Toponimia (1).
“Maysar”, “machar”, “majar”: cortijos de origen árabe.


Cortijo de 'Macharnudo'
Escribe Josep Maria Albaiges en el prólogo de la obra “Enciclopedia de los topónimos españoles” (Planeta, 1998): “Hay algo más duradero que la piedra, que un cuadro, que un libro, incluso que la memoria humana misma. Es el nombre de una cosa… El nombre, que saltando de generación en generación vive en sus hablantes, preservando del olvido ese mágico instante en que la cosa obtuvo verdadero ser. Y dentro de la palabra ocupa un lugar especial el topónimo, que inicialmente emanado del común para ser aplicado a un lugar concreto, va siendo trabajado a su modo por cada generación, que lo transformará, pulirá y construirá su propia versión para uso de la siguiente. Pueblos que pasan a habitar los mismos lugares recogen el nombre de éstos, y con el paso de los siglos, extinguido su significado primigenio, transmiten fascinantes mensajes Torre de Macharnudodesde generaciones traspapeladas de la memoria actual, en lenguas ya incluso desaparecidas, permaneciendo a menudo como un orgulloso misterio que hay que saber descifrar.”

Sin más pretensiones que las de acercarnos al conocimiento de algunos topónimos de nuestra zona, vamos a ocuparnos a través de estas entradas de aquellos que, por ser menos explícitos, puedan resultar más llamativos. Este es el caso, por ejemplo, de una serie de nombres de lugares que se relacionan muy probablemente con antiguas propiedades rústicas de origen árabe. Es conocido que el término cortijo se deriva del “curticulum” latino y que los árabes usaban el término “maysar” (o “mayasir”) para designar a estos enclaves. Esta voz árabe ha dado como resultado las formas “machar”, “machal” o “majar”, ente otras, y así encontramos topónimos como Macharnudo, Majarromaque o Majarazotán, por citar solo los que han perdurado hasta nuestros días.

Macharnudo, el emblemático enclave situado en la parte alto de un cerro donde se asienta la torre del mismo nombre, alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar “pelado” o “desnudo”, desprovisto de vegetación, aunque hoy día cubra sus laderas un extenso viñedo.

Cortijo de MajarromaqueEn relación con el de Majarazotán, (paraje situado en las proximidades de los Llanos de Caulina) y cruzado por los canales de riego del pantano de Guadalcacín, se ha especulado con la existencia de un “azud” en alguno de los dos arroyos que pasa por la zona o con la posibilidad de que, como señala el profesor E. Martín, pudiera tratarse del “mayar de Azotán, assultan, el poder, el rey, es decir, del cortijo del rey. Es posible que nos encontremos con bienes fundiarios que pertenecían ala reyezuelo Abén Abit, que tal, como describe la crónica alfonsina, “era sennor de Xerez” en los momentos previos a la conquista”. El topónimo de Majarabrahen (cortijo de Abrahen, nombre judío), hace referencia a una propiedad en las proximidades del actual Cuartillo.

Otros topónimos relacionados con los anteriores resultan hoy de difícil localización y sabemos de ellos por que están recogidos en el documento de deslinde de términos entre Jerez y Arcos, Poblado de José Antonio o 'Majarromaque'aprobado por Alfonso X en 1274. Son los de Machar Xebut, Machar Almidax (camino trillado) y Machar Alha, (próximos todos a la zona del actual cortijo de Vicos y a Jédula), o el de Machar Haní (lugar verde) más cercano al término de Arcos y en el mismo sector. En la entrada de Arcos aún se conserva el topónimo de Macharaví, en cuyos cerros crece hoy un extenso olivar Pero entre todos ellos, tal vez el más conocido es el de Majarromaque. Su sonoridad y su rareza encierran un hermoso origen: “el majar del yeqüero”. Resulta cuando menos curioso que en estos parajes a orillas del Guadalete, persiste la misma actividad que hace mil años: la cría de caballos en las dehesas de Garrapilos, junto a Majarromaque.

Para sabe más:
- ABELLÁN PÉREZ, J.: El Cádiz islámico a través de sus textos, Cádiz, 1996.
- ABELLÁN PÉREZ, J.: La cora de Sidonia, Málaga, 2004.
- FLORIDO TRUJILLO, G. : "El cortijo andaluz". Dirección General de Arquitectura y Vivienda, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía. Sevilla, 1989.
- MARTÍN GUTIÉRREZ, E.: “Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media”, HID, 30 (2003), 257-300. De este trabajo hemos obtenido buena parte de los datos relacionados con el significado de los topónimos citados.


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3 comentarios:

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Muy interesante, sabía que teníamos historia pero no que estuviera bajo nuestros pies, tan cerca... se nos olvida.
Muy bueno.
P.D. Las palabras para verificar parece que se confabulan con los artículos, la mía es marsanti

Alfonso dijo...

Me ha recordardo a Marchamalo, aquél pago ¿ficticio? protagonista de La Bodega, de Vicente Blasco Ibáñez.
La Historia, no sólo está en los libros. Está delante de nuestras narices, como en los nombres de pagos o calles.

Gente dijo...

Machar Tamarit y Machar Grasul, junto con las Alquerías (alcarias) Mediavales Bayna, Villarana, Bollullos, Campix, Poblanina, Grañina y Finojera aparecen en el libro de repartimiento y de los pobladores que vinieron a El Gran Puerto de Santa María que fundara Alfonso X.

Que nombre mas bonitos, Machar Tamarit y Machar Grasul, lindando con el término de Jerez por donde la Laguna Salada...

 
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