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Lugares de la memoria.
Un recorrido en recuerdo de las víctimas del golpe militar y la dictadura.




El pasado 14 de junio se ha conmemorado en Andalucía el Día de la Memoria Histórica como homenaje a las víctimas del golpe militar y la dictadura.

Cuando hablamos de “Memoria Histórica” como explican claramente los colaboradores e investigadores de asociaciones como “Todos los nombres” o “Jerez Recuerda”, o como sostiene la plataforma para la Memoria Democrática de Jerez, estamos hablando, sobre todo, de justicia. En estos tiempos revueltos en los que se quiere pasar página apresuradamente, sin que haya dado tiempo a escribirla ni a leerla, en estos tiempos en los que no faltan quienes reinventan la historia a su capricho, conviene, antes que cualquier otra cosa, hablar de justicia y hacer justicia. Justicia a tantos nombres, que es decir personas, que es decir vidas, familias, recuerdos, memoria.

En los últimos años, grupos y asociaciones como las mencionadas, contando con el trabajo de familiares e investigadores, han ido construyendo y publicando una completa base de datos y poniendo nombre a las víctimas de la represión franquista en Jerez (1). Trabajos como el realizado por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica “Jerez Recuerda” (2), o el realizado por José García Cabrera y Cristóbal Orellana González (3), han aportado valiosos datos sobre centenares de víctimas.

Los Lugares de la Memoria.

Junto a los nombres de personas, los estudios realizados informan también de los lugares donde fueron asesinadas. Lugares que guardan memoria de aquellos episodios sangrientos con los que el golpe militar de 1936 llenó muchos rincones de la campiña. Para que tampoco se olviden. Son nombres ligados ya para siempre a parajes que fueron escenario de la injusticia y del crimen, “lugares para la Memoria”.

Con la finalidad de que no quedaran en el olvido, la Junta de Andalucía creó en 2011 la figura de Lugar de Memoria Histórica y el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía (4). Como se indica en el Decreto de su creación, se entienden por tales “aquellos vinculados a hechos o acontecimientos singulares ocurridos durante la guerra ocasionada por el golpe de estado militar y la Dictadura franquista, desde el 18 de julio de 1936, fecha de la sublevación militar contra el Gobierno legítimo de la II República Española, hasta el 29 de diciembre de 1978, fecha de entrada en vigor de la Constitución Española”. Como se desprende de la normativa, la declaración de un Lugar de Memoria Histórica trae de la mano el “recordatorio y el reconocimiento de las personas que sufrieron violencia, vejación, persecución o privación de libertad por el mero hecho del ejercicio de sus derechos fundamentales, así como por la defensa del Estado legítimo, de las libertades y de la democracia” (5).

Como instrumento para su conocimiento, consulta y divulgación, se ha creado también el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. Entre 2011 y 2017, y por diferentes acuerdos del Consejo de Gobierno, se han incluido un total de 41 de estos emplazamientos, estando en estudio la declaración de otros 13 (6). En lo que respecta a la provincia de Cádiz los Lugares de la Memoria que por ahora forman parte de este inventario son la fosa común del cortijo El Marrufo (Jerez), el castillo de San Sebastián y los muros de Puerta de Tierra (Cádiz), escenarios de prisión y fusilamiento masivo, el antiguo penal de El Puerto de Santa María donde se hacinaron hasta 6.000 presos, el valle de la Sauceda, último lugar de resistencia republicana donde las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos, y la “fosa de las mujeres” de Grazalema. En referencia a este último lugar, las autoridades falangistas detuvieron a 15 mujeres, luego rapadas, paseadas y cruelmente asesinadas. En 2008 fueron rescatados los restos de un niño y 15 mujeres. Tres de ellas estaban embarazadas (7).

Lugares de la Memoria en Jerez.



Aunque no están incluidos en el inventario oficial, queremos traer aquí el recuerdo de algunos rincones de la ciudad y de distintos parajes de los alrededores de Jerez o diseminados por la campiña que guardan también la memoria de tantas víctimas. En todos ellos, como se detalla en los estudios ya citados, tuvieron lugar fusilamientos, desapariciones, torturas, prisión o internamiento de la mano de la represión franquista. En algunos de ellos mencionaremos, a modo de testimonio, el nombre de distintas personas que allí fueron asesinadas tal como se recoge en los trabajos de García Cabrera y Orellana González.

En el casco urbano son tristemente célebres lugares como las inmediaciones de la conocida Huerta de Terry, las tapias del cementerio de Santo Domingo o las explanadas cercanas a la Plaza de Toros donde fusilaron, entre otros, al viticultor Florencio Bustillo Moyano. En el entorno del Parque Scout está aún la fosa del cementerio de Santo Domingo. En La Rosaleda del Parque G. Hontoria encontró la muerte el albañil Carlos Rodríguez Alcedo y en el solar del antiguo Teatro Eslava o en los muros del Alcázar, junto a la alameda Vieja, fueron ejecutados muchos jerezanos como el camarero José Aguilar Heredia. Los alrededores de la Puerta de Rota fueron también triste escenario de la represión de ciudadanos como Francisco Acosta Gaitero, empleado municipal, al igual que sucedió en el cercano y conocido Pozo de la Víbora, en Picadueña Baja donde acabaron con la vida, entre otros, de Francisco Guerra Tenorio, periodista y escritor. En el Cuartel de Caballería fusilaron a Juan A. Marín Jiménez, maestro de la escuela de Montealegre, en el Picadero de Domecq a Manuel Salado González y en El Portal a Francisco López Tejero, ferroviario.

Los caminos y carreteras de entrada y salida de la población fueron también lugares elegidos por los sublevados para asesinar y hacer desaparecer en fosas improvisadas a muchos jerezanos. La Laguna de Medina, la Sierra de San Cristóbal, la carretera de La Barca o las cunetas de la carretera de Trebujena son algunos de ellos, como recordaba Manuel Soto, “Sordera de Jerez”, testigo de las matanzas en este último lugar (8).



En la Hijuela de Albadalejo se ejecutó a Juan mesa Ramírez, cajonero y otros muchos jerezanos fueron llevados hasta el tristemente célebre Rancho del Pescadero (junto a la actual Laguna de Torrox), situado en el tramo inicial de La Trocha, el antiguo y trágico camino de El Puerto, donde fusilaron y enterraron a tantos convecinos como al albañil José Arantave Ortegón. Junto a la Casa de Postas, cercana a Torremelgarejo, en la carretera de Jerez a Arcos, ejecutaron y enterraron en una fosa cuyo paradero se desconoce a veinte vecinos de Algar, entre los que se encontraban los miembros de su corporación municipal (9). En las cercanías de este paraje estaban las antiguas canteras y caleras de Torremelgarejo, un lugar donde hacer desaparecer con relativa facilidad los cadáveres de las víctimas.

Un entorno rural marcado por la represión.



Nuestro entorno rural no se vio libre de los crímenes de la represión franquista. En la Cañada de Tocina se dio muerte a Francisco Sánchez Fernández, en la Torre de Melgarejo a Antonio Morales Bernal, en el cortijo de El Majuelo al tonelero Lorenzo Montes Cerro y en San José del Valle, entre otros muchos, al agricultor Lorenzo Pérez Almagro.

En nuestro entorno serrano, al este del término, se prodigaron las ejecuciones: en Los Castillejos mataron a Francisco Pérez Fernández, en el cortijo de La Alcaría al hortelano José Romero Núñez, en los Montes de Propios a Manuel García Román, en la Ermita del Mimbral a Juan Durán Orellana, concejal del PCE… y a tantos otros. En este sector se encuentran también no pocas fosas que precisan ser localizadas e investigadas para que un día, puedan exhumarse los cadáveres de las víctimas allí enterradas. Como la que se encuentra en algún lugar del punto kilométrico 56-57 de la carretera de Cortes o la que se localiza en el cortijo de La Jarda, en el fondo de un barranco.



Pero sin duda, la más conocida es la que ubicada en El Marrufo, situada cerca de la capilla de este cortijo próximo a La Sauceda y al Puerto de Gáliz. Tras unas naves que aún hoy se conservan, en una pequeña pendiente sobre la que en tiempos pasados podía verse una pequeña cruz de hierro, se encuentra la fosa. Allí están enterrados los restos de mujeres y niños que fueron apresados en la aldea de La Sauceda (10). Declarado como Lugar de la Memoria de Andalucía, el cortijo de El Marrufo puede albergar en sus fosas los restos de más de 600 víctimas de la represión franquista y de los fusilamientos masivos que aquí tuvieron lugar entre noviembre de 1936 y febrero de 1937. Hasta el cortijo, que funcionó como un auténtico centro de tortura y exterminio, “llegaron camiones cargados de mujeres y niños, y hombres a pie, procedentes de La Sauceda. Por la noche, las mujeres eran sacadas de la capilla para ser violadas y fusiladas” (11). En su entorno existen varias zonas de enterramiento, donde en el verano de 2012 pudieron recuperarse los restos de 28 víctimas, 13 de las cuales pudieron ser identificadas y enterradas dignamente en el cementerio de La Sauceda.



Junto a El Marrufo, el cercano Valle de la Sauceda, a caballo entre las provincias de Cádiz y Málaga, fue también declarado como Lugar de la Memoria. El poblado de La Sauceda, emplazado en las laderas de la Sierra del Aljibe fue el último lugar de resistencia republicana. Allí se refugiaron numerosas personas procedentes de las poblaciones del entorno (Alcalá, Cortes, Jimena, Algar, San José del Valle, Ubrique…) que huían del avance de las tropas sublevadas. El poblado fue bombardeado, atacado y destruido por las columnas que procedían de Jerez al mando del Comandante Militar de la plaza, Salvador Arizón, de infausto recuerdo. Las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos que culminarían con los fusilamientos masivos de El Marrufo y otros lugares del entorno. Junto al antiguo cuartelillo de Puerto de Gáliz, una ladera conserva todavía el recuerdo de aquellos episodios siendo conocida como “Majá de los Muertos” (12).

Garcisobaco y Vicos.

No queremos terminar este recorrido por los Lugares de la Memoria sin referirnos a los cortijos de Garcisobaco y Vicos, que albergaron durante al menos cinco años (1936-1941) los “batallones disciplinarios de soldados trabajadores”, eufemismo con el que se encubrían los trabajos forzados de muchos republicanos represaliados retenidos durante años en estos lugares que funcionaron como “campos de concentración” (13).

En Garcisobaco, próximo a los Montes de Propios de Jerez, los presos trabajaron en la construcción de caminos forestales. En el cortijo de Vicos, donde se ubicaba una unidad militar dependiente del Depósito de Recría y Doma de Jerez, dedicada a la cría de ganado caballar, estuvieron detenidos numerosos jerezanos a la espera de Consejo de Guerra. Durante este tiempo realizaron tareas agrícolas o trabajos forzosos, como los caminos que unen el cortijo con la carretera de Arcos y Garrapilos.

Los investigadores José García Cabrera y Cristóbal Orellana han aportado numerosos testimonios de personas que estuvieron retenidas en estas instalaciones en el marco de un estudio que la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez ha remitido a la Junta de Andalucía para que el cortijo de Vicos, por todos estos motivos, sea declarado como Lugar de la Memoria (14).

Un recuerdo a Teófilo Azabal.

Entre los muchos nombres de personas que fueron ejecutadas en los primeros meses de 1936, queremos traer aquí, a modo de homenaje a todos ellos, el recuerdo de un maestro, Teófilo Azabal, que fue director del colegio Carmen Benítez e inspector de enseñanza primaria.



José Antonio Martín Pallín en uno de sus artículos (“Sin pasado no hay mañana”), dice refiriéndose a los maestros: “Resulta significativa la saña con la que se persiguió a los maestros que habían dedicado su vida a sembrar los valores de la cultura en las aldeas y ciudades de nuestra Patria” (15). Estas palabras están escritas a la medida de Teófilo Azabal, maestro y hombre de bien, de quien nos habló en diferentes ocasiones su hija Pilar, ya fallecida. Emocionada, nos contaba los días trágicos de la detención de su padre y de su fusilamiento. Ella era entonces una niña de cuatro años, la misma “niña” que se menciona en el Certificado de Defunción que aparece publicado en el citado trabajo de Jerez Recuerda (16). Nos hablaba Pilar de las peripecias de su familia en aquellos aciagos días, de su refugio en Los Albarizones. Y nos hablaba sobre todo de la emoción que sintió cuando, pasado el tiempo, tuvo ocasión de trabajar como maestra durante muchos años en el Colegio Nacional Carmen Benítez del que su padre había sido profesor y era director cuando fue fusilado en el Alcázar o la Puerta de Rota.

El Alcázar, el Pozo de la Víbora, Vicos, El Marrufo, La Sauceda, Casa de Postas, la Puerta de Rota, La Trocha… “Lugares de la Memoria” que dibujan un itinerario trágico, un largo camino de recuperación de la justicia y de la dignidad para con tantas víctimas, que tenemos que recorrer sin más demora. Sin esperar a que pasen otros ochenta años.

Para saber más:
(1) Una de las primeras publicaciones al respecto fue: Jerez Recuerda, “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe de estado militar de 1936: una aproximación” en Revista de Historia de Jerez, nº 13, 2007, pgs.137-180.
(2) Jerez Recuerda (2009): “Las cifras de la represión en Jerez de la Frontera tras el golpe militar de 1936: una aproximación” Editado por Jerez Recuerda en colaboración con la Delegación de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Jerez.
(3) García Cabrera, J. y Orellana González, C. (Eds. y Coords.): Represión franquista y memoria histórica en la provincia de Cádiz, Publidisa, 2012.
(4) DECRETO 264/2011, de 2 de agosto, por el que se crean y regulan la figura de Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. BOJA Nº 158, 12 de agosto de 2011, P. 19.
(5) Idem, Art. 2.1. y 2.2.
(6) Acuerdo de 27 de diciembre de 2013, del Consejo de Gobierno, por el que se declaran treinta y cuatro Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. BOJA nº 26, de 07/02/2014
(7) Información disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/organismos/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/areas/memoria-democratica/lugares/paginas/fosa-mujeres-grazalema.html
(8) Castaño Hervás, J.Mª.: Manuel Soto, "Sordera de Jerez": La elegancia del duende, Signatura Ediciones, 2005; citado por García Cabrera, J. y Orellana González, C.: Obra citada.
(9) Junta de Andalucía, Mapa de Fosas. Disponible en este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoTumba=1102006&codigoProvincia=2
(10) Perales Pizarro, J.C.:El Marrufo, Fosa Común”, Diario de Jerez 17/05/2004.
(11) Fosa común del Cortijo de El Marrufo, Diputación de Cádiz: http://www.dipucadiz.es/memoria_historica/catalogo-de-lugares-y-senderos/FOSA-COMUN-DEL-CORTIJO-DEL-MARRUFO.-JEREZ-DE-LA-FRONTERA
(12) Junta de Andalucía, Mapa de Fosas. Disponible en este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/presidenciaadministracionlocalymemoriademocratica/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoTumba=1102004&codigoProvincia=2
(13) García Cabrera, J. y Orellana González, C.: Obra citada.
(14) Solicitud de Declaración del "Cortijo de Vicos" como "Lugar de la memoria". Plataforma por la memoria Democrática de Jerez. Redacción a cargo de José García Cabrera y Cristóbal Orellana González, Jerez 24 de enero de 2018.
(15) Martín Pallín, J.A.: Sin pasado no hay mañana, El País, 15 de junio de 2004
(16) Jerez Recuerda (2009):Las cifras…, Obra citada.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: El paisaje y su gente, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 24/06/2018

Curiosos topónimos en la campiña de Jerez.
“Lo pequeño es hermoso”.




Como recordarán los lectores, la semana pasada hicimos un recorrido por algunos curiosos topónimos relativos a cortijos del término que tenían como “pareja” al mismo nombre en diminutivo. Comentamos así aspectos relevantes de algunos de ellos como Alijar y Alijarillo, Berlanga y Berlanguilla, Barroso y Barrosillo… A veces estos “nombres dobles” están referidos a parajes, dehesas o grandes fincas que no tienen por qué identificarse con un cortijo o una construcción concreta, aunque si suelen estar vinculados por relaciones de proximidad.

Jarda y Jardilla, Rojitán y Rojitanillo, Montifarti y Montifartillo.



Ejemplos de ello los tenemos en la zona de los Montes de Propios de Jerez, en la zona este de nuestro término, y tienen su origen en divisiones de las grandes fincas o en la identificación de un topónimo menor con el mayor de otras fincas o dehesas colindantes. Veamos algunos casos.

El nombre de La Jarda, que con 600 hectáreas es la mayor de las fincas de nuestros Montes, figura ya en documentos medievales, como sucede también con su “hermana pequeña”, La Jardilla (1). El topónimo puede tener su origen en el sustantivo “halda”, sinónimo de “falda”, es decir, la parte baja de un monte o sierra. Con este nombre de “Halda”, figuran también estos parajes en el primer mapa topográfico del IGN de 1917.



Ubicada a los pies de la Sierra de La Gallina, las laderas de la Jarda están cubiertas de monte alcornocal albergando en sus zonas basales prados donde pasta el ganado retinto. La dehesa de La Jardilla ocupa el sector más oriental de los Montes, colindante con la finca de La Alcaría (2).



Montifarti (o Montifarte) y Montifartillo dan nombre a dos antiguas dehesas que forman parte de los Montes de Jerez. Ubicadas al sudoeste de La Jarda, entre la Sierra de Las Cabras y la del Aljibe, llegamos a ellas por la carretera que, desde Alcalá de los Gazules, se dirige al Puerto de Gáliz. Tienen una superficie de 820 hectáreas, estando surcadas, entre otros arroyos, por la Garganta del Caballo y la de Ortela. Estos parajes ya aparecen descritos en textos árabes del siglo XI y en el origen de su nombre se encuentra una curiosa historia relacionada Abū’l-Jayr al-Išbīlī, (“el sevillano”) uno de los más afamados botánicos y agrónomos andalusíes de su tiempo.

Como “jardinero” del rey al-Mutamid, (S. XI), visitó nuestros montes en busca de especies vegetales de utilidad medicinal y, en especial, de unos enebros singulares que crecían en las cercanías de la fortaleza de Tempul (hins Tubayl), próxima a los famosos manantiales (3). En uno de sus tratados en el que describe las hojas, madera y semillas de estos enebros, así como sus propiedades para las afecciones del corazón escribe: “Yo he visto esta especie al sur de Arcos (Arkus), en el monte Munt Fart, que domina sobre una aldea que se llama Taqbl, en la ladera de la parte de poniente, sobre tierra roja…” (4). Como ha estudiado el profesor Joaquín Bustamante, el yabal Munt Fart no es sino el actual “Montifarti” y, por extensión, toda la Sierra de las Cabras. Según este autor el nombre deriva del árabe “fart”: “abundante”, “bien provisto” (5). De Montifarti hallamos referencias en otras fuentes medievales como el Libro de la Montería del rey Alfonso XI, donde al describir los lugares de caza en el entorno de la Sierra del Aljibe se apunta que “(...)Et son las armadas la una en la abertura de cara a Montifarte; et es la otra armada en fondon de la Breña como vá Barbate Ayuso” (6).



Rojitán (o Rogitán) y Rojitanillo (o Rogitanillo), dehesas colindantes, se encuentran también en el sector oriental del término, entre el río Majaceite y las carreteras de Cortes y la que conduce a la presa de Los Hurones. La primera de las fincas pertenece a los Montes de Jerez y en ella se enclava un cortijo rehabilitado hace dos décadas para el turismo rural. Este curioso y llamativo topónimo es conocido ya, al menos, desde el siglo XVI, mencionándose en documentos sobre Señalamiento de las dehesas de Montes de Propios el “Buhedo de Rusitan” (7). También figura en un curioso plano sobre pergamino el siglo XVIII conservado en el Archivo Municipal de Jerez que recoge las formas de “Roxitan, y “Rojitán” (8). A nuestro entender este singular topónimo, pueda estar vinculado en su origen con la forma latina “russus” (rojo) de la que, a través de diferentes modificaciones a lo largo de más de cuatro siglos, se habría podido llegar a la denominación actual. La justificación del nombre inicial de estos parajes, requiere ya aventurarse en los territorios de la especulación… ¿Tal vez por el color pardo o rojizo de los roquedos de arenisca del Aljibe que constituyen estos montes? ¿Quizás por el apelativo de un antiguo propietario, que aludiese a alguna característica personal como su color de pelo o de piel? (9).

Berroquejo y Berroquejillo, Majarazotán y Majarazotanillo, Frías y Friillas.



Más cerca de la ciudad encontramos también otras curiosas parejas de topónimos. El de Berroquejo da nombre a un antiguo castillo enclavado en la dehesa homónima, situada junto a la carretera de Medina, entre El Mojo y El Pedroso. Construido en el último cuarto del siglo XIII, en tiempos de gran inestabilidad fronteriza en la zona, jugó un papel importante en la estrategia defensiva de los castellanos, junto a otras fortalezas cercanas como las de Torrestrella, Alcalá de los Gazules y Medina. Todas ellas pertenecían, por donación real, a la Orden de Santa María de España u Orden de la Estrella, fundada por Alfonso X el Sabio en 1270 para la defensa naval de la corona de Castilla. El castillo de Berroquejo conectaba visualmente con los citados, así como con otros hitos relevantes en el entorno próximo como el cerro de El Mojo y la Serrezuela, estando vinculado también al control de la frontera y las vías de comunicación cercanas. El topónimo de Berroquejo o Berrueco hace referencia a un “peñasco elevado que tiene semejanza con un gran hito o mojón” y que se presenta aislado sobre las tierras que lo rodean, tal como sucede con el montículo en el que se levanta el castillo.



Frente al Berroquejo se encuentra la dehesa de Berroquejillo, junto a la antigua Cañada que unía Jerez con Medina, hoy carretera y autovía. También conocido como Barroquejillo o Papicha, sus tierras se extienden por las laderas de la Sierrezuela colindantes con el embalse de Fuente Rey (10).



El paraje de Majarazotán (o Majarrazotán), situado en las proximidades de los Llanos de Caulina, está cruzado por los canales de riego del pantano de Guadalcacín y por la antigua traza del Ferrocarril de la Sierra. En sus tierras se explotaron durante décadas canteras de piedra caliza para la fabricación de cal. El profesor E. Martín plantea que este nombre, de origen andalusí, pudiera tener la significación de “mayar de Azotán, assultan, el poder, el rey, es decir, del “cortijo del rey”. Es posible que nos encontremos con bienes fundiarios que pertenecían al reyezuelo Abén Abit, que tal, como describe la crónica alfonsina, “era sennor de Xerez” en los momentos previos a la conquista” (11). Junto a él, próximo a la barriada rural de La Inmaculada, se encuentran las tierras de Majarazotanillo.

Frías da nombre a un conocido cortijo situado a 10 km al sur de la ciudad, en las Mesas de Bolaños, cercano a los de Roalabota, Barja y Bolaños. Este último formó parte de Frías hace un siglo. En las tierras de estos cortijos cercanas a la Cañada de la Isla, que bordea las marismas del Guadalete hasta Puerto Real, se han localizado vestigios de antiguos alfares romanos que darían salida a su producción en los embarcaderos del cercano estuario (12). El arqueólogo y epigrafista alemán Emil Hubner, quien estudió las marcas halladas en los restos de ánforas olearias acumuladas durante siglos en el conocido “monte Testaccio” de Roma, relacionó algunas de estas marcas alfareras de mediados del siglo II d.C. con dos topónimos de esta zona. Así, asoció Barcufia y Barcufiense Lucidi, al cercano cortijo de



Barja
, mientras que Frigidum y Frigidense, los vinculó a la dehesa de Frías (13). Aunque esta interpretación ha sido puesta en cuestión (14), de lo que no cabe duda es de la importante presencia romana en estas tierras. Pese a todo, no está claro el origen del topónimo que las bautiza, que bien pudiera derivar de un antropónimo castellano. No en balde, el historiador Agustín Muñoz y Gómez, al estudiar la procedencia del nombre de la jerezana calle Frías, nos recuerda que “el apellido Frías resulta ya en el libro del Repartimiento de casas de 1266, en que se asigna la casa núm. 60 de la collación de San Dionisio a Nicolás de Frías, escribano, y la núm. 226 á Pedro Martínez de Frías”. Junto a ellos existe constancia documental (1674) de “…D. Luis de Frías Ponce de León, hijo de D. Álvaro de Frías y de Dª Leonor Ponce de León. Desde 1827, existe en el callejero jerezano la calle Frías, cuyo nombre procede de los herederos del mencionado Luis de Frías” (15). Tal vez, sea de este personaje del que proceda también el nombre de este rincón de la campiña que, sea como fuere, encontramos ya en la cartografía del siglo XIX. Así, en el Plano del Término Municipal de Jerez de Lechuga y Florido (1897), en los Planos del Catastro de Rústica (1899) y en el Plano Parcelario de López Cepero (1904), figuran ya reflejados la Dehesa, Pozos, Casa y Coto de Frías (16). En los últimos años, en Frías se han adaptado buena parte de sus estancias como establecimiento hostelero abierto al turismo rural y a la celebración de eventos.



En las tierras bajas del cortijo, colindantes ya con la marisma de La Tapa y con el término de Puerto Real, se encuentra la dehesa de Friillas, separada del Frías por la antigua Cañada Real de La Isla y de Cádiz que cruzaba este paraje por el denominado “puente romano”, que todavía se conserva (17).

Dos Hermanas y Dos Hermanillas, Sauceda y Saucedilla, Chorro y Chorrito.

No siempre, similares denominaciones apuntan a espacios colindantes o relacionados históricamente. En algunos casos están referidas a lugares que geográficamente se encuentran muy distantes, por lo que, en este caso, no parece existir vinculación entre estos nombres más allá de la puramente léxica. Como ejemplo nos sirve el de Pozo Blanco y Pozo Blanquillo. Por regla general los pozos llevaban el “apellido” de la finca en la que estaban enclavados, sin nombres propios, por lo que debemos entender que en este caso nos estamos refiriendo a pozos singulares, encalados, que llaman la atención en el paisaje Así encontramos un Pozo Blanco, que aún pervive, en la dehesa del Chorreadero, frente a la entrada del cortijo junto a la carretera Arcos-Paterna, y otro con el mismo nombre en el cortijo de Fuente Rey. Pozo Blanquillo da nombre a otro pozo situado en el cortijo de Casa Alta, junto arroyo de Tabajete y la carretera de Sanlúcar.

Algo parecido sucede con los arroyos de La Sauceda y de La Saucedilla. El primero, es también conocido como Garganta de La Sauceda, afluente del río Hozgarganta y tiene su origen en el Puerto de Gáliz atravesando las tierras de El Marrufo. Su curso divide los términos de Jerez y Cortes, recibiendo las aguas de la Garganta de Pasadallana, el arroyo que cruza por el antiguo poblado de La Sauceda, destruido por la aviación franquista, la mayoría de cuyos habitantes fueron fusilados y enterrados en la fosa del Marrufo (18).



A más de 30 km de este lugar, en las proximidades de La Barca de la Florida, discurre el arroyo de La Saucedilla (llamado también de la Sauceda) que vierte sus aguas al arroyo Salado de Paterna en las proximidades de Torrecera. Este arroyo, que debe su nombre a la existencia en sus orillas de diferentes especies de sauce, atraviesa las tierras de los cortijos de Los Isletes y Ranchiles. Casi en paralelo a su curso discurría el antiguo camino de Jerez a los Baños de Gigonza por el que en el siglo XIX llegaban los viajeros a este afamado balneario. Junto al camino y al arroyo, en el paraje conocido como La Sauceda o La Saucedilla se instalaron chozas de trabajadores del campo que desaparecieron con el tiempo, habiendo permanecido hasta la actualidad el topónimo de Casas de La Saucedilla.



Con los arroyos del Chorro y del Chorrito, sucede lo mismo: nada tienen que ver uno que el otro y además están muy distantes entre sí. El arroyo del Chorro tiene su origen en las lomas de Cuartillo de Plata, en Gibalbín, al pie de las instalaciones de la conocida bodega de Barbadillo. Su nombre da idea de su escaso caudal, como así sucede, lo que no impide que en sus crecidas llegue a cortar los caminos que atraviesa, en las proximidades de la Venta la Choza, junto al cruce con la carretera que desde Gibalbín nos lleva hasta Arcos. Como su “hermano mayor”, el arroyo del Chorrito, es un curso poco caudaloso. Su cabecera se encuentra muy próxima al Puerto de Gáliz siendo tributario del anteriormente citado Garganta de La Sauceda.



Un caso muy curioso es de los topónimos Dos Hermanas y Dos Hermanillas, muy frecuentes en todo el territorio andaluz, para designar colinas, cerros o montes que presentan dos cumbres o cimas “gemelas”. En el caso de la Sierra de Dos Hermanas, se aprecian muy bien estas características al tratarse de una gran elevación con dos picos separados por un amplio collado. Situada en el km 40 de la carretera de Cortes, entre San José del Valle y Tempul, su silueta resulta reconocible desde la lejanía y su nombre viene de antiguo, pues ya en el siglo XIV aparece citado en el Libro de la Montería de Alfonso XI, donde se dice que “el monte de Dos Hermanas es bueno de puerco en verano” (19). En sus abruptas laderas cubiertas de monte bajo se encuentra la Cueva del Parralejo excavada en 1977 por Manuel Pellicer y Pilar Acosta. En este yacimiento arqueológico se localizaron materiales del Neolítico, Edad del Cobre y Bronce Final, lo que sugiere que fue ocupada durante un amplio periodo (20). Por las faldas de esta sierra cruzaba el antiguo acueducto romano de Tempul a Gades, por tierras del cortijo de Fuente Ymbro, donde se crían en la actualidad los toros de la afamada ganadería de este nombre. Por esta sierra pasa hoy el acueducto de los Hurones que abastece a la Zona Gaditana. En su vertiente oeste, a cuyos pies pasa el conocido arroyo del Infierno, se explota una cantera de roca caliza. A unos 15 km de la Sierra de Dos Hermanas se encuentra la Dehesa de Dos Hermanillas, en la Loma de Malabrigo, una amplia llanura que queda a la derecha de la carretera de Cortes, entre La Barca y El Chaparrito. Este paraje, colindante con las tierras del parque forestal de La Suara, debe su nombre a dos pequeñas colinas, de escasa elevación, que flaquean el arroyo de Cabañas, que surca estos llanos. En sus proximidades se encuentra el Rancho del Toril de las Pitas. Como el de Dos Hermanas, el topónimo de las Hermanillas se conoce también desde los siglos medievales y ya en la documentación sobre el Donadío de Berlanga, se alude a este lugar de las dos "cabezuelas" de las Hermanillas "donde nasçe el açenna de Cabannas, de que se mantiene el río en verano” (21).

Un caso singular es también el relacionado con el topónimo bujeo. Con este nombre se conoce en nuestra zona a las zonas bajas donde predominan las tierras “negras” de carácter arcilloso que debido a su mala permeabilidad se encharcan en la estación lluviosa y se agrietan en la seca. En nuestro término todos los “bujeos” están presentes en ámbitos serranos, al este del término. Así, con este nombre encontramos el Bujeo de la Biznaga, en la Dehesa del Rodadero, el Bujeo de Olivares, en la del Quejigal, o los Bujeos de la Miel, en la Dehesa del Cándalo. En este mismo territorio serrano, cerca ya de los límites del alfoz jerezano con los términos de Ubrique y Cortes se encuentran los Bujeillos de Andrés, en la Dehesa de Pasada Blanca y los Bujeillos de Ubrique, en la dehesa de Garganta Millán. En casi todos los casos mencionados estos parajes se encuentran en las hondonadas que dejan las colinas o montes dependiendo la denominación de bujeo o bujeillo de la mayor o menor superficie de los mismos.

El Portal y el Portalillo, Jédula y Jedulilla.



Estos curiosos nombres duplicados también los encontramos en las denominaciones de algunos enclaves rurales. Así, la barriada rural de El Portal, tiene su apéndice en El Portalillo. La historiografía tradicional jerezana atribuye la fundación de la aldea de El Portal al rey Sabio. Así lo apunta por ejemplo, entre otros autores, Parada y Barreto, quien sostiene que tras la sublevación mudéjar, que acabo con la guarnición cristiana del alcázar de la ciudad, “…volvió D. Alonso el Sabio a aparecer por segunda vez en los campos de Jerez y con ánimo entonces decidido de asegurar para siempre la población […] sentó sus reales a alguna distancia de la ciudad […] Dícese que D. Alonso puso su campamento hacia el sitio que llaman del Portal y que dejó allí fundada una villa que ha desaparecido con el tiempo […] en dicho sitio que sirve de puerto a Jerez para el comercio de transporte por el Guadalete” (22). Sea como fuere, el nombre de este antiguo enclave es mencionado ya en las fuentes alfonsíes y así aparece en un documento de deslinde (1269) de los términos de La Puente de Cádiz, donde se señala que en las salinas del Zurraque se encuentra el mojón que divide los términos de La Puente, Medina y El Portal (23).



Junto a él se encuentra El Portalillo, un pequeño y antiguo enclave de pescadores situado a orillas del río, frente a la conocida Venta El Pollo, que sufre los estragos de las inundaciones cada vez que el río se desborda.



Un caso parecido es el de Jédula y Jedulilla. Aunque pertenecientes al término de Arcos, sus tierras son colindantes con el de Jerez, con el que han estado históricamente vinculados estos dos antiguos cortijos. Ambos se encontraban situados a ambos lados del camino que unía Jerez con Arcos y el mayor de ellos, el de Jédula, a la derecha de la vía, termino por dar nombre al núcleo de población que, a partir de los años 50 del pasado siglo, fue surgiendo en torno a él, aunque de este enclave ya se tienen referencias en los siglos medievales. El cortijo de Jedulilla, a la izquierda del camino, de creación posterior, figura ya en una descripción de caminos del s. XVIII (24).

Nombres por triplicado… y cuadruplicado.



A veces, estos curiosos topónimos de los que nos estamos ocupando aparecen por triplicado y aún por cuadruplicado, mostrando curiosas variaciones. Uno de los más conocidos es el trío formado por La Matanza, La Matancilla y La Matanzuela, que dan nombres a cortijos, arroyos, parajes, cerros… situados en el entorno de la barriada rural de El Mojo y Baldío Gallardo, junto a la carretera de Medina. El nombre, en sus diferentes variantes, tiene raíces históricas obedeciendo al hecho de haberse librado en estos pagos enfrentamientos entre las tropas jerezanas y las de los benimerines. La historiografía local relata que, en estas lomas dedicadas hoy al cultivo de cereal, entre las que sobresalen los aerogeneradores de un parque eólico, tuvo lugar en 1325 la Batalla de Los Cueros, también conocida como de Los Potros o de La Matanza por la gran cantidad de bajas que los jerezanos causaron a los meriníes. Este hecho, más allá de las licencias literarias de escritores e historiadores, ha dejado



para siempre su huella en la toponimia de la zona, con un nombre rotundo y esclarecedor de lo que allí, de una otra manera sucedió, permaneciendo siete siglos después los topónimos de La Matanza, La Matanzuela y La Matancilla (25).



Otro caso de “triple” topónimo está relacionado con las antiguas majadas. Emplazadas junto a las vías pecuarias de mayor importancia, las majadas eran los lugares donde se recogían de noche los rebaños y donde se albergaban los pastores. Este era el caso de dehesa de Las Majadillas, que da también nombre a un cortijo situado en la carretera de Cortes, entre Cuartillos y La Guareña y que en su día se encontraba a orillas de la Cañada Real de la Sierra. A no mucha distancia encontramos la antigua dehesa de Majada Alta cuyas tierras están en buena parte ocupadas por el parque forestal de Las Aguilillas, en las proximidades de Estella del Marqués y que también estuvieron cruzadas por la citada cañada. En el extremo norte del término, y alejado de ambas dehesas se encuentra la dehesa de Majada Vieja, enclavada en la Sierra de Gibalbín entre los cortijos de La Sierra y de La Torre de Pedro Díaz, junto a la antigua Cañada de Casinas que unía la Sierra de Gibalbín con el Guadalete.



Con todo, el caso más sobresaliente es el del topónimo Jara del que derivan diferentes nombres de lugares. Derivada del árabe “sa`rā΄” y tiene el significado de “tierra llena de vegetación” (26), por lo que en su origen, los lugares con este denominación, estuvieron poblados de las típicas especies del monte mediterráneo que, fueron desapareciendo a lo largo de los siglos con las roturaciones y desmontes. Este topónimo da nombre al antiguo Cortijo de Jara, situado en la carretera que une la Torre de Melgarejo con Gibalbín, cuyas tierras ya conocieron la presencia romana, tal como testimonia el hallazgo en sus cercanías (Haza de Casablanquilla) de una escultura de mármol que representa una dama cubierta con túnica y manto, expuesta en el patio de entrada del Museo Arqueológico de Jerez (27). Tras la conquista de Jerez, el donadío de Xara se encuentra entre las grandes propiedades rurales repartidas por Alfonso X a finales del s. XIII. En la actualidad, estas tierras situadas a orillas de la antigua Cañada de Bornos, se dedican a cultivos de secano. Gracias a una pantaneta que aprovecha el foso de una antigua cantera, riega también sus cuidados viñedos y olivares de los que se obtienen los afamados vinos y aceites que con la marca Cortijo de Jara se cuentan entre los mejores de la campiña.



Frente a él se levanta también el cortijo de Jarilla–Jareta, por cuyas tierras atraviesa el canal de la margen izquierda del Guadalcacín procedente del cortijo de Montecorto al que ha llegado a través del túnel de Jédula. A los pies del cerro de La Basurta, cubierto de olivares, encontramos aquí el pequeño embalse de Jarilla-Jareta, que como si de una laguna natural se tratase, tiene un denso cinturón de tarajes y una pequeña olmeda en sus orillas. La cercanía de estos cortijos, en los que trabajaban como temporeros muchos obreros del campo, bautizaría al poblado de colonización que se levantó en 1955 apenas a 4 km de aquí: Nueva Jarilla.



Para saber más:
(1) Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004, págs. 258-259.
(2) VV.AA.: Guía de los Montes de Propios de Jerez de la Frontera. Biblioteca de Urbanismo y Cultura. Ayuntamiento de Jerez, 1989
(3) Abellán Pérez, J.: La cora de Sidonia, Málaga, 2004. Págs. 26 y 146
(4) Abu l-Jair al-Isbili “Umdat al-tabib…, II, 563-564. Versión de Joaquín Bustamante Costa. Puede consultarse en Abellán Pérez, J.: El Cádiz islámico a través de sus textos, Cádiz, 1996, p. 154.
(5) Bustamante Costa, J.:Toponimia árabe del cuadrante sudoccidental de la provincia de Cádiz”, en Janda. Anuario de Estudios Vejeriegos, 3 (1997), 27-42, pg. 40
(6) Valverde J.A.: Anotaciones al Libro de la Montería del Rey Alfonso XI. Ediciones Universidad de Salamanca. pg. 1392. Ver también. García Lázaro, J. y A.: Por los Montes de Jerez con el botánico Abul Jair al Isbili, Diario de Jerez, 15 de noviembre de 2015
(7) Martín Gutiérrez, E.: La organización del Paisaje Rural durante la Baja Edad Media. El ejemplo de Jerez de la Frontera. Universidad de Sevilla-Universidad de Cádiz. 2004, pg. 258-259.
(8) Fragmentos de un mapa de las sierras del término de ciudad de Jerez. Anónimo en pergamino. S. XVIII, AMJF. C.12, nº 4 Bis.
(9) A. y J. García Lázaro: Por las tierras de Rojitán: un curioso topónimo y un alcornoque monumental. Diario de Jerez, 25 de enero de 2015.
(10) A. y J. García Lázaro: Castillo de Berroquejo. Un sobreviviente de las luchas de frontera, Diario de Jerez, 20 de abril de 2014.
(11) Martín Gutiérrez, E.:Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, HID, 30 (2003), 257-300, p. 269
(12) Pemán, C.:Alfares y embarcaderos romanos en la provincia de Cádiz”, Archivo Español de Arqueología, XXXII, 1959, pp. 169-173. De este trabajo ha sido también tomado el mapa del estuario del Guadalete.
(13) Chic García, G.:Lacca”. Habis, 10-11, 1979-1980, p. 11. Y López Amador J.J. y Pérez Fernández E.: El Puerto Gaditano de Balbo. El Puerto de Santa María. Cádiz. Ediciones El Boletín. 2013, p, 36
(14) López Amador J.J. y Pérez Fernández E.: Obra citada, p, 36.
(15) Muñoz y Gómez, A.: Calles y Plazas de Xerez de la Frontera. Edic. Facsímil 1903, BUC, p, 180.
(16) Lechuga y Florido, A.: “Plano del Término Municipal de Jerez de la Frontera”. Arreglado a la escala de 1/100.000 para la Guía de Jerez de 1897. Archivo Histórico Provincial de Cádiz.: Trabajos Topográficos. Provincia de Cádiz. Ayuntamiento de Jerez de la Frontera. Escala 1:25.000, 1899. López-Cepero, Adolfo: Plano Parcelario del término de Jerez de la Frontera. Dedicado al Excmo. Sr. D. Pedro Guerrero y Castro y al Sr. D. Patricio Garvey y Capdepón. 1904. patrocinadores del proyecto, por D. Adolfo López-Cepero. - Año de 1904. Escala 1:25.000.
(17) A. y J. García Lázaro: Frías, un cortijo con vistas a la Bahía, Diario de Jerez, 6 de noviembre de 2016.
(18) Sobre esta dolorosa cuestión puede verse: A. y J. García Lázaro: Los paisajes de la memoria, www.entornoajerez.com, 14 de julio de 2012.
(19) A. y J. García Lázaro: Escenas de caza en torno a Jerez, Diario de Jerez, 31 de diciembre de 2017.
(20) Para más información de la Cueva del Parralejo, también llamada de Dos Hermanas puede verse: IAPH.: Cueva de Dos Hermanas en el enlace: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i15949, consultado el 08/03/2018.
(21) Martín Gutiérrez, E.: La organización… obra citada, págs. 169-170.
(22) Parada y Barreto D.I.: Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera. Imprenta del Guadalete, Jerez, 1878, pg. XXXIII.
(23) Abellán Pérez, J.: La cora de Sidonia, Málaga, 2004, p. 73.
(24) A. y J. García Lázaro: Por el camino de Jerez a Arcos. Un recorrido en 1744, Diario de Jerez, 12 de noviembre de 2017.
(25) Para conocer la vinculación de estos topónimos con la historia, puede consultarse Coloma, Luis: La Batalla de los Cueros. Episodio Histórico. Imprenta de la Revista Jerezana. 1872.; Rallón, E.: Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación, Edición de Ángel Marín y Emilio Martín, Cádiz, 1997, vol. II, pp. 28-31, Gutiérrez, Bartolomé.: Historia del estado presente y antiguo de mui noble y mui leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsímil. BUC. Ayuntamiento de Jerez, 1989, vol. I P. 178-183; Gonzalo de Padilla.: Historia de Jerez de la Frontera (Siglos XIII-XVI). Ed. de Juan Abellán Pérez. Agrija Ediciones 2008., pp. 48-57; (5) Martín de Roa (1617):Santos Honorio, Eutichio, Eſtevan, Patronos de Xerez de la Frontera”. Edición Facsímil, Ed. Extramuros Edición S.L., 2007. Cap. VIII. Una síntesis de todos ellos en: García Lázaro, A. y G.: Con el Padre Coloma por tierras de La Matanza, Diario de Jerez, 17 y 24 de mayo de 2015.
(26) Bustamante Costa, J.: Toponimia árabe… obra citada, p. 41.
(27) Sobre la escultura hallada en el cortijo de Jara puede consultarse: Esteve Guerrero, M.: Guía breve de la colección arqueológica Municipal de Jerez de la Frontera, 1961 y Balil, A: Estatua romana del Museo de Jerez, Archivo Español de Arqueología XXXV, Madrid, 1962, pp. 103-104


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Toponimia, Paisajes con historia, Cortijos, viñas y haciendas.

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 11/03/2018

 
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