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Los paisajes de la memoria: exhumaciones en El Marrufo.


Cortijo 'El Marrufo': Capilla

En estos días de julio, diferentes medios de comunicación dan cuenta de los hallazgos de los primeros restos de las personas fusiladas que fueron enterradas junto al cortijo de El Marrufo. La periodista Ana Huguet lo cuenta en El Pais (13/07/2012) ofreciendo detalles del horror que se vivió en distintos puntos de la serranía gaditana en aquellos meses del verano de 1936.

Más de 600 personas se cree que podrían haber sido enterradas en la fosa de El Marrufo, un auténtico centro de tortura y exterminio en las cercanías de La Sauceda y el Puerto de Gáiz, en el que fueron aniquilados hombres, mujeres y niños por los rebeldes franquistas. Se trata de uno de los "lugares de la memoria", tal vez el más signifcativo de la provincia por el número de personas asesinadas en él. Pero hay otros muchos. De ellos nos ocupamos en un anterior post que hoy, de la mano de esta noticia de actualidad, recordamos:


"Cuando hablamos de “Memoria Histórica” como explican tan claramente los colaboradores e investigadores de asociaciones como “Todos los nombres” o “Jerez Recuerda”, estamos hablando, sobre todo, de justicia.

En estos tiempos revueltos en los que se quiere pasar página apresuradamente, sin que haya dado tiempo a escribirla y leerla, en estos tiempos en los que no faltan quienes reinventan la historia a su capricho, conviene, antes que cualquier otra cosa, hablar de justicia y hacer justicia.

Justicia a tantos nombres, que es decir personas, que es decir vidas, familias, recuerdos, memoria. Que es decir “pueblo” en el más noble sentido de la palabra. Buena parte de esos nombres, en lo que a nuestra ciudad se refiere, figuran en un completo trabajo realizado por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica “Jerez Recuerda”. Con el título “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” se presenta el fruto de la investigación en la que han participado durante muchos años miembros de esta asociación y en el que se aportan hasta 382 nombres de víctimas. Por citar sólo uno de los muchos que allí figuran, traemos hoy aquí el de Teófilo Azabal, un maestro.

Plaza de Toros de JerezJosé Antonio Martín Pallín en uno de sus artículos (“Sin pasado no hay mañana”), dice refiriéndose a los maestros: “Resulta significativa la saña con la que se persiguió a los maestros que habían dedicado su vida a sembrar los valores de la cultura en las aldeas y ciudades de nuestra Patria”. Estas palabras están escritas a la medida de Teófilo Azabal, hombre de bien, maestro e Inspector de Enseñanza Primaria de quien nos habló en diferentes Alcazar de Jerezocasiones su hija Pilar, ya fallecida. Emocionada, nos contaba los días trágicos de la detención de su padre, entonces enfermo, y de su fusilamiento. Ella era entonces una niña de cuatro años, la misma “niña” que se menciona en el Certificado de Defunción que aparece publicado en el citado trabajo de Jerez Recuerda. Nos hablaba Pilar de las peripecias de su familia en aquellos días, de su refugio en Los Albarizones. Y nos Alameda Vieja (Jerez)hablaba sobre todo de la emoción que sintió cuando, pasado el tiempo, tuvo ocasión de trabajar como maestra durante muchos años en el Colegio Nacional Carmen Benítez del que su padre había sido profesor y era director cuando fue fusilado.

Junto a los nombres de personas, nos gustaría traer también hasta estas páginas de “entornoajerez”, los nombres de lugares que no Puerta de Rota (Jerez)deben caer en el olvido y que deben también guardar memoria de aquellos crímenes con los que el golpe militar de 1936 llenó muchos rincones de la campiña. Para que tampoco se olviden. Son nombres ligados ya para siempre a rincones que fueron escenario de la injusticia y del crimen, “lugares para la Memoria”.

Y hablamos de los muros del Alcázar, de la Alameda Vieja, de La Barca de la Floridala Puerta de Rota, de las tapias del desaparecido cementerio de Santo Domingo, de La Rosaleda, de las explanadas de la Plaza de Toros, de la Huerta de Terry, junto a la barriada España, del Pozo de la Víbora, del Rancho del Pescadero, en la salida hacia El Puerto.

Y ya más lejos de la ciudad, no podemos dejar de mencionar aquellos parajes más alejados que Cortijo 'El Marrufo'fueron testigo de tantos asesinatos, para que tampoco se olviden esos otros escenarios, esos otros “paisajes para la Memoria”. Y hablamos de lugares como los alrededores de la Laguna de Medina, la Sierra de San Cristóbal, la carretera de La Barca. Y hablamos también de Garcisobaco y de Vicos donde se retuvo después en campos de trabajo a otras muchas personas.

Camino del Puerto de Sta. MaríaY hablamos de La Sauceda, poblado situado en las faldas de la sierra del Aljibe, bombardeado y atacado por las columnas que procedían de Jerez. Y hablamos de El Marrufo, un cortijo ubicado en un hermoso paraje junto al Puerto de Gáliz donde siempre nos estremecemos, cada vez que paramos frente a su puerta, frente a su capilla y recordamos a quienes cayeron fusilados en sus muros, esos mismos que aguardan La Saucedaenterrados en la fosa común que allí se encuentra, esperando que llegue un tiempo en que se haga justicia. Allí, en ese lugar que será ya para siempre conocido como la “Majá de los muertos”.

Y hablamos, más cerca de la ciudad, de La Trocha... ese sendero trágico camino de El Puerto.

Y se dibuja así, con todos estos “lugares para la Memoria”, un itinerario, un largo camino de recuperación de la justicia y de la dignidad para con tantas víctimas, que tenemos que recorrer sin esperar a que pasen otros setenta y cinco años".

Publicado el 11/09/2010

Para saber más:
- Jerez Recuerda (2009): Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” Editado por Jerez Recuerda en colaboración con la Delegación de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Jerez.
- Jerez Recuerda (2007): “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe de estado militar de 1936: una aproximación” en Revista de Historia de Jerez, nº 13, 2007, pgs.137-180.
- Perales Pizarro, J.C. (2004): El Marrufo, Fosa Común”, Diario de Jerez 17/05/2004.


Aquí puedes ver otros artículos publicados sobre Paisajes con historia

“Violencia roja y azul”:
un libro y una veleta

'Escuelas José Antonio': veleta. (La Barca de la Florida)

A través de nuestro buen amigo José Antonio Espinosa Maestre llegó hasta su hermano Francisco, reconocido historiador e investigador, una curiosa fotografía que habíamos realizado en La Barca de la Florida meses atrás. Se trata de la imagen de una veleta que aún corona la espadaña del antiguo edificio que perteneció a las Escuelas “José Antonio”, levantado en 1937 en plena Guerra Civil. En la veleta (que forma parte de nuestra serie sobre veletas en la campiña de Jerez) puede verse aún uno de los típicos símbolos del franquismo,-el yugo y las flechas, sobre el que se recorta la silueta de un soldado, rodilla en tierra, en posición de disparo.

En aquellos días, Francisco Espinosa Maestre andaba terminando los detalles finales de su último libro, “Violencia roja y azul”, y vio en esta curiosa imagen una posibilidad para ilustrar su portada, como finalmente ha terminado sucediendo, lo que agradecemos con todo afecto.
Portada del libro
El libro, editado por Crítica, ya ha visto la luz, habiendo sido presentado en Sevilla el pasado 20 de octubre y en Madrid, al día siguiente, en un marco muy especial: el Ateneo. La presentación estuvo a cargo de su coordinador, Francisco Espinosa, participado también en la misma José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribual Supremo, y la profesora e historiadora Mirta Núñez.

Francisco Espinosa Maestre es historiador y director científico del conocido proyecto para la recuperación de la memoria histórica, Todos los Nombres. Autor de numerosos artículos y trabajos de investigación, ha publicado también otros títulos como La justicia de Queipo, La columna de la muerte o Contra el olvido, de obligada consulta para quienes quieran profundizar en las claves de la guerra civil y la represión franquista y, particularmente, en lo que se refiere a Andalucía y Extremadura.

'Escuelas José Antonio': yugo y flechas de la veleta. (La Barca de la Florida)En esta ocasión, con Violencia roja y azul, nos presenta un trabajo en el que participan también los historiadores José María García Márquez, José Luis Ledesma y Pablo Gil Vico. Ya en la introducción queda claro que la “violencia roja y azul” no puede abordarse en términos de neutral equidistancia en la que, a buen seguro, encontrarían coartadas históricas y morales los nostálgicos del franquismo. Por el contrario, estamos ante un trabajo en el que, aunque se da cuenta también de los episodios de violencia en la retaguardia republicana, se pone claramente de manifiesto la política de exterminio y terror que desplegaron los alzados en 1936 más allá de los episodios bélicos que constituyeron la Guerra Civil.

La obra consta de cuatro partes bien diferenciada en las que se analiza el periodo comprendido entre el inicio de la guerra en julio de 1936 y el inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial hasta 1950. En la primera de ellas, realizada por Francisco Espinosa, se nos ofrece una visión global de la represión franquista. José María García Márquez aborda en la segunda parte el despliegue de esta política de terror en las zonas ya ocupadas por los franquistas. En la tercera parte, José Luis Ledesma estudia los episodios de violencia que tuvieron lugar en la zona republicana. La última parte del libro, obra de Pablo Gil, trata de la represión que llevó a cabo, sin tregua, la “Justicia Militar”. Ángel Viñas, ha puesto de relieve recientemente en una reseña publicada en el suplemento cultural Babelia (El Pais, 23/10/2010), las claves más relevantes de Violencia roja y azul que, por su interés reproducimos:

'Escuelas José Antonio': espadaña y veleta. (La Barca de la Florida)Cuando Queipo de Llano se sublevó no tuvo empacho en declarar mayestáticamente: "La historia nos juzgará". Desde hace tiempo los investigadores han seguido su "invitación". La rebelión dio lugar a un corte en la evolución natural de la sociedad española. Sus consecuencias quedaron anegadas en sangre y en silencio. No se aclararon durante la dictadura. Hoy, el estudio de la represión avanza ya a velocidad de crucero y este importantísimo libro debería ser objeto de estudio en los diversos tramos de la educación pública y calar en los forjadores de opinión y los españoles de nuestros días.

Francisco Espinosa, uno de los primeros historiadores que levantó las densas capas de ofuscación y mentiras que ocultaron la sangrienta represión que desde el comienzo mismo 'Escuelas José Antonio'. (La Barca de la Florida)lanzaron los autoproclamados salvadores de la patria, ha conjuntado a tres investigadores. El subproducto ha sido la feliz combinación de cuatro modélicos estudios. Espinosa mismo hace un resumen brillante del estado actual de la ya substancial historiografía sobre la represión durante la Guerra Civil y la posguerra. José María García Márquez deslumbra con un detalladísimo análisis de los mecanismos que recubrieron la lluvia de sangre que se abatió sobre la Andalucía documentable en los legajos del Tribunal Territorial Militar Segundo. José Luis Ledesma ofrece una fantástica primicia de su tesis doctoral sobre la represión en la zona republicana (incluidos Paracuellos y otras atrocidades). Pablo Gil Vico aborda un innovador ensayo sobre la perversión del Derecho, la actuación del Cuerpo Jurídico Militar y el Consejo Supremo de Justicia Militar. A ver a quién los desmonta.

'Escuelas José Antonio': placa conmemorativa. (La Barca de la Florida)Con rigor académico, los capítulos de esta obra van mucho más allá del distorsionador debate sobre quién mató más (los sublevados y en una relación de casi 3 a 1) y estudian la esencial diferencia entre las mecánicas, finalidades y filosofías aplicadas en los territorios donde no hubo guerra, porque quedaron desde el principio en manos sublevadas, en las zonas que fueron conquistando y en las áreas en que no triunfaron. Con su lenguaje y sus claves. Con nombres y apellidos. Con estudios de casos representativos. No hubo descontrol en los asesinatos. Falangistas, soldados y civiles hicieron su sucio trabajo a las órdenes del sector más ideologizado de la oficialidad sublevada: hombres comunes y corrientes, como ejemplificó en el caso nazi Christopher Browning. También "se pasaron". 'Escuelas José Antonio': azulejo devocional. (La Barca de la Florida)Cuando llegó la hora de la victoria un mando de la Guardia Civil anunció, con presciencia, que la guerra había terminado pero que la campaña continuaba. En resumen, se trata de un libro que pone al lector de hoy frente a hechos que repugnan a una sociedad civilizada. ¿Cuándo los aceptará un sector de la española?

El crucero continúa. Para el año que viene ya se anuncian trabajos tanto de investigadores jóvenes (el propio Ledesma, Jorge Marco/Gutmaro Gómez Bravo) como de un veterano (Paul Preston). Tampoco harán las delicias de los seudohistoriadores neofranquistas. A lo mejor hasta los leen los juzgadores de Garzón, pero si no lo hacen que ojeen al menos el coordinado por Francisco Espinosa
”.

La veleta de las antiguas “Escuelas José Antonio” de La Barca de la Florida (cuya imagen sirve de portada a este libro) ya no gira. Con su yugo y con sus flechas, con su falangista en posición de disparo, apunta desde hace décadas en la misma dirección: al pasado. A ese pasado que trabajos como los de Francisco Espinosa están desenmascarando, con todo rigor y con nuevos planteamientos, ahora que la recuperación de lo que se ha dado en llamar “memoria histórica”, no ha hecho más que empezar.


Puedes ver otros temas relacionados en nuestro blog enlazando con Publicaciones y Patrimonio en el medio rural.


Los paisajes de la Memoria

Cortijo 'El Marrufo': Capilla

"Cuando hablamos de “Memoria Histórica” como explican tan claramente los colaboradores e investigadores de asociaciones como “Todos los nombres” o “Jerez Recuerda”, estamos hablando, sobre todo, de justicia.

En estos tiempos revueltos en los que se quiere pasar página apresuradamente, sin que haya dado tiempo a escribirla y leerla, en estos tiempos en los que no faltan quienes reinventan la historia a su capricho, conviene, antes que cualquier otra cosa, hablar de justicia y hacer justicia.

Justicia a tantos nombres, que es decir personas, que es decir vidas, familias, recuerdos, memoria. Que es decir “pueblo” en el más noble sentido de la palabra. Buena parte de esos nombres, en lo que a nuestra ciudad se refiere, figuran en un completo trabajo realizado por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica “Jerez Recuerda”. Con el título “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” se presenta el fruto de la investigación en la que han participado durante muchos años miembros de esta asociación y en el que se aportan hasta 382 nombres de víctimas. Por citar sólo uno de los muchos que allí figuran, traemos hoy aquí el de Teófilo Azabal, un maestro.

Plaza de Toros de JerezJosé Antonio Martín Pallín en uno de sus artículos (“Sin pasado no hay mañana”), dice refiriéndose a los maestros: “Resulta significativa la saña con la que se persiguió a los maestros que habían dedicado su vida a sembrar los valores de la cultura en las aldeas y ciudades de nuestra Patria”. Estas palabras están escritas a la medida de Teófilo Azabal, hombre de bien, maestro e Inspector de Enseñanza Primaria de quien nos habló en diferentes Alcazar de Jerezocasiones su hija Pilar, ya fallecida. Emocionada, nos contaba los días trágicos de la detención de su padre, entonces enfermo, y de su fusilamiento. Ella era entonces una niña de cuatro años, la misma “niña” que se menciona en el Certificado de Defunción que aparece publicado en el citado trabajo de Jerez Recuerda. Nos hablaba Pilar de las peripecias de su familia en aquellos días, de su refugio en Los Albarizones. Y nos Alameda Vieja (Jerez)hablaba sobre todo de la emoción que sintió cuando, pasado el tiempo, tuvo ocasión de trabajar como maestra durante muchos años en el Colegio Nacional Carmen Benítez del que su padre había sido profesor y era director cuando fue fusilado.

Junto a los nombres de personas, nos gustaría traer también hasta estas páginas de “entornoajerez”, los nombres de lugares que no Puerta de Rota (Jerez)deben caer en el olvido y que deben también guardar memoria de aquellos crímenes con los que el golpe militar de 1936 llenó muchos rincones de la campiña. Para que tampoco se olviden. Son nombres ligados ya para siempre a rincones que fueron escenario de la injusticia y del crimen, “lugares para la Memoria”.

Y hablamos de los muros del Alcázar, de la Alameda Vieja, de La Barca de la Floridala Puerta de Rota, de las tapias del desaparecido cementerio de Santo Domingo, de La Rosaleda, de las explanadas de la Plaza de Toros, de la Huerta de Terry, junto a la barriada España, del Pozo de la Víbora, del Rancho del Pescadero, en la salida hacia El Puerto.

Y ya más lejos de la ciudad, no podemos dejar de mencionar aquellos parajes más alejados que Cortijo 'El Marrufo'fueron testigo de tantos asesinatos, para que tampoco se olviden esos otros escenarios, esos otros “paisajes para la Memoria”. Y hablamos de lugares como los alrededores de la Laguna de Medina, la Sierra de San Cristóbal, la carretera de La Barca. Y hablamos también de Garcisobaco y de Vicos donde se retuvo después en campos de trabajo a otras muchas personas.

Camino del Puerto de Sta. MaríaY hablamos de La Sauceda, poblado situado en las faldas de la sierra del Aljibe, bombardeado y atacado por las columnas que procedían de Jerez. Y hablamos de El Marrufo, un cortijo ubicado en un hermoso paraje junto al Puerto de Gáliz donde siempre nos estremecemos, cada vez que paramos frente a su puerta, frente a su capilla y recordamos a quienes cayeron fusilados en sus muros, esos mismos que aguardan La Saucedaenterrados en la fosa común que allí se encuentra, esperando que llegue un tiempo en que se haga justicia. Allí, en ese lugar que será ya para siempre conocido como la “Majá de los muertos”.

Y hablamos, más cerca de la ciudad, de La Trocha... ese sendero trágico camino de El Puerto.

Y se dibuja así, con todos estos “lugares para la Memoria”, un itinerario, un largo camino de recuperación de la justicia y de la dignidad para con tantas víctimas, que tenemos que recorrer sin esperar a que pasen otros setenta y cinco años.



Para saber más:
- Jerez Recuerda (2009): Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” Editado por Jerez Recuerda en colaboración con la Delegación de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Jerez.
- Jerez Recuerda (2007): “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe de estado militar de 1936: una aproximación” en Revista de Historia de Jerez, nº 13, 2007, pgs.137-180.
- Perales Pizarro, J.C. (2004): El Marrufo, Fosa Común”, Diario de Jerez 17/05/2004.


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