Por el Camino de Bornos con Frasquita Larrea (1824)


Cañada de Bornos

Cuando Dña. Francisca Ruiz de Larrea y Aherán cruza los Llanos de Caulina un 29 de abril de 1824, camino de Bornos, cuenta cuarenta y ocho años de edad y va buscando el descanso y la salud que reclaman su enfermedad nerviosa. Es un viaje pesado y largo del que, la que fuera la “primera romántica” española, promotora y animadora de una famosa tertulia literaria en el Cádiz de comienzos del siglo XIX, va a dejar testimonio en su Diario.
Para recorrer los más de cincuenta kilómetros que separan El Puerto de Santa María del pueblo serrano tardará doce horas. Dejemos que nos lo cuente la protagonista:

“Día 29 de abril de 1824. A las cinco y cuarto de la mañana salimos del Puerto de Santa María y a las cinco y cuarto de la tarde llegamos a Bornos. En el camino de Jerez nuestras mulas delanteras, por do veces rompieron los tiros y retrocedieron con grande susto mío, e razón del mal agüero para el resto del viaje. El mayoral tenía cara de pocos amigos, y por lo tanto, no quise meterme con él para que compusiese estas faltas en Jerez. Me abandoné de un todo en manos de la Providencia, como tantas veces me ha sucedido, y me ha ido siempre bien.”

Tras dejar atrás Jerez, el carruaje toma el camino de Bornos atravesando los Llanos de Caulina que, a juzgar por la descripción de Frasquita, aparecen incultos contrastando vivamente con las fincas agrícolas que siguen en dirección a las Mesas de Santiago, lo que sirve a nuestra “guía” para cuestionar algunos de los mitos extendidos por los Colada de Bornosviajeros románticos sobre el carácter poco laborioso de nuestros paisanos, a la par que realiza una fiel descripción del paisaje de la campiña y de las zonas que atraviesa.

"A la salida de los campos áridos de Caulina, el país toma otro aspecto de cultivo y fertilidad que contradice paladinamente la reputación de perezosos que poseen los andaluces.El terreno, compuesto de llanuras, repechos y colinas, cubiertas de trigo, cebada, etc., Cañada de Bornospresenta puntos de vista que recuerdan al océano alborotado, cuyas ondas se suceden con distintos matices según cogen el reflejo del sol.. A un lado y otro del cortijo se ven manadas, sobre todo yeguadas que con aire de curiosidad se paraban a vernos pasar, y luego, como por impulso mutuo, huían a todo escape. El camino hasta el cortijo de las Mesas (donde descansamos un par de horas) es muy bueno y sigue así en medio de campos perfectamente cultivados, con sus casas, cortijos, etc., hasta llegar a un arroyo que fue menester ahondar con hachas (que para el efecto había traído el mayoral) para que pudiesen pasar los carruajes. Ya el país empezaba a cubrirse de aguas y árboles, y por consiguiente, a la par de escabroso, se hacía más pintoresco"

Aunque en laCortijo de Mesas de Santiago actualidad el estado del camino deja bastante que desear, en las lomas y cerros que atraviesa los campos presentan un magnífico aspecto. Las tierras de los cortijos de El Trobal, El Rizo, Jarilla-Jareta, Ballesteros, Montecorto… que describía a su paso Frasquita Larrea, se cubren hoy de cultivos de cereal y girasol que, poco a poco están siendo desplazados por nuevos olivares. El arroyo Salado de Espera, al que a buen seguro alude Larrea en su Diario, continúa desbordándose como siempre, cada vez que aprietan las lluvias, dificultando ocasionalmente el tránsito por estos parajes.

Dos años después, en 1826, Frasquita Larrea realizará un viaje a Arcos. Volveremos con ella (y con su hija, la conocida escritora Fernán Caballero) para recorrer estos caminos, las riberas del Guadalete, los huertos y nacimientos de Bornos, el entorno de Ubrique...

Cañada de Bornos

Para saber más:
- Francisca Larrea. Diario. Graficas el Exportador. Jerez, 1985. Ed. Asoc. de Amigos de Bornos.
- Orozco Acuaviva, A.: La gaditana Frasquita Larrea, primera romántica española. Jerez, 1977


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