Viejos puentes en viejos caminos


Puente sobre el arroyo Matarrocines
Para Antonio Reyes, que "ingenia" nuevos puentes y nuevos caminos.

Entre los diferentes elementos singulares que integran el patrimonio de nuestro entorno rural, apenas quedan ya vestigios de los viejos puentes que, durante siglos, cumplieron un papel fundamental en la red de vías de comunicación que conectaba Jerez con las ciudades vecinas. Caminos y puentes son, probablemente, los primeros y más básicos nexos de unión entre territorios y pueblos, razón por la cual han sido construidos y mantenidos en buen estado de conservación desde la más remota antigüedad. Sin embargo, pocas obras públicas han estado expuestas a tantas vicisitudes como los puentes y, salvo excepciones (como el puente de Puente sobre el arroyo MatarrocinesCartuja, obra de finales del siglo XVI) la mayoría de ellos no han resistido el paso de los tiempos.

Los puentes son, como acertadamente han dejado escrito distintos autores, una de las primeras “víctimas civiles” que toda guerra trae consigo. Sin embargo no ha sido esta la principal razón por la que apenas queden ya restos de antiguos puentes y alcantarillas en nuestros ríos y arroyos. El motivo principal de la ruina y destrucción de muchos de ellos hay que buscarlo en el carácter torrencial de los cursos fluviales que discurren por nuestro entorno y en el abandono de los Puente sobre el arroyo Salado (Estella del Marqués)caminos tradicionales. Con el trazado de nuevas vías, se dejó de mantener y reparar estas obras que un día fueron tan necesarias. El lamentable olvido y la falta de protección de estos elementos singulares de nuestro patrimonio, han hecho el resto del trabajo y, en algunos casos, han contribuido más a su deterioro que siglos de arroyadas y avenidas.

A través de la historiografía local podemos seguir, en algunos casos, el legado de la caminería medieval y la pequeña historia de modestos puentes que permitían salvar los arroyos cercanos a la ciudad. Muchos de ellos se siguieron utilizando, con las necesarias reparaciones, hasta los siglos XVIII y XIX en los que se inicia la renovación de la extensa red de caminos de la comarca que, en lo sustancial de sus trazados, ha llegado hasta nuestros días.

Puentes, puentecillos, alcantarillas (pequeños puentes), pontones, tajeas… eran todas obras de diferente naturaleza y finalidad que posibilitaban cruzar ríos, arroyos y otros cauces menores, como lo permitían también las “barcas”, de las que nos ocuparemos en otra ocasión, o los peligrosos vados, por los que atravesaremos otro día nuestros ríos.

Alcantarilla del arroyo de Curtidores

Aunque ya hemos escrito en estas páginas sobre uno de estos viejos puentes, el de la Cañada de la Isla, queremos centrarnos hoy en los más cercanos a la ciudad. Uno de ellos, tal vez el único de los que queda testimonio gráfico, era también uno de los más próximo al casco urbano y permitía el paso del arroyo de Curtidores en el entorno de la Ermita de Guía, tal como puede apreciarse en diferentes grabados del siglo XIX. Existen también sospechas fundadas de que bajo la Alameda Cristina puedan existir los restos de un pequeño puente que permitiría sortear el arroyo que discurría por los alrededores de los muros (por las actuales calles Provera-Honda).

Puente sobre el arroyo SaladoDejando a un lado las referencias al más célebre de nuestros puentes, el de Cartuja, al que volveremos en otra ocasión de la mano del completísimo estudio que sobre él ha realizado Manuel Romero Bejarano, tal vez sea el arroyo Salado de Caulina (conocido también con los nombres de Salado de Cuenca, Badalejo, Badalac, Badalae, Albadalejo…) el más presente en las fuentes documentales. Refiriéndose a este arroyo, que desemboca en el Guadalete junto al Monasterio de la Puente sobre el arroyo Salado (Cartuja)Cartuja, el historiador Bartolomé Gutierrez (1756) señala que:

"Tiene este referido Badalae dos puentes, una dilatada por el passo del Hato de la Carne; y otra en la atraviesa desde Cartuxa al Puente Grande, que es indispensable camino de toda la costa desde Puerto Real y Cádiz hasta Alcalá, Ximena y toda la Serranía y costas del mediterráneo, por ser este tránsito el alambique por donde deben pasar quantos fueren y vinieren de una y otra marina Atlántica y Mediterranea.”

Arroyo Salado. Puente hundido. Cañada de AlbadalejoEl primero de los puentes citado, permitía el paso del Salado en el Hato de la Carne (paraje situado en los Llanos de Caulina, en las proximidades del actual cruce de las autovías de Arcos y Sevilla). Por esta alcantarilla pasaban los caminos que se dirigían a la Torre de Melgarejo, Arcos y Bornos, casi por el mismo lugar en el que hoy se cruza este arroyo que, en años lluviosos ha llegado a arrastrar sólidos puentes (ver fotografía). El segundo de los citados, quizás el Pontón de madera. Cañada de Albadalejomás conocido después del de Cartuja (“el Puente Grande”), era la llamada “alcantarilla del Salado”, situada en un punto muy próximo, junto a Viveros Olmedo, en el que hoy cruzan este arroyo dos nuevos puentes. Los pilares de esta vieja alcantarilla que se reconstruyó en muchas ocasiones (llegando a tener dos emplazamientos, separados unas decenas de metros) todavía se conservan tal como puede verse en las fotografías que adjuntamos (1). Este puentecillo del Salado, necesario para llegar al de Cartuja y a los caminos que se dirigían a Medina, Vejer y Cádiz, fue objeto de numerosas reparaciones. De algunas de ellas nos da cuenta el historiador Joaquín Portillo en “Noches Jerezanas” quien nos informa que “… el año 1706, siendo corregidor don Andrés Santo de Rosas, y diputado del pósito don Diego Suárez de Toledo y Torres,… se Arroyo Guadajabaque. Laguna de Torroxreedificó la alcantarilla del Salado… y últimamente, por acuerdo del constitucional Ayuntamiento de 1837, siendo alcalde 1º don Juan Esteban Apalategui, se renovaron las alcantarillas del antedicho Salado y se consumó su arrecife. Empezó la obra el 17 de agosto, y se concluyó el 9 de noviembre, gastándose en tan preciosa y útil alcantarilla que tiene 80 pasos de largo, 83.193 ½ reales, siendo director el arquitecto don Manuel Zayas, y diputados don Juan Arroyo Matarrocines. Cañada del CarrilloAntonio Zalazar y don Sebastián Bénítez…”

Si el arroyo Salado drenaba los Llanos de Caulina y discurría al este de la ciudad, los arroyos de Guaxabaque y Matarrocines hacían lo propio con las tierras situadas al oeste y al sur y eran paso obligado para llegar a Rota, los Puertos o el Portal. Por esta razón se trazaron sobre ellos varios puentes. Bartolomé Gutierrez, en su “Historia de Jerez” (1756) nos informa que “… de los otros arroyos que ay en las Playas de San Telmo y camino del Puerto, tenemos en cada uno dos puentes, dos en Guadaxavaque, y dos en Mata Rosines, las unas para el camino del Puerto y las otras para el transito de las Playas por el nuevo arrezife que oy se esta haziendo como también un famoso muelle para el embarcadero y descarga de Naves y Carruages que allí Arroyo Matarrocines. Cañada del Carrilloconcurren”. Este mismo historiador, (noticia que recoge también Joaquín Portillo) da cuenta de que en 1755 comenzaron las obras del arrecife o camino que unía la ciudad con el embarcadero de El Portal y el Puerto de Santa María, a través de las playas de San Telmo. La obra fue de gran importancia y contó con la autorización y respaldo real “…para cuyo efecto vino de la Corte don Tomás Geraldino; y para costearlo, dio el rey don Fernando VI, hermano de don Carlos III, Puente sobre el arroyo Matarrocines. Camino de El Puertofacultad para que vendieran 450 caballerías de tierras de los baldios de esta ciudad; y con efecto se ejecutó con asistencia del corregidor que lo era el marqués de Alcocébar. Dicho arrecife se acabó por octubre de 1756”, como señala Portillo.

El camino atravesaba los terrenos del actual “Polígono Industrial El Portal” cruzando el arroyo de Guadajabaque (en un paraje próximo a la Depuradora) para llegar al embarcadero de El Portal. Posteriormente continuaba hacia el Puerto de las Cruces, camino de El Puerto de Santa María debiendo cruzar antes el arroyo de Matarrocines en el punto que hoy lo vemos, procedente de las faldas de la Sierra de San Cristóbal, paralelo a la Cañada del Carrillo. En este mismo lugar se construiría a mediados del siglo XIX un sólido puente de Restos antigua alcantarilla del Saladocantería (con sillares de arenisca procedentes de la cercana sierra de San Cristóbal) sobre el que cruzaba la carretera general Madrid-Cádiz, antes de que se le diese el nuevo trazado por la conocida cuesta de “Matajaca”. Este puente del Matarrocines aún puede verse bajo el renovado tablero que se colocó sobre él, estando ubicado junto a otro nuevo (de rasante más elevada) que se construyó recientemente para evitar las inundaciones que este caudaloso Restos antigua alcantarilla del Saladoarroyo sigue provocando en los años lluviosos.

Para terminar este breve recorrido por los puentes y alcantarillas próximos a la ciudad queremos referirnos a otro de los mencionados por Bartolomé Gutierréz, el que aún se mantiene (renovado y en preocupante estado de conservación) sobre el arroyo Matarrocines, en las proximidades de la viña de Matacardillo y del cortijo de Espantarrodrigo. Este puente, (sobre el que discurre hoy día una vía pecuaria, a modo de camino de servicio de la autovía de El Puerto), fue construido en el siglo XIX sustituyendo probablemente a otro de factura anterior, para acoger el nuevo camino que, por la conocida “Trocha” acortaba la distancia entre Jerez y el Puerto a través de la cuesta de Matajaca y el Puerto de Buenavista. Madoz, describiendo los caminos entre Jerez y El Puerto en 1843, y después de señalar que el principal Puente sobre el Matarrocineses el que pasaba por El Portal, señala que “también hay otro camino carretero, aunque sin concluir, desde el Puerto a Jerez, que pasa por el puerto de Buena-vista, y disminuye la distancia en uns ¾ de legua”. Por este mismo autor conocemos que “como proyecto de nuevo camino en esta provincia puede considerarse la modificación, propuesta hace más de 6 años, en la línea de carretera general comprendida entre Jerez y el Puerto de Santa María. Consiste Puente sobre el Matarrocines. (Matacardillo)en la ejecución de un trozo de carretera de más de 1 ¼ de legua de long. Desde la primera de aquellas dos ciudades, hasta empalmar con la carretera general en el punto llamado Revuelta de Buenavista a 1 y media legua de distancia de El corta entre estas dos poblaciones;evitando el considerable rodeo que da la carretera general, con el objeto de que pase por El Portal… Esta obra fue propuesta a la Dirección general de caminos y aprobada por el Gobierno, bajo el presupuesto de 1.036.700 rs. e que se reguló su costo; pero hasta ahora no se ha puesto en ejecución por carecer sin duda de los fondos necesarios para ello”.

El camino se hizo en los años posteriores y el puente de Matarrocines, que sufrió diferentes reparaciones, queda como testimonio de la importancia de esta vía de comunicación, que desplazó definitivamente a la que pasaba por El Portal. El viejo puente, al que seria necesario proteger antes de que se arruine (ya se han desplomado y perdido sus pretiles), nos muestra todavía su sólido arco de doble rosca de ladrillos colocados de canto o “a sardinel”, esto es, mostrando su lado mayor y unidos por sus caras anchas y en disposición radial.


Ver VIEJOS PUENTES EN VIEJOS CAMINOS. Puentes en torno a Jerez en un mapa más grande

Semioculto por los tarajes y los carrizos, con el telón de fondo de la Sierra de San Cristóbal, las viñas de Matacardillo y las tierras bajas encharcables de Espantarrodrigo, el modesto puente del arroyo de Matarrocines ha sobrevivido al paso de los tiempos y a los embates de las arroyadas. A lo que no podrá vencer será a los ataques de las excavadoras que en una reciente limpieza del cauce del arroyo han destruido parte de su arcada. A eso y a la desidia de quienes debieran protegerlo.

Para saber más:
- Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. MADOZ. Tomo CADIZ. Edición facsímil. Ámbito Ediciones. Salamanca, 1986. pp. 79 y 85.
- Gutiérrez , Bartolomé.: Historia del estado presente y antiguo de la mui noble y mui leal ciudad de Xerez de la Frontera, Edición facsimil. BUC. Ayuntamiento de Jerez, 1989, vol I P. 47-48.
- Portillo, Joaquín.: Noches Jerezanas. Tomo I, p.98 y p. 153. Jerez. 1839.
Para todo lo relacionado con las obras públicas en el Siglo XVIII recomendamos la lectura de Arquitectura y Urbanismo en el jerez del Siglo XVIII, de Fernando Aroca Vicenti. C.U.E.S.-Caja San Fernando. Jerez 2002 y en especial el Cap. III, 4. pp. 149-159.


(1) Agradecemos a nuestro amigo Emiliano Mellado Álvarez, quien conoce como pocos el Guadalete, las pistas para la localización de los restos de la antigua alcantarilla del Salado, y a José Castro González, el que nos haya permitido acceder a través de su propiedad para poder fotografiarlos.

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1 comentarios:

Satie dijo...

Tengo una debilidad confesa por los puentes de piedra, que habléis de ellos me llena de alegría.

 
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