoz, P.: Diccionario… p. 69.
(18) Juan de la Plata.: Las cinco…
(19) Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC, Jerez, 1989, T. I. p. 142.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Río Guadalete, El Guadalete se desborda, Paisajes con historia, “Al pasar la barca”. Una pequeña historia de las barcas que cruzaban el río Guadalete (1), Al pasar la barca (2). Las barcas de El Portal, La Greduela y el Alamillo.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 12/06/2016

“Al pasar la barca”.
Una pequeña historia de las barcas que cruzaban el río Guadalete (1).



Antes de que se instalaran pontones, o se construyeran alcantarillas y puentes, los ríos y los arroyos se atravesaban por vados, vaderas y “pasadas”. Sin embargo, cuando los caudales andaban crecidos no quedaba más remedio que recurrir a las barcas. Ubicadas en los lugares donde confluían los caminos, en los que también solían existir vados, las barcas permitían dar continuidad al tráfico de personas y mercancías y como pequeños trasbordadores, servían por igual a caminantes y viajeros, a trajinantes y carreteros, a pastores y ganados.

En nuestro recorrido de hoy por la historia y por los paisajes de la campiña, les proponemos cruzar nuestros ríos en aquellas barcas de antaño y en especial en las que franqueaban el Guadalete y el Majaceite.

Algunas barcas célebres en la provincia.

En la provincia de Cádiz, las barcas jugaron un papel insustituible en las comunicaciones entre distintas poblaciones, especialmente entre finales del XVIII y mediados del XIX. Así, por referirnos sólo algunas de las muchas que existieron, mencionaremos la barca que cruzaba el río San Pedro, entre Puerto Real y El Puerto de Santa María, hasta la construcción de un puente colgante en 1846.



Ya desde finales del siglo XV, como indica el historiador Bartolomé Gutiérrez, Puerto Real contaba con “dos barcas de pasage… de que el rey les fizo merced, la una es en el Saladillo que está entre medias de Puerto Real é del Puerto de Sta. María; esta gana renta; la otra es en el Puntal de la Matagorda para pasar a Cádiz” (1).

Grandes servicios prestaron las barcas del río Guadiaro, debido al considerable incremento de caudales de este río en invierno, que contaba a mediados del XIX, según Madoz, con barcas para su paso en Jimena, Cortes, Benadalid, Gaucín, Casares y San Roque (2). Muy célebre fue también la “barca de soga” de Villamartín, instalada para cruzar el Guadalete tras el arrastre del puente en la avenida del Guadalete de 1917, que dio lugar a la conocida terminación con la que se completaba el dicho popular “En Villamartín te espero… si la soga no se rompe”. Pero sin duda, la única que junto a la de La Florida ha dejado su recuerdo en



la toponimia ha sido la de Vejer. Madoz señala que el río Barbate, además de la conocida “Barca de Vejer”, al pie de esta población, contaba también con “una barca cerca de su desembocadura en el mar” (3).

Pieza clave para el tránsito por el Campo de Gibraltar fueron las barcas de los ríos Palmones (en el camino de Algeciras a Gibraltar) y Guadarranque (en el de Algeciras a San Roque) que, según informa Madoz, generaban a mediados del XIX importantes “derechos de pasages” proporcionando su arriendo 40.000 reales anuales al Ayuntamiento de Algeciras. En Chiclana, “cerca del empalme con la carretera general” (lo que hoy conocemos como nudo de Tres Caminos) encontramos también en esta época un puente de barcas sobre la ría del Zurraque que “fue establecido con el objeto de atender a las reparaciones de este tramo del camino y al de la barca de pasage que anteriormente había en este punto” (4).

Trebujena, Puerto Serrano, Arcos, Sanlúcar… contaron también con barcas para cruzar el Guadalete o el Guadalquivir, pero sin duda, el mayor número de ellas se concentraba en el término de Jerez, de las que hemos localizado información de más de una docena en los últimos cinco siglos.



Las barcas del Guadalete.

En un trabajo publicado hace ya casi treinta años Juan de la Plata, daba cuenta de localización en nuestro Archivo Municipal de referencias sobre cinco de las barcas existentes en el Guadalete entre los siglos XVII y XIX a lo largo de su recorrido por la Campiña: la del vado de la Torre de Martín Dávila (la más antigua, en 1652), la de la Florida (1725), la de Florindas (1767) y la del Alamillo (1768) (5). Madoz, en 1846, mencionado los aspectos destacables del Guadalete señala que “en los términos de su tránsito, tiene 4 barcas en el de Jerez, que procediendo de arriba abajo, son; la de la Angostura, en el camino de Jerez a Arcos; la de Berlanga, en el de Jerez a Algar, la del Alamillo, en el de Jerez a Paterna, y la de Florinda en el de Jerez a Puerto Real” (6).

Vamos a ocuparnos ahora de algunas de estas barcas que cruzaban el Guadalete y de su afluente principal el Majaceite, a su paso por el término de Jerez. Para ello remontaremos el río desde El Puerto de Santa María hasta la sierra, visitando los parajes donde se ubicaban y conociendo algunos datos de las pequeñas historias que guardan.

Barca de Florinda o de Florindas.

El recordado compañero del CEHJ Alberto M. Cuadrado Román, quien investigó como pocos las claves geográficas e históricas de nuestro río, vinculaba en uno de sus artículos, la tradicional leyenda de la Cava y de Don Rodrigo (recurriendo a la versión de Theophile Gautier) con la toponimia de los alrededores del Guadalete.

Apunta en relación con ello que “el que tal vez, sea el único lugar cartográficamente documentado de la referida Leyenda de la Cava, se encuentra en el mapa del año 1811 Map of the Country round Cadiz comprehending St. Lucar de Barrameda, Xerez, Medina, Conil, Chiclana &c. from the Spanish Map of Jose Cardona, de Faden, Cardano y Thompson. Se encuentra en la Biblioteca Nacional y aquí lo adjuntamos. Ahí aparece la leyenda ‘Barca de Florenda’ (Barca de Florinda), que por su descripción y ubicación en dicho mapa, no puede ser la pedanía jerezana de La Barca de la Florida (el poblado de La Florida se creó en 1935 y el pueblo actual en 1948)” (7).



El citado topónimo de “Barca de Florenda” (o Florinda, pues se lee con dificultad) figuraba ya en un mapa anterior al citado, en el que en gran medida se basa aquel, como su mismo autor indica: el de José Cardano, de 1809 (8). De la misma manera lo podemos encontrar en otros aún más antiguos. El más significativo de ellos es el Mapa geográfico de los términos de Xerez de la Frontera Tempul Algar sus despoblados y pueblos confinantes del geógrafo Tomas López, compuesto en 1787 (9). En él puede leerse, esta vez sin errores, el topónimo de ”Barca de Florinda”, en un punto situado certeramente frente a las “Huertas de Sidueña” donde estuvo ubicada esta conocida barca del Guadalete que, en buena medida, vino a sustituir a la vieja barca de Puerto Franco que cruzaba también el río en un paraje cercano.

Aunque pueda resultar sugerente la relación entre el Guadalete, la Barca de Florinda, Don Rodrigo y el personaje de Florinda y la leyenda de la Cava, como planteaba A. Cuadrado, nos tememos que se trata sólo de una feliz coincidencia. En ella también reparó Adolfo de Castro. El erudito y escritor gaditano rechaza esta posible vinculación en su obra “Historia de Cádiz y su provincia” (1858). Señala en ella al dilucidar por el posible itinerario de las tropas musulmanas invasoras que “…Hay un pasaje del Guadalete entre Jerez y Puerto Real llamado la Barca de Florinda. Ignoro el tiempo en que se le impuso. Sea como quiera no puede significar que en aquel sitio ocurrió la batalla (de Guadalete). Sabido es que con razón se tiene por novela arábiga la violencia que a la hija del conde D. Julián hizo el rey Rodrigo, de la cual se originó la pérdida de España, conseja semejante á la de Lucrecia” (10).

El topónimo de Florinda (o Florindas) está a buen seguro relacionado, como apuntará ya Agustín Muñoz y Gómez con el nombre patronímico de una conocida familia jerezana, la de los Florindas. De ella era miembro el célebre jesuita D. Diego de Florindas (del que también nos habla Parada y Barreto en sus Hombres ilustres de la ciudad de Jerez), quien fue “rector de varios conventos de Andalucía y Visitador de parte de los de América”, que falleció en 1730, siendo rector del convento de Córdoba y a quien se debe el nombre de la jerezana calle Florinda, junto a la plaza Cocheras (11). Muñoz y Gómez recuerda también como “en el Guadalete hay una barca llamada de Florindas, con el disfrute de ciertas tierras, pero con la obligación de pasaje á los viajeros y traginantes” (12). Otros miembros de esta misma familia dieron nombre a la mencionada barca y como ya publicó Juan de la Plata, “…en 1767, se autoriza una tercera barca, llamada de Florindas, ya que fueron sus promotores y encargados de manejarla, el jerezano Juan de Florindas y sus hermanos" (13).



Una referencia de autoridad es la que nos proporciona el ilustrado Antonio Ponz, quien recorre en su Viage de España (1792) estos parajes de las marismas del Guadalete y menciona la “afamada Barca de Florinda”. Así, como relata en la Carta Sexta del Tomo XVII de dicha obra, tras visitar el Monasterio de la Cartuja y describir el Puente, toma el camino de La Isla de León siguiendo la ruta de la actual Cañada Real de La Isla o de Cádiz y Puerto Franco diciendo lo siguiente: “…Después de haber salido de entre estos pinares desmedrados se descubre á cortas distancias los bellísimos Pueblos del Puerto de Santa María, de Puerto Real, que quedan a mano derecha: y al mismo lado queda el paso del Guadalete por la que llaman Barca de Florinda” (14).

La barca de Florindas figura en un buen número de mapas editados entre los siglos XVIII y XX, por lo que debió estar activa hasta bien entrado el siglo XIX. En la 1ª edición de la hoja 1016 del Mapa Topográfico del IGN de 1917 puede verse aún la leyenda de “barca” en el meandro del río en el que tuvo su emplazamiento. Hoy día, los viajeros que transitan por la carretera que une el puente de Cartuja con Puerto real, bordeando las marismas del Guadalete, aún pueden divisar donde se encontraba el emplazamiento de la Barca de Florinda a orillas del río, a unos quinientos metros frente a la curva del canal de riego.

La barca de Puerto Franco.

Entre el extremo más meridional de la sierra de San Cristóbal y el Guadalete, se encuentra el paraje conocido como “Puerto Franco” donde ya desde el siglo XV se estableció un pequeño asentamiento dedicado a la pesca en el río. En este lugar, donde viene a desembocar en el Guadalete el arroyo del Carrillo (o Matarrocines), vadeaba el río la prolongación de la Cañada del Carrillo también conocida como Cañada de Puerto Franco, por lo que este punto constituía además una encrucijada de caminos. La llamada “barca de Puerto Franco” posibilitaba la continuidad de la mencionada vía pecuaria (15).

Al cruzar el Guadalete se pasaba a través de la barca a las tierras que fueron del Haza de Florinda y de La Tapa y se enlazaba con la Cañada Real de la Isla o de Cádiz y Puerto Franco que, partiendo del Puente de Cartuja se dirigía por los bordes de la marisma hacia Puerto Real y Cádiz. Como nos recuerda Esperanza de los Ríos, en 1612 el ingeniero de la Corte, Cristóbal de Rojas, señala en un informe que realiza para mejorar la navegabilidad del río, la citada “barca de Puerto Franco” como el lugar donde habría que realizar uno de los cortes para enderezar el cauce del Guadalete (16). De la misma manera, como ha escrito Cuadrado Román, el ingeniero Leonardo Turriano hace también alusión a la citada barca al señalar el emplazamiento donde se encuentra como el punto por el que sería más fácil trazar un canal de unión con el río San Pedro (17). Un lugar, el del emplazamiento de la barca, a lo que se ve, estratégico por muchos motivos. Como se deduce de las fuentes documentales, este barca cayó en desuso y tiempo después la “barca de Florindas” sustituiría, de alguna forma, la función que cumplía la vieja barca de Puerto Franco al encontrarse ambas en parajes cercanos.
(Continuará...)
Para saber más:
(1) Gutiérrez B.: Historia y Anales de la muy noble y muy leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC, Jerez, 1989, T. II. Libro 3º, págs. 220-223. Sobre la barca del río san Pedro entre Puerto Real y El Puerto de Santa María véase también, Madoz, P.: Diccionario… p. 85.
(2) Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. “Cádiz”. Edición facsímil, 1986, p. 86
(3) Madoz, P.: Diccionario… p. 236
(4) Madoz, P.: Diccionario… p. 85
(5) Juan de la Plata.:Las cinco barcas del río”. Diario de Jerez, 10/12/1989
(6) Madoz, P.: Diccionario… p. 76
(7) Cuadrado Román, Alberto M.: La profecía de Don Rodrigo. Diario de Jerez 8/06/2010.
(8) Cardano, José.: Plano topográfico de las inmediaciones de Cádiz comprendidas entre S.Lucas de Barrameda, Conyl, Medina, Xerez y Campyña inmediata. Sacado de los mejores Planos y noticias que se han podido adquirir. Biblioteca nacional de España R.9744. 1809.
(9) López, Tomas: Mapa geográfico de los términos de Xerez de la Frontera Tempul Algar sus despoblados y pueblos confinantes : Dedicado al Excmo. Señor Conde de Florida Blanca... Por los cabildos Eclesiástico y secular de dicha ciudad y por mano del Ilmo. Señor Baylio Don Francisco Zarzana. Madrid 1787.
(10) De Castro y Rossi, Adolfo.:Historia de Cádiz y su provincia”. Imprenta de la Revista Médica. Cádiz, 1858, pg. 214
(11) Parada y Barreto D. I.: Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera . Edición facsímil. Extramuros, Sevilla, 2007.Pg. 180
(12) Muñoz y Gómez, Agustín.: Calles y Plazas de Xerez de la Frontera. Edic. Facsímil 1903, BUC. pg. 44-45
(13) Juan de la Plata.:Las cinco barcas del río”…
(14) Ponz, Antonio.:Viage de España”. Tomo XVII, Carta sexta, pg. 298. 1792
(15) Clasificación de las Vías Pecuarias Término municipal de Jerez 1948.
(16) De los Ríos Martínez, E.: Los informes de Cristóbal de Rojas y Julio César Fontana para hacer un muelle y un puente sobre el rio Guadalete en Jerez de la Frontera. Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte, Nº. 14, 2001, pags. 13-26
(17) Cuadrado Román, Alberto M.: Proyecto y obra hidráulica en el Jerez de los siglos XVI y XVII (yII). Diario de Jerez 19/05/2009


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar Río Guadalete, El Guadalete se desborda, Paisajes con historia, Al pasar la barca (2). Las barcas de El Portal, La Greduela y el Alamillo., “Al pasar la barca” (y 3). Las barcas de La Florida, Berlanga, el Majaceite y Tempul.


Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 29/05/2016

 
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