30 septiembre 2011


Jerezanos para la historia, nuevo libro de Antonio Mariscal


El próximo jueves 6 de octubre, a las 20.30 horas, se presenta en la Sala Compañía de Jerez el nuevo libro de Antonio Mariscal Trujillo que lleva por título JEREZANOS PARA LA HISTORIA Siglos XIX y XX . Se trata de una nueva edición, actualizada y ampliada, de un anterior trabajo del autor, que tuvo una excelente acogida por los lectores.

Antonio Mariscal, conocido escritor e investigador, es miembro de la Academia de San Dionisio y del Centro de Estudios Históricos Jerezanos y autor de numerosos trabajos sobre temas de historia local entre los que destacan también títulos como Por las calles del viejo Jerez, Historias de la Historia de Jerez de la Frontera, La sanidad jerezana, 1800-1975 o Alrededor de Jerez, por citar sólo los más conocidos.

Junto al autor, en el acto de presentación de JEREZANOS PARA LA HISTORIA Siglos XIX y XX, editado por Tierra de nadie, intervendrán Ramón Clavijo, Dorector de la Biblioteca de Jerez y el editor Saulo Ruiz Moreno. ¡No falten!


En Publicaciones se referencian otras obras relacionadas con nuestro entorno.

24 septiembre 2011

Obras de restauración ambiental (II).
El Guadalete sale a la luz en La Greduela.


Puente de La Greduela (junio 2010)
Entre los principales objetivos de la Directiva Marco de Agua (DMA) se encuentran el conseguir que las aguas de nuestros ríos gocen de buen estado ecológico y sus cauces mantengan unas adecuadas condiciones hidrológico-hidráulicas para que, en la medida de lo posible, recuperen sus funciones elementos vertebradores del territorio y como espacios naturales y culturales. Estas han sido también las referencias que, a decir de las administraciones implicadas, han marcado las actuaciones de limpieza y restauración ambiental que se están llevando a cabo en el Guadalete durante el verano de 2011. Hoy visitamos las obras realizadas en las riberas del río a su paso por Los Llanos de La Ina, en el tramo comprendido entre la Ermita y La Greduela.

Vista del cauce del Guadalete desde el puente de La Greduela (julio 2011)El mismo paraje durante las inundaciones de diciembre de 2009El mismo paraje una vez restaurado (septiembre de 2011)
Estas vegas han sido, tradicionalmente, uno de los puntos más afectados por las crecidas del río, habiendo sufrido, como pocos lugares, graves inundaciones que han anegado las parcelas de cultivo, las viviendas diseminadas por este amplio territorio, las carreteras y caminos agrícolas… La barriada rural de La Ina, la de Las Pachecas, las casas de los colonos de La Greduela , los parajes de Los Cejos del Inglés, Los Villares… se quedaban en un completo aislamiento y rodeados por una inmensa lámina de agua cada vez que el río se desbordaba por los llanos. La carretera que une el Puente de Cartuja con Torrecera, única vía de comunicación que da acceso a La Ina, se ha visto cortada siempre que el río se desborda, especialmente en los tramos situados junto al Puente de la autovía de Los Barrios y en el que pasa junto La Ermita.

Viejo puente de La Greduela (agosto 2003)El viejo puente cubierto por las aguas del Guadalete (diciembre 2003)
Construcción del nuevo puente de La Greduela (octubre de 2005)Construcción del nuevo puente de La Greduela (noviembre de 2005)

Pero si hay un lugar que durante décadas ha sido sensible a las crecidas del río y ha sufrido como ningún otro la escasa capacidad de desagüe de su cauce, ese ha sido sin duda La Greduela. Hasta la construcción en 2005 del nuevo puente, este rincón de la vega baja del Guadalete era el “punto negro” en cuanto a aislamiento de los vecinos se refiere. El viejo puente, que con frecuencia se veía cubierto por el río en sus avenidas dejando aislados a los vecinos, sería sustituido por el existente en la actualidad, inaugurado el 8 de diciembre de 2005.

Estado del cauce antes de la restauraciónEstado del cauce antes de la restauración
Estado del cauce antes de la restauraciónEstado del cauce antes de la restauración

Si bien la renovación del puente y la elevación de su tablero han conseguido reducir en buena medida el aislamiento, este tramo del Guadalete reclamaba urgentes actuaciones ya que la sección del canal fluvial había quedado reducida a la mínima expresión. Bastaba situarse en el centro del puente y mirar a ambos lados del cauce para comprobar que se encontraba totalmente aterrado, con grandes depósitos de sedimentos en su lecho que iban aumentando de espesor en ambos márgenes merced a la protección que le brindaban los grandes eucaliptos que habían crecido sobre ellos.

Troncos de eucaliptos talados
Esta invasión de la vegetación y el incremento de arcillas y limos en las riberas se había venido intensificando desde finales de la década de los sesenta del siglo pasado. La sobrerregulación de la cuenca con la construcción de embalses, la extracción de importantes caudales para riegos del propio río, el incremento de las roturaciones en la vega, el aumento de la extracción de áridos en las parcelas colindantes a las riberas, el cese de extracción de arenas del cauce por los viejos areneros que con sus barcas y dragalinas realizaban un limpieza “sostenible” (como diríamos ahora) de las riberas y el cauce… fueron algunos de los factores que influyeron en la alteración de la dinámica natural del Guadalete.

Troncos de eucaliptos talados
Conviene recordar que en este tramo del río se pusieron en regadío, a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, varias fincas ribereñas en la zona de los Llanos de la Ina y La Gredera. Entre ellas se encontraba la de La Greduela que quedaba prácticamente “encerrada” en un meandro de la margen derecha. Para facilitar el acceso a los colonos, que llegaban a sus parcelas por un accidentado camino que enlazaba con la carretera que une Lomopardo y Estella, se habilitó una barca en el punto conocido como Venta de las Carretas que dejó de utilizarse a finales de los sesenta, al construirse en este lugar un pequeño puente sustituido en 2005 por el actual. Hay que subrayar como los estribos y pilares del puente y los escalones laterales que se trazaron en las riberas, contribuyeron también a la acumulación de sedimentos en el río.

El cauce del Guadalete en La GreduelaEl cauce del Guadalete en La Greduela
Pero sin duda fue la construcción del dique de protección de las parcelas de La Greduela, el elemento que más contribuyó a alterar el funcionamiento natural del río ya que, indirectamente, provocó el desarrollo de una nueva banda de vegetación en los sedimentos del propio cauce, especialmente en la margen derecha, a los pies del dique, como aún puede verse. Junto a ello, en la orilla izquierda -en las proximidades de la Ermita de La Ina- se levantaron escolleras de protección en la ribera para frenar la acción erosiva del río y se plantó un bosquete de eucaliptos tratando de defender así la margen izquierda junto a la que pasa la carretera que cruza los Llanos. Como consecuencia de todas estas intervenciones el cauce se fue rellenando de sedimentos y los eucaliptos, ausentes en estos parajes hace cincuenta años, fueron extendiéndose en todas las riberas en detrimento de la vegetación natural. Sauces, álamos, fresnos, olmos, tarajes, fueron desplazados por los omnipresentes eucaliptos así como por otras especies foráneas que aún pueden verse en estos parajes, entre las que destacan Acacia karoo y Gleditsia triacanthos.

Ribera restaurada
Para tratar de recuperar la vegetación natural de sus riberas, y devolver al cauce su capacidad de transporte, aumentando su sección, se han venido realizando durante todo el verano distintas actuaciones en el tramo comprendido entre La Ina y las riberas del Palomar de la Greduela. Basta que el lector curioso se asome a la Ermita de la Ina, al Puente de la Greduela, o a los alrededores de la Venta de las Carretas para comprobar el gran calado del trabajo que se está realizando que facilitará la circulación de los caudales de avenida, y mejorará el funcionamiento del río en los episodios de grandes lluvias. Aunque los trabajos todavía no han terminado, quien pasee por las riberas de este tramo, quien lo haga por el sendero del dique de La Greduela o quien, simplemente, se asome al río, descubrirá una escena fluvial desconocida y prometedora.

Cauce libre de vegetación. Al fondo, el puente de La Greduela
Es de esperar que, cuando los trabajos finalicen y se retiren los sedimentos del cauce, se acometan tareas de repoblación de las riberas. En estos sotos abundan los sauces, álamos o tarajes, y cabe suponer que con la eliminación de un gran número de eucaliptos encuentren menos competencia y puedan de nuevo ocupar su espacio natural. Más escasos son los fresnos y más aún los olmos, aunque ambas especies cuentan con ejemplares aislados en las riberas de La Greduela que podrían incrementarse con una adecuada repoblación. Si a todo ello añadimos las grandes posibilidades que para la creación de senderos fluviales (por el dique, por las orillas del río aguas arriba y abajo del Puente de la Geduela, por el entorno de la Ermita de La Ina hasta la zona de La Gredera….), guardan estos parajes, llenos de atractivos culturales y etnográficos, estamos seguros de que la recuperación del Guadalete en este tramo podrá ser también un elemento que contribuya al desarrollo rural de la zona. De todas estas cuestiones, de los valores que encierran los Llanos de la Ina nos ocuparemos más a fondo en tora ocasión.

Vista de la ribera restaurada

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18 septiembre 2011

Obras de restauración ambiental en el Guadalete (I):
en la Junta de los Rios.


Restauración ambiental junto al puente de hierro de la Junta de los Ríos
Como recordarán muchos lectores, la cuenca del Guadalete sufrió los últimos episodios de grandes inundaciones entre diciembre de 2010 y febrero de 2011. El desbordamiento del río en la vega baja y en numerosos puntos de la cuenca ocasionó graves pérdidas materiales y fue el punto de partida para que las administraciones implicadas iniciaran, ante las demandas ciudadanas y las peticiones de los colectivos y sectores más afectados, un plan de restauración ambiental del cauce.

La Consejería de Medio Ambiente pretendía con ello recuperar el cauce del río, tal como se presentaba cincuenta años atrás, al haber perdido en este tiempo buena parte de su capacidad para transportar y dar salida a los caudales de avenida. La progresiva invasión de la vegetación (especialmente eucaliptos) y la colmatación de las riberas y el cauce con sedimentos finos retenidos por la arboleda, habían disminuido notablemente la sección del canal fluvial y su capacidad de evacuación en los momentos de grandes crecidas, favoreciendo así los desbordamientos e inundaciones.

Puente de hierro. (mayo 2009)Puente de hierro. (agosto 2011)
Vista general del puente de hierro. (agosto 2011)

Los comienzos de las obras de restauración ambiental del cauce del Guadalete tuvieron lugar en septiembre de 2010. Se realizaron entonces los primeros trabajos de eliminación de grandes pies de eucaliptos y de retirada de sedimentos en los alrededores del Puente de Cartuja. La llegada de las lluvias de otoño e invierno obligaron a la interrupción de estas tareas que habían empezado a cambiar la fisonomía de distintos puntos de la ribera tal como quedaba patente en un reportaje publicado en este blog al que remitimos al lector interesado.

El Guadalete y el Majaceite en la Junta de los Ríos (febrero 2011)El Guadalete y el Majaceite en la Junta de los Ríos (agosto 2011)
El Guadalete y el Majaceite en la Junta de los Ríos (mayo 2009)El Guadalete y el Majaceite en la Junta de los Ríos (agosto 2011)

A lo largo del verano de 2011 se reanudaron las obras en numerosos puntos de la cuenca y desde “entornoajerez” hemos venido visitando los distintos tajos abiertos para conocer de cerca los trabajos que se están realizando, tal como expondremos en la serie de reportajes que hoy iniciamos.

Las actuaciones que se están llevando a cabo son de gran envergadura, a juzgar por los más de 30 puntos distintos de la cuenca, repartidos en 14 términos municipales, desde Alcalá del Valle hasta Jerez, donde se están realizando tareas de limpieza y restauración fluvial. Las intervenciones afectan tanto al río Guadalete, como a una veintena de sus afluentes entre los que se incluyen también arroyos que experimentan grandes crecidas en episodios de lluvia. Por centrar los comentarios en los lugares más significativos donde se realizan tareas de mayor calado, empezamos hoy por la Junta de los Ríos, un paraje sobradamente conocido donde unen sus aguas el Guadalete y el Majaceite, su principal afluente.

El lugar es de gran interés paisajístico por la confluencia de los dos principales ríos de la cuenca presentando las riberas un gran desarrollo arbóreo con presencia de una frondosa alameda en la que crecen también distintas especies de sauces y, en menor medida fresnos. Sin embargo, desde la década de los cincuenta del siglo pasado los eucaliptos comenzaron a poblar las orillas del río y el propio cauce donde contribuyeron a retener sedimentos produciendo un estrechamiento del mismo.

En la Junta de los Ríos se habían construido a comienzos del siglo XX los emblemáticos sifones en arco (conocidos popularmente como “las morcillas”) para que los canales de riego del cercano embalse de Guadalcacín pudieran salvar el Guadalete y el Majaceite. De la misma manera se había levantado un singular puente de hierro en la carretera Arcos-Vejer. Ambas obras pueden verse en las fotografías realizadas en la década de los veinte del siglo pasado, que en diferentes ocasiones hemos reproducido en este blog. En ellas puede apreciarse como en las riberas de ambos ríos aparecen despejadas y con escasa vegetación arbórea. Todo lo contrario de lo que nos mostraban hasta hace apenas unos meses, donde tanto el viejo puente de hierro como los sifones apenas podían entreverse entre el espeso ramaje de los eucaliptos que invadían las orillas y aún el propio cauce de los ríos.

Sifón del Majaceite (años 20)Con las obras de restauración y limpieza llevadas a cabo en estos meses la escena ha cambiado notablemente. Al eliminarse los grandes pies de eucalipto que habían crecido junto al puente de hierro, algunas de cuyas grandes ramas se entrelazaban con la estructura, amenazándola seriamente, hemos recuperado una insólita visión de esta singular obra que reclama una restauración para que pueda ser puesta en valor como ha sucedido con otros elementos de nuestro patrimonio industrial.

Si desde el puente observamos, aguas arriba, el punto donde físicamente se unen el Guadalete y el Majaceite, encontraremos que las riberas y cauces en este lugar conocido como “la Junta de los Ríos” se ha realizado un notable trabajo de restauración y limpieza y que ahora si es posible distinguir con nitidez ambos cursos fluviales. Basta con observar las fotografías que sólo unos meses antes habíamos tomado en este lugar para tomar conciencia de la envergadura del trabajo realizado.

La retirada de sedimentos y la eliminación de eucaliptos ha permitido también dejar a la vista la magnífica estampa del sifón del Majaceite, que luce ahora despuntando sobre la alameda y que podremos ver desde el mirador de excepción en el que se ha convertido el viejo puente de hierro. Unos meses atrás, sólo la torreta de coronación que emergía entre la copa de los árboles como un “periscopio”, daba pistas de que allí se levantaba una singular obra. En el cauce del Majaceite se ha “descubierto” también ahora una “isleta”, con la retirada de sedimentos, que provoca la separación del canal en dos brazos. Los álamos, sauces y tarajes dominan ahora en la galería, al haberse eliminado buena parte de los grandes eucaliptos que impedían el normal desarrollo de la vegetación autóctona.

Vista desde el Sifón del Majaceite
El sifón del Guadalete queda aún oculto en la espesura, si bien podría haberse realizado una descarga de la copa de los grandes árboles que lo ocultan aprovechando los trabajos de limpieza efectuados en la trasera de la Venta de la Juna de los Ríos. Este lugar bien podría convertirse en un singular balcón-mirador sobre el Guadalete.

Vegetación en la ribera (noviembre 2009)Vegetación en la ribera (noviembre 2009)
Vegetación en la ribera (septiembre 2011)

El nuevo puente de la carretera ha ganado también en ligereza con la limpieza de los grandes pies de eucaliptos que lo rodeaban y el pequeño embarcadero de la Granja Escuela que ha quedado ahora a la vista, invita –ahora más que nunca- a dar un paseo en piragua por el renovado cauce de los ríos.

Nuevo puente de la carretera
Cuando terminen las obras de limpieza debiera ponerse en valor este singular paraje mediante un sendero fluvial que conectara con la zona de la Venta y un mirador para el que merecería la pena consolidar y restaurar el viejo puente de hierro.

Próximo reportaje: Las riberas de La Greduela y La Ina.

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