"Bosques-isla" en el "mar" de la campiña



Antes que los viñedos y los olivares, antes que el monte bajo y las dehesas, mucho antes de que las lomas y las tierras llanas se transformasen en secanos y labrantíos, en el paisaje de nuestro entorno predominaban las formaciones vegetales propias del bosque mediterráneo. Pinares, encinares, alcornocales, quejigales o acebuchales, bosques de ribera… ocupaban aquí y allá, en función de las características del suelo y la humedad, cerros y lomas, valles y llanos.

Siglos de intervención humana sobre el medio natural, desde la romanización hasta nuestros días, han provocado cambios sustanciales en el territorio y el paisaje de la mano de las progresivas roturaciones y de la extensión de la agricultura y la ganadería. Ello ha traído como consecuencia que en el marco de la campiña los espacios forestales se fueran fragmentando, alterando y reduciendo hasta llegar, casi, a desaparecer.

Pese a todo, aún se conservan reductos de vegetación natural, “oasis” forestales que como auténticos “bosques-isla”, sobreviven a duras penas entre el “mar” de terrenos agrícolas de nuestras campiñas. Allí están, a pesar de todo, para recordarnos que donde hoy vemos grandes extensiones de cereal hubo encinares, que donde hoy prospera el viñedo, crecían bosques de acebuches y algarrobos, que los llanos donde se cultiva el algodón, estuvieron un día cubiertos de pinares…

Los “bosques-isla”, reducidos a su mínima expresión, juegan pese a todo un papel ecológico fundamental al actuar como reservas y “refugio” de la vegetación natural, la flora y la fauna silvestre de nuestro territorio de las que son testigos fieles. Junto a ello, aportan al paisaje tantas veces monótono de los cultivos agrícolas, diversidad, variedad y contraste de formas y colores que lo enriquecen y lo hacen más atractivo.

Afortunadamente, de un tiempo a esta parte, se están considerando los recursos naturales y paisajísticos de nuestro entorno como un elemento importante a conservar, proteger y potenciar y, en territorios como nuestra campiña, se han empezado a reconocer los “valores de los “bosques-isla”. Una primera catalogación y estudio de los mismos se llevó a cabo con la publicación en 2001 del libro “Bosques-isla de la provincia de Cádiz”, donde se da cuenta de un primer inventario de estos espacios naturales, que representan auténticas “islas de vegetación rodeadas de un medio hostil y diferente, son restos interesantes de ecosistemas pretéritos que preservan en su interior las condiciones para la supervivencia de especies animales y vegetales que de otra forma ya habrían desaparecido. Su valor además se incrementa al poder servir de nexos de unión o corredores, junto con los bosques de ribera, que permitan los desplazamientos de las especies entre distintos espacios naturales protegidos".

Este estudio llevado a cabo por Carola Pérez Porras, Guillermo Ceballos y Abelardo Aparicio aporta datos sobre 159 enclaves pertenecientes a 18 municipios de la provincia que comparten el territorio de las campiñas. De ellos, los alcornocales son los que ocupan mayor superficie (2007 Ha), seguidos de los pinares y los acebuchales. Junto a estas, otras de las formaciones descritas son los bosques mixtos (alcornoque, pino y acebuche), los encinares y finalmente los quejigales y los bosques de ribera, estas dos últimas menos representadas. De cada “bosque-isla” se aportan interesantes datos sobre localización, superficie, flora y vegetación, listado de especies… que hacen del estudio un valioso documento para el conocimiento de nuestro entorno.

En el término municipal de Jerez, han sido catalogados 30 “bosques-isla” que, de acuerdo a las especies arbóreas predominantes se agrupan en las siguientes formaciones:

Acebuchales: La Guillena (Gibalbín), Cejos del Inglés, Torrecera, Gigonza.
Alcornocales: Berlanguilla (3), alrededores de V. S. Miguel (3)
Encinares: Encinar de Vicos, Garrapilos
Pinares: La Guita (2), El Montecillo, Malabrigo, Las Aguilillas (2), Cuartillo, Las Quinientas, alrededores del aeropuerto (3), Torrecera (3).
Bosques Mixto: Cerrado de Malabrigo
Formaciones antrópicas: La Suara, Estella (2)

En sucesivas entradas iremos conociendo cada uno de estos bosques isla, auténticos oasis entre las amplias extensiones de tierras de cultivo de nuestra campiña.

Para saber más:
- Aparicio, A., Pérez, C. y Ceballos, G.: Bosques-isla de la provincia de Cádiz. Junta de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente. Jerez, 2001


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