En el Puerto de Gáliz con el general Ballesteros (1811)

Puerto de Gáliz

El Puerto de Galiz (o de Galis) ha sido desde siempre una encrucijada en los caminos que van desde el Campo de Gibraltar a la Campiña sevillana a través de la Sierra de Grazalema y de los que partiendo de la Bahía de Cádiz y Jerez buscan las tierras de Málaga. Ubicado entre la Sierra de la Gallina y la del Aljibe, este enclave guarda viejas historias como las de aquellos rebeldes indomables que en los últimos años del siglo VXI, capitaneados por Pedro Machuca, se refugiaron en la espesura de sus bosques y en los agrestes parajes de La Sauceda, siendo finalmente indultados por Felipe II. Bandoleros, contrabandistas, partidas de guerrilleros que Guerrilleros emboscando al ejército francéspelearon contra los invasores franceses… han tenido como paso obligado este lugar que frecuentan en estos tiempos excursionistas y domingueros, moteros y ciclistas, y aún viajeros curiosos, que como nosotros hoy, recorremos estos rincones en busca de viejas historias.

Estuvimos en el Puerto de Gáliz hace casi dos años, recordando la figura entrañable de “Juan el Igualeja”. Y volvemos aquí de nuevo, esta vez de la mano de un personaje que anduvo por el Puerto de Gáliz hace justo dos siglos, en 1811. Se trata del general Francisco Ballesteros.

Quienes hayan visitado alguna vez estos parajes, habrá reparado, a buen seguro, en una enorme roca de arenisca que destaca, aislada, sobre los prados situados frente a la actual Venta de Puerto de Galiz. Este gran bloque de arenisca, al que la erosión ha dado formas redondeadas, se ha convertido desde hace unos años en capilla improvisada al aire Virgen de los Milagros de Puerto de Gálizlibre de la “Virgen de los Milagros de Puerto de Gáliz”, -una nueva advocación más pagana que religiosa, rodeada de “exvotos” y “ofrendas” de lo más kitsch-, cuya hornacina de corcho ha sido instalada en una pequeña oquedad de esta mole rocosa. Se trata del Peñón de Ballesteros. Veamos su pequeña historia.

El General Francisco Ballesteros.

En estos años en los que se están celebrando en nuestra provincia (San Fernando, Chiclana, Cádiz) diferentes actos ligados al cercano bicentenerario de la Constitución de 1812, no estará de más recordar que también está próximo a cumplirse otro bicentenario, el de los hechos protagonizados por el General Ballesteros en diferentes localidades serranas. Ballesteros, a la cabeza de una división de 4.000 hombres, a la que se sumaron numerosas partidas de guerrilleros de los pueblos de las serranías de Cádiz y Málaga, tuvo en estos parajes de la Sierra de Cádiz que hoy visitamos, y en los cercanos montes de Ronda, significativas victorias contra General Francisco Ballesteroslos franceses. De las andanzas del general por estos territorios y, en especial, por Ubrique y su entorno, recomendamos al lector el interesante y completo trabajo de José María Gavira Vallejo, “200 años de Guerra de la Independencia en Ubrique (4): Así la vieron los franceses (1811-12)”.

Nosotros no vamos a ocuparnos ahora de sus hechos de armas en Málaga, Ronda, Ubrique, Jimena o Bornos, por citar sólo algunos. Hoy queremos centrarnos en su presencia en este paraje de Puerto de Gáliz, de la mano de lo que cuenta sobre ello el historiador arcense, Manuel Pérez Regordán y de la semblanza que de Ballesteros incluyó el historiador gaditano Adolfo de Castro en su “Historia de Cádiz y su provincia".

Pérez Regordán, en un curioso trabajo sobre el Puerto de Gáliz publicado en Diario de Cádiz (22/06/1995), señala que: “Y, en todo lo más elevado del lugar… se alza un montículo de unos 10 o 15 metros de altura, que es el protagonista de aquellos parajes. Sobre la meseta altiva, el Peñón de Ballesteros, como es conocido, destaca en la distancia. Se refiere este autor al Manuel Pérez Regordán, cronista de Arcos de la Fronterallamativo bloque rocoso de arenisca situado frente a la venta que hemos mencionado.

¿Y por qué el nombre de Ballesteros? La defensa natural que ofrecen estas sierras, donde la vegetación es riquísima, fue el elemento principal para la guerrilla, el bandolerismo y el contrabando. Es natural que, junto con la cercana Sierra de Rogitán, fuera centro de operaciones, de instrucción y de estudio para las partidas guerrilleras contra los ejércitos napoleónicos durante nuestra Guerra de la Independencia , y que aquí se guarecieran las partidas guerrilleras de don Antonio García de Veas, la de don Pedro Zaldívar –que terminó sus días luchando contra el absolutismo de Fernando VII-, la de don Gaspar Tardío y la del general don Francisco Ballesteros, del que se ocupa el gaditano Adolfo de Castro en su obra “Cádiz y su provincia
”.

Puerto de GálizAdolfo de Castro afirma que Ballesteros, comenzó a luchar contra los franceses en el condado de Niebla y que, por orden de la Regencia, a comienzos de septiembre de 1811, desembarcó en Algeciras con 4000 hombres para defender a la provincia: “Era hombre de valor probado: nunca supo acertar a su corazón el miedo. Tenía sin embargo como general, una reputación superior a su mérito”.

Sobre la forma de actuar de Ballesteros y sus hombres reclutados en los pueblos de la serranía Adolfo de Castro escribe: “Levantó muchas guerrillas en la provincia en tiempos en que el aliento de la fortuna soplaba con ira en nuestras banderas, no como antes enamorada de los castillos y leones. Allegó así a muchos de los que habiendo huido de los pueblos, vivían en las sierras peregrinos de los hombres e indignos compañeros de los brutos. Su albergue era una gruta oscura que lo fue de una fiera: su lecho pieles, su alimento no el que busca el apetito, sino el que ofrece la suerte. Sin tener camino que seguir, iban siempre a donde la voluntad los gobernaba”.

Puerto de Gáliz. Peñon de Ballesteros
Pérez Regordán, sitúa en estos parajes al general, en su idas y venidas de Bornos y Ubrique a Jimena y San Roque y, es aquí donde el gran bloque de arenisca que preside el cruce de caminos de Puerto de Gáliz, se transforma en el púlpito natural desde el que el militar se dirige a sus soldados, Así, a decir del historiador arcense: “Cuentan los ancianos que han vivido en Puerto de Galis que, en aquel montículo se subía el General Ballesteros para arengar a sus Adolfo de Castrovalientes guerrilleros, y de ahí su denominación de “El Peñón de Ballesteros”.

Las tropas de Ballesteros

Adolfo de Castro sigue aportando pistas, adobadas de espíritu patriótico, de las tropas del general, a las que se unían las partidas de hombres de la sierra: "movíase veloz Ballesteros de aquí para allí, de allí a allá, ora a esa sierra, mañana a este campo. Sorprendía a los que estaban con el azadón en las manos, el sudor en el rostro y los ojos atentamente en la tierra. Incitábalos a ofender al enemigo diciéndoles que la victoria se desdeñaba de recorrer nuestra campiñas , si primero no estaban humedecidas con sangre francesa. Para los valientes no servía la fuerza de los discursos sino la evidencia de los peligros. Juntábanse a Ballesteros jóvenes robustos, mancebos de embravecido semblante, feroz vista, manos duras, brazos Guerrilleros en la Guerra de la Independenciamusculosos y cuerpo fuerte: su vestido un rustico sayal, algunos de manchadas y blandas pieles, montera en la cabeza, zurrón al hombro, cuatro o cinco piedras en él, honda que estallaba en la mano y un mal torcido cayado en la otra. Otros más militares empuñaban un corpulenta y fuerte lanza, mientras coronaba su cabeza, si no es que abrumaba sus sienes, un morrión pesado y crespo, las armas de fuego en esperanza: el enemigo que huyese en apresurada fuga o quedase muerto en la sorpresa ese había de facilitarlas: todos con la ambición de obedecer, ninguno con la de mandar sino la muerte a los contrarios".

Los franceses contra Ballesteros

La popularidad que en poco tiempo adquirió motivo que tres generales franceses se distinguieran en su búsqueda Godinot, Semelé y Barroux y hasta se cuenta que Godinot, una vez que encontró de frente a las tropas del general guerrillero, se detuvo un día entero sin atreverse a atacar con sus armas de fuego contra el improvisado ejercito que tenia por armas las hondas de los cabreros y los cayados de los campesinos. Y todos estos serranos arengados en Puerto de Galis desde "el Peñon de Ballesteros" estuvieron presentes en la batalla del Cerro, en Chiclana de la Frontera, capitaneados por el teniente general Manuel de la Peña, en la que causaron al ejército francés más de 2000 bajas y 400 prisioneros. El hecho motivo la decisión francesa de tomar la plaza de Tarifa, a la desesperada porque fue allí donde se situó Ballesteros. En la hábil Peñón de Ballesterosestrategia de los hombres que conocen el terreno, Ballesteros cruzo de noche el Guadalete y llegó hasta Bornos (el 4 de noviembre e 1811) donde sorprendió al general Semelé y consiguió más del centenar de prisioneros.

No le falta razón a Manuel Pérez Regordán cuando escribe que: “La Sierra de Cádiz, desde Puerto de Galis, tiene ganada una bella pagina patriótica en la independencia nacional. Ningún estamento oficial ha recordado agradecerlo, pero el pueblo, ese pueblo sencillo que guarda los recuerdos contados en las antiguas gañanías o en noches de invierno, se que se ha preocupado por levantar un monumento en la palabra al general que llevo a sus abuelos a defender nuestra provincia del invasor, conociendo para siempre al peñón de Puerto Peñón de Ballesterosde Galis por "El Peñon de Ballesteros".

No estaría mal, aprovechando que el año que comienza se cumple el bicentenario de las andanzas de Ballesteros por estas sierras que junto al Peñón que lleva su nombre se situara una placa conmemorativa. A buen seguro que a la “Virgen de los Milagros de Puerto de Gáliz” no le importaría

Para saber mas:
- Adolfo de Castro: Historia de Cádiz y su provincia desde los tiempos remotos hasta 1814. Imprenta de la revista Médica, 1858. Ver el Capítulo VI: El General Ballesteros y las guerrillas en la provincia. (pg. 755 y siguientes)
- José María Gavira Vallejo, 200 años de Guerra de la Independencia en Ubrique (4): Así la vieron los franceses (1811-12).
- Manuel Pérez Regordán: El Puerto de Galis. “Don Francisco Ballesteros. La provincia de Cádiz en la historia y la leyenda”. Diario de Cádiz 22/06/1995, pg. 45


El Guadalete regresa de nuevo

Si prefieres escucharlo ......    

Las lluvias caídas en los últimos días han hecho saltar, como en diciembre pasado, todas las alarmas: el Guadalete ha estado a punto de desbordarse, otra vez más en la vega baja. Durante estos días los registros pluviométricos en Grazalema y en otros puntos de la cabecera de la cuenca superaron los cien litros por metro cuadrado, mientras que en la campiña no bajaron de los cincuenta. Todo ello provocó una gran crecida en los principales arroyos de la cuenca. y llevó de nuevo la altura del río a niveles preocupantes cubriéndose los tajamares del Puente de Cartuja.


Los días siguientes a las lluvias el caudal siguió aumentando, sumándose a las escorrentías los grandes volúmenes desembalsados por la presa de Bornos, por cuyas compuertas se desaguaban hasta 50 metros cúbicos por segundo, laminándose así los efectos de la crecida. Con todo, el Guadalete en estos últimos días, -como puede verse en las fotografías tomadas el miércoles y el jueves a la altura del Puente de Cartuja-, inundaba su cauce de avenida que, despejado de ecucaliptos tras la limpieza efectuada meses atrás, se nos mostraba con una anchura desconocida. Los vecinos de la Greduela se han llevado esta vez la peor parte al desbordarse el canal de desagüe que recoge las aguas de los cerros colindantes, pero las alarmas saltaron también en la Ina, en las Pachecas, en El Portal y El Portalillo, en la Venta de Cartuja…


Y de nuevo, y como siempre, la gestión de los desembalses está en boca de todos. ¿Podían haberse realizado en el verano? ¿Era necesario esperar a las lluvias? ¿Hay espacio en nuestros pantanos para un invierno de lluvias moderadas? ¿Volverán a repetirse los episodios de inundaciones de parcelas, carreteras y viviendas del pasado invierno? Agricultores, vecinos de los núcleos ribereños, hosteleros con negocios en las proximidades de la ribera… no aceptan ya, sin más, cualquier explicación técnica. Por eso será preciso que desde la Agencia Andaluza del Agua y desde las administraciones y políticos responsables se haga un esfuerzo extraordinario de transparencia informativa. Se explique con claridad qué se está haciendo, que se tiene previsto hacer si vuelven las lluvias, cómo se están activando los servicios de Protección Civil, qué se ha hecho en el cauce del Guadalete y si las tareas de restauración y limpieza realizadas han servido para algo, qué nuevas intervenciones están previstas, cuándo se van a terminar las obras del azud móvil…. Preguntas, muchas preguntas que esperan respuestas claras, con plazos y compromisos, con información transparente, con datos, con pedagogía ciudadana.


Por nuestra parte les dejamos dos magníficos trabajos que pueden ayudarnos a entender mejor lo que sucedió el invierno pasado y que nos aportan también claves para entender nuestro río. El primero de ellos ha sido realizado por Agustín Cuello Gijón y tiene por título “El discurso fluvial social. Una aproximación desde el análisis de prensa en un episodio de inundaciones de la provincia de Cádiz”. El segundo analiza los “Aspectos hidrológicos de los episodios de inundaciones en Andalucía. Diciembre 2009-Marzo 2010” y es obra de Joaquín Rodríguez Pérez de Ocampo, ofreciendo interesantes datos del comportamiento del Guadalquivir y el Guadalete en el pasado invierno.

Inundaciones y prensa. Agustín Cuello Gijón
Aspectos hidrologicos de los episodios de Inundaciones en Andalucia. Diciembre de 2009 - Marzo de 2010. Joaquín Rodríguez Pérez de Ocampo

Si lo desean, pueden también consultar información sobre las últimas crecidas en los siguientes enlaces:

Te sugerimos también que eches un vistazo a otros artículos publicados en este blog: El Guadalete se desborda.


Canal youtube de entornoajerez


Dando un paso más en la difusión de nuestro patrimonio rural y natural, hemos querido que algunos de los trabajos que venimos realizando puedan también recogerse en formato de presentación de diapositivas o vídeo. Para ello hemos estrenado el canal entornoajerez en YOUTUBE, donde a partir de ahora, podrán también encontrar los lectores interesados algunas de nuestras realizaciones.

Las primeras son estas:

Todos los videos tienen alta resolución (HD) y pueden ser visionados a pantalla completa a 1080P.

A modo de estampa navideña y otoñal, les dejamos el titulado… "Ruta de los castaños. Parauta. Un paseo por el alto Genal"


En los castañares de Parauta: un paseo por el alto Genal

A nuestros amigos Juanma Grilo y Yiye Melero, parauteños de adopción.

Un buen día, como todos los años, descubrimos que a la ciudad llega el otoño por que en los rincones de siempre empiezan a instalarse los puestos de castañas. Los delata el humo con el que impregnan el ambiente que forma en las noches frías una espesa neblina. Y el olor, ese inconfundible olor que tiene algo de recuerdos de infancia.

En el campo el otoño acude también a su cita ofreciendo el hermoso espectáculo que tiene lugar en las laderas de los valles de nuestras serranías. Es allí donde en los meses de octubre y noviembre los castaños dejan caer sus “erizos” y cambian de color sus hojas mostrando cuantos tonos puedan imaginarse entre el verde, el anaranjado y el amarillo. Para disfrutar una vez más de esta explosión de colores hemos visitado los alrededores de Parauta uno de los pueblos del alto Genal, cercano a Ronda, que forma parte de la “Ruta de los Castaños”.

Esta conocida ruta puede recorrerse de muy variadas maneras y los itinerarios que es posible trenzar entre los distintos pueblos que la integran, tienen un denominador común: los indescriptibles paisajes de la cabecera del valle del Genal en los que los castaños y sus cambiantes colores, son los auténticos protagonistas. Alpandeire, Faraján, Júzcar, Cartajima, Parauta, Igualeja, Pujerra… son algunos de las localidades a las que podemos acceder, bien desde la carretera que enlaza Ronda y Algeciras, bien desde la que une Ronda con San Pedro de Alcántara.

Esta última es la que hemos elegido para adentrarnos en la Serranía y, tras recorrer aproximadamente 12 km., nos desviaremos a la derecha en dirección a Parauta. Al poco, la carretera presenta una bifurcación: la de la derecha (MA-525) nos conduce a Cartajima, Juzcar y Alpandeire y la de la izquierda (MA-519), que es la que seguimos, nos lleva en un suave descenso hasta Parauta, donde termina.


El paisaje en estos primeros tramos está dominado por la imponente presencia de las cumbres calizas de la Serranía. A nuestra derecha quedan las faldas peladas de la Sierra del Oreganal presididas por la rotunda silueta del Almola, mogote rocoso de 1406 m. que se prolonga hacia el suroeste por una singular formación rocosa, Los Riscos, a cuyos pies se adivinan los pueblos de Cartajima y Júzcar –algo más escondido-, rodeados de castañares. En una próxima entrada, nos adentraremos en este paraje de gran interés geológico.

La carretera nos conduce hasta Parauta que divisamos al poco con su blanco caserío en la ladera del valle. Paseando por las calles del pueblo nos llama la atención, junto al pintoresco cementerio, un caserón en cuya pared se lee “Castañas Genal”, que nos delata ya una de las principales fuentes de riqueza del lugar. Bajando a la plaza pasaremos por la Fuente de la Alquería y tendremos la oportunidad de asomarnos a varios miradores para disfrutar de las vistas del pueblo y del paisaje circundante. Un paseo por sus calles nos ofrece no pocos rincones en los que nos cautivarán los pequeños detalles de la arquitectura popular. Aquí, una pequeña ventana, allí una curiosa chimenea, más allá una vieja puerta o un arco de ladrillo que da paso a una estrecha calle. En la pared de otra casa un azulejo relata la historia de Omar ben Hafsum, célebre caudillo muladí que encabezó una prolongada rebelión contra el poderío Omeya y que nació en una alquería cercana a Parauta. En una recoleta plaza, el restaurante El Anafe es un lugar ideal para disfrutar de los ricos platos de la tierra antes de dirigir nuestros pasos hacia la calle del Altillo, donde la estructura de un gran edificio cuya construcción quedó paralizada, nos da la pista del sendero que conduce al castañar. Se trata de un antiguo camino, con firme de cemento en su tramo inicial, que une Parauta con la cercana villa de Igualeja, uno de los más hermosos itinerarios que pueden realizarse en estas sierras para disfrutar de los colores del otoño entre castaños.

Un poco de historia.


Estos pequeños enclaves de la serranía de Ronda vivieron durante siglos del monte y sus escasos recursos. Así lo refleja, por ejemplo, un curioso manuscrito de la Biblioteca Nacional, Descripción de caminos y pueblos de Andalucía”, de autor desconocido, escrito en torno a 1744. Reseña el “Lugar de Parauta” señalando escuetamente que... “Dista este pueblo de la ciudad de Ronda legua y media, cuyo camino es de sierras; del lugar de Igualexa, un cuarto de legua, y en su tránsito hay una cuesta arriba y otra cuesta abajo; al lugar de Cartaxima, un cuarto de legua. No son abundantes sus cosechas; los ganados que en él se crían son pocos y se componen de vacuno, cabrío y algunas yeguas; no tiene minas ni ríos; las sierras de su término son bajas; no hay ganado lanar ni oficio de manufactura; no tiene convento ni ermita”. En el cercano pueblo de Igualeja, del que informa que tiene ciento cincuenta vecinos, el citado manuscrito menciona sus viñas y ya hace referencia a sus castaños así como a la fuente en la que nace el río Genal. Un dato curioso se aporta con respecto al río: “…el río Genal pasa por medio de este lugar, de cuyas aguas están privados los vecinos trece años ha por ir en derechura a la Real Fábrica de Hojalata que dista de este lugar una legua”.


Se refiere este antiguo manuscrito nada menos que a la primera fábrica de hojalata de España que se instaló en el cercano pueblo de Júzcar, en la otra ladera del valle, junto a Cartajima, y que a punto estuvo de acabar con los castañares del alto Genal. Aunque su construcción se inició en 1727, no empezó a producir hojalata hasta 1731, habiendo sido levantada en este lugar por reunir unas condiciones excepcionales. A la presencia de minas de hierro en las proximidades había que sumar las copiosas aguas del Genal, procedentes de los nacimientos de Igualeja, que se desviaron para mover los ingenios hidráulicos de la fábrica, privando de ellas a los campesinos de “aguas arriba” del valle. A todo ello había que añadir la abundancia de madera, imprescindible para la fabricación del carbón vegetal que precisaba en grandes cantidades los hornos de fundición. Pinsapos, encinas, quejigos... y castaños, sucumbieron al hacha y al carboneo para abastecer a la Real Fábrica de Hojalata de Júzcar durante las muchas décadas que permaneció abierta, siendo un auténtico “azote” medioambiental para el valle. José A. Castillo Rodríguez (citado en Javier Porras en http://www.iluana.com/), recoge en su libro “El Valle del Genal: paisajes, usos y formas de vida campesina” que “…el uso de carbón vegetal como combustible provocó una intensa deforestación, especialmente con el desmoche de los mayores castaños y la casi total desaparición de los robles del Jardón o los pinsapos de la Sierra del Oreganal. Los campesinos de Igualeja se quejaban en las Respuestas de que "los castañares no producen nada a sus dueños porque se talan los árboles para hacer carbón para la Real Fábrica de Hojalata, en virtud da la facultad que por decreto concedió Su Majestad" (el Real privilegio firmado por Felipe V el 18 de octubre de 1726 daba libertad para el corte de leñas).


El mismo autor da cuenta de la desaparición de los castañares y de los bosques en las Sierras de Cartajima, al mencionar que Rivera Valenzuela, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, en su obra de 1766 "Diálogos de memorias eruditas para la historia de la nobilísima ciudad de Ronda" , "…el hierro y el fuego han limpiado en varias partes más de quatro leguas, con pérdidas de dos millones y medio de árboles; acuérdome haver hecho de Fiscal en la causa fulminada contra un carbonero, que en distintas ocasiones él solo havía cortado en el Risco de Cartaxima más de treintamil encinas albarranas frutales".

Caminos centenarios.

Pero volvamos al sendero, celebrando que la fábrica de hojalata de Júzcar cerrara sus hornos para siempre a finales del XVIII, antes de acabar definitivamente con los castañares, como lo hizo con no pocos bosquetes de robles y pinsapos, de encinas y quejigos en los montes cercanos.

Caminos parecidos a los que vamos a recorrer, senderos que serpean por las laderas de El Cerrito, poblados de castaños, eran las únicas vías de comunicación entre los pueblos del valle del Genal a los que no llegaron las carreteras hasta bien entrado el siglo XX. Sobre las comunicaciones entre estos pueblos de la sierra leemos Javier Porras, en un interesante artículo publicado en http://www.iluana.com/, señala como en 1917, el naturalista Domingo de Orueta escribía en su obra Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda: "... de los quince pueblos que hay en el valle del Genal, nueve de ellos no han visto nunca una rueda; esto es, jamás ha llegado a ellos, porque no puede llegar, no ya un coche, sino ni un carro, ni aun los más toscos y sencillos. No existen carreteras ni caminos, sino veredas tortuosas y estrechísimas de pendientes extraordinarias, nunca reparadas, que suben y bajan por aquellos montes, del todo indiferentes a la curva de nivel. Para ir de Ronda o de la costa a cualquiera de estos pueblos, es preciso cabalgar horas y horas sobre un mulo o un caballejo del país, y precisamente del país: que sólo las caballerías criadas en él son capaces de cortar los malísimos y peligrosos pasos de tales veredas...".

El lector curioso podrá comprobar cómo el primer mapa topográfico de la zona (la hoja 1065-Marbella del Instituto Geográfico y Estadístico, edición de 1917) presenta todavía en construcción la carretera de Ronda a San Pedro de Alcántara y pone de manifiesto la inexistencia de otras carreteras secundarias entre los pueblos del valle del Genal, más allá de los caminos de herradura y vías pecuarias, muy parecidas a los que ahora recorremos.

Entre castaños.

Dejamos ya la historia para adentrarnos por los caminos que unen Parauta e Igualeja y perdernos literalmente bajo las copas de los castaños que a ambos lados del sendero cubren nuestros pasos. Si tenemos la suerte de elegir bien las fechas, -desde finales de octubre a finales de noviembre- disfrutaremos de un inigualable espectáculo. En las laderas se amontonan abiertos los “erizos”, que es como se conoce a la capa coriácea cubierta de espinas que protege a las castañas. Un manto de hojas secas –ocres, anaranjadas, amarillas- cubre el suelo por todas partes y entre las copas de los castaños se filtra la luz del sol encendiendo aún más los colores de las hojas. En el fondo del valle se adivinan pequeños huertos y como telón de fondo, frente a nosotros, nos acompañan en nuestro recorrido los paredones calizos del Almola, del cerro del Malhacer, de los Pilares del Jarastepar o de Los Riscos, por cuyas laderas se adivina la carretera que conduce a Cartajima, cuyo blanco caserío se nos antoja colgado entre los frondosos castañares que lo rodean.

Tanto si llegamos hasta Igualeja, como si paseamos por estos senderos que se trazan en torno a Parauta, disfrutando del otoño sin igual de sus castaños, regresaremos después – como nos pasa a nosotros cada vez que venimos- con una sola idea: volver de nuevo el próximo noviembre. Para los que no quieran esperar tanto, la primavera ofrece también una singular visión de estos parajes cuando los castaños exhiben sus flores masculinas que visten las copas verdosas con una singular coloración amarillenta. Que ustedes lo disfruten.

Para saber más:
- Castillo Rodríguez, J.A.: “El Valle del Genal: paisajes, usos y formas de vida campesina”, Málaga, 2002
- Jurado Sánchez, J.: “Descripción de caminos y pueblos de Andalucía”, Editoriales Andaluzas Unidas, S.A. Sevilla 1989.
- Mapa Topográfico Nacional. Hoja1065-Marbella, edición de 1917.l Instituto Geográfico y Estadístico.
- Porras, Javier: “La Real Fábrica de Hoja de Lata de san Miguel” en:
http://www.iluana.com/espacios_articulo.asp?idarticulo=15

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar en Flora y fauna, El medio y sus productos, Rutas e itinerarios y Paisajes con historia


Una “esclusa” para ir a Sevilla

Buque mercante en el Guadalquivir, procedente de Sevilla, en las proximidades de Trebujena

Para visitar Sevilla no hace falta ninguna “excusa”. Sin embargo, para llegar hasta ella remontando el Guadalquivir, se hace imprescindible una buena “esclusa”, una gran “esclusa” que permita el tránsito de buques mercantes y de los cada vez mayores barcos de crucero dedicados al turismo.



Como es sabido, Sevilla cuenta con el único puerto interior de España de importancia internacional, conectado con el Atlántico a través del Guadalquivir por una vía navegable de 80 km. de recorrido. Para facilitar la navegación y conseguir que el puerto sevillano mantuviera un calado constante y no estuviera sujeto a las variaciones de nivel que imponían las mareas, se instaló en la década de los cincuenta del siglo pasado una primera esclusa en el tramo final del canal de Alfonso XIII. Se cerró así el cauce natural del río y se consiguió, además de aislar la dársena portuaria, proteger a la ciudad de inundaciones y regular el nivel de agua dentro de la zona comercial.

Sin embargo, el incremento del tráfico marítimo en el Puerto de Sevilla hacía necesario la ampliación de las instalaciones para permitir el acceso de barcos de mayores dimensiones. Y para ello, además de aumentar el calado del canal (aspecto muy cuestionado por el movimiento ecologista) era imprescindible la construcción de una nueva esclusa que sustituyera a las que venían prestando servicios desde hace seis décadas. Con esta decisión se ponía en marcha una de las obras públicas de mayor envergadura de las que se han llevado a cabo en Eapaña, tanto por la complejidad técnica y el alcance el proyecto, como por la inversión de más de 160 millones de euros que ha requerido. Después de cinco años de intensos trabajos, el pasado 25 de noviembre la nueva esclusa de Sevilla ha empezado a funcionar marcando un hito en la ingeniería civil de nuestro país.

Una visita al “interior” de la esclusa

Estos pasados días de noviembre en los que la puesta en funcionamiento de esta singular obra pública ha sido noticia en los medios de comunicación, nos ha recordado la visita que realizamos en el mes de mayo de este año a la nueva esclusa del puerto de Sevilla. Las obras estaban entonces muy avanzadas y a esas fechas corresponden las imágenes que acompañan a este artículo.

Gracias a nuestro amigo Gonzalo Ortiz, ingeniero de caminos, tuvimos oportunidad de conocer a su compañero de estudios y amigo José Luis Fernández Martín, que desde 1997 ostentaba la jefatura de Infraestructuras del puerto sevillano y quien ha sido el ingeniero responsable de la dirección de las obras de la nueva esclusa. Con José Luis Fernández como guía de excepción, pudimos visitar detenidamente el lugar y conocer los detalles técnicos más relevantes de la obra civil, del funcionamiento de la esclusa o de sus enormes compuertas metálicas, sin duda uno de los elementos más llamativos.

En nuestro recorrido por las instalaciones bajamos hasta la base de la esclusa, un gran “cajón de hormigón” de más de 400 m. de largo limitado por gruesos muros de 20 m. de altura. Sorprendentes eran también los “garajes” de las compuertas, hasta cuyo interior accedimos a través de un gran tramo de escaleras que nos permitía apreciar, a medida que se descendía, la estructura de las compuertas correderas y sus mecanismos de tracción. Estas colosales puertas, fabricadas en los astilleros sevillanos, se deslizan sobre grandes carretones (ver fotografía) y se cierran herméticamente gracias al ajuste que proporcionan sus gruesas “juntas” construidas con una madera tropical, imputrescible y de gran dureza, de prestaciones superiores a las del caucho, que permite dotar a la esclusa de una total estanqueidad.

Ya en el exterior, desde el “puente de mando” del edificio se servicios construido junto a la esclusa, pudimos observar una completa perspectiva de toda la obra en la que destacan también, por lo llamativo de su diseño los tres puentes móviles (“puentes Van Gogh”) que cruzan el canal de navegación.

Algunos datos técnicos.

Como es conocido, una esclusa es un recinto delimitado por puertas móviles, que permite a los barcos salvar los diferentes niveles entre el río y el puerto. Salvando las distancias podemos decir que su funcionamiento nos recuerda al de un ascensor. El barco se sitúa entre las puertas y variando el nivel del agua en el interior de la esclusa, sube o baja hasta la cota deseada. Las compuertas entonces se abren permitiendo al barco salir para incorporarse al cauce del río que se encuentra entonces al mismo nivel que el interior de la esclusa. Pero este nuevo “ascensor de barcos” construido en Sevilla tiene también otras funciones, convirtiéndose en un muro de defensa para prevenir las inundaciones, pudiendo ser utilizada también para regular las riadas.

Como informa FCC, para la construcción de la esclusa ha sido necesario crear un recinto impermeable y realizar una excavación de 23,5 m de profundidad. La ejecución comenzó con una excavación inicial y la construcción de una pantalla de cierre que se empotró en los estratos impermeables. Una vez eliminada el agua del interior del recinto se realizó la excavación hasta alcanzar la cota final.

Las dimensiones de la esclusa son también singulares ya que “tiene 434 m de longitud y una manga útil de 35 m., que permitirá la entrada de barcos de hasta 20.000 TPM y 290 m. de eslora. La solera de la nueva esclusa se situará en la cota -11, ampliándose el calado en el canal de navegación hasta la cota -9 aguas abajo y -7,70 aguas arriba. Las puertas del lado del río son de 42 m. de ancho, 23,3 m. de altura y 6 m. de espesor; mientras que las puertas del lado del puerto son 42 m. de ancho, 17,50 m. de altura y 5 m. de espesor”. Estas grandes compuertas de acero, con un peso aproximado de 800 toneladas, se deslizan mediante dos enormes carretones, uno superior y otro inferior, que se desplazan sobre raíles, habiendo sido construidas en la factoría de astilleros de Sevilla

Las grandes dimensiones de esta nueva esclusa permitirán acceder al Puerto de Sevilla a la mayor parte de los buques mercantes del mundo (90%) con lo que se aumentará de forma considerable el transporte marítimo que, según nos informaba José Luis Fernández, podrá pasar de los cinco millones de toneladas actuales a doce, con el consiguiente incremento de la actividad económica y del empleo.

Uno de los elementos más llamativos de la esclusa son los tres puentes móviles que la cruzan, visibles desde la lejanía. Dos de ellos lo son para carretera, de 44 m. por 12 m. de ancho y el tercero, de la misma longitud y de 6 m de ancho, para el ferrocarril. Conocidos como puentes “tipo Van Gogh”, se levantan mediante un dispositivo de contrapesos situados en su parte superior.

En la visita que junto a nuestro amigo Gonzalo Ortiz realizamos en mayo pasado a la esclusa sevillana, José Luis Fernández, el ingeniero responsable de este gran proyecto, nos decía que esta obra era el sueño de cualquier ingeniero y que, por muchos motivos, era también la que iba a marcar su carrera profesional. Nada más lejos de la realidad.

A comienzos de septiembre se publicaba la noticia de que “el jefe del Departamento de Infraestructuras de la Autoridad Portuaria de Sevilla y responsable de la dirección de la obra de la nueva esclusa, José Luis Fernández Martín, se ha incorporado a la empresa Sacyr para la obra de ampliación del Canal de Panamá.” Esta empresa, que lidera el consorcio adjudicatario de la construcción de un nuevo juego de esclusas (el tercero) del Canal de Panamá, que tienen una similitud tecnológica y constructiva con la obra sevillana, no dudo en “fichar” a su ingeniero responsable para la que será una de las grandes obras de ingeniería del siglo XXI.

Desde “entornoajerez”, felicitamos José Luis Fernández por este gran reconocimiento profesional y no dudamos que, como ha sucedido con la esclusa de Sevilla cuyas obras ha dirigido, su nuevo reto en Panamá será en unos años otro gran sueño que se hará realidad.



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