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Por la Serranía de Grazalema tras los escenarios de la Batalla de Guadalete


Serranía de Grazalema desde 'Las Anderas'
Siguiendo con los artículos en conmemoración de los XIII siglos de la Batalla de Guadalete traemos aquí una curiosa versión que sitúa el lugar de la contienda en los parajes serranos donde se encuentra el nacimiento del río y de sus principales afluentes. Rafael Vargas Villalón, en su blog “Setenil Rural”, dio cuenta de las propuestas de los historiadores Ricardo Burguete y Jerónimo Bécker, quienes hace casi cien años defendieron el emplazamiento de aquella trascendental batalla de 711 en “las fuentes del Guadalete”.

Durante el siglo XIX, las tesis tradicionales sobre el lugar de la confrontación entre las tropas de Rodrigo y Tariq van a verse cuestionadas. Tras la traducción de la obra de Al-Maqqari, el Pascual de Gayangos y Arcehistoriador y arabista español Pascual Gayangos fue el primero –ya en 1840- en apuntar dudas acerca de que la famosa batalla hubiese tenido lugar a orillas del Guadalete, tal como la historiografía clásica había ya asentado. En esta misma línea se pronunciaron años después el arabista holandés Reinhart Dozy (1860), en sus estudios de la crónica bereber del s. XI conocida como Ajbar Machmua, así como Emilio Lafuente (1867), o los hermanos José y Manuel Oliver Hurtado, quienes basándose en distintas fuentes árabes plantean abiertamente que la famosa batalla se libró junto a la laguna de la Janda y el río Barbate, en su conocido trabajo “La batalla de Vejer o del lago de la Janda, comúnmente llamada del Guadalete” (1869), de cuyos argumentos nos ocuparemos en un próximo artículo. Esta misma opinión fue sostenida por el prestigioso ingeniero y arabista Eduardo Saavedra (al que debemos el faro de Chipiona) quien, con la publicación de su obra “Estudio sobre la invasión de los árabes en España” (1891), dio el espaldarazo definitivo a la tesis del emplazamiento de La Janda para la batalla entre musulmanes y visigodos.

Ricardo Burguete ReparazNo es de extrañar por ello que, cuando el mundo académico ya apostaba abiertamente por estos planteamientos resultara, cuando menos llamativa, la publicación de una nueva propuesta para la localización de la Batalla de Guadalete. Su autor, el prestigioso militar e historiador Ricardo Burguete Reparaz, héroe de la Guerra de África y condecorado con la cruz laureada de San Fernando, aportaba una visión original sumando a las fuentes literarias e históricas la visión de la estrategia militar, de los probables planteamientos bélicos de la contienda, realizados tras recorrer buena parte de la provincia de Cádiz y de las serranías de Málaga y Sevilla en busca de los posibles escenarios de la batalla.

En 1915 publica sus ideas en un trabajo que lleva por título “Rectificaciones históricas de Guadalete á Covadonga, y primer siglo de la reconquista de Asturias. Ensayo de un nuevo método de investigación é instrumento de comprobaciones para el estudio de la historia”, donde se apunta a la zona de cabecera de la cuenca del Guadalete, en el entorno de las serranías de Grazalema, Ronda y Algámitas como los probables lugares donde e enfrentaron Tariq y Rodrigo.

Jerónimo Bécker y GonzálezLas tesis de Burguete encontraron un significado propagandista en el historiador y diplomático Jerónimo Bécker y González, quien como miembro de la Real Academia de la Historia, defendió en un argumentado artículo que publica en el Boletín de esta institución (1916), la opinión de Burguete a favor de considerar las serranías donde nace el Guadalete y sus principales afluentes como un escenario mucho más acorde con la lógica militar que el propuesto por los defensores de la Laguna de la Janda como emplazamiento de la batalla. Dejemos que Becker desgrane estas ideas de Burguete:

“Tras hacer un estudio detenido de las crónicas latinas… y árabes… señalando las diferencias y las contradicciones que entre unas y otras se advierten, el Sr. Burguete ha recorrido el terreno, y tratando de ajustar á éste los relatos de los hechos, ha sacado la consecuencia de que el encuentro entre el monarca visigodo y el caudillo musulmán debió tener lugar, y tuvo lugar, seguramente, en las orillas de uno de los tres brazos del Guadalete, que es el camino más accesible, y por tanto el más militar, para penetrar en el enorme macizo montañoso conocido con el nombre de Serranía de Ronda, que forma un formidable baluarte constituido por la naturaleza…”

Al comentar Becquer la opinión de Burguete, guiado por la lógica militar, descartando la posibilidad de que el escenario fuese la Laguna de la Janda y los alrededores del Barbate, apunta:

Sierra de Grazalema-Algodonales desde 'El Terril'
“Desembarcado Tarik en Gibraltrar, si su objetivo era abrir la campaña en dirección recta á Córdoba, habría sido un desatino el encaminarse hacia el Barbate y lago de la Janda, porque dejando á su derecha y á retaguardia en parte el macizo montañoso de la Serranía, se exponía á que lo ocupase Don Rodrigo, en cuyo caso se habría visto aquél precisado á retroceder y se hubiese encontrado bloqueado en el Peñón. Gibraltar sólo carece de valor, si la Serranía está ocupada y fortificada; pero si la Serranía está abandonada y desmantelada, Gibraltar tiene un valor incalculable.

Mesas de 'Ronda La ViejaQue Tarik, al encontrar abandonada la Serranía se apresuró á ocuparla, lo demuestra el camino que siguió luego Don Rodrigo. Si aquél hubiese situado su ejército en las orillas del lago de la Janda, los visigodos, al llegar á término de Medinasidonia, no hubieran tenido más que tomar el camino alto de todos los tiempos que conduce á Alcalá de los Gazules y á Algeciras, envolviendo y rebasando la línea de Tarik, el cual se hubiese visto obligado á retirarse precipitadamente y á encerrarse en Algeciras ó en Gibraltar. Pero como Tarik estaba en la Serranía, Don Rodrigo no tenía más remedio que atacarlo en ésta; y como para apoderarse de un macizo montañoso no hay otro recurso que el de asediarlo por sus más anchas entradas y atacarlo ascendiendo con diversas columnas combinadas para obligar al enemigo á extender el frente, debilitándolo, Don Rodrigo, viniendo de Córdoba, no podía aventurarse á forzar el paso por los desfiladeros que desde El Margen (Almargen), por Teba y Cañete, conduce á las Mesas de Setenil; ni a Peñón de Algamitaatravesar los Gaitanes para embestir el frente oriental de la ciudadela de Ronda, y no le quedaba otro recurso que operar por el frente occidental en su parte norte, utilizando el amplio y accidentado portillo existente entre la prolongación del Peñón de Algamita por las sierras dé las Veguas (Yeguas) y de Algodonales, y la Sierra de Grazalema, en cuyo portillo nace, en tres brazos, el famoso Guadalete. "


Después de recorrer detenidamente el terreno, Burguete, gran estratega militar además de historiador concluye que: “Y esto es, indudablemente, lo que hizo Don Rodrigo, atacando por ese portillo, que le permitía operar con tres columnas en combinación que se apoyasen y flanqueasen para atacar, envolver y romper á un tiempo por un flanco y por el centro la línea de defensa de Tarik, que se extendía, sin duda alguna, desde las mesetas de Setenil al cerro de San Cristóbal, en Grazalema, es decir la línea de fuentes del Guadalete; y debía estar ahí la línea de defensa, porque los musulmanes no podían esperar ser atacados por otra parte viniendo Don Rodrigo desde Córdoba. Así se explica también que Tarik pidiese urgentemente refuerzos á Muza, pues la defensa de las altas mesetas de la Serranía de Ronda exige una guarnición proporcionada á su magnitud.”

Vista panorámica de Setenil de las Bodegas
“Realizándose así por parte de Don Rodrigo la operación, que en el lenguaje de la ciencia militar moderna podría llamarse «ruptura operativa», se explica que diversas crónicas arábigas digan que la batalla duró de cuatro á ocho días, pues indudablemente al ascender los visigodos por las orillas de los tres brazos del Guadalete, se verían precisados á sostener durante varios días diversos combates, porque Tarik saldría á cerrarles el paso en las estrechuras para ceder lentamente con defensa obstinada en los recuestos de la montaña, hasta que se produjo la traición que ocasionó la derrota de Don Rodrigo.

Pico de San Cristóbal - Sierra de GrazalemaPero la batalla no habría podido durar, no ya ocho días, como dicen algunos cronistas, ni siquiera cuatro, como afirman otros, si se hubiese librado en las inmediaciones de la laguna de la Janda, terreno ligeramente ondulado en el cual, sobre ser pequeño para el número de combatientes, las armas que entonces se usaban y la diferencia de fuerzas entre moros y cristianos, hacían imposible un combate de semejante duración. Y no se diga, como he oído afirmar á persona muy competente, que el encuentro comenzó en la laguna de la Janda, y que Don Rodrigo se fué retirando hasta sufrir la derrota definitiva en las orillas del Guadalete; porque esto contradice un aserto en el cual convienen todos: que la batalla se iba desarrollando en sentido favorable á los visigodos, hasta que se produjo la traición de los witizianos. Para que Don Rodrigo se hubiese ido retirando desde la laguna de la Janda, pretendiendo buscar refugio en la Serranía por el portillo del Guadalete, era preciso que desde el primer momento la suerte de las armas le hubiese sido adversa, pues nadie se bate

Grazalema
en retirada cuando va venciendo. Además, se olvida que en las inmediaciones de la laguna de la Janda todo favorecía á Don Rodrigo, que no sólo tenía fuerzas mucho más numerosas que las de Tarik, sino que contaba con abundante caballería, de la que carecían los musulmanes, y que éstos no eran árabes, sino bereberes, más acostumbrados á la guerra de montañas que á luchar en campo abierto: otra razón para creer que Tarik, en cuanto desembarcó, debió apresurarse á ocupar la Serranía.

No se sabe de ciencia cierta en qué parte de la línea de batalla cumplieron los witizianos su compromiso de abandonar á Don Rodrigo y revolverse contra él, y no parece verosímil que se El Peñón de Zaframagón visto desde la Sierra de Líjarconfiase á parientes cercanos de Witiza el mando de las columnas que formaban las alas derecha é izquierda del ejército real; pero el terreno dice que la columna que avanzaba por Zaframagón, que correspondía al brazo tercero del Guadalete, debió ser la que consumó la traición, pues siendo aquélla la destinada á envolver, se explicaría perfectamente que al trocarse en enemiga los visigodos fuesen rechazados en la hondonada que forma el río entre Puerto Serrano y Villamartín.

De este modo, acoplando á los accidentes del terreno la versión por unos y otros aceptada, procura el Sr. Burguete demostrar su tesis; y si, como dice Saavedra, donde falta el hecho positivo y comprobado, debe llenar el hueco la conjetura racional, dejando á un lado entusiasmos patrióticos, armonías sistemáticas ú opiniones admitidas por autoridad constante, si ha de ser desechado lo imposible ó contradictorio, pero buscando el sitio adecuado de donde lo haya arrancado la vulgar inadvertencia, claro es que, cuando menos, hay que otorgar a los asertos del Sr. Burguete una gran consideración. Lógica y racionalmente pensando, con un criterio estrictamente geográfico-militar, hay que admitir que la batalla se dio en el tercer brazo del Guadalete, y no debió darse en ninguna otra parte; pero ¿tenemos la seguridad de que Tarik y Don Rodrigo se atuvieron á los dictados de la estrategia? No, esa seguridad no existe, y no existiendo puede sospecharse que Tarik, encontrando abandonada la Serranía, no la ocupó, y que teniendo fuerzas muy nferiores á las

Sierra del Tablón - El Terril
de su adversario, no vaciló en aceptar el combate en un terreno que le era desfavorable; como puede sospecharse también, que Don Rodrigo, pudiendo realizar, un movimiento envolvente, que hubiese obligado á retirarse á los moros, prefirió atacar de frente. Porque toda esta serie de errores, cometidos por una y otra parte, es preciso admitir para creer que la batalla se dio en el lago de la Janda.

Y no se diga, para justificar esa supuesta ó efectiva conducta de Tarik, que éste contaba con la traición: un caudillo medianamente prudente no puede arriesgar su ejército por la esperanza de que una parte de los enemigos abandone sus banderas. En la Serranía, si la traición no se consumaba, habría podido irse retirando poco á poco hasta encerrarse en Gibraltar: en la Janda, sin la traición de Sisberto, estaba perdido. Sin embargo, admitimos que esos errores pudieron cometerse, y por tanto no aceptamos de plano la explicación del Sr. Burguete. Nos parece muy verosímil, muy lógica, pero nada más de momento.”

Vista de la Sierra Líjar desde Zahara
Como ven, la Batalla de Guadalete y su escenario, fueron objeto de numerosos estudios y debates académicos que en buena parte no han sido resueltos todavía, XIII siglos después, como veremos en otros artículos.

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26 de julio de 711: XIII siglos de la Batalla de Guadalete


Río Guadalete
Al modo en el que tradicionalmente se da cuenta de las grandes efemérides, podemos afirmar que “tal día como hoy”, hace 1300 años, el 26 de julio del año 711, las tropas musulmanas de Tariq Ibn Ziyad derrotaron al ejército visigodo de Rodrigo en la conocida como Batalla de Guadalete.

Sin embargo, a pesar de lo rotundo de la cifra –trece siglos- y de la trascendencia de aquel episodio histórico, llama la atención que en un tiempo tan propenso a recordar aniversarios y centenarios de todo tipo de eventos, se haya ignorado prácticamente la evocación de los Ejércitos cristiano y musulmánsucesos de 711 y, lo que es más importante, de su significación. Basta comprobar el escaso eco mediático que ha tenido esta singular conmemoración a la que tampoco parece haberse prestado mucho interés desde el ámbito académico, si dejamos a un lado la honrosa excepción del Centro de Estudios Históricos Jerezanos que ha dedicado este año sus Jornadas de Historia de Jerez a la “revisión histórica del Jerez andalusí en la conmemoración de la Batalla de Guadalete”.

Desde "entornoajerez" también hemos venido ocupándonos de ello en este último año ya que, por muchas razones, creemos que los acontecimientos a los que nos referimos pueden calificarse de “históricos” en el más pleno sentido de la palabra, habida cuenta de la gran repercusión que Tarikpara la Historia (con mayúsculas) de nuestro país y de buena parte del ámbito mediterráneo tuvieron aquellos hechos. A todo ello hay que sumar un dato de gran relevancia para nuestro entorno inmediato y es que, con independencia de la controversia académica sobre el escenario físico en el que tuvo lugar aquel renombrado episodio histórico que se saldó con la desaparición de la Hispania visigoda y el nacimiento del al-Ándalus musulmán, en la historiografía tradicional este hecho es conocido como “Batalla de Guadalete” y está ya para siempre vinculado estrechamente con nuestro territorio cercano y con nuestros paisajes.

Don RodrigoComo cuentan los historiadores, todo empezó en las últimas décadas del siglo VII. Tras vencer a las tribus beréberes que habían ofrecido una fuerte resistencia a las tropas del califato omeya de Damasco, los árabes conquistaron el norte de África llegando con sus ejércitos al Atlántico antes de que la Hégira cumpliera su primer siglo. Faltaba ya muy poco para que el siguiente objetivo de la imparable expansión musulmana –apoderarse de al-Andalus- se lograra. Sin entrar ahora en las motivaciones de la ocupación árabe de la Península Ibérica ni en los ya conocidos hechos históricos que la precedieron y rodearon, creemos que la Batalla de Guadalete es uno de los hitos que de manera más determinante ha marcado la historia de España.

Desembarco de TarikLa escasez de datos que sobre la contienda aportan las fuentes árabes y las crónicas cristianas, así como la superposición de los mitos y leyendas con los hechos históricos, reclama aún un gran esfuerzo investigador para dar respuesta a los numerosos interrogantes aún no resueltos en relación con la Batalla de Guadalete y al conocimiento del contexto histórico en el que se enmarca. Otro tanto sucede con los perfiles de sus principales protagonistas entre los que sobresalen Musa, Tarif, Táriq, Don Rodrigo, el conde Don Julian y su hija Florinda (tal vez una figura de leyenda), los hijos de Witiza y sus hermanos Oppas y Sisberto, Teodomiro… personajes todos que precisan de una profunda y rigurosa revisión histórica.

Río Guadalete
En los movimientos preparativos de la intervención parece estar una primera expedición en 710 al mando del bereber Tarif ben Malik (Abu Zar´a Tarif en otras fuentes) para inspeccionar el territorio, a la que se refieren diferentes historiadores árabes. A ella seguirían, en una operación que tuvo lugar a lo largo del mes de Rayab del año 92 H. o del mes de Shaban (abril o mayo de 711), las tropas de Tariq ibn Ziyad, gobernador de Tánger, enviado por el wali de la región, Musa ibn Nusayr. Tariq fue desembarcando tropas al abrigo del monte que luego tomaría su nombre, Yabal Tariq (Gibraltar), hasta conformar una fuerza militar con la que emprender la Río Barbateconquista de al-Andalus. Apenas dos meses después, los ejércitos de Tariq y de Rodrigo se van a enfrentar en un lugar indeterminado entre el Campo de Gibraltar y el valle del Guadalete el 19 de julio de 711 (28 de Ramadán del 92 H.), en un duro y prolongado combate que una semana después, el 26 de julio (5 de Sawwal del 92 H.), se saldará a favor de los musulmanes.

El lugar exacto donde tuvo lugar aquella confrontación histórica, al igual que la duración y el desarrollo de la misma o el número de contendientes por uno y otro bando, son objeto de debate por los historiadores toda vez que las fuentes documentales árabes y cristianas son, en muchos puntos, algo confusas y aún contradictorias. Entre los escenarios que se proponen en distintas crónicas y fuentes clásicas, además del Guadalete, figuran el río Barbate, la Laguna de La Janda, las inmediaciones de Vejer, los alrededores de

Río Guadalete
Medina Sidonia, las orillas del Guadarranque, o las de un “lago” o “laguna” sin determinar.
Sobra decir que los emplazamientos propuestos por los autores locales que en los últimos cinco siglos han escrito sobre Historia de Jerez (Llanos de Caulina, Llanos de La Ina, alrededores de La Cartuja y Lomopardo…) carecen de base científica y documental, siendo meras especulaciones escasamente fundamentadas.

Sea como fuere, en la historiografía tradicional y aún en el imaginario colectivo, se habla siempre de la Batalla de Guadalete para aludir a este suceso histórico, que historiadores como Claudio Sánchez Albornoz, tras revisar numerosas referencias tanto en fuentes árabes como cristianas, ubican en las orillas del Wadi Lakka, el río de Lacca (antigua ciudad romana en las proximidades de la Junta de los Ríos), nuestro Guadalete.

Río Guadalete
Aunque sólo sea por la oportunidad que nos brinda la conmemoración de los “trece siglos de la Batalla de Guadalete”, creemos que la ocasión puede servir de pretexto para la revisión de lo que aquel hecho supuso en la historia de nuestro país en general y de nuestro territorio en particular y aún para el estudio y la investigación de las muchas incertidumbres que todavía existen en torno a él. De la misma manera, el contraste de nuestra historiografía tradicional con las fuentes documentales árabes puede alimentar otras reflexiones y alumbrar nuevos puntos de vista de lo que supuso un suceso histórico de tanta trascendencia como la Batalla de Guadalete. La ciudad de Jerez y sus instituciones académicas y administrativas preocupadas por la promoción de la cultura no deben dejar pasar las muchas posibilidades que ofrece la conmemoración de esta singular efemérides.

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El 711, mil trescientos años después (y III)


Queremos aquí traer otras fuentes locales y provinciales clásicas y añejas que también trataron sobre esta Batalla transcendental. Dentro de la historiografía local destaca sin lugar a dudas Fray Esteban Rallón que escribe la Historia de la Ciudad de Xerez de la Frontera a mediados del siglo XVII nos relata también estos acontecimientos:

Los hijos, parientes y amigos de Witiza que se hallaban desposeídos del reino y de las dignidades, hicieron conspiración contra el rey y… se pasaron a Ceuta, donde fueron bien recibidos… Dicen, pues, que Muza envió a España mil hombres con algunos caballos… robó los campos y se volvió al África victorioso… el año siguiente… el mismo Tarif, que con treinta mil árabes y otros cien mil hombres y trescientos caballos, volvió a pasar a España. El rey don Rodrigo echó el resto de su potencia y convocó todo el reino, haciendo plaza de armas a nuestra ciudad, cuando Tarif en Gibraltar iba recibiendo la gente que cada día le pasaba del África, y como estaban tan cerca unos de otros que no estaban distantes más de doce leguas que hay de Xerez a Gibraltar, salían de una parte y otra y tuvieron diversas escaramuzas que no pongo, por estar mezcladas con sucesos prodigiosos, como de libros de caballerías… Lo cierto es que el rey don Rodrigo bajó en persona a el Andalucía y que con la masa del ejército que había juntado de todo el reino, se atrevió a aguardar a el enemigo, junto a nuestro río Guadalete, donde se dio la más sangrienta batalla que vieron aquellos siglos y donde quedo vencido y postrada la grandeza de el reino de los godos y él salió huyendo de ella”.

Ejército cristiano y musulmánEl resto es bien conocido, el reino visigodo se derrumbó, casi sin resistencia. Sin embargo la Historia guarda algunos enigmas. Algunas crónicas dan al rey visigodo por muerto en la batalla, pero no así otras, que relatan su huida por el Faro de Cepión (Chipiona). De hecho el texto de una lápida encontrada en la ciudad portuguesa de Viseu, reza: “Aquí reposa Rodrigo, último rey de los godos”.

Los invasores tomaron la capital del reino, Toledo, donde encontraron inmensas riquezas, como describe Amid el Makin: “…En el año 93 conquistó Tarik la España y Toledo, y llevó a Walid Ben Abd-el Melik la Mesa de Soliman Ben David, que era compuesta de oro y plata, y sobre ella tres orlas de margaritas…”. La famosa Mesa de Salomón, que aparece en varias crónicas como preciado trofeo de guerra (Relación de la Conquista de España por Ebn Abdo-L-Haquem). Suponiendo que fuera la auténtica, la hallaron junto con el tesoro real. Pero en realidad lo que hallaron fue sólo una parte.

Río GuadaleteLo cierto, es que entre el año 1858 y 1861 tuvo lugar el descubrimiento de un tesoro gótico, entre ellas 8 coronas reales en Guadamur (Toledo). El lugar es conocido como fuente de Guarrazar.

La siguiente inscripción epigráfica se encontraba en la lápida, junto a la cual fue encontrado el Tesoro de Guarrazar. Pertenece a un presbítero del monasterio de Santa María de Sorbaces. Aunque la inscripción finaliza con la fecha año 731, corresponde al año 693. El tesoro fue depositado allí, entre dieciocho y diecinueve años (711-12) después de haber sido colocada la lápida, que reza: +QUISQUIS HUNC TABULE- I (USTRA) RIS TITULUM HUIS-(CERN) E LOCUM RESPICE SITUM-(PERSPIAE VIC) INUM MALUI ABERE-(LOCUM SA) C ( R ) RUM- (SACER IPSE M IN IS) TER ANNIS SEXSA- (GINTA P) EREGI TEMPORA-(VITES)- (FUN) ERE PERFUNCTUM S (AN) C (T) IS- (CO) MMENDO TUENDUM- (UT CUM) FLAMULA VORAX VE-(N) IET COMBURERE TERRAS- CET(I) BUS S(AN)C (T)ORUM MERITO- SOCIATUS RESURGAM-HIC VITE CURSO ANNO FINITO- CRISPINUS PR( E ) SB(I) T (ER) PECCATOR- IN XP(IST) I PACE QUIESCO ERA DCC- XXXI. (Texto recogido en la obra de Isabel Velázquez, Carmina Epigraphica, el Códice de Azagra).

Corona de Recesvinto (Tesoro de Guarrazar)¿Por qué los visigodos en su huida escondieron solamente 8 de las 33 coronas de sus reyes? Una probable explicación es que, aparte de Hispania, los visigodos fueron reyes a la vez del reino de Tolosa (Francia), donde llegaron a reinar 8 soberanos. Al dejar las coronas correspondientes a los reyes hispano-visigodos (25), los invasores pensaron que habían hallado todo el tesoro.

Los restos del ejército y la nobleza visigoda, antes de retirarse a las montañas del Norte, o a la Septimania gala, sólo tuvieron tiempo de ocultar al avance de los invasores, los elementos más valiosos del Tesoro (y, al mismo tiempo dejar lo suficiente para que los árabes no sospecharan nada). Entre estos elementos, estaban las coronas más valiosas (las encontradas en Guarrazar), y muy probablemente, el Tesoro del Templo de Salomón (saqueado por el emperador Tito), que continúa sin ser encontrado.

Tal vez, uno de los enigmas que ha provocado más polémica, es el emplazamiento de la batalla. Parece evidente para el historiador Claudio Sánchez Albornoz que la batalla de Guadalete ocurrió en un lugar llamadoWadi-Lakka: “…es anticientífico rechazar su testimonio sin alegar una sólida razón…”, afirma.

Emil HübnerAhora bien, ¿es el Wadi-Lakka, el Guadalete? Emil Hübner, epigrafista y arqueólogo, autor del ‘Corpus Inscriptionum Latinarum’, escribió en 1900 una carta a la Real Academia de la Historia en la cual ponía en duda que se tratara de un mismo río: “…Lacca…conservado en el del río Guadi Lacca o Guadalaque de los Arabes, el célebre Guadalete. Propongo esta confrontación con toda reserva, no pudiendo juzgar ni sobre la autenticidad de la forma árabe, ni sobre la posibilidad de su transformación en el nombre actual…”.

En 1539, Antonio de Guevara escribió sus ‘Epístolas Familiares. Concretamente, en la Letra para don Alonso de Fonseca, obispo de Burgos, presidente de las Indias, en la qual se declara por qué los reyes de Hespaña se llamanReyes Cathólicos’, aparece escrito “…junto al río Bedalac, acerca de Xerez de la Frontera… se dio la ultima y infelice batalla entre los godos que estaban en España y los árabes…en al cual el triste rey don Rodrigo fue muerto…”. Tenemos por primera vez escrito el nombre de un río distinto al Guadalete, y cuya toponimia podía coincidir con la original de la batalla.

Mapa de los Términos de Xerez de la Frontera (Zarzana. 1787)Pero tal vez la clave está en un mapa encontrado dentro de un libro del historiador jerezano Bartolomé Gutiérrez, que escribió en 1755 ‘Reflexion sobre la opinión admitida por el M. R. P. Mro. Fr. Enrique Florez que niega la identidad de Asta con Xerez de la Frontera’: Río Badalac, como se recoge en la Declaración del Mapa, que se incluye en el opúsculo del mismo autor y fecha, que se encuentra en la Biblioteca Municipal de Jerez. En 1787, Zarzana en su Mapa de los Términos de Xerez de la Frontera, lo denomina Badalejo. También aparece reflejado con el nombre Valadejo o Vadalejo en los mapas del siglo XVIII del Reino de Sevilla, de Llovet. En la actualidad lo que queda del cauce se llama Salado de Caulina. Podemos establecer una evolución toponímica desde Wadilacca a Badalac y Badalejo.

El Río del Lago o el río de la ciudad de Lacca (muy probablemente, la misma inscripción que aparece en las ánforas del monte Testaccio (Roma), hoy Los Llanos de Caulina, es una extensa llanura situada al oeste del actual Jerez. Se trataba de un antiguo estero que comunicaba un pequeño golfo marino, que en época paleohistórica se extendía por la zona de ‘Los Llanos de Caulina’, con la desembocadura del río Guadalete en el Portal. Con el transcurso del tiempo el golfo quedó cerrado, transformándose en un lago interior. Luego en una zona pantanosa, y finalmente en un pequeño arroyo. Una posible explicación es que los árabes asociaran el nombre del teatro principal de la batalla (Wadilacca) al nombre del río principal de la zona (Guadalete), por razones de proximidad geográfica, ya que el Salado de Caulina es un afluente del Guadalete.

Pero al curioso y ‘evanescente’ Badalac le dedicaremos una página más.


Alberto Manuel Cuadrado Román. CEHJ.
(Publicado en D. de Jerez, 22/03/2011)

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El 711, mil trescientos años después (II)


Harold V. Livermore escribió una obra histórica que hoy se ha convertido en uno de los clásicos de nuestra historiografía: ‘Orígenes de España y Portugal’ (trad. sp., 1988). En dicha monografía analiza de forma muy detallada los pormenores de esta batalla que bautiza nuestro suelo. Ceuta era una de las ciudades costeras en las que había gobernadores de los reyes visigodos… y ella y las de su alrededor estaban bajo el mando de un infiel… llamado Julián… La personalidad de este comes ha estado envuelta en una densa nube mítica y se ha especulado mucho acerca de si este personaje era un exarca bizantino, un ‘comes’ visigodo o un jefe bereber… Da la impresión de que fueron enviados a Muza emisarios del partido vitizano para sugerirle la posibilidad de una intervención musulmana. A este respecto hay un fragmento muy clarificador recogido en la Crónica de Ibn Al- Sabbat: “… Habían concertado (los witizanos) entrambos emprender la fuga con las dos alas del ejército cristiano cuando hubiere lugar el encuentro de Rodrigo con las huestes de los musulmanes, y decían: La gente que nos invade no tiene propósito de permanecer en nuestro país. Desean sólo capturar botín y volver a sus tierras. Quizá el que nos arrebató el trono de nuestro padre (Rodrigo), perezca en el combate y vuelva a nuestras manos el poder…” Los musulmanes pusieron dos condiciones: que el comes tuviera el dominio de Ceuta y que proporcionase los barcos para la travesía. De esta manera, los musulmanes recibían una garantía y una seguridad de que las cosas se harían secretamente… La dirección de la Desembarco de Tarikexpedición exploratoria se atribuye a Tarif Ibn Mulluk, supuesto gobernador de los bereberes de Tánger. Fue trasladado al otro lado de Estrecho en medio de la oscuridad con cien jinetes y cuatrocientos infantes. Los expedicionarios encontraron muy poca resistencia, y tras saquear algunos fundos agrícolas y pueblos cercanos al Estrecho, volvieron con el botín conseguido. Esto se supone que ocurría en julio de 710… Pero, en la primavera de 711, Tariq tenía unas fuerzas de unos 7.000 hombres. Atravesaron el Estrecho en los cuatro barcos proporcionados por el comes y el desembarco tuvo lugar el 27 de abril o en uno de esos días. Normalmente se admite que tuvo lugar en Algeciras… Desde allí, Tariq avanzó hacia el Este y el Norte… Según la ley de Wamba, todos los seniores y prelados que vivían en un entorno de ciento treinta kilómetros tenían que haber acudido a combatir al invasor… asumió la defensa el hijo de una hermana de Rodrigo llamado… Evantius… dux de Córdoba o de Sevilla. Fue derrotado y muerto, y la defensa de la Bética debió quedar desatendida hasta la llegada de Rodrigo… Sevilla debía ser partidaria de Witiza y de su familia. Las noticias debieron llegar al Norte a primeros de mayo. Rodrigo abandonó la campaña contra los vascones y marchó hacia el Sur… Mientras tanto, Tariq había escrito una carta a Muza, en la que le comunicaba haber ocupado ‘la isla’ y ‘el lago’. Daba cuenta de la inminente llegada de Rodrigo al frente de un ejército muy numeroso y pedía refuerzos. Muza le envió otros 5.000 hombres, con lo que hacía un total de 12.000. La mayor parte de los recién llegados eran de las tribus Gumara, de la región de Ceuta. Las estimaciones musulmanas de la composición del ejército de Rodrigo son muy exageradas. Así, Akhbar Majmu´a dice que lo formaban 100.000 hombres… La crónica de 754 se limita a decir que Rodrigo murió y que el ejército de los godos fue puesto en fuga. El orgullo godo se vio profundamente afectado por el hundimiento del reino de Toledo y esta discreta referencia no es quizá sorprendente. Lo que es más extraño es que los autores musulmanes no sean apenas más explícitos al narrar la victoria que les abrió las puertas de tan grandes triunfos. El Akhbar dice solamente que Rodrigo y Tariq lucharon ferozmente, pero que las alas del ejército visigodo huyeron y que el centro, tras una breve resistencia, fue finalmente derrotado y d diezmado. Rodrigo desapareció y no se sabe lo que fue de él, pues los musulmanes sólo encontraron su caballo blanco y su silla de oro adornada con rubíes y esmeraldas incrustados y un manto dorado. El precioso animal había caído en unas marismas y se supone que el rey desapareció en el fango y su cuerpo no fue encontrado… Ibn al-Athir (1160-1273)… comienza a hablar algo de la historia de los visigodos, pero la narración de la batalla se limita a un párrafo. Tuvo lugar a orillas del río Lakka, en la región de Sidonia, el 19 de julio del 711 y consistió en una serie de combates parciales que se desarrollaron a lo largo de ocho días. Dos parientes del antecesor de Rodrigo, que mandaban las alas del ejército, traicionaron al rey, suponiendo que los musulmanes se marcharían cuando Río Guadaleteestuviesen satisfechos con el botín obtenido y les dejarían el trono a ellos. Los hombres de Rodrigo fueron puestos en fuga y él mismo se ahogó en el río o en un lodazal. Ambas partes, antes de entrar en batalla abierta, tenían la costumbre de acercarse cautelosamente, acampar y estudiar el número y la disposición del enemigo. Esto puede explicar la afirmación de que la lucha duró una semana. El combate decisivo debió comenzar el 19 de julio. Tanto las fuentes cristianas como las musulmanas se refieren a la traición… Una vez tomada la decisión de traicionar a Rodrigo, no era necesario que se produjese más que una simple escaramuza. Incluso el lugar de la lucha es poco seguro. Los escritores musulmanes lo sitúan ‘cerca de Sidonia’, o ‘en la región de Sidonia’. Vado de Sera (Río Guadalete)(En el relato de Arib Ben Said en el Mujta de Al-Tabari se dice: “… Avanzó la hueste (de Rodrigo) hasta descender al Wadi Lakka, en la Cora de Saduna. Tuvo lugar el encuentro el domingo final del mes de Ramadán (19 de julio del 711)…”. En lo que coincide con otros autores; por tanto sí estamos bastante informados sobre el lugar concreto de la batalla). Debió ser en o cerca de la calzada principal que unía al Sur con Córdoba. (Juan Abellán Pérez, en Las vías de comunicación gaditanas en el siglo XIII, nos dice que la principal arteria de comunicación en la provincia de Cádiz, descrita por Idrisi, cruzaba el Guadalete por el Vado de Sera). Pascual de Gayangos y ArceDurante mucho tiempo se ha tenido como emplazamiento admitido el… Guadalete. Pero los arabistas del siglo XIX observaron en el Akhbar que la batalla tuvo lugar cerca de un lago y de que la forma Wadi Lakka, de donde se pensaba provenía Guadalete, tenía otra paralela en Wadi Bakka; Gayangos llegó a la conclusión de que el único lago de la región era la laguna de la Janda, y Dozy identificó el río con el Salado… En tiempos más recientes, Sánchez-Albornoz ha demostrado que existen razones de peso para preferir la lectura Wadi Lakka, cuyo nombre proviene de un asentamiento púnico o romano, Lacca: Reinhart Pieter Anne Dozysegún al-Himyari, este lugar era una fundación romana en la región de Sidonia… y Rodrigo fue derrotado y muerto cerca de su río. De esta manera se ha visto rehabilitada la tesis del emplazamiento tradicional de Guadalete… Rodrigo… anteriormente había sido jefe de caballería, y él y su guardia iban evidentemente a caballo, aunque no sabemos si luchaban a caballo. Los bereberes eran casi todos de a pie, tras la batalla, se dice, capturaron tantos caballos que casi todos salieron del campo montados’. Esto es lo que nos dice un clásico de la historiografía moderna sobre tan importante y confuso acontecimiento.

Al emplazamiento de la batalla nos referiremos en un próximo artículo.

Alberto Manuel Cuadrado Román. CEHJ.
(Publicado en D. de Jerez, 15/03/2011)

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El 711, mil trescientos años después (I)


Continuando con nuestra serie de artículos para conmemorar los XIII siglos de la Batalla de Guadalete, traemos hoy el interesante trabajo de nuestro compañero del CEHJ, Alberto Manuel Cuadrado Román, (quien nos ha facilitado amablemente el texto) en el que se aportan fuentes documentales que nos ayudan a conocer mejor este episodio trascendental de nuestra historia.

Don Rodrigo“Uno de los más importantes acontecimientos de la historia de España ocurre en nuestro suelo. En el año 711, las huestes visigodas de don Rodrigo son derrotadas por un ejército musulmán proveniente del Norte de África, con un contingente de tropa, en su inmensa mayoría, de procedencia bereber y árabe. Esta derrota supone la desaparición de la monarquía Hispano-visigoda y la llegada de un nuevo pueblo con una nueva religión y una nueva cultura. La Edad Media española tiene un nuevo sello de identidad, que la diferencia del Medievo del resto del continente. Los visigodos, asentados ya durante tres siglos en lo que fue la provincia romana de Hispania, mantenían una gran inestabilidad política debido a las continuas disputas nobiliarias. Este elemento fue decisivo en la marcha de los acontecimientos.

Río GuadaleteY aconteció una épica batalla en nuestra tierra. La tradición la ha bautizado con el nombre de Batalla del Guadalete, ya que, según ésta, tuvo lugar en las orillas de este río en algún lugar del término jerezano. Como es bien sabido, la tradición, la leyenda y la historia a menudo se enfrentan y provocan un amplio y dilatado debate entre investigadores, estudiosos y aficionados a la historia; por ello, también esta ‘batalla de batallas’ de la historia de España ha recibido el nombre de ‘Batalla de la Janda’, puesto que no son pocos los especialistas que aseguran que fue en las orillas de este lago donde aconteció el enfrentamiento. Trataremos, en la medida de lo posible, de aportar un poco de luz sobre los hechos que acontecieron, a través de varios artículos, valiéndonos de las fuentes tanto árabes Rey Rodrigo (Eugène Delacroix)como cristianas, inmediatamente posteriores a la conquista de buena parte de la Península, que describen con todo lujo de detalles la batalla.

Hay un libro, poco conocido, escrito por Simón de la Rosa y López, catedrático de la Universidad de Sevilla, en el año 1911, y que lleva por título: ‘El lugar en que se dio la batalla del Guadalete’. En dicho libro escribe lo que será para nosotros la tesis principal de nuestros artículos. En la página 8 dice lo que sigue: “…sentaremos como un hecho que la batalla del Guadalete se dio junto a Jerez de la Frontera, a orillas de su expresado río, el 19 de julio de 711 de Jesucristo, si es cierta la fecha que le señalan los mejor informados en la materia…”.

Las fuentes que tenemos son las crónicas de los escritores cristianos y las crónicas y libros árabes, entre ellas están las que fueron inventariadas por Casiri en la Bibliotheca Escurialensis. Veamos cómo refieren el hecho las crónicas árabes. Dice Al Himyari en el Kitab Al Rawd Al-Mijtar, 340: “…Lakko. Ciudad de Al-Ándalus en el territorio de Sidonia. A orilla del río de esta, el rey de Al- Andalus, Rodrigo, a la cabeza de sus tropas cristianas, se encontró con Tariq Ben Ziyad acompañado de sus contingentes musulmanes el domingo 28 Ramadan del año 92 de la Hégira (19 de Julio de Río Guadalete711)…”. Este fragmento está extraído del libro de Juan Abellán Pérez ‘El Cádiz islámico’, UCA, 1996.

El propio historiador sirio-maronita Casiri recoge en la crónica de Aben Aljatib: “…El río Led, del distrito de Jerez... ” (Casiri,II.183). Al Idrisi, traducido por Conde, también lo recoge en su ‘Dikru ál-Ándalus’ (Descripción de España). Este geógrafo del siglo XII escribe: “…salió contra las hueste musulmanas, y peleó con ellas Edhrik, rey de Arrum, y fue con él el combate sobre Nahr-led de los términos de Xeris, y fue muerto en ella, y se consiguió la conquista del Andalus…”. Edhrik es, desde luego, Rodrigo. Arrum, significa Grecia. Genéricamente, todo lo occidental. Xeris es Jerez. El término Nahr, significaría, en bereber río.

Lamento de Rodrigo (Dibujo de Henry Warren)En su ‘Conquista de España por los Árabes’, escrita por Al Makkari, tomo 1.º, página 156 y ss., escribe: “…El ejército de Rodrigo constaba de 100.000 hombres, frente a los 12.000 combatientes de Tarik. Con ellos estaba Julián, conde de Ceuta, con sus tropas. Cuéntase que cuando estuvieron próximos los dos ejércitos, los hijos de Witiza, se concertaron para hacer traición a Rodrigo, diciéndole (a Tarik) que aquel (Rodrigo) había usurpado el trono de su padre, prometiendo que se pasarían a él en el momento del combate. El encuentro fue a orillas del Guadalete, distrito de Sidonia, en Julio del 711. Encontráronse los dos ejércitos en el lago, y combatieron reciamente, hasta que las alas derecha e izquierda del de Rodrigo, que estaban al mando de los hijos de Witiza, emprendieron la fuga. El centro, en que estaba Rodrigo resistió un poco, hasta que se desmoronó. Los musulmanes los persiguieron, causándoles gran matanza. Perdióse la huella de Rodrigo, y nada se supo de él; sólo encontraron su caballo que tenía una silla de oro, con rubíes y esmeraldas…”.

Río GuadaleteEn el ‘Ajbar Machmuá’, obra anónima de lsigloXI (antes conocida como el Anónimo de París): ‘… Encontráronse Rodrigo y Tarik, que había permanecido en Algeciras, en un lugar llamado El Lago, y pelearon encarnizadamente; mas las alas derechas e izquierdas, al mando de Sisberto y Obba (Opas), dieron a huir, y aunque el centro resistió algún tanto, al cabo Rodrigo fue derrotado… el 28 de Ramadhan y concluyó el 5 de Xawel (19-26 de Julio)…’. Entre las Crónicas medievales cristianas (Cronicones): 1, La Crónica de Isidoro de Beja, llamado el Pacense, o Pax Julia, escrito hacia el 750. 2, Texto del continuador del Biclarense (724). 3, Texto de PabloDiácono (mediados del siglo VIII). 4, Texto de De Sebastián De Salamanca (870) . 5, Crónica del monje de Albelda ( Albeldense). 6, La crónica de Vulsa. 7, Texto Moissiacense. 8, Texto del Anónimo Lusitano (mitad del siglo XII). 9, Texto del Monje de Silos (mediados del Rodrigo Jiménez de Radasiglo XI). 10, Texto de Lucas de Tuy. El contenido de estos textos coincide básicamente en la descripción que de la batalla hacen las fuentes árabes.

Destaca sin lugar a dudas como primera obra histórica, considerada como tal, basada en hechos y no en leyendas, El Códice de Toledo. También es conocido como la Historia Gótica y el Cronicón Toledano. Su verdadero nombre es De Rebus Hispaniae. Esta obra fue escrita por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, en el siglo XIII, hacia 1243. Y dice lo siguiente: (1. III, c. 20) ‘Cumque venissent ad fluvium qui Guadalete dicitur, prope Assidoniam quae nunc Xerez dicitur.’ ([Vino -el rey Rodrigo- con su ejército para resistir a los moros] y cuando llegó al río que se llama Guadalete, cerca de Asidona, que ahora se llama Jerez).

Frente a los historiadores que sitúan la batalla en Guadalete, otra corriente de historiadores: Gayangos que traduce la crónica de Al Razi (Crónica del moro Rasis), Saavedra, y sobre todo, Reinhart Dozy, la sitúan en La Janda (Barbate). Basándose en la Claudio Sánchez-Albornoztraducción de algunos cronistas de la palabra, ‘Wadi-Becca’, Dozy, en el manuscrito de Leiden (1848), de Ebn Ádzari, ‘Historia de España y África, y en su Historia de los musulmanes de España’, la sitúa en el río Salado (Barbate). También lo hace Miguel Mancheño y Olivares en su libro ‘La Batalla del Barbate’, (1899).

Otra moderna corriente de historiadores son ‘negacionistas’. Es decir, sostienen que la batalla nunca tuvo lugar. El historiador Claudio Sánchez-Albornoz, en sus ‘Estudios Polémicos’ (1979), escribe que“…Táriq y Rodrigo lucharon en el Wádi Lakka, o lo que es igual, en el Guadalete…”. Para ello enumera a los historiadores y cronistas árabes en los que basa su afirmación (Al-Wáqidi, Ibn Habíb, Ahmád al-Rázi, Ibn al-Qutiya, Ibn Hayyán, Ibn al-Atór, Ibnal-Abbár, Ibn Ïdári, Al-Nuwayrí, Ibn al-Jaatíb, Al-Himyarï y Al- Maqqarï). Parece evidente que la Batalla de Guadalete, ocurrió en un lugar llamado Wádi-Lakka. Osea el río del Lago o el río de Lacca. Sobre esta batalla, trataremos ampliamente en el próximo artículo”.

Alberto Manuel Cuadrado Román. CEHJ.
(Publicado en D. de Jerez, 08/03/2011)

Otros artículos sobre La Batalla de Guadalete publicados en "entornoajerez"

26 de Julio de 2011: TRECE SIGLOS de la Batalla de Guadalete.
Inicio de la “cuenta atrás” para una singular efemérides.


En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Visigodo, han alcanzado las tropas del Islam sus primeros objetivos militares. La conquista de Al-Andalus ha comenzado”. Firmado por Táriq Ibn Ziyad, jefe del Ejército Musulmán, el 26 de Julio de 711 a orillas del Wadi Lakka.

Permítasenos esta pequeña licencia que, a imitación del que fuera el último parte de la Guerra Civil Española, nos sirve de pretexto para recrear el que pudiera ser el primer episodio de una guerra que duró casi ocho siglos.

Todo empezó en las últimas décadas del siglo VII. Tras vencer a las tribus beréberes que habían ofrecido una fuerte resistencia a las tropas del califato omeya de Damasco, los árabes conquistaron el norte de África llegando con sus ejércitos al Atlántico antes de que la Hégira cumpliera su primer siglo. Faltaba ya muy poco para que el siguiente objetivo de la imparable expansión musulmana –apoderarse de al-Andalus- se lograra. Sin entrar ahora en las motivaciones de la invasión árabe de la Península Ibérica ni en los ya conocidos hechos históricos que la precedieron, queremos centrar la atención en uno de los hitos que de manera más determinante ha marcado la historia de España: la batalla de Guadalete.

En los orígenes de este episodio se confunden los mitos y las leyendas con los hechos históricos que tienen como principales protagonistas a Musa, Tarif, Táriq, Don Rodrigo, el conde Don Julian y su hija Florinda, los hijos de Witiza… Tras una primera expedición de Tarif, diferentes historiadores árabes refieren que a lo largo del mes de Rayab del año 92 H., o del mes de Shaban (abril o mayo de 711 d. de C.) Táriq Ibn Ziyad, gobernador de Tánger, siguiendo las instrucciones del wali de la región, Musa ibn Nusayr, fue desembarcando tropas al abrigo del monte que luego tomaría su nombre, Yabal Tariq (Gibraltar), hasta conformar una fuerza militar con la que emprender la conquista de al-Andalus. Apenas dos meses después, las tropas de Táriq y las de Rodrigo se van a enfrentar a orillas del Guadalete, el 19 de julio de 711, en un duro y prolongado combate que una semana después, el 26 de julio, se saldará a favor de los musulmanes.

“Tal día como hoy… hace 1299 años”

Hemos abandonado enseguida la tentación de comenzar este post con esa entradilla tan usual en las efemérides. Pero nos la vamos a guardar para dentro de un año por que la ocasión lo merece. Será entonces, el 26 de julio de 2011, cuando se cumplan trece siglos de la “madre de todas las batallas”, la más renombrada y decisiva de cuantas se han librado en nuestro territorio y en nuestro país: la batalla de Guadalete.

Dejamos para otra ocasión la larga controversia académica sobre el lugar exacto donde tuvo lugar aquella confrontación histórica, aquel “choque de civilizaciones” (como dirían ahora los políticamente correctos) que supuso la desaparición de la Hispania visigoda. El río Barbate, la Laguna de La Janda, las inmediaciones de Vejer o Medina, los alrededores de Cartagena, los campos de Sangonera, en Murcia... han sido otros tantos escenarios donde los historiadores han querido ubicar esta decisiva contienda.

Sea como fuere, en la historiografía tradicional y aún en el imaginario colectivo, se habla siempre de la batalla de Guadalete para aludir a este suceso histórico del que existen numerosas referencias tanto en fuentes árabes como cristianas, y que historiadores como Claudio Sánchez Albornoz ubican en las orillas del Wadi Lakka, el río de Lacca (antigua ciudad romana en las proximidades de la Junta de los Ríos), nuestro Guadalete.

Aunque sólo sea por la rotundidad de las cifras, creemos que la conmemoración de los “trece siglos de la batalla de Guadalete” puede servir de pretexto para la reflexión de lo que aquel hecho supuso en la historia de nuestro país en general y de nuestro territorio en particular y aún para la revisión histórica de las muchas incertidumbres que todavía existen en torno a él. De la misma manera, el contraste de nuestra historiografía tradicional con las fuentes árabes puede alimentar otras reflexiones y alumbrar nuevos puntos de vista de lo que supuso un hecho histórico de tanta trascendencia como la batalla de Guadalete.

Modestamente, desde esta ventana de “entornoajerez”, sugerimos a las instancias académicas (UCA, CEHJ, Academia de San Dionisio, Ateneo de Jerez…) institucionales y administrativas de nuestra ciudad la posibilidad de que, con un año por delante, pueda utilizarse esta singular e importante efemérides para organizar en Jerez diferentes actos en torno a los “Trece siglos de la batalla de Guadalete”. Por nuestra parte, a lo largo de este año que resta para la citada conmemoración iremos trayendo algunas páginas de nuestra historiografía local y nacional, del romancero tradicional, sí como referencias de fuentes árabes que, a modo de “ilustraciones”, contribuyan también a recordarla.


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