19 marzo 2012


“Brotes verdes”: primavera “entornoajerez”


'Brote verde' en la rotonda núm. 1
Fiel a su cita, con esa modestia y discreción que reclaman los tiempos, sin exhibiciones gratuitas ni derroches innecesarios, ha entrado la primavera en Jerez, como de puntillas.

La adornan, como siempre, el resurgir de la luz, el renacer de todo lo vivo, el despertar de los colores y los aromas. Pero, a diferencia de otros años, echamos de menos esa exuberancia de lo vegetal cubriendo nuestros montes, nuestras riberas, nuestras cunetas… ese brillo especial Tronco de palmera en el Parque del Retiro (Jerez)del paisaje al que, la ausencia de lluvias en invierno, ha privado del verdor que tanto esperábamos.

Los expertos vaticinan que este año la primavera va a ser seca, calurosa y dura. ¡Lo que nos faltaba!: a la crisis en lo económico, parece que se ha querido sumar la sequía en lo climatológico. En nuestras salidas y visitas “entornoajerez”, el panorama no puede ser más desolador. El campo está sediento y, allí donde no llega el regadío, se muestran ya los signos de la sequedad. Como sucede en otros tantos ámbitos de la vida y de la economía que no acaban de despertar.

No todo está perdido

Como los jerezanos por la crisis económica, algunos “convecinos” del mundo vegetal, tampoco levantan cabeza en los últimos tiempos. Que se lo digan a las palmeras, por ejemplo, que se han visto afectadas seriamente por una terrible plaga, de la mano del voraz insecto conocido como “picudo rojo”. Se trata de un coleóptero, procedente del Asia tropical, al que no parecen detener Palmeras afectadas por el 'picudo rojo'. Parque del Retiro (Jerez)ni los tratamientos fitosanitarios (con esos largos tubos que llegan hasta la copa y por los que se inyectan los productos), ni los métodos más drásticos que hemos visto aplicar a algunos propietarios de palmeras, que han llegado incluso a quemar los ejemplares infectados para evitar la propagación a los sanos.

Palmeras afectadas por el 'picudo rojo'. Parque del Retiro (Jerez)Casi la mitad de las palmeras de la provincia de Cádiz, están afectadas por la plaga tal como se ha puesto de manifiesto en un reciente encuentro técnico promovido por el área de medio ambiente de la Diputación de Cádiz que se ha celebrado hace tan sólo unas semanas en el Zoobotánico de Jerez. En nuestra ciudad, donde el censo de palmeras en los jardines y parques públicos roza los 5.000 ejemplares, el picudo rojo también está haciendo estragos y se ha cebado especialmente en los de la especie Phoenix canariensis, la conocida como palmera canaria, que supone aproximadamente la cuarta parte de todas las existentes.

Troncos de palmera en el Parque del Retiro (Jerez)Como consecuencia de ello, a lo largo de este último año hemos visto como jardines y parques emblemáticos, que contaban con frondosos palmerales o con paseos arbolados, han pasado a mostrarnos sus troncos desnudos, como postes, despojados de las hermosas copas de palmas que lucían. Una tras otra hemos visto amarillear y languidecer sus grandes hojas, que indefensas ante los ataques del picudo rojo, han ido muriendo poco a poco, secándose Paseo de las palmeras en el Parque del Retiro (Jerez)hasta caerse. Los jardines de la Alameda Vieja, los de la Rosaleda y el González Hontoria, los de las bodegas Harveys o Domecq, los viejos y grandes ejemplares de la plaza Aladro, o de Las Angustías, los palmerales de la antigua depuradora de La Teja o los de numerosas fincas de la zona de Montealegre, por citar sólo algunos, han sucumbido al ataque del picudo rojo. Sin embargo, el caso más emblemático es el del Parque del Retiro donde el magnífico paseo de palmeras, con ejemplares que cumplían ya el siglo de vida, se ha visto reducido a una triste “instalación” de troncos desnudos.

'Brotes verdes' en palmeras del Parque del Retiro (Jerez)Sin embargo, cuando todo parecía perdido, cuando ya pensábamos que había que despedirse para siempre de las palmeras que, una vez desprovistas de su copa, esperaban la tala de sus troncos, cuando ya creíamos que de esta “crisis vegetal” no se salía… hemos visto -¡por fin!- los primeros “brotes verdes”.

Y así, de pronto, respondiendo quizás con rebeldía a los drásticos “recortes” a los que fueron 'Brotes verdes' en palmeras del Parque del Retiro (Jerez)sometidas, al duro tratamiento recibido –cortando por lo sano, mutilando su copa, rebanando la parte superior de su tronco-, con todo el empuje de quien no se resiste a morir, hemos visto los primeros “brotes verdes” en algunas palmeras. Son sólo tímidos penachos vegetales en los que ya se adivinan lo que serán luego esas elegantes palmas, son apenas pequeños cogollos que despuntan en lo más alto de sus desnudos estípites, pero ya están ahí, empujando con fuerza, con la renovación y la alegría que siempre debe traer esta nueva estación.

Que ustedes renazcan también en primavera.

Podrá encontrar otros artículos de temas relacionados en: Jaramagos, Flores en las cunetas, Otra vez la primavera: elogio de las “malas hierbas”, Primavera (I) y Primavera (II). Galería de imágenes.

11 marzo 2012


Guadalcacín y Caulina en relatos


Portada del libroConvocados por la Librería La Luna Nueva, el pasado viernes 9 de marzo estuvimos en el Centro de Mayores de Estella del Marqués para disfrutar con la presentación del libro Guadalcacín y Caulina en relatos, de la mano de sus autores Simón Candón Sánchez y Juan Blanco Rodríguez. La obra ha sido publicada con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Guadalcacín y la empresa Ruano Sarmiento.

Este excelente trabajo es de consulta obligada para quienes quieran conocer de cerca, no sólo la historia de estos enclaves rurales, sino también el nacimiento del proceso colonizador en las campiñas de la provincia que se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX. En sus 14 capítulos, desarrollados a lo largo de 359 páginas, el libro presenta como hilo conductor las pequeñas historias que Simón Candón, hijo de uno de aquellos primeros colonos de Guadalcacín, cuenta al ternero Peneque, y en los que desgrana los recuerdos de infancia y juventud para construir un relato fiel y emotivo de lo que fueron los inicios de la colonización, rescatados de la memoria colectiva de un pueblo y de sus primeros habitantes. Y todo ello aderezado con la información y el rigor que aportan al relato los numerosos datos, imágenes, reproducciones de planos y documentos que se incluyen en el libro y que lo convierten en un testimonio de primer orden, gracias al trabajo de documentación realizado por otro de sus autores, Juan Blanco Rodríguez, ingeniero agrónomo del IRYDA e IARA y ex Director Provincial de Cádiz del IARA, conocedor como pocos de la labor que desarrolló el antiguo Instituto Nacional de Colonización.

Vivienda de colono en construcciónVivienda de colono en la actualidad
Peneque… es un ternero de pelo en parchetones blanco nieve y negro azabache, lo mismo que sus ojos, vivo, rechoncho, de andar pausado en balanceo continuo y su cabeza adornada con dos cuernecillos y en la frente un lucero, que lo hace galán atractivo…”. Así describe Simón, el hijo de los colonos Rafael Candón y Juana Sánchez, a aquel ternerillo de su infancia que le sirve de feliz pretexto para narrar la historia de su pueblo. Una historia en cuyos inicios está la crisis de la filoxera que a finales del siglo XIX y en tan sólo unos años, arruinó la práctica totalidad del viñedo jerezano.

Barracones recién construidos
Antiguos barracones en la actualidad
Como señalan los autores en la presentación del libro, ente 1901 y 1906 hubo un sentir unificado en la ciudad de Jerez reivindicando la construcción del Pantano de Guadalcacín, obra imprescindible para transformar en regadío 12.000 hectáreas de las vegas del bajo Guadalete y Construcción de un sifónbuscar así alternativas al monocultivo del viñedo en el que se basaba la economía local. Los extensos Llanos de Caulina, próximos a la ciudad, eran uno de esos rincones que querían ser puestos en riego comprendiendo en sus 4.000 hectáreas grandes dehesas, cubiertas en muchos casos de palmares, como las de Angulo, Sepúlveda, Los Potros, El Juncal, Morla, Mayorazgo, Las Pitas… Son los años en los que seSifón y canal de riego hoy promulga la Ley de Colonización y Repoblación Interior (1907) que pretende asentar en el medio rural a “...familias desprovistas de medios de trabajo, o de capital, para subvenir a las necesidades de la vida, disminuir la emigración, poblar el campo y cultivar tierras incultas o deficientemente explotadas”, mediante la creación de Colonias Agrícolas”.

Estas serán las circunstancias que aprovechará el Ayuntamiento de Jerez para proponer al gobierno de la nación la creación de una colonia en los terrenos municipales del Hato de la Carne, hasta los que estaba previsto que llagase la red de canales Construcción del poblado de Guadalcacíndel Pantano de Guadalcacín, cuyas obras habían comenzado en aquellas fechas. Esta petición al Ministerio de Fomento (1911) está en el origen de la Colonia Agrícola de Caulina que aunque verá el inicio de la construcción de sus primeras casas en 1915, deberá esperar más de 30 años hasta poder regar sus campos con las aguas de los canales del pantano. Este retraso de décadas fue el causante de que en la Colonia de Caulina no se alcanzaran los Guadalcacín: calle 'Luna' recién terminadaobjetivos previstos y que, con los años, los primeros colonos terminaran por dedicarse a actividades alternativas.

El nacimiento de Guadalcacín, que es hoy la más poblada de las pedanías jerezanas, hay que buscarlo ya en la postguerra. Como recuerdan los autores, el Instituto Nacional de Colonización (INC), al objeto de plantear medidas para paliar el desempleo de buena parte Guadalcacín: calle 'Luna' en la actualidadde los obreros del campo, realizó en 1948 un Estudio Económico Social en las poblaciones de Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y Paterna de Ribera, concluyéndose, entre otras cuestiones, la necesidad de crear un nuevo poblado en el que dar empleo a 200 familias. Al amparo de la Ley de Expropiación Forzosa de Fincas Rústicas por Interés Social (1946), el INC expropió las fincas Dehesa de Angulo y Dehesa Jerezana en las que se asentarían las familias de las localidades citadas. En 1952 llegan los primeros 21 colonos que se instalarán en barracones provisionales. En los años siguientes se llevaran a cabo las obras de construcción del pueblo y se realizarán también obras de nivelación y preparación de las tierras, así como toda la red de Perspectiva del Centro Cívicoacequias, desagües, caminos rurales…Todavía hoy se conservan dos antiguos barracones, como testigos fieles de la dureza de las condiciones de aquellos primeros años de la colonización.

De todas estas, y de otras muchas cuestiones, puede el lector curioso disfrutar saboreando Guadalcacín y Caulina en relatos, que en sus 14 capítulos se adentra en todos los detalles que configuran la intrahistoria de estos núcleos. Tras la presentación, el libro aborda en su primera parte lo relativo a la Colonia de Caulina comenzando con el relato dedicado a el Guadalcacín: iglesiaPantano de Guadalcacín: la ilusión de un pueblo, al que siguen los que se ocupan del Plan General de Colonización, el Plan Coordinado de Obras y el Proyecto de Parcelación. De gran interés es el cap. VI donde se ofrece una completa información sobre la colonia de Caulina, con valiosos testimonios gráficos. En los capítulos siguientes se aborda ya la creación de Guadalcacín. Las fincas adquiridas por el INC, la selección de los primeros colonos, la explotación inicial de las tierras expropiadas, las obras y mejoras realizadas en las mismas, la construcción del poblado de Guadalcacín, las adjudicaciones de lotes complementarios… son los temas tratados en otros tantos capítulos en los que junto a los datos técnicos y a las fotografías que ilustran, paso a paso, aquel proceso colonizador, encontramos, como un hilo conductor, tierno y sutil, los relatos que Simón va contando a Peneque en los que se respira el lado más humano de esta historia en la que tanto hemos aprendido y con la que tanto hemos disfrutado.

Guadalcacín: sede de AyuntamientoY para celebrarlo, hemos estado también dando un paseo por Caulina y por Guadalcacín, por los caminos de la Colonia, ya irreconocible, por los carriles de la antigua Dehesa de Angulo, por los canales, por donde los antiguos barracones… Y hemos recordado las palabras de Simón a Peneque: “Sabes que me encanta Guadalcacín. Oler sus tierras secas, mojadas y todos sus olores… He vuelto a mis orígenes y me he fundido en los “barracones” y en el pueblo nuevo lleno de “chupones” de palmitos y palmas, y cortinas de sacos de yute, y barro de calles llenas de charcos, y me he revolcado en ellas hasta quedar confundido con la tierra donde llegué para quedar atrapado para siempre.”

Guadalcacín: plaza
Que ustedes lo disfruten.


En Publicaciones se referencian otras obras relacionadas con nuestro entorno.